Capítulo 10
Después que Ino le regañó su comportamiento se fue a casa, intentó no pensar en lo ocurrido pero entre más lo evitaba más lo pensaba. Cuando anocheció se dio cuenta que no iba a poder dormir si no hablaba con Hinata y se disculpaba, así que salió de su casa teniendo muy en claro que ella quizás lo correría como el día anterior.
Cuando llegó frente a su casa se sorprendió de ver a Sasuke y a Suigetsu ahí, un cosquilleo le llegó al pecho al ver la mano del chico de cabello blanco sobre la cabeza de Hinata. Tras intercambiar un par de palabras con Sasuke y Suigetsu un extraño e incómodo silencio apareció.
Dio un paso hacia la chica, decidido a decirle algo. Cuando ella lo notó frunció el ceño y tomo la mano del peli-blanco, Naruto se sintió frustrado.
-vamos- le dijo ella jalándolo.
-¿A dónde vas, Hina?- Sasuke se interpuso en su camino y Hinata pareció apretar los dientes.
-quítate de mi camino- por el contrario de lo que ella dijo, él se acercó más.
-te dijo que te quitaras- Suigetsu habló antes de que Naruto lo hiciera. Poniéndose frente a Hinata para evitar que el Uchiha se acercara más.
-¿o qué?- Hinata quitó a Suigetsu y lanzó un golpe al estómago del peli-negro.
Sasuke se retorció de dolor en el suelo mientras Naruto lo veía, ese golpe había sido demasiado inusual. No entendía que tenía Hinata contra su amigo, le iba a decir algo pero recordó lo de Ino decidiendo que lo mejor iba a ser preguntarle primero antes de decirle algo.
-Hina…- antes de que pudiera llamarla ella jalo a Suigetsu lejos de ahí.
-¿Qué esperas, idiota? ¡Ayúdame!-el tono desesperado de Sasuke lo hizo reaccionar.
-¿Por qué te golpeo?- con mucho esfuerzo logró ayudarlo a mantenerse en pie.
-sólo está molesta- trato de sonreír, pero parecía que al intentarlo le dolía más –pero la voy a recuperar-
-espera… ¿Qué?- Naruto se había perdido esa parte de la historia ¿Hinata había tenido algo con Sasuke?
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-¿Por qué huimos?- preguntó Suigetsu sin dejar de seguirla.
-ni yo lo sé- le respondió, deteniéndose –perdona, te he jalado hasta acá-
-no hay problema- se rascó la nuca –pero dime ¿Cuál de los dos te gusta?- Hinata se estremeció ante la pregunta y volvió a verlo sorprendida –era más que obvio que uno de ellos te gusta, el de pelo negro más bien parece que lo odias, así que voto por Naruto- ella se sonrojó.
-no sé de qué estás hablando- le esquivó.
-no trates de negarlo, se te nota en toda la cara- un tono burlón le hizo perder el nerviosismo.
-bueno, y si así fuera ¿Qué?-
-nada, se ve que es un buen chico- admitió –si tuviera que dejarte con alguno de ellos dos, seria él, al otro le partiría el rostro- la afirmación le sacó una sonrisa.
-¿de dónde conoces a Naruto?- el semblante de Suigetsu se puso serio.
-digamos que conocernos nos abrió los ojos- desvió la mirada a algún punto del cielo nocturno.
-ya veo- le respondió sin entender totalmente lo que decía.
-¡Suigetsu!- una rodilla contra el rostro lo hizo caer de espaldas -¡¿Dónde demonios te habías metido, cerebro de pez?!- Hinata volteó a ver a la chica que lo había golpeado con sorpresa.
-¡¿Qué diablos te ocurre, bakarin?!- por primera vez en el día, Hinata lo vio perder los estribos.
-¿Qué me ocurre? Fuiste a comprar algo y jamás volviste, te estuve buscando todo el día y ahora resulta que estabas aquí con…- fue entonces que notó a Hinata –¿una chica?- ambas se miraron fijamente –muy bien, si te ha secuestrado dímelo, prometo salvarte de este estúpido-.
