LOS GUARDIANES DEL TIEMPO x EL CÍRCULO DE FUEGO: EL RETORNO DE LAS SOMBRAS
Curley Marianne © Guardianes del tiempo
Curley Marianne © El circulo de fuego El circulo de fuego
Pero aún no ha terminado…
Después de la muerte,
El dolor y las penas serán más grandes;
Y la oscuridad los arrastrara a su seno.
Entonces será el retorno de las sombras,
Donde la luz es quien tiene parte en el asunto.
Las nuevas fuerzas de las sombras,
Cuyo poder liberaran a la dama carmesí
De su ensueño y retornaran aquellos,
A quién el mundo desprecio
Y el pago por ello, será su orgullo y
Sí, es caso, sus almas.
Un hechicero poderoso les liberara, un oscuro caballero
Le retornara a los perdidos sus memorias, y un
Hijo perdido será noble y La inocencia de uno
Se volverá sombras junto al llamado de una
Joven hechicera.
La inmortalidad, será la retribución de ellos y
Dará comienzo a resonar de las campanas.
La desconfianza retornara entre los elegidos y entonces
La aurora venidera, emergerá disipando toda duda
Y Verdemar y la ciudadela sufrirán el juicio.
Capítulo 10
Hannah
Era comienzo de semana, las murmuraciones eran bastante molestas y las fulminantes miradas a mi paso me obligaban a observar con cuidado alguna zancadilla. Llegue al lavabo del baño sin contratiempo, aunque en el me encontré a Jessica Palmers una mala noticia.
–No creas que porque Ángelo ha estado bailando contigo, hablara con alguien como tú–espeto mientras soltaba una sonrisita maliciosa, mantuve mi vista fija en el agua fresca que caía en mis manos sentí el desdeñoso berrinche de superioridad y los pasos alejándose de mi para luego sentir un escalofrió.
Solo sentí el agua fresca sobre mi piel, asombrada por el ataque de ella me volví a verla mientras cínicamente ponía un rostro de disculpa.
–Hay lo siento, es que tropecé. Soy tan torpe–comento ella con una sonrisita mientras salía del baño, molesta me contuve al ver mi blusa mojada me mordí el labio al ver la tela delicada de mi viejo suéter del instituto. –Deberías comprar otro, ¿no crees?
Se echaron a reír y salieron del baño.
Se habían ido hacia un rato, suspire y sabía que no me podía dar el lujo de comprar otro suéter así que tome la pequeña toalla que tenía en mi mochila secándome lo mejor posible. Saliendo del baño tropecé con un fuerte pecho y sobresaltada de vergüenza cerré los ojos y me eche hacia atrás.
–Lo siento, de verdad no…–abrí los ojos lentamente para encontrarme con aquellos ojos azul grisáceo tan fijos en mí, el calor de mis mejillas trago saliva y observo su rostro impasible. –Ángelo...bueno debo irme a…
Desvié la mirada y el no parpadeo ni un momento, me volví para irme pero un brazo me detuvo. El calor de su mano provoco un escalofrió por mi piel, aunque trato de hablar siento que la voz se me va rápidamente.
–Lamento los problemas que te he causado–comento, entonces levanto la mirada para voltear a uno y otro lado. Tomo mi mano y arrastrándome hacia el baño de chicas que estaba vacío, el corazón parecía saltárseme del pecho mientras me arrinconaba contra la pared agitada lo mire temerosa mientras el movía su morral para sacar una camisa de colegio. –Póntelo, creo que lo necesitas.
Suspire, tomando la camisa me metí en el cubículo y cerrando la puerta sabía que Ángelo no entraría. Escuche el pestillo de la puerta del baño cerrándose, era un extraño momento para alguien como yo y tragando saliva me saque el suéter por la cabeza inspirando el aroma de lavanda en la camisa.
Era suave, extrañamente de una tela cálida y cuando termine de colocármela escuche nuevamente el pestillo abierto de la puerta escuche voces con miedo abrí la puerta del cubículo después de ajustarme los botones sosteniendo en mi brazo mi vieja camisa. Sentí el empujón de Ángelo hacia el cubículo, cerrando con pestillo la puerta y subiéndome sobre su regazo mientras mis latidos se desbocaron cuando sentí su dedo sobre mis labios.
