Tada! Por fin el FIN TTwTT cielos pensé que jamás lo terminaría pero me limito a los agradecimientos y nos vemos al final ;D
Zanzamaru: holas! Dios cuanto tiempo! En serio? Te juro ke lo he releído y no veo el error jeje igual y es cosa de ke no me supe explicar XD suele sucederme =w= en fin, por fin me decidi a terminar el fic, espero sea de tu agrado y lamento haber dejado a los unicornios rosas fuera u.u am… se los comió Hidan ya ves ese Hidan s un loquillo jajajjaa, saludines! ;D
Kennich:nooo!Este si es el final ejejjee la verdad ke siempre me cuestan mucho trabajo pero ya! Todo debe tener final jeje espero te guste y gracias por comentar nwn
Shiga San:Uf! Ni ke decirte amiga mía =w= como siempre me has salvado y eres de las que han hecho ke termine este fic, lo empecé hace mucho y me encariñe mucho con el, como siempre no estoy del todo conforme con el final pero ya ves jejej, espero de corazón ke te guste y lamento la super demora que siempre tengo u.u ves como me pongo las pilas por ti?! Ves?! Jejejej en fin espero te guste! Que sigo pensando en ke moriría por escribir algo contigo jojojo asi me hago huequito nwn
Kyasandora: y aki esta otra de las bellas ke me hizo terminar! Mil gracias por tu apoyo! He seguido igualmente tu consejo y he hecho algunos saltitos en el tiempo, espero sea de tu agrado y aunque este fc termine será un placer volver a verte en futuros proyectos, mil gracias por acompañarme hasta aquí TTwTT
Sin más, gracias a todos esos lectores anónimos y más aun a los que se toman unos minutitos para darme su opinión nwn y vamos al capi….
Advertencias: ItaDei, SasuNaruSasu, violencia, tortura, mención violación y lemmon
Personajes de MasashiKishimoto
*:*:*:*:*
Capítulo final. Un año después.
*:*:*:*:*
El día era lluvioso, Septiembre llegaba con nubarrones y tormentas que paralizaban día con día el andar de los transeúntes, el frío obligaba a la gente a cargar con abrigos y sombrillas para las repentinas caídas de agua y aún con todo eso, el clima le gustaba, el interior de su auto ayudaba bastante, música ligera en el reproductor, calefacción a más potencia de la necesaria y un cargamento de bolsas de supermercado en los asientos traseros listos con la cena de esa noche.
Deidara silbaba distraídamente al ritmo de la música en las bocinas mientras cabeceaba inclinado hacia el parabrisas, su objetivo era claro y aunque el agua corriendo por el cristal le dificultaba la vista no tardó el divisar la alborotada cabellera amarilla, se orilló al borde de la banqueta y bajó la ventanilla al lado del copiloto inclinándose ligeramente para hacerse notar.
-¿Te llevo guapo?
Naruto sonrió encogiéndose y abrazándose a sí mismo en un intento de protegerse del agua y el frío bajo la pequeña techumbre de la panadería a su espalda, asintió tembloroso y tras abrir la portezuela entró suspirando.
-Está helando allá afuera!- chilló sacudiendo las gotas de su cabello y poniéndose el cinturón de seguridad
-Bienvenido a mi horno- el menor rio inclinándose para besar la mejilla del artista a modo de saludo
-¿Cómo estás Dei?, gracias por pasar por mi
-No es nada y al parecer estoy mejor que tú, mira nada más lo flacucho que te ves, no te estas alimentando bien- reprocho mientras recorrían las calles, ese tipo de clima siempre limitaba su vista ante su punto ciego pero había aprendido a acostumbrarse.
-Agh! La verdad que he tenido turnos algo pesados en el hospital- admitió el menor tamborileando sus dedos sobre la caja en su regazo- pero por eso me vas a invitar a cenar- sonrió- y traje pastel- señaló la caja
Deidara miró de reojo saboreando anticipadamente el dulce, llevaba todo el día sin comer y las uvas que había tomado en el supermercado no contaban, una ligera platica comenzó entre ambos rubios, hablaban sobre su día, el trabajo, la vida con sus morenos y entonces el teléfono del mayor sonó sacándole una sonrisa al identificar el tono, presionó el altavoz.
-Línea caliente, ¿en qué puedo ayudarte cariño?
Naruto reprimió la risa y al otro lado de la línea otra ligera se escuchó.
-Si eres el mismo sexy rubio que me atendió la última vez podrías ayudarme bajando la tarifa, mi tarjeta está saturada lindura
-Cariño, sabes que yo no pongo las cuotas pero podría darte algo extra-otra risa se escuchó y los rubios se miraron cómplices esperando respuesta.
-Bueno, ¿Por qué no empiezas diciéndome que traes puesto chico sexy?
-Ha! Hasta ahí! Hasta ahí! Par de depravados!-el Uzumaki gritó escandalizado riendo y manoteando hacia el teléfono como si así pudiese callar al moreno, los mayores estallaron e carcajadas.
-Naru!, ¿pero qué haces ahí?-pregunto entre risas el que llamaba- Dei, debiste decirme que Naru estaba contigo
-¿Para qué?- se burló- como si tu hermano no lo hubiera pervertido ya
-Hey!- se quejó aun riendo el Uzumaki- bueno…eso no es algo para hablar con tu cuñado
Nuevas risas.
