ACTUALIZACION !
Cómo amo esta palabra ¿Ustedes No? Bueno, como ya les había comentado antes estaba un poco desesperada por que había varias autoras que no se dignaban a actualizar sus Fic's y bueno, como esas Historias son en mi opinion "Muy buenas" y una de ellas ya subió Capitulo Nuevo así que bueno, Aquí me tienen subiendo Capitulo Nuevo, debo mensionar también que ya nos estamos hacercando peligrosamente al FINAL y agradesco de antemano a todos (as) que me han leído, sobre todo a las personas que me han dejado un comentario, Gracias a todos ustedes...
Y dejo de molestar y las dejo Leer, por cierto:
Susan-Black7 .- Cómo He Notado que te ha gustado el Tom degustando de los Celos, muy pronto lo verás rabiando, Ja ja ja ja ja ja que bueno que te haya gustado y Gracias por tu comentario, es un gusto leer tus Reviews, Saludos y nos leemos la próxima semana.
Mareliz Luna.-
Si, la verdad es que me pareció algo muy triste ¿Me creerías si te digo que me puse a llorar mientras escribía esa escena? pues ¡Si! lo hice, sobre todo por qué mi cabecita va imaginandose cada parte que escribo, cosa que me imagino que le pasan a todas las que escribimos, Muy pronto la pelirroja esa va a obtener lo que se merece, que no te quede duda, te dejo Saludos y gracias por el comentario :)
Love and Dead.-
Creo que somos demasiadas las amantes de los celos masculinos ¿No crees? Ja ja ja ja ja me alegro que te haya gustado, espero que la Historia siga estando entre tus gustos, Gracias :)
MarruBravo.- ¿Sabes? es curuioso, así como tu dices que saltas y te alegras por las actualizaciones, así me pongo yo cuando veo que tengo Reviews nuevos, ja ja ja ja ja ja ja lo mismo cuando hay capitulo nuevo en alguno de mis Fic's favoritos, la emocion es simplemente facinante, espero el capitulo actual siga gustandote, Gracias.
¡ AVISO !
LEMON
N/A .- Este capitulo contiene escenas eroticas (No se si demasiado explicitas o no) si no entran en tu gusto por favor de abstenerce de Leer, si eres menor de edad Lees bajo tu propio riesgo... XD no me hago responsables de efectos secuandarios, Saludos y Gracias.
DOMINAMORTIS
10
"…Hoy mi camino me a traído hasta aquí,
aun no puedo llorar pues mi lucha empezará…"
(Fragmento de la canción Sonia de Nostra Morte)
Harry tuvo que verse en el dilema en su lanzarle un maldito Avada Kedavra o simplemente conformarse con golpearle el rostro, pero inevitablemente su cuerpo estaba inmóvil por sus músculos rígidos, lo que Hermione y ese monstruo proponían era una locura ¡Solo una idea como aquella podía provenir de una mente tan demente y enfermiza como la de Lord Voldemort! Los verdosos ojos de Harry temblaban de impotencia ante la idea de exponer a Hermione contra aquello con lo que estaban luchando.
- ¡¿Te has vuelto completamente loca Hermione?! – chilló Ronald quien se atrevió a dar un paso hacia la castaña, Hermione simplemente le observó con cautela.
- ¿Qué carajos Granger? Estoy de acuerdo con la comadreja… te has vuelto loca definitivamente.- intervino Draco, la castaña no dijo nada, simplemente permanecía sentada sobre el enorme sofá justo en medio de Tom Riddle y el Lord, este último simplemente disfrutaba del espectáculo, con sus brazos extendidos por el respaldo del sofá y su pierna cruzada en cuatro, sus azules ojos lo estudiaba todo, observando con detalle cada mínimo gesto de los demás, era curioso ver a dos Malfoy y un par de Potter's y Weasley, unos más jóvenes claro estaba, sin mencionar que incluso en ese salón se encontraba un hombre idéntico a él.
- Cuanto Drama…- comentó el Lord tenebroso mientras descruzaba la pierna, y la atención fue inmediatamente hacia él, los verdes ojos de Potter llenos de odio, algunos con la clara intención de matarle ahí mismo, pero Hermione no iba a permitir aquello, no, claro que no.
- Sé que suena demente y que creen que así…- empezó a decir Hermione, siendo interrumpida una vez más.
- ¡NO CREEMOS…LO AFIRMAMOS HERMS! ¡es que no puedes hacer esto, ese hombre solo busca la manera de hacerte daño! ¡¿es que estás ciega y no lo ves?! – Ron se acercó a su amiga lo suficiente y la miró, la muchacha tuvo que levantar la mirada. – te desconozco Hermione, te desconozco desde que…desde que volviste a casa ¿Y sabes por qué no eres la misma Hermione, sabes por qué dejaste de sonreír y de comportarte tan sabelotodo, tan insufrible y estricta…? ¡POR ESTA MIERDA! – señaló Ron aún más rojo de lo que ya estaba, Hermione envió una mirada de advertencia a Harry, pero al mirarle se percató que el chico estaba a un pelo de soltar el grito y hacerle coro a su amigo.
- Tranquilízate Ron…- empezó a decir la muchacha mientras se ponía de pie.
- ¡Y UNA MIERDA QUE ME CALMO! ¡este lugar es un jodido infierno, te mandan llamar para que te conviertas en la maldita heroína, que salves este malparido mundo, donde da la casualidad que TU eres la que está causando tanto dolor….! ¡AY! - y la chillona voz del muchacho se vio silenciada por una fría mirada y el punzante dolor de una varita contra el blanco cuello de Ronald Weasley.
Y ahí estaba Tom Riddle de pie a escasos centímetros del pelirrojo, con su gélida mirada perforando el alma de Ronald, los presentes estaban sorprendidos mientras que Harry y Potter simplemente se preguntaban ¿en qué momento se había puesto de pie? No cabía duda que era demasiado sigiloso cosa que lo volvía aún más peligroso de lo que era; Hermione se estremeció de pies a cabeza al ver a todos los demás reaccionar rápidamente, un adulto Harry apuntando firmemente a Tom, junto con Malfoy y Weasley quien simplemente seguían sin creer lo que estaba pasando, René incluso se había preparado para cualquier cosa.
- Modera tus palabras Weasley…- aquello no era ni una sumisa petición por más suave que se escuchara el tono de voz que Riddle había utilizado con Ronald, aquello era una amenaza en toda la extensión de la palabra, Hermione se puso de pie.
- Ronald por Merlín ¡Deja de comportarte como un niño! ¡Bajen las varitas ahora mismo! – intervino Hermione más preocupada por su amigo que por Tom, la castaña los observó detenidamente, cada uno de ellos volvieron a guardar si varita, fue Riddle el último en ceder, cosa que a nadie le pareció extraño.
- Hermione…jamás pensé…nunca, ni siquiera en mis pesadillas, qué harías algo como esto… ¡Lo estás defendiendo! – gritó el pelirrojo.
- Yo no defiendo a nadie en estos momentos Ron, y quiero que me escuchen bien… sobre todo tú Ron… Ya he tomado una decisión, si el plan de Voldemort da resultado, habremos ganado y restaurado el orden del mundo mágico ¿no lo entiendes? ¡¿Por qué es tan difícil que las cosas te entren en la cabeza?!
- ¡Lo que no me entra en la cabeza es que quieras sacrificarte de esta manera! – esta vez, quien intervino fue Draco quien dio un paso al frente, con el ceño fruncido y los platinados ojos fijos en la castaña intentaba por lo menos hacerla temblar, dudar de sus propias palabras.
- Malfoy…en esta vida todo es un sacrificio, hay que perder para ganar algo…- contestó la castaña mientras se volvía hacia él.
- Granger… ¿Cómo vas a luchar si tu propia cordura está en juego, no lo entiendes verdad? ¡Claro que no maldita sabelotodo, tú no estuviste ahí, no estuviste consiente del estado en el que estabas cuando te rescatamos! ¡Precisamente de olas garras de este maldito! – Luna se abrazó a Theo al escuchar los reclamos de Draco, era claro que el rubio estaba enfadado, incluso Malfoy se había sacudido por los gritos.
