Camino a la Perdición
Autor: Terry Moon
Género: Drama / Romance
Personajes Principales: Hermione / Draco
Aclaración: Ninguno de los personajes me pertenecen; son todos obra de J. K. Rowling y de aquellos con quienes comparte la propiedad. Sólo los uso para mi diversión y para entretenerlos a ustedes!
Advertencia: R / M. Quedas advertido! Este fic contiene escenas "fuertes" y un vocabulario un tanto inadecuado.
Agradecimientos: A los autores de fanfictions por inspirar y a los lectores por los ánimos que con sus reviews brindan.
Camino a la Perdición
Capítulo 10.- Shall We Dance? Al compás del corazón.
Como en todo baile, había preparación y anticipación. Excitación y alegría palpitante. Risas, comentarios, nervios, apatía, un poco de desgano. También vergüenza.
Las idas y venidas, las vueltas, las corridas, los desconciertos y aciertos, las sorpresas. Las risas nerviosas, la atmósfera soñadora y apabullante. Todo se confabulaba para crear el ambiente de un incipiente baile, "a la vuelta de la esquina". O en el salón más cercano y grande, en este caso.
Las jóvenes ocupadas con sus túnicas y arreglo personal. Preguntándose si esa noche serían besadas, cuánto bailarían, quiénes las observarían y envidiarían, cómo serían las vestimentas de las demás muchachas y de los jóvenes. Sobre la decoración del Gran Comedor, la clase de música que se pasaría, la comida que servirían. Sí esa noche quedaría en el recuerdo o sería mejor olvidarla luego.
En los dormitorios femeninos de todas las casas, las cosas funcionaban a un ritmo acelerado. "Ayúdame con esto", "No encuentro...", "¿Quién tomó...!", "¿Me veo bien?", "Mejor esto no...", "¡Ya estoy lista!"; eran las frases recurrentes que se podían escuchar en los pasillos, las voces preocupadas, enojadas, frenéticas, emocionadas, alegres. Sin duda alguna, las muchachas de Hogwarts estaban muy entusiasmadas con el primer baile del año.
No tanto así les ocurría a los jóvenes magos. Si bien los nervios hacían de las suyas y se preocupaban por su aspecto, no se podía comparar con el de las prominentes hechiceras. Ellos simplemente, siendo más prácticos –como la naturaleza masculina lo marca- no andaban a los "alaridos" -como le llamaban-, ni a las andanzas hasta último momento. Mejor vestirse pronto y no hacer esperar a sus parejas, mejor esperarlas a ellas.
Algunos con confianza en sí mismos, otros algo dubitativos, unos con demasiados nervios, y unos cuantos aterrados. ¡Qué gracioso era verlos!. Las manos sudorosas, el cabello revuelto, el andar desenfrenado como queriendo hacer un agujero en el piso; preguntándose si podrían bailar correctamente sin pisar a sus acompañantes.
Los más experimentados se miraban con desdén al espejo. Estaban seguros que esa noche la muchacha en cuestión la pasaría bien y ellos también. No había de qué preocuparse, después de todo no era que se iban a casar o a firmar su sentencia de muerte. ¿No?. También trataban de tranquilizar a los demás mediante burlas o palabras de ánimos, aunque algunos preferían divertirse a costa de los nervios ajenos. Otra vez, la naturaleza masculina salía a relucir. ¿Qué le iban a hacer? Así y todo, les agradaban a las mujeres. Se dirían ellos mismos que era parte de su encanto, y no dudaban que muchas compartían esa opinión.
Los dormitorios masculinos eran los mas tranquilos esa noche, en comparación con las noches "normales". Sólo risas y bromas. Nervios casi rezagados, anticipaciones variadas. No, ellos sabían que en un baile la parte femenina desplegaba su encanto, y estaba en ellos hacer lo mismo o no. Atreverse o acobardarse. ¡Oh, bien! Qué podían hacer, más que esperar a que todo resultara bien, y al día siguiente no fueran objeto de burlas.
Básicamente esa era la situación horas antes del Baile de Halloween. Los alumnos con sus preocupaciones pertinentes, y los profesores finiquitando los últimos detalles.
Más siempre hay excepciones, y esta vez eran los prefectos. La gran mayoría disconforme con sus parejas, porque no las habían podido elegir, se las habían impuesto; pero casi todos resignados. 'Casi' todos.
Pansy había estado toda la semana posterior chillando sobre su mala suerte al tener con Finch-Fletchey, pero súbitamente dejó de hacerlo. Tal vez la amenaza de Snape con quitarle su puesto de prefecta tuvo algo que ver. Pero su descontento era más que evidente. Ella deseaba ir con Draco Malfoy, y en cambio tenía que ir con "ese tejón sangre sucia", como le llamaba despectivamente. Pensaba que la vida era demasiado injusta con ella. Y sin embargo, eso no evitó que esa noche se preparara como siempre. Que vistiera una vaporosa túnica verde musgo, ceñida a su figura; que se maquillara con mucho detalle y que los accesorios no faltasen. Después de todo, era una Parkinson y tenía que hacerse notar.
Otro caso era el de Ron. Definitivamente no tenía problemas en ir con Padma; tras el chasco en el baile de cuarto año había superado su ¿pavor? y las cosas con la muchacha estaban bien. No eran amigos, pero se podían tratar y en las rondas siempre se la había pasado de manera amena con ella. Entonces¿cuál era el problema?. Ah, sí. El "asunto" era que él quería ir con otra persona, más precisamente con Hermione Granger. Y el hecho de que ella tuviera que ir con Draco 'Hurón' Malfoy, no le quitaba la disconformidad en lo absoluto, sino todo lo contrario; la acrecentaba.
Era un secreto a voces que él estaba enamorado de ella, pero Hermione era un tanto despistada en cuanto a los sentimientos del muchacho. Y eso era lo que más le atraía. Su inocencia, la ingenuidad que tenía para ciertas cosas, siendo ella alguien sumamente perspicaz.
Otra cosa que se sabía era que la relación que tenía con Malfoy no era lo que se puede catalogar como "Buena". ¡Ja!. Detestaba y odiaba al prefecto de Slytherin. ¿Razones?. Muchas. Las que más pesaban eran que desde el primer día no se habían llevado debido a las burlas que recibía por parte del rubio, que él siempre buscaba insultar y lastimar a las personas que más quería, como a sus amigos y familia; que era tan arrogante que le exasperaba. Pero más que nada, en el último tiempo, era que no dejaba de mirar a Hermione. Y no con desdén y desprecio, sino con deseo y lujuria. Y todo eso empeoraba su situación. Estaba seguro que le hurón intentaría algo esa noche y que no podría hacer nada, porque él era la 'pareja oficial' de la castaña. ¡Cuánta impotencia!.
¿Y qué podía hacer?. Ya había aconsejado y advertido a su 'amiga'. ¿Qué más?. Sólo esperar que sus sospechas no se cumplieran y que Hermione fuese lo suficientemente fuerte como para resistir el 'encanto' de Malfoy. Rezaba porque esa noche no ocurriera nada que le destrozara el corazón.
