Hola a todos! he vuelto un poco tarde, lo sé, es sólo que este ultimo par de semanas he estado muy ocupada y con muy poca creatividad, espero que eso se revierta luego. Bueno no hay mucho que decir, solamente gracias a quines siguen la historia y un extra gracias a los que dejan su opinion, de verdad que no se saben como motiva aquello.

No les quito mas tiempo, espero que disfruten el capitulo y no desesperen, que Harry ya va a caer por Draco. Enjoy!

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Capitulo diez

"Uno más"

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El ambiente estaba tenso en la sala. Las caras oscurecidas de todos reflejaban perfectamente lo que sus mentes pensaban. El sentimiento de horror los cruzaba a todos, y no era para menos, es decir, estaban sacrificando personas para realizar aquellas fallas.

Draco no sentía una especial empatía por los muggles, es decir, no tienen magia, su vida es como la de cualquier animal común, pero eso no quería decir que no sabía que eran personas como él, que sentían, que sufrían, que tenían sueños y proyectos, otra cosa es que los considerara poca cosa, pero…. Que les hicieran eso. De solo imaginar la imagen le deban nauseas, y más aún si se ponía a pensar en cómo se llevan los sacrificios, generalmente con la victima completamente consiente mientras le retiran los órganos.

Pero eso no era todo, lo que lo tenía especialmente pálido era lo que Peter había mencionado con especial pena y cuidado. Había podido identificar a una de las personas, y su nombre era Bellatrix Lestrang, su tía.

Miró alrededor de la sala para ver la cara de sus otros parientes Black, Dorea había escuchado la noticia con pena, al igual que Tonks, pero el que parecía más afectado era Sirius, y lo podía entender. Su madre le había contado que cuando eran pequeños Bellatrix y Sirius eran inseparables, hasta el día en que él fue reclamado.

Él también se veía afectado por la noticia, es decir, su tía, la misma tía que le había enseñado oclumancia hace unos años, la que siempre besaba sus mejillas para año nuevo, la que llegaba radiante con sus vestidos nuevos y los lucia frente a Narcisa para pedirle su opinión. La misma que le daba dulces a escondidas estaba realizando sacrificios humanos.

- Como lo habíamos sospechado, la situación es grave- la voz gruesa de James Potter lo saco de sus pensamientos, su rostro parecía haberse avejentado en tan sólo minutos – no podemos ir y confrontar a Bellatrix sin pruebas, lo más segura es que su esposo también esté implicado en ese grupo, pero aunque Peter le vio la cara, no pudo reconocer al líder de éste grupo, nos mantendremos atentos, pero…- Potter guardó un tenso silencio, nadie se movió ni emitió ruido alguno- quiero que estén preparados para cualquier cosa, ya tenemos una idea a lo que nos estamos enfrentando, hay que estar listos.

Lo último lo dijo mirando directamente hacia a Harry y a ellos, los reclamados. No había que tener dos dedos de frente para darse cuenta que el patriarca Potter temía que se pudiera desatar algún conflicto, y ellos, siendo los nuevos de ahí, debían esforzarse para poder luchar a la par que los reclamados de James Potter si es que llegaba la ocasión.

Trató de obviar el frio que bajó por sus entrañas. No quería admitir, que a pesar de saberse mucho más poderoso que antes, tenía miedo de enfrentarse a esas personas en combate, una razón es que eran sus familiares, y la otra por las cosas que ya habían hecho. No tendrían piedad con ellos, eso lo daba por sentado.

A su mente llegaron los recuerdos del rostro preocupado y enojado de su madre, que lo había apretado contra su vientre para que no viera como su tía mataba a cuchillazos a uno de los pavos reales de su padre, que ya estaba muy viejo y perdía cada día más de sus hermosas plumas multicolores. Hay que darle una muerte piadosa, había dicho su tía antes de sacar un cuchillo de sus botas y dejar caer el filo por el pecho del animal. Su mente recreo la risa lunática que le había dado pesadillas por semanas.

Su tía era un personas pasiva, pero había ocasiones, como la vez del pavo real, que sus ojos parecían brillar de una forma distinta, una forma que su madre desaprobaba y siempre que ocurría aquello, lo mantenía lejos. Ahora podía percatarse del por qué del reguardo de su madre para con su hermana, su tía Bellatrix no era mentalmente estable.

