Continuación…
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El ensordecedor ruido de King's Cross devolvió a la realidad al variopinto grupo que los acompañaba al Expreso de Hogwarts… allí se encontraron de nuevo con Luna y Neville aunque estos no comprendieron a qué se debían las caras largas que mostraban todos… Charlie y Bill se encargaron de ayudarlos a subir los baúles, excepto el de Ron, se notaba que existía cierto resentimiento con el más joven de los hermanos… Pero Ron no hizo caso de ese vacío al que estaban sometiéndolo, al estar de nuevo con Lavender no le importaba nada…
Esta vez el compartimiento no era el más divertido del tren, sino uno de los más sombríos… Cuando les contaron a Neville y Luna lo que había ocurrido, saltándose el hecho de que Draco asesinase a veinte mortífagos él solito, sus amigos también se entristecieron, aunque no conocían a los Weasley, apreciaban a Ron y descubrir que ya sería del todo imposible que aceptase a Draco, sentían enterarse de eso… Pero ocurrió algo inesperado que los sacó de su ensimismamiento… La puerta se abrió dejando ver a Pansy y Zabini sonrientes, con esa sonrisa cínica que antes utilizaba Draco para fastidiarlos…
- Largo
de aquí, Pansy… - dijo Draco, el objeto de su mirada. –
No intentes imitarme… sabes que puedo pararte los pies demasiado
rápido.
- No, dragoncito… - dijo ella consiguiendo
que el rubio comenzase a sacar su varita – sólo quería
enseñarte un tatuaje que me hice estas navidades… para que
vieses lo que te habías perdido, nada más…- Zabini
estaba tras ella sonriendo maliciosamente y recorriendo a Hermione
con la mirada
- Blaise, como no dejes de mirar a mi novia de
ese modo… te parto la cara – dijo Draco levantándose y
enfrentándose con Zabini – ¿Tanto te gustó
la primera vez? – el moreno retrocedió. – Pansy…
me imagino cómo es tu tatuaje… - atravesándola
con su gélida mirada – No hace falta que me lo enseñes
y te pongas en evidencia ante todo el profesorado… -
susurrándole a continuación – Y como te acerques a
menos de diez metros de Mione… te enseñaré que no es
necesario un tatuaje para saber ciertas cosas – Volviendo a
entrar y cerrándoles la puerta en las narices.
Aunque lo más divertido fue ver cómo huían de Crabe y Goyle cuando estos salieron del compartimiento de al lado y decidieron apostarse en la puerta para impedir que volviesen a molestar a Draco y los demás… Durante un momento eso coartó a los demás y se quedaron callados… para Draco era natural que sus dos amigos estuviesen allí… porque ahora tenía claro que Crabe y Goyle eran sus amigos… Pronto se fueron soltando los demás, hasta que se olvidaron por completo de los dos chicos que estaban al otro lado de la puerta…
Cuando llegaron comenzaron a discutir sobre quién llevaba los baúles, discusión favorita de Hermione y Ginny, pues Harry hacía divertidos intentos de llevar más de uno y no paraban de reírse… aunque esta vez no tuvo precio… cuando Neville quiso llevar también el de Luna, pues terminó consiguiendo, de tal forma que ni él se explicaba, apilarlos y pudiendo usar las ruedas del suyo para empujar con cuidado las cosas de ambos… Harry empezó a darse de cabezazos con el carruaje más cercano y el último que quedaba ya, maldiciéndose porque no se le había ocurrido a él…
-
Vamos, cariño… Alguna vez tenía que tocarle a
Neville, ¿no? – le decía Ginny dándole
palmaditas y conteniendo la risa a duras penas.
- Venga, Harry…
- decía Draco mientras iba apilando maletas arriba –
Ya pegarás el estirón y seguro que nos dejas a todos
bajitos…
- Dijo la torre a la piedra… - y añadió
murmurando – Como mide casi dos metros, no tiene problemas…
-
Exagerado… - mirándolo – A ti lo que te pasa es que
te sentaron mal las ranas de chocolate rellenas de licor, reconócelo…
Harry no supo lo que Draco iba a decirle… ya que el chico quedó mudo al ver los Threshals… era la primera vez que los veía… Cuando el año pasado los había descrito Hagrid, no se lo había podido creer… pero allí estaban los esqueléticos caballos enganchados al carruaje… Durante un momento todos se lo quedaron mirando, Ginny y Hermione no entendían del todo lo que le pasaba, pero Harry, Luna y Neville sí… La primera vez que veías a esos extraños y fantasmagóricos animales, te quedabas mudo de asombro…
-
¡Vaya, Draco! – Dijo Neville a su lado – Lo siento…
si los ves sólo existe una razón. Espero que no fuese
alguien cercano.
