El viaje fue largo, muy largo. Y a Draco no le sirvió de nada su experiencia anterior, aún se asustaba y mareaba en las turbulencias, las cuales eran inevitables. Los tres iban sentados igual que en el otro avión con Teddy en el medio. Lo bueno del viaje fue que Teddy pudo dormir durante todo el trayecto, y la comida fue buena también, tanto el desayuno como el almuerzo. A Draco le gustó particularmente ver la vista desde arriba de las nubes, y también el océano atlántico desde allí. Al no poder dormir, intentó concentrarse en su nuevo libro. Le tomó seis horas terminar de leerlo.
Notó que Hermione lo estaba mirando una vez acabado el libro. Él arqueó una ceja, intentando mostrarse despreocupado, y al mismo tiempo preguntándole silenciosamente qué era lo que estaba mirando.
"¿Y bien? ¿Qué te pareció el libro?" Preguntó ella en un susurro, pues no quería despertar a Teddy.
A Draco, por otro lado, realmente no le interesaba que el bebé despertara o no, así que habló en su tono de voz normal, como lo hacía todo el mundo a su alrededor.
"Es… extraño. No comprendí cómo Catherine Earnshaw podía enamorarse de ese Heathcliff, simplemente es ridículo, imagínate una mujer de buena alcurnia con un gitano pobretón. No tiene ningún sentido."
Hermione lo fulminó con la mirada. "¿Eso es lo que te extraña del libro?"
Él la ignoró y continuó hablando. "Pero hay que admitir que el tipo es un genio; acaba por quedarse con todas las propiedades que había codiciado, aunque el dinero no hace que deje de ser una abominación."
"Al menos coincidimos en algo, Heathcliff es un monstruo." Dijo Hermione, aunque era obvio que ambos lo decían por distintos motivos; Malfoy por su condición social, Hermione por su forma de ser.
Transcurrieron un rato en silencio, en el cual Malfoy miraba por la ventana—lugar que había escogido él sin dejar lugar a otra posibilidad—y Hermione mantenía los ojos cerrados en un último intento por dormir. Pero su intento no sirvió de nada porque, aparentemente, Malfoy tenía algo en mente.
"¿Quién era ese hombre con el que estuviste hablando en el otro avión? ¿Lo conocías?" Preguntó él.
"No, no lo conocía."—Contestó Hermione, un tanto confusa porque no se imaginaba por qué le importaba.—"Sólo me ayudó con el equipaje y nos pusimos a hablar… Jean Jacques se llamaba, fue todo un caballero."
Draco se percató de la indirecta, pero decidió ignorarla. "¿Qué le dijiste sobre mí?"
"Nada. Creo que no se percató de que estaba con Teddy y contigo." Hermione se encogió de hombros.
"¿Cómo no se iba a percatar?" Inquirió Draco con sumo interés; Hermione temió haber hecho algo mal.
"No lo sé… es que parecía muy… confiado, por así decirlo."
"No sé qué te habrá visto." Dijo Draco dando por concluida la conversación.
Hermione era consciente de que no estaba en su mejor época, y a decir verdad, tampoco entendía por qué aquel hombre se había interesado en ella. ¿Por lástima quizás? Era extraño, Malfoy tenía razón. Pero… no era necesario que se lo recordara de esa forma; no era necesario que le causara un nudo en la garganta. ¿No se suponía que él quería que ella estuviera bien? Por eso le había dado a Teddy. Y aún así, a veces hacía esos comentarios que a Hermione le causaban tanto dolor. Ella decidió no hablarle durante el resto del viaje. Igualmente no es que tuvieran mucho que decirse, y Malfoy tampoco parecía interesado en ella.
Durante el aterrizaje, Teddy despertó y empezó a llorar por el temor. Hermione hacía lo mejor que podía para calmarlo, y Draco nuevamente se aferraba a su asiento y cerraba los ojos con fuerza. Una vez que el avión toco el suelo con sus ruedas, Teddy y Draco se calmaron.
