Universo: Viking-Cannon. Después de la primera película. Posible línea atemporal.

Rating: K

Género: Comedia.

Summary: "Una disculpa, Gobber, no dejaste el horno encendido, lo encendió mi hijo... Eh, esta... pues... dormido... ¡Bueno es que...! Le pasa siempre que está preocupado, o estresado... o simplemente le pasa. Toothless me ayuda a mantenerlo en casa, pero esta vez logró escabullirse. Nadie puede verlo así. Asustara a la gente... El único lugar donde creo que este es en... ¡Astrid!".

Precuela de "Insomnio".


Hiccup sentía los ojos bastante pesados, al grado que parecía que iba a estrellarse contra el escritorio completamente dormido. Siempre le pasaba esto desde niño, bueno, no estrictamente "siempre", sino que era algo de todos los años, desde que era niño. Había una época del año donde estaba mucho más cansado de lo normal. No importaba que tan temprano durmiese, o cuanta leche de yak caliente bebiera, o si se atiborraba de comida, siempre tenía sueño esos días. Curiosamente, esos días encontraba su cuarto hecho un desastre o con cosas fuera de su lugar.

También le pasaba que despertaba en el piso de abajo, sentado en el comedor, recargado en la puerta principal, acostado en la cocina, en medio de los pasillos e incluso, cuando apenas era un niño había despertado en el patio trasero, dicho acontecimiento hizo que pescara una gripa terrible que lo dejó en cama durante toda una semana.

Nunca había explicación para eso, su padre también se quedaba desentendido al encontrar a su hijo dormido en todos los lugares menos en su cama. Sin embargo, como pasaba rápido, ninguno de los dos le había dado la importancia debida. Al final, Hiccup creía que de algún modo, durante la noche, tal vez había bajado por algo en la cocina o en la casa, y había olvidado volver a la cama mientras buscaba que comer o lo que quería. Tal vez como estaba tan cansado, él no recordaba los acontecimientos.

O cuando encontraba cosas fuera de su lugar e incluso dibujos que él no recordaba haber hecho, pensaba que Toothless había estado inquieto en la noche y que los dibujos los había olvidado por lo distraído que era. De niño, llegó a pensar que los trolls existían y que por ende, movían sus juguetes, pero de mayor se lo analizaba mejor. Los trolls no existían, por mucho que Gobber insistiera aquello, solo era que Hiccup no recordaba las cosas por andar en otros mundos.

Pero por ahora, tenía que terminar aquel dibujo. Era el séptimo que intentaba durante el transcurso de la tarde y posteriormente, noche; se acercaba el cumpleaños de Astrid y no tenía ni idea de que regalarle. Obvio no podía regalarle una joya o algo muy... ¿cómo decirlo? Ostentoso o algo que diera a entender que a él...

¡No! ¡Eso lo único que le conseguiría sería un golpe en la cara! Un ojo morado si bien le iba... ¡le gustaba tener sus dientes completos! Thor sabe que es verdad...

Pero no quitaba que podía darle un regalo de amigos... De buenos amigos, vamos, él podía hacerlo, haría lo mismo por Fishlegs, por Tuff, por Ruff... ¡incluso por Snotlout! Podía, claro que sí. No había nada especial, absolutamente nad...

Dio un cabeceó, luego agitó su cabeza. Estaba cansado a pesar de que no había hecho nada muy exhaustivo aquel día; echó un vistazo al dibujo que tenía planeado darle a la rubia (de sus sueños), era un retrato de la adolescente, de perfil mientras miraba al horizonte, con la trenza y algunos cabellos ondeándole al viento, con la ligera sonrisa que esbozaba cada vez que montaba en Stormfly, exactamente cuándo creía que nadie la estaba viendo (¡no era que él la viese... todo el tiempo!). Dibujó algunos detalles que indicaban que Astrid estaba montada sobre su dragón, sin embargo, nunca le gustaba del todo el resultado. No sabía si era el efecto del cabello, o si se veía desproporcionado el rostro...

