Capitulo 10 (Enamorados)
Llegada la noche, InuYasha quiso sorprender a Kagome así que hizo las reservas correspondientes en el mismo restaurante del hotel donde almorzaron, al salir ve a la pelinegra en la playa de pie junto al mar, le extrañó verla a esa hora y mojándose los pies en aquellas hermosas aguas del mar brasileño, miraba aquella luna grande y luminosa reflejar su luz intensa en aquellas cristalinas olas del mar y no solo en ellas, también iluminaban sus marrones ojos llenos de emoción, estaba sumida en sus sueños de aquel día que conoció a InuYasha, su felicidad era tan grande como aquella redonda y luminosa luna, el peliblanco se acercó a ella, que lo había visto acercársele, y la abrazó por la cintura, tenía puesta aún su bata de toalla blanca y su malla de doble conjunto negra. El abrazo del peliblanco le hacía sentir un cosquilleo en todo su cuerpo que nunca experimentó, acarició los brazos de InuYasha y se pegó bien de espaldas contra el frente de el , acostó su cabeza sobre su camisa, sintiendo aquel torso fornido y el ir y venir de su respiración, cerró sus ojos, era como si durmiera en una alfombra de sueños, sentir sus grandes brazos en su cuerpo, la respiración de su boca en su nuca y aquel aroma varonil la hacía sentir la mujer más feliz de todas.
InuYasha : - Esta noche te tengo una sorpresa que va a gustarte-. Le dijo el peliblanco cerca de su oído izquierdo.
Kagome sonrió y se puso de frente a el, enlazando sus brazos en el cuello del peliblanco y mirándolo de manera seductora entrecerrando sus chocolates ojos en los dorados de el, quería comérselos con la mirada, su sonrisa le daba a entender al peliblanco, que en brazos de el se sentía feliz, emocionada y muy orgullosa de estar en esas playas brasileñas junto a el y tal como se dijo antes sus sueños de haberlo conocido en la Capital Federal de Buenos Aires era algo inolvidable por toda la eternidad, le resultaba increíble que el le haya perdonado esa mentira que le dijo cuando no quiso confesarle la verdad sobre su trabajo, en un principio discutió con ella acerca de ello y cayó en el malévolo plan de Koharu por separarlos, se sentía realmente tonta por eso, el iba a salvar a su hermano y esa mentira no fue un pago demasiado justo, pero temía que el la rechazara por considerar su trabajo demasiado pobretón y de gente de baja categoría, pero el le dio a entender que no le molestaba en lo más mínimo. Kagome estaba ansiosa por conocer la sorpresa que InuYasha le tenía para esa noche, así que fueron a la habitación a cambiarse de ropas, InuYasha buscaba su mejor ropa para ponerse, mientras Kagome se daba un baño.
InuYasha se puso un pantalón de vestir negro, unos zapatos de gamuza marrones y otra camisa estilo hawaiana de color rojo con vivos azul cielo, naranja y negros. Kagome salió de la ducha cubierta con una toalla azul y se sonrojó al verlo de frente a ella, no le importó mucho ya que la noche anterior a su llegada a Brasil durmieron juntos y sin nada de ropas, pero InuYasha carraspeó y se retiró ya arreglado y vestido, la pelinegra lo agarró de un brazo y lo volteó hacia el, lo volvió a entrelazar en sus brazos y con una amplia sonrisa lo besó.
Kagome : - Prometo hacerte el hombre más feliz de tu vida-. Le dijo con tono alegre y seductor
InuYasha : - Al contrario, mi princesa. Yo seré quien te haga la mujer más feliz de todas-.
El seductor tono con los que el peliblanco pronunció esas palabras hizo embriagar a Kagome de amor cada vez más, le demostraba dejándole en claro que estaban hechos el uno para el otro.
Kagome se quitó su toalla, dejando su piel al descubierto y provocando que las mejillas del peliblanco ardieran en color carmesí al ver esas curvas y ese cuerpo tan bien desarrollado, luego avergonzado giró su cabeza para otro lado, era evidente que verla sin nada lo puso nervioso y con el corazón latiéndole a mil por hora. Kagome giró su cabeza hacia el y sorprendida por el comportamiento de InuYasha ¿por qué se ponía así si la noche anterior durmieron desnudos?, se acercó a el y sus mejillas esta vez estaban como el fuego y giró su cabeza casi sobre su espalda.