- No… gracias por… preocuparte – Logró
decir al cabo de un rato…
Harry y Hermione, sabiendo que el Slytherin estaba viendo una de las consecuencias más directas de sus actos, lo arrastraron al interior del carruaje y procuraron cambiar de tema con los otros tres… Por suerte, Neville comenzó a hablar de lo entusiasmado que estaba de volver al colegio, tenía ganas de ver el progreso del invernadero que él y la profesora Sprout habían iniciado antes de Navidades… Llegaron al colegio y recibieron una leve reprimenda por parte de McGonagall por retrasarse…
Pero lo que provocó que la vuelta de la "Pareja del Año" se convirtiese en todo un acontecimiento, fue que esta vez no fueron ambos a comer a la mesa de Gryffindor, sino que a la de Slytherin… Porque Hermione quería agradecer a Crabe y Goyle el detalle de montar guardia en el tren… ambos quedaron gratamente sorprendidos y Mione pudo comprobar que no eran tan lentos como se decía… para algunas cosas eran bastante inteligentes… El quid de la cuestión era que siempre habían estado a la sombra de Draco, algo que no les molestaba y que ya tenían asumido.
- ¡Hey!
Ni se te ocurra convencerlos de que se subleven… - decía
Draco de broma.
- No se me había ocurrido…pero si les
interesa tengo un libro muy interesante de la Rebelión
Francesa… - siguió ella, guiñándoles un
ojo a los dos chicos. – Aunque claro… no sé yo cómo
ibais a conseguir una guillotina…
- Bueno… si busco bien por
el desván… - comenzó Goyle.
- Yo podría
mirar en el sótano… - añadió Crabe.
-
¡Ya la has liado! – Exclamó Draco – Ahora
estarán pensando durante horas.
Así estuvieron durante toda la cena, Draco no había hablado tanto con ellos en los cinco anteriores años… Pero Hermione era así, conseguía que todos los que estaban a su alrededor terminasen hablando con ella e incluso que bromeasen
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Una vez llegaron a su sala, lo primero que hicieron fue abrazarse y besarse… Draco la cogió en brazos para llevarla a la cama… pero ella se lo impidió… tomándolo del cuello y besándolo largamente al mismo tiempo que tiraba de él hacia la mesa del comedor… el Slytherin no necesitó que le dijese nada más…
Draco despertó en mitad de la noche, no había ido al mundo en que él y Hermione se encontraban por las noches, sino que había tenido una horrible pesadilla, estaba bañado en sudor, miró a la hermosa mujer que dormía a su lado, inconsciente de lo que le estaba pasando y deseó que no se despertase… no querría tener que explicarle que aquellos a los que había matado le perseguían en sueños… para pagarle con la misma moneda…
Se levantó y fue a tomar un café… estuvo dando vueltas por la sala hasta que se dio cuenta de que esa noche no podría dormir, pensó en que debería entrenar un poco… para no quedar oxidado y vio con otros ojos la zona que jamás pisaban… la superficie de entrenamiento y sintió un irrefrenable deseo de probar cómo funcionaba. Fue al armario, sacó sus botas y los pantalones, se vistió a medias, para poder entrenar más cómodo… antes de ir volvió a mirarla, seguía dormida, sin percatarse de su insomnio.
Nada más pisar la tarima, sintió una extraña fuerza a su alrededor, al parecer un muro invisible rodeaba esa zona, le permitía entrar y salir sin problema, probablemente lo que evitaría sería que los hechizos saliesen de allí. Comprobó con extrañeza que algo lo envolvía a él durante un instante y la sensación del muro cambió… avanzó hasta el centro y cerró los ojos intentando concentrarse para averiguar el sistema para manejar aquello… cuando volvió a abrirlos se sorprendió al ver varios contrincantes, una creación… no sabía si de su mente o si acaso eran corpóreos… de todos modos, estaban listos para el ataque.
