Vale… creo que os debo una explicación de esta garrafal ausencia de tres años: El avance de la serie, el avance me quitó ideas basadas en teorías así que lo abandoné, pero ¡Hey!, me chupa un huevo. Terminaré esto. Disfrutad.
PD: Hay cosas con respecto a la historia que no recuerdo y quizás sean importantes, mientras tanto, y hasta que reescriba los capítulos como tengo pensado, disfrutad.
Shoko (Parte II)
Se encontraban escondidos en una arboleda a la salida de la aldea esperando al vagabundo, quizás deshacerse de Shoko sería lo mejor para ambos, pero podían sacarle provecho a la situación.
—No puedo creen que me convencieras de hacer esto—Respondió la mujer, su compañero rio internamente—
—Ya verás, será una buena idea—Respondió el hombre—¿Está listo? —La mujer asintió con nerviosismo sacando una pequeña manta que envolvía el brazo derecho de Shoko—Muy bien—No prestaron mayor atención a Shoko, habían curado la herida de amputarle un brazo, pero poco más—Abandonarla o morir nosotros, es eso—
—Si el rumor es cierto, un barco partirá dentro de poco en algún lugar de Ooo a tierras lejanas, si llegamos a tiempo podría ser una gran oportunidad, pero con ella solo será un contratiempo—
—Más te vale que tengas razón—
Transcurrieron los minutos hasta que una figura se acercó a ellos.
—Lamento la tardanza—Se disculpó el vagabundo—¿Tenéis lo acordado? —Ambos asintieron desenvolviendo la manta dejando ver el brazo—Excelente—Hicieron el intercambio—
—¿Por qué lo necesitas? —Preguntó intrigada la mujer—
—Un secreto—Respondió, guiñando el ojo—Espero que os vaya todo bien, adiós—Dio media vuelta y volvió a la aldea—
—Lo mejor será irnos, ya tenemos la computadora—Dijo el hombre, resignado—
—Iré por Shoko—Dijo la mujer casi al mismo tiempo—Creo haber visto un Dojo a unos kilómetros de aquí—
—Podría ser una buena idea—
Vagaron por Ooo durante horas aprovechando la noche hasta encontrar una pequeña comunidad que tenía como centro un Dojo, se veía desolado, pero no del todo.
—¿Estás seguro? —El hombre asintió—Pues…—Dejó a Shoko, dormida y entumecida, en el frio suelo de la entrada del dojo—Perdón—Le susurró al oído y se marchó a paso rápido con su compañero—
Pasaron pocas horas hasta que Shoko despertó de su letargo y su primera sensación fue de dolor extremo, soltando un alarido que despertó a la pequeña comunidad que estaba poblada por humanoides con raras apariencias. La gente despertó alarmada y salieron armados por si había ocurrido algo, pero solo encontraron a Shoko, acostada en la puerta del dojo con lo que quedaba de su brazo derecho amputado.
—¿Qué clase de persona te hizo esto? —Preguntó un anciano alarmado—
—Esta gente no tiene corazón, es una niña—Añadió uno de los pobladores—
—Abrid el dojo, la dejaremos adentro—
Tuvieron que pasar varios días para que Shoko estuviera en un estado medianamente aceptable, momento en el que tuvo que responder preguntas.
—¿Tus padres te amputaron el brazo y se lo dieron a un vagabundo por una computadora? —Preguntó el maestro del dojo con expresión de sorpresa—
—Si… me dejaron aquí en la noche—
—Las cosas solo hacen que empeorar—Respondió una mujer joven, cansada de todo lo que pasaba—O nos reforzamos o nos extinguimos como ratas—
—Triste pero cierto—asintió el maestro—Cuidaremos de ti, y te entrenaras en este dojo el tiempo que quieras, aún eres muy joven para vagar sin rumbo fijo en Ooo, no sabemos que peligros se acercan—
—Esas cosas verdes solo hacen que aparecer a montones—
—No han pasado ni dos siglos de la guerra y las cosas siguen empeorando—Suspiró—Que más da—
Las cosas fueron difíciles en esa pequeña comunidad que no superaba las treinta personas, entre las que destacaban algunos cazadores y mercenarios, con la única excepción del maestro del dojo, quién parecía ser la única persona de bien en ese sitio.
Apenas habían pasado dos años y Shoko aprendió a adaptarse a las adversidades de la zona, tenía que adaptarse, la población de Ooo solo disminuía por aquella zona.