Usualmente, los dibujos siempre le quedaban a la primera (modestia aparte), pero esta vez, dibujar a su mejor amiga era una tarea bastante difícil.

Sintió como una cabeza bastante grande como para ser de vikingo se acomodaba por encima de su hombro para ver lo que estaba haciendo. Hiccup sonrió al ver a Toothless, luego levantó la hoja con el dibujo para que su dragón pudiera de alguna forma apreciarlo mejor. El Furia Nocturna ladeo la cabeza, como si fuera un excelente crítico.

— ¿Y bien?— Hiccup entrecerró los ojos, más de lo que ya estaban— ¿Qué tal quedó? ¿Te gusta?

El dibujo se asemejaba bastante a la chica de la que Hiccup siempre hablaba, así como la misma con la que Hiccup hablaba. Era la compañera de Stormfly, y la primera vikinga que Hiccup había convencido para no matarlo. Sí, la conocía bien. Y le agradaba mucho, bastante, ella le mimaba cuando Hiccup no quería hacerlo (y cuando nadie más estaba mirando), hacía que los ojos de su jinete se pusieran más brillantes de lo usual, lo hacía sonreír con una cara graciosa, lo hacía reír, trataba de lo mejor a Stormfly.

Era la hembra de su hermano, por así decirlo, la chica con la que su hermano planeaba hacer una familia, tener un nido, tener huevos (¿así nacían los vikingos, no? Tenía que averiguar más sobre eso). Hiccup se refería a ella como la hermosa y linda chica rubia, la chica de sus sueños, la chica más hermosa y valiente de toda la isla.

Toothless creía que eso era muy largo, sí que la llamaba solo "linda chica rubia".

Pero no le gustaba tampoco, había algo que no le parecía. Siempre que Hiccup dibujaba a Toothless, quedaba bastante bien, pero este dibujo...

Sacó el aire por la nariz, negando con la cabeza.

—Lo sé, a mí tampoco me gusta—corroboró Hiccup, para luego soltar un sonoro y profundo bostezo. Se estiró en su asiento y luego procedió a levantarse, dirigiéndose a su cama a paso perezoso.— Bueno, tendré suficiente tiempo en la mañana para mejorarlo— dijo, sentándose en la cama a la par que aflojaba las correas de su pierna prostética— Buenas noches, Toothless...— dijo en medio de un bostezo. Después, cayó rendido contra la cama.

Toothless resoplo de nuevo y caminó lentamente hasta su roca, lanzó un disparo continuo de plasma para luego recostarse en ella, se enrosco en sí mismo y se dispuso a dormir igual que su hermano. Escuchó pisadas, posiblemente del enorme padre de Hiccup (ese sujeto era demasiado grande y pesado... no se parecía en nada a su liviano y pequeño Hiccup), y luego vio como la puerta de la habitación se habría lentamente. Vio la cabeza del padre de Hiccup y los ojos de este dirigirse a la cama de su hijo.

—Dragón— llamó al furia nocturna, el dragón alzó la cabeza— ¿Esta...?— hizo una seña que quería decir "dormido", Toothless asintió. Stoick entró de puntitas a la habitación y tomó la pierna prostética de su hijo para luego dejarla en un lugar más alejado— Aquí estará bien— dijo y salió de la habitación, no sin antes despedirse del furia nocturna— Oh, bien... eh... cuídalo, dragón.

Toothless asintió de nuevo y se enrosco en sí mismo. Hiccup ronco sonoramente y Stoick cerró la puerta.


Toothless escuchó como algo caía al suelo e instintivamente abrió su ojo verde para detectar lo que estaba pasando; la cosa que se había caído parecía ser un tanto pesada, así que movió su iris de un lado a otro para averiguar no que estaba fuera de su sitio. Su mirada llegó hasta la cama de su jinete y no vio a nadie. De inmediato abrió el otro ojo y levantó su cabeza lentamente.

Otra vez estaba pasando.

Se asustó cuando vio una cabeza emerger detrás de la cama, apoyándose en ella y balbuceando. Como pudo y apoyándose de las mantas, Hiccup se puso de pie, balbuceo de forma más audible "maldita pierna" para luego tratar de buscarla. Toothless se levantó silenciosamente, esperando que Hiccup solo estuviese adormilado y no dormido.

