Pequeño intermedio de la historia.
Un regalo para las lectoras perversas, jajaja.
EL REY DE LOS SUEÑOS
Por Fanny-Camili
Capítulo IX
1.-
Sakura miraba con recelo el escritorio de Shaoran. Ese día él no llegó a buscarla a su sala de clases a tiempo, así que con interés y preocupación ella camino a la de él.
Una vez que llegó al lugar, no necesito explicación para entender la demora. Dos niñas estiraban avergonzadas sus manos para entregarle un chocolate cada una.
Sakura suspiró resignada. No se creía tanta desfachatez. Esa universidad sabía que él estaba comprometido con ella, pero ni eso evitó que el castaño estuviera lleno de chocolates en su mesa.
- Gracias, pero estoy comprometido.
- Lo sabemos, sólo acéptalo –dijeron ambas jóvenes.
Sakura a paso lento entró y se paró junto a ellas.
Las reacciones de todos fueron graciosas. Shaoran casi cae de su silla y voto varios chocolates intentando afirmarse. Las niñas, pensando que era una chica más que le daría su chocolate la miraron feo, hasta que se fijaron bien en ella y con una disculpa corrieron.
Sakura creía no verse tan aterradora como para que reaccionaran así; era del tipo de chica que no se enojaba. Es más, solía levantar una sola ceja cuando algo le molestaba, pero sin embargo, ese solo gesto aterraba a Shaoran. Y, al parecer, era uno de esos momentos en que él estaba aterrado.
- Sakura… -tartamudeo y carraspeo para darse valor- No…no podía…
- ¿No crees que son muchos?
- No… -Sakura volvió a alzar la ceja- Si…Digo…-suspiro aterrado- Rechace todos, pero insistieron en que me los quedara.
- Y no pudiste insistir en un "no".
- Si...No –suspiró frustrado- Ya baja la ceja, por favor –Sakura no lo hizo- Estoy nervioso –confeso cerca de su oído- Si quieres los voto ahora.
Sakura lo medito. La verdad es que le hubiera encantado ver la cara de todas esas brujas desfachatadas cuando Shaoran votara todos esos chocolates, pero ella no era así, no podía hacerle eso a los sueños e ilusiones de las personas.
- No creo que sea lo correcto –dijo a su pesar- Aunque me muero de ganas de hacerlo.
Shaoran sonrío. Esa era su Sakura, la que no podía hacerle daño a nadie, no con intención. La tomo de la cara y la beso delicadamente.
- Por eso te amo –le dijo aun con sus labios juntos.
Sakura bufó graciosamente. Agarró una de las bolsas más grandes de chocolate y metió el resto con ayuda de su novio. Luego se la entregó. Shaoran salió de la sala de clases con una mano sosteniendo la de su prometida y en la otra la bolsa de chocolates.
Caminaron a casa, tranquilos y felices. Y estuvieron aún más felices cuando habiendo llegado a casa, notaron que los demás no habían llegado. Shaoran acompaño a su prometida hasta su habitación y se metió con ella.
- ¿Ahora me darás mi regalo de San Valentín?
Sakura se giró y lo miro extrañada.
- Esta mañana te di tu chocolate, Shaoran, ¿o con todos esos que recibiste ya lo olvidaste? –termino diciendo cruzada de brazos y mirando la bolsa que él aun llevaba en la mano.
Shaoran camino por la habitación de Sakura y se acercó al escritorio de ella donde dejo la bolsa de chocolates y sus cosas de la universidad.
- No me refiero a tu chocolate, mi vida.
- Ah… - alcanzo a decir la castaña antes que su prometido la basara con pasión, una que había estado conteniendo hace días.
- No imaginas cuánto te extraño.
Sakura se aferró a su cuello.
- ¿Mucho?
- Oh si… mucho –dijo el castaño mientras acercaba su pelvis a la de ella, demostrándole empíricamente cuánto es que la extrañaba.
Sakura soltó un leve gemido, uno que volvió loco a Shaoran.
La tomó en brazos, haciendo que ella cruzara las piernas a la altura de sus caderas, poso sus manos en el trasero de ella y no dejo de besarla. Dio dos pasos con ella y la pegó a la pared. Sakura gimió de deseo y dolor.
- Pero que falta de delicadeza –se quejó.
- Créeme que hoy lo menos que tendrás es delicadeza –sentenció el castaño y Sakura sintió que algo en su parte baja se humedecía.