-Harry- el patriarca llamó a su hijo con voz seria, y ambos intercambiaron una mirada que al parecer fue toda una conversación, ya que tras varios segundos de silencio, Harry cabeceo, como si le hubieran dado una orden, y James relajó su expresión con un brillo de satisfacción y alivio en los ojos- bien. Haremos una nueva excursión a esa casa a ver que encontramos, Sirius, tu irás con Peter y Tonks a hacer más averiguaciones, Remus me acompañará al ministerio por ahora.

Sirius cabeceo de forma ausente. Lily por debajo de la mesa tomo uno de sus brazos y le dio un apretón, entregándole ánimo, mientras que sus ojos transmitían cariño que el moreno no aprecio por estar mirando fijamente la superficie de la mesa.

Al finalizar la reunión, Harry les hizo un movimiento de cabeza para que lo siguieran. Él no tenía deseos hablar, Harry al parecer tampoco, Ron parecía no saber que decir para romper el tenso silencio, y Hermione lucía un rostro sombrío pero pensativo, podía jurar que veía los engranajes girando bajo el cabello de la chica.

Cuando llegaron al estudio, rápidamente se deshizo de su suéter, quedándose con la camisa mostaza que llevaba debajo, y es que no entendía esa manía de Harry de siempre tener su estudio tan caldeado, era horrible. Miró como Potter se quitaba la chaqueta para quedar con una sudadera bastante entallada.

-vamos a coordinar una operación – se apoyó contra el respaldo del sillón mientras cruzaba los brazos, Hermione se sentó en uno de los sillones individuales mientras que weasley se sentó sobre uno de los brazos del sillón de tres cuerpos, todos lo miraron intrigados- lamentablemente Hermione no ha tenido el entrenamiento suficiente como para salir del castillo, así que te quedaras aquí.

-¡pero Harry!- reclamo la castaña, mirando dolida a su amigo, Harry le sonrió conciliador.

-lo que haremos ahora debemos hacerlo rápido, para estar listos- la mirada de la chica se suavizo un poco- le diré a Sirius que te ayude ya con las marchas para salir fuera del castillo- Hermione asintió un poco satisfecha- bien, primero que nada quiero que sepan que ustedes no son los únicos reclamados que quería llamar.

Draco abrió un poco los ojos sorprendido. Él siempre creyó que sin contarlo a él, Potter elegiría a sus mejores amigos, no se le cruzó por la mente que tuviera a otras personas. Y al parecer, los otros pensaban igual.

- El plan original era ir reclamándolos de a poco, cosa que en un par de años ya estuvieran todos aquí, pero como están las cosas….. bueno creo que en un año ya estarán todos aquí.

-espera- Hermione lo miró con los ojos entrecerrados- ¿en un año a partir de ahora o en un año contando desde que reclamaste a Draco?

-desde el segundo.

-pero, hermano, eso nos da poco menos de seis meses para que traigas a los demás- Weasley de verdad parecía conmocionado- ¿te das cuenta el impacto que tendrá esto en la comunidad mágica?

-por supuesto que lo sé- Potter se pasó una mano por la cara- pero no hay otra opción, el camino que están tomando las cosas es demasiado peligroso, y esto es sólo en caso de emergencia, si los detenemos, esperare el tiempo suficiente para reclamar a los demás- dio media vuelta, hacia su bola de cristal y posó una mano sobre ella, la neblina dentro de ella comenzó a remolinarse hasta que una imagen se formó entre la bruma- este es nuestro próximo reclamado que deberán ir a buscar.

Ron y Hermione sonrieron alegres, por su parte, Draco bufó.

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El instituto profesional Magos capacitados, era un edificio que físicamente, se encontraba perdidos por los campos de Irlanda, un edificio no tan antiguo como Hogwarts, pero era casi igual de majestuoso, en él, se capacitaban a todos los magos jóvenes en distintas licenciaturas que en un futuro cercano, les permitieran ejercer profesionalmente.

Entre las distintas materias, existía la licenciatura de derecho mágico, el curso que hasta hace un par de semanas cursaba Hermione Grenger.

-es macabro que hayan puesto esto.

-no puedo verlo sin que se me apriete el pecho.

Neville tan sólo asintió a lo que las hermanas Patil dijeron, a la entrada del pabellón de los alumnos de derecho mágico, algunos alumnos habían colocado una fotografía de Hermione, y en el suelo bajo ella, había varias velas y flores en su honor.

