Iré de Visita
Era de noche cuando Kidou volvió a casa, había pasado bebiendo con sus amigos, tiró su maleta y se dejó caer en el sofá aflojando su corbata, luego recordó aquella nota la sacó y volvió a leerla.
- ¿Salir con Yuka, eh? despues de todo ella quería tener una cita conmigo.- sonrió recordando la vez que salieron a cenar.
Era sábado
Algo tarde él se levantó, a eso de las díez y media y fue a tomar una pequeña ducha para aclarar su mente, luego de prepararse, se sentó en la silla de su habitación y con el móvil hizo una llamada a su hermana.
- Haruna contesta...- la llamada fue atendida, él comenzó con reclamos, por dejar su puesto un tiempo ya que Haruna era mucho más eficiente que Yuka. Luego descubrió que Yuka no era la única que había ingresado a trabajar.- Debiste informarme...
- Si lo sé, Oishi vino al Raimon por el puesto de conductora y la otra porque la nombraron profesora, si los chicos necesitaban consejera estaba la otra y si tu necesitabas asistencia estaba Oishi, así lo decidí y el presidente estuvo de acuerdo. En cuanto la vi pensé que era la mejor opción y se llevaría bien con los chicos.
- Bien y ¿cómo es la profesora que nombraron?
- Que te puedo decir "es una arpía"- dijo casi en susurro.
- ¡¿Qué cosa?!
- Pues supongo que es buena profesora, es joven y bonita pero no era la indicada para dejartela de asistente. Si te digo la verdad, confío un poco en Oishi que en ella, así que hermano te quedas con la asistente que te tocó, así son las cosas.- Haruna se sobresalta al ver la hora- ¡Mira que tarde es! quedé de verme con alguien te dejo, hasta luego, besos.
- Haruna espera ¿vas a salir con un chico? no te he dado permiso de salir con ningún hombre. Dime el nombre, ¡Haruna!.
- Si voy a salir eso no te incumbe en nada, es mi vida, ¡adios!- le cierra el teléfono y lo apaga para que su hermano no intente molestar.
- No lo puedo creer ¡Haruna! no cuelgues...- pero era demasiado tarde, su hermana al parecer salía con alguien y no se lo había informado. Tendría que averiguarlo pero ahora no era el momento él igual tenía un compromiso y no quería llegar tarde. Terminó de vestirse aunque no desayunó pues comería fuera.
Mientras pasó el tiempo Yuka caminaba de lo más feliz suspirando, su aura era de un tono amarillo y desbordaba felicidad mientras veía todo de color rosa, Kidou por fin la había invitado por lo menos a salir. Era la chica más feliz del mundo en ese momento.
Llegó al restaurante que decía la nota y quedó de pie esperando mientras echaba una mirada al reloj, en ese momento levantó la vista y vió a su jefe llegar.
- Lamento si te hice esperar- Él se disculpó pues ella llegó primero y no sabía desde cuando lo esperaba.
- No, descuide acabo de llegar.
- Y ¿puedo saber para que me has invitado? ¿Es que acaso querías tener una cita conmigo?
Para ella era algo confuso y no comprendía la situación- Pero si yo pensé que usted me había invitado- rapidamente sacó de su bolso la nota y se la enseñó.
- No pues yo igual tengo una- la sacó de su bolsillo del traje y se la entregó a ella. Kidou analizando la situación y dando retroceso al día de ayer y lo recordó había una cascara de platano, no pudo haber sido más que...- ¡Fudo!- dijo con algo de molestia y arrugando un poco la nota, cosa que Yuka notó e hizo entristecer y sentirse la chica más estúpida por caer así de facil.
- Pues creo que no debí venir- dijo ella volteandose ya que si seguía mirandolo iba a llorar y no quería que él lo notara, aunque Yuka influia mucho en el clima con sus sentimientos lastimados ya que el cielo azul y brillante que había, rápidamente se convirtió en uno gris y oscuro, las primeras gotas comenzaron a caer.
- Ya que estamos aquí ¿porqué mejor no vamos dentro? quedaremos empapados aquí fuera- Tomó la mano de ella y la hizo entrar.
