Capitulo 10

-¿Celos?-

Dicen que no hay mal que por bien no venga, pero por mucho que lo intento, no encuentro nada bueno en esto. Quizás debería de quedarme con lo bueno que tiene, pero lo malo lo supera. Sigo sentada en el suelo, con las luces apagadas. Las rodillas flexionadas y mi cara apoyada en ellas. Todo esta en silencio, solo se escucha mi respiración. Me siento cansada y rendida. Quiero llegar a mi cama, pero mis músculos no tienen fuerza para conseguir levantarme. Ha pasado tan poco tiempo desde que lo conozco que me impresiona mucho mi estado de ánimo. Jamás me había sentido así por un hombre, ni siquiera por Mike. Ni siquiera cuando lo encontré con Victoria. Si sentí dolor. Sentí rabia, decepción, tristeza por perder a mi novio y a mi mejor amiga... Pero esto es más frustrante. Es un sentimiento de querer pero no poder. De saber que queremos pero no podemos. De sentir que todo había pasado muy rápido y que todavía quiero más. ¿Y ahora que iba a pasar? Me da miedo tan solo pensarlo. Levanto la mirada. Tengo los ojos borrosos de las lágrimas. El silencio, la oscuridad, la tranquilidad... todo se me hace inquietante. Me levanto despacio del frío suelo y camino entre las sombras de los muebles asta llegar a mi cuarto.

No he conseguido dormir nada. Sigo cansada, sigo pensando, sigo sintiendo dolor. He oído la puerta hace un par de minutos, Charlie ya se había ido a trabajar. No quiero que me vea en este estado... no quiero que se preocupe. El día se me hace insoportable. Las horas pasan y yo sigo sentada en mi cama. No he comido nada. Ni siquiera he abierto las cortinas para que la luz entre. Quizás en alguna parte de mis esperanzas, pensaba que Edward me llamaría, pero no. La idea de que todo podría cambiar me sofoca. La noche cae y yo sigo en la cama. He intentado leer algo, pero nada consigue sacarme de mis propios problemas. Cada vez las paredes se unen más y veo como se encoge la habitación. Necesito salir de aquí. Miro la hora en mi reloj de pulsera y todavía faltan un par de horas para que llegue Charlie. No quiero estar sola y pensar todo el rato en él. No quiero recordar sus labios ni tampoco su mirada. No quiero recordar nada. No quiero pensar. Necesito estar distraída y con alguien que pueda sacarme un par de sonrisas. Jacob.

Cojo mi BlackBerry y marco el número. Estoy nerviosa, no quiero parecer idiota.

- ¿Bella? - contesta Jacob

- Hola

- ¿Cómo estás? - por su tono de voz, le ha alegrado mi llamada.

- Bien. ¿Te apetece ir a tomar un zumo? - pregunto tímidamente

- ¡Claro!. ¿Te paso a recoger en una hora?

- Vale. Te espero.

Salto de la cama. Cojo unos vaqueros y una blusa. Me ducho. Seco mi pelo, lo dejo suelto. Me maquillo levemente. ¿Intentas verte más guapa que Jessica, Bella? Niego con la cabeza. Cojo mi chaqueta y salgo. Prefiero esperar fuera que esperar dentro de esas cuatro paredes tan agobiantes.

Me siento en los escalones del porche y espero a que, mi pañuelo de lágrimas, llegue. Suena mal, suena verdaderamente mal. Pero es lo que necesito en estos momentos. Un hombro en el cual llorar y unas manos cálidas que puedan quitar el frío que siento en mi. Necesito alguien que use las palabras exactas para sentirme viva. Y eso, solo lo puede hacer alguien que siente la misma frustración que uno mismo. Quizás es egoísta y puede parecer que le uso, pero lo necesito.

Al cabo de unos diez minutos, veo llegar el coche de Jacob. Voy hacía él y me subo. Puedo notar la mirada de Jacob en mí.

- ¿Todo bien, Bella? - susurra acariciando mi cabello

- Si. No es nada. Vamos a tomarnos ese zumo – sonrío. ¿Tan mal me veo que ha notado que algo me pasa?

Jacob me devuelve la sonrisa. Llegamos al bar y entramos. No hay mucha gente, así que se esta a gusto. Jacob pide dos zumos de piña a la camarera. Yo miro hacía mis manos cruzadas que están encima de la mesa. Veo como una mano alcanza las mías. Miro hacía Jake. Sigue preocupado.

- ¿Seguro que estas bien? ¿Ha pasado algo con el jefe Swan?

- Oh no. Todo esta bien, Jake.