Y sin duda alguna, una de las personas más conflictuadas con el baile, era Hermione Jane Granger. La prefecta de Gryffindor, la "Bruja más inteligente de Hogwarts" de su generación. ¿Y por qué? Bueno, porque tenía que ir con -nada más ni nada menos- Draco Malfoy. ¿Y cuál era el problema si ese era uno de los chicos más codiciados –y codicioso- de Hogwarts? Pues simplemente que ella nunca, en su vida como bruja, le había querido a más de cien metros de distancia, le aborrecía, y recientemente se había acostado con él, siendo ese joven uno de sus 'peores' enemigos. ¡Qué irónico es el destino!. ¡Maldito destino!.
Temía que esa noche las cosas se fueran de control, que se repitiera lo de la semana anterior; pero más que nada, que le volviese a desear con tanto fervor. Algo estaba definitivamente mal con ella. Eso o se estaba volviendo loca. O era masoquista. Porque¿quién en su sano juicio querría cerca suyo a quién le estuvo atosigando durante cinco años completos?. Ciertamente alguien con poca cordura; y ella siempre se había considerado una persona racional. Por ello le estaba dando pánico –sí, pánico y no miedo- lo que estaba empezando a surgir en ella.
Ni siquiera se había molestado en arreglarse mucho, por más insistencia que pusieran sus compañeras de cuarto. ¿De qué valía si no quería deslumbrar a nadie?. ¿Si no iba con quien ella quería?. Suspirando se miró en el espejo por última vez. Lucía una túnica roja, ceñida a su cintura con una caída muy desenvuelta. No se apretaba mucho a su pecho, pero estos se marcaban sugerentemente. Esta vez no alisó su cabello, como lo había hecho en cuarto, sino que se lo recogió en un gracioso y flojo rodete, con algunos mechones cayendo a los costados. Maquillaje natural, su perfume habitual, y cómodos zapatos. Nada más. Se encontraba sencilla a comparación de las demás, quienes sí se habían preocupado por su aspecto. Pero de nuevo¿qué más daba?. Draco Malfoy era su pareja, y no quería verse bien para él. Quería que la encontrase ordinaria, que le insultara esa noche, que no la tocase a menos que fuese absolutamente necesario. Que esa noche las cosas no empeoraran, que no se complicaran, que volviesen a ser como a principio del año.
Un último suspiro frente a su reflejo, y se giró. Saludó a sus compañeras y con paso pesado salió de la habitación a su encuentro con su 'cita'.
Algo parecido había hecho Draco.
Él, todo un Malfoy, sí se había preocupado por su aspecto; más que nada por la apariencia que debía dar ante el mundo que por deseo propio. Una túnica negra, con bordes grises, suelta. El cabello peinado hacia atrás, sin mucho gel; y un perfume caro y absolutamente embriagador. Sin duda alguna, lucía como un Malfoy, con todas las letras.
Más no se sentía como uno. ¿Acaso no debía creerse capaz de humillarla¿De ser superior ante todos, y más aún ante ella?. Entonces¿por qué percibía nervios en su interior?. ¿Temía que ella fuera mucho más de lo que imaginaba y operase algún cambio drástico en él?. No, esa no era la manera en la que un 'verdadero' Malfoy debía sentirse. Pensaba que parecía más una rata escurridiza y miedosa, ahuyentada por un gatito inofensivo. Sonrió ante la comparación. ¡Cuán acertada estaba!.
Una última mirada a su reflejo en ese semi-oscuro y frío cuarto para darse una auto aprobación. Sus zapatos se podría decir que brillaban de tanto lustre, su varita en uno de los bolsillos de la túnica –"Nunca se sabe cuándo va a ser necesaria", le habían enseñado.-, el cabello prolijo, y el anillo de la familia en su dedo anular derecho reluciente. Estaba listo. '¿De verdad?'. Sacudió su cabeza, tal vez el cabello algo alborotado no estaba mal.
Con paso decidido salió de su habitación y cruzó la Sala Común, arrancando suspiros de las mas jovencitas y de algunas del curso superior, y comentarios envidiosos de la parte masculina. Todo eso con su típica sonrisa y aura de superioridad.
¿Dónde les habían dicho que debían encontrarse?. Ah, si... En el cuarto piso. Su mueca se acentuó aún más. "A veces el destino puede resultar muy gracioso..."
-§-
Hermione y Ron bajaron juntos para dirigirse al pasillo designado. Después de todo el hecho de que no fueran juntos al baile no significaba que no podían hacerse compañía mientras este no comenzara.
El pelirrojo había quedado anonadado al ver a Hermione, sí bien ella misma se encontraba sencilla, el muchacho no. Al verla bajar por las escaleras del dormitorio, con su paso lento y grácil, la túnica ondeándose con su andar y los mechones sueltos adornando su rostro, no puedo evitar que su corazón se acelerara. Pero debía controlarse, todavía no reunía el valor suficiente como para confesarle a ella su creciente amor. Apenas sí había podido elogiar a su amiga sin sonrojarse, y no comprendía de dónde había sacado el coraje de ofrecerle el brazo como para escoltarla. Sinceramente, deseaba con toda su alma que esa muchacha fuera su pareja y no la de alguien más.
Ante el pensamiento lanzó un suspiro de resignación. Nada podía hacer, pero si la 'rata oxigenada' le hacía algo ya se las vería con él.
Sin darse cuenta, habían llegado al lugar de encuentro. Renuente a liberar el brazo de Hermione, lo hizo cuando esta le advirtió que Padma le estaba haciendo señas para que se acercarse.
- Vamos, Ron. Mira, Padma te está llamando. Te prometo que no me ocurrirá nada.-le confió con una sonrisa en el rostro.
- Y creo en tu promesa Herms... Pero... –Su vista se fijó en los ojos de ella. "Merlín, es hermosa...", y un sonrojo se expanció por su cara. –No confío en Malfoy.
Ante la mención de la serpiente, un escalofrío invadió el cuerpo de la gryffindor. Pequeñísimo detalle que había obviado desde que había tomado el brazo de Ron. Era la pareja de Draco. Tragó con dificultad antes de volver a hablar.
- No te preocupes. Me sé cuidar sola. –Afirmó no muy segura dentro de sí.- Si el 'hurón' intenta hacerme algo, no la tendrá tan fácil. –"Sólo espero que mis palabras se cumplan", rogó mentalmente.
El muchacho aún no se convencía. Sabía que Hermione era una chica que se podía defender sola, que podía manejar a Malfoy si este la insultaba o trataba de hechizar, pero algo dentro de él le gritaba que si la soltaba, cuando la volviera a tocar, ella no sería la misma.
Indeciso aún, y obviando a esa voz, le sonrió y liberó el brazo de su mejor amiga.
- Está bien, Hermione. –Y le dio un beso en la mejilla. –Cuídate. –Y le revolvió un poco el cabello, a lo que la prefecta frunció el ceño. –Y cualquier cosa, ahí estaré... –se calló de repente- ...mos. –Y con una de sus manos volvió a acomodarle los cabellos.