—Te enseñaré artes marciales, en tu caso, seré más estricto, que no tengas un brazo no quiere decir que seas menos capaz—Sermoneó el maestro de forma imponente—
—Pero… ¿Por qué? —
—Adaptarse y sobrevivir o correr y morir, tu decides, niña—Le entregó un palo de madera—Ahora, repite mis movimientos
Los pasos del maestro simplemente eran impresionantes, Shoko tenía dificultad para seguirlos mínimamente, una pata alta y un giro en su propio eje que terminaba con un tremendo puñetazo totalmente recto, ¿Qué esperaba de un ataque así?
Esa misma noche, Shoko, quién vivía en el templo como aprendiz temporal del maestro, se encontraba sentada recostada en una piedra bastante grande mientras observaba el cielo.
—¿Cansada? —Preguntó la joven mujer, entregándole un vaso con agua helada en su interior, el intenso verano había tocado las puertas, pero las tormentas ácidas aún azotaban el mundo. Shoko asintió—Es normal, aún eres joven—Se acostó a su lado—Cuando seas mayor te enseñaré lo que es ser una mercenaria, lo harás bien—
Muchos años habían pasado, muchas cosas ocurrieron.
Cuando Shoko tuvo diez años la población se había reducido a poco menos de la veintena.
Se encontraba trayendo dos baldes de agua llenados previamente en el rio, posados uno a cada lado de una vara de bambú, lo que permitía su fácil transporte, se dirigía al dojo cuando escuchó una conversación.
—La gente de la aldea de al lado murió, al parecer hubo un incendio y unas criaturas raras azotaron la zona—
—¿Esas cosas verdes? —Dijo una voz varonil bastante grave
—Ojalá, parecían demonios invocados por un mago—Respondió otra voz ronca—Las cosas se salen de control—Shoko se acercó e interrumpió—
—¿Qué pasa? —Preguntó de forma inocente, fingiendo no haber escuchado—
—La gente del de una aldea cercana desapareció sin dejar rastro, al parecer unos bichos raros la azotaron y los mataron a todos—Respondió uno de ellos—
—Espero que no nos toque a nosotros o la liaremos bastante—Siguió el otro—¿Vuelves al dojo? —Shoko asintió—Dile eso al maestro, sabrá que hacer—Shoko asintió otra vez—Ten cuidado, si ves algo raro solo apuñálalo por si las moscas, nunca se sabe—Asintió—
Durante el camino de vuelta tenía un muy mal presentimiento, pero nada extraño ocurrió. Entró al dojo y dejó los cubos sobre el tatami.
—¡He vuelto! —Anunció, pero no había nadie presente—¿Maestro? —Agarró su daga con su mano, lista para atacar—¿Ho…? —Una de esas cosas verdes se abalanzó sobre ella, pero el impulso y la posición de la daga hicieron un buen trabajo evitando que pudieran infectarla o algo similar—¡AYUDA! —Gritó, quitándose se encima el zombi—
—¡Ya estoy aquí! —Anunció la joven mujer con una espada corta en sus manos—Joder, no otra vez—Se dijo a si misma—¿Y el maestro? —Shoko negó con la cabeza—Vamos muy bien—
—Tenemos que buscarlo—Alguien en la puerta del dojo les llamó la atención—
—¡Tenemos que irnos! —Gritó una voz grave—¡esas cosas vienen por nosotros! —Los tres se miraron simultáneamente y asintieron, cada uno agarró sus cosas y se reunió con el resto de la gente a las afueras del dojo—
—El maestro nos dejó aquí tirados, dijo que intentaría contactar con alguien, pero nadie respondió y hasta ahora no ha vuelto—
—¿y ahora? —
—A correr, niña, cada uno por su lado, que no os vean juntos—
Fue mediar palabra para que todos desaparecieran.
Shoko se quedó en el interior del dojo, cerrando todo de buena manera, yendo a una habitación subterránea que solo ella y el maestro conocían, guardaban artefactos antiguos y algunos de prácticas.
En la noche escuchó golpeteos en las puertas selladas con maderas. Agarró su daga con decisión, pero esas cosas se rehusaron a entrar, y pudo respirar aliviada.
"Debes mantener un circulo íntimo lo más estrecho posible, no hagas nada gratis, ahora lo que está bien y mal no importa si es en beneficio propio"
Recordaba palabras como esas le había dicho el maestro durante todos esos años.