–Vienen hacia acá, Hannah–murmuro mientras se mantenía con sus piernas y levantándome con sus brazos sosteniéndome, miraba por encima del cubículo para escuchar la conversación de las chicas. Sentí su corazón acelerado, y parecía acompasado con el mío mientras escuchábamos los murmullos–Nos quedaremos aquí por ahora, cuando salgan nos movemos lo más rápidamente.
Asentí, aunque duraron mucho tiempo sentí el cansancio y apoyando la mano sobre su pecho sentí su calor junto al de mis mejillas. Dios, ayúdame suplique en silencio trague saliva después de escuchar cómo se alejaban los pasos por el pasillo y levantando la mirada de mi mano me encontré con los ojos azul grisáceo tan penetrante en los míos.
Se levantó y bajándome de su regazo nos levantamos en el piso del cubículo, tambaleándome trate de sostenerme entonces sentí los brazos fuertes ocultos bajo la camisa del instituto fijos sus ojos en mí.
–Hannah…–murmuro, estaba tan cerca de mí su aliento cálido cerca de mí y escuchaba un ruido sordo mientras sus labios se apretaban ligeramente con los míos. Era una sensación extraña, familiar como si todo aquello fuese tan natural al estar cerca de él y alejándose lentamente respiro agitado–Lo siento…no quería…no así…
Aturdida lo mire confusa, y saliendo del baño aspire profundamente dirigiéndome en el pasillo vacío. Seguirían así de molestas por el resto de la semana, lo único que me daba consuelo era los cotilleos sobre el ridículo de Tasha en la fiesta de Ryan aunque hacia un poco de frio por causa de la humedad de la primera lluvia del año alrededor de la montaña Ashpeak.
De camino al comedor, sentí la mirada del pelirrojo y regresando al salón tome mi morral donde guarde el bulto de ropa dentro. Me lleve en mi hombro mi mochila mientras llegaba al comedor para encontrar en mi mesa el característico cabello rubio rojizo de Jarrod Thormton.
Con el ceño fruncido lo mire molesta, porque después de tanto tiempo era que se sentaba con nosotras.
–Hola…Kate–comente para luego mirar a su acompañante mientras sacaba el único sándwich de un apresurado desayuno y que masticaba pacientemente para saborear el dulce aroma del jamón con ensalada concentrándome en ello ignorando a ambos abrí los ojos dejando de lado la poca comida que disfrutaría del resto del día–Jarrod…no me malinterpretes, aunque me caes bien porque a mi amiga le hacía falta un poco de excitación, pero, tu cambio de opinión al estar en la cima de la popularidad y luego terminar en nuestra mesa…no es algo que me de confianza ¿Sabes?
Las mejillas de Kate se sonrojaron, mientras Jarrod hacia una mueca al desviar su mirada avergonzado. Eso era lo menos que podía hacer mientras ignoraba a mi amiga durante mucho tiempo, después de haberle ayudado los primeros días cuando había destruido el laboratorio. Esto solo era una molestia, por las burlas y humillaciones que siempre recibía por lo menos la vida le sonreía a Kate pero si ese tonto la lastimaba se las vería conmigo.
Mire alreded0r para encontrarme con una escena en particular, en la mesa donde el grupo de Tasha almorzaba se hallaba un desafiante castaño soltándose de su agarre y la fulminante mirada de incredulidad del grupo sonreí al reconocerle: Ethan Roberts estaba haciendo un milagro al desafiar a la chica más popular del instituto.
Aparto una mano bien cuidada molesto, llevándose su morral aunque seria los últimos días de clase para comenzar el verano Ethan no le importaba lo que opinaran de él observando de soslayo como se alejaba del grupo e iba por su almuerzo en la alacena.
–Eso no es justo con Jarrod, Han–comento Kate arqueando una ceja, sentí un extraño zumbido sabía que estaría leyendo mi mente aunque ella llamaba la atención desde que el mundo entero la había visto en aquel hermoso traje, con una mueca tomo una fruta de su almuerzo al percibir aquellas incomodas miradas.
Desde la fiesta de Ryan los chicos nos miraban diferente, habíamos ganado una molesta atención aunque no me extrañaba que Jarrod cambiara de Actitud después de lo que Kate había hecho por él, sabía que tendríamos una buena amistad.
–Además–continuo Kate girando la manzana en su mano–Jarrod lo han sacado de la mesa de Tasha y estaba solo como nosotras, nos necesitaba ¿no crees, han?... ¡Ay!