Dos parecieron ponerse de acuerdo y se lanzaron contra él, portaban afiladas espadas de largas y curvadas hojas, comenzó a esquivarlos, parando sus estocadas con los cuchillos, usando tanto el filo como la empuñadura, a medida que el combate se desarrollaba se fueron uniendo más individuos a la lid, no tuvo más remedio que comenzar a eliminarlos de uno en uno para no verse superado en número… Comprobó que estaban bien diseñados, a veces era como si estuviese luchando consigo mismo… pues usaban movimientos similares a los suyos, parecía a veces que le leyesen el pensamiento… aunque poco a poco fue acelerando sus pasos, cortando piel, no sabía si imaginaria o real…
Al final eran sólo tres los que quedaban de todos los que habían aparecido al principio… no sabía cuánto tiempo llevaba ahí… pero algo le dijo que antes de salir debía terminar con ellos… Hubo un instante crucial en que vio la guardia baja de dos de ellos… lanzó el cuchillo al de la derecha, se agachó para coger otro de su bota y lanzárselo al de la izquierda y de una patada tumbó al que estaba frente a él y se acercaba para reducirlo…
Su pecho estaba plagado de cortes, su piel rosada por la sangre que había manado de los capilares seccionados… respiraba dificultosamente por el esfuerzo que había realizado… salió de la tarima sin problema y dejó de sentir el zumbido de la barrera, al atravesarla su cuerpo se curó de inmediato… pero se encontró con algo con lo que no contaba… Hermione estaba observándole, sentada en el respaldo de un sofá, tomando té.
-
Buenas noches, cariño… ¿No podías dormir? –
preguntó ella como si verlo sudoroso y vestido de esa guisa
fuese lo más normal del mundo.
- No… los demonios me
persiguen… ¿Y tú? – acercándose a ella e
intentando averiguar lo que pensaba al mirarla a los ojos.
- Me
desperté y oí ruidos… cuando te vi, me quedé
hipnotizada. Peleas muy bien… - halagó ella - ¿Qué
te parece si tomamos un café e intentamos echar a tus demonios
para que los dos podamos dormir? – ofreció con una
sonrisa.
- Me parece perfecto… - aceptó, cansado -
¿Por dónde quieres empezar?
- Creo que sería
apropiado que intentemos dilucidar si lo que te pasa es sentimiento
de culpa u otra cosa…
Varios cafés más tarde estaban más tranquilos ambos, él reconoció que más que culpa era miedo, porque los Mortífagos matasen a aquellos que había comenzado a apreciar, ella le confesó que dudaba de cómo él podía haber matado a tantos y que tras ver el modo en que se movía en la lucha, lo comprendió… Draco tenía una facilidad increíble para el combate, aunque él lo negaba… Poco después, se fueron a la cama, aún les quedaban unas horas para intentar conciliar el sueño… Lo que él no le pudo decir a Hermione, era que uno de sus miedos era que se fuese de su lado y lo dejase solo… porque seguía sin creerse que estuviese con él pasase lo que pasase.
Por ello, una vez acostados y con la cabeza de ella reposando en su pecho… se dio cuenta de que lo mejor que podía hacer era preguntárselo y salir de dudas…
-
¿Gatita?
- ¿Hmmm?
- ¿Por qué sigues
amándome?
- El amor no se elige... – mirándolo
– sólo se puede amar o no amar. – Jugando con un
dedo sobre su piel – Cada vez que me besas el tiempo se para,
cuando me miras mi corazón se acelera y no puedo estar sin ti…
Pero además de eso es algo que no puedo explicar… -
entornando los ojos en gesto pensativo – Es que a tu lado estoy
segura y al mismo tiempo es una sensación de peligro que me
vuelve loca… eres parte de mí y somos tan independientes…
Somos tan diferentes y tan parecidos… - sonriendo – Draco,
es un no sé que, un qué sé yo y un yo qué
sé…
- Pero también soy un asesino a sangre fría…
¿no te aleja eso de mí?