- Espero no solo sea una amenaza –se atrevió a decir, pero se arrepintió de inmediato cuando los ojos ámbares de él la miraron tan intensamente que casi la penetraron. Soltó otro gemido y con la falta de delicadeza que Shaoran había prometido la volvió a recargar sobre su cuerpo y la lanzó a la cama.
- Muy osada, señorita –le dijo mientras que estiraba una de sus manos y la giraba a la distancia cerrando la puerta con su magia. Luego hizo volar a él una bufanda que guardaba Sakura en uno de sus cajones y con ella en la mano la miró.
- ¿Qué…? –pero la pregunta murió en su boca.
- ¿Quieres jugar, bonita? –pregunto el castaño subiéndose a la cama y acorralándola como un león a su presa. Sakura en respuesta volvió a sentir esa humedad característica de su excitación- Desvístete –ordeno el castaño sentado en la cama esta vez, con los brazos cruzados.
Sakura con manos temblorosas tomo la parte baja de la polera que llevaba ese día y aún con más torpeza la paso por su cabeza para sacarla. Sin saber qué hacer con ella se cubrió sus senos, que bajo la mirada ámbar, aún con sostén, se sentían desnudos.
Shaoran alzó una ceja.
- ¿Qué te he dicho de cubrir tu hermoso cuerpo?
Sakura enrojeció.
- Deja de decir cosas como "hermoso" y "bonita" –replico ella- Me avergüenza.
- ¿Pondrás tú la condiciones? –pregunto suspicaz.
- Siempre las he puesto yo –respondió con orgullo.
Shaoran sonrío de medio lado.
- Oh si –concedió- Siempre es para que disfrutes, mi amor.
Y Sakura, como el castaño esperaba, se sonrojo a más no poder.
- Ahora quítate los pantalones –ordenó el castaño mientras él mismo se deshacía de su ropa.
Sakura, bajo la atenta mirada del castaño quedo en ropa interior. Cuando él estuvo igual se le acercó y la beso, recostándola, juntando sus cuerpos separados por la delicada tela de las ropas que aún quedaban.
Shaoran con sus manos tocó todo el cuerpo de la castaña. Llevo ambas manos de la castaña sobre la cabeza y con la otra tocó su intimidad aun sobre su calzón. Sakura se arqueó.
- Veo que ya me deseas –afirmó el castaño con voz ronca.
La bufanda que había dejado a un lado momentos atrás, fue recordada por el castaño, quien la tomo e hizo sentar a la castaña dándole la espalda.
- ¿Qué es lo que pretendes? –pregunto curiosa Sakura.
- Probar algo que vi por ahí –respondió Shaoran.
- ¿Estuviste viendo pornografía? –se escandalizo la castaña, queriendo darse vuelta para mirar a Shaoran, pero él no se lo permitió y le vendo los ojos.
- Estuve viendo material educativo –respondió en lo que vendaba a la castaña y la abrazaba inmovilizándola- No hare nada que no te guste –dijo mordiéndole el lóbulo de la oreja- Siempre te avergüenza estar arriba y quiero probarlo hasta terminar –le contó el castaño y Sakura tembló en sus brazos- Quiero ese regalo de San Valentín.
Sakura tragó seco y se estremeció de placer. Era cierto que ella y Shaoran llevaban meses haciéndolo, pero aún, por inseguridades de ella, había muchas cosas que no habían podido probar. A ella le gustaba que él dirigiera todo en cuanto al sexo, pero muy pocas veces le nacía a ella la personalidad para amarlo a él. No habían sido muchas las veces en que ella estuvo arriba, como tampoco en las que ella llevara su boca al miembro de él. Sabía que a él le gustaban ambas cosas, pero aún no se atrevía. Sin embargo, la pasión del momento siempre ayudaba y tener los ojos vendados le ayudaba a olvidarse de las vergüenzas.
Sonrío y se dio vuelta.
- Está bien, te daré tu regalo de San Valentín.
Lo cierto, es que a ella le hubiera encantado ver la cara de Shaoran, pero no pudo. Sintiéndose la mujer más sexy y afortunada, lo abrazo por el cuello y se acercó a su oído.
- Pero quiero que tus manos estén afirmadas al respaldo de la cama –dijo mordiéndole el lóbulo ella esta vez.
Shaoran gimió.
- Lo que quieras.