- Entiéndelo Malfoy, nadie mejor que yo comprenderá el infierno por el que pasé, pero no puedo luchar contra la Domina Mortis, ni tú puedes vencerla ¡Ni Harry, ni Ronald, ni Voldemort siquiera, nadie puede vencerla más que yo! – la sala se volvió en completo silencio cuando Hermione terminó aquella frase. – y si tengo que volverme Loca, Malfoy, lo haré, si ese es el precio que tengo que pagar para compensar al mundo por mi crueldad… lo haré.- continuó diciendo la muchacha mientras se giraba hacia Voldemort, quien yacía sentado sobre el sofá aún con los brazos extendidos sobre el respaldo, sus azules ojos resplandecían de burla, satisfacción y algo que Hermione no supo descifrar.
- Muy bien Voldemort, levanta ese trasero y acompáñame a recordar viejos tiempos.- cada palabra dicha en aquella oración causó un escalofrío en los presentes, René empuñó ambas manos y bajó la mirada, no se tenía que ser adivino para saber que ella también recordaba lo sucedido cerca de seis años atrás.
- ¡Hermione, recapacita! – Harry hizo al menos un intento de hacer entrar en razón a su mejor amiga.
- ¡Granger, maldita sea, tiene que haber algo más! – apoyó Draco, la castaña se giró lentamente sobre sus pies para encarar a aquel par.
- Me encantaría decirles que hay otra manera, me encantaría que me dijeran cual es… pero no lo hay Malfoy, Harry… tú mejor que nadie sabe el significado que tiene la palabra sacrificio… por favor, tú ya tuviste tu tiempo para ayudar al mundo mágico, ahora todo depende de mí… dime una cosa Harry ¿Cuántas veces me hiciste caso cuando te pedía que me dejaras ayudarte?
- Muchas…- contestó el castaño.
- ¿Cuántas veces me dejaste hacerlo?
- Ninguna Hermione ¡Pero esa Guerra era entre él y yo! – exclamó el muchacho ya un tanto desesperado.
- ¡PUES LO MISMO TE DIGO YO, ESTA GUERRA ES MÍA! ¡Me dejarán hacer esto y punto! Es mi decisión, no soy una niña…sé que riesgos tiene todo esto, cosas que quiero olvidar tendré que recordarlas… lo hago por todos ustedes ¡Entiéndanlo!- y tras aquellas palabras, Hermione se encaminó hacia la salida, fue en ese momento cuando Voldemort se puso de pie lentamente, cuando la puerta se hubo cerrado de un golpe, el hombre comenzó a aplaudir lentamente.
- Bravo… bravísimo Potter…- empezó a decir el hombre mientras sonreía, Tom tomó asiento y se deslizó un poco en este, su mirada estaba puesta en aquel en el que posiblemente se convertiría.- buen espectáculo me has dado…Potter.- añadió el hombre mientras se dirigía hacia la salida, nombrando a Harry de una manera despectiva, el muchacho simplemente no encontró palabras que expresaran el profundo odio que le tenía a aquel hombre.
- ¡Maldito hijo de puta! – gritó René mientras lanzaba un jarrón hacia Voldemort, la puerta se cerró y el objeto de cristal se desquebrajó contra esta. La carcajada del hombre se escuchó provenir tras la puerta.
- Es un maldito…- masculló Ron empuñando sus manos, Draco estaba que temblaba de coraje, pero no podían hacer nada, ya todos conocían el lado necio de Hermione.
- Si me permiten ser sincero…tampoco me agrada.- las palabras provenientes del propio Tom tomaron por sorpresa a los demás, Harry se quedó con la boca abierta y Ron simplemente no sabía si se había quedado dormido o le habían hechizado, por otro lado, Malfoy, Weasley y Potter simplemente eran espectadores.
Luna despidió a los chicos después de la cena, los adultos se quedaron en el salón de reuniones mientras llegaban Zabini y Parkinson, para ese entonces Vincent y Goyle ya estaban sentados sobre el sofá esperando la llegada de sus compañeros.
- Lamento la tardanza… ¡pero es que este idiota se arregla como si fuera una maldita quinceañera! – esa era Pansy Parkinson despotricando contra su compañero de viaje.
- ¡Eh! Que tengo 23…- comentaba un divertido moreno.
- ¡pues físicamente idiota, por qué mental eres un maldito mocoso hormonal! – contestó la muchacha mientras se tiraba sobre el sillón, sorpresivamente Goyle dio un respingo por el peso de la joven.
- ¿Qué pasa, porque tan serios? – preguntó Blaise mientras su sonrisa se desvanecía poco a poco, Malfoy tenía cara de pocos amigos y no se tenía que ser adivino para saber por qué, pero Potter y Weasley eran otro asunto, ambos tipos se habían tomado mucho mejor la muerte de Jean de lo que Malfoy respecta, al moreno hombre le había impactado mucho cuando vio a la hermana muerta sobre los brazos de un desconsolado rubio, pero aún más le había sorprendido enterarse por la misma Pansy, de la relación que este tenía con Jean.
- Es sobre Granger…- intervino Malfoy mientras se sentaba a lado de Vincent y se inclinaba al frente, la cabeza le dolía demasiado, sintiendo como las cienes le palpitaban cada vez más.
- ¿Qué sucede con la Domina Prima? – preguntó un ya preocupado Blaise, René soltó un suspiro resignado y se volvió hacia el par de recién llegados.
- Voldemort le ha metido una idea bastante escalofriante, de la cual no podemos sacársela de la cabeza… él imbécil hijo de puta la convenció de que hay una manera de que venza A LA Domina Mortis…- la castaña guardó silencio, esperando a que Pansy y Blaise digirieran sus palabas.
- ¿Qué carajos es lo que ese malnacido tiene planeado? – preguntó Pansy, René dirigió una mirada a Harry, quien simplemente cerró los ojos y al abrirlos segundos después se enfrentó a Pansy.
- El plan es…convertir a Domina Prima en Mortis…- informó Potter ante un perplejo Blaise, Pansy soltó un chillido grave pero inmediatamente se cubrio
- Tienes que estar bromeando Potter… ¡¿Sabes lo que estás diciendo imbécil?! – exclamó el muchacho de tez oscura, el castaño ni siquiera prestó atención a la ofensiva palabra.
- ¿Me vez cara de que bromeo, Zabini? ¡Lo peor de todo es que Hermione está decidida a creerle a ese bastardo! – gritó el ojiverde.
- ¡Dejen de gritar con un carajo! – intervino Malfoy poniéndose de pie, Goyle y Vincent se le vieron sorprendidos.- ¡Hay que entender una cosa Potter, nadie puede vencer a Domina Mortis, su poder es casi inalcanzable, su puta magia la vuelve más rápida, la estúpida es una sabelotodo, siempre ha estado a un paso delante de nosotros, hagamos lo que hagamos!… Isabelle, Hermione, Alice y Phoebe…ahora Jean, todas ellas han muerto por qué no hemos podido contra la Domina Mortis, ni siquiera un maldito aruñón Potter…ahora llega Voldemort ofreciendo una posible solución a toda esta mierda…y tú maldita cara rajada no haces más que ponerle peros…
- Malfoy… ¿te das cuenta de lo que has dicho? Sacrificar a Hermione no es la mejor opción.
- Pero si la única que tenemos…- intervino una ya calmada Pansy.
- No sabemos si lo que Voldemort dice es verdad… no tenemos la certeza de saber si La Domina Prima al transformarse no nos vaya a matar… No Parkinson, Malfoy…no voy a arriesgar a la Prima a que se transforme, con una sola Mortis ya tenemos suficiente ¡Imagínense con dos! – exclamó René.
- Entonces… en ese caso ¿Por qué no cuestionamos a Voldemort respecto a ello? ¿Qué es lo que hará para que la Domina Prima no se divida y se vuelva oscura…? – la ronca voz de Goyle sorprendió a todos, y mientras Vincent le veía con cara de sorpresa, los demás sonrieron.
- Vaya, vaya Goyle… sabía que dentro de esa cabezota tuya había algo más que pastelillos y cerveza de mantequilla…- dijo Blaise, después de eso un ataque de risa invadió a los presentes.