Vio sus ojos entrecerrados y fijos, así como su cara inexpresiva. No se percató de su presencia, ni siquiera le pidió ayuda o algo, Toothless temía que el muchacho cayera de nuevo, así que acercó la pierna del muchacho.

De todas formas, el dragón nunca había visto que Hiccup se pusiera solo la pierna de metal estando dormido. El muchacho lo atrapó y con una sorprendente orientación, se sentó en la cama dispuesto a ponérsela.

—... debo terminarlo...— murmuró él, ajustando las correas con sorpresiva destreza. Toothless se acercó a él— El dibujo... Astrid... hace... frio.

Se levantó, tambaleo pero se quedó de pie.

—Andando... tengo... quiero... leche, ¿hay leche? Papá siempre olvida traer con... Cubeta... carbón, lo hay, tengo que... Astrid montada en... mi, no, su... Stormfly... no me queda la nariz... Toothless...

El dragón se giró en seco, temiendo que el joven estuviera despierto, Hiccup no se había girado para verle.

—Lo tengo— dijo Hiccup con claridad, luego se sentó en su escritorio, tomo su carbón y una hoja en blanco. Dibujó durante media hora o quince minutos, Toothless se acercó para ver lo que dibujaba.

Era un retrato idéntico de Astrid Hofferson, incluso hizo los detalles mínimos, sombras, las casi invisibles pecas doradas, el brillo de los ojos estaba también ahí.

Hiccup se hizo para atrás en su silla, murmurando que el dibujo estaba listo. Toothless pensó que ahí terminaría, Hiccup se dormiría en su silla, de la misma forma en la que todos los seres vivientes lo hacían. No molestaría más, hasta que lo escucho decir con la claridad que tendría alguien hablando despierto.

—Tengo hambre.

Se levantó y caminó hasta la puerta antes de que el dragón pudiese reaccionar. Toothless le siguió, bajando las escaleras sin hacer ruido, pensó en despertar al padre del niño, pero, no sabía cómo decirle que su hijo estaba deambulando por la casa... dormido.

—Necesito encontrar pan— se escuchó la voz de Hiccup desde las escaleras, lo había dicho con la voz fuerte— Papá, ¿y el pan?... ¿esto es pan? Tengo que ir a la fragua... oh, tengo que terminar... la espada... ¿que era? ¿Qué quería? pan, sí, tengo... ¿hay mermelada?

El dragón llego hasta allá, le encantaba la mermelada. Si corría con suerte, tal vez...

— ¡No, no!— negó Hiccup y Toothless pudo jurar que estaba despierto— Toothless no puede comer mermelada... tuve que limpiar mucho... la... la... la última... la última vez.

Toothless gruño y Hiccup con toda la lucidez del mundo pudo hacer su sándwich de mermelada.

Tal vez una vez que lo termine, Hiccup podría irse a dormir de una buena vez. Por lo menos. El aludido empezó a comer el sándwich con total naturalidad, aunque embarrados la comisura de los labios con el espeso líquido.

Terminó, se levantó y caminó en dirección a la puerta, la abrió, se quedó mirando al infinito, como si se detuviera a pensar en lo que estaba haciendo. El ruido, así como el cambio de temperatura, despertaron a Stoick. Alguien había entrado o salido de su casa, lo primero que pensó fue en Hiccup y en el hecho de que él era... especial.

Se levantó de golpe, se calzó y corrió en dirección a la habitación de su hijo. Ni el dragón o el muchacho estaban en donde debían de estar; bajó corriendo las escaleras, justo en el momento en el que Toothless seguía a Hiccup fuera de la casa, dejando la puerta abierta.

—¡Hey! ¡Oigan!

El dragón se giró, preocupado de estar en problemas. Hiccup siguió su camino y Toothless, al ver que el muchacho no dejaba de caminar, Stoick apretó el paso para alcanzarlos, se estaban dirigiendo de lleno hasta la fragua.

