Genial, he estado enferma y a penas hoy pude moverme… lamento los… días de retraso en serio. Pero bien, aquí esta el siguiente capitulo, tan pulido como pudo ser posible por mi (porque Shimja esta de vacaciones y no quiere saber nada de mi… ¡Estupendo!) así que si quedó mal o bien, según les parezca, es mi responsabilidad.

Por cierto, en este capitulo agregue un poco más sobre algunos efectos que tiene la represión, a ver si les gusta… ya que… ¡me costó mucho escribirlo!

D Gray Man pertenece a Katsura Hoshino

Colisón

Se encontraba sentado sobre la cama de la enfermería, mirando fijamente a la puerta por la que habían salido Lenalee Lee y su maestro Bookman mientras recreaba con su imaginación la historia que Lenalee había contado. Era cierto que de alguna forma todo aquello hacia vibrar una parte de su interior, pero no lo suficiente como para obligarlo a recordar. Y volvía a hacer algo a lo que se estaba comenzado a relacionar bastante sin darse cuenta: pensar en sus problemas. No era que nunca no hubiera hecho, en sus momentos de mayor necesidad no podía evitar hacerlo, empero, admitía que si podía evitaba pensar en cosas que le entristecían lo haría hasta llegar al ultimo extremo. Actualmente se descubría a sí mismo meditando en asuntos difíciles, con mayor frecuencia y esto resultaba alarmante.

Lo segundo era que Bookman había mencionado algo que le mantenía alarmado al momento de decirlo, ¿Cómo es que no había foco desde que entró al almacén? Si mal no recordaba, (porque comenzaba a desconfiar de su memoria) cuando había entrado al lugar lo había hecho pensando que si quisiera encendería el foco y habría luz. De hecho, cuando se sintió más asustado intento prenderlo y no lo había logrado y ahora lo entendía bien. Nunca hubo foco desde que entró, entonces ¿Por qué cuando entró pensaba que si había uno? No tenía respuesta para ello.

Su mente le estaba jugando mal, creándole recuerdos falsos y no tenía la capacidad de identificar este desperfecto. Falsos recuerdos era algo que temía evocar si se ponía a pensar en el asunto del socavón y, entonces, eso significaría que cualquier cosa le confundiría sin darse cuenta y terminaría engañando aun en contra de su voluntad a sus amigos, y a todo aquel que le terminaran preguntado del asunto en cuestión. Lamentable en lo absoluto. Y no había nada que pudiera hacer a su favor, o al menos eso creía.

—¿Qué diablos pasa conmigo? —se acarició las sienes tratando de relajarse. Todo a su alrededor estaba cambiando y él no podía atrapar el hilo que le unía a la realidad que conocía, comenzaba a sentirse muy solo, mas de lo que antes creía haber estado. Estaba atrapado en su propia mente.

Lo peor era que aun se negaba a intentar recordar lo que había pasado en la cueva. Siendo que ésa era la razón por la que se mortificaba tanto desde que había despertado en el hospital junto a Lenalee. No quería seguir con el mismo problema, encerrado por culpa de un simple error. "Tal vez si me dejó llevar por mi imaginación y les de cualquier respuesta me dejarán en paz" se dijo, intentado confortarse.

La enfermera, quien estaba acomodando un montón de medicamentos en un mueble cercano a la cama donde se encontraba Lavi ahora, miraba de reojo al muchacho, sintiendo compasión por él. Era aun muy joven como para tener que estar actuando tan depresivamente.

Estaba segura que todo ese sufrimiento era debido a que se imponía bastante por su labor como sucesor del clan Bookman—. Lavi —decidió que intervendría esta vez para alentar al decaído muchacho— se que te sientes presionado por recordar un suceso que olvidaste, pero créeme, si sigues actuando así solo atrasaras el proceso natural de tu mente… —Lavi le escuchaba aun en esa posición, su silencio era abrumador, en contra de su naturaleza y eso alentó aun más a la mujer a continuar con sus palabras— todos se portan así contigo porque están preocupados por ti, pero saben bien que lo mas importante es que estas sano y salvo, ten algo de paciencia y verás que pronto comenzaras a recordarlo. Lo mejor es que descanses por ahora, aquí y después continuas con tus labores ¿Entendido? —La mirada y sonrisa que Lavi le dirigió le hizo sentirse más tranquila y tras arreglar algunas cosas más, salió del lugar cerrando todo ya que era el único paciente por el momento que debía atender y no quería que se marchara como lo había hecho en algunas otras ocasiones, sin permiso.