- Pero fuera de broma.- empezó a decir Weasley.- Goyle tiene razón, antes de permitir que Hermione cometa una estupidez, tenemos que cerciorarnos de que Voldemort no vaya a hacerle daño…- ante aquellas palabras del pelirrojo, todos asintieron.
- Pero ya es muy tarde y tenemos que descansar, recuerden que tenemos que trasladarnos pronto.- después de eso, el primero en pasar a retirarse había sido Malfoy, los demás se quedaron unos minutos más mientras lo observaban desaparecer tras la puerta.
El viento rodeó su cuerpo, refrescándolo y acariciándolo mientras observaba la estrellada noche, soltó un suspiro cansino, estaba agotada, las últimas semanas no había podido dormir bien, al menos no desde que había llegado a ese tiempo, donde ella misma estaba empeñada por destruirlo todo.
- "¿Por qué, por qué lo haces, que motivos te ha dado el mundo para querer verlo cubierto en sangre y fuego?" – se preguntó la castaña mientras veía las grises nubes cubrir las estrellas, ahí a fuera se aproximaba una tormenta, una muy grande donde muchos morirían. – "Domina Mortis ¿Qué es lo que te llevó a cometer semejantes crímenes contra la humanidad mágica, contra ti misma?" – Hermione no se explicaba que era lo que había convencido a la Mortis a desear más de lo que había obtenido desde el momento en que se separó para convertirse en algo más. Algo que estaba segura que tenía que ver con ella.
La castaña se sentó sobre la cama, dejando la ventana abierta, inexplicablemente hacía mucho calor; y decidió que era mejor cerrar los ojos y abandonarse al sueño, a la mañana siguiente tenía muchas cosas que hacer.
Harry arremetió contra la pared, seguían sin poder creer lo que Hermione estaba a punto de hacer ¡Era una maldita inconsciente, eso era lo que ella era!
Hermione se encontraba frente a la celda, mientras sentía unas cuantas miradas sobre su persona, al girarse se encontró primeramente con la azulada mirada de Riddle y Luna, esta última simplemente sonreía dulcemente.
Luego estaban ambos Harry y el par de pelirrojos, sin mencionar que ahí también se encontraban los Malfoy y René, Mione simplemente se mantenía a distancia, algo extraño, a Hermione le daba sensación de que esa chica estaba planeando algo.
- Sigo diciendo que esto es una estupidez Hermione.- el responsable de romper con aquel pacifico silencio había sido Ron, quien dio un paso al frente.- Por favor Herms, deja este tonto plan…solo te hará daño.- fueron sus palabras, Hermione estaba un poco sorprendida por la tranquilidad en que el pelirrojo le dedicaba aquellas palabras.
- Lo siento Ron…no hay de otra manera.- contestó Hermione mientras veía a un perplejo Ronald.
- ¡¿PERO POR QUÉ NO?! – gritó histérico el muchacho, Harry dio un paso al frente, Hermione envió una mirada al otro pelirrojo, este simplemente había cerrado los ojos, la chica sabía perfectamente que estaba mordiéndose la lengua.
- Por qué no Ron…por qué no hay tiempo para buscar otra manera de derrotarme a mi misma… por qué el tiempo se acaba y estamos perdiendo el tiempo….- fue la lúgubre respuesta de la chica mientras se daba la media vuelta.
- Entonces Hermione dime ¿Por qué no quieres que alguno de nosotros te acompañe? Bien Voldemort puede matarte ahí adentro y nosotros ni enterados…- intervino Harry quien la miraba preocupado, la castaña no dijo nada por el momento.
- Es por eso que Riddle va a acompañarme, nuestro juramento inquebrantable lo obliga a protegerme… y por qué no quiero Harry…Ron, de ninguna manera, que vean lo que sufrí, lo que viví y si Voldemort tiene que volver a recordármelo para volverme más fuerte, entonces lo haré…- y dicho aquello, la Bruja, aquella que se suponía era la más poderosa e inteligente, había tomado el camino más oscuro y tenebroso, él más largo; Tom Riddle fue tras la muchacha y antes de cerrar por completo la puerta de metal, observó a una sonriente Mione.
¿Estaba Feliz? ¿Aquella mocosa estaba feliz al saber que destino le esperaba a Granger? Tom vio la actitud de la mocosa como sospechosa, algo no andaba bien, pero sin más se dispuso a seguir a Granger quien ya estaba en medio de la celda, Lord Voldemort, con sus manos en la espalda, sonrío abiertamente, extendiendo sus brazos, dándoles la bienvenida.
- Al fin Granger, pensé que no vendrías.- habló el hombre mientras observaba tanto al Mago, que irónicamente resultaba ser él mismo y a aquella Bruja.
- No tenemos tiempo para socializar, será mejor que empecemos con esta mierda.- contestó Hermione mientras daba un paso al frente.
- No sin antes con un par de condiciones…- empezó a decir el Lord mientras observaba fija y detenidamente a la castaña.
- ¿Ahora qué?
- Primero….esto no será nada fácil Granger, vas a llorar, a sudar y sangrar si es necesario…y tú.- señaló el hombre dirigiéndose a Tom.- no intervendrás por más que ella lo pida, esto no pondrá su vida en riesgo, así que los efectos del inquebrantable no te hará efecto.
- ¿Qué es lo que harás exactamente? – preguntó Tom mientras recargaba su espalda a la fría pared, Lord Voldemort sonrío de medio lado, luego señaló a Hermione con un movimiento de cabeza, que se dirigiera a la pared del otro extremo, la muchacha obedeció.
- Lo que haremos mi querida Granger…es recordar viejos tiempos…- contestó Lord Voldemort mientras levantaba la varita y apuntaba con ella a la Bruja, quien lo veía un tanto nerviosa y sorprendida, Tom no apartó la mirada de Granger en ningún momento.
- ¡EL HIJO DE PUTA A SELLADO LA PUERTA Y INSONORIZADO LA CELDA! – el grito chillón de Ronald causó que más de uno se estremeciera.
- Ron, tranquilízate ¿quieres? – pidió Harry y aunque el chico de gafas redondas no lo demostrara, los nervios y la preocupación también estaban carcomiéndole el cerebro, pero al contrario que Ron, Harry se esforzaba por mantenerse tranquilo.
- ¡No, no puedo creer que haga esto Harry! ¡Todos saben que es una locura! ¡¿Imagínate lo que va a pasar si las cosas no resultan cómo ella cree que pasaran?1 no debimos confiar en esa cosa… ¡Es un monstruo! – acusaba Ron.
- ¡Ya basta comadreja, no soporto tus malditos chillidos! ¡es demasiado obvio que aquí nadie está de acuerdo con el macabro plan del innombrable, pero cállate de una puñetera vez! – ese era Draco ya exasperado, el joven rubio dio unos pasos al frente y tomó al pelirrojo por el cuello de la chaqueta. - ¡ella haz dicho que es lo único que puede funcionar! ¡y hasta que tú maldita comadreja chillona no puedas acabar don la domina mortis, entonces confía en Granger! – Harry quiso intervenir en el momento en que Malfoy comenzó a zarandear a su amigo, pero las miradas de Nott y del pelirrojo mayor, le indicaban que se mantuvieran alejado.
- Malfoy, creo que te estás pasando…Ron ya entendió.- intervino Potter mientras se acercaba a ambos muchachos.
- ¡No, sigo sin entender cómo es que permiten que ella haga esto, se ha vuelto loca, ha perdido los últimos tornillos que le quedaban, Harry, has algo o perderemos a Mione!
- ¡AL UNICO QUE PERDEREMOS ES A TI RON, YA CALLATE! ¡Hermione está haciendo todo lo posible para que salgamos de aquí! ¿o tengo que recordarte que hasta que no venza a la Domina Mortis no podremos volver a casa? – las palabras de Harry dejaron estupefacto a Ronald Weasley, quien simplemente fue lanzado por Malfoy al otro lado del corredor, el muchacho pelirrojo topó con pared y poco a poco, mientras se deslizaba por el frío muro, el pelirrojo Ronald Weasley quedó sentado sobre el suelo, mirando anonadado a su mejor amigo.
- Pero ella…ella no tiene por qué sufrir…- comentó el muchacho en un susurro, fue en ese momento cuando Weasley se acercó y se acuclilló frente a él, aquella imagen le parecía bastante extraña para Harry.
