Capitulo 9

Sanji se encontraba en la cocina preparando la cena cuando de repente escucho un golpe en la puerta. No le prestó atención, pues posiblemente se tratara de Luffy intentando entrar para conseguir comida. Volvió a escuchar un golpe en la puerta. Esta vez se giro con una sartén preparada para golpear a su capitán. Se llevo una grata sorpresa al ver a Robin. Abrió todos los candados y la invito a pasar. Después le sirvió un aperitivo.

No he visto a Nami en todo el día, ¿no es un poco extraño?

Creí que estaba fuera tumbada al sol, como siempre –dijo Sanji – iba a llevarle algo de picar ahora.

No, no esta allí. Después de que Ayame nos contara eso, se encerró en su habitación de nuevo. Noto un ambiente raro en el barco.

Es cierto que el marimo esta muy raro – Sanji cortaba verduras – y si que Nami solo se encierra en su habitación pero…

Quizás solo le estoy dando muchas vueltas – sonrió Robin sacando un libro.

Ayame salía del gimnasio. Había estado practicando un rato, pero ya estaba cansada. Franky seguía arreglando partes del barco ayudado por Ussop. Le pidieron a Zoro que bajara a por unas maderas. Este se negó, pero cuando Ayame dijo que ella lo haría, la acompaño. El espadachín estaba nervioso y ella no comprendía el porque. Cuando sus miradas se cruzaban, el, la desviaba. Cogieron entre los dos varios tablones y sus manos se rozaron. Zoro rápidamente las aparto y se puso en el otro extremo.

¿Te ocurre algo? – pregunto la joven al verlo como un tomate – estas extraño.

Estoy bien – respondió en un susurro – vamos, Franky nos espera.

Quizás después podríamos… - al coger la madera la joven se clavo una astilla, lo que hizo que la soltara rápidamente - ¡Maldita sea!

Déjame ver – Zoro le cogió la mano – parece que no se ha clavado, solo es un pequeño corte.

Cogió un trozo de tela y la puso alrededor de la herida. La joven sonrió agradecida y el no pudo evitar pensar en la noche que pasaron juntos. El olor de ella volvió a llenarlo todo y sin poder evitarlo, la arrincono contra la pared. Deseaba volver a tenerla. Ella estaba tan sorprendida que fue incapaz de reaccionar y se dejo llevar. Recordando la noche de pasión, Zoro le acaricio el pelo y la cara. Paso su mano por la cintura y la atrajo hacia el. Estaban tan cerca que notaba el calor que desprendían los labios de ella. Ayame seguía sorprendida y cuando cayo en la cuenta de lo que estaba pasando, solo pudo susurrar el nombre del espadachín.

Chicos, ¿necesitáis ayuda? – escucharon a Ussop desde arriba.

Zoro parecía despertar de un sueño, pues se alejo un poco de ella pero no la soltó. Sostuvo la mirada de la joven, donde la confusión llenaba sus ojos.

Perdona – se alejo y cogió las maderas – no se en que estaba pensando, olvida lo ocurrido.

¿Qué olvide lo ocurrido? – se pregunto la joven aun sorprendida.

Nami se acerco a una pequeña mesa de la habitación. Abrió el primer cajón y de allí saco un trozo de papel. Leyó lo que estaba escrito y sonrió. Lo más sencillo seria acabar primero con los más fuertes, para así luego no tener molestias. Además, ya tenía pensado por quien empezar, el capitán. Salió a cubierta de nuevo y pudo ver a Zoro cargando las maderas y a Ayame que salía pensativa detrás de él. Franky y Ussop, fueron a ayudarle. Levanto la vista y vio a Ace en el mástil. ¿Dónde estaba Luffy? Se giro y lo vio jugando con Chooper. Se acerco sonriendo.

¿Qué hacéis? – pregunto.

Sanji no me deja pasar a la cocina, así que me he puesto a jugar con Chooper.

¿Quieres unirte a nosotros? – pregunto el reno.

No, Luffy necesito tu ayuda. Ven conmigo.

¿A dónde? – pregunto el capitán.

Pues… - la joven vio una puerta entreabierta – ayudadme a coger unas cosas.

¿En la biblioteca? – pregunto Luffy incrédulo – yo no entro nunca allí y…

Deja de poner pegas y ven conmigo – grito Nami enfadada.

El capitán se incorporo y la siguió. Dentro de la biblioteca todo parecía en orden. Luffy se apoyo en la pared a la espera de que le dijeran que hacer. La joven podía sentir como su capitán la miraba y eso la ponía nerviosa. En esa parte del barco todo estaba ordenado y no había nada que pudiera servirle. Señalo hacia las escaleras que subían a la sala de observación. Luffy subió y Nami aprovecho para intentar seguirlo y golpearlo mientras estaba distraído, pero le salió el tiro por la culata. Tropezó con el capitán mientras este bajaba. Llevaba unos papeles en la mano.

Son algunos bocetos de armas – Luffy se los entrego a Nami, quien parecía decepcionada de que no hubiera nada mas – parece que son de Ussop. Nami, estas extraña, ¿Qué te pasa?

¿A mí? – la joven comenzó a reír – a mi no me pasa nada.

Luffy se limito a volver a mirarla con seriedad y esta desvió la mirada. Parecía conocer muy bien a la navegante, debía tener cuidado. Había perdido esta oportunidad, pero por alguna razón sentía que, aunque parecía un incrédulo y fácil de engañar, estaba en guardia permanente.