-¿En dónde están?
-Vamos camino a casa, con la cajuela llena de comida y nuestras espectaculares presencias para hacerte la noche, cielo-Itachi rió nuevamente- ¿necesitas algo?
-En realidad solo te iba a avisar que Sasuke ya va en camino, el vuelo se adelantó y estará en casa en unos minutos, no ha dormido mucho y…
-Déjalo en mis manos- interrumpió el arista dando vuelta en la última esquina- estamos a cinco minutos, lo bañamos, lo arropamos y lo dejamos noqueado para que descanse mientras preparamos la cena para cuando llegues
-No podía esperar menos de mis dos rubios ángeles
-Me pondré celoso si llamas "tu" ángel a este enano- riñó falsamente cabeceando hacia el menos como si su compañero pudiese verlo, risas.
-Los veo en un rato
-Claro, no tardes mucho- un ligero silencio llenó el vehículo, Deidara sonrió- te amo…
-Yo también te amo Dei
La llamada se cortó y Naruto no pudo evitar compartir el gesto al ver la tranquilidad en rostro del mayor, sus labios curvados y su mirada tierna perdida en la lluvia, dieron una última vuelta y el automóvil subió por la rampa que les daba entrada a la cochera a un lado de la casa, por mucho que hubiesen pasado la propiedad era el primero hogar de ambos como pareja y aunque con la duda de Itachi, Deidara se había negado a mudarse.
Cada uno bajó cubriéndose con una sombrilla, dieron la vuelta hasta abrir la portezuela trasera cuando el sonido de otro vehículo aparcando cerca llamó su atención, Naruto sonrió alegre viendo a Sasuke pagar al taxista y bajar cubriéndose con su propio paraguas, apenas los vio cargándose de bolsas se acercó con su maleta colgada al hombro.
-¿Van a alimentar a un ejército o qué?- riño a los rubios cargando parte de las compras
-Solo a Itachi, a Shisui, quizás a Tobi y a ti y creo que nos va a faltar- bromeó el artista tomando de la nuca al moreno para inclinarlo y besar su frente- Bienvenido de vuelta enano
-¿Enano? Soy más alto que tú rubia, deberías ir pensando en otro sobrenombre- respondió el menor sonriendo ante el gesto, hacía tiempo que se había acostumbrado al acercamiento que se había formado entre ellos.
-¿Quién mencionó algo sobre la altura?-comentó insinuante el otro mirando descaradamente su entrepierna
-Eres un idiota!-le riñó sonriente empujándolo juguetonamente con el codo- y tu deja de reírte usuratonkachi que eres el más grande testigo de que miente
Naruto se sonrojó parando de golpe las risas y aumentando automáticamente las del artista, el trio se encaminó a la entrada y el calor de la estancia los envolvió.
…
La puerta de la ambulancia se cerró tras él, arriba lo acompañaba Sasuke, Naruto revisaba a Deidara mientras en otra ambulancia Madara había obligado a sus hijos y a Sasori a ser revisados por Gaara siendo Jiraija el que se quedó en el campo de batalla, por el parabrisas vio cómo se alejaban del muelle y el grupo de bodegas llegando a la avenida principal que los sacaría al hospital, había terminado, por fin sintió que esos días que le habían parecido eternos terminaban bien, ya no había peligro, no había miedo y todos aquellos por los que temía estaban a salvo, algunos heridos pero todos a salvo.
-Tranquilo Dei, estamos en la ambulancia ¿recuerdas?-la voz de Naruto hablando suavemente lo volvió a la realidad.
El artista parpadeaba confuso mirando a su alrededor temblando de pies a cabeza mientras el médico trataba de tranquilizarlo, apenas se habían montado al vehículo el rubio mayor había perdido el conocimiento pero para sorpresa de todos volvía estar despierto y completamente alerta.
-Itachi….¿dónde….Itachi?-balbuceó preocupado pero el moreno no tardó en plantarse frente a su campo de visión
-Estoy aquí- sonrió- tranquilo
Deidara asintió ubicando a Sasuke muy cerca y a Naruto trabajando sobre su cuerpo, entonces se asustó, sus brazos, sus muñecas, tenía cantidad de agujas conectadas y podía sentir el líquido entrando a su organismo, se alteró y con algo de esfuerzo jaló de las intravenosas.
-No!, Deidara no hagas eso!- forcejeó el Uzumaki con ayuda de los morenos sin éxito-Dei tranquilo, es para ayudarte, te ayudará a dormir
-Ellos…ellos también dijeron eso-el llanto volvió, no podía evitarlo, la sensación de la droga invadiendo su cuerpo le resulto tan aterradoramente familiar que no podía ver una aguja cerca sin horrorizarse, no quería sentir aquello de nuevo- no, p-por favor no…no quiero dormir, ya no
Entendían, el trio entendía la reacción del rubio, el trauma era grande y estaba fresco y aunque les rompiera el corazón necesitaban tranquilizarlo para ayudarlo, Itachi se acercó tomando su rostro entre sus manos aun cuando la mirada azul no lo enfocara.
-Deidara escúchame, conoces a Naruto, está aquí para ayudarte, no te hará daño
-Nooo~ no quiero dormir, por favor
Naruto tomó su mano y se acercó apartando al moreno, le sonrió.