- A veces… los sacrificios son necesarios por el bien mayor, Herms ha decidido sacrificar su poco logrado paz interior… por nosotros. – le comentó el hombre mientras se ponía de pie.
Hermione cayó sobre sus rodillas, apoyándose con ambas manos para no caer de pecho sobre el suelo, su cuerpo estaba completamente perlado de sudor y no dejaba de inhalar aire lo más rápido que podía, estaba cansada, agotada y los recuerdos regresaban a ella como un bumerang puntiagudo que golpeaba su cuerpo y la dejaba herida; Tom por otro lado, observaba a la bruja, la castaña se puso de pie a como pudo mientras era observada por ambos hombres.
- Otra vez…- ordenó la muchacha mientras levantaba la mirada hacia el Lord, este sonrío burlón, pero Tom, el levantó la barbilla, frunciendo el ceño y siguiendo evaluando la situación, no cabía duda que Granger era una bruja de admirar, una hechicera de habilidades asombrosas, una Griffindor en todo el sentido de la palabra.
- Imperius…- susurró el hechizo imperdonable aquel que su nombre ya no continuaba siendo innombrable; el hechizo golpeó el cuerpo de Hermione y Tom fue testigo una quincuagésima vez del cómo Hermione Granger se resistía a ser controlada, fue cuando los recuerdos lo golpearon a él también…
FLASH BACK
Entró a la celda y atravesó el pequeño cuarto a grandes zancadas seguido por Bellatrix Lestrange, la escandalosa bruja reía de vez en vez, mientras los tacones de la mujer golpeteaban el suelo, la figura delgaducha y débil de la sangre sucia amiga de Potter, se mantenía con los brazos sobre su cabeza atada a los grilletes y con las pesadas cadenas, la joven bruja en esos momentos no era ni la sombra de lo que alguna vez había llegado a ser, Tom sonrío de medio lado al ver a la estúpida niña tensarse ante su presencia.
- Al fin nos volvemos a ver….sangre sucia.- la voz de Riddle era suave y calmada, pero Hermione había notado el tono despectivo.
- ¡EL LORD SE HA DIRIGIDO HACIA TI ASQUEROSA INMUNDA! – gritó Bellatrix encolerizada por la falta de modales de la amiga de Potter.- ¡Crucio! – gritó la mujer mientras le apuntaba, el hechizo golpeó el cuerpo de la muchacha, iluminando por un corto periodo de tiempo aquella celda, los gritos de Hermione no se hicieron esperar, el imperdonable había causado que la bruja se doblara del dolor, y la leona pataleó, gritó y maldijo, la castaña sentí los espasmos recorrer por su cuerpo después de haber recibido semejante hechizo, Hermione aún temblaba cuando Lord Voldemort se encaminó hacia ella, la observó detenidamente, era como si estuviera buscando algo que ella tenía, los marrones ojos de la castaña se fijaron en el hombre, el cual ya estaba peligrosamente cerca de ella.
- Divirtámonos un rato inmunda…ay algo que siempre eh querido hacer…- le decía mientras sonreía, Hermione abrió y cerró la boca un par de veces hasta que la sorpresa hizo aparición en su rostro…
- Imperius…- susurró el Mago tenebroso, la palabra, el hechizo y la magia penetraron su cuerpo de un golpe, Bellatrix soltó un grito de alegría mientras daba un par de brincos, girándose al ver el cuerpo de la sangre sucia retorcerse una vez más, Hermione arqueó el cuerpo mientras su cuello se estiraba más y más, el grito silencioso que moría en su garganta que no era ni escuchado por ella misma, sus ojos destellaron en una luz dorada mientras las lágrimas caían.
- Vas a jurarme lealtad sangre sucia, traerás ante mí las vidas de tus amigos, matarás por mí, conquistarás por mi… y para mi…- ordenó Tom mientras acercaba su rostro al de la muchacha y la obligaba a mirarle tras sujetarla por la barbilla, las venas se marcaron en la garganta y las cienes de Hermione, de verdad que estaba haciendo un enorme esfuerzo por evadir el encantamiento imperdonable, ahora sabía él por qué de su nombre, el dolor causado por el hechizo era indescriptible, lo más parecido era la migraña a pleno medio día, Hermione abrió la boca aún más, siguiendo luchando contra las órdenes del Mago quien convocaba el imperius conjurado para ella.
- No…- susurró Hermione mientras sacudía la cabeza de un lado a otro, ante un perplejo Lord tenebroso, Bellatrix levantó la varita casi de inmediato pero Riddle la detuvo con un movimiento de mano.
- ¿Qué has dicho…Inmunda? – preguntó un sorprendido Lord mientras la joven levantaba el rostro y con un esfuerzo sobrehumano se acercaba al hombre.
- Di…Di…Dije….q…ue… No… ¡DIJE QUE NO! ¡NOOOOOOO! – le gritó a la cara con toda la furia y fuerza posible. Y Tom fue capaz de ver la fuerza interior de aquella bruja, que a pesar de ser hija de sangres sucias, aquella muchacha era más Bruja que cualquiera, y vio sus marrones ojos arder con tanto ímpetu, que el dorado brillo del Imperius quedó completamente opacado por la intensidad del fuego dentro de aquellos ojos.
FIN FLASH BACK.
Tom despertó de sus recuerdos al escuchar el femenino grito, parpadeó varias veces hasta lograr despertar del todo.
- ¡NO, NO LO HARÉ! – gritó Hermione mientras se sacudía, Voldemort le vio recargarse a la pared la joven respiraba agitadamente mientras le miraba con todo el odio posible.
Incluso Tom se dio cuenta de la mirada.
- Suficiente por hoy….- interrumpió Tom al verse así mismo levantando la varita una vez más, el Lord se giró hacia él, el hombre parecía estarlo disfrutando, pues en ningún momento había dejado de sonreír.
- No seas aguafiestas…esto apenas está comenzando.- fue la simple respuesta del hombre mientras hechizaba las cadenas, las cuales en un movimiento rápido se dirigieron hacia Hermione, los grilletes se cerraron fuertemente sobre las muñecas de la joven, quien levantó los brazos, observando sorprendida, el miedo golpeó su rostro una vez más, Tom dio un paso al frente al ver a loa castaña siendo arrastrada por estas hasta golpearse contra la pared.
- Recuerda sangre sucia…- Voldemort guardó su varita bajo la manga del saco y se encaminó hacia Hermione, quien comenzó a sacudirse violentamente mientras gritaba.
- ¡Ya basta! ¡BASTA! –gritaba Hermione mientras se sacudía de pies a cabeza al ver al Mago oscuro sujetarla por el rostro.
- Ahora recuerdo…- empezó a decir el Lord mientras observaba a la aterrorizada muchacha, sus ojos abiertos de par en par.- recuerdo, lo asombrosa que me pareciste aquella noche…. Encadenada en la pared, con tu clara mirada iluminada por la furia, el odio…- sus palabras eran susurros de serpientes hipnotizándola, llamándola, seduciéndola a la oscuridad, la proclamada Reina de los leones se estremecía al toque de los ásperos dedos del Mago oscuro acariciando sus mejillas, deslizándose por su cuello, su respiración volvía a verse anormal, sintiéndose claustrofóbica de repente.
- Ya basta…. Déjala.- se escuchó la suave orden de Tom quien comenzaba a empuñar las manos, al ver a la horrorizada Hermione Granger bajo el toque de sus manos, si, suyas, por qué aquel hombre era de una forma u otra, una misma entidad junto con él, eran un mismo ser en un mismo lugar, una profanada alma oscura casualmente reunida en un mismo punto; pero el Lord no lo escuchó, seguía ensimismado en su tarea de convertir a la Domina Prima en Domina Mortis.
Hermione se estremeció al sentir la cremallera de su chaqueta crujir mientras se abría poco a poco.
Tom abrió los ojos desmesuradamente.
El Lord sonreía de medio lado mientras observaba los marrones ojos asustadizos de Hermione mientras liberaba el torso de la muchacha, el frío golpeó el pecho de la Bruja, se sacudió al sentir el violento jalón.