Curiosamente, fue Draco quien se encargó de recoger el equipaje de mano que habían guardado en los compartimientos de arriba. Él solito se levantó primero, pasó por encima de Hermione, y sacó las valijas sin decir nada. Hermione apenas podía creerlo.
"Tú lleva a Thierry, yo llevaré las valijas." Esas fueron las únicas palabras que le dirigió mientras salían del avión.
Una vez llegados al aeropuerto de Toronto, los dos se encontraron con su equipaje observando el inmenso aeropuerto. Draco fue el primero en hablar.
"Los muggles tienen construcciones muy interesantes." Comentó él.
Hermione no contestó nada, sólo se quedó pensando en lo distinto que debía ser para un mago como Draco Malfoy estar haciendo aquel viaje. Encontrarse rodeado de miles de muggles en un gran espacio con una arquitectura tan distinta a la de los magos, y además, sin saber a dónde ir. ¿Qué harían desde allí? No tenían a dónde ir, no conocían la ciudad, no conocían a nadie allí.
Concentrada en sus pensamientos, Hermione casi se queda atrás, pues Draco ya estaba avanzando sin ver dónde había quedado ella. Se apresuró en seguirle el paso, y así ambos pasaron por migraciones, como era debido, y luego por la aduana. Una vez terminado ese trámite—del cual ella se sorprendió que Draco se hubiera percatado que tenían que hacer—quedaron en la parte más pública del aeropuerto, rodeados de tiendas de transporte.
"¿A dónde iremos?" Hermione se decidió a preguntarle, ya cansada de estar parada a su lado sin hacer nada mientras él miraba a su alrededor.
"Lo ideal sería conseguir un motel y luego desde allí buscar un apartamento." Contestó él, y luego, pensativo, preguntó:—"¿Habrá algún mapa de la ciudad por aquí?"
"No creo; ¿por qué no le preguntamos a un taxista?"
Draco decidió que era mejor dejarse guiar por Hermione, que sabía mucho más que él en cuestiones muggle. Si decía que tenían que preguntarle a un taxista, tendrían que hacerlo. Así que caminaron hasta encontrarse fuera del aeropuerto, y pronto fueron interceptados por un hombre ofreciéndoles transporte. A Draco le resultó muy curioso que se hubiese enterado sin magia de qué necesitaban transporte.
"Os puedo llevar a cualquier punta de Toronto." Dijo el hombre con una entusiasta sonrisa.
"Necesitamos ir a un motel. ¿Conoce alguno?" Le preguntó Hermione.
"Los turistas jóvenes como vosotros generalmente van al motel Bay Street; pero dudo que tengan cunas allí." Contestó él con una mirada curiosa.
"Vamos allí." Decidió Draco, y tomó a Hermione del brazo para dirigirse al vehículo del taxista. Una vez llegado a la puerta, se percató de que no recordaba cómo se abría, por lo que se quedó mirándola hasta que Hermione se decidió a abrirla.
Con Teddy en la falda de Hermione y las valijas en el baúl, los tres viajaron en la parte trasera del automóvil. Para desgracia de Draco, el taxista era del tipo hablador.
"¿De dónde venís?" Fue lo primero que preguntó. "¿El Reino Unido? Tenéis acento inglés."
"Francia, en realidad." Respondió Draco, sin el más mínimo interés en hablar con aquel hombre. Aunque no le venía mal la práctica si tenía que acostumbrarse a mentir sobre su nueva vida; así que continuó hablando. "Nos vinimos a vivir aquí apenas conseguimos la ciudadanía."
"¿Qué tiene de malo Francia?" Preguntó el taxista con sumo interés.
A eso Draco no sabía qué responder, ¿qué tenía de malo Francia? Hermione notó su vacilación y decidió contestar por él. Así que dijo lo primero que se le vino a la mente:
"Es un país muy revoltoso. La gente siempre está disconforme con algo. Es complicado vivir en esa sociedad."
"Es una razón extraña para mudarse al otro lado del océano; pensé que vendríais por trabajo."
Draco sintió ganas de golpearse la cabeza contra la ventana, debería haber contestado él. Aunque realmente no se le habría ocurrido qué decir, pero la excusa del trabajo habría sido una buena idea, aunque en realidad no tenía idea de qué tipo de trabajo haría aún.