-no creo que esté muerta- Padma, Parvati y Lavander lo miraron con una vaga esperanza bajo la sombra de sus ojos.

-que Merlín te oiga- murmuro Lavander, apretando sus libros contra el pecho- van a hacer tres semanas que se la llevaron, quizás que cosas está viendo, o le están haciendo…

-vamos, chicas- dijo tratando de ser optimista- convivimos con Harry por siete años, fue nuestro amigo, hicimos travesuras con él, nos contamos secretos, participamos en fiestas, es imposible que haya cambiado tanto, o que lo haya fingido.

Parvati fue la única que pareció creer sus palabras, pues le sonrió y apoyó su mejilla en el brazo de él.

-mm… antes me podía apoyar en tu hombro y ahora no lo alcanzo. No se sí creciste mucho o yo me estoy achicando- dijo en broma, las otras dos chicas también rieron.

-estás tan grande como Ron- dijo Lavander, todos sonrieron por un rato para luego volver a decaer. Ron también había sido reclamado.

-¡ey!

Los cuatro se dieron vuelta para ver llegar a Seamus, Dean y Ernie por el pasillo. Neville hasta cierto punto se sintió un poco tonto al recordar todo el lloriqueo que había hecho el día de su titulación de Hogwarts, si hubiera sabido que todos estudiarían en el mismo instituto y que se iban a poder topar bastante seguida, no se hubiera puesto a llorar. Los únicos que no estaban en el instituto eran los que estudiaban para auror, medimago o domador de bestia.

- ¿cómo les va?- dijo Dean chocando palmas con Neville para luego guiñarle un ojo coqueto a Padma.

-bien, gracias ¿Cómo estuvieron sus vacaciones?

-demasiado cortas – Seamus pasó sus ojos por el retrato de Hermione – supe que Hermione le dio una cachetada a Harry que le dio vuelta la cara- soltó un pequeña risa- ¡ay! Como la voy a extrañar.

-no hables como si estuviera muerta- le reprendió Parvati, a Ernie le brillaron los ojos.

-pero lo más probable es que lo esté- todos lo miraron serio, pero él no se amilanó- muy del Clan Potter será, pero ha reclamado a tres personas en medio año, eso no pasaba hace siglos.

-bueno…. Las leyendas dicen que reclaman gente para un propósito- Lavander recordó de sus clases de DCAO- para resguardar el orden mágico….

-puff, pamplinas- Ernie viró los ojos al cielo- ¿y las cosas extrañas que han estado sucediendo? Porque si cuidar el orden mágico y esas cosas son sus tareas, pues déjame decirte que lo están haciendo pésimo.

-bueno nada es perfecto- Seamus trato de cortar la atmósfera rara que se había formado, pero Ernie siguió.

-estuve escuchando de un grupo que quiere derrocar a los Potter- todos parecieron escandalizados, Parvati jadeo exageradamente llevándose una de sus manos a su boca- son una lacra de la sociedad, lo único que hacen es quitarnos a familiares para quien sabe Merlín qué.

-bueno, puede ser, pero ¿Derrocarlos?- Dean se movió incómodo- no me parece una buena idea, es una familia tan antigua que nadie recuerda cuando se alzaron, han sido una constante en el mundo mágico, como Hogwarts, el ministerio, es un pilar de nuestra sociedad. Derrocarlos así como así, no me parece una buena idea.

Ernie bufó exasperado.

-bueno, sigue con tu I love clan Potter, lo que es yo, quiero formar familia sin temer a que me quiten mis hijos- y con ello giró sobre sus talones y se fue, dejando un ambiente pesado y cargado de negatividad.

-en algo tiene razón- Padma se acariciaba su brazo con una mirada sombría.

No supo bien por qué, lo atribuyó a la amistad que había mantenido con Harry durante tantos años, como muchas veces se quedó hasta tarde en la sala común para enseñarle el correcto movimiento de la varita. Aún recordaba como esos ojos verdes le miraban con orgullo cada vez que lograba hacer algo bien.

Eres un buen mago Neville. Que nadie te diga lo contrario, ten más fe en ti.

Gracias a Harry había mejorado en encantamientos y defensa contra las artes oscuras. Estaba seguro que todo lo que hizo por él no fue fingido, él de verdad se pudo considerar un amigo de Harry Potter.