Ella le sonrió y le besó la mejilla, haciendo que su amigo se sonrojase. Y volvió a sonreír ante esto, viendo como se alejaba para encontrarse con su pareja.
Había quedado sola, observando a los demás prefectos. Casi todos parecían satisfechos a pesar de haber sido forzados. ¡Cómo le hubiera gustado ser una de ellos!. Ron con Padma y Susan con Terry. Y ahí se acababa la conformidad. Porque Justin lucía algo mosqueado de tener a su lado a Parkinson, y esta irritada de tener como compañero de velada al Hufflepuff. Volvió a pasar su vista por sus compañeros, y descubrió que Malfoy aún no había llegado. Suspiró en señal de alivio, cuando la profesora McGonagall llamó su atención.
- Veo que están... casi todos. –Una mueca de reprobación cruzó sus labios. –Bien, aquellos que ya estén con sus respectivas parejas, favor de ir yendo al Gran Comedor. Los demás alumnos están por llegar y queremos que ayuden a mantener el orden. –Pronunció, seguido de varios ruidos de telas y zapatos. –Señorita Granger. –Hermione levantó el rostro, puesto que durante el discurso lo había mantenido bajo, mirando el suelo. –Usted espere aquí, si es tan amable, por favor.
Ella sólo asintió con su cabeza, para luego cruzar su mirada con la azul de Ron. Con ella le dijo que se marchase, que no tardaría, que no se preocupase. Y el otro, algo inquieto, le hizo caso.
Otra vez estaba sola en ese 'fatídico' pasillo. Sólo ella y el silencio, más la oscuridad que hubiera sido completa de no ser por la débil luz de las antorchas. Se acercó a una de las ventanas, y se volteó para contemplar el paisaje nocturno de la misma manera que lo había hecho Draco noches atrás. Y dejó que sus pensamientos volaran sin saber que estaba siendo observada.
No había sido casualidad o consecuencia que se tuviera que quedar sola. Él lo había hecho a propósito. Ya estaba allí cuando ella llegó del brazo de Weasley, y simplemente la rabia de que alguien más la estuviese tocando le impidió salir de las sombras en las que se ocultaba hace diez minutos. Escuchó la perorata de la profesora de Transformaciones y vio cómo los demás se iban, dejándola sola. Una sonrisa maliciosa se estampó en su rostro. De nuevo a solas, en 'ese' pasillo.
Silenciosamente se fue acercando, dándose cuenta que la leona estaba ajena a lo que ocurría a su alrededor. Extendió su brazo derecho y lo enroscó en la cintura de la chica. Ella dio un respingo que encontró muy gracioso, haciendo que su sonrisa se acentuara aún más.
- ¿Sin pareja, Granger? –Le preguntó con voz baja al oído, haciendo que otro estremecimiento sacudiera el cuerpo que tenía preso bajo su brazo.
Hermione quedó estupefacta. ¡Maldita sea ella por no estar atenta!. Se encontraba en brazos de la persona que menos quería cerca, teniendo escalofríos por su sola presencia, que aún no sabía si eran de temor o excitación –y se volvió a maldecir por ello-, y completamente desarmada. No podía alcanzar su varita sin que él le detuviera, y francamente su cuerpo no le obedecería si le comandaba que se moviera de una bendita vez. Por lo que optó a su ingenio... A ver si de esa manera podría alejar al Slytherin.
- ¿Cómo crees Malfoy? –Escupió el apellido como si fuera veneno. –Simplemente aquí, tranquila, siendo molestada por un bicharraco. –Sentenció con voz firme, sin que se filtrara su turbación. Draco sólo acentuó más su sonrisa.
- ¿Y me pregunto, yo, si acaso no te agrada que los bichos te molesten? –Pregunta retórica que hizo que Hermione se molestara aún más. –Porque parece que no. –Terminó de decir para luego, con su mano izquierda correrle el cabello que tapaba su nuca y besarla con suavidad, mientras que su brazo libre comenzó a acariciar la parte frontal del cuerpo juvenil de ella.
"No otra vez...", pensó la castaña al sentir cómo la cálida mano recorría su vientre, subiendo hasta su pecho, y deteniéndose ahí para masajear de forma alternativa. Notó cómo su respiración se iba agitando, cómo sus defensas caían, y volvía a caer en las redes del placer que Draco Malfoy se encargaba de tejer sobre ella, apresándola, convirtiéndola en su víctima. Sus brazos no se movían, no querían. Y cuando lo hicieron, sólo fue para guiar al brazo derecho más debajo de su cintura. No estaba pensando, sólo actuando. Y él le seguía el juego.
Temblando, deseó que el contacto con el slytherin no se acabara nunca, más su regente razón le indicaba que lo que estaba haciendo debía acabar cuanto antes. Y por primera vez hizo caso omiso a lo que en su cabeza resonaba una y otra vez, tratando de hacerla desistir de sus acciones.
Draco se conmocionó ante el movimiento de Hermione. 'Ella' lo estaba guiando hacia lugares prohibidos y ocultos, que sabía sólo él conocía... Y que así se aseguraría fuera mientras ella fuera el objeto de su deseo, y tal vez por más tiempo.
Sin dejar que la imperante necesidad tomara posesión de sí, detuvo abruptamente el camino que sus manos estaban siguiendo guiadas; y tomó a la gryffindor por los hombros haciéndola voltear, para hundir su penetrante mirada en la de ella. Con voz fría, ocultando cualquier vestigio de deseo ardiente, habló.
-Granger, Granger, Granger... No creo que este sea momento y menos el lugar. ¿No crees que ya 'nos' hemos retrasado bastante¿Qué tal si viene alguien y descubre que estás seduciéndome, eh?. –Finalizó con su típica sonrisa.
Ella se sacudió puesto un espasmo le recorrió el cuerpo, a causa de la oleada de humillación que sintió en su interior. ¿Cómo podía haber hecho semejante cosa?. ¿O incluso pensar que él quería lo mismo?. Se abofeteó mentalmente, y le devolvió la mirada duramente; al igual que su voz..
-Tienes razón Malfoy. –Draco se sorprendió ante la actitud de la Leona. "¿Jugando rudo, no?", pensó.- Ya 'te' tardaste mucho. Ahora, mueve tu trasero ¿o te quedarás aquí toda la noche?. –Preguntó comenzando a caminar hacia el Gran Salón.
-Mmm... Al único lugar donde mi trasero va a estar, 'muy pronto', será junto a tu piel, Granger... –Respondió llegando a su lado y tomándole un brazo. Era 'su' compañera y se lo haría saber. "Toda la noche juntos..."
Hermione sólo soltó un resoplido. Era inútil discutir con él, mucho menos ahora. 'Sabía' que tenía razón, algo en ella le decía que muy pronto volverían a estar juntos.
-§-
El bullicio en el Gran Salón era muy grande. Los estudiantes conversaban entre sí muy animados, comentando la decoración, la música que se oía de fondo, los platillos que servirían, las sorpresas que les tendrían preparadas sus profesores.
