Acarició mi mejilla y me dedicó una media sonrisa a la cual yo respondí sonriendo. Vincent se acercó aún más y me besó. Fue un beso tierno, no como la noche anterior, llenos de pasión y lujuria. Me gustó, tanto que cuando se separó de mis labios, lo volví a besar. Esta vez me tomó de la cintura y yo rodee su cuello con mis brazos.

-En serio April, lamento mucho todo lo que ha pasado, siento como si me hubiese aprovechado de vos, y lo peor de todo es que lo volvería a hacer. -dijo acostándose.

-No te disculpes. Lo disfruté, y estoy más que segura que vos también. -dije acostándome en su pecho. Emanaba un delicioso aroma a césped recién cortado, algo que adoraba. -De hecho, me encantaría que vuelva a pasar, fue la mejor experiencia de mi vida anoche. -dije algo juguetona.

Vincent se limitó a reír y besó mi frente. Nos pasamos un rato acostados uno frente al otro charlando de nuestras vidas. Él vivía con su hermana mayor quien, obviamente también era como él. De pronto sentí curiosidad por conocer donde vivía, como era su vida, su familia..

Ya había pasado poco más de media hora, así que supuse que los resultados ya estarían. Fuimos a comprobarlo y ahí estaba. Ya habían puesto la lista y yo formaba parte del equipo de porristas junto a mis dos amigas. Y para mi sorpresa Carrie y yo eramos capitanas.

-No lo puedo creer! -exclamé con una sonrisa de oreja a oreja. -Soy capitana. -le dije a Vincent, tiré mi bolso al piso y, lo abracé.

Para mi sorpresa, él me levantó en el aire y me besó. Yo me quedé mirándolo asombrada.

-Qué? -preguntó riendo. -Estamos juntos, no es lo normal festejar que tu novia sea la nueva capitana del equipo de porristas? -dijo feliz.

-Tu novia? -yo era toda sonrisas. Él asentió y me besó.

Era la primera vez que me encontraba realmente interesada en un chico. Lo normal era que la mayoría de los chicos gustara de mi pero que yo no tuviese ni el más mínimo interés en ellos.

-Te llevo a tu casa? -me preguntó Vincent sacándome de mis pensamientos. Me limité a asentir. Tomé mi bolso y fuimos a su coche.

El camino hasta mi casa no era demasiado largo, por lo que tampoco pudimos hablar mucho.

-Gracias. Por traerme, por hacerme compañía.. por todo. -le dije y lo besé. -Te quiero Vincent. -pronuncíe mientras me bajaba de su coche.

No esperé una respuesta, puesto que no la quería escuchar. Pero eso fue imposible porque alcancé a oír su "yo también te quiero April".

Al llegar a casa y ver que Jason aún no había llegado me duché y aproveché para sacar a nuestra perra, Millie, a pasear. Era una actividad que me relajaba. Ir por la calle, sin preocuparme, despejaba mi mente.

Una vez en casa me puse a ver la televisión hasta que tocaron timbre. Estaba con un short de jean simple y una remera musculosa que decía "wild & free", y tenía un rodete medio desarmado. Como Erik era mi mejor amigo mi apariencia mucho no me importaba. Al abrir la puerta me asombré. No era Erik quien se encontraba del otro lado. Era Vincent.

-Hey, no pareces muy feliz de verme. -dijo con una sonrisa en el rostro. Esa misma sonrisa que me volvía loca.

-Es que.. no te esperaba. Iba a venir Erik, además -dije señalando mi ropa- no estoy arreglada. -dije a lo cual él rió. - Ven, pasa.

Vincent entró.

-Erik me dijo que no podía venir, que iba a ir a lo de Natalie, que te avisara. Así que.. preferí venir a decirtelo y verte. Lo sé soy todo un romántico -dijo haciéndome reír. - Me gustas. Desarreglada y todo. -dijo con esa oscura mirada que solo podía decir una cosa.

Lo miré a los ojos y luego miré sus labios. Dios, esos labios que no podía dejar de besar. Y eran míos. Lo deseaba, deseaba sentir el roce de su piel con la mía. Tenerlo cerca. Y podía. Y así sería.

Me acerqué a él y lo besé con pasión. Vincent me tomó por la cadera y empujó contra la pared. Fue un poco brusco pero dada la situación lo único que provocó fue placer. Me encontraba entre él y la pared. Lo tenía tan cerca, sus manos estaban en mi cintura y tiraban con fuerza contra él, a lo cual yo no oponía ninguna resistencia. Su erección era notable. Me tomó por las piernas y me alzó, aún empujándome contra la pared. Comenzó a besar mi cuello, descendiendo hasta mi escote. Allí se detuvo y vi su cara. Se había tranformado, su esclerótica era roja, y se podían notar algunas venas de su rostro, sus dientes.. los colmillos ya no eran de humano. Eran de vampiro. Me soltó y dio la espalda.

Entonces lo comprendí. La sangre, eso era lo que lo hacía ponerse así.

-Vincent, no te detengas. Sé que no me harás daño. -le dije apoyando una mano en su espalda. Él se dio vuelta, mirándome otra vez.