Lo sintió moverse y espero. Cuando él estuvo listo tomó una de sus manos y la ayudo a colocarse ahorcajada sobre él. Apoyó sus manos en el dorso de él y espero unos segundos para armarse de valor y para que él llevara las manos al respaldo. Cuando creyó que él ya estaría listo, empezó a besar su rostro, bajo a su cuello, luego sus hombros, siguió bajando a su pecho, su estómago, paso junto al ombligo cuando Shaoran ahogó un gemido.
- Sakura… -la llamo con la voz demasiado ronca y ella sintió una mano de él en su brazo. Se sentó de inmediato deteniendo su camino de besos y lo afrontó.
- Las manos, Shaoran –advirtió- Si no me haces casos te quedaras con las ganas –lo escuchó gemir y hubiera pagado por verle el rostro.
- Esta…bien –dijo el castaño poniendo ambas manos en el respaldo, apretándolo desde ya con fuerza, solo imaginando el destino de los besos de la castaña. Trago en seco y se excito más.
Sakura volvió a su labor y cuando se encontró con su destino, saco los calzoncillos de él y los tiro lejos, luego volvió a acercarse a su miembro y depositó un beso casto en la punta que hizo estremecer al castaño. Con el valor de estar haciendo algo que al ser amado le gustaba, tomo con una mano el miembro de él y lo masajeo como él mismo veces anteriores le había dicho que le gustaba, los gemidos de él fueron la aprobación que ella necesitaba y la cuota de confianza se llenó. Aún con su mano en movimientos de arriba abajo acercó su boca pasando su lengua por sus labios y luego por la punta de él. Lo mojo completamente y luego lo metió a su boca.
Shaoran gimió y se arqueo a ella. El sonido que hizo el respaldo ante ese movimiento Sakura lo considero excitante.
Succionó, lamió, beso y disfruto un buen rato el miembro de su prometido. La verdad es que le gustaban los gemidos que él daba y los movimientos que hacía queriendo penetrar su boca.
Continuó con su labor hasta que escuchó que él la llamaba.
- Sakura… -le costaba hablar- De…deten…te…
Sakura no hizo caso y volvió a besar el miembro de él y pasarle la lengua como a una paleta. Sintió que él volvía a estremecerse y con la valentía que le otorgaba la sensación de estar satisfaciendo a su prometido se sacó la venda y como gata a su presa se acercó a él, que estaba agitado y nervioso.
- ¿Te gusto? –él asintió- Esto está recién empezando, lobito.
Se sacó ella su ropa interior aún sin permitir que el castaño sacara las manos del respaldo. Una vez desnuda, acerco ambas parte íntimas y con una lentitud casi mortal las unió.
Ambos gimieron al encontrarse unidos.
Lentamente y sin mucha experiencia la castaña empezó a moverse como su instinto y sus ganas se lo decían. Apoyo sus manos en el pectoral de él y cerró los ojos. Sus movimientos inexpertos, empezaron a darle placer a ambos.
- Quiero tocarte –escucho que le decía el castaño- Sakura….lo necesito… -y ella abrió los ojos y vio la real necesidad de la que él hablaba y algo en su interior, una maldad que no le correspondía la obligó a sonreír sin detener sus movimientos.
- No –dijo aun sonriendo- Si me tocas, me detengo.
El rugido de frustración de Shaoran la excitó aún más. Tener el control le gustaba y la hacía sentirse la mujer más deseada del mundo.
Siguió moviéndose de arriaba a abajo, de abajo a arriba. Vio el ceño fruncido de Shaoran y lo rojo de sus manos aferradas al respaldo. Estaba llevando su autocontrol al límite.
Y ella lo haría estallar.
Se movió más rápido y su respiración se agitó. Se movía y se movía, hasta que sin darse cuenta a tiempo, sintió el rugido de Shaoran, quien al tiempo la tomaba de las caderas y subía una mano a su espalda empujándola hacia adelante, llevando su boca uno de sus pezones mordiéndolo con fuerza. Sakura se quejó de dolor y quiso detenerse pero los brazos fuertes de Shaoran la obligaron a seguir moviéndose.
Las mordidas y la presión en sus caderas, sumada a los movimientos estaban volviéndola loca y no lo aguantaría más.
- Shao… -quiso salir de su boca- ¡Ah! –grito cuando él la mordió fuerte y todo su cuerpo daba espasmos, había alcanzado su orgasmo.