Lavi dejó que las palabras se fueran como nada, no les dio importancia y prefirió pensar en cualquier otra cosa. Cambió de posición para estirarse sobre la cama y dormirse, o al menos intentarlo, porque justamente cuando se acostó descubrió que lo último que tenía era sueño puesto que a penas y cerraba los ojos, imágenes sobre cierta persona creadas por su propia creatividad cruzaban por su mente.

Revisó que realmente se hubiera quedado a solas para acomodarse en la cama y poner su imaginación en marcha, cosa que en realidad tenía muchas ganas de hacer. Empezó ideando una historia en su cabeza sobre lo que podría pasar en su siguiente misión como exorcista, pensando en alguna forma para descubrir que Tyki Mikk estaba siendo atraído por él, en cómo el Noah le seduciría y atraparía para someterlo a un jugueteo preliminar antes de comenzar con aquello que tanto le hacían excitarse. Imaginarse a ambos en una situación que le hacía temblar de placer.

Llegaban momentos que con algo de lucidez en su mente pensaba que tal vez podría tener el mismo efecto de goce al imaginarse a alguna chica y no un Noah como era su caso y después de probarse con varias mujeres que recordaba, hasta llegar a la señorita Lenalee e incluso Road Kamelot, notó con gran exaltación que nada le producía mas morbo, que crearse escenarios con el Noah del placer. Que en el alma de Lavi había ganado a pulso ese titulo con el que se identificaba como miembro de esa familia contra la que los exorcistas tenían que enfrentarse.

Su cuerpo comenzaba a reaccionar. Aquellos libidinosos pensamientos provocaban estragos en su interior y debía atender sus necesidades sexuales. Por las palabras de la enfermera comprendía que estaría a solas un largo rato, así que miró a su alrededor buscando algo con que limpiar el desorden, encontrando satisfactoriamente una caja de pañuelos sobre una mesa con medicamentos y vendajes, caminó hasta ellos y agarro unos cuantos, sin mirar hacia otro lado, enfocando sus pensamientos en actuar cuanto antes.

Luego regresó a la cama y bajo la bragueta de su pantalón para liberar su rigidez. Su respiración se alteró al hacerlo, puesto que su necesidad por complacerse urgía y hacía que el calor de su cuerpo se centrara en la debida área de su cuerpo, acompañando cada sensación con eróticos pensamientos en las que su deseado Tyki le hacia un montón de cosas que le dejaban sin aliento.

"No pasa nada", podía decir Lavi en su corazón: "el Bookman Júnior no se estaba obsesionando con un Noah; no estaba deseando fervientemente su próxima misión para encontrarse con el infame Tyki Mikk, coquetearle discretamente y satisfacer su más baja fantasía; no se estaba muriendo de ganas porque su lujuria fuese correspondida, ni mucho menos se sentía atraído por el enemigo. No un sucesor a Bookman con él, no".

O tal vez, por una milésima de segundo, podría ser que si.

Una semana más pasó, sin ninguna variación. Bookman había presentado mucho trabajo y, lamentablemente para él, no pudo hacer nada con respecto a la última novedad de su estudiante. Pero se consolaba con la historia que Lenalee les había contado y esperaba que, si meditaba con más atención, algún detalle descubriría. Aunque para su desgracia no había mucho que revisar, la historia continuaba siendo tan oscura como al inicio de su investigación.

Lavi se encontraba mejor, aun sin poder correr por temor a lastimarse de nuevo, pero ya la mayoría de las lesiones de su cuerpo se encontraban restauradas. Lograba flexionar su rodilla con algo de dificultad pero por lo menos ya no sufría tanto de incomodidades al dormir o al sentarse.

El asunto del cuarto había permanecido en silencio, era como si no tuvieran permitido hablar al respecto, ni siquiera como una duda respecto a la mejora de salud del muchacho. Esto de facto a Lavi no le molestaba, o se preocupara por que estuvieran en esa postura, por el contrario, prefería que las cosas se mantuvieran así lo más posible. No quería hablar más al respecto, ni lo haría en caso de que tuviera que volver a hacerlo. Esta vez inventaría algo con que librarse y estaba dispuesto a mentir sobre lo ocurrido si es que alguien más volvía a entrometerse en algo que él ya daba por cerrado.