"¿Y cómo es que no tenéis acento francés?" El taxista empezaba a sospechar algo; Draco empezó a transpirar, y Hermione volvió a intentar, espontáneamente, de arreglar la situación.
"Vivimos unos años en Inglaterra."
"Así que sois trotamundos, ¿eh?"
"Podría decirse que si."
"Mi esposa y yo hemos querido viajar a Europa desde hace mucho tiempo. Quizás para nuestro próximo aniversario. Llevamos 15 años y tenemos 4 hijos. Ya sabéis cómo es. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos?"
Ninguno de los dos contestó inmediatamente, Hermione miró a Draco, Draco miró a Hermione con la misma expresión de inseguridad. En ningún momento se habían puesto de acuerdo para relatar una historia juntos. Luego de un momento, Draco le hizo a Hermione un gesto con la cabeza, diciéndole silenciosamente que hablara ella. El taxista los veía por el espejo retrovisor con curiosidad.
"¿No recordáis cuánto tiempo lleváis juntos?" El hombre rió fuerte. "Disculpadme, es que pensé por el niño que estaríais juntos."
"Estamos juntos."—Contestó Hermione intentado disimular sus nervios. No le gustaba mentir, pero comprendía la necesidad de hacerlo. "Lo que pasa es que… es difícil decir cuánto tiempo hemos estado juntos, tuvimos muchas separaciones en todos estos años, y nunca nos ponemos de acuerdo."
El hombre sonrió de una forma extraña pero no dijo nada. Hermione continuó hablando.
"Pero nos casamos hace tres años, cuando supimos que íbamos a tener a este pequeño."
Draco y Teddy notaron que a Hermione le temblaban las manos al hablar, pero ninguno de los dos dijo nada. Él mayor miraba por la ventana, interesado en las construcciones muggle, sin importarle que el conductor se percatara de su desinterés por la conversación. Hermione se veía obligada a continuar conversando.
"¿Cuánto tiempo tiene?"
"Dos años."—Contestó Hermione, con lo que suponía que era la verdad, pues en realidad no recordaba la fecha de nacimiento de Teddy, sí recordaba el día que le habían anunciado su nacimiento, recordaba la situación, recordaba estar con Harry y con Ron… recordaba que ese suceso había sido una alegría en medio de tanto caos. Había sido en Abril, Abril de 1998, de eso estaba segura. Le asombraba que ya hubieran pasado dos años de aquello, dos años de la batalla con Voldemort, un año desde que cayera presa de los mortífagos. Hermione se mordió el labio, sería mejor cambiar de tema rápido, antes de que empezaran a caérsele las lágrimas. "Cuénteme sobre su país, por favor."
"Oh, por supuesto. Canadá es una tierra de contrastes en la que se encuentran planicies fértiles propicias para la agricultura, cordilleras montañosas, innumerables lagos y ríos, grandes extensiones de bosques y al norte, la tundra del Ártico…"
Mientras el hombre continuaba contándole hechos geo y demográficos de su país, Hermione intentó calmarse, intentó borrar la imagen de Ron su mente, intentó no pensar con todas sus fuerzas en los verdaderos padres de Teddy, en todas las almas perdidas en la guerra, en Harry, en sus padres… aunque sus padres debían estar bien, pero los había perdido de todos modos.
Draco notó que a su compañera empezaban a brillarle los ojos de una forma preocupante, e hizo lo único que se le ocurrió que podía hacer estando en público para calmarla: puso una mano encima de una de las de ella, que descansaba en su falda. ¿Por qué lo hizo? No podía estar seguro, pero de lo que no tenía duda era que no parecería normal que la muchacha se pusiera a llorar por escuchar al conductor hablar de Canadá.
Hermione se sorprendió por el repentino contacto, y miró a Malfoy con asombro y curiosidad. ¿Una muestra de afecto? ¿Una muestra de que le importaba? No, no podía ser. Malfoy sólo hacía las cosas por conveniencia. Si, debía ser una actuación, debía ser para que el conductor no sospechara nada. Pero a pesar de eso, ella dejó que su mano se quedara allí. Volvió el rostro al conductor, y le sonrió levemente cuando éste la buscó en el espejo retrovisor.