- No, porque no lo eres… -
Le contestó mirándolo seria – Acabo de verte en
esa tarima, lo que me ha permitido explicarme ciertas cosas… como
el número de Mortífagos a los que mataste… pero
además he podido observar cómo te mueves y lo que pasa
por tu mente – recostándose sobre un costado para poder
mirarlo mejor – En esos instantes no ves otra cosa que el
combate, es como si te aislases por completo de tus emociones… pero
al salir, volvieron a ti. Cuando entraste en la Mansión Black
de nuevo caíste rendido, no sólo por el esfuerzo físico
y mental, sino porque tus emociones y la consciencia de tus actos te
dieron de lleno… Tienes remordimientos, lo que hace que me sea
mucho más fácil comprender lo que haces... –
acercándose a él – Draco, no lo hiciste por placer
o porque sí, sino porque no te quedaba más remedio… o
ellos o tú, o ellos o nosotros. No te atormentes por lo que yo
pueda pensar, siempre te amaré. – Besándolo –
Aunque ahora vamos a dormir, porque mañana tenemos un día
demasiado agitado…
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Aquella mañana, Hermione lo despertó ya preparada para salir, le dio un beso con sabor a café y se fue corriendo diciendo que tenía muchas cosas que hacer y muy poco tiempo… Draco se levantó a regañadientes de la cama, pero por lo demás se tomó su habitual calma para arreglarse… aunque no dejó de pensar en lo que podría ser tan importante como para que Mione se fuese así…
Cuando llegó al Gran Comedor, ella estaba radiante y esperándolo en la mesa de Gryffindor, hacia allí se dirigió, pudo ver a Crabe y Goyle que hablaban entre ellos muy preocupados en la de Slytherin… Al sentarse junto a Hermione quiso preguntarle acerca de lo que tuvo que hacer tan temprano, pero ella le guiñó un ojo y sólo le dijo que "Ya lo sabrás"… Harry y Ginny estaban a su lado y parecían tan intrigados como él… Por lo que tuvo que resignarse a esperar…
Apenas prestó atención cuando Dumbledore se puso en pie y comenzó a carraspear para conseguir que el habitual murmullo de los desayunos se acallase… Pero siendo Dumbledore, pronto todos le prestaban atención… Sonrió a todos y empezó a hablar…
- Puede
que no todos estéis al corriente de que el año pasado
se constituyó un curioso grupo de estudio a espaldas de la
ehem ehem Suma Inquisidora – con una risita general –
Ese grupo decidió, sin consultarme previamente, denominarse
Ejército de Dumbledore… - varios rostros se
centraron en sus platos, medio Gryffindor entre ellos – Bueno,
pues este año sí que me han consultado… para que
vuelva a iniciar sus actividades, la Srta. Granger – Draco vio
que Mione sonreía - ha pensado que en vista de los tiempos
que corren, toda precaución es poca y estoy de acuerdo con
ella… Por lo que a partir de hoy, todos los que deseen unirse al
susodicho grupo de estudio podrán apuntarse en un libro de
visitas que se ha instalado en el Hall… Aquellos que no
participaron el año pasado, querrán conocer algo más
acerca de esta curiosa iniciativa aunque creo que quien mejor podrá
explicárselo es ella… - invitándola a levantarse.
-
Buenos días a todos… - comenzó Hermione, en mitad
de una serie de abucheos de Slytherin que Draco acalló con una
mirada asesina a media mesa – El Ejército de Dumbledore,
es eso mismo… un ejército, el año pasado, en vista de
que nuestros conocimientos en Defensa contra las Artes Oscuras se
veía en peligro, decidimos aprenderlas por nuestra cuenta...
Os preguntaréis quién podía enseñarnos
mejor que un profesor… - haciendo una pausa – Pues aquel
que se ha enfrentado en numerosas ocasiones a Voldemort – una
serie de escalofríos recorrió el Comedor - …y
sigue con vida, Harry Potter. Este año además de
aprender hechizos que nos salven la vida, es mi intención que
aprendamos también a sobrevivir sin la varita – Draco
abrió los ojos ante esa última frase – Por lo que
alguien más nos instruirá en diversas técnicas
de defensa… - Draco quería hacer que se callase –
el Sr. Draco Malfoy. – El mismo que quería morirse o
matar a medio comedor… - El director nos ha asignado un aula en
la cual podremos aprender, equipándonos con todo aquello que
necesitemos… Muchas gracias por vuestra atención. –
Sentándose.
- Te mato… - dijo Draco en voz baja,
al mismo tiempo que Harry.
