-No debiste, Nichols- Digo recostándome en su sillón y subiendo los pies en el regazo de Nicky.
-Ya deja de quejarte y cuéntame otra vez como fue que te besó –
-Dijiste que para llamarse besos debían tener labios, lengua y… ammm… saliva. ¿Ahora te contradices? – digo comiendo un bocado de emparedado.
-Estoy segura que dije baba, y no me contradigo, pero cuenta, ¿qué pasó en realidad? –
-Pues eso, sólo me dejó la hoja, me besó en la mejilla y se fue-
- ¿Segura que no te la tiraste sobre el escritorio? –
-Cállate, y no, no me la tiré. –
-Pues ganas no te faltan… - Dice Nicky tomando un sorbo de su jugo de naranja. -Oye, ¿y si le vas a decir a tu mamá del empleo en Yale? –
-Seguro que sí, espero que pueda trabajar. Admito que la idea de que trabaje en la misma institución donde estudio no me agrada, pero por lo menos tendrá un empleo seguro y dejará de pedirle dinero a Sonia. -
- ¿Y ya supiste que hacen esas dos por las noches? –
-No, por cierto, le llamaré a Sonia para preguntarle al respecto, es muy raro que mi madre se vaya con ella estas últimas noches y regrese a casa con olor a colonia de hombre. Creo que puede tener una aventura pero no me quiero entrometer, es su vida. – Me levanto del sofá, tomo lo que queda de mi emparedado.
-¿A dónde vas? – Pregunta con la boca llena.
-A mi casa, y no hables con la boca llena, por favor. –
- Y pensé que Diane era quien molestaba con esos comentarios…- Nichols se levanta, -te llevo, la última vez te fuiste en taxi solo porque la resaca me estaba jodiendo la cabeza. –
-Gracias, Nichols… -
-Por nada, Vause. – Tomo mis cosas, ella sus llaves y salimos para subir a su auto.
Durante el camino Nicky corea canciones de su lista de música mientras yo me sumerjo en mis pensamientos. Tengo que saber qué anda haciendo mi madre con Sonia por las noches, aunque no me quiero meter, en el fondo me preocupa qué podría estar haciendo.
Al llegar a mi casa dejo mi mochila en el sofá, verifico que mi madre no se encuentre para poder hablar con tranquilidad. Me recuesto en el sofá usando mi mochila como almohada, saco mi celular y busco el número de Sonia para llamarle.
Uno, dos, tres tonos y contesta. De primera instancia, su voz suena más ronca, seria y no tiene rastro de su habitual alegría.
-¡¿Hola?! – Escucho de nuevo.
- Hola, Sonia, habla Alex, la hija de Diane-
-Hola, Alex, que gusto saber de ti, hace tanto que no te veo. –
- Lo sé, Sonia, te llamo para preguntarte sobre algo respecto a mi madre… - Espero que ella me incite a continuar.
-Alex, ¿qué… qué pasa con tu madre? – La voz de Sonia se pone tensa.
-Mi mamá me ha dicho que ha estado saliendo contigo las últimas noches, ¿está todo bien? – Estoy preguntando con miedo, no quiero que Sonia me diga algo que no quiero escuchar.
Un suspiro largo sale de su boca, - sí, Alex. Tu madre ha pasado las últimas noches en mi casa, conmigo. No pasa nada, querida. –
- ¿Segura, Sonia? -
- ¿Por qué te mentiría, Alex? Descuida, querida. –
- Bien, gracias, Sonia. Un beso. –
- Un beso, bella. –
Si Sonia me afirma que mi madre ha pasado las noches con ella, ¿por qué su ropa huele a hombre? Escucho la puerta abrirse y mi madre aparece. Me levanto para ir a su encuentro.