—¿Qué...? ¿Sigue... eh, dormido?— cuestionó Stoick una vez estuvo a lado del dragón. Este asintió preocupado mientras Hiccup ladeada su cabeza de un lado a otro. — Oh no, ¿a dónde va?

Con el sujeto gordo que huele a hierro. Y que sólo tiene una mano y una pierna... que sujeto tan raro...

Hiccup abrió una puerta, hizo más ruido, pero no fue capaz de despertarlo. Caminó con destreza por el lugar, sin resbalarse o tropezar con las cosas regadas de la fragua. Tomó un par de carbones para encender el fogón.

Lo encendió y empezó a buscar cosas de todos los sitios sin el cuidado de ser silencioso. Toothless y Stoick le miraban sin saber que hacer exactamente, Hiccup encontró una espada y empezó a trabajar en ella, como un zombi. Stoick se pensó llamarlo en un intento de despertarlo, sin embargo, no quería asustar a su hijo.

Se escucharon más ruidos, esta vez no venían de Hiccup, sino de afuera.

— ¡Por fin te atrape, gran y repugnante Rompehuesos...!— exclamó una voz rasposa. Stoick y Toothless hicieron mala cara, Hiccup siguió con lo suyo como si fuera de día y como si estuviese completamente despierto. — ¡WAAAAAAAAAHHH!

Jobero apareció de improviso, con un hacha en sus manos (mano) y cara de guerrero, tenía puesto un pijama bastante gracioso, a juego con un simpático gorrito de dormir. Su garfio estaba en el muñón de la pierna y la pierna en el muñón del brazo.

— ¡Shhh!— exclamó Stoick, en un intento de callar al sujeto.

—Ah, solo son ustedes— el herrero bajo el arma y miró a todos lados. Sin ver a Hiccup, reparo en el horno encendido, tomo aire abruptamente, asustado. Stoick temió lo peor— ¿¡Acaso deje el horno encendido!?— Gritó, preocupado, Stoick sintió que el aire podía regresarle al cuerpo— ¡Thor Santísimo, soy un descuidado! ¡Gracias por notarlo, Stoick!

Eso definitivamente no era parte del plan, pero funcionaba y Stoick no iba a rechazar tal oferta que le ofrecían los dioses.

—Oh, sí, claro— Stoick se veía nervioso, tratando de ocultar que Hiccup y Toothless se encontraban en la fragua, con el primero haciendo quien sabe que— Vi la chimenea encendida y... pensé... "oh, mi buen amigo Jobero dejó el horno encendido, debería entrar a ver qué sucede".

— ¿Ah sí? ¿Qué hacías despierto tan tarde?— cuestionó el rubio, viendo que la historia de Stoick tenía cabos sueltos.

—Ah pues... A veces, no puedo dormir y camino por la aldea.

— ¿Y convenientemente, hoy no había apagado el fuego del horno?

—Mira, no se mucho de esas cosas, solo sé que... ¡ya debo regresar a casa!— dijo, antes de girarse y tratar de hacer que Toothless se llevará a su hijo. — Bueno, Jobero, buenas noches...

— ¿¡Hiccup!? ¿Qué haces aquí?

Hiccup no se giró, solo siguió trabajando. Tal vez los dioses no querían ayudarle, tal vez querían burlarse de él. No era justo, eso siempre le pasaba a Hiccup, no a él.

Gobber caminó hasta él tratando de ver lo que sucedía. Hiccup no le regreso la mirada, mucho menos hizo un gesto de haberlo escuchado.

— ¿Qué le pasa?— cuestionó Gobber a Stoick.

—Ah, nada, anda así desde hace tiempo, siempre siendo grosero, ¿verdad, Hiccup?

Hiccup murmuró algo, pero no hizo nada más. Se giró y puso la espada al fuego, esperando a que cambiará a rojo vivo para poder darle la forma correcta.

—Yo no creo que esté bien— murmuró Gobber— Muchacho, ¿qué te pasa?

—Oh, Gobber, no creo que sea necesario...

Hiccup ronco sonoramente, luego ladeo su cabeza.