-pues para mí no- cinco pares de ojos lo miraron- y no sé ustedes, pero a mí eso de sociedad secreta que tienen los Potter me parece cool. Me gustaría que me reclamaran.

Todos lo miraron como si le hubiera salido una cabeza extra, pero no le importó.

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-¿recuerdan bien como hacer el movimiento de varitas para llegar al castillo?- Draco giró los ojos, era la quinta vez que Sirius preguntaba lo mismo- bien, recuerden todo lo que les dije.

-si, si. Ya vamos- Camino hacia el punto de desaparición ignorando la mirada desaprobatoria de Harry. Habian estado los últimos días practicando hechizos de aparición que usaban los reclamados.

-ten cuidado- Grenger se acercó y abrazó a Weasley.

-no te preocupes, es solo ir a recogerlo- rio el pelirrojo acariciando el cabello de su novia- ni que fuera a la guerra.

-los estaremos viendo- Harry apunto a su bola de cristal que estaba en un pedestal en medio de esa pequeña sala de estar- buena suerte.

Hizo un gesto con sus dedos, llevándose el índice y corazón a la frente y luego elevándolos un poco al cielo. El pelirrojo hizo el mismo gesto, él solo se dio vuelta. Estúpida comadreja que tenía su propio lenguaje con Harry, y no, no estaba molesto por ello.

-está en el comedor – dijo Harry mirando la bola de cristal, a su lado Grenger se movía emocionada.

-muy bien, pues entonces vamos- Sirius se acomodó la capucha y se puso la máscara- acuérdense de seguirme.

Los tres giraron la varita al mismo tiempo, y tal como le había dicho Sirius, aparecieron flotando sobre el Instituto para magos. Con la señal del mayor, volvieron a girar la varita antes de comenzar a caer al vacío, su cuerpo se sintió liviano y cuando bajó la vista a su cuerpo, se dio cuenta que por mas que tratara, no podía enfocar sus propias manos, es como si fuera niebla.

Aparición espectral se llamaba este tipo de aparición. El cuerpo del mago se asemejaba a una bruma oscura, que podía moverse libremente por el aire hasta que lo deshacía o perdía su efecto, que eran tan solo un par de minutos.

Los tres descendieron directamente hacia el centro del castillo, había un gran patio central en donde sabían se conectaba con el comedor del edificio. Pisó sobre el techo del edificio y dio un par de largos saltos sobre las estatuas, mientras que Weasley corría feliz por las paredes descendiendo en forma de espiral. No tardo mucho para que los magos y brujas presentes se dieran cuenta de su llegada.

Los gritos y las caras espantadas se hicieron presentes, pero por más asustados que estuvieran, ninguno huía, es más, un circulo comenzó a formarse en torno al patio, donde finalmente los tres se formaron, con Sirius encabezándolos.

Los murmullos eran muy parecidos al zumbido de un panal de abejas, y aunque se mantenía en un tono bajo, era molesto. Vagó sus ojos por la muchedumbre, encontrando caras conocidas, y no era de extrañar, si no tenías dinero para un instituto privado caías sin remedio en éste. No vio a ninguno de sus amigos.

-Está cerca del árbol- murmuró Ron. Miró hacia donde indicó el pelirrojo y sus ojos se abrieron sorprendidos. ¿Ese era Longbotton? Debía estar mal, porque él recordaba a Longbotton como el gordito del grupo, un tanto bajo y con los dientes separados, pero el que estaba ahí era un joven alto, casi tanto como Weasley, y por lo que se veía a través de la túnica ya no era para nada gordo, además de que el corte casi de pélela que siempre llevaba lo había arreglado, estaba más corto haciendo notar sus facciones ya maduras y el cabello se veía más claro, como de un rubio oscuro.

Vaya, en verdad existía eso del patito feo. Hilarante.

-bien, vamos- ordenó Sirius caminando en dirección a Longbotton, la gente en esa dirección dio un paso hacia atrás. Si miraba bien, Longbotton no parecía tener la misma cara de horror que los demás, más bien parecía curioso, también se percató que estaba rodeado por los otros compañeros de generación Gryffindor. Viró los ojos al cielo, por supuesto, esos leones cursis se mueven en manada.

¡oh, miren! Hedwig estaba posada en el árbol tras longbotton. Se abstuvo de saludar hacia la lechuza para que Harry lo viera. Hubiera sido gracioso.