- Chicos… no os enfadéis,
es necesario. – Hermione siguió haciendo caso omiso de
sus protestas
El rumor corrió por la gran sala, cuando salieron todos miraban a Draco y Harry como si fuesen bichos raros, los dos chicos no sabían dónde meterse… Durante las clases fueron la comidilla de los descansos y los pasillos… Hermione caminaba sin darse cuenta de la expectación que había creado a su alrededor, pero por si acaso iba acompañada a todas partes de Crabe y Goyle, aunque los guardaespaldas dudaban de que se diese cuenta de ello…
A la hora de la comida, el libro de visitas estaba repleto de nombres… Draco y Harry se miraron… aquello no lo esperaban, Harry supuso que los del año pasado se apuntarían, pero no imaginó que tanta gente al enterarse por primera vez quisiese que él o Draco les enseñasen… De todos modos, llevaba toda la mañana intentando pensar lo que Draco podría enseñar… sólo esperaba que no fuese a hacer lo que bien demostró que sabía hacer… Hermione no podía estar tan loca…
Esa misma tarde se reunieron una hora antes de la que estaba inscrita en el libro, en el aula que Dumbledore había acondicionado para ellos, Harry la encontró satisfactoria para él… Draco la revisó arrugando la nariz… Ambos se detuvieron ante una tarima extraña en una esquina del aula… Draco suspiró con aire de fastidio…Hermione los miraba encantada y sonreía ante los múltiples sonidos de desaprobación de su novio…
-
Herms, es alucinante que Dumbledore te haya concedido tantas cosas –
dijo Harry al final, sonriente pues pronto volvería a
disfrutar con la enseñanza.
- Está bien… aunque
yo necesitaré dar clases en el exterior… - dijo Draco –
No hay suficiente espacio para tantos que se han apuntado y esto… -
señalando la tarima – es para ir de uno en uno.
-
¿Qué es? – preguntó Harry al fin.
-
Una tarima de entrenamiento… - contestó la pareja al
unísono.
- Tranquilo, Draco, habrá una mayor
fuera, en una explanada… Y Dumbledore dijo que convencería
al Profesor Snape para que nos deje su mazmorra para practicar
pociones, clase que impartiré yo los viernes…
- ¿Para
qué necesitamos Pociones? – preguntó Harry.
-
Severus se va a poner insoportable… - murmuró Draco –
y menos mal que no te ha oído… - miró a Harry con
aire condescendiente – Las pociones también son
consideradas útiles, ¿o te crees que todo se hace con
un movimiento de varita y cuatro palabritas?
- No discutáis…
- dijo la chica en tono cansino.
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Los dos chicos miraron curiosos al heterogéneo grupo de alumnos, había muchas chicas… a las que sus respectivas miraban de modo curioso cada vez que se reían, pero comprobaron que casi todos tenían el ansia de aprender o por lo menos ver qué les podían enseñar… Draco observó cómo Harry cambiaba ante sus ojos, dejaba de ser el chico desgarbado y con pinta de inútil para adoptar un aire autoritario que no le había visto antes… Le miró de un modo interesante y se adelantó para hablar a los que esperaban…
- Buenas tardes, no sé lo que esperáis aprender… sólo os puedo ayudar a perfeccionar ciertos hechizos conocidos y juntos podemos intentar conocer algunos de nivel avanzado… - Draco lo escuchaba apoyado contra la pared, viendo las caras de escepticismo en los "alumnos" – Sé que muchos esperáis grandes cosas… pero hasta el hechizo más pequeño y sencillo puede ser lo que te separe de la muerte… incluso uno tan simple como Expeliarmus. – Hubo risas – Sí, en serio… a muchos de nosotros nos salvó de morir en cierta incursión al Ministerio de Magia que jamás ocurrió… - más risas.
Después de esa presentación, les pidió que se emparejasen, advirtiéndoles que irían rotando de pareja a lo largo de las clases, para que no se acostumbrasen demasiado al otro… y comenzó con el Expeliarmus. Pronto todos pudieron comprobar quienes habían sido los del año pasado… pues entre la miríada de encantamientos unos pocos los dijeron con tono firme y seguro… Esos pronto se convirtieron en ayudantes de Harry, corrigiendo a los novatos.
-
Cariño… - dijo Hermione acercándose a Draco -
¿no crees que tú deberías practicar también?
– Él la miró con una sonrisa. – Por favor…
-
De acuerdo… - separándose de la pared - ¡Potter!
– Harry se giró – ¿Me ayudas a enseñarle
a Hermione que no necesito tus clases, por favor? – El moreno
asintió… - Aunque eso no te libra de las mías…
- riéndose.