Pidió una mesa para dos, el lugar estaba medio vacio, ella estaba apenada y no quería mirarlo.
- No entiendo, ¿por qué?...- Yuka tomó la carta y comenzó a leerla.
- Porque a Fudo le encanta hacer este tipo de bromas.- dijo sin tomar en cuenta los sentimientos de ella.
Eso le llegó a lo más profundo- Si, eso creo y una broma de mal gusto, acepté venir solo por cortesía.- ya estaba enojada.
- Cuantas no quisieran salir conmigo, no es de mal gusto.- Yuka había golpeado justo en el ego de su jefe.
- Si como no- Ya no le importaba más así que decidió escoger algo para luego largarse del lugar.
Justo Kidou ve a dos personas conocidas y toma la carta de Yuka y le pide que cambie de lugar con él, aunque ella se negó, él hizo lo posible para cambiar de silla.- No te muevas y no hables mucho, mi hermana y un amigo que conozco acaban de ingresar al lugar, ocultate.
- ¿Pero qué es lo que pasa?- dijo bajo.
- No pensé encontrármelos aquí, luego te cuento... escóndete.- le ordenó.
Ambos pasaron desapercibidos ya que Haruna y su cita habían tomado una mesa más lejana, estaban concentrados el uno al otro, mientras Kidou estaba algo molesto por el simple hecho de que aquel chico no había tenido el valor de pedir permiso para salir con su hermanita.
Yuka al ver a su jefe de esa forma responde- ¿Usted no quiere que sea feliz? pues ahora veo por qué no tiene pareja.
- ¡Cállate, tú no conoces mi pasado!- contestó Kidou molesto.
Yuka solo miró para otro lado; ahora estaba pensando en que no debió venir, aún estaba lloviendo y se levantó.
- Creo que es hora de irme- dijo tomando su bolso y levantandose, sin mirarle y con su mirada sombría caminó rapido a la salida.
Una vez fuera pudo sentir las frías y pesadas gotas de la lluvia, se sentía algo triste pues no pensó sus palabras, siempre metía la pata hasta el fondo. De repente sintió una mano en su hombro izquierdo.
- Lo lamento, no debí gritarte.
Yuka dió un suspiro de tristeza- No, soy yo la que le debe disculparse, es cierto yo no conozco nada de su pasado.
Kidou tomó la gélida mano de ella, la de él estaba caliente y al sentir contacto con la de ella la soltó.
- Tu mano...
- Si ya lo sé, está fría lo lamento.
- Debemos irnos, te acompaño a casa.
Kidou la guió hasta que tomaron un taxi, en donde ambos estaban muy callados, el cabello y la ropa de ambos estaban empapados. Hasta que pronto llegaron y él bajó con ella, el cielo para esa zona estaba claro.
- Me quedaré un rato contigo.- dijo él.
Ambos entraron en la casa y ella se disculpó nuevamente, esta vez porque no pudieron almorzar- le prepararé de comer, para compenzarlo pues lo he sacado del restaurante.
Él gustoso aceptó, luego ella estornudó, señal de que estar mojada le estaba haciendo daño, buscó unas toallas, ella subió a cambiarse y el fue a secarse al baño. El dejó parte de su ropa secando afuera mientras ella cocinaba, Kidou tomó asiento con la toalla en la cabeza para pensar en lo sucedido con su hermana.
Yuka en tanto se acercó y se sentó a su lado, llamando la atención de él puesto que en la mesita puso un par de tazas de té de limón.
- Tómelo así no se resfriará- dijo mientras tomaba su taza y bebía de ella. Kidou también hizo lo mismo.