Por eso, cuando entraron juntos nadie los notó ni hizo un gran alboroto. Todos sabían de su situación, y ya lo habían asimilado, aunque aún había quienes estaban escépticos con respecto a esa pareja. Apostaban que terminarían peleando; para ser más precisos 'todos' opinaban de esa manera.
Draco caminaba seguro, casi arrastrando consigo a Hermione, hacia la mesa reservada para los prefectos. Tuvo el deleite de ver la expresión de Ron al verlo del brazo con la castaña, totalmente colorado por la rabia. Interiormente se rió pues sabía de los sentimientos del pelirrojo, y el hecho de que él estuviera con ella y el otro no, le regocijaba bastante. Pero no más que el saber que ella era suya por toda la noche. Suya y de nadie más.
Hermione mantenía su cabeza erguida, obviando los murmullos envidiosos de las chicas pero muy perturbada por su situación. Del brazo con Malfoy, siguiéndolo cual perrito faldero, completamente a su merced. El muchacho la sostenía firmemente, reclamándola, tomando posesión de ella. Y no se oponía.
Cruzó su mirada con la azul de Ron, que con ella le reclamaba y sólo pudo quitarla para no sentirse más afligida y humillada. ¿Dónde estaba el orgullo y valor de Gryffindor?. ¿Se le habría pedido por algún lado en un punto de la velada o simplemente olvidado tras las sensaciones que el rubio le hacía sentir?. Donde sea que estuviera, necesitaba que volviera.
Estando a pocos metros de la mesa, se deshizo del brazo de Draco. Él la miró cuestionante.
-¿Qué sucede Granger?. –Preguntó fríamente, penetrándola con la mirada.
-Nada Malfoy. Sólo que no soy una chiquilla como para que me estés llevando del brazo. –Le respondió en el mismo tono, apartando sus ojos de los de él y siguiendo sola su camino.-Y tampoco es que me fuera a perder¿sabes? –Se burló al llegar a su asiento.
-Mira, 'Hermione'. –Un escalofrío sacudió imperceptiblemente a la gryffindor.-Esta noche, eres 'mi' compañera, y te vas a comportar como tal. Me importa poco y nada lo que digas, cómo te sientas, y si quieres estar conmigo o no. Ni siquiera si quieres ir a echarte a los brazos de la comadreja. –Un tono rosado se expandió por el rostro de ella a raíz de la irritación creciente que le estaba provocando él. –Que te quede bien claro. –Le susurró al oído con voz firme. –Eres 'mía'. –Terminó de decir, para luego morderle sutilmente el lóbulo de la oreja.
No dijo nada, no podía decir nada. Sí abría la boca sólo soltaría insulto tras insulto, sí sus músculos se movían sería para golpearle; y todo eso significaba problemas que quería evitar. La humillación y la rabia serían sus compañeras, a su parecer, por el resto de la noche.
El tintineo de cristal siendo golpeado la sacó de sus cavilaciones. Era McGonagall, con su usual llamado, para tener la atención de todo el salón y luego pasársela al director.
-Muy buenas noches, mis queridos alumnos y docentes. –Saludó amablemente, con una sonrisa.-¡Y Muy Feliz Halloween!. –Los presentes respondieron el saludo luego de esta frase. –Espero que disfruten de la velada; y sin más preámbulos... ¡A comer! –Y con esto, aparecieron los platillos en todas las mesas de seis que habían repartidas a lo largo y ancho del salón.
Por inercia, se sirvió y llenó su copa con jugo. Por inercia tomó los cubiertos y cortó los alimentos, llevándolos a su boca y masticarlos. Tragó, y continuó con el ritual. Realmente no estaba muy consciente de lo que hacía, su mente se encontraba lejos del bullicio alegre del Gran Salón, de la suave música de fondo que inundaba el lugar, de los olores deliciosos que despertaban el apetito de cualquiera. Su mente estaba en donde había perdido su virginidad. En las caricias propiciadas y recibidas, en los besos fogosos y anhelantes, en las miradas llenas de pasión y significado oculto... En esa mano que subía por su pierna, por sobre la túnica y la traía a la realidad.
-¡Malfoy! –Exclamó lo mas bajo que pudo.-¡Quita tu mano de ahí! –Reclamó firmemente, sin dejar de cortar la carne en su plato.
-No quiero... Está muy cómoda ahí... Y lo estás disfrutando, lo puedo sentir... –Y sin más llegó a los muslos y apretó la zona, provocando una descarga eléctrica en su compañera. Ella le miró y pudo ver la imperceptible satisfacción que le invadía. ¿Quería jugar?. Pues había elegido muy mal a su contrincante.
Lo más disimuladamente que pudo, bajó la mano que sostenía el tenedor hasta llegar cerca de la de Draco; y con ahínco le picó. Una sonrisa apareció en su rostro cuando él dio un respingo y elevó su mano y empezó a acariciarla, tras el daño recibido.
-Eso Malfoy, es para que aprendas. –Y siguió comiendo, pero esta vez disfrutando de cada bocado.
A decir verdad, después de ese altercado la cena continuó con mucha normalidad y tranquilidad. Ella conversaba animadamente con Padma y Ron, sin hacer caso a Draco. Y él se limitaba a permanecer impasible, aunque en su interior estuviera fuera de control.
¿Cómo se había atrevido a lastimarlo?. ¿Cómo se atrevía a ignorarlo?. ¿Por qué tenía el profundo e imperante deseo de tomarla y hacerla suya de nuevo?. De reojo la contempló. No tenía nada de especial, más había algo que le atraía de ella. Piel tostada, ojos marrones acaramelados con mirada dulce, facciones equilibradas, labios sumamente apetitosos. Y un aura increíblemente cautivante. 'Ella' era lo que le atraía; no una sola cualidad o característica, no, 'toda' ella.
Sus dedos comenzaron a tamborilear la mesa. Se estaba aburriendo.
- Y dime Granger... –Habló luego de mucho tiempo, robando la atención de sus compañeros que lo miraban extrañados por el tono casual que estaba utilizando. -¿Cómo la estás pasando?.
Sí, definitivamente había logrado lo que quería, sorprender. Después de todo, él no era nada predecible.
-Ehm... Bien, Malfoy... Bien. –Respondió insegura, intercambiando miradas con la Ravenclaw y Ron, quienes sólo atinaron a encoger los hombros.
-Bien... No esperaba menos. Después de todo, estás conmigo. –Sonrió de manera autosuficiente. Le bastó ver el rostro colorado de Weasley, la palidez de Hermione, y la estupefacción de la Patil, para hacerlo. Y antes de que alguno de ellos tres pudiese responder, Dumbledore se puso de pie y aclaró su garganta.
-Bueno, espero que todos hayan disfrutado de la cena. –Los alumnos asintieron son sus cabezas a modo de respuesta. –Excelente. Y bien, como saben esto es el 'Baile' de Halloween... Por lo que... –con un tronar de dedos la música se hizo más sonora.- Los invito a bailar. Si los prefectos y Premios Anuales son tan amables de abrir... –Invitó afablemente con un gesto de mano, apuntando a la pista que se había formado de repente.