- Mmm – hace una mueca de desacuerdo y quita su mano de las mías.

- ¿Qué tal acción de gracias? ¿Con la familia? - pregunto para desviar el tema sobre mi estado de animo.

- Si, hemos comido todos juntos. ¿Y tu con Charlie? - afirmo con la cabeza. La camarera nos trae los dos zumos y el cambio.

- No tendrías porque haberme invitado

- No te preocupes, por las pocas veces que te veo vale la pena hacerlo – sonríe sincero. Es tan gentil.

Después de los zumos, vamos a dar un paseo. Como la primera vez, como mi primer beso robado, como mi primer beso en Forks. Como mi primera noche durmiendo con Edward. Cada esquina de Forks, cada recuerdo, cada sonrisa vivida aquí o incluso cada lágrima, Edward, es el epicentro. Jacob esta hablando y ni siquiera le escucho. Solo escucho mis pensamientos y mis recuerdos. Mis sentimientos y mis sensaciones. Y en todo, está Edward. Jacob agarra mi mano para llamar mi atención y detiene el paso.

- Estas en las nubes, Bella

- Lo siento, Jake – susurro avergonzada – Tengo la cabeza en otra parte...

- Puedes confiar en mi y contarme dónde esta tu cabeza ahora.

- Lo sé. Pero no quiero hablar de eso...

- No hablemos de nada que no quieras, entonces. Para serte sincero no esperaba que me llamaras después de haberte confesado mis sentimientos. Esperaba que no quisieras verme más para no darme ilusiones, lo típico que se suele hacer. Y que te había perdido como amiga. Me alegra saber que todo sigue igual. No voy a molestarte, ni a ser pesado. Ya sabes que me gustas, pero es más importante para mi, esto, que el no tenerte de ninguna manera.

Las palabras de Jacob me hacen pensar más en la situación con Edward. ¿Iba a perder todos los buenos momentos con él, Alice y los demás sólo por no poder tenerle como yo quería? Era mi profesor. Si, pero también había sido algo más, una especie de amigo. No. Yo no quiero a Edward en ese sentido. Yo lo quiero más. Jacob es más valiente y más fuerte que yo. O quizás no y lo intenta para poder demostrarme cuanto le importo. En ese momento, tengo la sensación de necesitarle de forma más cercana. Sin pensarlo, me acerco a él y paso mi mano por su nuca para atraerle hacia mí y unir mis labios con los suyos. Cálido. Demasiado cálido. Tan cálido que siento que el frío que Edward había dejado en ellos desaparecía. No, no lo hacía. Seguía ahí. Edward seguía en mi. Noto como dulcemente Jacob me separa de él.

- Bella – susurra – No me estas besando a mi ¿Cierto?

No sé que contestar. He utilizado a Jake. He utilizado a la persona que sentía cosas por mi. He intentado borrar a Edward de mis labios y no lo he conseguido. Niego con la cabeza y la agacho. No me atrevo ni a mirarle. No me atrevo a sentir que soy una cobarde. Una imbécil e idiota cobarde.

- ¿Bella? - esa inocente voz me hace salir del momento estúpido. Giro a mirar la cara de la persona que menos quería ver en ese momento.

- Alice... - susurro. No, esa es la segunda persona que no quería ver. La primera que no quería ver estaba justo detrás de ella, sorprendido.

- Hola, cariño. ¿Qué haces por aquí? Hola Black – Alice se acerca a nosotros y le da dos besos a Jake. A mi me abraza. Edward sigue mirándonos atónitos. Y yo solo deseo que me trague la tierra por este fatal momento.

- Pues... pues nada – susurro mirando a Edward.

- Nosotros acabamos de salir de casa de Emmet y Edward me acompañaba al coche. ¿Te acerco a algún sitio? - sonríe Alice

- Yo la llevo – contesta rápidamente Jacob antes de que yo pueda hacerlo. Agarra mi mano y me estremezco. No, no, no, no, no.

- No – dice Edward acercándose a nosotros con paso ligero – Alice, que te acompañe Black al coche, yo llevaré a Bella.

- ¡¿Eh?! - pregunta Alice sorprendida. Edward agarra mi mano y, atrayéndome a él, hace que Jake me suelte.

Empieza a caminar ligero, para ser sincera voy al trote. Estoy sorprendida, nerviosa y aterrada. Ayer me besó para luego romperme el corazón en tres mil pedazos, y hoy me arranca de los brazos de Jacob. Giramos la esquina. Puedo ver su Audi. Pero, bruscamente, me empotra contra el coche. Antes de que pueda gritarle, captura mis labios. Siento ese cosquilleo en el estómago, otra vez. También siento como el bello se me eriza. Usa su lengua hábilmente para profundizar el beso, que no es dulce. Es desenfrenado, brusco y voraz. Se separa de mi por falta de aire. Me mira a los ojos. Frunzo el ceño y me siento desconcertada.