Gobber miro a Stoick sin entender nada.

—Muy bien, ¿qué paso?

Stoick suspiró.

—Bueno, primero que nada, una disculpa, Gobber. No dejaste el horno encendido— se disculpó Stoick, mientras Hiccup sacaba la espada, tomo un martillo y empezó a golpear sonoramente la espada— Lo encendió mi hijo, que está... eh... pues... dormido— admitió, Gobber abrió los ojos sorprendido— ¡Bueno, es que...! Le pasa siempre que está preocupado, o estresado... o simplemente le pasa— explicó Stoick, Hiccup seguía dándole martillazos— Desde niño, aunque nunca había salido de casa salvo al patio trasero... Y bueno, ahora que Toothless está, me ayuda a mantenerlo dentro de casa. Pero esta vez logro escabullirse, nadie puede verlo así— justificó Stoick. Hiccup puso la espada en agua, causando un satisfactorio "tssss".

— ¿Quieres decir que esta...?

—Dormido, sí.

— ¿Y cómo...?

—Yo tampoco lo sé— respondo Stoick.

— ¿Y cuándo planeabas decírmelo? Pude haberle rebanado la cabeza— susurró Gobber, Hiccup dejo su trabajo en su lugar y decidió quitarse el mandil, salió del lugar, sin que nadie lo viera.

—No planeaba decírselo a nadie para empezar— respondió Stoick— Escucha, Gobber, Hiccup no sabe que...

— ¿Es sonámbulo? ¿No tiene idea?

—No, y preferiría a que no lo supiera, eso lo estresaría más de lo que ya está— Stoick miro por todos lados, buscando a su hijo— Hiccup puede estresarse más y eso lo empeora... ¿Dónde está?

Toothless olfateo, buscando el rastro del chico.

— ¿Lo perdiste? ¿Cómo pudimos perderlo? Estaba aquí...

Toothless encontró su aroma fuera de la fragua. Salió de esta y corrió por todos lados, detrás de él, iban Gobber y Stoick, quienes miraban muy atentos a todos lados.

Corrieron en dirección a la casa del jefe de nuevo, Stoick se sintió aliviado de que Hiccup no fuese a otro lugar, tal vez iba a regresar a dormir y asunto resuelto. Esperaba que sí, así está locura se terminaría.

— ¿Y desde cuando le pasa? ¿Desde siempre?

—Desde que aprendió a caminar— Toothless subía por las escaleras, Stoick y Gobber le seguían la pista— Es una cosa de niños, unos mojan la cama, otros no pueden dormir y el mío habla y camina dormido.

—Rayos, ¿ya viste eso con Gothi?

—Me dijo eso sobre él. Se le quitará con el tiempo, no es algo eterno...— Stock llego a su habitación y no vio a Hiccup por ningún lado, Toothless seguía observando el lugar, asustado por no encontrar a su jinete. —... ¿Algún rastro de él, dragón?

— ¿Dónde podría estar?— cuestionó Gobber, acercándose a al escritorio del adolescente— ¿Esa es la chica Hofferson?

—Sí, está vuelto loco con que mañana es su cumpleaños... De verdad que nadie puede verlo así..., Asustara a la gente, el único lugar donde puede estar es en...

Toothless saltó por la ventana. Lo había encontrado.

— ¡Astrid!— dijeron los dos hombres al mismo tiempo.


Hiccup subía por la casa de Astrid, tratando de llegar a su ventana, con el dibujo guardado en uno de los bolsillos del pantalón. Adentro de la casa, Astrid dormía plácidamente, sin escuchar nada fuera de lo común.

Stoick, Toothless y Gobber llegaron en el momento. Hiccup se colgó con una mano en el quicio de la ventana de Astrid, buscando el dibujo en su bolsillo.

—Te quiero... pero no puedes saber... por favor, no me golpees... secretamente me gusta... casi tanto como tu... No escuches eso...

— ¿Te imaginas que se caiga?— murmuró Gobber, Stoick le miró asustado. Toothless ya estaba debajo, buscando como atraparlo.

—Tu regalo...