La mesa se fue vaciando, acatando la seudo-orden del director. Primero los Premios Anuales, luego Terry y Susan, seguidos por Ron y Padma. Pansy y Justin daban la impresión de estar caminando hacia la muerte. Y sólo quedaban Hermione y Draco.
Él se levantó, y como el caballero que le habían enseñado a ser –aunque no siempre lo fuera- ofreció su mano a Hermione. Ella le miró cuestionante y él le respondió con la misma mirada. Aceptó la mano y la tomó suavemente, pero él la sujeta con fuerza. De nuevo el escalofrío, de nuevo la sensación de perderse. Sacudió su cabeza lentamente, esos pensamientos no deberían estar en ese momento ahí. Se dejó guiar hasta la pista, donde Draco la tomó por la cintura y la acercó a su cuerpo. Ella posó su mano izquierda sobre el hombro de él, y la derecha estaba sujetada a la izquierda de él.
El sonido del piano rebotaba en las cuatro paredes y techo del Salón. Inundaba los oídos de los presentes y llegaba a sus almas, haciéndoles sentir la profundidad de todo, develándoles significados, mostrándoles que en la música no hay diferencias; como lo hacían las cinco parejas en la pista.
No necesito más de nada ahora que
me iluminó tu amor inmenso fuera y dentro.
Al compás de las notas, los pies se movían de forma grácil, como si hubieran nacido para bailar juntos. Sus miradas encontradas, sus manos entrelazadas, sus corazones marcando un ritmo propio.
Lentamente, los demás se fueron uniendo al baile inicial. Algunos lo hacían cual expertos, otros con poca dificultad, unos con problemas, y varios haciendo el intento. Los profesores sonreían conciliadores, mientras observaban como los alumnos se iban animando.
Créeme esta vez
créeme porque
créeme y verás
no acabará, más.
No había nadie a su alrededor, sólo ellos dos y la música que les rodeaba. Sus pasos coordinados. Uno, dos, tres. Un latido, dos latidos, tres latidos. Un, dos, tres. Un respiro, dos respiros, tres respiros. Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Un compás, el del corazón. Dos seres, dos almas bailando, fundiéndose, encontrándose. Tres palabras resonantes, "Vayámonos de aquí".
Tengo un deseo escrito en alto que vuela ya
mi pensamiento no depende de mi cuerpo.
Sin quererlo, la realidad les golpeó. Estaban bailando dos enemigos, no se molestaban, no sentían molestia. No eran observados por casi nadie. A ella un muchacho de ojos azules sorprendido, con un presentimiento que le oprimía el pecho, con la sensación de que sus deseos y plegarias no serían cumplidas; con la certeza de que después de esa noche, nada volvería a ser igual.
A él, una mirada oscura con estupefacción. A ella un par de ojos verdes y otros castaños, interrogantes; también unos pertenecientes a un gryffindor y una ravenclaw. A él, otros azules, unos pares oscuros en su mayoría. Y ellos sin darse cuenta. Centrados en los orbes del otro, escurriéndose inconscientemente de los inesperados espectadores.
Créeme esta vez
créeme porque
me haría daño ahora, ya lo sé.
La música cesó, más la unión no. ¿Qué había ocurrido en una cuestión de minutos?. ¿Por qué no se querían separar?. Con pesar se soltaron y cada uno se dirigió a un extremo opuesto, sin tener el valor de dirigirse una última mirada. Ella, a la mesa donde habían estado Harry y Neville; él hacia donde estaban las bebidas.
Las parejas continuaban con la danza, en medio de charlas y risas. Los profesores disfrutando de la atmósfera relajada. La música variaba; lentos, rápidos, clásicos, modernos, fantasmagóricos. Los espectros paseándose por entremedio de los danzantes, el cielo encantado reflejando una magnífica noche estrellada, la brisa otoñal ingresando por los ventanales.
La noche seguía su curso, pero ellos no se atrevían a acercarse. Pero las fuerzas, los hilos invisibles, lo harían por ellos.
Súbitamente la música cesó. Y el director de Hogwarts volvió a llamar la atención.
-Espero que estén disfrutando de la velada. Es el deseo del cuerpo docente y el mío que lo estén haciendo. Ahora, para ponerle un poco más de 'emoción', todos bailarán con sus respectivas parejas por el tiempo de media hora. Se preguntarán con qué motivo, seguramente. Pues bien, porque será la última media hora, y esperamos que así la puedan aprovechar mejor. En fin, -sin quejas ni resoplidos, por favor-, Cada uno con su pareja. –Y con ágil movimiento de varita, las parejas iniciales se reformaron, y como imanes con polos opuestos se volvieron a unir.
La música retornó. Y ellos dos notaron que no podían estar muy alejados del otro, por mucho que lo quisieran. A eso se refería Dumbledore, estaban unidos por el resto de la velada. ¿Qué pensar al respecto?.
-Granger...
-Malfoy...
Reconocimiento mutuo. Y sin más, llamándose por sus apellidos, retomaron el baile.
Corazones palpitantes, deseos crecientes, necesidades imperiosas. ¿Qué más importaba si era por obligación!. Ellos mismos querían estar con el otro.
Hay gran espacio y tú y yo
cielo abierto que ya
no se cierra a los dos
pues sabemos lo que es necesidad.
-Yo... –titubeó ella.-Quiero decir... –balbuceó, antes de ser callada por un dedo.
-No digas nada... No analices, sólo... "Déjate llevar"-Interrumpió mirándola fervientemente a los ojos.
No sabía de dónde habían salido esas palabras, se asustaba de sólo pensar que las había dicho él; pero le habían traído un relativa paz. Ella se había relajado y había apoyado su cabeza en su hombro; teniendo la oportunidad de llenar con su olor sus pulmones. Recordó el perfume de la mujer en sus brazos, y su corazón se aceleró, seguro de que ella podía sentirlo.
Hermione quedó sorprendida tras las palabras de Draco, pero increíblemente le hizo caso. Era lo mismo que ella esperaba y anhelaba. Que, aunque sea por esa noche, se olvidaran los razonamientos, que no existieran años de desprecio, que sólo los deseos tomaran las riendas de sus acciones. Recostó su cabeza en el hueco que se formaba entre el cuello y el hombro de él; oliendo la esencia de Draco. Y al igual que el corazón que sentía, el de ella se aceleró.
Al unísono, sus miradas se reencontraron y sólo eso bastó para que se entendieran.
Sin dejar de bailar, se dirigieron a la salida del Salón. Imperceptibles gracias a la multitud, en la pista, danzante. Ocultos por los vaivenes de los demás, ocultos de sus amigos, de sus conocidos, pero no de sus deseos.
Tomados de la mano, cruzaron el umbral de la alegre habitación; y una vez en el pasillo, solos, sus labios se volvieron a encontrar.
Víveme sin miedo ahora
que sea una vida o sea una hora
no me dejes libre aquí desnudo
mi nuevo espacio que ahora es tuyo, te ruego.
Víveme sin más vergüenza
aunque esté todo el mundo en contra
deja la apariencia y toma el sentido
y siente lo que llevo dentro.