Luego ella se levantó para terminar de cocinar, Yuuto por su parte quizo ir a explorar la casa de ella, subió las escaleras las cuales conducían a un largo y angosto pasillo, en el cuatro habitaciones dos de cada lado, se fijó en la de la derecha, la puerta estaba media abierta y entró, al parecer la chica era un poco desordenada, pues tenía unos cuantos vestidos en la cama y zapatos fuera de lugar, también pudo notar todo el maquillaje que poseía la chica, pero lo que más resaltaban eran los labiales, eran demasiados, quizas quería ocultar alguna cicatriz con una buena capa de maquillaje o muchos tantos rasgos faciales que corregía con todo eso. Tal vez si echara un vistazo a las demás habitaciones pero eso sería invadir la privacidad. Volvió a bajar y pegó el aroma de la comida a su naríz.
Se acercó a la cocina y la ve poniendo los platos servidos, ella tímidamente le dice- He terminado, si gusta puede sentarse, mientras iré a ver si su ropa está seca. Él tomó asiento y miró el plato, pues su aroma era excelente, dió gracias por la comida y probó.
En eso venía entrando Yuka con la ropa de Kidou toda arrugada y él la miró diciendo- Me encanta como cocinas, serás buena ama de casa.
Yuka se sonrojó y se puso tensa- Iré a planchar su ropa- dijo avergonzada, caminando lo más rápido que pudo a otro sitio fuera de la vista de su jefe, él quedó algo confundido con la reacción de ella.
Mucho rato después el estaba sentado intentando localizar a su hermana sin exito, Yuka estaba senatada a una razonable distancia de él, aunque pudo sentarse en otro lugar no lo hizo. Kidou se rindió y suspiró derrotado, luego miró a la chica y le preguntó...- ¿Qué escondes?- ella lo miró un tanto perdida.
- ¡¿Que escondo?!- ella preguntó a lo que el asintió y se acercó.
- Las mujeres engañan a los hombres con maquillaje, he notado tu maquillaje diario desde que ingresaste a trabajar. Mi hermana y otras amigas que conozco no usan.
- Eso es porque poseen belleza natural- Yuka miró para otro lado- Nunca fui bonita, es mi problema si me maquillo o no.
- Quisiera verte sin maquillaje ahora mismo.
Yuka quedó choqueada y contestó- no creo que sea posible- el la miró pues no quería acatar su deseo, ella solo rió para luego decir- El maquillaje se me ha arruinado con la lluvia y terminé removiendolo.
Kidou tomó un cojín y le comenzó a pegar- ¡Tonta! como te atreves a engañar así a las personas- Kidou solo estaba jugando y reclamando.
- Algunas tenemos la adicción de maquillarnos.- Ella suplicó entre risas que no le pegara más; sus mejillas lucían rosadas gracias a las palabras de él, sus labios teñidos de un suave rosa pálido. Kidou se detuvo.
- ¡Mira que tarde es! me tengo que ir- se despidió y ella luego se sentó en una silla que tenía enfrente y solo observó como él se alejaba, pensando que de todas maneras su día no fue tan malo.
Kidou llevaba rato caminando hasta que por fin llegó a la pequeña casa que su hermana estaba estaba alquilando, se detuvo pues escuchó ruidos que provenían de los botes de basura, echó un vistazo dentro del contenedor y vió a un gato no muy grande que buscaba comida. Kidou pensó en dejarlo pasar, pensó un momento y decidió tomarlo para ayudarlo y darle un hogar, quizás era un día de suerte para el gato, claro que el felino se sintió amenazado al principio pero luego al ver y sentir que esa persona no tenía malas intensiones, cambió un poco.
- Tu vendrás conmigo- Dijo Kidou mientras daba una caricia en la cabeza del gatito.- Ahora Haruna...- Kidou supuso que su hermana andaba aún de "paseo". Sacó la copia de la llave y abrió, una vez dentro de la oscura casa, decidió esperarla para poder hablar del asunto y quizás darle una reprimenda.
Pasó mucho tiempo para que se escucharan risas en la entrada de la casa, Haruna que junto a su cita habían llegado, se despidieron con un cariñoso beso, la habían pasado muy bien, aunque ninguno quería separarse el uno del otro, Haruna sabía que no era muy seguro. Él se fue y ella entró en casa, sintiendo una presencia hasta que escuchó la voz de su hermano.