-Neville Longbottong, Lord Harry Potter te reclama – dijo fuerte y claro Sirius, los rostros de las hermanas Patil de abrieron con Horror, también vio como el irlandés de Finnigan miraba conmocionado a Neville, pero sorprendentemente, éste no parecía asustado.

Al principio, tras las palabras de Sirius, sus ojos se abrieron con sorpresa, su boca formando una "O", pero en ningún momento el pavor cruzó su semblante. Tan sólo, cuando hubo digeridas las palabras, cabeceo afirmativamente y se acercó un par de pasos hacia ellos con el rostro amigable. Puso una mano suya en el pecho y el otro brazo lo colocó tras la espalda, inclinándose para dar una reverencia que sorprendió a todos los presentes.

-será un honor estar a su disposición- su voz sonó fuerte y decidida, y si no fuera por las máscaras, estaba seguro que tanto Sirius como Ron llevaban las mismas caras sorprendidas que él. Debía de ser Gryffindor. Pensó soltando un bufido.

-¿Neville?- una chica castaña, con el rostro tintado en urgencia, le hablo al chico con un tono de voz bajo, pero chillón.

-tranquila, Lavander. Si Harry me mando a llamar es por algo, ¿no?- sonrió conciliador. Brown sólo lo miró incrédula.

-avancen- escuchó que les ordenó Sirius, así que casi al unísono, él y Weasley avanzaron hasta el Gryffindor, tomando cada uno un brazo del chico antes de sacar las varitas agitándolas los tres al mismo tiempo, sacándolos de aquel lugar.

Cuando aparecieron en la sala de bienvenida, Harry ya estaba ahí, con Grenger detrás de él sonriendo ansiosa. Soltó a Longbotton, quien se veía un poco mareado por el viaje. Se sacó la capucha y luego la máscara, guardándola en el bolsillo de la túnica, Weasley hizo lo mismo, con una sonrisa nerviosa asomándose en su cara mientras se colocaba a la misma altura que Harry.

Longbotton, una vez que se le paso el mareo, levanto su mirada primero al cielo, observando con mucha curiosidad el techo y las paredes, su cabeza giraba de un lado a otro mirando cada detalle como si fuera la más exquisita obra de arte, hasta que sus ojos se posaron en las tres figuras que estaban justo frente a él. Los ojos castaños los enfocaron con genuino asombro para pasar rápidamente a la emoción. La boca se curveó en una sonrisa dejando a la vista los perfectamente blancos y rectos dientes.

-lo sabía- murmuró feliz, ampliando su sonrisa. Harry se la devolvió y abrió sus brazos, Longbotton soltó una carcajada antes de abrazar a Potter, palmeando varias veces su espalda con emoción- yo lo sabía, lo sabía.

-¿Qué sabías?- pregunto Hermione con una sonrisa mientras Neville le abrazaba

- que nada malo les había pasado

-¡oh por el amor a Merlín! Me va a dar diabetes

Neville se giró sorprendido hacia donde había venido la voz, Draco lo miraba con una ceja alzada y pose engreída mientras podía escuchar la risa de Sirius tras de él. La sonrisa de Neville vaciló un poco.

-ey, Malfoy, ¿qué tal?

-sobreviviendo- Neville le sonrió un tanto incómodo, sin saber qué más decir- sigan con sus cosas de Gryffindors, yo me voy a entrenar.

-no tomes en cuenta al hurón, a veces se pone arisco por nada- le dijo Ron al otro lo suficientemente alto como para que él lo escuchara.

-¿quieres un poco de compañía?- sus ojos grises se toparon con los azules de Sirius- necesitas un contrincante para ver como avanzas- aseveró.

-no veo por qué no- murmuró. Antes de perderse por la esquina con el mayor, dio una última mirada a la sala en donde habían quedado los Gryffindors. Sintió un nudo formarse en su estómago, trató de no prestarle atención, pero aunque disminuyó la sensación, aún estaba ahí, presente, recordándole algo que él no quería asumir.

-vamos, por lo menos dame con una- Sirius le gritó del otro lado de la sala, con su varita en ristre. Gruño enojado y volvió a juntar energía en su mano para lanzársela al moreno. Por cuarta vez, el otro logró esquivarla con la ayuda de su varita. Chasqueó la lengua indignado.