-Dame unas horas- el mayor pareció prestarle atención- apenas lleguemos al hospital entraras a cirugía- le informó duramente en su papel de médico- estas grave Dei y necesitamos atenderte, sé que no quieres dormir- se apresuró a responder apretando su mano cuando lo vio con intenciones de reclamar- yo mismo me encargaré y lo haré lo más rápido posible, solo dame unas horas- Deidara asintió levemente, algo de lucidez llegó- te prometo que para cuando despiertes te sentirás mejor y estaremos a tu lado
-N-no…no quiero agujas-balbuceo temeroso en un tono que pareció inocente e infantil haciéndolos sonreír, Itachi acarició sus cabellos mientras el Uzumaki asentía y le colocaba una mascarilla.
-Está bien, solo cuenta hasta diez, nada de agujas, lo prometo
La anestesia no tardó en hacer efecto y la tensión en el maltratado cuerpo desapareció, Itachi suspiró llevando ambas manos a su rostro, estaba frustrado, cansado y no fue hasta que sintió la presión de los brazos de Sasuke en torno a él que se dio cuenta que temblaba.
-Todo está bien aniki
Lloró, se permitió soltar toda la frustración y el miedo que había cargado durante días en brazos de su hermano únicamente con él y Naruto de testigos, no dejaría que el artista lo viera así, sabía lo que se venía para él y necesitaba ser fuerte y estar entero para cuando él lo necesitara, Sasuke lo confortó y soltó palabras de apoyo suavemente a su oído durante todo el trayecto y aun cuando se vieron frente a la puertas enmarcadas con la leyenda "Emergencias" y la camilla con el herido fue bajada se permitieron un momento juntos antes de separase, sonreírse y andar de nueva cuenta al frente.
La segunda ambulancia llegó un par de minutos después que ellos y no tardaron en arrastrar a Sasori y a Shisui a uno de los separos de atención rápida, Fugaku y Madara estaban ahí, el mayor tras sus hijos y el menor a un par de pasos de ellos, Fugaku le sonrió y no necesito palabras para abrazarlo y demostrar cuan orgulloso estaba de él.
-Lo hiciste bien Itachi- felicitó sin soltar a su primogénito girando para ver a su segundo hijo y extendiendo el brazo para que se uniera- los dos lo hicieron muy bien
La siguiente horas fueron por demás pesadas, ninguno abandonó la sala de espera e incluso llegaron más a unirse, tras dejar al equipo resolviendo todo en campo la mayoría de los miembros de Akatsuki habían ingresado a la clínica, Hidan estaba siendo atendido por las heridas de bala en sus piernas (aun cuando había llegado riendo y celebrando la victoria ante la divertida mirada de todos) Kakuzu lo acompañaba tratando de que no armara mucho más alboroto, Sasori tan pronto había recibido atención se había plantado junto a Itachi esperando por noticias mientras Kisame y Konan daban informe detallado a sus jefes en una pequeña sala de juntas contigua al pasillo, tan solo restaba esperar.
…
-Estoy molido…-se quejó el moreno dejándose caer pesadamente en una de las sillas del pequeño antecomedor que adornaba la cocina, recién salía de una reparadora ducha y secaba su cabello con una toalla pero el malestar del largo viaje no desaparecía.
Naruto se acercó a su espalda y besó su frente mientras acomodaba la mesa para la cena.
-Te dijimos que fueras a dormir, aún falta para que la comida esté lista
Sasuke gimió lastimosamente echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, escucho el par de risas y algunos pasos acercándose, un peso húmedo y tibio se cargó sobre sus parpados y saltó ligeramente sorprendido.
-¿Qué diablos…?
-Quédate quieto- le riño su cuñado sujetando sus manos que se dirigían ante los extraños objetos- es té de manzanilla, déjalos ahí un rato, te bajaran las ojeras y te relajará
El menor asintió ligeramente y aspiró profundamente, dos minutos después estaba roncando abiertamente con los brazos caídos a ambos lados de su cuerpo y la toalla echa bolas bajo la nuca sirviéndole de almohada.
-Déjame tomarle una foto Dei, porfas déjame tomarle una foto!
Deidara sonrió acercándose al Uchiha para tomar lentamente sus brazos y colocarlos en su regazo para evitar se entumiera, lo miró unos segundos, eran familia, desde que decidió compartir su vida con Itachi aceptó el paquete que incluía, sus padres, su hermano, sus primos y tío pero era imposible no haber fortalecido ese inmenso cariño tras lo ocurrido poco más de un año atrás, recordaba su sonrisa al encontrarlo, sus ojos vidriosos negados a dejar correr el llanto, sus brazos rodeándolo y su aroma en el abrigo que con cuidado lo acogió, lo quería, era su pequeño hermano postizo, suspiró y se volvió hacia la estufa revolviendo los cortos cabellos del Uzumaki al pasar a su lado.
-Ve por una frazada, se enfriara y no creo que se vaya a mover de ahí- le pidió en un tono que le pareció por demás maternal- y sí, también trae la cámara que está en la mesa de noche
Naruto asintió soltando una ligera risa y subiendo por las escaleras se perdió en el pasillo, no pasó mucho cuando la puerta de la entrada se abrió y el típico saludo de llegada se escuchó en el vestíbulo acompañado a coro de dos más.
-Estamos en la cocina- soltó evitando gritar.