Por el momento, aun permanecía dentro de la orden, como una paga al favor que había hecho a Komui. Este último se había sentido muy culpable por la actual situación del Júnior y no había querido comprometerlo en ninguna cuestión más dando magnificas e irrefutables excusas para que Lavi no saliera a alguna misión hasta que estuviera completamente sano. Tal y como lo había enviado a Israel.

Con justa razón, siendo que él era de los pocos que se encontraban sin fungir como exorcista fue enviado a un encargo a la ciudad, sólo tendría que ir a hacer unas compras, claro, sin el uniforme de exorcista porque eso sería bastante peligroso, acompañado de su amigo el muchacho de cabellos blancos y ojos grises Allen Walker, y el ahora casi inseparable inspector Howard Link.

Caminaban por la ciudad con una larga lista de cosas por comprar para Komui, para el cocinero, y miembros de la sección científica quienes se encontraban arraigados, sin poder salir o liberarse de sus deberes, dentro de la Orden.

Por un lado Allen miraba de forma desganada la hoja sin prestar atención al contenido, sólo un poco pensativo. Le agradaba la idea de salir del cuartel y relajarse un poco en las calles viendo el lugar en una actividad que no era estresante después de una temporada de fatigantes misiones sin sentido hiendo a lugares donde encontraba destrucción a su paso y ni una nueva pista a su problemática con el catorceavo o nuevas inocencias para recopilar. En un momento así, significaba la oportunidad de platicar con su amigo pelirrojo sobre las nuevas cuestiones que todavía no tenían claridad en su amigo el Bookman Júnior, la sensación de privacidad fuera de la orden mas la confianza que se tenían entre ellos parecía ser suficiente como para hablar las cosas con claridad. Tristemente, para Allen, su deseo de continuar protegiendo y salvado las almas le hacia estar continuamente alerta mirando a su alrededor entreteniéndose y haciendo que el pelirrojo tuviera que detenerse en varias ocasiones para estirar del brazo al distraído jovencito y hacerlo caminar.

Aunque la ciudad era lo suficientemente grande como para ayudarles a encontrar lo que había en la lista, de vez en cuando tenían que cambiar varias veces de tienda en busca de la misma cosa, hasta que dieran con ella y que la misma, no excediera del presupuesto dado.

—Por favor, camina moyashi —Lavi insistía en apurar al muchacho y lo lograba, no sin antes recibir un reproche de su parte por haber sido llamado de aquel modo o por la manera tan brusca en la que era halado. Link los miraba de forma distante, negaba con la cabeza y continuaba su recorrido. Parecía como si el inspector hubiera tenido una muy mala noche, ni siquiera se dignaba a aceptar formar parte de las muy breves conversaciones que tuviesen los jóvenes exorcistas y de las que Lavi, en vista de que el adulto era quien más le prestaba atención, intentaba hacer que tuviese más participación, desastrosamente fallando.

—¿Falta mucho? —Tras un rato de mucho caminar, Allen le preguntaba a su compañero, un tanto decepcionado de no poder hablarle de lo que tanto quería por culpa de sus constantes pausas y falta de concentración en lo que estuviesen haciendo, hasta que terminó por convencerse que eso podría esperar.

Lavi miró intranquilo a su acompañante, estaba un poco fastidiado del pesado día en el que todos aparentaban ignorarle a pesar de sus esfuerzos por llamar la atención, ni siquiera Allen había llevado a Timcanpy como de costumbre para por lo menos entretenerse con algo— ¿Tu que crees? A penas tenemos los encargos de Komui, Reever y otros tres de la sección científica y creo —alargo la palabra con aburrición— que al menos faltan otras diez personas.

Allen gritó exasperado— ¿Esperan que carguemos con todo eso? —levantó las bolsas que cargaba en sus manos.

Lavi soltó una sonora carcajada al ver la cara de sorpresa en el muchacho— en realidad no es tan pesado moyashi —dio vuelta a la siguiente esquina de la cuadra, mientras intentaba provechar la pequeña brecha de plática que se presentaba— si te fijas bien son muchas cosas pero pequeñas, lo mas pesado era lo de Komui y ya lo tenemos —pero Allen simplemente asintió con la cabeza y de nuevo se detuvo a mirar a los alrededores de la siguiente cuadra probablemente entreteniéndose con algún pensamiento y su tensión por estar fuera de peligro. Lavi suspiró con fastidio, la mayor parte de su tiempo se había pasado llamando la atención del joven de cabellos blanquecinos debido a que ahora el inspector parecía completamente molesto y sin la más mínima intención de colaborar para apresurar las cosas, al contrario, ni siquiera le daba importancia a los retrasos que el más joven pudiera provocar varias veces dejándolo atrás quizá, sin darse cuenta de que lo había hecho.