-Hola, ma, oye, hay algo que te gustará –
- ¿Qué cosa? –
-Ven y te platico – Me acompaña hasta la sala y nos sentamos en el sofá donde momentos anteriores estaba acostada. – Me he enterado que Yale necesita personal en el área de limpieza - saco la hoja de mi mochila. - Chequé los requisitos y tu cumples con todo. ¿Qué dices?, ¿te interesa? – Mi madre lee la hoja que le entregué, levanta su vista y se lanza hacia mí para abrazarme. Le correspondo el abrazo con ternura, siento mi cuello humedecerse, está llorando. -Ma… mamá… ¿entonces sí te interesa? – Me suelta, limpia sus lágrimas y afirma con la cabeza. -Bien, ya tienes tu currículum vitae, tienes experiencia, tiempo… ¿qué dices si mañana te presentas a entregar la solicitud y el papeleo requerido? – Mi madre asiente con la cabeza. – Bien, entonces busca lo que te hace falta como acta de nacimiento y esas cosas… Yo iré a mi habitación a estudiar. – Beso la frente de mi madre quien no deja de llorar en silencio con una sonrisa bien marcada.
Ya en mi habitación, saco mi computadora portátil y empiezo a redactar el ensayo, espero terminar la mitad hoy y el resto lo haré mañana por la tarde, después de todo, no es por alardear, pero escribir se me da bien y el tema de los garífunas ya lo tengo bien trabajado. No habrá problemas.
-¡Alex!- biiib, biiiib, biiiib - ¡Alex! – Mi madre grita desde la cocina, esto ya está volviendo a la normalidad. Apago en despertador, tomo mis lentes, un largo y necesario bostezo sale de mi boca.
-¿Qué pasa, ma? – Le grito desde mi cama.
-¡Alex, ven aquí, el desayuno está listo! – Me levanto con una sonrisa de oreja a oreja, no he desistido de probar esos labios que ayer me tocaron. Voy a la cocina y mi madre tiene de todo en la mesa, huevos, hot cakes, avena, jugo de naranja, leche, cereales, pan tostado, café, galletas nutritivas…
-Ma, ¿quién viene a desayunar? ¿los vecinos de la cuadra o nosotras? – le digo y la miro divertida mientras pasea por la cocina repasando las posibles preguntas que le harán hoy al entregar la solicitud.
-Obvio, nosotras. Ya siéntate a desayunar, - ve el reloj de pared en la cocina, - ¡Seis de la mañana! Oh, Alexandra, ¿y si no me contratan? No estoy lista – me pregunta preocupada.
-A ver, ma, tranquila. Estarás bien, todo irá bien. No te preocupes y tú da lo mejor de ti. – Mi madre me mira con una sonrisa en sus labios.
-Eso te dije yo cuando fuiste a hacer tu examen en Yale la segunda vez. – Me siento en la mesa y me sirvo jugo de naranja.
-Síp, y ahora te lo digo a ti. Eres responsable y tienes experiencia, te darán el trabajo, seguro que sí. – Tomo un sorbo del jugo. – Ahora, ve a bañarte y a vestirte que entre más pronto entregues los papeles, mejor. -
- ¿Segura que quieres que trabaje en la misma universidad a la que vas? –
- Mira, mamá, no estamos como para elegir, y no, no me molesta… - Le regalo una sonrisa y ella se va dejándome sola en la cocina. No me gusta ver a mi madre insegura, no estoy acostumbrada a esa imagen de ella, pero por ahora seguiré siendo la fuerte de las dos hasta que ella vuelva a ser y a sentirse como antes, es mi madre y me necesita, así como yo necesité de ella.
Veinte minutos después, con el estómago lleno y energías recargadas, fui a mi habitación a prepararme para las clases. Por primera vez, mi mamá me acompañó hasta la universidad.
-Wooow, Alex, éste lugar es enorme. Ahora entiendo porque cobran tanto de colegiatura. – Dice mi madre admirando a sus alrededores.
-Es un lugar amplio, los profesores son excelentes, el sistema educativo es de primera, hay muchas razones por las que cobran tanto. – Digo mientras caminamos hacia el edificio principal donde se ubican las oficinas, siento las miradas de muchos alumnos a mi alrededor pero no le doy importancia, deben estar sorprendidos por verme acompañada de alguien que no sea Nicky. Al entrar, mi madre se sujetó a mi brazo apretándolo fuerte pero sin hacerme daño. -Tranquila, sólo son un montón de personas en traje –
-Eso también te lo dije, pero en tu primer día en el cuarto grado. –
- Lo sé-
-Entonces deja de robarme mis frases, jovencita. – Reí por unos instantes hasta que miré la hora en el reloj sobre un escritorio.