Tras el muro que separaba la entrada se asomaron tres cabezas morenas y el artista cabeceó invitándolos a pasar, Itachi se acercó abrazándolo por la espalda y depositando un beso en su mejilla a forma de saludo mientras Tobi y Shisui seguían el juego del médico que en diferentes ángulos fotografiaba al durmiente.
-Déjenlo ya que está más despierto de lo que creen
-Me has arruinado el ataque sorpresa Deidara- se quejó con voz ronca Sasuke mientras se medió erguía para quitarse las bolsillas de té y se encogía en la silla bostezando- ya me las pagaran cuando recupere fuerzas
-Awwww teme eres un amargado- riñó Naruto recibiendo una pequeña patada de su novio
La cena estaba lista y el artista se alejó de la estufa dándole pie a su marido para servir, tomó los saquitos húmedos de manos de su cuñado y los botó en la basura.
-Sempai hola! ¿Cómo está? Se ve tan guapo como siempre!
Tobi no cambiaba y era raro que no lo recibiera con ánimos y porras, no tardó en abalanzarse a él y apretujarlo entre sus brazos ante las miradas divertidas del resto, a diferencia de antes ya no le rehuía, se limitaba a reír y palmear su cabeza cual cachorro agradeciendo los halagos y rogando mudamente por ayuda a cualquiera que tuviera enfrente, este casó su hermano recientemente traído de entre los muertos, Shisui se acercó apartando al menor para repetir el acto pero de modo más sutil y convencional.
-¿Cómo estas Deidara?-preguntó suavemente a su oído recibiendo un apretón más fuerte en su cuerpo.
Al rubio le había costado entender todo en un inicio, sabía de su existencia como parte de la familia Uchiha pero jamás lo había conocido en persona, sumándole su supuesta muerte de su conocimiento solo era el hecho de que Madara tenía otro hijo, uno que había estudiado la mayor parte de su vida en el extranjero y tras volver y enfilarse en la labor policial de la familia había muerto en acción, había fotos y alguna vez escuchó comentarios de él pero tras tanto tiempo era un persona completamente nueva para él, tras lo sucedido, tras saber que había formado parte del grupo criminal que lo privara de su libertad como parte de un trabajo encubierto temió, tuvo miedo por saber lo que habría hecho, como habría participado y aunque entendía era su trabajo no puedo evitar cierto recelo hacia su persona, todo hasta que recordó su presencia a su lado los últimos días de encierro.
La voz que le hablaba tranquilamente, las manos que lo sanaban tras cada golpiza, el abrigo que recibió como último empujón, era su ángel, aquel que había llegado con la forma de Itachi en su embotada conciencia para mantenerlo a flote, eso era para él.
-Muy bien, gracias, ¿Qué tal la semana?
La pequeña platica referente al trabajo les siguió hasta la mesa en donde Itachi con ayuda de Naruto colocaba cada plato frente a cada puesto deteniéndose en el de su adormilado hermano para revolver sus cabellos y golpear ligeramente su frente como cuando niños, el moreno se quejó manoteando al aire dejando caer la cabeza en la mesa con los ojos cerrados.
-Será mejor que espabiles Sasuke, después de la cena puedes ir a dormir-le regañó Itachi suavemente, sabía que el menor venía de un fuerte operativo fuera de la ciudad y el arduo trabajo lo tenía agotado, las puertas de sus casa estaba abiertas desde antes del viaje incluso pero siguiendo su sentido de sobre protección no podía dejar que pasara un día más sin comer adecuadamente y a juzgar por las acciones de su esposo mientras colocaba la cuchara en su mano como si fuese un niño pequeño pensaba lo mismo.
-Son unos malditos desconsiderados- gruñó el mencionado bostezando una vez más- solo quiero dormir y descansar una semana entera con el dobe de sirvienta y la rubia de cocinero- risas- ¿es eso mucho pedir?
Deidara lo codeó sentado a su lado y extendió una servilleta de tela en sus piernas listo para comer.
-Te cocinaré todo lo que quieras… si en verdad pones a Naruto de sirvienta con encajes y todo
El médico se atragantó con su comida y una vez más el lugar se llenó de risas.
…
La noche le parecía eterna, era apenas el segundo día y no se había despegado de esa fría habitación.
Tras largas horas de trabajo Naruto había salido a la sala de espera, sonrió con expresión agotada y a paso lento se abrazó a Itachi, supo que todo estaba bien, les había explicado la situación detalladamente tratando de dejar de lado los tecnicismos médicos hasta que se volvió al profundo silencio, tras unos minutos el rubio había cedido y caído en su propio dolor y llanto siendo ahora el reconfortado por los Uchihas, su tarea era dura pero era eso al fin y al cabo, su deber.
Tsunade no había tardado en jalarlos y llevarlos a una de las habitaciones que lo internos usaban para descansar, más de dieciséis horas continuas había dormido y tras abrir los ojos con pereza y permanecer unos minutos mirando los barrotes de la litera sobre el Itachi se levantó y miró sobre el colchón a su hermano rendido abrazado al Uzumaki que babeante y con oscuras ojeras bajo sus ojos parecía no querer soltarlo ni en sueños, sonrió y pasó su mano suavemente por ambas cabezas antes de salir al pasillo.