- ¿Te divertiste en tu cita querida hermana?- su voz provenía de la oscura sala, ella se había sobresaltado un poco, pues no pensó que su hermano llegaría a tanto.
Ella deja sus zapatos y camina con paso apresurado a la sala, para luego encender las luces y ver a su hermano sentado en su sillón, mientras sostenía y acariciaba a un gato negro.- ¡Hermano! ¿que haces aquí?- preguntó con tono de reclamo, pues al parecer él quería meterse en su vida privada.
- Vamos Haruna ¿dime quién es aquel con el que saliste? Quiero saber todo sobre el vago ese de tu amiguito. ¿Tú le gustas? ¿tiene dinero o no? ¿Trabaja o es un hombre sin oficio?
- Creo que eso no debe de importarte...
Kidou se paró de un salto del sillón- ¡Claro que me importa! eres mi hermana, el tesoro más valioso que tengo en mi vida y no te dejaré en manos de cualquier tipo.
Haruna suspiró y decidió contarle- ¡Es Yuuki Tachimukai!
- Menos te dejaré salir con él, aunque lo conozca no confío en él.
- ¿No confías en él? hermano el es un chico ejemplar, alto, bien parecido, fuerte... es lindo.
- Podrá ser todo eso y más, pero no dejaré que te ponga las manos encima.-En eso el gato maulla interrumpiendo la discución y ambos lo miran.
- ¿Y ese gato de dónde ha salido?- preguntó Haruna.
- Lo he encontrado en el basurero de afuera.- Dijo Kidou, pero a Haruna no le gustó mucho lo de tener un gato callejero en su casa en ese momento.
- Sacalo de mi casa- dijo ella con una vena en la frente, Kidou hizo caso omiso y Haruna tomó la iniciativa.- Si no lo sacas tú, lo haré yo- justo lo iba a tomar pero su hermano lo abrazó y alejó de las manos de ella.
- No permitiré que te lleves a Relámpago... necesita un hogar.- lo abraza queriendo protegerlo y el gato maulló.
- ¿Ya le has puesto nombre? ¡vaya!
- Yo lo he adoptado, me lo llevaré a casa y cuidaré de él. Volviendo al tema...- no pudo seguir ya que Haruna no iba a pasar el resto de la tarde discutiendo.
- ¡Fuera de mi casa!- señala la salida.
- Pero Haruna...
- No quiero hablar del asunto, somos muy felices los dos y quiero que lo entiendas. No me hagas cometer locuras por amor.
- Sabes perfectamente que puedo borrarlo de este mundo.
- Intentalo y perdiste a tu querida hermana, no me volverás a ver nunca más en tu vida.
- Pero...
- Ahora vete y trata de pensarlo, Yuuki es un buen hombre, es ideal para mí.
- De acuerdo... me iré, pero ni pienses que te dejaré salir con él. Vamonos Relámpago.- Una vez Kidou puso su pie fuera, Haruna recordó sus llaves de emergencia y se las pidió devuelta pero él se reusó, era por precaución, cuidaría a su hermana no importara qué. Una vez lejos de ella dijo- Haruna se casará sobre mi cadaver.
Haruna por precaución llamó a Tachimukai para decirle que Kidou ya sabía lo de su relación y que tuviese cuidado pues él era capaz de mucho.
Era Domingo y Kidou no pudo dormir preocupado pensando en que su hermanita estuviera en una relación con Yuuki Tachimukai. Muy temprano tocó insistentemente la puerta de su asistente Yuka, ante semejante salvajismo con su puerta ella se levantó de la cama y al abrir la puerta Kidou se sobresaltó al ver de esa forma a su asistente, con los ojos entre abiertos acompañados de ojeras, su cabello desordenado, pero decidió no tomarle importancia.
La tomó de la mano y la llevó adentro, le contó sus preocupaciones con desesperación, pero ella cabeceaba.
- ¡Escúchame!- le gritó para hacerla reaccionar.
- ¡Estoy atenta!- dijo despertando- tal vez si usted aceptara su relación...- dijo para luego vostezar.- No tendría que pensar o preocuparse tanto.