Kagome : - ¿De que te avergüenzas, InuYasha?, ¡¿que ayer no me viste desnuda?!-. Pregunto con voz en risa y sorprendida
InuYasha : - Es que... no se... ya vístete que llegaremos tarde-. Le respondió colorado como un tomate y nervioso
Kagome rió y se dirigió a su guardarropa, se puso su lencería y eligió su ropa, se puso un vestido entero de color blanco, con falda medio ajustada hasta sus muslos y con finos tirantes en los hombros, unas sandalias de taco alto, se maquilló y luego se peinó decorándose el pelo con una hebilla con una pequeña mariposa plateada. InuYasha se acercó a ella y la abrazó por su delgada y sensual cintura y le dio un piquito en los labios de la pelinegra, logrando que se ruborizara un poco, luego se apartó unos centímetros de ella y la observó, sus ojos parecían impactados de verla.
InuYasha : - Estas verdaderamente hermosa-. Le dijo apoyando su dedo índice doblado en el mentón de la pelinegra.
Kagome : - Muchas gracias, InuYasha, tu también te ves muy lindo-. Dijo totalmente ruborizada.
Una lagrima resbaló por su mejilla al mismo tiempo que sus ojos se ocultaban sobre el flequillo de su pelo azabache y lanzó un suspiro sollozo, el peliblanco sabía que esa chica estaba emocionada y la atrajo hacia el, levantó lentamente su rostro y su dorada mirada se clavó otra vez en la marrón de ella y le dio unos suaves besos en su cara, logrando que Kagome se ruborice más todavía y sienta un calor de felicidad recorrerle cada centímetro de su cuerpo, lo abrazó por su ancha espalda y se acurrucó en su pecho, estaba confirmado, se había enamorado en serio, en serio.
Cuando bajaron, caminaron hacia el restaurante, atravesando aquel puente techado del lago y se sentaron en su mesa reservada, el lugar estaba lleno con todos los turistas que en ese momento estaban parando en el lujoso edificio hotel, InuYasha leyó la carta, pero en realidad fingía, hizo una seña a uno de los mozos del restaurante y este captó la señal del peliblanco y fue a la cocina, dejó el menú sobre la mesa y luego quedó relajado en su silla
Kagome : - ¡¿Oye?!, no pediste nada, ¿por qué dejaste ir al camarero?-. Preguntó con el seño izquierdo fruncido y bastante asombrada
InuYasha : - Eso crees, princesa. Ya verás, ya verás-. Dijo con una parcimonia tan grande que a Kagome la siguió asombrando más de la cuenta.
Al rato, el mismo mozo, apareció con dos platos en su mano y una sorpresa especial, en ambos había 2 pedazos de langosta marina decorados con una especie de ensalada y crema liquida sobre aquel puré que decoraba la ensalada y sobre los grandes pedazos del crustáceo marino, además había como decoración 3 espárragos al costado del plato y 3 rodajas de limón cortado en longas. Kagome estaba tan sumamente anonadada y feliz al mismo tiempo, el plato se veía tan delicioso que hasta con la mirada se lo devoraba.
Kagome : - InuYasha,... esto es genial, gracias, se ve delicioso-. Dijo relamiéndose.
InuYasha : - Esto es solo el principio, ya verás los 14 días que nos quedan por delante-. Dijo llevándose un pedazo de langosta a la boca.
Kagome sabía que con el era lo mismo que se imaginó antes ganarse la banca en un casino o la lotería y si no hubiera sido por la enfermedad de su hermanito menor, no lo hubiera conocido y seguiría soltera para toda su vida o hubiese tenido que casarse con Koga y quizá su vida no sería lo que está viviendo ahora, ella no era una persona lujuriosa, pero esto era lo mejor que le pudo pasar en toda su vida. Mientras seguían compartiendo una hermosa cena y una romántica noche cuando pasearon por el extenso campo que tenía el hotel, que estaba rodeado y lleno de policías por ser una de las zonas más costosas de todo Maceio. Iban tomados del brazo como si fueran novios o un matrimonio. Cuando era muy tarde en la noche, InuYasha hizo saber con un bostezo que sus energías estaban llegando al limite y ella lo entendió completamente y le propuso volver.