Continuaron el viaje escuchando al conductor hablar sobre Canadá, hasta que por fortuna se detuvo y les dijo el precio del viaje. Mientras Hermione le pagaba, Draco bajaba del automóvil y llevaba a Teddy consigo. Esperaba que el conductor bajara para abrir el baúl y darles las valijas, pues él no sabía cómo se hacía.
Draco notó que se habían detenido ante una gran casona pintada de gris con tres pisos. Parecía mejor que el motel en el que habían estado en Calais. Teddy, por alguna razón que Draco no comprendía, señaló el edificio con una mano, y habló:
"Vam-os." Dijo con algo de dificultad.
"¿Cómo sabes que vamos allí?" Le preguntó Draco, en el primer diálogo que tenía con el niño. Lo observaba con curiosidad.
Teddy sólo repitió lo mismo. "Vam-os."
"Si, en un momento." Le contestó su primo con algo de incertidumbre. Quizás el niño era más inteligente de lo que parecía.
Cuando Hermione bajó del taxi, el conductor le entregó las valijas y los tres se dirigieron al motel. Teddy parecía apurado por llegar, Hermione notó esto, y también la extraña expresión en el rostro de Draco cuando la miró a la cara.
"¿Qué sucede?" Preguntó ella mientras abría la puerta para que Draco pasara con Teddy.
"Nada; creo que el niño tiene sueño. Está apresurado por llegar."
Hermione estuvo a punto de preguntarle cómo lo sabía, pero lo pensó mejor y decidió que tenía mejores cosas que hacer que preocuparse porque Malfoy comprendiera a Teddy. Sería mejor tomárselo como un buen signo.
Por suerte consiguieron lugar en el motel; Draco incluso se puso de muy buen humor porque habían conseguido una oferta: tres días a mitad de precio si los pagaban de una vez. Esos días les servirían para buscar un lugar para vivir. Cuando ingresaron a la habitación que tenían asignada, les resultó, sin embargo, demasiado pequeña. Apenas tenía espacio para la cama de dos plazas, y no había televisor ni un sofá ni armario.
"Con razón costaba tan poco." Comentó Draco en voz alta.
Hermione no dijo nada, sólo podía pensar en que tendrían que compartir una cama los tres. No le gustaba la idea, ¿pero qué podía hacer al respecto? Ya era más que probable, de todos modos, que no pudiera dormir. Probablemente diera vueltas en la cama toda la noche, preocupada por cada sonido. El único lugar en el que se sintió segura para dormir fue en el avión, y apenas pudo hacerlo.
"Al menos no tenemos que compartir el baño con extraños." Dijo Hermione tras un suspiro. Se sentó en la cama y abrió los brazos para recibir a Teddy, que empezaba a bostezar.
Draco le pasó al niño y caminó al otro lado de la cama para acostarse, no dentro de la cama sino sobre ella. Puso sus manos en su nuca y miró al techo con expresión pensativa.
"¿Te das cuenta, Granger? Lo hemos logrado." Dijo él sin mirarla a la cara. Hermione giró la cabeza para verlo, y notó que estaba sonriendo de forma triunfante.
Recién allí ella cayó en la cuenta: era verdad, habían escapado. Habían sobrevivido, y habían llegado a Canadá, un país lo suficientemente lejano del Reino Unido y el poderío de Lord Voldemort. Eran libres, o al menos relativamente libres. Lo importante era que la mazmorra ya no era una posibilidad para Hermione, no más oscuridad, no más gritos, no más dolor. Y por ello Hermione sonrió, aunque en su mente aún no era libre del todo, al menos estaba a salvo por ahora. Era un sentimiento extraño sentirse a salvo con un mortífago como era Draco Malfoy.
Hermione se acostó sobre la cama con Teddy aún en la falda, y giró la cabeza para ver a Malfoy otra vez. "Creo que nunca te lo he dicho… pero te agradezco que nos hayas liberado. Gracias, Malfoy."