Y la destrozada chaqueta salió volando, pasando por un lado del hombro de Tom, quien continuaba con el rostro descompuesto por la sorpresa.
FLASH BACK
Recordaba que aquella noche no podía dormir, le atormentaba el hecho de verla dan salvaje, tan indomable como la tormenta que yacía fuera de la mansión Riddle, se puso de pie de un saltó y vestido únicamente con los oscuros pantalones, el Lord de no tenebroso salió de sus aposentos y sin responder a las preguntas de sus mortífagos, bajó a las mazmorras donde solamente Hermione Granger, la sangre sucia por excelencia, era la única prisionera que no compartía celda, con varita en mano, el Mago oscuro abrió la puerta con un movimiento de muñeca, la Bruja se sobresaltó al escucharle llegar, su rostro perplejo por la sorpresa fue simplemente una imagen con la que había disfrutado durante mucho tiempo, la joven se hizo un ovillo en la esquina de la celda, temblando de frío, había pasado ya cerca de un mes desde que se había convertido en la huésped de honor de Lord Voldemort.
Tom se detuvo a mitad del camino y vio los golpes marcados en la blanca piel de la Bruja, moretones causados por las cadenas y grilletes, tiras oscuras surcaban de lado a lado las mejillas de la sangre sucia, aquellas dolorosas marcas eran una clara firma de que Bellatrix había estado jugando con ella.
La pequeña habitación que mantenía cautiva a la amiga del niño que vivió se iluminó por escasos segundos tras un estruendoso rayo, el cual los había iluminado por un determinado y corto tiempo.
En ese momento, Granger no se había atrevido a pronunciar palabra, ni siquiera había gritado, pero su miedo era tan palpable, que podía olerse en el aire Tom sonrío satisfecho por el efecto causado en la muchacha.
- No, no… por favor…- suplicaba en susurros la Bruja mientras sentía la presencia del Mago oscuro aún más cerca, la joven bruja se acuclilló en el rincón, mirando hacia arriba el rostro del tenebroso hombre.
- De pie sangre sucia…- ordenó suavemente mientras sujetaba la barbilla de la impura con su varita, la joven obedeció sin decir nada y sin apartar el arma mágica de la pobre muchacha muerta de miedo.
- ¡NO…NO…! – gritaba Hermione mientras se sacudía en el aire mientras las cadenas la obligaban a mantenerse sobre la pared, con sus delgados brazos extendidos, la carcajada de Riddle hicieron eco por la celda.
- Sangre sucia…- susurró el hombre mientras tomaba el rostro de la muchacha por la barbilla y la obligaba a mirarle, encarar rostro contra rostro, Hermione trataba de respirar lo más normal posible, pero ya no se sentía capaz de seguir soportándolo, incluso había llegado a desear que la muerte la abrazara por la eternidad y la apartara de aquel sufrimiento atroz que poco a poco iba dejando seco su espíritu.
- Soy una sangre sucia… ¡Soy la amiga de Harry Potter! – gritaba Hermione intentando librarse del toque de aquellos suaves dedos, Tom sonrío abiertamente, mostrando su blanquecina dentadura perfectamente alineada, Hermione ahogó un gritó al sentir su ya de por si zarrapastrosa ropa, la cual había sido injustamente desgajada con lujo de violencia.
- Soy… una… sangre sucia… ¡UNA SANGRE…!
- ¡CALLATE! – ordenó un ya exasperado Tom quien apretujó el rostro de la bruja entre sus manos, los labios de aquella exasperante e insufrible sangre sucia quedó exageradamente levantados por el apretón, Riddle movió el rostro de un lado a otro como un vil títere, sonrío al detener su mirada en los carnosos labios de la bruja.
Si, era una sangre sucia a la que debería quitarle el derecho de respirar, si, era la amiga de Harry Potter, su acérrimo enemigo y precisamente por esa razón debería utilizarla como cebo, no como objeto de mero entretenimiento, pero fuera la razón que fuera para no asesinarla, Tom Riddle era un hombre y ella una Mujer, una Bruja que a pesar de los golpes propinados por Bellatrix y algunos de los otros mortíos, hermosa y mientras los azules ojos de Mago más poderoso de todos los tiempos (Al menos hasta en esos momentos) se posaban sobre los hinchados labios de la sangre sucia amiguita de Potter, una extraña sensación recorrió el cuerpo de Tom, Hermione cerró fuertemente los ojos al sentir el rostro del hombre demasiado cerca, el cuerpo de la joven mujer se estremeció de pies a cabeza al sentir la fría piel sobre sus labios, al principio había sentido una suave caricia, una que lentamente comenzó a tomar fuerza, Hermione intentó patalear, ya le habían quitado su libertad, luego su orgullo, ahora lo único que le quedaba era la dignidad, no iba a permitirlo ¡No lo haría! Se juró mentalmente mientras el fuerte apretón en sus mejillas le obligaba a abrir los labios, sorprendentemente para Hermione, la húmeda lengua del Mago oscuro era tan suave como la piel de un bebé, su cuerpo se estremecía ligeramente mientras luchaba por alejarse de él, finalmente la bruja abrió los ojos y le miró, su rostro estaba casi completamente perdido entre la oscuridad y para el asombro de Riddle, la sangre sucia Granger correspondía a aquel anormal beso y mientras que un sentimiento de inconformidad comenzaba a invadirlo por todos lados, sus manos se volvieron hiperactivas, como su hubieran cobrado vida propia, aquella parte de su anatomía comenzaba a palpar el cuerpo juvenil de la Bruja, tocando donde antes no había tocado, por otro lado, otra parte de su cuerpo sí que había despertado por completo y mientras apartaba una de las piernas de Granger y la enroscaba alrededor de su cadera, el juego erótico dio rienda suelta a sus instintos, había comenzado como un choque eléctrico que comenzó en sus cerebros, el cual había recorrido por su pecho, desparramándose hasta el último centímetro de piel, aquello le era desconocido, la sensación y aquel estremecimiento que había sido el ápice de todo lo que pudo haber disfrutado y no lo había hecho, apretó su varonil cuerpo contra el de la bruja e inmediatamente inició una danza de vaivén que ninguno ni el otro fue capaz de entender cuándo o quien había iniciado.
- ¡Mi señor, mi señor! – los chillones gritos de Bella llegaron a sus delicados oídos, la bruja aún permanecía corriendo por el pasillo gritándole, llamándole con desesperación mientras los tacones de sus botas eran el colmo de lo escandaloso.
Tom se separó bruscamente de la sangre sucia y por un momento se miraron fijamente, ambos perlados de sudor, se hacían miles de cientos de preguntas que tenían que ver con lo sucedido…
- ¡Mi señor, nos atacan! ¡Esos malditos de la Orden del Fénix! – anunció Bellatrix mientras penetraba en la celda, el Mago se giró de un rápido movimiento y salió de aquel lugar sin mencionar nada, dejando a una aturdida Granger…
FIN FLASH BACK
Lo recordó tan vívidamente como si aquello hubiera pasado solamente un día antes, aún recordaba el sabor a lágrimas y sangre de Granger, de lo obsesionado que estuvo durante la batalla con aquel atroz beso que había causado estragos en su cuerpo en especial cierta parte, de lo enloquecido que estuvo cuando Malfoy hijo se llevó a Granger para no volver a verla hasta el día de su arresto.
Parpadeó varias veces, sorprendiéndose de lo fácil que podía perderse entre los recuerdos tan lejanos.
Se estremeció de pies a cabeza al ver la rosada prenda sobre el húmedo y frío suelo, y sus ojos se volvieron hacia un, aparentemente divertido Lord Voldemort, el chillido de las cadenas alarmaron a Tom quien simplemente se estremeció al ver a su "OTRO YO" aproximando su rostro al de Hermione Granger.
- Ya basta, fue suficiente por hoy…- ordenó firmemente con voz concisa y en un tono adecuado, su voz había hecho eco por la celda, pero fue demasiado tarde, los labios del Lord y los de Hermione ya estaban unidos.