El castaño con un par de embestidas más, fuertes y certeras, hicieron que alcanzara el suyo.
Ninguno por unos segundos se movió, hasta que sus respiraciones se regularizaron un poco.
- Eso ha sido… -empezó la castaña.
- Intenso –sentenció Shaoran- Y me ha encantado. Te luciste con tu regalo, Sakura –dijo él, avergonzando a su prometida quien besando sus labios se separó de él con cuidado y corrió al baño intentado cubrirse.
Shaoran no despegó la vista de ella hasta que cerró la puerta del baño, mientras sonreía y negaba con la cabeza.
- Y después de todo lo que hizo se avergüenza –dijo más para sí que para ella. Segundos después llenando sus pulmones de aire, se sentó en la cama y miró buscando su ropa. Estaba poniéndose sus pantalones cuando escucho un grito proveniente del baño.
- ¡Li Shaoran! -y la puerta se abrió mostrando a una furiosa y enrojecida Sakura- ¿Me puedes explicar cómo voy a ocultar esto? –preguntó mientras caminaba dónde él, apuntando uno de sus senos- ¡Mira como lo dejaste! –le recriminó.
Shaoran sin sopesar la verdadera furia de la castaña respondió.
- No escuche muchas quejas hace un momento.
Sakura alzó una ceja y Shaoran tragó seco, agarro su camisa y corrió hacia la puerta, donde solo dejo asomada su cabeza.
- ¡Vuelve aquí!
- Se pasara en unos días, no te preocupes –dijo en su defensa- ¡Nadie lo notara!
Y alcanzó a cerrar la puerta antes que un zapato le llegara en la cabeza.
2.-
Era una tarde preciosa, debía reconocerlo. Se encontraba sentado en un parque, lleno de árboles, muy verde y que transmitía paz.
Miro a su lado, a pesar de que la compañía no era lo que él quería, el día había estado bien.
- ¿Qué pasa, Ryu? –pregunto Meiling con familiaridad cuando descubrió que él la miraba.
- Nada –contesto el chico un poco sonrojado.
Ryu no podía decir el momento exacto en que se había encariñado con la prima de Li, porque era algo que no se esperaba. Sabía, casi desde el inicio, que ella solo se le había acercado para hacerlas de espía y llevarles información a Li y Hiraguizawa. Lo que no sabía es si fuera de eso, el trato que ella tenía para con él era sincero.
Suspiró. Le cansaba la situación de analizar todo cuanto dijera o hiciera estando con ella, y así no ser descubierto. Sin embargo, y en muy pocas ocasiones como ahora, ella solo estaba ahí con él sin atosigarlo y solo disfrutando de su compañía.
- Si tú lo dices –cedió Meiling, sin querer insistir en el asunto- Te tengo algo –dijo de repente- Bueno, después de todo, hoy es uno de esos días –dijo mientras le extendía un paquete.
El moreno lo miro con asombro y lo tomo con desconfianza, pero agradecido. Se dispuso a abrirlo y abrió los ojos con sorpresa cuando vio que el contenido de ese pequeño regalo era uno chocolate.
Meiling apenada se miraba las manos.
- Bueno –dijo ella- Ya me tengo que ir –soltó apuradamente, poniéndose de pie y despidiéndose.
No alcanzó a dar dos pasos cuando sintió que la agarraron del brazo y la jalaron.
Ryu estaba abrazándola.
- Gracias –le escucho decir- Ojalá las cosas fueran distintas.
Y sin más fue el moreno esta vez quien emprendió el camino a casa, dejando anonadada a la pelinegra.
- ¿Ojala las cosas fueran distintas? –repitió Meiling- ¿Qué habrá querido decir?
Resignada, sabiendo que aún no obtendría la respuesta a sus preguntas, se giró y emprendió también el camino a casa.
3.-
Había sido un día largo, pensó Eriol cuando entraba a su habitación cargado con tres cajas llenas de chocolates.
Él se distinguía por ser perceptivo, pero no se esperaba esto. No se había dado cuenta de a cuántas chicas le gustaba y no podía mentirse, eso le había alimentado el ego.
Dejo caer sin cuidado al piso las cajas.
Era cierto que ya no estaba enamorado de Sakura, no de la manera en que uno amaba a una mujer, la veía más bien como un amor platónico. También era cierto que le interesaba en ese ámbito amoroso alguien más. Pero, lo que no estaba calculado, era lo que sentía en ese momento porque esa persona no le había dado ni siquiera un chocolate, ni siquiera ese que todos los años repartía a todos sus amigos por la amistad.