En la habitación, InuYasha se sacó su ropa y se puso su pijama de bermuda y camisa de dormir, el conjunto era azul ultramar con dibujitos de lunas y estrellas pintadas de blanco, se sentó en la cama y disipó las sabanas, pero cuando se disponía a meterse en la cama, su rostro empalideció de repente, sus ojos se pusieron como balones de voley y su respiración se volvió tartamuda y casi paralizada al ver lo que tenía frente a sus ojos, Kagome apareció ante el vestida con un babydoll negro totalmente transparente, que dejaba ver su maravillosa silueta y su lencería de doble conjunto negra, caminó de forma sensual hasta un tímido peliblanco y se sentó en su regazo que estaba cubierto por las sabanas de la cama, luego entró del todo en la cama junto a el y le dio un beso, InuYasha sonrió ampliamente, abrazó a la pelinegra y se besaron apasionadamente, antes de quedarse profundamente dormidos, otro día y noche mágica pasó por Brasil.
Al día siguiente, pasaron otro día fenomenal de playa, la arena estaba un poco húmeda ya que de noche había llovido, en Maceio suele llover más de noche que de día ya que eso solo pasa rara vez en la caribeña ciudad brasileña, el sol presentaba algunas nubes que no representaban una amenaza de lluvia. Kagome estaba acostada en su toallón sobre la arena y de panza, mientras InuYasha le pasaba bronceador por la espalda, el sentir esas caricias le hizo escapar un leve gemido que sorprendió al peliblanco, es que el sentir esas grandes, pero suaves manos sobre su espalda le provocaban un cosquilleo y un éxtasis en todo su cuerpo, el peliblanco estaba sonrojado al verla con esa malla negra que tenía puesta, la diminuta bikini que llevaba y la delgada línea de esta de atrás que dejaba ver su parte trasera con más amplitud, cuando terminó se secó el sudor y guardó el bronceador en el bolso, ella ya le había pasado antes a el por su fornida espalda y torso.
Como un ángel guardián, InuYasha permaneció sentado a la sombra de la carpa de playa, muy cerca de Kagome que tomaba sol fuera de ella recostada en su toalla, InuYasha se percataba de que algunos ojos vagabundos merodeaban sobre la figura de Kagome y siempre estaba atento a todo, repentinamente la pelinegra le hizo un pedido señalándole con su dedo índice derecho.
Kagome : - Quiero un helado de limón-. Le pidió rogándole con ojitos brillantes
InuYasha supo que no le podía hacer ese desprecio del pedido de su novia, pero si se descuidaba, los conquistadores no iban a perder su oportunidad de intentar conquistar a la pelinegra, con algo de timidez, se levantó gimoteando un gruñido, fue hasta el minibar del hotel y pidió el helado, no despegó ni un instante la vista de Kagome ni de los vivos que no dejaban de mirarla, repentinamente un chico joven se acercaba a la carpa de Kagome con intención de hacerse el galán ante ella, pero cuando estaba a unos pasos de ella, un pelotazo se estrelló en su cara dejándolo tendido sobre la arena. InuYasha llegó con el helado para su novia y recogió la pelota de fútbol y la guardó, disimuladamente había sacado esa pelota de su bolso y ante cualquier poyerudo que se acerque a la pelinegra, le ensartaba un pelotazo, ya que tenía buen potencial en sus pies como para mandarle ese golpe de lejos. Kagome recibió el helado de su pareja y le dio un gran beso en la mejilla derecha, InuYasha se recostó en la reposera y Kagome muy decidida se sentó en su regazo apoyando su espalda en el pecho de el, mientras comía su helado. InuYasha leía una revista con su mano derecha y con su brazo izquierdo abrazaba a la pelinegra por su cintura, las miradas ya no eran dirigidas a la pelinegra, bah en realidad si, pero las miradas iban en forma de puñales hacia el peliblanco por como abrazaba a Kagome y este lo gozaba a pleno. Cuando terminó su helado se levantó y tiró la tasita en un cesto y se volvió a acostar en el regazo del peliblanco y el entrelazó sus fornidos brazos en el cuerpo de la pelinegra, ella acomodó nuevamente su espalda sobre el torso de InuYasha y luego tomó los brazos de el con sus suaves manos y comenzó a acariciarlos al sentir ese abrazo tan caluroso y confortante que la hacía sentir extremadamente orgullosa y feliz.