- ¡HE DICHO QUE YA BASTA! – gritó Tom Riddle mientras tomaba por el hombro a Voldemort y lo apartaba de un empujón hacia la pared de alado, el hombre golpeó con el muro fuertemente con la espalda, Hermione temblaba de pies a cabeza, sin ser consciente de lo que había pasado, el par de miradas gélidas y profundas se debatían en una guerra fija; Tom respiraba agitadamente mientras sus fosas nasales se abrían y cerraban con rapidez, el Lord se separó de la pared y sonrío apenas.
- Dije…que... ya basta.- volvió a repetir un agitado Tom Riddle, la castaña por otro lado, había sido liberada de las cadenas.
- Muy bien, creo que tengo bien merecido un descanso…- comentó el Lord mientras se dirigía hacia la salida, Tom por otro lado, se acercó a Hermione, quitándose en el proceso el saco oscuro que llevaba puesto, cubriendo el cuerpo de la joven con este.
- Ya fue suficiente por hoy Granger… - susurró el hombre mientras abrazaba el cuerpo a punto de la inconciencia de la Bruja y lo levantó en brazos, Hermione apoyó la cabeza en el hombro de su peculiar aliado.
Luna había sido la única en quedarse fuera de la celda a esperar, Ron había quedado demasiado alterado así que Harry y Draco tuvieron que arrastrarlo hacia su habitación, donde estaba seguro que el rubio gustosamente lo había dormido con un hechizo, la rubia se estremeció de pies a cabeza al ver a Lord Voldemort salir de la mazmorra, el hombre le dirigió una mirada burlesca y tras sonreírle tétricamente, se alejó de la rubia joven, quien simplemente le vio desaparecer por el pasillo largo, la joven se volvió para estremecerse al ver a un Tom Riddle cargando con Hermione.
- ¿Qué…que le ha pasado? – preguntó un poco nerviosa la rubia de grandes ojos azules, Riddle apenas y le dirigió una mirada.
- Necesita descansar.- fue lo único que dijo aquel hombre tras continuar con su camino.
Tom la dejó sobre la cama con tanta suavidad que creyó que la castaña podría romperse, se había quedado dormida sobre sus brazos, para su sorpresa la bruja se acurrucó en forma fetal en el momento en que le dejó sobre el cómodo colchón.
Cerró la puerta lentamente y se giró, el hombre frunció el ceño y entrecerró la mirada al notar la presencia de Mione frente a él.
- ¿te encuentras bien? – preguntó la pequeña Granger mientras le veía con sus grandes y marrones ojos, Tom no contestó y se marchó a su habitación.
Hermione abrió los ojos de un golpe en el preciso momento en que escuchó la puerta cerrarse, se sentó casi de inmediato, sus ojos estaban opacos, recordar aquellos momentos tan dolorosos le habían dejado casi muerta en vida, se abrazó así misma al recordar cada golpe dado en el momento en que Voldemort le hechizó, cada día vivido siendo su prisionera había sido hojeado dentro de su mente, mostrándose como un libro de duros recuerdos, luego estaba aquella última noche en que él acudió ante a ella y la había besado, recordó el escalofriante y aturdidora sensación eléctrica que la había atravesado, aquella era muy similar a la que había sentido nuevamente con Tom cuando estaban sobre los escalones…
Dobló las piernas sobre la cama y las abrazó, escondiendo su rostro entre ellas, las ganas de llorar le sobraban, pero no quería por más que lo deseaba, no iba a llorar, Voldemort se lo había dicho en un susurro, tenía que soportarlo, acumular la oscuridad dentro hasta que en un momento u otro no pudiera contenerla y era así como Hermione Granger, la Domina Prima, iba a transformarse en lo que más odiaba, la Dama de la muerte, la Domina Mortis.
Hermione dejó que el agua fría golpeara su cuerpo, se estremeció al principio ante el contacto con el agua helada, pero más tarde se encontró relajada, más de una vez había escuchado que llamaban a la puerta, pero misteriosamente de repente el llamado cesaba, la castaña lo que no sabía, era que Mione los despachaba a todos con unas suaves y tranquilizantes palabras.
- Ella necesita descansar, yo la he visto bastante bien, no te preocupes, si pasa algo, yo gritaré tan alto que lo sabrás…- les decía mientras sonreía dulcemente.
Hermione elevó el rostro hacia el techo, en esos momentos encontró demasiado interesante el color además de la cantidad de azulejos azulados que parecían adornar la ducha, sonrío dolorosamente, ya se había tallado y enjabonado desde hace rato, pero no le apetecía salir y dejar el agua fresca en esos momentos, había mucho que tenía que pensar, llevándose la mano derecha a los labios, Hermione Granger recordó el beso del Lord, se estremeció al compararlo con los de Tom.
Hijo de puta.
Se cubrió el rostro con ambas manos, no iba a llorar, no iba a hacerlo, tenía que soportarlo y saberlo guardar dentro del pecho, un día de esos sabría utilizar todas esas emociones acumuladas por el bien de otros. Lo que Hermione ignoraba, era que tanto iba a cambiar su vida en el momento en que se dejara abrazar por la oscuridad que comenzaba a crecer a pasos alarmantes dentro de su alma.
Las luces comenzaron a apagarse una por una, los huéspedes fueron a sus respectivas habitaciones, y mientras Ronald Weasley abría los ojos y pensaba en su mejor amiga y en lo injusto que había sido su sufrimiento, a su lado, acostado de medio lado, Harry Potter seguía negándose a seguir llamándose héroe, su amiga era fuerte, lo sabía mejor que nadie, y precisamente por qué era una Bruja asombrosa, habilidosa e inteligente, sabía que ella no necesitaba un héroe, era bastante gracioso, pero en esos momento lo que Hermione Granger estaba necesitando era a un Villano.
A unos escasos metros yacía Draco Malfoy usando sus brazos como almohadas, sus grises ojos fijamente sobre la ventana, podía ver claramente las grisáceas nubes que comenzaban a acumularse sobre ellos, la tormenta estaba avecinándose y eso era lo que el rubio temía, estaban provocando una tormenta, una que arrasaría con todos si no tenían cuidado.
Hermione abrió el viejo closet, estaba buscando algo con lo que dormir, pero absolutamente todo lo que había ahí le parecía demasiado caliente, la noche era fresca y no le apetecía dormir con demasiada ropa, la castaña se sorprendió encontrar una camisa entre el poco vestuario que Luna y Lavender le habían traído especialmente para ella, la castaña tomó la blanca camisa, acercándosela al rostro, olfateó el masculino aroma…
Tom. Pensó casi de inmediato la bruja; apretujó la prenda contra su pecho, no sabía él por qué, pero de repente, se sintió con la enorme necesidad de estar al lado de aquel oscuro Mago, esa misma tarde, mientras los labios del Lord buscaban los suyos, no pudo evitar abrir los ojos y verle a través de los hombros de Voldemort, y ahí estaba Tom, con el ceño ligeramente fruncido y sus puños fuertemente cerrados, luego de eso escuchó su voz, tras sentirse sacudida por el arrebató del hombre.
La blanca toalla cayó sobre el suelo pesadamente, deslizándose por la piel fresca y suave de Hermione, la castaña se puso la camisa sin saber muy bien por qué lo hacía, poco a poco abotonó la prenda hasta quedar vestida al menos dentro de lo que cabía, y así, la joven fue y tomó su lugar sobre la cama…
(Recomendación: Escuchar "Lenguaje de mi Piel de Karaken")
Mentiras mi voz aún no ha muerto
no, no, no, no
El frío se coló por una de las ventanas que descuidadamente habían dejado abiertas…
Tom cerró los ojos, más no se encontraba dormido, después de lo de esa tarde dudaba mucho que pudiera descansar; y él no era el único que era asaltado por el insomnio, sus pies descalzos tocaron el frío suelo de madera mientras se ayudaba a ponerse de pie, en tres pasos había llegado a la puerta y sin hacer demasiado ruido, la abrió y salió de la habitación, hacía demasiado calor, su pecho subía y bajaba por la anomalía de su respiración, se sentía ansiosa y extrañamente le gustaba, se detuvo en medio del pasillo, doblando hacia la derecha y siguiendo su camino, llevaba puesto el camisón blanco que Tom Riddle había dejado olvidado en su habitación la segunda vez que durmieron juntos, sonrío al recordar la sensación que había recorrido su cuerpo y mientras continuaba a paso lento por el largo corredor, Hermione giró a la izquierda pasando por un lado del comedor, a unos metros más adelante se detuvo frente a la puerta donde se suponía estaría Riddle.