Arrastró sus pies junto a su cama y se dejó caer sin mucho cuidado.
- ¡Ay! –se quejó de dolor al sentir algo enterrado en su estómago.
Se removió y metió su mano para sacar el objeto.
Lo tomo entre sus manos y lo miró cuidadosamente.
Era una hermosa cajita azul, con una tapa plateada que tenía una cinta azul del tono de la caja.
Con curiosidad lo abrió y adentro había un chocolate del tamaño justo con una pequeña nota escrita a mano, con una letra perfecta que reconoció de inmediato.
Sus ojos brillaron y en su pecho una alegría que no había sentido antes se instaló.
Tomo el chocolate y empezó a comerlo, mientras se las ingeniaba en cómo iba a agradecer ese único chocolate que iba a comer ese día de San Valentín.
Con una sonrisa en su cara se preparó para dormir.
4.-
Los días siguientes pasaron tranquilamente entre miradas y besos furtivos.
Ya se acercaban todos a los exámenes finales, así que mucho tiempo de compartir no habían tenido. Por suerte las pesadillas de Sakura habían disminuido y la confianza y felicidad habían vuelto a ella, todos lo habían notado.
Lo que no entendía Sakura era cómo había llegado a eso.
Una gota le salió en la cabeza y suspiró mirando a todos lados, asustada.
Ella se había quejado horrores el día de San Valentín de los chicos y de la poca vergüenza de algunas chicas de insistir en que él se quedara con los chocolates, pero ahora entendía a Shaoran.
Miró su mochila, si decidía llevar sus libros en la mano podía meter ahí todos los chocolates y al llegar a casa se los daría a Kero, tal cual como habían hecho los chicos repartiendo sus chocolates entre Kero y Yukito, quien por cierto también había recibido los suyos.
Estaba en plena ejecución de plan cuando una presencia en su espalda hizo que se le erizara la piel.
- ¿Qué intentas ocultar, Sakura?
- Nada –respondió rápidamente volteando a ver a su prometido.
- No es bueno mentir.
- Pero si no es nada.
Sakura miro a su alrededor, todos los chicos que estaba por ahí habían desaparecido misteriosamente. Sakura se sintió sola. Malditos cobardes, van ahí y la llenan de chocolate, pero no son capaces de si quiera estar en el mismo lugar que su novio.
Lo reconoció por millonésima vez, su novio si daba miedo cuando quería.
Shaoran inspeccionó lo que Sakura pretendía ocultar.
- Veo que te llegaron un par de chocolates –dijo con sarcasmo el castaño, pero feliz de poder él recriminarle ahora.
- No son tantos –quiso justificarse ella, pero sabía que era una pelea perdida.
- ¿Así que qué sigue ahora? –preguntó cruzándose de brazos y mirándola, ella movía su pies inquieta y jugaba con sus manos sin saber qué hacer- ¿Terminamos cómo en el Valentín de los hombres?.
Y Shaoran obtuvo la reacción que esperaba. Sakura completamente roja miró a todos lados cerciorándose que, efectivamente, no hubiera nadie y luego lo miró con reproche.
- No hables esas cosas aquí.
- ¿Por qué no? –dijo inocente- No hay nadie –dijo mientras se le acercaba y ella retrocedía, pero no pudo dar ni un paso atrás, ya estaba acorralada entre su banco y su prometido.
- Shaoran… -intentaba decir nerviosa- No…hagas algo.
- Algo cómo qué –dijo a un centímetro de su boca.
- Algo que no podamos hacer aquí.
Shaoran le robó un beso y se alejó.
- Recoge tus chocolates, bonita, porque tú y yo tendremos otro San Valentín en casa.
Sakura enrojecida a más no poder, hizo caso a lo que su prometido le pidió y rápidamente lo alcanzo en la puerta de la sala, se colgó al brazo de él y caminaron a la mansión Li.
Ambos rogaban que, al igual que el día de San Valentín de chicos, no hubiera nadie en casa cuando llegaran.
Pronto se darían cuenta que ese día la suerte no estaba de su lado, por lo que fue hasta la noche que pudieron disfrutar uno del otro.
5.-
Tomoyo caminaba rápidamente a casa mirando a todos lados. En ambas manos llevaba varias bolsas y en cada bolsa, varios chocolates.