Sonreí al ver la mueca de dolor de Kate y casi ahogándome con el pan seco de mi sándwich sentí la palmada de alguien junto a la frescura de una botella de agua que bebí ávidamente cerré los ojos mientras corría el agua por mi garganta aliviando con aquel sabor a té.
–Gracias, por…–sentí como la respiración se me cerraba al ver los ojos azul grisáceo de Ángelo fijos en mí, el recuerdo del baño cruzo por un instante mi mente para sentir como el calor inundaba mis mejillas. La botella de agua con té que yacía en mis manos la sentí resbalar para luego ver que la agarraba de mis manos, suavemente dejándola de lado.
– ¿Te encuentras mejor?–pregunto con aquella voz impasible que escondía un extraño sentimiento en las grises profundidades tomando asiento a mi lado. Mis latidos desbocados hacían que solo estuviera él y yo en aquel lugar verlo apartar un mechón de su rostro de tez clara junto a sus hipnotizantes ojos.
Era como en el sueño, era como verlo nuevamente en una época diferente, era como estar predestinados uno para el otro.
Kate
¡Dios mío! Pensé asustada al ver la fuente de nuestro recelo que me había hecho trasnochar a mí y a Jarrod el fin de semana. Se había sentado al lado de mi amiga con su característica indiferencia pero que solo al ver a Hannah parecían recobrar un brillo cálido. Reticente, Jarrod se cruzó de brazos mirándolo tras los lentes que ocultaban sus ojos escrutadores mezclándose los colores rápidamente conteniendo sus poderes.
– ¿Me puedo sentar?–pregunto a Hannah aunque ya se había tomado la silla, me mordí el labio al verla asentir mientras colocaba un mechón de su castaño cabello tras la oreja, con un sonrojo al mirarlo. El bufido molesto de Jarrod junto a su volteo de ojos era indicio de que esta escena era bastante estúpida, y, en cierto modo tenía razón.
Él y yo jamás actuamos así, aunque pasamos en una misma cama aquella noche en la torre del castillo Thormtyne y…sonrojada desvíe la mirada, pude notar la ceja arqueada de Jarrod mostrando su desconcierto. A veces me parecía bien que le hubiera hecho prometer que jamás leyera mis pensamientos, otras era un poco molesto porque no se enteraba de lo que pasaba.
–Es extraño verte aquí, Maggio–comento áspero Jarrod a lo que suplicando en silencio al cielo, mientras mis mejillas se llenaban de un calor avergonzada desvíe la mirada a otra dirección, grave error.
Encontrándome con los ojos azul grisáceo de Ángelo, observando su frialdad en sus ojos fijos en Jarrod mientras la ironía y la cautela en su voz se desplegaban mordaces.
–Supongo que vivir dos largos años en Ashpeak me dan esa ventaja, y ver a mis vecinas teniendo la oportunidad–se encogió de hombros, sacando su almuerzo extendiendo la bolsa de papel con fruta, alguna conserva envuelta en papel aluminio–Además, no creo que sus padres se molesten al acercarme a hablarles conociéndome la comunidad.
Apretando los labios Jarrod quedo en silencio, para luego sentir los pasos cercanos de alguien a nuestra mesa. Entonces pude ver los ojos azules con líneas doradas de Ethan Roberts fijos en mí junto a aquella sonrisa sincera.
– ¿Puedo sentarme con ustedes?–pregunto cortando el tenso ambiente que había quedado, incomodo miro de un lado a otro cuando los ojos de todos excepto Ángelo se fijaron en él, en su mirada aprecie la desolación de ser rechazado al igual que el resto de las mesas.
–Claro, alguien que es capaz de enfrentarse a Tasha es bienvenido–comento Hannah alegre abriendo un puesto entre ambas para tomar una silla, con una sonrisa corto todo atisbo de molestia entre Jarrod y Ángelo. –No hay problema ¿verdad, Kate?
Asentí forzando una sonrisa y relajado Ethan sonrío cálidamente, sentado saco el almuerzo.
–Es bueno verte dejar el nido, Ethan–comento Ángelo, con un tono cálido sincero y sonrojándose Ethan Roberts hizo una medio sonrisa junto a la sonrisa de Hannah que alejo totalmente la tensión pareció que Jarrod junto a su bufido de ironía sonreía era diferente aquella sensación.