Solo he tomado un nuevo aliento
como la ausencia es silencio
quien sabrá lo que yo siento.
Tom abrió los ojos en el momento en que escuchó la perilla de la puerta girar con sumo cuidado, los azules ojos estaban fijamente pendiente de la persona que estaba por entrar, el hombre frunció el ceño pensando en que de nueva cuenta Mione iba a colarse en su habitación, esa mocosa insolente no aprendía, ya se encargaría él de darle su merecido uno de esos días.
La puerta de madera cedió, comenzando abrirse poco a poco mientras la sobra de una persona comenzaba a arrastrarse por el suelo, Tom levantó la mirada, sorprendiéndose al saber de quien se trataba.
La puerta se cerró con cuidado tras la castaña, quien se recargó en esta casi de inmediato.
Cuanto di sin esperar, no, oh, no, oh
ya no se ni que pensar…
Hermione le vio sentarse sobre la cama, ya sabía ella claramente que no estaría dormido, pero ahora sentía su penetrante mirada observándole detalladamente.
- Riddle…- llamó la castaña en un susurro mientras se alejaba de la puerta, sé quedó quieta donde estaba, observando al hombre, podía mirarle con un poco de claridad, la luz se colaba escasamente por la ventana, golpeando el rostro del Mago, quien simplemente se dedicaba a mirarle.
Hermione recordó entonces aquella corriente que cruzaba su cuerpo cada vez que lo tocaba, parpadeó varias veces al mirarle, al parecer Tom pensaba en lo mismo.
- Granger ¿Qué haces aquí? – preguntó el hombre mientras sacaba las piernas de la cama, la castaña comenzó a sentirse nerviosa y por consecuencia se mordió el labio inferior.
- No lo sé…- dijo ella mientras daba un paso al frente.
Lenguaje de mi piel camino fiel
que lleva a mi verdad
tiempo y voz noche de luna
para danzar (dime)
- No lo sé…- volvió a repetir mientras seguía avanzando, Tom simplemente le observaba, Granger se detuvo en el momento en que le vio lo suficientemente cerca, no sabía qué hacía ella ahí, y era claro que ella tampoco tenía idea de lo que estaba haciendo en ese lugar a esas horas de la noche, se miraron fijamente hasta que las masculinas manos de Tom Riddle se posaron en el costado de sus muslos, la castaña se estremeció al entrar en contacto con la piel fría del Mago.
- Tom…- llamo Hermione mientras sentía las manos del hombre deslizarse hacia arriba, arrastrando el doblez de la camisa, la joven bruja levantó el rostro y cerró los ojos, su largo y rizado cabello cosquilleaba su espalda a través de la escaza ropa que llevaba puesta esa noche.
- Hm. – se escuchó el ronco gemido de Riddle mientras la atraía hacia él, percatándose antes de tiempo la falta de ropa interior de la muchacha; Hermione bajó la mirada y le observo.
Lenguaje de mi piel Na, na, na, na, na
ausencia que me duele soportar
porque yo te siento aire al respirar
na, na, na, na, na, na.
Hermione se montó sobre su regazo, recargando sus rodillas sobre el colchón, abrazó a su amante y ocultó por un momento su rostro en el cuello del hombre, escuchando su respiración pausada y tranquila, Tom cerró los ojos al sentir los suaves besos en su cuello, inmediatamente apretó un poco su agarre a las caderas de la mujer.
Hermione levantó el rostro, iba a decir algo pero urgentemente fue silenciada por los labios de Riddle, quien comenzó a incitarla meciendo las caderas de la Bruja, el ambiente se volvió tenso, el aire perdió su frescura y de repente les hacía falta el oxígeno y a pesar de eso, ni Tom ni Hermione se separaron del otro, el beso comenzó como algo suave, fue como si estuvieran tentando el terreno, pero luego, se tornó agresivo, desesperado, un frenesí lujurioso que carcomía sus cuerpos con una intensidad en la que no querían detenerse a pensar, Hermione empezó a moverse sobre el hombre quien ya se encontraba despierto en su "totalidad" las manos de la Bruja se aferraron a los negros mechones de cabello, acariciando y apretando entre sus dedos.
Pocas palabras para tantos momentos
que poco queda sobre el cuerpo del desierto
mil preguntas sobreviven como esfinge
bajo la lluvia me siento triste…
Tom la obligó a separarse de él por un instante, Hermione respiraba e intentaba recuperarse mientras Tom luchaba contra los botones de la camisa, finalmente el Mago terminó por perder la paciencia y abrió la prenda de un jalón, enviando a volar cada pétreo botón por toda la recamara; los pechos de Hermione finalmente fueron puestos en libertad, inminentemente la castaña se deshizo de lo que quedaba de la camisa, volvió a abordar los labios del tenebroso hombre mientras este cubría con una de sus manos uno de los gentiles pechos de la bruja mientras que con la otra seguía alentando a la muchacha a seguir meciéndose contra de él.
- Tom…- llamó la bruja contra sus labios.
Tom cayó de espaldas sobre la cama mientras Hermione le arrancaba prácticamente los pantalones de encima…
- Te sientes dominante esta noche ¿No Gran….? – pero el hombre fue interrumpido, Hermione se había montado sobre él, de nuevo esa descarga eléctrica cubría sus cuerpos por completos, Hermione apoyó sus manos en el pecho del hombre mientras moldeaba su cuerpo al del Mago y cuando finalmente lo hizo su cuerpo abrazó el calor, dándole una vez más, una benévola bienvenida al éxtasis que sentía; la espalda de la castaña se arqueó mientras se llevaba las manos a su desordenada cabellera castaña mientras ahogaba un ronco gemido, rápidamente Riddle había tomado la varita de la mesita de noche, y mientras arropaba con su boca un pecho de Hermione, hechizaba a diestra y siniestra la habitación, inevitablemente la varita de Riddle cayó sobre el suelo, rondando y perdiéndose bajo la cama.
Cuanto di sin esperar, no, oh, no, oh
ya no se ni que pensar…
- Granger…- gimió el nombre de su amante mientras escondía su rostro entre los pechos de la dama, la castaña continuaba moviéndose desesperadamente sobre el Mago, las manos del hombre subían y bajaban por su espalda, acariciando la tierna piel de la bruja, finalmente soportó el peso y se sentó con ella sobre él ante la cama, Hermione lo sujetó por el rostro y lo obligó a mirarle, una vez más sus labios se habían fusionado, la castaña se estremeció al sentir las manos frescas de Tom presionándose contra sus glúteos, acercándola a él a un más, el calor y el ardor se volvieron aún más intensos.
- Tom…- nombró la castaña mientras que él rodaba con ella en brazos, obligándola entonces a quedarse quieta bajo su cuerpo, las luces del exterior iluminaban sus rostros, Hermione levantó los brazos hacia él y rodeó su níveo cuello, volviendo a unir sus labios en un torrente besos que no tenía fin.
Hermione se retorció bajo el toque de Riddle, quien había estado acariciando el cuello de la bruja, deslizándose por sus pechos y trasladándose hacia su bajo vientre, los marrones ojos de la castaña se abrieron de par en par al sentir la invasión de los dedos de Riddle en su intimidad, Tom sonrío al verla abrir la boca, esforzándose en liberar un ronco gemido que no tardó en llegar.
- Abre más las piernas Granger…- ordenó Riddle, Hermione obedeció rápidamente.
- ¡Ba…Basta! – gritó Hermione mientras las paredes vaginales comenzaban a sacudirse, abrazando los dedos de Riddle, amenazando el orgasmo antes de tiempo, el sonrojado rostro de Hermione pareció enternecer el tenebroso corazón de Tom, la castaña abrió aún más las piernas al verle acomodarse entre ellas, la Bruja abrazó la cabeza del hombre mientras enredaba las piernas alrededor y lo atraía aún más hacia ella.