Draco movió la cabeza para verla a la cara también, tenía una expresión curiosa en el rostro. "Alec. Acostúmbrate a llamarme Alec."
Hermione asintió con la cabeza, todo el asunto del cambio de nombres no le parecía muy necesario estando a solas, pero en fin. "Si, Alec."
"Alec." Repitió Teddy. Parecía que quería participar; tenía su oso de peluche en una mano y lo subía y bajaba en el aire.
"Eso es, Thierry." Le dijo Draco. "Pero será mejor que te acostumbres a llamarme padre."
Teddy lo ignoró, Hermione suspiró levemente. No le gustaba nada la idea de enseñarle a Teddy una mentira tan grande como llamarlos a ambos papá y mamá. No le gustaba tampoco la idea de pretender estar casada a Malfoy, aunque hasta ahora no habían necesitado demostrarlo en público específicamente. Pero, aún así, Hermione se recordaba a sí misma que eso era un mal menor, mil veces mejor que estar encerrada en las mazmorras de la mansión Malfoy esperando a ser torturada.
Un sobreviniente escalofrío acompañó sus tenebrosos recuerdos. El dolor de su última tortura, los pinchazos en todo su cuerpo como si por sus venas corriera electricidad; la impresión de que sus órganos explotarían por dentro debido al cruciatus. Y la sensación de querer vomitar. Sin poder evitarlo, Hermione empezó a temblar, y Teddy, al sentir aquello, empezó a llorar.
Todo sucedió muy rápido: Draco giró el rostro para ver con molesto por qué el niño había empezado a llorar; Hermione se sentaba en la cama y dejaba a Teddy a un lado, más concretamente al lado de Malfoy, cosa que sólo hacía si era extremadamente necesario. Draco no comprendió por qué se quedaba sentada en la cama cubriéndose la cara con las manos en vez de intentar callar a Teddy hasta que notó el temblor en su cuerpo.
"Granger…" Dijo él despacio, sin molestarse siquiera en usar su nombre falso. No sabía qué hacer, no entendía por completo lo que le sucedía, pero suponía que estaría relacionado con su tiempo de encierro.
Draco se incorporó, se sentó en la cama y por un momento pensó en ponerle una mano en el hombro. ¿Pero de qué ayudaría eso? El niño seguía llorando, lo mejor sería callar al niño. Así que, mientras Hermione intentaba detener sus temblores con los ojos bien cerrados y las manos ahora alrededor de su cuerpo, abrazándose a sí misma, Draco tomó a Teddy en brazos, esperando que aquella actitud lo calmara, pero no funcionó. Aún con él, el bebé continuaba llorando a más no poder.
La situación era atroz, el llanto de Teddy inundaba toda la habitación, resonando probablemente en todo el edificio; y Hermione, por su lado, continuaba temblando con los ojos cerrados. Draco temía que fuerza a tener una convulsión o algo así. Y que los echaran del motel por el ruido. Sin saber qué hacer para calmar al niño, empezó a mecerlo de un lado a otro como si fuera más pequeño, cosa que tampoco funcionó, sino que hizo que llorara más fuerte aún.
Alguien empezó a golpear la puerta, probablemente molesto por el ruido. Draco aún no había resuelto nada, pero para su fortuna, el ruido exterior pareció hacer salir de su trance a Granger, que abrió los ojos, y con lágrimas cayéndole por el rostro, giró la cabeza para ver a Teddy y a Draco con pena.
La persona del otro lado de la puerta volvió a tocar. Teddy continuaba llorando, Granger también había empezado a llorar—se le caían las lágrimas y había enterrado su rostro entre sus manos otra vez.
"¡Ya va!" Gritó Draco hacia la puerta. Pasó al lado de Hermione sin mirarla dos veces, y, aún con el niño llorando en brazos, fue hacia la puerta para abrirla. Una vez abierta, vio a la recepcionista que los había recibido cuando llegaron.
"Estáis molestando al resto de los huéspedes." Dijo ella con los brazos cruzados. La muchacha era joven, tenía la piel muy blanca y rizos rojos, sus profundos ojos negros denotaban exasperación. Su menuda figura, sin embargo, daba la sensación de que estaba nerviosa.