Hiccup cerró los ojos, se quedó quieto y aflojó el agarre. Toothless jadeo, preocupado, Stoick y Gobber corrieron debajo de la ventana, buscando atraparlo.

— ¡Para que hablé!

Hiccup cayó al vacío, sin tener conciencia de eso. Los dientes de Toothless le pescaron por la ropa de milagro, Stoick extendió los brazos para cargarlo, y Gobber trato de no tener un paro cardíaco.

—Sugiero que lo amarres a la cama— comentó Gobber.


Hiccup abrió los ojos lentamente, algo desorientado, estaba acostado sobre su cama, boca arriba, con los brazos y piernas por todos lados, así como con la pierna todavía puesta. Al parecer había olvidado quitársela, aunque recordaba que no había sido así. Ignoró este hecho y decidió bajar a desayunar, no sin antes echarle un vistazo a su escritorio.

¿Y los dibujos?

Hiccup empalideció, ¿no había estado toda la mañana dibujando? ¿Dónde estaban los dibujos? Vio a Toothless, pensando que era una mala broma por parte de su dragón, pero Toothless estaba profundamente dormido.

Entonces, ¿qué había pasado?

Bajo a la cocina, confundido, su padre estaba preparando algo para comer. Hiccup pensó en preguntarle, pero se vería muy despistado, además, él no sabía que... bueno, tal vez si lo sabía, Gobber y su padre eran bastante unidos.

— ¡Buenos días, hijo! ¿Toothless sigue dormido?

Pues claro, había estado toda la noche cuidando al jinete.

—Buenos días, sí... Ahm, oye, papá...

¡Toc, toc!

— ¿Quién será tan temprano?— se preguntó Stoick.

¡TUM TUM TUM!

—Ya vamos, ya vamos— Tranquilizó el hombretón, Hiccup fue tras él, curioso. Stoick abrió la puerta y vio a una niña rubia detrás de la puerta, tenía las mejillas rojas, los ojos brillando y el pelo algo alborotado. — ¡Hola, Astrid! ¡Feliz...!

— ¿Esta Hiccup?— le interrumpió la chica, casi en tono asesino. Stoick se apartó un poco, para que la chica pudiera entrar. Hiccup se encogió cuando vio a la chica caminar hasta él. — ¡Tu!

—Hola, Astrid, hola, Astrid...

La chica le golpeó en el estómago.

—No vuelvas a subir a mi ventana mientras duermo o te rebanare la garganta la siguiente vez. — Amenazó, Hiccup tembló de dolor y miedo, pero también estaba confundido— ¿Oíste?

—Yo no... Me trepe...

—Te veré en la academia— añadió la chica con un tono más tranquilo— Y gracias por el dibujo— añadió en voz baja para luego darle un beso en la mejilla. Hiccup no sabía qué hacer con tantos sentimientos. — Hasta luego, jefe— se despidió de Stoick y así como entró, salió.

Hiccup miro a su padre confundido. Este solo se encogió de hombros como si no le importará demasiado.

—Mujeres, son un enigma, ¿verdad?


Bueno, alguien estuvo muy poco demasiado fuera, pero tuve algunas complicaciones... pero ya esta aqui xd

Ya casi acabo el cap de La Bruja y El Dragon, que sera un poco larga xd

Esta es la parte donde repondo los RW xd

skayue-chan:Holis xd

Tengo pensados un par de shots mas de estos dos teniendo un bebe, ambos son tan lindos que si se antoja xd

Me alegra que te haya gustado uwu

Hijo Mello:

Ejejeje, como lo dije antes, tengo planeado mas xd

Astrid fangirl:

Zephyr is coming to give back everything the darkness stole xddd

Ok no, pero si, es un fanfic en el que vengo trabajando estos dias. Pero es mas un experimento que otra cosa xd

Por ahi se me ocurrio un xover, ahora que tengo tiempo, quiza pueda hacerlo, pero en la seccion jelsa uwu

Por cierto, ¿Ya escuchaste Earth? Es hermosa y Ariana es una zebra xd

¡Hasta otra! Gracias totales!