-Mira, mamá, aquella es la secretaria del director, - dije señalándole la dirección de una mujer robusta de tez blanca sentada en un escritorio al lado de una de las oficinas - puedes acercarte a ella a pedirle informes, yo me tengo que ir a clases. – Le doy un abrazo rápido – suerte, mamá. – Me retiro con prisa a mis clases matutinas.
Para el primer receso, lo primero que hago es llamar a mi madre para saber cómo le ha ido, son buenas noticias las que me dice y parece que todo va a su favor. Minutos después me reúno con Nichols en una de las mesas al aire libre. Hablamos sobre las clases, las tareas sin terminar de Nicky, comimos fruta como almuerzo y terminamos recordando la escena de Piper besándome la mejilla.
-Vause, ¿a qué hora dices que es tu siguiente clase? –
-A las doce, ¿por? –
-Porque llegas con 3 minutos de retraso –
-¡Mierda! – volteo a mi alrededor notando que los pasillos y áreas están vacíos.
-Venga Vause, te acompaño por si tienes que inventar alguna buena excusa para que el señor Dell Marco te deje pasar- dice mientras toma mis cosas y las guarda como sea en mi mochila y yo termino de cerrar el topper con la fruta.
-Gracias, Nichols, pero hay que correr-
Nos apresuramos a entrar al edificio y cuando estábamos cerca un compañero de complexión delgada pero fuerte, de tez morena con cabello castaño, corto y siempre bien peinado, Brus Homer, nos obstaculiza el paso deteniéndonos. Él es un poco más alto que yo, son unos centímetros, apenas y se nota la diferencia, hemos estado peleando por el mejor promedio durante años, pero él nunca ha superado mis notas de excelencia.
-Hola, Vause, parece que tienes prisa. – Me dice con aires de grandeza.
- Hola, Homer, sí, y si no te importa me tengo que ir. – Retomo mi camino pero Homer me bloquea el paso de nuevo.
- Vause, la mujer con la que viniste, ¿quién es? –
- ¿Qué te importa, Homer? –
- ¿Es tu madre? –
- ¿Algún puto problema? - Me pongo a la defensiva encarándolo.
-Hey, cuidado con tus palabras, Vause-
-No me amenaces, Homer. Deberías estar en clase. – Le digo recordando que yo también llego tarde.
-Tú también deberías estar en clase en lugar de estar guiando para las oficinas a prostitutas como esa –
Esas serán las últimas palabras bien pronunciadas de Homer por un largo tiempo. Todo fue muy rápido, me vi sobre Homer golpeando su rostro con mis puños, no lo golpeé tanto como quisiera ya que alguien me jalaba de los hombros para quitarme encima de él, Homer aprovechó el momento en el que mis brazos fueron tomados para darme un golpe rompiéndome el labio inferior. Escucho la voz de Piper llamándome y en eso tuve consciencia de lo que hice. Golpeé a Homer.
-¡Mierda, Alex! ¿Qué pasa contigo? – Nicky me levanta de los hombros, ella era quien me jalaba.
-Yo… carajo- miro a Homer en el suelo y a Piper ayudándole a levantarse.
-¡Esto no se queda así, pela! – me grita tomando la atención de uno que otro metiche que pasaba por ahí, no puede hablar bien debido al golpe en su mandíbula pero se entendió lo que dijo. Piper me mira desconcertada, está molesta, decepcionada tal vez, no lo sé.
-Homer, ¿qué pasó? – le pregunta Chapman.
- Alex me golpeó, plofesola – Dice él apuntándome con el dedo.