"¿Y qué quieres que haga? ¡No quiere dejar de llorar!" Exclamó él.
"¡Pues ve a dar un paseo! Deja que llore fuera."
Era ridículo, Draco podía ser un hombre desalmado en muchos aspectos, pero no podía dejar a un bebé a la intemperie para que llorara tranquilo. Y aunque estuviera con él, tampoco podía dejar sola a Hermione en el estado en el que se encontraba.
"No puedo sacarlo a pasear y dejar sola a mi esposa en este momento. Los demás tendrán que aguantarse, ya he pagado por esta habitación." Dicho aquello, Draco le cerró la puerta en la cara a la muchacha.
Luego él se acercó a Hermione y se quedó mirándola llorar por sólo un momento. El llanto de Teddy había disminuido muy levemente, pero continuaba siendo demasiado sonoro. Granger continuaba cubriéndose la cara con las manos, pero parecía haberse calmado, al menos ya no temblaba.
"Granger… necesito que te calmes, yo no puedo hacer que este niño deje de llorar. Va a hacer que nos echen del motel."
Un momento después de que él dijera aquello, Hermione retiró sus manos de su rostro, el cual estaba rojo por el llanto, y miró a Malfoy con pena. "Lo siento." Dijo con una voz lastimosa. Aún le caían lágrimas de los ojos, pero extendió los brazos para tomar a Teddy. Draco se lo pasó, y una vez en los brazos de ella, Teddy empezó a calmarse, aunque aún estaba inquieto por ver a Hermione llorando.
Pasaron varios minutos hasta que el llanto del bebé pasó de ser un griterío a unos simples gemidos que no podían molestar a los demás. Draco notó que Hermione no se esforzaba en calmarlo, sino que solo lo mantenía quieto en sus brazos, contra su pecho, con la mirada perdida adelante. Respiraba muy hondo, intentaba calmarse, y al calmarse, el niño se calmaba también.
"¿Qué fue todo eso?" Preguntó Draco una vez que parecía que la situación había acabado.
"Lo siento, Malfoy—digo, Alec. Es que recordé… recordé…" No podía decirlo, las lágrimas empezaron a fluir con renovada intensidad a medida que intentaba explicar, y no pudo continuar más.
"Está bien, no tienes que explicármelo." Dijo Draco, temiendo que las nuevas lágrimas de la muchacha impulsaran al niño a llorar otra vez. "Sólo intenta no tener esos episodios en frente del bebé; no podemos permitirnos que nos echen del motel por sus llantos."
Hermione asintió con la cabeza sin mirarlo a la cara y se abrazó a Teddy. Eventualmente el niño se calmó. Pobre Teddy, él tampoco lo había pasado bien con los mortífagos. No lo habían torturado, pero tampoco le habían demostrado el más mínimo cariño que un bebé necesita para crecer y desarrollarse. Por lo poco que le había contado Malfoy, Teddy pasaba sus días confinado en un corral para niños con otros dos pequeños. Ojalá Malfoy hubiese podido salvarlos, pensaba Hermione, pero la realidad era que ya bastante arriesgado y complicado era haber salvado a uno solo. Y no habría forma de que ellos dos se pudieran ocupar de tres bebés.
Tampoco podían salvar a los cientos de prisioneros que albergaba la mansión Malfoy. Apenas pudieron salvarse ellos mismos. Más bien, Malfoy apenas había podido salvarlos a Hermione y a Teddy. Y sólo lo hizo por motivos egoístas, ¿verdad? Hermione miró a Draco, que estaba acostado otra vez en la cama con los ojos cerrados, probablemente intentando descansar; era curioso, pero no se había comportado mal con ella en ningún momento, eso sin contar algunas frases innecesariamente crueles, aunque ciertas. En todo momento se había podido sentir protegida por él. ¿Qué sentido tenía sentirse protegida por un mortífago? ¿Por un asesino? No era que sus temores desaparecieran cuando estaba junto a él, no era que dejara de pensar que había un mortífago en cada esquina preparado para volver a capturarla, no era que no quisiera dejar de vivir… era que, de algún modo, sentía que estando al lado de Malfoy, tenía un mínimo de seguridad, un mínimo de posibilidades de continuar a salvo. Y hasta ahora había estado a salvo. ¿Cuánto duraría eso?