- ¡¿Pero que haces?! - le grito empujándole.

- No, que hago yo no. ¿Qué haces tu?

- No me lo puedo creer... primero cometes un impulso estúpido y ahora te entra un horrible ataque de... ¿Celos? ¡No me lo puedo creer!

- Pues si, Isabella. ¡Estoy jodidamente celoso! - vuelve a acercarse a mi y me agarra la cara. Me obliga a mirarle a los ojos – Os he visto. Te he visto besarle. ¡Le has besado tu, joder!

- ¿Y qué? ¡Jacob es un buen chico! Es atento, simpático, gentil y sé que nunca me hará daño. Ni hará impulsos estúpidos de los que luego pueda arrepentirse – Edward vuelve a besarme. Quiero apartarme, pero asta que el aire le falta, no se detiene.

- Ni yo mismo me entiendo, Isabella. Pero en estos momentos no puedo separarme de ti. No puedo – susurra el último no puedo mirándome con tristeza

- Basta – digo en un susurro ahogador – No me des una de cal y otra de arena cada vez que tengas dudas. No podré soportar otro impulso estúpido otra vez.

- No, no más impulsos estúpidos. Ven a casa. Hablemos de todo, aclaremos las dudas – vuelve a besarme. Esta vez, es un beso rápido, un simple contacto. Dudo entre ir o no ir. Sé que si voy no podré soportar perderle otra vez. Pero si no voy, sé que no lo tendré nunca.

- Esta bien – termino por decir y él solo sonríe de manera torcida.

Al llegar a su casa, Edward me invita a ponerme cómoda. Quito mi chaqueta y la cuelgo en el perchero, viendo otra vez el par de chaquetas de Jessica. Jodida mierda. Él ha ido a la cocina, vuelve con un zumo de piña entre las manos. Se ha acordado... Se sienta en el sofá e imito lo mismo.

- Te has acordado.

- Claro – sonríe mientras abre la lata de cerveza – no sabía si ibas a volver, pero por si acaso compré un par de zumos.

- Gracias

- Bueno, hablemos.

- Empieza tu, que eres el dudoso.

- Vale – sonríe de forma torcida – Haber, sé que es una locura, que somos profesor y alumna y que te llevo un par de años. Sé que estoy prometido y que supuestamente estoy enamorado de Jess. También sé que eres libre de hacer lo que quieras y que no soy nadie para prohibirte nada. Pero ver el beso con Black, y encima ver como se lo dabas tu, ha nublado toda mi coherencia.

- Es bastante tonta tu reacción si tanto dices que fué un impulso estúpido.

- Ya te dije que volvería a cometer el mismo impulso estúpido una y otra vez. Bella, no sé que me pasa, pero tengo la necesidad de verte, tocarte, besarte... Tu has sido quien a roto mis esquemas.

- No te entiendo, enserio. ¿Qué es lo que quieres, Edward? ¡Porque me estas volviendo loca!

- No – sonríe de forma torcida – Eres tu quien me vuelve loco a mi. No controlo mis sentidos cuando estas cerca. No controlo mis impulsos ni tampoco mis pensamientos. No sé que es lo que quiero, ni tampoco sé si quiero seguir con Jessica, sólo sé que no puedo apartarme de ti.

- Pues no te apartes. Yo quiero estar contigo, quiero estar a tu lado. Necesito conocerte más y saber sobre tus miedos y tus alegrías. Edward, puede sonar ridiculo, pero me da igual que sigas con Jessica. Me da igual si tengo que mantener lo que siento por ti en silencio, yo solo... yo solo quiero estar contigo.

- Bella – acaricia mi mejilla - ¿Estas siendo consciente de lo que pides? No has podido soportar la idea de que me arrepintiera, ni que fuera un impulso. ¿Crees que vas a poder soportar la idea de mantener esto en secreto y que todos piensen que amo a otra mujer? Lo dudo mucho.

- No se trata de soportar lo que los demás piensan, se trata de soportar lo que tu pienses. Si tu piensas que no sabes que hacer con la boda, ni con Jessica y que no quieres echarlo todo por la borda, lo respeto. Pero no quiero irme de tu lado, Edward. No le pongamos nombre a esto, no digamos la palabra "amantes"... solo... - intento aguantar las ganas de llorar. Ganas de llorar por miedo a que se rinda.