Pensó que al no tener ningún poder de ataque, le sería fácil luchar contra él, pero el mago esquivaba sus ataques con elegancia, sin lograr hacerle ningún rasguño.

-¡quédate quieto!- vociferó enojado a la vez que lanzaba una bola aún más fuerte que las otras, salió despedida directamente hacia el moreno que se vio un poco sorprendido por la fuerza y velocidad de la bola eléctrica, logrando alcanzarle parte de la camisa.

La explosión sonó como un fuerte crack, a la vez que veía como Sirius hacia un arco perfecto en el aire cuando su cuerpo salió despedido metros más allá, golpeándose la espalda bruscamente contra el piso.

-¡Sirius!- gritó asustado, corriendo hacia el hombre, sus ojos lo inspeccionaron rápidamente apenas llegó a su lado, la camisa blanca por el lado derecho había sido totalmente chamuscada dejando la piel herida expuesta. Corrió el flequillo de la cara del moreno, su seño estaba fruncido en dolor- ¿estás bien? – Sirius tosió un par de veces en respuesta.

-sí, sólo me dejaste sin aire-se sentó en el piso llevando una mano al pecho mal herido, sus ojos azules inspeccionaron la herida- vaya, sí que has progresado- tosió un par de veces más- ese ataque fue realmente fuerte, pero- sonrió- ¿esa fue en verdad tu corrida de auxilio?

-¿ah?

-¡por el amor a Merlín!- Sirius se carcajeo, arrepintiéndose casi al instante cuando comenzó a toser fuertemente, Draco le dio torpemente un par de palmaditas en la espalda- ouch, creo que tendré que ver a Dorea- se sobó un par de veces el pecho- pero, en serio, Draco ¿así es como correrías en auxilio de alguien?

- ¿es que quieres que de saltitos?- le masculló entre dientes, Sirius sonrió.

-¿no has aplicado lo que te ha dicho Remus?- preguntó mirándole directamente a los ojos, Draco hizo memoria de todas las clases con Remus.

-bueno, he estado entrenando con diarios de antiguos reclamados, y aprendiendo a controlar el poder de cada ataque….- el moreno levantó una mano deteniéndolo.

-no hablo sobre tus propios poderes, hablo sobre lo que todos los reclamados tienen- tensó los labios negando con la cabeza, Sirius suspiró- oh, eso es sorprendente, pensé que ya habías entrenado junto con Ron, ambos lo hicieron bien hoy, cuando fuimos a buscar a Neville. Supongo que lo hicieron de forma inconsciente.

-¿ah que te refieres?- el hombre le sonrió misterioso.

-deja reponerme primero. Mañana les enseñare a ti y a Ron- terminó de hablar junto a un guiño.

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Trataba de controlar sus ojos, pero parecía que estos se habían vueltos rebeldes, no hacían caso a las órdenes que su cerebro daba desesperadamente, estaba seguro que Hermione ya se había dado cuenta, pero es que simplemente no podía evitar hacerlo.

Levanto la taza de té, inclinándola para beber, y como llevaba haciendo los últimos treinta minutos, sus ojos se desviaron a la izquierda, mirando la figura silenciosa que no participaba en la conversación.

-¿en serio puedes hacer eso sin quemarte?- Neville miraba impresionado como una pequeña llama estaba suspendida sobre el dedo índice de Ron, el pelirrojo sonreía orgulloso- ¿y yo podré hacerlo?

-bueno, cada quien tiene sus poderes, yo aún no descubro los míos- Hermione también miraba la pequeña flama que salía del dedo de su novio- estoy recién comenzando, llevo aquí apenas tres semanas, así que entrenaremos juntos- Neville sonrió ansioso, sentado entre la pareja, parecía moverse entre lo que decía Hermione y la muestra de poder de Ron.

-¿y Ron entrena con Harry?- preguntó mirándolo directamente. Negó lentamente a la vez que su amigo daba un bufido.

-no, Ron entrena con Draco- aclaró. Neville pareció sorprendido por un momento, pero luego cabeceo asintiendo, mirando a la figura taciturna que era el rubio. Había estado en silencio, con un libro en la mano, desde que volvieron de la cena y se habían instalado en el estudio.

-¿y tú qué poder tienes… eh… Malfoy?- Neville parecía incómodo, pero de igual forma trató de darle una leve sonrisa al rubio que lo miró aburrido.

