Todo pertenece a JKR, yo sólo tomo sus personajes para jugar un rato.
Iban saliendo de la sala cuando se toparon con Snape.
-Profesor tenemos la idea de…
-Lamento interrumpirla señorita Granger, pero Minerva requiere de su ayuda en la biblioteca- dijo el profesor- Y Draco, alguien esta esperándote en la torre que ambos comparten.
-Mi madre esta aquí?- Snape sólo asintió y el rubio salió de allí prácticamente corriendo.
-La acompaño…
-Si claro, profesor…-ambos bajaron juntos- Tiene que ver con lo de Rosier?
-No, pero de eso hablaremos más tarde, hay reunión de la orden, no podía decir nada frente al señor Malfoy.
-Entiendo.
Draco dijo la contraseña atropelladamente, ganándose la reprenda de Salazar del cuadro, subió las escaleras corriendo.
-Madre?
La mujer estaba observando el calendario que ambos chicos tenían colgado en la pared cerca de la pequeña cocina.
-Veo que tienen muy organizado el año escolar, te llevas bien con la señorita Granger?
-Algo así, no es tan insufrible como pensaba- su madre lo abrazo- Te he extrañado mucho.
-Y yo a ti, hijo… Preparo té?
-Yo lo hago, Granger me forzó a aprender para que no moleste a los elfos- tomó las tazas y puso los saquitos de té en ellas- Aguamenti.
Echo otro hechizo para calentar el agua y puso dos terrones de azúcar en cada una.
-Estoy sorprendida…- dijo su madre riendo.
-Más lo estoy yo al verte aquí, estas bien en donde Andrómeda?
Mientras que madre e hijo charlaban, al otro lado del castillo, el nuevo director discutía con sus viejos enemigos.
-Aunque pasen los años siguen con esa rivalidad- dijo Minerva a Hermione.
-No puedes mantener a Hermione aquí, Snape! En cuanto Voldemort se enteré querrá tenerla en su poder para atraer a Harry.
-Estoy con Sirius, es un error, además no hablamos sólo por Hermione Granger, hablamos como Rosier también.
Toda la orden ya sabía la verdad, ahora que Harry y Ron se habían marchado, Minerva lo confesó al principio de la reunión. Todos los presentes llegados, quienes habían asistido a la boda la anterior noche, estaban bien, pregunto al señor Weasley y así era, no había caídos.
-Lupin te creía más inteligente que Black- este último gruño- Si mantengo a la señorita Granger es para que ayude a los alumnos, además de que si yo mismo intentara llevármela tendría a todo el alumnado y profesorado en contra.
-Snape creo que sería mejor que la tengamos escondida en otro lugar, tal vez con Dumbledore o Andrómeda si tanto se la necesita para esos tratos mágicos que deben modificar- dijo la señora Weasley.
-Narcisa prometió ayudarla en eso- Andrómeda habló por primera vez- Pero estoy con Severus sería mejor que este aquí.
Siguieron discutiendo, Hermione ni podía hablar de lo que se haría con ella! Acaso no tenía ni voz ni voto aquí?
-Es sólo una niña!
-Debe quedarse resguardada con nosotros hasta que todo esto acabé!
La chica quería hablar pero nadie la escuchaba, lo que quedaba de los merodeadores seguían discutiendo con Snape, Andrómeda y Minerva con la señora Weasley, Moody le gruñía a una muy embarazada Tonks que no dejaba de chillarle.
-Se hará lo que yo diga porque soy su padrino y jure a Kassia protegerla!
El silencio reino en esa biblioteca, todos miraban al director con sorpresa.
-Oh-oh- dijeron los gemelos.
-Hay algo más que se me este ocultando?- se escuchó por primera vez la voz de la castaña, nadie respondió- Entonces, por mí esta reunión se a acabado.
Dio un sonoro portazo y corrió por los pasillos sin saber a donde ir, las lágrimas calientes caían por sus mejillas. La habían hartado con tantas mentiras, decisiones propias que ni siquiera le pertenecían.