Así había llegado ahí, en la cómoda silla que habían traído para él junto a la cama de su prometido, su piel ahora estaba limpia aunque bastante pálida, sus heridas cubiertas por vendajes pulcramente colocados, una única intravenosa en su brazo- por la que temía apenas el menor despertase- y su expresión, sus calmas facciones lucían tranquilas, relajadas, era lo que más agradecía, temía cada minuto que ese maldito secuestro lo siguiese atormentando entre sueños.
Un ligero movimiento lo alertó y una profunda pero ligera exhalación rebotó en la habitación, el moreno apretó la mano que sostenía desde que había llegado y se limitó a acercarse esperando que el otro espabilara, lo vio parpadear un par de veces tratando de enfocar, tratando de volver a la realidad, tras unos minutos soltó un pequeño suspiro y se giró abriendo sutilmente su parpado visible al notar su presencia.
Itachi sonrió y paso los dedos de su otra mano sobre el dorso de la piel morena, Deidara elevó sus labios tratando de imitar el gesto pero no duró más de un par de segundos cuando las lágrimas inundaron su brillante pupila, el mayor no espero para acercarse y envolverlo en sus brazos mientras acariciaba su cabello y soltaba palabras de aliento junto a su oído, los sollozos se clavaban en su pecho pero lo tranquilizaban enormemente, era bueno, que se desahogara era extremadamente alentador.
-Está bien…llora, está bien
El artista no se reprimió y aunque el llanto lo agitó y embotó más sus sentidos se dejó llevar, las manos de Itachi eran cálidas, su voz era suave y aunque se sabía en otro lugar que no era su hogar y en una situación que no era la pesadilla que esperaba y de la cual despertaba se sentía bien.
-Me gustaban mucho Itachi
El murmullo quedó e hipado lo hizo separarse un poco para mirar su rostro sonrojado por el esfuerzo, paso su pulgar por la húmeda mejilla, mantuvo su sonrisa.
-¿Qué te gustaba Dei?-pregunto suavemente
-Las botas…-sollozo- las botas que llevaba ese día- Itachi soltó una ligera risotada y nuevamente lo abrazó- fueron un regalo…me las diste en nuestro último aniversario…me gustaban mucho
Era difícil y el proceso apenas comenzaba pero el que el rubio pensara en cosas tan insignificantes como aquella solo le decía lo mucho que estaba poniendo de su parte desde el primer momento, asintió comprendiendo y besó sus lacios cabellos.
-Te compraré otras…mejores, mucho mejores…
Las lágrimas cedieron al paso de los minutos, Deidara miraba un punto perdido en la habitación y su atención se desvió por un segundo a su mano que aferraba uno de los brazos que lo rodeaban se separó preocupado descolocando un poco a su compañero.
-La perdí- soltó dolido- Itachi…perdí mi sortija, lo siento…
El Uchiha negó y hurgando en el bolsillo de su abrigo sacó el pequeño aro colocándolo en su sitio, en el anular en el que debía permanecer por siempre, el rubio respiró tranquilo viendo como el moreno recorría su mano entera con dulces besos.
-Tuvieron que retirarla cuando entraste a cirugía-aclaró- pero ahora está en donde debe estar
Deidara sonrió y se recostó nuevamente contra el pecho de su novio, no necesitaba preguntar, podía sentir cada huella del maltrato en su cuerpo, desde los golpes que marcaban morados en su piel hasta la bolsa medica conectada a su bajo vientre que ayudaría a sanar las secuelas de las violaciones*, sentía miedo, dolor y una inexplicable culpa por todo aquello que pasaron y era ahora, por fin tras tanto sufrimiento el momento de soltarlo y descargarse libremente y para eso tenía a Itachi.
…
-Aquí tienes Itachi-san
La cena había terminado y la llamada sobremesa se daba a luz tenue y música baja en la estancia, Tobi hurgó entre documentos amontonados en la mesilla de centro y extendió un sobre marrón a su primo.
-Gracias, no había tenido tiempo de pasar por ellos a la estación-agradeció el moreno abriendo el sellado para revisar el par de boletos con destino a la isla de Honshu*
-¿Cuándo se van?-preguntó Sasuke recostado en las piernas de Naruto quien se entretenía trenzando sus oscuros cabellos
-Mañana a primera hora
-No es justo- chilló el médico inflando las mejillas- eso no es una boda
-Ya comiste gratis en la ceremonia civil dobe, necesitan su espacio-le regañó su novio chocando sus dedos contra la morena frente
-Pero yo quería ver a DeiDei de blanco
-Si te vas a tradiciones- interrumpió tranquilamente el artista con una taza de té entre sus manos y una suave sonrisa en sus labios- hace tiempo que yo no podría casarme de blanco
Un silencio un tanto triste invadió al grupo, aquellas palabras - aunque sin intención- removieron recuerdos nada gratos para los presentes pero la ligera risa del rubio llamó su atención disipando toda sombra.
-Conocí a Itachi en el preescolar y comenzamos a tontear desde los dieciséis, ¿cuánto crees que me duró el gusto?
La estruendosa risa de Shisui solo acrecentó la mueca del artista que lo codeó bromista murmurando cosas como que él no era mejor o que seguro su "gusto" había durado mucho más que el del pobre Uzumaki que conocía a Sasuke desde el vientre de su madre, Naruto sacudió la cabeza sacando aquellas amargas memorias que como médico y testigo de todo lo ocurrido meses atrás le resultaban imposibles de borrar, sonrió y sintiendo un ligero apretón en su mano por parte de su novio se unió a la plática.