Malfoy durmió por una hora entera en la que Hermione se mantuvo sentada en la carpeta del suelo con Teddy en su falda jugando con sus nuevos juguetes. De haberse sentido mejor, habría jugado con él, pero sentía que no tenía fuerzas para hacerlo, así que sólo se dedicaba a asegurarse de que el niño no se chocara la cabeza con ningún mueble ni se cayera al levantarse. Draco, al levantarse, notó que ella tenía una mirada extraña. No lo miraba a él, miraba a Teddy, al menos sus ojos estaban fijos en él, pero era como si no lo viera realmente, como si estuviera pensando en otra cosa.
"Isabelle." La llamó Malfoy tras su corta siesta.
Hermione tardó un momento en reaccionar, no sólo porque estaba en su propio mundo, sino porque, además, no se acostumbraba a ser llamada por ese nombre tan distinto al suyo. Siempre que lo oía intentaba recordarse que era mejor así, era por su seguridad, era necesario. Así que ella giró la cabeza para verlo a la cara con una pregunta en sus ojos. "¿Si?"
"¿Cómo se hace para buscar apartamentos?"
Ella casi sonríe ante la pregunta, no lo hizo porque no se sentía nada animada. Era típico de Malfoy no tener idea de las cosas más simples de la vida. Por supuesto, él jamás había hecho nada por sí mismo, y tampoco tenía idea de cómo funcionaba el mundo muggle. Lo que había que destacar era que estaba dispuesto a aprender.
"¿Nunca has leído un periódico? Suelen tener secciones de clasificados para buscar apartamentos. Otra opción es recorrer la ciudad buscando carteles que digan "en alquiler"."
"Sólo he leído periódicos mágicos."—Contestó él arqueando una ceja.—"Y no tienen de eso."
¿Era verdad? Hacía tanto que Hermione no leía un periódico mágico que ni siquiera recordaba que tenían y qué no tenían. ¿Cómo estaría el periódico hoy en día? ¿Lo controlaría Voldemort también? Era lo más probable, después de todo se había apoderado de un país entero.
"Pues deberíamos ir a comprar algún periódico. A excepción que quieras salir de paseo." Hermione se encogió de hombros, apenas lo miraba a la cara, y aquella actitud le molestaba a Draco, pero decidió que por la convivencia sería mejor no decir nada.
"Saldremos a comprar el periódico. Vamos, levántate." Dijo él.
Hermione se levantó y tomó a Teddy en brazos, quien inmediatamente se quejó por tener que dejar sus juguetes en el suelo.
"Oh, no llores por favor. A ver, elige uno y lo llevaremos con nosotros." Hermione lo depositó en el suelo para que escogiera un juguete, y Teddy se decidió rápidamente por una araña de peluche violeta y amarilla con grandes ojos saltones. Una vez que tenía el animal de peluche abrazado contra su cuerpo, Hermione volvió a levantarlo y caminó uno pocos pasos hasta llegar al lado de Malfoy, quien la esperaba con poca paciencia.
Al salir de la habitación se podían escuchar risas en los pasillos. Draco notó que a Hermione aún le costaba caminar sin un apoyo, así se ofreció a llevar a Teddy. Hermione siempre se asombraba de esas demostraciones de su joven compañero, parecía tan impropio de él ofrecerse a llevar a un bebé, incluso si era su primo, incluso si tenía fines totalmente egoístas. Llevando a su pequeño primo en brazos, Draco le ofreció uno de sus brazos a Hermione, y ambos caminaron así, aparentando ser de paso una pareja para el resto del mundo, y eso era sólo el principio de las demostraciones que tendrían que hacer más adelante.