- No puedo, ella es mi hermanita querida, lo que más protejo, no se la daré a cualquiera.
- Pues no veo el problema- Yuka se frotó los ojos para ir despertando.- Usted me dijo que lo conoce desde hace mucho, es de la misma edad que su hermana, se entienden y se aman.
- Es que aún es una chica torpe e inocente, que no conoce nada de los peligros que hay en el mundo.
- Inocente... si como no.- Yuka rodó los ojos pues no creía tanto en la inocencia de Otonashi.
- ¿Insinúas algo? dejame decirte que mi hermana tiene buenos valores y no es una chica de esas cualquiera.
- No... yo solo digo que ella es una persona que ya debe de conocer ciertas cosas, además pienso que es ejemplar que solo busca un poco de libertad, ni yo ni usted deberíamos meternos tan a fondo en su vida, que tome un respiro. Estoy segura que Otonashi-san es una mujer correcta y pensaría dos veces antes de meterse en líos.
- Si, estoy de acuerdo- Kidou asintió para luego decir- Mi querida hermana no es como otras que meten la pata.- A lo que Yuka analizó las palabras de él y se enojó.
- Bueno si no tiene nada que hacer es mejor que se vaya, aún planeo seguir durmiendo.
- Sabes, estoy demasiado cansado como para irme.- Bostezó para luego mirarla- Podemos dormir en tu cama, te hago espacio.
- ¡¿Qué?! ¿espacio? Es mi cama- Estaba algo molesta, le ha venido a interrumpir sus sueños, se queja de cosas sin importancía y le recalca que es una chica que no piensa y se mete en líos y por si fuera dormir en su cama, aunque esto último no era tan malo.- Bueno le presto mi cama después de todo usted es mi invitado. 'No deseado' - esto último lo dijo para sí misma, luego señaló las escaleras.- yo me quedaré un rato en el sofá.
- ¿Y si me acompañas? no quiero estar solo mientras duermo, solo un rato- la toma de la mano y la lleva hacia arriba.
Una vez en la habitación Kidou se recostó en la cama, Yuka estaba más que apenada, el pensar en compartir la cama con su jefe hacía que se sonrojara, él la atrajo y la hizo sentar en la cama.
- Creo que esto no es correcto...
- Tranquila, solo dormiremos.
- Aún así...- dijo con algo de timidez, pero luego se calmó, después de todo iban a dormir, o eso era lo que creía ella, ya que intentó cerrar sus ojos pero ya no podía, aunque a su jefe se le escuchaba roncar y dormir tranquilamente.- Se ve tan lindo cuando duerme- sonrió y decidió levantarse y dejarlo descansar.
Hizo muchas cosas mientra él estaba arriba descansando, la mañana pasó volando y Kidou empezó a mover su mano en la cama, como queriendo encontrar algo o a alguien. Se levantó y frotó sus ojos para despejarlos, Yuka ya no estaba, ¿cuando se había levantado? Bajó las escaleras y fue a la cocina donde se encontraba ella.
- Creo que es hora de irme, no te quiero incomodar más.
- Usted no me incomoda, para nada, sería bueno que comiera algo antes de marcharse.
- Solo quiero saber que pasó, no recuerdo bien... ¿cuando me he quedado dormido?
- Pues si que se ha dormido demasiado rápido, estaba muy cansado, yo me he levantado para dejarlo descansar tranquilo.
- Bueno, me tengo que ir, en casa me espera alguien.
- He hecho el almuerzo, si desea puedo empacarlo para que lo lleve.
- Si no es mucha molestia y gracias.
Ella sonrió y fue a servirlo y empacarlo para que él se lo llevara, se despidieron, su jefe se fue pero ella se preocupó un poco.
- ¿Qué quizo decir con que alguien lo espera en casa? ¿tiene una amante?- Yuka comenzó a pensar tantas cosas, era paranóica algunas veces.
Cuando Kidou ha llegado a su casa un rato después.
- ¿Me extrañaste? seguro que si.- Kidou tomó en brazos a su nuevo gatito para acariciarlo.
Continuará...