No habían sido conscientes de lo mucho que extrañaban los labios del otro. Si bien pocas veces se habían encontrado, fueron suficientes como para que el fuego que se transmitían quedara grabado a flor de piel en ellos. Sus lenguas comenzaron un propio baile en las concavidades del otro, sus manos recorrían la espalda del otro, disfrutando de cada sensación desprendida, de cada necesidad saciada y de las otras nacientes y crecientes. Se separaron para respirar, para contemplarse. Y nuevamente, sin necesidad de palabras, comprendieron lo que el otro deseaba. ¿Pero dónde?.
Él sabía la respuesta. La tenía desde la noche en que unió su cuerpo con el de la castaña, cuando se separaron y él se preguntaba sin darse cuenta cuándo y dónde se repetiría el encuentro. Oh, sí; Draco Malfoy había estado esperando ese momento y sabía exactamente donde se llevaría a cabo.
Sin querer ni poder soltarse, guió a Hermione por las escaleras, cuesta arriba. A cada giro de esquina, se detenía para besarla. Mucho tiempo sin saciar su necesidad le podrían llevar a la locura. ¿Cómo era que había podido aguantar tanto?. En cada rellano, recordaban el abrazo que fue el preámbulo de todo.
Después de tantos escalones y pasillos, llegaron a su destino. Arrastrando a Hermione con él, pasó tres veces enfrente de un tapete que ella reconoció de inmediato. "La Habitación del Requisito". Y sonrió al recordar cómo Draco había conocido la existencia de tal lugar. El año pasado, con la "Brigada Inquisidora" (N/A: Era asi el nombre? Oo?). Y ahora, de nuevo ahí; pero con otro propósito. Sintió como le apretaba un poco más la mano. Aparentemente, la puerta ya había aparecido y ella no se había dado cuenta. Iba a dar un paso, pero él encontró sus labios y los acarició con los suyos, las manos en su cintura, las de ella en el cuello de él. Otra separación, y él, como en toda la noche, la guió hacia adentro.
Y te transformas en un cuadro dentro de mí
que cubre mis paredes blancas y cansadas.
Ingresaron. Y lo que vio la dejó sin habla. Una cama adoselada, velas flotando iluminando la estancia y desprendiendo un delicioso y embriagador perfume. Una chimenea crepitante, que le recordó a la primera noche en que se habían acercado, - cuando llorando se quedó dormida en su Sala Común-, dando calor al lugar.
Él sonrió sinceramente, y ella también. Sus manos se juntaron, estando uno frente al otro. Con pasos cortos y seguros, acortaron la pequeña distancia y se fundieron en un abrazo. Pero no era suficiente.
Las manos varoniles acariciaron el borde del cuello de la túnica, hasta dar con el cierre que fue bajando con inusual lentitud. Las de ella se habían posado en las aberturas laterales de la túnica oscura, adentrándose, acariciando la seda de la camisa.
La prenda rojiza de la muchacha cayó al suelo, dejándola con una camisola blanca. Él la contempló y quedó extasiado. La primera vez no había podido observarla, ni siquiera habían podido descubrirse con total libertad. Sin pereza, se quitó la suya, que acompañó a la de su amante. Y recién ahí, ella se percató de su situación y se sonrojó. Él volvió a sonreír, y la besó suavemente. Ella se calmó y empezó a jugar con los botones de la camisa, desabrochándolos. Él, llegaba al borde de la camisola y la subía, rozando la piel de la joven, rogando por más contacto, por más acercamiento.
Cuando la camisa quedó olvidada, la alzó y recostó sobre la cama, y él sobre ella. Se miraron por enésima vez a los ojos, picardía y deseo, y se volvieron a besar con más que pasión acumulada. La camisola salió del cuerpo de Hermione, develando su ropa interior. Roja, como la pasión, como la sangre. Ella, jugueteaba con la hebilla del cinturón, para seguir con el botón y el cierre del pantalón. Le ayudó en la tarea, se notaba que era la primera vez que lo hacía, más no se quejaba. Disfrutaba del jugueteo, de lo que despertaba en él. La prenda se unió a las demás en el suelo.
Ahora sólo restaban las prendas íntimas. Una de sus manos se dirigió al cabello de Hermione, y lo soltó del moño, desperdigando sobre la superficie de las colchas las castañas hebras. La contempló sin dejar de acariciarla, y parecía toda una leona. Sonrió ante la comparación. Comenzaba a entender por qué estaba en Gryffindor.
Las piernas entrelazadas, las manos revoltosas, los besos apasionados, las respiraciones agitadas, los corazones marcando un ritmo.
Créeme esta vez
créeme porque
me haría daño una y otra vez.
Sintió en sus muslos algo. Se asustó en un principio, pero luego comprendió que se trataba. Debía ser la misma urgencia que ella sentía latir en su entrepierna. Deseaban más contacto, lo necesitaban.
Draco abandonó los labios dulces, para comenzar a trazar un camino hacia abajo. El cuello, los hombros, la clavícula, el comienzo de los senos. Sus dedos ágiles desplazaron los breteles del sujetador, y una de sus manos se colocó sobre la espalda de Hermione, que diestramente desprendió el broche. Tomó la prenda y la olió. Ella le miró atónita, y luego sonrió. El sujetador quedó escondido debajo de una almohada. Esperaba recordarlo.
Retomó su trayecto. Contorneó los senos con su lengua, arrancando suspiros de la boca de la castaña, y gemidos cuando su lengua y mano los atendían de forma aleatoria. Siguió bajando por el vientre, jugando con el ombligo, hasta toparse con una última barrera. Y se detuvo, esperando.
Ella, reaccionó. ¿Por qué se había detenido?. Y luego cayó en la cuenta. Las manos de él, estaban a sus costados sosteniéndose, su cabeza muy cerca de sus bragas, y el resto del cuerpo extendido entre sus piernas. Alzó sus brazos y le acarició el rostro, y con voz dulce y deseosa habló.
-Sigue... –Casi un suspiro, casi una petición. Absolutamente un anhelo.
Sin necesidad de escucharlo dos veces, cumplió con la orden. Las manos se deslizaron hasta la cadera y tomaron las tiras laterales, deslizándolas por las piernas hasta llegar a sus pies. Y al igual que había hecho con el sujetador, la olió y escondió bajo la misma almohada.
En el proceso de desvestirla, había quedado en el pie de la cama, totalmente incorporado, teniendo una completa visión de la mujer tendida allí. Mejillas ruborizadas, labios entreabiertos, pezones erectos, vientre subiendo y bajando, las piernas separadas, el cabello esparcido. "Hermosa".
Con la agilidad de una serpiente se recostó nuevamente sobre ella, y la besó. Ella notó que la urgencia se había acrecentado, por lo que decidió hacer algo.
Sus piernas encerraron las caderas de Draco, y sus pies se adentraron en la prenda. Sin mucha dificultad la fue bajando, junto con sus extremidades, sintiendo como él se agitaba cada vez más, hasta que llegó a los pies de él, y la tela fue a parar al piso.