–Oye, Ethan–comento Hannah mientras tomaba la botella de jugo de la huerta de su madre– ¿has probado la comida de la escuela?
Pareció palidecer al escuchar eso, Hannah lo miro arqueando la ceja.
–No te preocupes, a muchos no le cae bien además no todos tienen sazón–comento sonriente–Aquí cerca hay algunos restaurantes, las máquinas de chucherías puede que sirvan de algo y el único restaurante con aire italiano puede que te ayude con eso.
Ethan observo con cautela la comida de Hannah, frunció el ceño y mirando su almuerzo al compararlo con el de ella parecía avergonzado. Extendió a Hannah una parte de los envueltos de aluminio que tenía, ella negó amablemente con una sonrisa.
–No te preocupes, por mi Ethan necesitaras eso para el resto del día–Ella siempre se mantenía fuerte aunque gruñera y estuviera pálida por el hambre, no se quejaba de nada ya no. Pude ver que Ángelo parecía disfrutar de su almuerzo en silencio, cuando lo miraba su mirada era tranquila y no con la frialdad que había visto hacia poco hacia Jarrod–además, Ángelo ya me ayudo con eso…
Sorprendida mire a Jarrod que arqueaba una ceja, Hannah tenía su orgullo y a pesar de ello dependía de la caridad para sobrevivir ella no decía nada. Ethan sonrío, al mirarme y dármelo a mí de forma encantadora aunque sentí que Jarrod deseaba fulminarlo, cruzando miradas amenazantes entre ambos, suspire, dejando lo que me había dado Jarrod y Ethan, tenía que hacer algo.
–Y, dime…Ángelo ¿Cuál es tu materia favorita?– Hannah no podía ocultar su expresión de sorpresa en sus grandes ojos castaños, parecía tener una pregunta en sus ojos tan obvia. Apretando las manos al sentir el cambio en Jarrod y su patente tensión–A Hannah y a mí nos gusta la historia creo que a Jarrod también ¿No es así?
–Si…–murmuro, sabía que debía estar enojado conmigo y pude observar como apretaba los labios. Mire a Ethan y observe que dirigía su mirada a Ángelo al igual que Jarrod, para ver que este levantaba la mirada fría con una calidez angelical con una tenue sonrisa. –Es la magia del pasado en mis manos…
Fijo sus ojos en los de Ethan.
–Y, tu… ¿Te gusta, Ethan?–pregunto, Ethan sorprendido por un instante luego entendiendo la razón de su pregunta con una sonrisa asiente. El ambiente cambio y relajada como si nada de esto pasara hablamos por el resto del almuerzo era como si un círculo mágico nos envolviera a este grupo sin igual que creaba lazos cada día que pasaba y era tan antiguo como el cielo.
En un grupo tan desigual como estábamos en ese momento y solo por ese momento, Ángelo ni Ethan eran distantes o lejanos de nosotros era sin dudar una sensación bastante agradable de normalidad.
Jarrod:
Aun me rio de aquel instante en que acepte lo que Kate decía, beber aquella horrible cosa que cuando llegamos a aquel lugar encantado terminamos haciendo un chasco. Y, pensar que en aquel entonces que solo fueron dos días y parecieron semanas, meses sino fue más terminamos con aquello que dañaba a mi familia.
En ese instante Ethan levanta la mano, a lo que el profesor le mira de soslayo.
–Thormton,…–el profesor Dyson sacándome de mis ensoñaciones, Dios casi quedo mal y recibo una mirada desconcertada de Kate. Me disculpo con un encogimiento de hombros, ella me conoce mejor que nadie, ruborizado desvió la mirada para no dejar entrever mis pensamientos. –¿En qué podemos destacar en la Edad Media?
Aunque es una de mis clases favoritas, había vivido un tiempo en ese margen de tiempo tan antiguo como lo era la edad media y cualquier pregunta sobre ello era fácil de responder. Al responder simplemente el Señor Dyson continúo la clase y aunque no supiese, leer los pensamientos tenía sus ventajas aunque hay pensamientos molestos que deben mantenerse a raya.
Escribir sin prestar atención se ha vuelto rutinario, conociendo lo que se va a decir no había problema con los apuntes.