-¿Qué te hace creer que la secuestré?-cuestionó con molestia el peli-blanco.
-por favor- la peli-roja se posó detrás de Hinata y alzó un poco su rostro –es demasiado linda como para que esté contigo por voluntad propia- dejó a Hinata y volvió a acercarse al chico -¿Qué demonios piensas secuestrando chicas?-
-pero yo no…-
-por cierto, ¿Quién eres?- lo interrumpió, aunque parecía que jamás lo escuchó.
-ah, me llamó Hinata- extendió su mano para saludarla.
-Karin- respondió la peli-roja, extrañada de la formalidad pero aun así sonriendo.
-entonces ¿no iremos a ver a tu tía?- preguntó el chico cuando ya se había repuesto.
-claro, en cuanto sepa cómo llegar a su dirección- sacó una hoja de papel del bolsillo de su pantalón -¿tú sabes cómo llegar?- le preguntó a Hinata.
-claro- le respondió al reconocer la dirección, preguntándose si Naruto ya habría vuelto a casa.
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-¿no vas a irte?- le preguntó Sasuke al verlo parado aun frente al portón de la casa.
-no- fue lo único que respondió.
No pensaba volver a casa hasta hablar con ella. Estaría plantado frente a su casa toda la noche de ser necesario. Estaba demasiado decidido. Sasuke se fue bufando y quedó ahí completamente sólo. Cuando pasó una hora comenzó a preocuparse por ella, sus pies comenzaron a moverse inquietos y jugaba con sus dedos.
-¿Qué haces aquí?- no esperaba oír a nadie a su espalda, por lo que se sobresaltó.
-más bien ¿Qué haces tú aquí?- le preguntó molesto cuando vio quien era.
-yo vivo aquí- eso sí lo desconcertó –creo que aún no me presento, soy Neji Hyuuga- él iba a presentarse también, pero estaba tan sorprendido que no pudo hacerlo -¿Qué haces aquí?-
-yo… quiero hablar con Hinata-
-ella no está-
-lo sé, voy a esperarla- ninguno volvió a decir nada, pero Neji no volvió adentro, sólo se quedó observándolo en silencio.
-pasa, espérala dentro- abrió la puerta al lado del portón y Naruto lo hizo –pero escúchame, si quieres hacerle algo a mi hermana voy a tener que matarte- Naruto no supo si se sintió más sorprendido que amenazado, o si fue al revés.
-¿ella tiene un hermano?- fue lo único que logró articular –nunca te ha mencionado- Neji pareció sentirse triste, pero lo disimuló lo suficiente como para que el rubio no lo notara.
-¿tanto te dolió lo que pasó que no lo mencionas?- se preguntó internamente, lamentándose de haber dejado a su hermana sola por tanto tiempo.
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-¡Hinata!- la alegre voz de Kushina la recibió antes de que siquiera pusiera un pie dentro de su propiedad. Inmediatamente unos brazos la rodearon hasta que sintió la falta de aire.
-gusto en verte también, tía- la voz de Karin logró hacer que el agarre de Kushina se soltara un poco, permitiéndole a Hinata respirar.
-¿Qué haces aquí, pequeña Karin?- preguntó la peli-roja abrazándola también.
-estudio la universidad aquí, así que quise venir a verte-
-¿y quién es este chico tan guapo?- volteó a ver a Suigetsu, parecía que no había escuchado lo que Karin había dicho –¿es tu novio?- ambos chicos torcieron el rostro.
-¡buah! No- dijeron al mismo tiempo.
-pues debería, ya te hace falta uno- se burló la peli-roja mayor -¿y que te trae por aquí, pequeña Hinata?- volteó a ver a la nombrada revolviéndole el cabello.
-sólo los traje- le respondió, sintiéndose realmente bien con aquella muestra de afecto propia de Kushina.
-¿quieres pasar?- le preguntó cuándo los otros chicos ya estaban entrando.
-lo siento, debo volver a casa o Neji-niisan se molestará-
-es cierto, ¿Cómo está el pequeño Nathian?- preguntó.