Sí, entre mi realidad
hoy yo tengo algo más
que jamás tuve ayer
necesitas vivirme un poco más.
Ya no había más barreras, ni impedimentos. Eran dos personas a la merced del deseo, completamente entregadas a su sentir y necesidad. Más aún no era tiempo.
Se acariciaban con ahínco, se besaban a más no poder. Draco bajó una de sus manos a la parte más íntima de Hermione, y comenzó a acariciarla. Ella se tensó, pero de inmediato se rindió a las atenciones brindadas. Era un éxtasis total, los dedos de él recorrían su cavidad, lubricándola, excitándola, haciéndola sentir como nunca. Sus caderas se elevaban cuando él empujaba hacia adentro, y antes de que llegara al punto máximo, salió de ella. Y Hermione comprendió por qué.
Otra danza de labios y lenguas, más bien una lucha. Sus cuerpos se frotaban con tal de sentirse más cercanos, y sin más espera, él penetró en su cuerpo con toda su humanidad.
Víveme sin miedo ahora
que sea una vida o sea una hora
no me dejes libre aquí desnudo
mi nuevo espacio que ahora es tuyo, te ruego.
Víveme sin más vergüenza
aunque esté todo el mundo en contra
deja la apariencia y toma el sentido
y siente lo que llevo dentro.
Hermione profirió un grito, pero no de dolor. No, no había dolor alguno, sólo placer a ser saciado. Sentía como Draco se adentraba en ella en un ritmo controlado, y sabía que eso no era lo que ambos querían; por lo que cuando él volvió a empujar sosteniéndola de la cadera y del hombro, alzó sus caderas recibiéndolo. Y finalmente él comprendió. No sería la primera vez, pero quería tratarla como si lo fuera; y aún así aceleró el ritmo.
Los corazones marcaban el compás, tan acelerados como latían, con la misma velocidad y fuerza, los cuerpos de ambos se movían y bailaban; fundían en uno. Los gemidos eran la música, los latidos el ritmo, las respiraciones denotaban la atmósfera, y los danzantes eran sus cuerpos.
Has abierto en mí
la fantasía
me esperan días de una ilimitada dicha
es tu guión
la vida mía
me enfocas, me diriges, pones las ideas.
Besándose, hundiéndose en el otro, acariciándose, grabándose en la piel del otro; los pasos se volvían rápidos y violentos, sin causar más dolor del que causa el placer, la necesidad de más.
Él cada vez más adentro, ella recibiéndolo con más que aceptación, envolviendo el miembro con sus músculos, contrayéndolos y aflojándolos, dándole mucho más de lo que él esperaba y ella creía poder ofrecer.
Y cuando no creían poder parar, ambos se tensaron y sintieron como algo les recorría el cuerpo. Una descarga, la sensación de plenitud más bella que jamás habían sentido, la de unión más pura que en la vida habían experimentado. Una liberación extreme.
Él bañó el interior de ella con un líquido viscoso, espeso y blanquecino, que escapaba por el contorno libre de la concavidad. Ella expulsaba otro, cubriendo el miembro de Draco, y acompañando al otro hacia el exterior.
El rubio se desplomó sobre ella tan lento como sus recientemente debilitados brazos se lo permitían, y acomodó su cabeza entre medio de los senos de Hermione, notando su propia respiración tan agitada con la de la castaña. Ella sólo destensó sus músculos, que se volvieron a contraer mientras Draco salía despacio de su interior.
Besó el pecho de la mujer que le acompañaba, subió y su lengua se entretuvo con la clavícula. Luego presionó sus labios con los de ella en un beso lleno de pasión satisfecha y deseo de permanencia. Se incorporó y se hundió en la mirada miel. Tal y como en su sueño... Se recostó sobre la almohada y con un movimiento cubrió a ambos con las suaves sábanas.
-Amph... –Dijo, sonriendo mientras ella le miraba a los ojos plata que ahora desprendían sinceridad.- ¿Sabes? –Preguntó atrayendo a la castaña hacia él con el brazo derecho, y haciendo que la cabeza se reposara sobre su sudoroso pecho. –Soñé con esto... –Declaró, acariciando un brazo y entrelazando una mano de ella con la suya.
Hermione quedó anonadada ante la declaración.
-¿Cómo...?
-Sólo... lo soñé...- Con su mano libre, subió el rostro de Hermione para que quedara enfrentado al suyo. –Yo... 'Siempre te he deseado... Hermione...' –Y luego la volvió a besar, esta vez delicadamente.
Ella sólo aceptó el beso, aún más sorprendida. Él la deseaba desde hace tiempo, la había hecho suya por segunda vez, y la llamó por su nombre. Su corazón se aceleró, y las palabras salieron sin premeditación alguna.
-'Yo también Draco...'
Él la miró a los ojos. Era cierto. Le deseaba casi tanto como él a ella. La colocó sobre él, y le sonrió socarronamente. Hermione entendió al instante el significado de esa sonrisa.
- ¿Y qué haremos con este 'mutuo' de deseo, 'Granger'? –Rió como un niño.
-Pues no sé, 'Malfoy'... En verdad no lo sé...-suspiró esto último tan bajo que él no le escuchó, y en un tono triste y preocupado.
-¡Vaya¡Algo que no sepas!-Exclamó juguetón.
-Cállate, hurón. –Sentenció, olvidando por completo su perturbación.
Ambos se echaron a reír, para luego recomenzar el baile en el que sus cuerpos eran los danzantes y sus corazones marcaban el compás.
Víveme sin miedo ahora
aunque esté todo el mundo en contra
deja la apariencia, toma el sentido
y siente lo que llevo dentro.
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Canción: "Víveme"; Intérprete: Laura Pausini.
N/A:
Ehm... ¿Hola?... Eh... ¡Hola! Jejeje... Eh... ¿Cómo están?... ¡No me miren así!. ¡Me asustan!. ¡No por favor!. ¡No me avienten nada! –Terry se cubre con su ya habitual sobretodo antes de ser alcanzada por un jugoso y redondo tomate- Fiu... Estuvo cerca... jejeje...
Wip!. Perdón por haberme tardado tanto!. ¿Excusa?. Jo!. No tenía ganas de sentarme y escribir... Lo sé, lo sé... Mala Terry, mala... T.T. Porque ideas no me faltaban, es más, todo lo que acabaron de leer ya estaba en mi cabeza bien nítido y clarito, sólo requería de ganas para ponerlas en orden y transcribirlas... Porque tiempo, les aseguro, sí tuve... Jejeje... ¿Verdad que todavía leen y dejarán reviews?. ¿Verdad que sí?. ¡Por favor!. Ahí abajo, en el fondo de la página, el botoncito morado que cita "Go", junto a la leyenda "Submit review". ¡Sí, ese!. ¡Oh, millones de gracias!. –Sip, me he vuelto loca de remate... U.U'-.