No tuvo más remedio que buscar una salida. Subió otra vez y se encaminó a la puerta principal. Suspiró, y de una patada la tumbó. Agarró su daga y comenzó a destruir los zombis alrededor, pero un ser maligno con forma de perro se encontró de frente contra ella, no tenía oportunidad, y se las arregló para escapar.
Los días pasaron y no encontraba signos de vida ni comida. Entró en una cueva en lo alto de una montaña nevada recostándose en la entrada. Llovía con intensidad, y estar tan perdida le resultaba complicado. Se durmió.
Cuando despertó se encontró con una mirada felina muy aterradora, una tigresa estaba rondando muy cerca de ella, parecía hambrienta, y con una visible herida en una de sus patas traseras.
—Espera…—Dijo Suavemente estando ya de pie—Si no me atacas te daré comida y te curaré—La mirada de la tigresa parecía de desconfianza, Shoko pudo leer perfectamente su expresión y sacó del bolsillo de su cinturón un trozo de pan, la tigresa se acercó, lo olió, y se lo llevó a la boca, recostándose casi al mismo tiempo dejando vía libre a Shoko para revisarla—Una flecha—Retiró con la punta de los dedos la punta metálica, provocando un rugido de dolor, Sacó un retazo de tela y logró hacer fuerza para cerrar la herida—Sanará en pocos días—Se recostó contra la pared de la cueva observando a la tigresa con su pelaje blanquecino y líneas negras—Que linda—Sin darse cuenta, se durmió al poco tiempo. Despertó a la mañana siguiente y pudo observar que la tigresa aún estaba ahí, pero parecía haber ido de cacería, ya que había restos de un animal que había devorado al completo—¿Buenos días? —Se preguntó, acercándose a la tigresa, que parecía no molestarle en lo absoluto su presencia—Buena chica—Le acarició el pelaje—
Pasaron pocos días mientras Shoko seguía con su nueva compañera, y rápidamente había un fuerte lazo entre ambas, por ese momento, encontraron un pequeño grupo de mercaderes que iban de camino a algún lugar de Ooo.
—Tienen comida, vamos a robarles—Se montó sobre su tigresa y se encaminaron con velocidad a la caravana, agarrando por despistados a los mercaderes, tumbando a uno tras otro hasta que la tigresa logró agarrar con la boca una bolsa llena de comida, ayudando a Shoko y escapando ambas. Tras un rato de carrera sobre su lomo se detuvieron en una arboleda cercana a una mansión bastante grande—Buen trabajo—Dejó a la tigresa olisquear la bolsa, quién eligió su comida casi al instante a la vez que ella. Un hombre extraño y musculoso se acercó—
—Te vi hacer un gran trabajo robando a esos tipos—Dijo de primeras el extraño hombre tapado con una toalla—
—¿Gracias? —Al igual que su tigresa se puso de forma defensiva—
—Somos una banda que opera en Ooo, si quieres podrías intentar decirle al jefe que te deje unirte—
—No, gracias, trabajo solo por dinero—
—De todas maneras, la oferta sigue en pie, si quieres la mansión está abierta—
—Lo pensaré—
A partir de este punto, comenzaría una vida llena de delincuencia para Shoko.
C'est Fini
Próximo capítulo: Por el bien común (FIN DE LA PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA)
Gracias por leer.
Prometo nunca hacer otra vez una promesa.
Muy buenas, seres de ultra-tumba que rondan por este sitio de internet. 2015 y yo sin actualizar.
Volveré, lentamente a reescribir la historia con un formato más entendible sin cambiar nada de la trama, no mucho.
Flashback sobre Shoko que tenía ganas de escribir.
La historia la dividiré en dos partes que seguiré aquí mismo, la primera contra Flama, ahora Phoebe según la serie, y la segunda mostrando… algo. Spoiler XD.
La historia estaría situada sobre mediados de la sexta temporada de la serie, por si acaso lo menciono.
Algunas cosas serían incorrectas por el avance de la serie, pero ¡Hey!, el fantasma del 2014 nunca se irá.
Espero seguir pronto con el final.
No respondo individualmente los comentarios como de costumbre hago, son muy viejos y no tendría sentido, pero sí: Muchas gracias a todos por su apoyo.
Cuidaos bien.
Adiós.
Daemon.