Entonces, si quería salvar el resto del día y no terminar completamente harto tenía en sus manos dos posibilidades ha realizar, una era volver a llamar al joven Walker y jalarle del brazo haciendo caminara para que su salida concluyera con mayor rapidez ó aprovechar la distracción para jugarle un bromilla a su amigo, una muy pequeña que pudiera aligerar su tensión.

No tuvo que pensarlo mucho y decidió que una broma era lo que necesitaba para entretenerse y de paso hacerse de un buen rato.

—Lo siento tanto mi amor —era la voz de la señora Catherine Blackwell abrazada firmemente al portugués mientras el abogado que atendía a la señora, les miraba con bastante recelo a una buena distancia— desconozco la forma en que estas cosas se llevan a cabo… pero como puedes ver todo se resolverán con paciencia, solo espera ¿De acuerdo? —le dijo con un tono suave, su intención era de hacerse ver completamente inocente, y aunque Tyki no estuviera de acuerdo con ella, el desgraciado debía esperar y quedarse en la casa con la señora un tiempo más, antes de que el testamento quedara y la señora muriera lamentablemente. Justo de eso había hablado con Road antes de marcharse al encargo en que estaba, esta clase de negocios del Conde eran así de fastidiosos y se requería de tiempo antes de que todo se resolviera divertidamente. Pero el hombre tenía la esperanza de que sus habilidades de "don Juan" fueran suficientes para conseguir lo que quería más rápido de lo que se esperaba.

Lamentablemente no fue así.

—¿Cómo puedo compensarle esto a mi hombre? —preguntó Catherine despegándose de él. La molestia de Tyki no era evidente, pero por dentro estaba a punto de estropear todo lo que había logrado hasta ese momento. Quizá la señora Blackwell no comprendía que su silencio era lo mejor que podía obtener frente a un Noah molesto, no obstante, como mujer madura percibía esta reacción como favorable— ¡ah ya sé! —Se dio un respiro y sonrió ampliamente, intentado que la aparente tensión disminuyera y su hombre volviera a ser el encantador y sensual caballero— ¿Te gusta el chocolate? —sostenía su sonrisa simulando una natural tranquilidad que no tenía. Tyki continuaba serio y sin moverse, y eso alteraba sus nervios. Esperaba que la respuesta no se demorara más, y la espera, aunque corta, era cada vez más insoportable—. Entonces te llevare mi tienda favorita, vamos, por favor acompáñame —decidió que no aguantaría por un resultado favorable de parte del moreno. Le agarró por el codo y le hizo caminar a su lado con la máxima suavidad posible, saliendo da la casa y dejando que el abogado le siguiera en silencio— licenciado, gracias por sus atenciones, tengo cosas que hacer —le anunció al hombre y cada cual caminó por su rumbo.

Ya tenía una estupenda idea sobre lo que le haría al de cabello blanco. Lavi, viendo primeramente que éste aun estaba distraído, se escabulló velozmente para dejarle solo, estado consiente de que la falta de orientación de Allen serviría en su fantástico plan, además que, el inspector no se mostraría muy animado en cooperar con Allen en un ridículo juego inmaduro entre un par de amigos. Corrió a esconderse a una tienda primero, luego con mucha precaución se fue ocultando de lugar en lugar hasta quedar a una cuadra, no muy lejos para poder ver su cara cuando se diera cuenta de que estaba perdido y sin él.

Cuando Allen dejó de observar a las personas, con mayor tranquilidad, pensando ya más convencido que ni un akuma irrumpiría en su pacifica salida, supuso que ahora lo único que tendría que hacer sería ocuparse de los otros asuntos que tenía en mente y cual fue su sorpresa al ver que el Bookman Júnior no estaba donde lo había visto la última vez (a menos de un metro de distancia) y que el señor Link parecía tener peor humor que al principio— ¿Lavi? —Preguntó al aire, deseando que alguna respuesta le fuera dada, así fuera del inspector. Más positivamente aun, su esperanza era que el pelirrojo no se encontrara muy lejos y él mismo le respondiera— ¿Sabe a dónde fue Lavi señor Link? —Decidido, prefirió dirigirse al hombre que aun estaba parado a su lado con una de seriedad que le hacia sentirse un tanto incomodo.