El viento de la torre de astronomía la envolvió en un abrazo frío, el clima estaba cambiando, ya no se notaba el calor intenso de hace unas semanas.
Rememoró en su cabeza la reunión de hace unos minutos, Snape diciendo que era su padrino. Todos estos años lo supo? Y la trató de esa manera tan cruel? No era posible, si la protegía de esa forma ahora, lo hubiera echo siempre.
-Hermione?
La chica dejó de sollozar al escuchar esa suave voz, una mujer apareció al final de las escaleras, llevaba una hermosa y cara túnica gris.
-Narcisa…
-Esta todo bien?- la mujer se acercó a donde ella se sentaba- Se que no soy la persona que seguramente querrías ver en un momento así, pero soy madre, tengo oídos y consejos que podrían ayudarte.
La chica asintió e invitó a que se sentará a su lado, la mujer así lo hizo, sin importarle la suciedad del suelo, no lo hubiera esperado de la versión anterior de la señora Malfoy.
-Cargo con una herencia que no deseo tener, la gente toma decisiones sin siquiera importarle lo que siento respecto a ello, me siguen ocultando cosas…
Le contó lo sucedido en la biblioteca y la mujer acarició su espalda como su madre lo hacía, en ningún momento se sintió raro, era como si fuera lo correcto.
-Debes hacer que te escuchen, eres un muchacha inteligente, fuerte y que se vale por si misma, no cometas el error de que te ordenen que hacer- le aconsejó la más pequeña de las Black- Severus cometió un error al no confesártelo, es un tonto, pero si tiene intenciones de hablar contigo, escúchalo… no siempre se tiene la oportunidad de que Severus Snape se abra y diga lo que sienta, además de pedir disculpas.
Ambas mujeres rieron, miraron como el atardecer se tornaba de un color rosáceo.
-Draco estaba emocionado por verte.
-Cuando me abrazó esta tarde fue como tener a mi niño de ocho años otra vez- la sonrisa de Narcisa se amplió- Tenía miedo de perderlo en manos de ese hombre.
-Lo salvaste a tiempo...
-Así es… Te llevas bien con él?
-Algo así, no es tan insoportable como pensaba- la mujer río- Lamento que diga eso de Draco…
-No! Esta bien, sólo me sorprendió ya que él dijo algo parecido sobre ti… Crees que lleguen a ser amigos?
-No lo sé, fueron tantos años de odio y discusiones, apenas somos buenos compañeros ahora- dijo la castaña- Nos llamamos por el apellido todavía.
-Pero acabas de llamarlo Draco.
-Siempre lo he llamado Draco, pero nunca se lo he dicho a él, es… demasiado personal y no lo somos- la chica río- Además es divertido decirnos por el apellido, suena como si nos estuviéramos retando a pleito siempre, para no perder costumbre.
Ambas se levantaron de donde estaban sentadas, el sol se había ocultado por completo.
-Bueno es hora de retirarme, creo que será la última vez que nos veamos por ahora con el comienzo de clases es imposible que venga- dijo la mujer- Comenzaré a participar activamente en las búsquedas de puntos de mortifagos.
-Espero que tengas cuidado, Narcisa… Le has dicho a Draco?
-Es mejor que no lo sepa todavía, sé que su postura ha cambiado pero no se que tanto, es mejor dejarlo para otro momento.
-Lo cuidaré- dijo la castaña sin pensarlo- Sí tengo que salir de la escuela, me lo llevaré, para que estés segura de que esta en buenas manos.
-Hermione es demasiado, además ya sabes lo difícil que es mi hijo.
-Se controlarlo, además no es un niño, adolescente complicado si pero puedo hacerlo…Lo prometo.
La castaña tomó la mano de la mujer y esta asintió, la abrazó sin pensarlo.
-Si todo acaba bien con esta guerra, sólo deseo que Draco y todos los demás jóvenes puedan tener una vida tranquila.
-Lucharemos por eso, Narcisa.