-Diviértanse mucho
Deidara separó la mirada del antes llamado cuervo y le sonrió asintiendo a su verdadero deseo, podía verlo en sus ojos, en los de todos, el deseo de que él mismo e Itachi, disfrutasen lo que bien merecían.
-Pues por mí que se vallan todo el tiempo que quieran, en una de esas regresan haciéndome tío-medio bromeó Sasuke sacando más risas y un sonrojo a su cuñado que tomando uno de los cojines lo silenciaba a golpes.
Las visitas partieron poco después y tras limpiar un poco la pareja se preparaba para dormir, la mañana siguiente saldrían hacía la pintoresca isla cede del conocido monte Fuji, después de tanto tiempo sus planes se cumplían poco a poco y tras haber contraído nupcias por lo civil -aunque ninguno de los dos sintiera que se necesitara de un papel para asegurar lo que sentían el uno por el otro (Mikoto tenía mucho que ver en el asunto)- una semana atrás por fin se darían tiempo de su tan esperada luna de miel.
Itachi salía del baño con un sencillo pantalón azul y una polera blanca, secaba su cabello con una tolla sonriendo ante la imagen de su rubio que boca abajo en la cama mecía los pies infantilmente mientras ojeaba un álbum fotográfico, aquella costumbre llevaba meses y aunque se sabía cada imagen de memoria no podía evitar mirarlas cada noche.
Una tras otra cada fotografía mostraba su avance desde su ingreso al hospital, la mayoría no había entendido el momento en que el rubio pidió a Sasori le llevara la estorbosa cámara al hospital pero con cada flashazo Deidara borraba un mal recuerdo, con cada mirada a aquellas imágenes la importancia del hecho disminuía, las veía ajenas, distantes.
-Ve a dormir, mañana debemos madrugar- le regañó falsamente mientras se sentaba a su lado dejando la tela húmeda sobre sus hombros y pasaba suavemente sus dedos por sobre la pequeña espalda.
Deidara suspiró dejándose caer sobre el libro con el rostro ladeado hacia el moreno, el mechón rubio lo cubría casi por completo e Itachi apartó el largo cabello, un ligero parche blanco cubriendo la mitad que igualmente retiró, se detuvo a mirar las dos pupilas azules, una brillante, profunda, viva, la otra opaca, tiesa, falsa.
Un par de meses atrás Naruto le había recomendado usar una prótesis, con todo el respeto y la sutileza del mundo le ofreció la opción con cierto temor a ofenderle, la herida en la cuenca había sanado pero el vació y la incomodidad producida era notable, Deidara había cedido a la primera, no por vanidad sino por el mismo motivo de funcionalidad, aun cuando seguía cubriendo su rostro con el parche blanco de aspecto médico, hacía tiempo había perdido el miedo al rechazo y la opción le pareció viable, el color azul pálido del postizo resaltaba a la vista pero más que avergonzarlo le enorgullecía, era su cicatriz, su marca, la prueba de que en los peores momentos "él" estaba ahí.
El rubio tomó la mano que le llenaba de caricias entre sus dedos y la llevó bajo su mejilla usándola de almohada, Itachi sonrió.
-Mikoto-san...
-Hablé con ella esta mañana- le interrumpió sabiendo a lo que iba- papá y ella estarán allá el viernes por la tarde y pasarán el fin de semana con nosotros-se recostó aun con la incomodidad de la posición forzada con su mano atrapada- y mamá ya te dijo que no la llames así
El rubio bufó frunciendo el ceño e instalando en sus mejillas un ligero tono rosado.
-No puedo hacerlo- se quejó- si le llamó "mamá" te convertiría en mi hermano y no he caído en tal grado de perversión
-Eres el único que piensa así, depravado-le acusó a broma viendo cómo se giraba riendo hasta quedar de cara al techo- aunque si le digo a mamá como piensas...
-No! Cállate!- gritó escandalizado sentándose de golpe y tapando la boca del moreno-¿qué va a pensar de mí?, baka!
Itachi soltó una profunda carcajada y se inclinó para atrapar a sus compañero entre sus brazos hasta dejarlo nuevamente recostado, se quedaron así, abrazados, cada uno en sus propios pensamientos acompasados a la respiración del otro.
La mención de la única fémina Uchiha llevó al artista meses atrás, las paredes blancas de aquella habitación de hospital, las vendas cubriendo su cuerpo, el cansancio y el constante dolor que por más medicación parecía no ceder, habían pasado tan solo unos días desde el rescate y su estado de ánimo mantenía a Itachi junto a él cada segundo del día.
No podía ocultarlo, era difícil y aunque sabía que no tenía porque se sentía miserable, sucio, perdido y lo que más le dolía era ver al moreno con la angustia en sus ojos por no poder hacer algo para remediar su dolor, se esforzaba pero era demasiado pronto.
Se sentía somnoliento, tan solo el mantener los ojos abiertos representaba un gran esfuerzo, Itachi sentado a su lado no soltaba su mano, le hablaba o le leía o simplemente se recostaba junto a él dándole la calma que necesitaba.