Pero Hermione no pensaba en eso, simplemente porque no era capaz de imaginarse cómo serían sus vidas. ¿Cómo harían para vivir juntos? ¿Cuánto tiempo podrían vivir juntos? ¿Podrían hacerlo? Era muy difícil de imaginar una vida en la Malfoy estuviera presente todos los días, y ella teniéndole que enseñar a sobrevivir en el mundo muggle. No era un mal intercambio después de todo, ya que ella le enseñaba sobre los muggles, y él se ocupaba de protegerla de sus captores. Si, era una relación basada en la necesidad. ¿Pero qué sucedería el día que él ya no la necesitara? Si tenía suerte sólo la abandonaría a su merced.
Cuando llegaron a la recepción del motel, la encargada los fulminó con la mirada, pero ambos hicieron caso omiso de ella. No tenían la culpa de que los hubiesen aceptado a pesar de tener un bebé, lo cual no era habitual en moteles de ese tipo, destinados especialmente a viajeros jóvenes.
Salieron del motel y caminaron varias calles hasta encontrar un quiosco de periódicos y revistas. Tras pagar por él, Draco se apresuró en buscar la parte de clasificados. Se encontró con varias opciones que le comentó a Hermione más tarde mientras comían algo en una cafetería.
"Dos dormitorios, un baño, cocina comedor y sala de estar. Mil cuatrocientos dólares canadienses por mes."
"Muy caro. Fíjate en un barrio más modesto." Le dijo Hermione; ella tenía a Teddy sentado en su falda, cada tanto tenía que levantar del suelo el peluche que él tiraba.
Draco dio vuelta la página y comentó: "Mismo espacio, amueblado, con lavandería y seguridad incluidas; ochocientos cincuenta dólares por mes."
"No creo que podamos pagar tanto, no con un solo trabajo."—Dijo Hermione, y negó levemente con la cabeza. No miraba a Draco a la cara al hablar, mantenía su vista perdida en otra parte.—"Mira, lo máximo que podrás ganar serán mil doscientos dólares por mes, ese es el salario mínimo. Necesitaremos dinero para pagar el alquiler, la comida y el transporte. Por lo tanto, no podremos pagar más de setecientos u ochocientos dólares, y aún así estaríamos muy justos de dinero."
"¿Y tú cómo sabes cuál es el salario mínimo de Canadá?" Draco arqueó una ceja, no podía ser que además de erudita fuera una sabelotodo.
"Le pregunté a un camarero cuando llegamos; si hubieses prestado más atención en mi diálogo con él en vez de estar mirando a las camareras del lugar, probablemente te habrías enterado también."
"¿Eso son celos?" Preguntó él.
Por primera vez desde que llegaron, ella lo miró a la cara con asombro. "No, por supuesto que no. Que idea más ridícula."
Draco sonrió para sí mismo y volvió su vista al periódico. "Por lo que puedo ver, el promedio en alquileres aquí es de mil dólares por mes. Tendríamos que alquilar algo de una sola habitación si quieres menos."
Hermione negó rápidamente con la cabeza, ya le costaba bastante compartir una habitación de motel con Malfoy, lo hacía porque comprendía que no tenían el dinero para algo mejor. ¿Pero por cuánto tiempo podrían continuar haciendo eso sin querer matarse el uno al otro? No, ella necesitaba su propia habitación. Teddy dormiría con ella, pero Malfoy no.
"Hay uno de setecientos cincuenta. Entre la avenida Spadina y la calle Dundas. No tengo idea dónde es eso." Draco miró a Hermione, esperando que ella supiera, pero la muchacha nuevamente negó con la cabeza.
"Yo tampoco. Deberíamos ir a verlo."
Cuando terminaron de comer allí, sin embargo, ya era demasiado tarde para hacer llamadas telefónicas, tendrían que hacerla al día siguiente. Hermione suspiró mientras caminaban de vuelta al motel, no le gustaba la idea de tener que volver a compartir una cama con Draco Malfoy, por más que él jamás se propasara con ella, y probablemente jamás lo haría, aún así… le parecía que estaba mal.
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N/A: Aquí está, espero no haber tardado mucho. No sé cuando saldrá el próximo capítulo, estoy muy ocupada con mis estudios. Muchas gracias a todas por leer y dejar reviews. :)