—Él no esta bajo mi responsabilidad —contestó alzándose de hombros, y con esa firme respuesta de parte del rubio, se dio por enterado que el hombre tampoco había puesto atención a los movimientos del ahora ausente aprendiz de Bookman.

—¡Lavi! —Volvió a llamarle, pero el mencionado no salía por ningún lado— ¡Lavi no es gracioso! ¡Sal de donde estés! —algo en su interior le indicaba que esto se trataba de una broma. Intentaba convencerse que su amigo no sería tan cruel abandonándolo a mitad de la calle y que pronto regresaría del "x" lugar al que se había metido con su habitual humor de siempre, y estaba en lo correcto porque Lavi estaba carcajeándose a unas cuadras de ahí vigilando los movimientos de Walker y Howard Link.

Unos momentos amargos después, Allen caminaba sin rumbo entre las calles de la ciudad buscando a Lavi. Había dejado de gritar al descubrir que la gente le miraba y susurraba intrigada por su actitud, pero aun así su desesperación aumentaba— estoy perdido —se lamentó de la falta de cooperación de parte del único que si parecía entender hacia donde se dirigían, ya no sabía si mientras mas corría se encontraría más cerca de la Orden o de Lavi o quizás mas lejos de ambos, al menos podía asegurar que en el momento que el inspector deseara regresar a descansar el podría perseguirle.

Miró hacia atrás, recordando que había dejado a su "última esperanza" caminando algunos metros atrás y su desgracia aumentó al ver que el otro ya no le seguía y que la gente de ese lugar era tanta, que le imposibilitaba ver con facilidad si se encontraba lejos de él— maldición —murmuró ya completamente rendido.

Para Lavi ese sufrimiento ya había sido suficiente a pesar de que le causaba bastante gracia la cara de su amigo ya le parecía que con eso Allen captaría la indirecta. El inspector se había quedado una cuadra atrás de Allen, con los brazos cruzados sobre su pecho, se notaba que no estaba disfrutando para nada la ultima broma del Júnior, y Allen por lo menos ya había parado de caminar.

Prefirió regresar antes de que las cosas empeoraran, limpiándose las lágrimas de la risa y serenándose para no descubrirse como el conspirador del plan "molesta a Allen y Link". Respiró hondo, ya más animado y listo para continuar con su labor, cuando una voz un tanto familiar y elegante llamó su atención a tal grado que su cuerpo se paralizó al oírla como si esta tuviese un poder semejante al de un imán que le atrajera.

—Es suficiente Caty, querida —era en definitiva una voz masculina completamente paralizante. Probablemente el hombre no se había dado cuenta del efecto que había provocado con sólo sus palabras a la distancia.

—No, no, mi príncipe. Déjame consentirte —y a él le acompañaba esta la otra voz femenina desconocida para Lavi. Su cuerpo tembloroso y lleno de curiosidad le hizo girarse para encontrarse con la feliz pareja que salía de una elegante tienda de chocolates con algunas bolsitas en las manos. Lucían muy unidos y felices. Su estomago dio un vuelco cuando su vista se encontró con la silueta perfecta de la persona a quien su corazón había deseado tan profundamente.

Lavi estaba tan tenso que no podía moverse, inconscientemente su respiración se volvió lenta y sus manos comenzaron a sudar— Y esta —escuchó que la mujer le decía al otro mientras que le señalaba una de las bolsas que traía cargando con una sonrisa radiante— la usaremos esta noche —finalizó con un guiño.

La señora Blackwell estaba tan relajada, mirando atentamente a su amante temporal que en su caminar casi choca con cierta persona que se encontraba frente a ella— con permiso jovencito —le dijo mirándolo extrañada por la mirada tan impresionada que mostraba el muchacho. Ella no imaginaba que la persona con quien había atravesado su andar estaba tan estrechamente ligada a su acompañante. Para ella era simple seguir caminando, olvidado esa actitud tan intrigante en el muchacho pero parecía que su andar se había frenado un poco dando que ahora Tyki Mikk estaba tan paralizado como Lavi, uno frente al otro.