-electricidad – respondió escuetamente, levantando una mano que comenzó a generar pequeños rayos que crujían con leves Crack. Neville alzó las cejas hasta la coronilla.

-wuau, impresionante- dijo, Draco sonrió presuntuoso- ya quiero tener mis poderes, ¿Cómo en cuento tiempo los obtendré?

-bueno, el proceso de desbloquear los puntos de presión no supera los cuatro meses- explicó bebiendo de su taza, su mirada nuevamente se corrió hacia Draco por un par de segundos- Draco y Ron lo lograron en unos tres meses, que es el tiempo mínimo, así que si todo va bien, para fines de mayo tú y Hermione ya deberían tener sus poderes.

-ohh… falta tanto- suspiró su amiga.

-vamos el tiempo pasará volando- golpeo fuertemente las palmas de sus manos haciendo que los otros cuatro lo miraran- hay que colocar mucha energía en los entrenamientos, confío en ustedes. Además, mientras mas rápido avancen, mas rápido entrenarán conmigo.

-¿entrenar contigo?- preguntó Draco, mirándolo con desconfianza, amplió su sonrisa.

-claro, después de todo, nosotros somos un equipo, hay que aprender a luchar juntos.

-¡como los aurores!- gritó Ron alzando el puño.

-estoy tan emocionado.

-yo también estoy emocionada.

-será tan entretenido – Neville sonreía a mas no poder, y con esa misma sonrisa se fue a descansar junto a los demás.

Los despidió en la puerta, Hermione beso sonoramente su mejilla al pasar, mientras que Ron le palmeo un hombro. Cuando fue el turno de Draco, éste sólo murmuro un "buenas noches" pasando por su lado sin ni siquiera mirarle.

Más tarde, cuando yacía acostado boca arriba en su cama, miraba su mano iluminada por la luna, cerrando y abriendo el puño una y otra vez, tratando de sacar esa sensación de cosquilleo que se había apoderado de su mano, junto a el deseo de tomar la mano de Draco cuando éste pasó por su lado.

Suspiró frustrado, se estaba volviendo loco. Estaba sintiendo cosas raras por todo su cuerpo, y no sabía por qué solo reaccionaba así cuando Draco estaba cerca.

Todo era tan frustrante.

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-¡Vamos, Vamos!

Jadeó mientras las gotas de sudor resbalaban por su sien. El flequillo negro se le pegaba a los costados de la cara y sus gafas solo se mantenían en su lugar gracias al hechizo de fijación que había hecho antes.

Su padre al otro lado de la sala lo miraba serio, sudaba mucho menos que él, y tampoco se veía tan maltratado. Los fríos ojos avellana lo inspeccionaron un momento antes de elevar un brazo al cielo, una energía, casi como si fuera polvo de color azul, se comenzó a arremolinar en torno a la extremidad, adhiriéndose a ella, formando una capa brillante y semi transparente.

Apenas tuvo un segundo para darse cuenta como los pies de su padre brillaban, y con un brinco extremadamente rápido llegó hasta él. Sus antebrazos adquirieron un tono rojizo, deteniendo el ataque de su padre. Polvo azul y rojo se alzó en el aire.

Juntó energía en los pies y dio un par de saltos atrás a la vez que esquivaba los ataques de su padre, quien no quitaba ese rictus serio del rostro mientras lo atacaba una y otra vez con su brazo.

Le dio la espalda y comenzó a correr, podía sentir los pasos de su padre tras de él, dio un vistazo hacia atrás, le seguía de bastante cerca. Fue derecho contra la pared, pero en vez de detenerse, dio un par de pasos en vertical sobre ella, dando una patada que lo mando expulsado hacia atrás sobrepasando a su padre que lo miró sorprendido cuando paso sobre él.

Apenas cayó al piso giro sobre sus talones, con su brazo en ristre mientras la energía de color rojo se envolvía en torno a él. Tomando ventaja de que el otro aun no reaccionaba, apuntó su brazo, como si fuera una lanza, hacia la espalda de su padre.

Le dolió cuando cayó de costado sobre la piedra. La energía se había disipado de su cuerpo, y sus ojos estaban un poco acuosos por el golpe. Frente a él, su padre lo miraba desde las alturas con todo su esplendor.

No importaba las veces que lo había visto así el último tiempo, cada vez que la magia de su padre tomaba su forma final, sus ojos se abrían impactados, sorprendidos, impresionados con la magnificencia de su progenitor.