Los dos "profesores" se colocaron el uno frente al otro, como habían hecho en segundo… Draco tenía una actitud relajada, Harry se había puesto en guardia… y su varita voló de improviso, regresó a su mano volando e inmediatamente algo voló contra Draco, el cojín se incendió de pronto... saltando pavesas contra Harry… que se convirtieron en gorriones que quisieron atacar al rubio. Sonriente, Draco hizo un gesto con la varita y Harry comenzó a levitar… bajó con rapidez y Draco salió despedido contra la pared… riéndose a carcajadas. Habían estado batiéndose sin decir una palabra… todos los hechizos habían sido no verbales.
- Como el Sr. Malfoy ha tenido a bien demostrarnos, - explicó Harry – Los hechizos no verbales son muy útiles pues de ese modo el contrario no sabe lo que le vamos a hacer, pero antes de practicar de ese modo… debéis aprender a usarlos a viva voz.
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Cuando le tocó el turno a Draco de impartir clases… todos esperaban que la maliciosa sonrisa se borrase de su rostro, pero nada más lejos de la realidad. Sin decir nada, fue paseándose por entre los temerosos alumnos, que ya esperaban una segunda versión de Snape. Hasta que se puso frente a ellos y se tornó serio…
-
¿Cuántos de vosotros conocéis algo acerca de la
lucha muggle? – Ninguno levantó la mano – Bueno,
entonces recurriré a los que al menos sé que saben
moverse… - Otra vez se movió entre ellos y fue indicando
a unos cuantos, Neville, Luna, Ginny entre ellos que se adelantasen –
Bueno, por lo de pronto, ellos son los que cuentan con la ventaja
de no tener dos pies izquierdos… Según dijo Hermione en el
comedor, os voy a enseñar a sobrevivir sin varitas… con lo
cual… - con un gesto de la suya todas las varitas saltaron de
las manos de sus dueños – no las vais a necesitar… -
lanzando la suya con desgana – Aprenderéis a huir, a
pelear por vuestra vida y a defenderos sin magia…
- ¿A
huir? – preguntó Neville extrañado.
- Sí…
muchas veces es mejor huir con deshonor y no morir con honor… Y por
muy Gryffindor que seas terminarás planteándotelo si te
ves en inferioridad numérica. Dejando eso a un lado, espero
que todos os toméis en serio esta preparación… en
caso contrario, sufriréis las consecuencias en vuestras
propias carnes. Serán clases en las que os voy a exigir el
doscientos por cien… y cada vez os exigiré más, hasta
que cuando salgáis por esa puerta no podáis teneros en
pie. Empezaremos con algo de lucha, luego os enseñaré a
usar armas de filo y por último, armas de largo alcance. –
Hubo murmullos – No necesitáis hablar para escuchar lo
que os voy a decir. Me vais a odiar, lo sé… querréis
matarme cada noche, también lo sé… pero cuando lo que
os enseñe os salve la vida, hablaremos.
- Draco, a lo mejor
si haces una demostración… - Dijo Hermione a su lado
-…así verían que lo que les exiges a ellos tiene una
recompensa.
- No soy un mono de feria… - masculló el
rubio.
- Por favor, no te hagas de rogar… - mirándolo
con picardía.
- Está bien… - se rindió
Draco – Eso de ahí… - señalando la tarima –
es una tarima de entrenamiento, instalarán otra en breve
fuera, todos los entrenamientos tendrán lugar en el exterior y
apenas tendréis que usarla…
- ¿Por qué
fuera? – Preguntó Harry, le había gustado mucho
el aula…
- Porque cuando te tiren al suelo… -
comenzaron las risas – Durante los primeros meses os aseguro que
todos lo besaréis más de una vez y me agradeceréis
que sea benevolente con vosotros… porque en lugar de ir a parar a
la fría y dura piedra… tendréis la verde y mullida
hierba. – Todos callaron de inmediato – Ahora, entraré
yo en la tarima… para que veáis algo de lo que puede hacerse
sin varita.