Lo único molesto era los intentos de Pecs de hacerme caer o la molesta mirada de Tasha Daniels con la mira puesta en cada paso que doy, para hacerme quedar mal. Tratará de hacer la vida tanto de Kate como la de todos los que están cerca, pero, sabiendo que podría estar haciendo no importaba tendríamos tiempo en las vacaciones así podría conocer a Kate.
Aunque había terminado la clase, Kate y Hannah sentadas en sus asientos hablaron cómodamente mientras la gente salía. El sol caia tenuemente en un angulo que las iluminaba parecían brillar de forma única y fantástica; Hannah comenzó a abrir la libreta de Historia en la que señalo algo escrito en ella a lo que Kate fruncio el ceño y negó con la cabeza parecía contestar algo…
–Jarrod, ¿Crees que esta es la respuesta? –exclamo Kate y pude ver en los ojos de Hannah decepcion mezclada con ira, algo que jamas había visto. Una sonrisa forzada se formo en los labios de Hannah, negando parecía dolida algo que Kate no había notado.
Tomo su libreta y su bolso a un lado, con un movimiento agil que no había notado en ella se movio rápidamente hacia la mesa del profesor Dylon.
–Sabes, Kate–comento, volviéndose de soslayo para mirarnos a uno y otro con una tristeza en sus castaños ojos ocultos tras sus pestañas–Jarrod será un mejor compañero que yo en este trabajo, y considero que a ambos les ira mejor juntos.
– ¡Hannah! –exclamo ella sorprendida, pero, Hannah ya se había alejado y entregado un papel al profesor Dyson al cual hicieron breves comentarios para después salir del salon–Jarrod, no sé qué le pasa a Hannah…
Ella había salido por el umbral del salón, sin voltear alguna vez hacia nuestra dirección aunque tal vez ella notaba el cambio no pudo ver su dolor. Parecía crecer un muro entre ambas que poco a poco se fortalecía, a cada día que pasaba reconfortándola coloque una mano en su hombro.
–No te preocupes, estará bien–comente con una sonrisa, ella tomo su morral y pude ver como se animaba poco a poco. En dirección a la salida pude ver la silueta de Ethan charlando con Ángelo, aunque parecía confuso Ethan se negó a algo y el pelirrojo asintió despidiéndose para salir con calma con sus audífonos resaltando en su cuello como usualmente hacía. –Por ahora está enojada, pero, mañana estará mejor.
Con paso firme, desapareció entre la multitud como el fantasma que parecía ser y un escalofrió recorrió mi espalda.
Kate asintió a mis palabras, salimos del instituto el molesto sentimiento en la piel se hizo más intenso al adentrarme a las brumas del bosque de cristal.
Algo no estaba bien, una siniestra sombra se cernía sobre Ashpeak...
Ángelo
Algo había estado alrededor del instituto, era oscuro por lo que podía ver. Apresurando el paso al pensar en Hannah al verla salir del salón, parecía herida y sola después de haberla visto en el baño suspire de cansancio. Al terminar la clase del señor Dyson, había escuchado los comentarios de Jessica palmer con otra de las chicas supe entonces que Hannah seria blanco de muchas de las maquinaciones para terminar el año.
Con una mueca pase de largo, ignorándoles.
Pude ver como la silueta de alguien se adentraba en el bosque rápidamente y observando que nadie me siga corriendo la seguí adentrándome más las voces de los estudiantes quedaban silenciadas tras mis pasos y los desbocados latidos.
Algo se movía en el bosque, y la persona que iba por delante estaría indefensa delante de aquella "cosa" por asi decirlo, escuche pasos atenuados junto a unos sollozos detrás de unos arbustos cercanos a un pequeño Lago formado por el arroyuelo en la montaña.
Allí encogida, estaba Hannah asustado me acerque a ella.
Rompiendo una rama, ella se volvió rápidamente con sus ojos castaños hinchados de tanto llorar con los rastros de lágrimas en sus mejillas sonrosadas. Se restregó con la manga de su antigua camisa, mientras el dolor en sus iris me atenazaba el corazón, parecía indefensa un fuerte sentido de protección me obligaba a tomarla en mis brazos y abrazarla.
Apreté los puños.
–¿Estas bien? –pregunte, mientras veía su hermoso rostro asintiendo. Me acerque un poco más–No te preocupes por nada, tu amiga estará bien…¿Qué sucede?