Un par de golpes ligeros en la puerta hicieron al moreno separarse por un segundo, besó la mano que sostenía y se puso de pie hacía la salida, Deidara tenía sueño y tan solo pudo medio sentir el tacto y medio escuchar el movimiento, escuchó un jadeo profundo y se giró cansinamente notándola puerta entre abierta, Itachi había salido y mantenía la madera abierta con su mano adentro, podía ver su dedos apretando la tabla y escuchar murmullos, no pasó mucho cuando el Uchiha volvió teniendo cuidado de abrir solo lo necesario para pasar.
-Deidara- le llamó estando nuevamente a su lado para asegurarse que estuviese despierto al verlo enfocó su mirada en él sonrió acariciando sus cabellos sobre su frente- Dei…tienes visitas…
El rubio tembló e Itachi se acercó para unir sus frentes lentamente, además de estar con el moreno solo había visto a Naruto desde que había llegado al hospital y eso porque se había auto asignado como su médico de cabecera, sintió miedo, nervios de ser juzgado, de aquellas miradas de pena y lástima que no buscaba.
-Si no te sientes bien…les diré que se marchen, no te obligaré a nada ¿de acuerdo?
El menor lo pensó, la mirada de Itachi era segura y sabía que no permitirá que ocurra nada que lo lastimara, quizás era tiempo, no cualquiera estaría en el pasillo, muchos habían ido, policías, detectives, reporteros y ninguno había pisado si quiera el edificio, había entendido quienes podían ser.
-Está bien-murmuró lo más alto que su lastimada garganta le permitió, el moreno lo miró fijamente asegurándose que había escuchado bien, él sonrió-está bien, que pasen…
Itachi asintió y besando su frente se volvió a la entrada, lo escuchó alejarse una vez más y cerró los ojos suspirando, preparándose, el par de pisadas se vio acompañado de dos más, cuando sintió la cercanía levantó sus parpados encontrando a una de las mujeres más importantes en su vida acompañada de su marido, sonrió.
-Buenas tardes Mikoto-san…Fugaku-san
La morena le sonrió y se acercó tomando cuidadosamente su rostro entre sus manos, la caricia era cálida, reconfortante y eso lo hizo temer más, sin ser consciente su mirada permanecía desviada hacía algún punto no concreto aunque la tímida sonrisa adornaba sus labios.
-Cielo…-la suave voz de Mikoto lo llamó pero su estado no cambió- bienvenido de vuelta cariño
Su corazón se detuvo, las palabras eran tranquilas, sinceras, por fin posó su único ojo en la mirada oscura de la mujer y esta le sonrió, no había lástima en aquellas palabras, solo honestidad y un inmenso cariño que hizo su corazón encogerse.
Mikoto se separó temiendo agobiarlo y para Deidara el movimiento le pareció brusco, como si de golpe le robaran algo, se aferró a su mano sin saber muy bien porque y Fugaku se acercó tomando el lugar de su mujer, el mayor- al que conocía por su carácter serio y reservado- fue menos sutil, se plantó en su campo de visión y con la misma expresión tranquila de siempre (y para su sorpresa) lo envolvió en sus brazos.
-Te estábamos esperando…hijo
Fue demasiado, Deidara consideraba a esas personas como su familia desde hace años los amaba y los respetaba como a nadie en el mundo, que Fugaku, la cabeza de tan importante familia lo denominara como su hijo lo hizo estremecerse por dentro, no notó cuando comenzó a llorar de nuevo ni cuando su cuerpo entero se aferró al del adulto que al igual que Itachi lo reconfortó esta vez de un modo paternal.
-Lo siento…-la disculpa salió hipada, no era su culpa y lo sabía pero no toleraba el haberlos preocupado así- perdón….
El mayor negaba y se esforzaba por tranquilizarlo cuando la puerta se abrió nuevamente.
-¿Pero que le has hecho a mi Dei-Dei?! Fugaku-baka!
La voz alegre de Madara hizo al rubio separarse sonriente, la tristeza se disipaba poco a poco y al ver a más gente en el pasillo, gente que apreciaba la emoción lo cubrió por completo.
-Madara-san…
-No te preocupes Dei-Dei ya me las pagaran estos insensibles! Y yo que te traía un montón de regalos!¿Que se te antoja? ¿Chocolate?¿fruta?¿qué le dé un buen golpe a Tobi?
-Awwwww! ¿Por qué a mi papá?! Mejor a Shisui por maldito desconsiderado
-Ya me han golpeado todos ¿no es eso suficiente? Empiezo a sentirme víctima de bullying
La habitación se llenó poco a poco de risas y platicas, Mikoto sentada a su lado, sujetando su mano, Fugaku a sus pies sonriendo a los recién llegados, Itachi de pie acariciando sus cabellos, Naruto entraba bostezado con Sasuke a rastras, todos sonrientes, en el pasillo la escandalosa voz de Hidan se escuchaba cada vez más cerca, suspiró sonriendo, no necesitaba el luto, todo estaba bien.
…
Una suave caricia hizo que levantara sus parpados, miró el reloj análogo en la mesa de noche frente a él marcando las tres de la madrugada sintiendo aun el peso de la calidez de los dedos deslizándose por su sien.
-¿No puedes dormir?-murmuró manteniendo su postura recostado dando la espalda al moreno que se acercó pasando su brazo por su cintura
-Eso debería preguntar yo, llevas horas rodando en el colchón, ¿estás bien?
Deidara sonrió encogiéndose en la almohada al sentir los suaves labios de su esposo en su cuello, había logrado llevarlo a la cama temprano pero solo había podido dormitar durante cada hora.