Bueno, cuando quieras decírmelo, te escuchare. No voy a forzarte.

Ya te he dicho que…

¡La cena esta lista! – dijo de repente el joven saliendo por la puerta a todo prisa.

Molesta se dirigió a su habitación. Antes de entrar pudo ver a Ayame que la observaba desde el césped de camino a la cocina. Podía notar la hostilidad de su mirada y rápidamente se metió en su habitación. Cerró la puerta con llave y se puso frente al espejo. Escucho golpes en la puerta y la voz de Sanji que la llamaba para cenar, pero ella se limito a decir que ahora no tenía hambre y pidió que la dejaran en paz. A los pocos minutos, Sanji se fue y el reflejo del espejo cambio a una pequeña habitación. En su interior había una joven de pelo naranja. Estaba atada de pies y manos y llevaba una sabana alrededor del cuerpo. Forcejeaba con las cuerdas, pero no podía soltarse.

No lo conseguirás – sonrió la falsa Nami desde el otro lado del espejo – parece que tienes un carácter peculiar. Tu capitán aun no se ha dado cuenta, pero no podre engañar a Ayame mucho más.

¿Por qué haces esto¿ ¿Quién eres?

No es momento de confesiones. Debo cumplir mi misión.

No podrás con Luffy – respondió Nami desafiante – acabara contigo.

Lo veremos – sonrió divertida.

Ayame y Robin decidieron bajar a darse un baño. El clima había cambiado drásticamente y bajaron las temperaturas. Debían estar cerca de una isla de invierno. Por ese motivo pensaron en las aguas termales. Ambas se estremecieron al introducirse en el agua, pero se acostumbraron rápido.

¿Crees que a partir de aquí el viaje será seguro? – pregunto Ayame de repente.

¿Qué quieres decir? – pregunto Robin.

Estoy un poco preocupada – sonrió la joven.

Has visto algo sobre nuestro futuro, ¿verdad? Entiendo que no quieras contarlo, pero te puedo asegurar una cosa. Estos chicos lucharan por cambiarlo.

¿Como puedes saberlo?

Una vez intente darme por vencida y afrontar mi destino – Robin se levanto y salió el agua – ellos lucharon por mi y se enfrentaron al gobierno. No te dejaremos sola.

Son buenos chicos – sonrió la joven sumergiéndose para que no la viera sonrojarse.

Robin grito su nombre y rápidamente se incorporo. Se acerco hasta ella y pudo ver un montón de ropa en una esquina. Se trataba de una falda y una camiseta. Eran de Nami. Robin volvió a meterse en el agua. Si esa ropa estaba allí, significaba que la joven podía haber bajado antes y le había ocurrido algo. Si estaba desmayada en el agua, podría ser peligroso. Ayame no pensaba así, algo le había ocurrido a la verdadera Nami y volvió a su mente el clon contra el que lucho. Le indico a Robin que avisara a Luffy y que se reuniera con los chicos. Ella tenía algo que contarles.

Ace dormitaba sobre una hamaca en la cubierta. Es cierto que había refrescado y amenazaba con llover, pero estaba a gusto allí. Hacía días que pensaba en ir a ver a Barbablanca. Quizás si le pedía ayuda, podría saber donde estaba Barbanegra y así acabar con él. Además, le preocupaba esa visión de Ayame. ¿Por qué la perseguía? Su poder no podía ser controlado a voluntad. Podían pasar meses e incluso años sin que viera nada. Todo era muy extraño. Vio pasar a Robin corriendo y detrás iba Ayame con ropa en la mano. La joven se paro al verlo y se dirigió hacia él.

Tenemos que hablar. Ve a la cocina y…

Yo también quiero decirte algo – Ace se incorporo – me marcho.

¿Como que te marchas? – la joven lo miro sorprendida - ¿A dónde?

Voy a buscar a Barbablanca. Necesito que me aclare algunas cosas.

No puedes irte. Me prometiste que…

No le diré donde estas – respondió el.

¿No puedes esperar un poco? Te necesito aquí.

¿Ocurre algo?

Ayame le entrego la ropa de Nami y le pidió que fuera a la cocina. Ella fue a su cuarto y cogió su arma. Después se planto en la puerta de la habitación de Nami. Llamo, pero nadie abrió, así que opto por romperla. El interior estaba oscuro, pero alguien encendió una vela. Sentada en la cama, había una joven de pelo oscuro. Ayame observo a la figura que parecía sonreír.

¿Qué has hecho con…

Soy Shura – la figura inclino la cabeza a modo de saludo – estoy aquí para llevarte conmigo.

Luffy, Sanji y Robin salieron de la cocina y se pararos bajo el mástil. ¿Dónde estaban todos? Solo Ussop, Chooper y Brook habían llegado a la cocina. Ayame los había reunido y se preguntaba porque tardaba tanto. Algo cayó desde lo alto encima de la cabeza de Sanji.

Parece que va a llover – se llevo una mano a la cabeza. La retiro manchada de rojo y, sorprendido, la mostro a su capitán - ¡Pero si… es sangre!

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Wenas a todos ^^.

Lamento el retraso, pero es que he estado un poco liada. Poco a poco vamos avanzando.

¿De quién será esa sangre? Jejejeje.

Dejad reviews con vuestros candidatos.

Saludos a todos ^^.