Era como si se hubiesen encerrado en una enigmática burbuja con sus miradas chocando la una con la otra sin articular palabra alguna.

Las emociones de Tyki pasaban por muchas facetas, al principio toparse con el pelirrojo le había provocado un terrible susto, pensó que el Júnior le atacaría en cualquier momento y a su vez tuvo alivio por fin su conciencia al verle tan recuperado. Su experiencia le había enseñado que un exorcista estaba siempre dispuesto a pelear contra su enemigo, así que sin darse cuenta se preparo para el posible ataque ideando una forma de escapar de ahí sin estropear los planes del Conde, pero, al ver que el tiempo de reacción de Lavi se había demorando se dio cuenta, con gran pena que la su conciencia aun no estaba completamente sana, que los recuerdos de haber estropeado todo en el ultimo instante volvían a su cabeza amartillándola tuvo que reconocer que debía contener su deseo de volver a tocarle.

Sí Lavi no se movía el si lo haría. Ya había tomado una decisión, no lo volvería a lastimar y lo dejaría por la paz. Toda su fuerza de voluntad se enfocó en hacerse el indiferente, algo que le costó todo su aliento.

Lavi veía todo en cámara lenta. Tyki lucía tan tremendamente sensual que por poco pierde el poco control de si mismo, su corazón daba brincos de emoción, hasta comenzó a salivar y a sudar de nervios, pero no podía articular palabra, ni siquiera actuar como exorcista y atacar al Noah. Y al ver que Tyki fingía no conocerlo sus piernas temblaron con una extraña sensación que le parecía familiar.

Catherine, al ver que su acompañante también estaba con una actitud tan absorta, tuvo que sostener la mano del Noah para forzarlo a caminar—, amor, se hace tarde —le dijo con voz clara, aunque Tyki se encontraba tan sumido en sus pensamientos que a penas y dio algunos pasos mirándola con una sonrisa fingida al tiempo que intentaba no perderse de las hermosas facciones del muchacho del parche.

—Si, lo siento —le dijo a la mujer intentando tener un poco de aparente lucidez, pero su cuerpo aun no cedía del todo. Era como si todo su ser quisiera permanecer lo más cerca posible de Lavi.

Por un instante breve, Lavi tuvo un claro razonamiento. No debía estar quieto frente a alguien que consideraba un terrible criminal, no había justificación alguna que pudiera dar en caso de que Allen o Link lo encontraran para no atacarlo por lo menos. Pero no podía hacer tal cosa. Se lamentó por tal debilidad, no estaba bien lo que estaba sintiendo. Se preguntaba qué otra cosa podía hacer sin tener respuesta alguna.

Así que sin pensarlo más (porque temía que si lo hacia flaquearía de nuevo y eso podía llegar a ser mortal, dado que no se trataba de cualquier persona) se dio la vuelta y corrió tan rápido como pudo, lejos de ahí sin mirar atrás.

Tristemente tuvo que confesar estando ya a una distancia más prudente de su enemigo que no sólo había huido por no poder dar alguna explicación a su manera de actuar frente al enemigo. Había salido corriendo al ver que aquella mujer tomaba esa morena mano con tanta libertad, con toda la libertad que él, el sucesor a Bookman nunca tendría.

¡Ya esta! –Baila- es la primera parte del reencuentro entre Tyki y Lavi, y yo quede feliz por ello. ¡Ya decía yo que era hora de hacer justicia! Tengo algo planeado que me pone de muy buen humor con sólo pensarlo, tal vez les agrade también a ustedes…

Un agradecimiento especial a Luna Elric Hyuuga, Rika-chan por sus mensajes tan lindos.

Airo:

Bueno, Tyki tarde o temprano se dara cuenta del "pequeño" cambio en su querido conejito, y si, seguro le da un infarto cuano se entere, pero esa es la parte mas divertida de esto -risa diabolica-

Yo adoro a Lenalee, se me hace de los pocos personajes feneminos que son realmente interesantes y sobre todo creo que ella es muy real por que es egoista (y yo la comprendo en eso de ser egoista con sus amigos)

Espero que sigas leyendo, yo seguire escribiendo esta rara historia tanto como mi creatividad continue...

Gracias por leer!

Díganme todo lo que piensan, y ya saben, cualquier sugerencia, corrección, duda o comentario es muy bien recibido.

-reverencia-