Se fue hasta una esquina mascullando y protestando para sí, no sabía cómo Hermione conseguía casi todo lo que se proponía de él, de todos modos cuando se quitó la camisa y oyó varios suspiros, su ego quedó lo suficientemente satisfecho… Guardó dos cuchillos en cada bota, se puso unas extrañas muñequeras a las que adosó otro cuchillo y se subió a la tarima… pensando que iba a dar una impresión lo suficientemente impactante como para que muchos quisieran salir corriendo… Pero Hermione sabría lo que se hacía…
Nada más situarse en el centro sintió cómo aquella sensación extraña lo recorría por completo, dejó de ver el aula y a los alumnos para encontrarse con sus oponentes, esta vez no esperaría a que lo atacasen… quería acabar rápido… fue a por el que llevaba la espada más corta… intentó atacarlo con ella, pero su cuerpo se contorsionó para esquivar la hoja, al mismo tiempo que tomaba la muñeca que sostenía el arma, giraba sobre sí mismo y le daba un codazo en el plexo solar, dejándolo sin aire, pateó con fuerza el puño y el arma cayó… se agachó raudo pues los demás estaban ansiosos por unirse a la pelea y uno acababa de barrer con su arma el espacio en que había estado su cuello… Asió con fuerza la espada e impulsándose con todo su cuerpo, la clavó en el estómago del que tenía en frente, seccionando carne y piel a medida que avanzaba… Uno menos. De un taconazo en el suelo salieron las cuchillas de las suelas y las punteras se convirtieron en armas mortales… Mientras evitaba un ataque con las manos, usó a su contrincante como apoyo para encajar la daga con una patada directa al cuello del que había robado el arma… Siguiendo el impulso, lo tiró al suelo y pudo enfrentarse a los otros tres que esperaban al otro lado… Las dagas de sus muñecas sirvieron para frenar sus estocadas… aunque no pudo frenar una daga que le atacó por la espalda y se clavó en medio de dos costillas… Ahogó un quejido y no cesó de repartir golpes… hasta que tuvo a uno en el suelo… sangrando profusamente, otro usándolo de escudo contra el que aún seguía en pie… y a los otros dos los iba manteniendo a raya… Cuando al fin hundió el acero de la espada en el corazón de su oponente… sacó las que llevaba en los tobillos y se las lanzó certeramente a los dos que quedaban… frenándolos en seco al introducirse hasta la empuñadura entre sus ojos…
Estaba agotado en medio de un baño de sangre… se había olvidado de los que podrían observarlo al otro lado de la barrera, el dolor al agacharse le recordó la daga en su costillas… no sabía si al salir la tendría… pero, de todos modos tenía que quitarla, sabía que no sería de gravedad, o no estaría en pie… llevó una mano al arma y de un tirón la sacó… entonces no pudo evitar que su respiración se acelerase durante unos instantes… Se levantó con dificultad y salió… De nuevo sus heridas desaparecieron… pero el dolor y el cansancio estaban allí… Sintió unos brazos que lo rodeaban, por un instante el instinto le hizo tensarse… pero era Mione, que lo abrazaba…
- Te
dije que no era un mono de feria… - sin mirarla, pues sus ojos
no eran capaces de enfocar bien, no sabía por qué…
- Eso ha dolido…
- ¿Te encuentras bien? ¿Estás
herido? – preguntaba ella recorriéndolo con sus manos…
-
No, pero si dejas de hacer eso… estaré mejor… -
parpadeando y viendo una miríada de rostros con la boca
abierta – Bueno… - apartando ligeramente a Hermione y
avanzando a la nube de caras – Podréis defenderos e
incluso atacar… no esperaré que podáis hacer eso
desde un principio… a mí me ha costado años, pero por
lo menos os encaminaré a conseguirlo… Podéis
marcharos… - Estaba deseando sentarse… tumbarse en el suelo…
o donde fuese, pero no lo haría frente a estos…
- Un
momento – oyó decir a Hermione que le daba su varita –
Antes debéis saber que cuando hablé con Dumbledore…
ambos estuvimos de acuerdo en que todos debíamos sufrir un
cruciatus en nuestras propias carnes… porque así
sabremos a lo que nos enfrentamos… Draco, ¿podrías
hacer los honores?
- ¿Yo? – ¿Acaso no veía
que estaba destrozado? – Bueno… vale… - Aceptó
sin resistirse y enfocando a uno de los rostros, se concentró
en la palabra con fuerza ¡Crucio! Pronto estaban todos
los alumnos en el suelo, retorciéndose de dolor y pensando que
odiaban a Hermione, Draco y Dumbledore…
- Ahora a mí
– dijo Hermione tomándole la varita y dirigiéndola a
su pecho – Yo también.
- No. – Bajando la
varita. – A ti no.