-No lo comprendes. No me alimento de humanos por lo general. Trato de hacerlo con animales del bosque, sin matarlos así no dejo rastro. Pero hoy no lo he hecho. Y eso sumado a la excitación -dijo pasando un dedo por mi mejilla acariciándola, el cual deslizó por mi cuello y siguió bajando hasta donde comenzaba la remera. Cerré mis ojos inconscientemente en espera de más. - No te quiero lastimar, pero tampoco tengo planes de detener lo que empezamos.

-Aliméntate de mi. Confío en vos. -dije con dificultad puesto a lo excitados que estábamos. - Pero no pares, por favor.

Vincent sonrió con deseo. Sus colmillos eran visibles aún. Lo atraje hacia mi y le besé el cuello hasta llegar al lóbulo, allí se lo mordí suavemente tirando de él, lo cual hizo que su erección creciera. Sonreí satisfecha de lo que había logrado. Vincent me alzó y subimos a mi dormitorio. Allí se dirigió a mi escritorio donde corrió todas las cosas tirándolas al piso y me sentó en él. Yo quedé con cada pierna a su costado, sintiendo aún más su erección. Le quité la remera, y besé aquel perfecto pecho. Deposité besos trazando un camino hasta el borde de sus jeans. Con una mano en cada mejilla, me hizo mirarlo y luego me besó. Sus colmillos ya habían desaparecido. Me quitó la remera y el short rápidamente, dejándome en ropa interior. Comenzó a besar mi hombro y luego descendió por el pecho, sus manos que acariciaban mi espalda hábilmente desabrocharon mi corpiño, el cual terminé de quitarme. Volvió a subir hasta mi cuello acariciándome los pechos. Yo me encontraba bastante excitada y solté un gemido. Vincent me miró sonriente, lo cual hizo que me avergonzara. Solo por un momento.

-No pares. -le dije con la respiración entrecortada.

-Tus deseos son órdenes. -dijo y con su lengua empezó a jugar con mis pezones.

Él si que sabía como excitar a una chica. Luego, besando mi abdomen descendió. Lo detuve poniendo una mano en su mejilla haciéndolo mirarme. Sonreí y me bajé del escritorio. Sin dejar de mirarlo a los ojos le desabroché el pantalón, el cual él terminó de quitarse. Lo besé y luego le quité el boxer dejándolo al desnudo. Comencé tocando su miembro y luego lo metí en mi boca chupándolo. Estuve así un rato, él gemía y se aferraba al escritorio. Ascendí por el abdomen y pecho de Vincent lamiéndolo lo cual hizo que gimiera aún más. Me llevó hasta la cama, donde antes de acostarnos me quitó mi última prenda. Se colocó encima mío, yo con una pierna a cada lado suyo. Acariciándome descendió hasta mi sexo donde primero lo acarició para luego introducir dos dedos en mí. Eso hizo que soltara un gemido. Jugueteó con los dedos, para luego agregarle unos expertos movimientos con su lengua a mi clítoris. Era toda sensaciones, mi cuerpo no soportaba más y entre gemidos y exclamando su nombre acabé. Vincent se incorporó y me besó. Luego introdujo su miembro suavemente en mi, haciéndonos gemir a ambos. Fue acelerando su ritmo, al igual que nuestras respiraciones lo hacían. Empujé a Vincent haciendo que quedara acostado en la cama y yo me coloqué encima suyo. Mis movimientos hicieron que arqueara su espalda de excitación. Cuando estábamos a punto de llegar al climax, me llevó en uno de sus rápidos movimientos de vampiro al escritorio, donde me sentó y penetró una y otra vez cada vez más rápido hasta que con una última embestida bien profunda llegamos al climax.

Al finalizar me encontraba agotada, debido a la falta de costumbre y me dejé caer sobre él.

-Ven. -dijo Vincent levantándome en brazos y me llevó a la cama donde nos tapó.

Me acosté sobre su pecho y él me abrazo.

-Te quiero Vincent. -dije-

-Yo también te quiero April. -dijo abrazándome con más fuerza.

Era increíble que se recuperara tan rápido.

-¿Cómo haces para no cansarte? -pregunté asombrada.

-En verdad, esta es la única actividad que cansa a un vampiro, pero aún así nos recuperamos rápido. -dijo besándome la frente.

Sentí mi teléfono sonar en mi mesita de luz. Me estiré para tomarlo. Era un mensaje de mi mamá, diciendo que volvería a casa tarde, iba a cenar en casa de Ryan. Aún no me acostumbraba a la idea de que mi mamá saliera con mi profesor, pero es la veía feliz.

Vincent me sacó de mis pensamientos besando mi hombro. Quería colocarme alguna prenda, puesto que aún estábamos desnudos y me daba algo de vergüenza. Me senté, tapándome con la sábana el pecho buscando mi ropa interior.

-Te avergüenza que te mire? -preguntó colocando un mano en mi cintura y sentándose más cerca mío.

Tomé eso como un desafío y me levanté para tomar la ropa que ya había divisado a un rincón de la cama. Me vestí y tomé sus boxers, saliendo de la habitación.

-Te avergüenza que mire? -dije imitándolo.

A los pocos segundos ya lo tenía enfrente, completamente desnudo.

-No preciosa. -dijo sonriendo arrogantemente.

Los tomó y se los puso, hizo lo mismo con el pantalón y la remera. Agarré mi ropa y fui al baño, allí me miré al espejo armando nuevamente el rodete y me vestí.