- Eso lo vi, Homer, pero ¿por qué? – Homer no contestó- Vause, Homer, Nichols, acompáñenme a la oficina del director. – Los tres nos quedamos viéndonos unos a otros. -¡Ahora!- Alza la voz Chapman y los tres acatamos su orden en seguida.
Una vez con el director, él pide hablar con Homer y conmigo en su oficina mientras Chapman llegaba con la enfermera para evaluar los daños en nuestros rostros.
-Señor Homer, Señorita Vause, dos de mis más grandes estudiantes de Antropología peleándose como seres irracionales en esta institución. Eso es inadmisible.
-Señol, déjeme explicalme…-
-¡Silencio Homer! En los años que tengo como director jamás ha habido una pelea en esta institución, ¡y no voy a tolerar ese comportamiento! –
-Es que… -
-¡Hablará cuando se lo ordene, señor Homer!- Estoy segura que sus gritos se escuchan hasta la antesala de las oficinas. Los tres guardamos silencio hasta que la puerta se abre dejando entrar a Chapman y a la enfermera. La enfermera revisa primero a Homer al ver que él recibió la peor parte, después me revisa a mí. A los dos nos pone hielo, dos da analgésicos para el dolor y se retira.
– La persona que haya empezado la pelea será expulsada de la institución inmediatamente con una carta de no recomendación firmada por mí. Quiero saber la verdad, por su bien, díganme qué pasó. – El director estaba furioso, su respiración se hizo más densa y las fosas nasales se le abrían como puertas. Chapman se quedó en la oficina sentada a un lado de Humer quedando él en el medio. -Repito – dijo alzando la voz pero sin gritar esta vez – quiero saber la verdad –
-Ella me golpeó, señol. – Homer, el primero en hablar, qué sorpresa, ¿qué no iba a hablar cuando se lo ordenaran? El director me mira como si fuese de otro planeta.
-¿Es cierto eso, Vause? – Me pregunta sorprendido.
- Señor, hay una razón por la cual lastimé al señor Homer –
-¿A sí?, dígame entonces – Se recuesta en su silla reclinable al otro lado del escritorio.
- Fue en defensa –
-¡¿Qué?! – Preguntamos los tres al unísono viendo a Piper en su silla.
-Fue en defensa, director. Presencié el momento de la agresión y la señorita Vause actuó en defensa. – No lo podía creer, Chapman acaba de salvar mi trasero.
-¡Eso es mentila!- Grita Homer.
- Senor Homer, más respeto. Lamento decirle que queda suspendido de Yale, ahora mismo llamaré a su tutor para que lo acompañe por sus cosas a su casillero y en seguida, abandone la institución de manera permanente. La carta de no recomendación, su expediente y el resto de su documentación se la enviaremos por correo. Retírese. –
-¡Pelo eso es mentila! – Homer se levanta del asiento exaltado.
-Dije, ¡retírese! – El director levanta la voz por última vez, Homer abandona la sala no sin antes declararme la guerra con la mirada.
- Vause, regrese a sus clases. Quiero que esté consciente que no queda impune de sus acciones, correspondió un ataque físico con agresiones. Se levantará un archivo documentando lo sucedido, ¿quedó claro? –
-Sí, señor. – Sigo incrédula, Chapman me salvó el trasero.
-Retírese y que no se repita, Vause, no quiero otro brillante alumno fuera de la institución. –
-Bien, gracias. – Al salir de la oficina, Nichols me esperaba con mi mochila.
-Hey, Vause, yo me invento excusas muy buenas cada que llego tarde, pero esto supera cualquier excusa que pude haberme inventado jamás. – Nicky me da mi mochila y ella toma la suya. - ¿Qué pasó? –
-Te cuento en el camino, quiero salir de aquí. -
NOTA: Sigo agradeciendo a aquellos que siguen el Fic. Muchas gracias por sus comentarios, les reitero la invitación para que comenten qué les parece el Fic, y para identificarlos, un pseudónimo a los que gusten hacerlo.
Answering a comment: My English is not good but it's not bad either, but I don't dare to translate the fic.
(¿Lo escribí bien?) Saludos, un abrazo.
Atte: Andrea Mendoza.