Su padre, vestido con la ropa de entrenamiento, y su porte dominante que le era natural, tenía su figura enmarcada por su magia, la última fase que los Potter podían desarrollar. Desde su espalda, habían nacido dos grandes masas de magia pura, asimilando la forma de alas, los colores azules se peleaban y danzaban dentro de ellas, una infinidad de tonos que parecía imposible poder contarlos, moviéndose como lo que eran, energía pura, y luciendo como si estuviera viendo a una constelación formarse. Tan hermoso. Tan poderoso.

-nada mal- James le estiró una mano para ayudarlo a levantarse. Ya de pie, se sobó la parte del pecho en donde las alas lo habían impactado al surgir.

-gracias- murmuró, dándoles una última mirada a las alas de su padre antes de que éste las hiciera desaparecer- aunque no esperé que ocuparas tus alas para repelerme.

-siempre hay que sorprender al enemigo – James le sonrió levemente- estas avanzando muy bien, yo me demoré más que tú en poder cubrir el cuerpo con magia una vez que logré extrapolarla.

-¿en serio?- preguntó emocionado. James le revolvió el pelo.

- así es, pero que no se te suban los humos a la cabeza, aun no puedes vencer a tu padre.

-pero algún día lo haré- aseguró con convicción- espera a que logre desarrollar mi magia hasta el máximo, mis alas opacaran a las tuyas.

-cuidado con la soberbia. Recuerda que, al igual que nuestros reclamados, nuestra expresión mágica es distinta- sus ojos se conectaron- podrías no tener alas.

Chasqueó la lengua a la par que fruncía el ceño.

-eso sería aburrido.

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-¡otra vez!

Tanto él como Ron se concentraron antes de saltar, un salto anormalmente largo. Cayó bruscamente, yéndose de bruces al piso, mientras que el otro se fue de culo.

-eso vamos mejorando- sonrió el moreno. Se sobó las rodillas adolorido, mientras Ron se levantaba acariciándose la espalda baja.

-¿de verdad estamos mejorando o sólo te causa gracia que nos saquemos la mierda?- Preguntó el pelirrojo frunciendo el ceño.

-un poco de ambas- respondió sin alterarse- bien dejaremos esto por el momento para un pequeño descanso, sus traseros lo piden.

Gruño molesto mientras se iba a sentar en el piso junto a la pared, Ron le siguió aunque a paso mas lento, la ultima caída había sido muy dolorosa.

Finalmente Sirius les había explicado a que se refería con los poderes que todos los reclamados tenían. Había dicho una pobre explicación que ni él ni el pelirrojo habían entendido bien, así que el moreno había decidido darles una demostración.

Sus ojos se habían ampliado levemente al ver al hombre saltar de una esquina de la habitación a otra, ascender casi completamente por las paredes o correr anormalmente rápido. La explicación a todo ello, magia.

Al haber desbloqueado todos los puntos de presión y tener su magia completa a su disposición, no significaba solamente que podían alcanzar su núcleo o que su poder mágico se viera aumentado, sino que además podían extrapolar su magia, no a la magnitud que lo hacían los Potter, pero lo suficiente como para poder utilizarla como un "impulso".

Así que ahora se encontraban practicando lo básico, lograr estabilizar un poco de magia a la planta de sus pies para lograr saltar de un extremo a otro de la sala. Aunque las dos horas que llevaban practicando no estaban resultando ser muy productivas.

-no se preocupen, chicos- les dijo Sirius parándose frente a ellos- al principio cuesta, pero después se acostumbraran, es más, después lo harán casi inconscientemente.

-ojala sea pronto- murmuro Weasley acariciándose el flequillo que le caía sobre la cara- no creo que mi trasero resista.

-oh, hombre, no seas exagerado deberías ver lo que un trasero resiste- el tono insinuante y la mirada sugerente que le dio al decir eso, hizo que a Draco se le subieran los colores a la cara por alguna razón, intuía que ello tenía un trasfondo pervertido. Sirius se carcajeo ante su cara roja y la cara confundida de la comadreja.- la juventud, tan inocente- se volvió a carcajear.

-creo que a este se le salió un tornillo- murmuro Ron viendo a Sirius. Gruñó estando de acuerdo con el pelirrojo.

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Continuará.