-es Neji- desde siempre a Kushina le había costado retener el nombre de su hermano, aun recordaba el día que lo llama José, fue realmente extraño, especialmente porque en un lugar como Konoha no había nadie llamado así, al menos que ella supiese.
-eso dije- Hinata sonrió
-bueno, debo irme, hasta pronto, Kushina- antes de que pudiera alejarse la peli-roja la aprisionó con un gran abrazo que ella no dudo en responder.
-te veré luego, pequeña Hinata- ella sonrió, y se alejó a paso apresurado.
Después de casi una hora de camino llegó a su hogar, apenas en ese momento recapacitó en que ya era tarde y sólo entonces consideró que algo pudo haberle pasado, pero por suerte no había sido así. Cuando entró a su casa un silencio zumbante llegó a sus oídos.
Estaba por irse con el mismo silencio cuando un ruido proveniente de la cocina llamó su atención. Tal vez era Neji quien estaba ahí, pero eso era muy difícil de creer, él no era de los que daban un "paseo nocturno".
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Accidentalmente se había tropezado con el bote de basura. Esperó un momento a ver si Neji aparecía bufando pero no fue así. Tomó el vaso y lo llenó de leche.
-¿Qué haces aquí?- el tono despectivo de Hinata lo hizo atragantarse con la leche.
-yo…-
-mejor vete- se dio la vuelta dispuesta irse, pero él no iba a dejar que las cosas se quedaran así.
-¡espera!- accidentalmente terminó gritando pero ella no se detuvo –lo siento- caminó detrás de ella al ver que nada se detendría, avanzaron hasta el pie de las escaleras y la vio subir –fue estúpido de mi parte- a mitad de las escaleras por fin se detuvo.
-sí, lo fue- no volteó a verlo, peo parecía dispuesta a escucharlo.
-escucha, sé que lo que dije no estuvo bien… debí preguntarte las cosas primero, pero…-
-pero no lo hiciste- su tono se oía diferente, por fin lo vio a la cara y él se sorprendió de verla llorando –no me conoces- volvió al primer escalón y lo golpeó de nuevo con su frente. Esta vez, él no se defendió.
-me lo merezco, me merezco todo lo que quieras hacerme o decirme- ella negó con la cabeza -¿acaso no es así? ¿Hay algo que no merezca que quieras hacerme ahora?-
-no mereces que te… que te…- ¿Qué era lo que quería decirle?
-¿Qué es, Hinata? Soy un idiota, jamás te pregunto las cosas, siempre escucho más lo que dicen los demás que lo que sale de tu boca, y es por eso que quiero pedirte perdón, quiero empezar de cero, quiero que… quiero que seamos amigos, ¿sí?- iba a dejarla pensarlo, se iría sin decirle nada. Estaba por abrir la puerta cuando escuchó sus pasos apresurados hacia él.
Estaba más que seguro que lo golpearía de nuevo, que al menos perdería uno de sus dientes y que muy probablemente a la mañana siguiente tendría un fuerte dolor de cabeza. Pero cuando lo tomó del hombro y lo hizo girar, en lugar de sentir un ardor en la mejilla sintió algo cálido rodeándolo. ¡Lo estaba abrazando!
-no mereces que no pueda odiarte…- parecía que quería decirle algo más, pero no lo hizo –no importa cuántas tonterías hagas, idiota, no puedo odiarte-.
Él le correspondió el abrazo. Sintió algo cálido recorriéndole el interior, y le era familiar esa sensación. La separó lo suficiente como para verla a los ojos y le besó la frente. Ella pareció sonrojarse.
Iba a salir cuando al ver a fuera notó que una fuerte ventisca de aire por alguna extraña razón lo había empapado. Al ver el perímetro se dio cuenta que no podía ver más allá de lo que cubría el techo de la entrada. Estaba lloviendo torrencialmente.
-no parece que vaya a mejorar, lo mejor será que te quedes- de nuevo aquel tono había vuelto, ¿Por qué se esforzaba tanto en ocultar sus sentimientos frente a todos?
-¿estás segura?- ella asintió tras cerrar la puerta, volviendo a caminar hacia las escaleras, seguida por él.