¿Y?. ¿Valió la pena la espera o no?. Particularmente a mí sí me gustó como quedó. Aunque tengo que admitir que extraño un poco la crudeza del principio, pero últimamente estoy muy sentimental y melosa, y ya vieron el resultado... No estoy orgullosa de ello, pero bueno... Es lo que salió. : P. Espero que no haya ofendido o molestado a nadie con el contenido del capi, pero les avisé al principio –donde por cierto agregué algo más. O.- -, así que los reclamos son bienvenidos, pero sepan que estaban advertidos en el rating.
Otra cosilla... ¿Saben?. Creo que este fic está llegando a su final, mi corazoncito de escritora me lo dice. Tal vez un par de capítulos más y se acabó. ¿Qué piensan?
¿Han oído de ese rumor de que no permiten contestar reviews?. Bueno, resulta que el otro día –en uno de mis tantos momentos de ocio, después de haber terminado el capi presente- me di una vuelta por mi cuenta y me puse a chusmear las cositas que había y encontré en "Guidelines" una actualización de Junio. En ella dice, según lo que pude entender, que no se pueden hacer "capítulos" sólo para contestar reviews o poner "Notas de Autores". Pero no leí –o comprendí- nada sobre contestar reviews en el capítulo –propiamente hecho- publicado. ¿Alguien me puede confirmar mis sospechas?. De ser así, se los voy a agradecer.
Y hablando de reviews... ¡Muchísimas gracias por los del capítulo anterior!. ¡Hemos llegado a los 100!. ¡No lo puedo creer!. . Cuando empecé la historia tenía la fantasía de llegar a ese número y ahora se ha vuelto realidad gracias a ustedes, que brindan tanto apoyo y ánimos. ¡También vamos por el capítulo 10 del fic!. ¡Jo!. No esperaba alcanzar este número, principalmente por la historia nació una noche en la que estaba aburrida y me puse a escribir de puro ocio. ¡Y henos aquí, yo compartiendo mi alegría con ustedes por la cantidad de capítulos y reviews!. Sin ustedes esto no estaría aquí. ¡Millones de gracias a todas/ os!
PaddyPau: Cómo estas?. A mi también me caes muy bien, aunque solo te conozca por los fics y reviews. Espero que el capítulo te haya gustado también. ¡Y a ver cuándo actualizas!. Besos!
EugeBlack: Aquí tienes la fiesta y un poco de lo que sienten ellos con respecto al otro. Muchas gracias por tus palabras! n.n. Espero no haberte decepcionado. Besos!
AlexiaRiddle: He actualizado! Gracias por tus palabras! n.n . Que te haya gustado!. Besos!
Maria¡Gracias!. Aquí tienes la continuación. Besos!
Shira: Tardó, y espero que haya valido la pena! A mi también me gustan las conversaciones "picantes" de ellos dos. Jo!. Besos!
Pipu-Radcliffe¿Disfrutaste las vacaciones en Mendoza? Ay, como te envidio! Yo me las pasé en la ciudad... U.U'. Este capi tuvo algo de "amor", creo...Oo? Nos estamos leyendo! Besos!
Ly Malfoy: Por nada los reviews, es un placer enviártelos. O.-. Y tienes razón: "Más vale tarde, pero seguro". Y sip, Draco es un patán –de hecho muchas me lo han dicho...-, pero es bonito¿no?. Espero que te haya gustado el capítulo. Besos!
stefy-dragoncita de mala fe: Jo! Creo que has tenido que esperar de nuevo demasiado... Y espero que te haya gustado, aún así. Muchas gracias! n.n . Besos! –Te había dicho que me gusta tu nick? n.n!
EROL HARUKA: Me gusta el drama! n.n!. A Draco hay que quererlo como sea, por más patán que sea... jejeje... El baile y sus consecuencias, ahí arriba. A ver qué me dices. O.-. Gracias por los ánimos. Besos!
Emily: Bueno, muchas gracias! Me alegra que sea una de tus favoritas, y espero no haberte hecho esperar mucho. Que te haya gustado! Besos!
marla: Jo! Creo que quedó medio fic perfecto, pero como dije no me olvido de la rudeza y crudeza inicial –la extraño T.T-. Espero que no te hay decepcionado, el capi y el tiempo de actualización. Besos!
DaanaMalfoy: Gracias por ser una fiel lectora, y como a ti, a mí también me gusta la pareja D/Hr.. La seguidilla servida. Besos!
norixblack: Jo! Otra fiel lectora! Creo que estoy en el cielo. O.O?. Sí ya tiempo sin "hablarnos" por aquí... jejeje... Espero que este también haya merecido la pena. Besos! Y a ver cuándo actualizas –mmm... Creo que la que no actualiza seguido soy yo¿no?... jojojo...-
deydrafelton: Gracias por los halagos! Ya ves qué pasó en el baile, espero que te haya gustado. Besos!
SabelaMalfoy: Jo, bueno! Aquí publicado el capítulo y espero haberte dejado satisfecha. ¡A ver cuándo actualizas tú también!. Y en cuando al libro, ya me lo leí y continúo en shock. O.O!. Jo! Besos!
Veronica2486: Jo! Bueno, después de tu segundo review me agarró un escalofrío y te atribuyo parte de que el capítulo esté aquí hoy. Muchas gracias por tus ánimos y disculpa al tardanza. Besos!
T.Clover: Eh… Y a ti como te respondo?. Primero: Muchas gracias por leer TODO el fic, y haber mandado review en cada capítulo. –Se oyen aplausos y vítores-. Me alegra que te guste porque eres una de mis autoras favoritas. Respondiendo a algunas preguntas... Creo que hay ocho prefectos en total, más dos premios anuales. Y el título del fic efectivamente es el de una película, que nada que ver con la trama. Pero como me gustó, lo usé. –mmm... creo que no tengo originalidad T.T-. En fin, espero que te haya gustado, y no se te haya hecho muy tedioso debido a la extenuidad del capi... Y en cuanto a cambiarle el título a "Lujuria", lo estoy considerando. Jo!. Besos!
jackita: Aquí el baile de Halloween y espero no haber alterado mucho a los personajes. ¿Te desconcertó al principio?. Puede ser que haya empezado muy fuerte y que de repente se haya caído el clima –como me dijo JennyJade-, pero me alegro que te haya gustado. Jo! Besos!
funkeva: Me agradaron tus aplausos! n.n! Espero que te haya gustado, y aquí tienes la actualización que te prometí. Besos!
.o0 Zafi 0o.¿Todo el fic entero de corrido? O.O! Muchas gracias por los halagos. Jo! Y aquí el capítulo 10, que espero esté a la altura de los demás. Besos!
alifelton: Muchas gracias por tus palabras! Me sonrojas y dejas roja. –Detesto las rimas... ¬¬'-. Gracias por estar pendiente, y espero que te haya gustado el capi. Besos!
Oki do! Me despido dejándoles besos, abrazos y saludos a ustedes que continúan leyendo a pesar de la tardanza, siguen brindándome su apoyo a través de los maravillosos reviews que dejan –alegrándome mucho y dejando una sonrisa en mi rostro- o simplemente leen en el anonimato.
¡Hasta la próxima! Su servidora –que necesita URGENTE un psicólogo-:
+ .- Terry Moon -. +