-Me duele un poco la pierna- admitió con aquella tirante sensación en la antigua herida de bala- debe ser por el frio…no es nada
Itachi asintió poco conforme, las secuelas de aquel incidente los perseguían a ambos día con día y aunque poco podía hacer cuando se trataba de algo físico siempre trataba de apoyar a su compañero.
Los meses de rehabilitación habían sido lo más difícil, por mucho entusiasmo y optimismo que pusiera el rubio siempre llegaban momentos de decaimiento, de tristeza y miedo, le dolía ver como la vida de sus familiares y amigos había cambiado en torno a él, le avergonzaban los cuidados que debían tenerle, desde las primeras semanas alimentándolo cual bebé hasta las limpiezas de la bolsa de la colostomía que albergaba sus desechos diarios, la imagen –a sus ojos desastrosa- que daba lleno de heridas y vendas aun cuando jamás hubiese recibido una muestra de desagrado o asco.
Por un tiempo se sintió inútil y lo molestó, necesito desahogarse pero las palabras e insultos dirigidos a los causantes de su estado se atoraban en su garganta ante el temor de ofender a sus allegados, el constante nudo en la boca de su estómago no desaparecía y solo una persona, solo Itachi leyó hasta el más pequeño de sus pensamientos la tarde que sacó a todos de la habitación del hospital y se sentó a su lado incitándolo a gritar y despotricar abiertamente contra el mundo.
Los gritos se escuchaban por todo el piso del blanco edificio , el llanto, los golpes de uno que otro objeto arrojado a cualquier sitio dentro de esas cuatros paredes, gritó hasta que se quedó afónico, y se esforzó hasta que incluso algunas de sus heridas se abrieron pero poco importaba, lo necesitaba y ahí a su lado el moreno lo escuchó, lo apoyó y se quedó en silencio hasta que sus gestos le indicaron que había terminado, hasta que su respiración se cortó y sus brazos se estiraron en su dirección pidiendo el tan necesario abrazo.
Aquel recuerdo siempre removía fibras sensibles en Deidara y la idea de que este viniera a su mente a unas horas de partir de viaje con su chico lo impresionó un poco, sonrió dándose la vuelta hasta tenerlo cara a cara, su mirada lucía cansada y aunque se había acostumbrado a verlo así no le agradaba.
-Necesitas dormir más- soltó acariciando su mejilla, su voz era baja como evitando despertar a entes invisibles a su alrededor.
Itachi cerró los ojos obediente y eliminó la corta distancia entre ambos hasta unir sus labios, la sensación lo embriagaba, el tacto, la suavidad pausada tanto tiempo había vuelto con creces y gracias a cualquier dios existente las palabras de sus agresores en aquellos lejanos días de su encierro no habían logrado su objetivo.
Contrario al temor que el moreno siempre tuvo Deidara jamás mostro muestras de rechazo a su tacto, ni un segundo después del rescate, al menos en el sentido que el espero, temía a ser lastimado, a las agujas, a objetos calientes, a cualquier objeto punzocortante, a la oscuridad, Itachi temía –y esperaba- el tener que volver a acercarse a su compañero en el aspecto de pareja tras los ultrajes vividos pero el menor siempre le había sonreído seguro de que en lugar de dañarlo o asustarlo solo lo ayudaba a recuperar lo perdido, a recordar lo que realmente sentía cuando era tocado por él, solo por él.
Tras unos minutos compartiendo caricias se separaron dejándose se llevar por los sonidos de la noche, el frío viendo estremeciendo el cristal de la ventana y los grillos cantando en el jardín.
Su vida se había cortado en un segundo, en un ínfimo momento días, meses tras, ahora volvían a empezar juntos porque no más, ya no había nada más por qué temer.
"Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír."
.
.
.
FIN
Bien! Antes que nada no se si deje algún huequito, suele sucederme u.u mala escritora! Mala escritora!*se pega con un periódico*, notas…. La isla de Honshu* es conocida en Japón porque es ahí en donde está el monte Fuji (o es lo ke dice internet XD) como dato cultural jojojo, en cuanto a la "bolsita plástica" creo que se explica bastante bien pero se trata de un procedimiento conocido como colostomía que sirve para tratar diversos males en el colon o el ano desviando el camino de materias fecales (aunque no soy doctora jojoj), entenderán la relación por lo que paso nuestro DeiDei u.u
Y eso! La verdad agradezco mucho su ánimo que de no ser por el literalmente el fic se habría quedado en hoja en blanco jejejje, debo advertirles ke incluso esta temática la he tomado para un fic de Kuroshitsuji que no ha visto la luz de ff jejeje algún día lo terminare aunque no tiene un tiente tan serio como este….creo XD en fin, tras mi participación en el reto itadei de itara y esta actualización me resta seguir con "Familia compartida" y "12 semanas" en el fandom de Kuroko, espero me acompañen nwn
Para las que lo esperaban lamento si no les regale un lemon u.u pero honestamente no lo creí necesario, creo que la cosa iba más hacia lo que Ita y Dei sienten entre ellos, algo más en un plano espiritual pero son libres de hacer uno si lo gustan XD cochinotas ¬w¬ jojojo
Co siempre no duden en decirme si ven que algo se me fue nwn
En fin….muchas gracias por leer y porfas no olviden comentar nwn, nos vemos en la prox!
I
I
V