–Bueno…–murmuro, espere en un silencio de ultratumba que me contestara hasta que continuo–siento que cada vez estoy más sola…no es que me moleste jarrod sino la actitud de otros hacia mí, puede que vivir de la caridad no sea indigno sino que es injusto que mi familia padezca tantas cosas. A veces…desearía tener las habilidades de Kate para ayudar a mis padres…
Sentí un apretón en el corazón y sin poderme resistir la abrace contra mi pecho mientras sentía sus lágrimas.
–No creo que te haya dejado de lado, es solo que al ver tal vez…que al acercarte a mi se sientan incomodos–comente, sintiendo el olor de su cabello suspirando la solte contra mi voluntad mientras limpiaba con un pañuelo sus lagrimas.
Su cabello castaño brillaba con las ultimas luces del atardecer, entonces el horrible sentimiento que me había molestado había aparecido una extraña criatura con alas deformes y grandes garras en sus manos parecía un humano al estar de pie, era una criatura del inframundo.
Hannah solto un gemido, era una chica valiente al ver una cosa tan temible en la tierra. Estas cosas las conocía de algo y podía identificarlas aunque tuviese problemas de memoria; había roto el pañuelo que le había dado a Hannah.
Era rápida, y mordiendo los labios no podía dejar que pasara nada.
No permitiría que otra persona que amaba muriera, ¿Qué era ese pensamiento? Eso ahora no importaba.
–Huye, vete lejos–grite a Hannah, mientras se levantaba y corría entre el bosque debía retrasar esa cosa lejos de todos. Ella miro de soslayo asustada y asintió mientras la veía irse–¡Mira, soy un humano apetitoso!
Corrí en otra dirección, sentí sus enormes pasos tras de mí. Sabía que me seguiría lo único que no predije es que no hubiera solo una al ver como otra sombra perseguía a Hannah…grite, soltando un juramento. Me volví para hacerle frente a aquella criatura.
Había prometido no hacer esto, pero, ahora…no podía cumplir mi promesa.
Eran palabras que palpitaban en las paredes oscuras de mis recuerdos, algo que evitaba siempre pero ahora se veían agolpándose en cada célula tratando de salir a gritos.
–lucem gladium portat , vivifica me pro viribus me tenebras fugare(1) –mis labios murmuraban aquellas palabras indeseadas, las que alguna vez conocí y que se repetían una tras otra en mis sueños. El brillo del anillo que poseía se hizo tan fuerte que no vi luego más que oscuridad.
El fuego y ardor que corrían por mis venas era tan fuerte que la cabeza me retumbaba era tanto calor que inclusive no veía cuando se detendría, músculos y huesos temblando de un extraño éxtasis en el que la sangre resonaba presión tras presión.
La sangre y la muerte daban brillo al filo negro de la espada que se avistaba en las paredes de mi mente junto al símbolo del escudo de armas que estaba en el mango. Entonces allí de pie entre las brumas nebulosas de mis pensamientos, una figura con una oscura armadura se alzaba en medio de un campo de batallas donde un charco de sangre se regaba alrededor.
–"Es el precio por proteger a los que amas" –murmuro el oscuro caballero, mientras blandía la espada dejando tras ella una estela de hilo rojo al compás de los movimientos precisos y exactos de aquel hombre que parecía más un ser de la fantasía.
Desperté después de unos instantes de haber visto aquella macabra danza, temblando y levantando la mirada pude ver los ojos castaños de Hannah llenos de preocupación, alivio y miedo. Estaba en su regazo en el suelo, allí sentí el peso de mi cuerpo contra el suelo frio de tierra, y el temblor que la recorría a ella.
Solo sentí que estaba muy cansado, luchando contra mi propia voluntad y mente para solo ver que mi cansancio era abrumador. Solo pude ver las brillantes lágrimas de alivio de Hannah, su rostro lleno de ansiedad y algo más, entonces tranquilo antes de dormir escuche mi nombre en sus labios.
–Ángelo…
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Hi, chicos comenzando los capítulos nuevamente.
Si, parece que os dejo en emociones…Si, Dios me permite continuare próximamente con lazos de Odio 3 muy pronto. Además, sepan que ahora las historias sufren un revés en fin con tantos spoilers en Internet de los animes-libros-mangas que veo estoy emocionada.
Ending: Seraph of the End
(1) espada de luz portadora de vida, dame la fuerza para desterrar la oscuridad que se alza frente a mí.