-sí- esa respuesta tardada lo sorprendió, ¿acaso no había asentido para afirmárselo? –si quiero, si aún quieres que seamos amigos- el rubio sonrió sin que ella lo viera, eso lo hacía demasiado feliz, cómo ella no tenía idea.
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Al final al día siguiente no hubo clases debido a que la lluvia no se había apaciguado para nada, al contrario, ese día parecía la noche misma, que de no ser porque el reloj marcaba las nueve de la mañana no lo creería.
Aun recordaba que al mostrarle la habitación a Naruto recibió una llamada de Minato demasiado preocupado sobre donde estaba su hijo. Cuando ella se lo confirmó una risa burlona se oyó del otro lado de la línea y un "bien hecho" que pareció la voz de Kushina. Además de que su hermano estaba en el piso de arriba esperándola y su tono de amenaza hacia el rubio por quedarse pareció hacerlo dudar si era mejor quedarse ahí a salir corriendo con la lluvia.
Cuando estaba bajando para desayunar escuchó el timbre ¿Quién estaba tan loco como para salir con semejante tormenta? Cuando la abrió se sorprendió de ver a Sasuke ahí.
-Hola, Hina- la saludó como si nada, acercándose para entrar, pero ella no lo dejó.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó molesta.
-quise venir a verte, vamos ¿no me dejarás entrar con semejante tormenta?- señaló detrás de él.
-no- estaba por cerrarle en la cara cuando él lo evitó.
-te has vuelto mala- hizo un puchero, pero sólo consiguió enojarla más.
-te he dicho que largo- él la empujo y entró en la casa –no debe entrar aquí- se dijo a sí misma.
-vamos, ¿Qué tal si le preguntamos a tu padre si puedo entrar?- ella se estremeció –o, es cierto, está muerto, así que lo puedo tomar como un sí- su tono se oía burlón -¿no es así, Hinata? Él está muerto y ahora estás en esta casa solitaria- la empujo contra la pared y la aprisionó -¿tal vez quieras algo de compañía? Considerando el tiempo allá afuera, tal vez quiera algo con lo que no aburrirte- parecía querer besarla y ella estaba por patearle la entrepierna, cuando alguien se adelantó a golpearlo.
-¡ella no está sola, Teme!- la voz de Naruto se oía furiosa.
-¿Qué haces aquí?- Sasuke parecía confundido con la presencia del rubio –cuando dijiste que te quedarías no esperaba esto, acaso estás tratando de quedarte con MI chica- ahora parecía molesto.
-no soy tu chica, Uchiha- esta vez fue Hinata quien interrumpió a Naruto -¿acaso lo olvidaste? ¿Acaso olvidaste ese día? ¡Porque si es así, permíteme recordártelo, permíteme recordarte cómo en medio de aquel parque, en medio de toda esa gente me gritaste lo estúpida que era y te fuiste!- lentamente y sin darse cuenta comenzó a gritar, se lanzó sobre él y lo golpeo en el rostro una y otra vez –¡déjame recordártelo, Uchiha! ¡Déjame recordarte cómo al decirte que te necesitaba más que nunca te reíste de mí!- Naruto intentó separarla de un casi inconsciente Sasuke -¿ya lo olvidaste? Aquella época en la que te quería tanto…- quería evitar llorar frente a él de nuevo, pero le fue inevitable –¿ya olvidaste cuando me lo dijiste…? ¡¿Cuándo me dijiste que te acostabas con Sakura?!- Naruto la soltó de la sorpresa.
-¿Qué?...- antes de darse cuenta sujetaba a Sasuke por la camisa, agitándolo mientras se manchaba con la sangre que salía de su nariz -¿Qué hacías qué?- Naruto no podía creerlo, además de Suigetsu ¿lo había engañado con otros?
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¡Y hasta aquí por ahora! Seré honesta, estaba tentada a poner un beso en este capítulo :3 pero no pude, no hubiera sabido cómo continuar x3 así que los dejaré con ganas de ello por ahora. Hasta la próxima.
Namikaze Hanoko fuera…