- Sí, si no lo haces tú lo
hará cualquier otro… - ahora podía ver la
determinación en los ojos de ella…
- De acuerdo… -
No sonaba tan convencido como antes y tardó en lanzárselo…
no había modo de aliviar ningún dolor…
- Ahora
tú, Draco… - dijo Harry con una sonrisa – Dijo que
todos, ¿no?
- ¡No, a él no! – Exclamó
Hermione, ella temía que Draco volviese a quedarse
paralizado.
- Tranquila, cariño… - La tranquilizó
mientras se enfrentaba a Harry y tiraba su varita al suelo –
Adelante. – Con una gélida calma.
- ¡Crucio!
– Exclamó Harry mientras un rayo impactaba en el pecho de
Draco… quien permaneció inmutable - ¡Crucio!
– Draco miró a Harry con odio y comenzó a avanzar
hacia él - ¡Crucio! – Se frenó
por un momento pero siguió su camino, cada vez su mirada
denotaba más su enfado - ¡Cru..! – Draco
cogió la punta de la varita y lo obligó a bajarla,
saltaron chispas de entre sus dedos…
- Con… uno… basta. –
Dijo entre dientes.
Los alumnos una vez recuperados salieron de la clase, sólo Neville se quedó, quería hablar con Draco… el rubio estaba agotado, ni se fijó que el chico lo esperaba… en cuanto el último salió por la puerta se dejó caer al suelo y suspiró exhausto… Pero la redonda cara de Neville lo sacó de su ensimismamiento…
-
¿Puedo preguntarte una cosa?
- Sé lo que vas a
preguntarme… - cortó Draco – Llevo desde los cuatro
años sufriéndolos, es normal que haya logrado alcanzar
a resistirme… Tus padres no tenían un progenitor cabrón,
vivieron una infancia normal y hasta alegre… El que mi tía
les haya hecho eso… no ha de desmerecer todo lo que hicieron… Lo
siento…
- Ya, tú no elegiste nacer en ese nido de
víboras… - ofreciéndole la mano - ¿Nos
tomamos un chocolate? – Propuso sonriendo.
- Por favor…-
aceptando su ayuda. – Mione, Harry… ¿venís?
También os sentará bien… - sonriendo a duras
penas…
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Al salir se toparon con Luna y Ginny que los esperaban, estaban todos agotados… Al final propusieron ir a la Sala de las Conspiraciones, para que Ginny la conociese… Así también se ducharían tranquilos mientras se preparaba el chocolate y todo lo demás… Porque Draco y Luna exigían que hubiese más cosas… ambos estaban hambrientos y deseosos de ingerir mucho azúcar. Pero cuando subían las escaleras, el extraño grupo se topó con Pansy y Blaise…
-
¡Draco, estás hecho un asco! – exclamó ella
al ver al muchacho sudoroso.
- Tú… sigues igual de
gilipollas… no hay manera de que se te borre esa cara de caballo…
– desdeñó él.
- Pues antes bien que
te gustaba… - Protestó ella…
- Que me acostase
contigo no implica que me gustases… y será mejor que no
sigas por ahí si no quieres que me cabree de verdad… -
amenazó
Blaise entró en razón y empujó a Pansy, para quitarse de la vista de Draco, no quería verlo enfadado de nuevo… Los demás estuvieron riéndose de las caras de ambos Slytherins, una tenía tal enfado que se había vuelto roja y el otro pálido al ver cómo Draco se tensaba…
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De camino a la Sala de las Conferencias encontraron a Ernie McMillan, tenía los pies llenos de barro y el pelo repleto de hojarasca… la mirada perdida y caminaba dando tumbos…
-
¡Ernie! – Exclamó Harry - ¿Qué te
ocurre?
- Nada… estoy bien, tengo que ir a una sala… no sé
cuál… - dijo el chico con voz pastosa.
- Está
bajo un Imperius… de los chapuceros. – Diagnosticó
Draco – Hay que llevarlo a la enfermería.
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Enhorabuena a todos los detractores de Ron… porque estará en el ED, así podréis ver cómo le dan de tortas cada dos es tres… jeje…
Comenzamos con los problemas y continúan…pero todo ha de ocurrir a su debido tiempo y no queréis que nos precipitemos… no, no queréis… ya os digo yo que no… que con las prisas… pasa lo que pasa…
Espero vuestras opiniones acerca de Draco como instructor, los piques que tiene con Harry, bastante inofensivos y que poco a poco se van haciendo coleguillas…
Y por ahora me despido…
Besazos a todos,
Madie.