Lenguaje de mi piel camino fiel
que lleva a mi verdad
tiempo y voz noche de luna
para danzar (dime)
El viento fresco sopló, acariciando la suave y pálida piel de aquella que se autoproclamaba Domina Mortis, la mujer observaba el cielo de pie a la orilla de un acantilado, su pelirroja co0mpañera se encontraba a metros tras ella, los dorados ojos de la mujer brillaban con intensidad y mientras apretujaba la varita entre sus dedos, Ginevra Weasley presentía que nada bueno podría venir, cuando la Domina se quedaba demasiado silenciosa era por qué se encontraba pensando, la mujer de melena rizada se llevó la mano a su cuello, lo sentía, sentía las sensaciones que recorrían por su cuerpo, enviando enormes dosis de placer por todo su ser, se mordió el labio inferior en sentir una vez más una fuerte descarga eléctrica, se maldijo mentalmente, deslizó su mano por su delicado cuello, deteniéndose en el hombro, jugando con la sensación de rozar suavemente su piel con las yemas de sus dedos.
- Esto tiene que acabar, Ginevra… convoca a las demás.- ordenó la mujer mientras se giraba, la bruja roja simplemente se estremeció, apenas y unas de sus camaradas habían sobrevivido al ataque de los rebeldes, no sabía cómo es que la Domina pretendía moverse contra el ejército blanco.
- Pero Domina…
- ¡NO ME CUESTIONES GINEVRA! – gritó la mujer interrumpiendo a la muchacha de rojizos cabellos.- ¡Atacaremos a media noche, eh dicho! – continuó gritando, la pelirroja simplemente asintió con un movimiento de cabeza, después de eso, la Domina Mortis se giró y observó el horizonte, allá en la lejanía, más allá de los enormes y ancestrales árboles se encontraba una vieja cabaña, sabía que ahí se escondía la Domina Prima y los demás gusanos, sonrío de medio lado, esta vez no dejaría vivo a ninguno, tal vez al innombrable y su yo del pasado, pero en esta ocasión se aseguraría de darle muerte a todos los demás.
Lenguaje de mi piel
ausencia que me duele soportar
porque yo te siento aire al respirar
Mione abrió los ojos perezosamente, y se giró sobre la cama que compartía con René, la Bruja no estaba a su lado, sino observando por la ventana, manteniendo apartada la cortina color manzano con su mano, la pequeña Granger se sentó y le miró.
- Algo malo va a pasar.- susurró la mujer adulta mientras se apartaba del lugar donde había estado las últimas dos horas, Mione se mordió el labio inferior.
- ¿Ella está ahí, verdad? – preguntó Mione un tanto nerviosa, René se detuvo a medio camino y observó a la niña.
- Mione, eh estado pensando en algo, ya que la Domina Prima está sufriendo para llegar a convertirse en Mortis… estaba pensando en que, nosotras deberíamos cooperar para que eso pase antes de lo planeado.- comentó la mujer mientras se sentaba sobre la cama.
- Yo también René…- contestó la niña, más no con voz infantil, cosa que dejó perpleja a la joven adulta.
- Pero que… carajos…- murmuró la castaña mientras se ponía de pie, Mione se bajó de la cama y levantó el rostro para ver fijamente a los ojos de René.
- René, escúchame…no soy lo que aparento, fingí ser una niña por el bien de todas, pero en realidad simplemente soy mentalmente de tu edad…- y tras explicarle a la castaña físicamente mayor lo que realmente era ella, Mione esperó en silencio una respuesta.
- Entonces dime ¿Qué es lo que vamos hacer? La Domina está enfurecida, lo que la vuelve inestable por eso podemos sentir su presencia demasiado cerca… Mione…
- Lo que haremos mi querida Hermana es simple, aquí la pregunta es si estás dispuesta a hacer lo que te pida.
- Mione…por un futuro sin esa mujer…yo daré mi vida y lo sabes…- contestó la mujer, Mione sonrío dulcemente.
- Bien René, por qué precisamente eso es lo que vamos a hacer, morir.- contestó Mione ante una perpleja René.
Na, na, na, na, na
Na, na, na, na, na, na
Cuanto di sin esperar, no, oh, no, oh
ya no se ni que pensar
Ginevra encabezaba al pequeño grupo de brujas mientras la Domina se encontraba en el mismo sitio en que la pelirroja la había dejado cuando se había ido, el viento se volvió aún más violento, por otro lado el cielo comenzó a oscurecerse.
- Somos un pequeño puñado de brujas.- empezó a decir la Domina mientras extendía sus manos al cielo, recibiendo con satisfacción a las primeras gotas de aquella torrencial lluvia, deseó poderse quitar ese jodido antifaz y dejar que su rostro disfrutara de semejante espectáculo.- pero conmigo somos más que suficientes para acabar con esas brujas y Magos que se interponen en nuestro camino.- terminó por decir antes de girarse hacia las damas, bajó los brazos y sonrío arrogante, finalmente la pelirroja y las demás terminaron por escuchar una estruendosa carcajada, al siguiente segundo las risas de un grupo menor de veinte brujas le coreaban a la Domina Mortis.
René se colocó la capucha, subiendo su melena rebelde, Mione había tenido toda la razón, lo único que quedaba en esos momentos, era tener fe y confianza en que el plan de Lord Voldemort diera resultado, el cual era un arma completamente de doble filo, una que tal vez Hermione Granger, la Domina Prima, no sería capaz de manejar, pero no había de otra, su sacrificio no sería en vano.
Y bajo la protección de las sombras de la noche, René salió de la vieja casa de madera, con varita en mano se encaminó hacia el bosque, donde sabía que ella se encontraría con el puñado de Brujas; Mione miraba a través de la ventana, la tormenta estaba demasiado cerca, muy pronto llovería sangre y en lugar de rayos y relámpagos, lo que sonaría en el cielo serían los gritos de muerte y dolor, la pequeña niña salió de la habitación y se detuvo en el pasillo, al otro lado de este se encontraba la recamara de Tom Riddle y sabía que ahí no solamente se encontraba el hombre.
Lenguaje de mi piel camino fiel
que lleva a mi verdad
tiempo y voz noche de luna
para danzar (dime)
Clavó sus uñas en la blanca piel mientras se arqueaba contra la cama y el cuerpo del varón y las deslizaba hacia el sur de la espalda, abriendo sus labios y recibiendo el intenso placer provocado por el orgasmo, dentro de ella, justo en su pecho donde nadie se daba cuenta, se abría lentamente un profundo vacío, la cual solamente era comparada con el botón de una rosa abriendo sus pétalos por vez primera; René se detuvo frente al grupo de brujas con varita en mano, apuntando a la Domina, Hermione volvió a estremecerse de pies a cabeza ante las embestidas de Tom, René se quitó la capucha y dejó que esta cayera al suelo, sus marrones ojos reflejaban la figura de la muerte, Hermione abrazaba con fuerzas las caderas del hombre con ambas piernas mientras esté le llenaba de besos el blanco cuello, René dejó libre una rebelde lagrima que cayó sobre su mejilla fría y pálida mientras la Domina Mortis apuntaba hacia ella, Ginevra sonrío al ver el rayo verdoso salir disparado hacia la Bruja de enmarañado cabello, Hermione apretujó los cabellos negros de su amante mientras disfrutaba el placer carnal, René recibió con los brazos abiertos hechizo imperdonable, aquel mismo que le abriría las puertas a la muerte, el nombre de Tom brotó en un ronco grito de la garganta de Hermione, mientras que la tierra fresca y las hojas muertas daban el recibimiento el inerte cuerpo de René, Hermione abrió los ojos de un golpe mientras su cuerpo volvía a arquearse, enviando su cabeza hacia atrás, estirando su cuello, abriendo sus labios y soltando un grito silencioso, y mientras su cuerpo se tranquilizaba, sus dorados ojos brillaban con intensidad dentro de tantas sombras, mientras su amante descansaba sobre su pecho, ignorando el hecho de que la persona con la que había dormido, ya no era Hermione Granger en su totalidad.
Lenguaje de mi piel
ausencia que me duele soportar
porque yo te siento aire al respirar…
CONTINUARA...
Bueno, este Capitulo me dio varias desveladas, como no había tenido tiempo pues aquí ando con unas ojeras ya a medio borrar XD en verdad espero les haya gustado, Muchisimas Gracias Por leer... pero...
¿Acaso no merce un Review?