Más tarde salieron de paseo por los shoppings de la ciudad, en un minibús que los llevaba desde el hotel hasta los paseos de compras de la ciudad, InuYasha estaba comprando unas cajas de bombones de la tradicional marca brasileña, luego antes de ir a almorzar fueron a un locutorio a llamar a sus familiares para saber de ellos e incluso a sus amigos. Kagome se emocionó mucho al oír a su hermanito hablarle con tanta alegría y su buen estado de salud del que goza gracias a los esfuerzos de InuYasha y los cuidados de la doctora Kikyo Atsuko, a quien InuYasha llamó para saber como estaban las cosas allá, le comentó que cuando el volviera ella se iría de vacaciones junto a Sesshomaru a Miami, el peliblanco se alegró de oír eso sabía cuan enamorada estaba Kikyo de su hermano mayor y cuan el de ella y pronto habrá boda entre ambos. InuYasha que de a poco estaba cayendo en los lazos de Kagome, deseó que haya boda muy pronto entre ellos y formen la mejor pareja del mundo junto a las tantas que existen hoy en día, no había lugar para discusiones estaban enamorados y nada parecería arruinar su felicidad.
Los días transcurrieron sin problemas ni sobresaltos, ya estaban en su séptimo día de vacaciones y faltaban 8, pero los pasarían a full, kagome no quería que pasaran nunca, pero debían volver cada uno a su trabajo, ese día, InuYasha llevó a dar un paseo en helicóptero a Kagome, ya que el hotel dispone de un helipuerto donde llevan a pasear a los turistas, el paseo es costoso pero muy bueno. Kagome ya no sabía por donde desbordar su felicidad sobre todo cuando a la noche bailó junto a el tradicional axe brasileño en una noche donde todo fue a puro baile, es más fueron la pareja ganadora de esa noche en el concurso que se había organizado en el hotel. Más tarde regresaron al hotel, InuYasha parecía rendido, otra vez volvió a ponerse su pijama azul con estampados de lunas y estrellas, cuando algo lo despertó del todo y lo sacó del sueño, Kagome se sacó toda su ropa y se acostó en la cama solo con una bikini prácticamente infartante y de color blanco. InuYasha estaba sentado en la cama y se restregó sus manos sobre su rostro a modo de no poder creer la mujer que tiene a su lado, cada noche una sorpresa nueva. La pelinegra lo abrazó por la cintura y lo tumbó en la cama casi bruscamente, sorprendido la miró solo para ver sus marrones ojos mirándolo con seducción, lo besó y el le correspondió, apagaron la luz, pero otra destellante les llamó la atención, salieron de su situación amorosa solo para ver que el tormentoso cielo estaba brindando un show de continuos relámpagos, InuYasha sacó del cajón de la cómoda de luz, su cámara digital y aprovechando que estaban a oscuras, esperó a que un relámpago iluminara y cuando esto pasó, sacó una foto con la misma velocidad que iluminó el relámpago y el fondo de la iluminada ciudad y el faro, sonrió y guardó la cámara, pero el estampido del trueno le dio a entender que se venía la tormenta, Kagome se abrazó a el efusivamente ya que se había asustado, le tenía miedo a los truenos, por eso cada noche tormentosa en Buenos Aires, se tapaba toda por que no tenía a nadie que la proteja, pero esta vez era distinto, InuYasha sonrió con asombro, mientras la pelinegra se escondía abrazándose temerosa sobre el como si hubiera visto un fantasma o algo peor.
InuYasha : - Oye, cálmate, es solo una tormenta-. Le dijo abrazándola
Kagome : - Lo se, pero me dan miedo-. Dijo con un sollozo pavoroso.
InuYasha la abrazó más hacia el como si la protegiera, se quedó un rato mirando por la ventana del balcón desde su cama, mientras Kagome ya se había dormido profundamente, miraba esa tormenta y la bonita imagen que daba ese show de relámpagos, hasta que se largó a llover y los truenos eran más sonoros, luego el peliblanco se acostó y se durmió junto a su novia que seguía pegada a el como papel adhesivo, se abrazó más a el y se durmió aún más tranquila sabiendo que estaba con su hombre, con su ángel guardián que la protegerá por siempre.
Bueno otro capítulo más, gracias mil pro los reviews que dejan, que enamorados están eh y que mujer resultó Kagome para Inu, la cuestión es que en Brasil la pasan genial, en el próximo, Inu, le pedirá a Kagome que se case con el habrá lemon o habrá que esperar un poco más adelante? Averígüenlo pronto, arrivederchi
Guille (KITT, el auto fantástico) ah aclaro que soy hombre por las dudas jeh!! Bueh adiosito