- Bella – Edward bufa y se toca el cabello. Esta nervioso, dubitativo. Y yo estoy echa un manojo de nervios – Esta bien, asta fin de año. En fin de año habré ordenado mis sentimientos y tomaré una decisión. No es una prueba, es para darnos cuenta de si esta locura nos hace bien o mal. Al mismo tiempo pensaré sobre mi boda y sobre Jessica. En cualquier momento puedes huir, Bella. No tenemos ningún tipo de obligación en permanecer juntos. En cuanto no puedas más y quieras correr, corre. Yo respetaré tus decisiones. Y, por supuesto, ten por seguro que terminaras huyendo.

- No me voy a ir a ninguna parte, Edward. No pienso correr.

- Ya lo veremos. ¿Y qué, que tal besa Black? ¿Te ha gustado?

- Mmm, si, besa bien. Es muy cálido – digo levantándome del sofá – y dulce, sensible, cariñoso...

- Ajá, un tío perfecto ¿No?

- Si. Mucho – Me siento en sus rodillas mirándole a los ojos. Pongo mis manos en sus mejillas. Frío, el frío que tanto me gusta. Pasa sus manos por mi espalda para agarrarme – Y tu eres muy tonto

- Oh, vaya, él es el perfecto y yo soy el tonto. Bien, bien – susurra antes de darme un rápido beso

- El tonto perfecto para mi – susurro para después besarle.

Utilizo mi lengua para profundizar el beso. Paso una mano por su nuca y noto como se estremece. Me estrecho más a su cuerpo para notar más su intensa piel fría. Pasa una de sus manos por mi espalda asta llegar a mi cabello. Al cual agarra para apretarme más hacía él. El beso se hace más voraz, más intenso. Y yo cada vez necesito más de él. Nos falta el aire pero parece que ninguno de los dos tiene ganas de separarse del otro, pero no hay más remedio.

- Bella...

- Bésame – susurro. Vuelve otra vez a besarme. Otra vez es un beso voraz. Necesitamos más contacto así que nos pegamos más. Instintivamente muevo levemente, una sola vez, mis caderas hacia él. Gruñe. Se aparta de mi.

- No, no voy a poder parar.

- No pares – vuelvo a hacer ese pequeño movimiento de antes, vuelve a gruñir.

- No, Bella. Voy a llevarte a casa.

- Por favor, no. Quiero dormir contigo – susurro y le doy un rápido beso.

- Imposible, no voy a poder contenerme...

- No te contengas, Edward.

- Bella...

- Shh, vuelve a besarme. No pienses en nada que no sea yo. No sientas nada que no sean mis besos.

- Eres jodidamente perfecta

Vuelve a mis labios. Me besa tan dulce que me hace creer que si que le importo. Me acaricia el cabello, la cara, la espalda... Y lo hace con tanto cuidado que parece que cree que me va a romper. Puedo notar como tiembla cada vez que realiza un nuevo movimiento. Esta nervioso, tiene remordimientos. Remordimientos por querer estar cerca de una de sus alumnas. Por no saber si quiere a su prometida o por no saber si alguno de los dos va a echar a correr en cualquier momento. Tiene tanto miedo que puedo sentirlo en sus labios y en su piel. Incluso en su mirada. En cambio yo no puedo sentirme más feliz. Tengo a la persona que quiero tener justo en el momento en que quiero tenerlo. Quiero sentirme imprescindible para él. Quiero sentir cómo si su vida dependiera de mi. Como si no pudiera ser feliz sin mis besos. Quiero que me haga el amor toda la noche y poder recorrer todos los trozos de la piel del hombre que tiene mi cordura echa trizas.

En un rápido movimiento, Edward se levanta conmigo enganchada a él. Paso mis piernas por sus caderas y me agarro de su cuello. Deja de besarme para poder subir las escaleras sin tener un accidente. Aprovecho para oler, besar, morder y lamer su cuello.

Al llegar a la habitación, me recuesta en la cama, tumbándose encima mía. Sigue besándome y acariciándome. Me estremezco. Se separa de mi y me sonríe.

- Voy a hacerle el amor, Swan.


n/a: Holaaaa:) ¿Como va todo? ¿Estais pasando buena semanita? Bueno aquí os traigo otro capitulo... como veis, Edward ya hacia tiempo que veía a Bella con otros ojos y bueno... es lo que tiene contenerse, que luego cuando explotas... jajajaj. Espero que os guste! Lo de siempre, gracias por los reviews, followers y visitas.. MUCHAS GRACIAS!