La amatista iba algo asustada. Nunca había recibido tantos chocolates y no entendía porque justo este año había sido el preciso para que todo el mundo se le declarara. No tuvo corazón para rechazarlos a todos, aunque lo termino haciendo, le dolió el alma.
Solo quedaba media cuadra para llegar cuando un chico alto, pelo café y ojos verdes la detuvo. Si Tomoyo lo pensaba era algo así como la versión masculina de su amiga Sakura, así que asombrada se le quedo mirando absorta.
- Daidouji… -empezó el chico.
- ¿Si? –se obligó a dejar de mirarlo tan detenidamente.
- Yo…
- ¿Nos conocemos?
- Estoy en Audiovisual –comento el joven- Tenemos varios cursos y seminarios juntos.
- Ah…
- No te tocó hacer un trabajo conmigo –explico el de ojos verdes- Te toco con un amigo mío.
- Ya veo –dijo Tomoyo con una sonrisa- Ya sabía yo que no podía haber olvidado un rostro como el tuyo.
Ante lo dicho el chico enrojeció, pero se sintió feliz.
- Me llamo Chen Ren.
- Mucho gusto.
- Igualmente.
- Y cuéntame, ¿vives por aquí? –pregunto interesada la amatista.
- No…
- ¿No? –el chico negó con la cabeza- ¿Y qué haces por acá? –lo miro a la cara- ¿Necesitas hablar conmigo?
- Si… yo…yo quería…
Tomoyo no pudo evitar una sonrisa de oreja a oreja. El chico no solo se parecía en apariencia a su amiga Sakura, si no, al parecer, también se parecían en personalidad. Realmente le estaba intrigando mucho ese chico.
- ¿Querías darme esos chocolates? –apunto alegre la amatista.
El de ojos verdes la miró sonrojado y asintió con la cabeza.
- No hay… -pero no pudo terminar de hablar, porque alguien en su espalda carraspeo, se giró sobre sus talones y miro a Eriol a los ojos.
- Eriol, eres tú –dijo regalándole una sonrisa- ¿Vienes llegando?
Pero Eriol no respondió, miro con el ceño fruncido al tipo que estaba tras Tomoyo.
- Ah –recordó la amatista a su acompañante- Chen te presento a Hiraguisawa, Eriol él es Chen Ren.
Como nunca había ocurrido Eriol solo hizo un gesto de cabeza. Luego volvió su mirada a Tomoyo y al montón de bolsas que cargaba.
- Vienes cargada –dijo quitándole las bolsas de las manos, acercándose lo suficientemente a Tomoyo para que el tercero en discordia lo notara.
- E…Eriol, ¿qué haces?
- Le explico algunas cosas a ese sujeto.
Tomoyo entregó las bolsas y espero a que Eriol entrara, pero el peli azul no dio siquiera un paso.
- Ah… -empezó el joven.
- Mentiría si te dijera que fue un gusto –lo interrumpió Eriol- Pero Tomoyo y yo tenemos cosas qué hacer.
Y sin ser una actitud común en el inglés, colocó todas las bolsas en una de sus manos y con la otra agarró a Tomoyo de la muñeca y la arrastró dentro de la casa, sin dejarle siquiera que se despidiera de su nuevo amigo y procurando decirle al sujeto con la mirada que no intentara volver acercarse a la amatista.
El chico, asustado, quedo mirando la escena y luego a los chocolates en su mano.
Tomoyo, por su parte, aun siendo arrastrada por el inglés, lo miro sorprendida, ¿podía ser eso una escena de celos de parte de Eriol Hiraguizawa?
6.-
Caminaba con tranquilidad a la facultad de cinematografía.
Era el día.
Le había costado superar su amor por Sakura, pero ya lo había hecho y por fin se había sincerado consigo mismo, es por eso que estaba dispuesto a declarar sus sentimientos a Tomoyo.
Siguió caminado con una sonrisa en el rostro.
Después de varias semanas y una larga charla con Meiling y otra con su, inesperadamente, mejor amigo Shaoran, se había decidido a formalizar las cosas con la amatista y con formalizar se refería a que ya no serían amigos con derechos, serían novios.
Mentiría si decía que no sentía pánico y tenía un poco de adrenalina.
Sacudiendo esos pensamientos de su cabeza, dio unos últimos pasos y llegó al aula de la amatista, pero la sonrisa que se había mantenido con él desde que había tomado la decisión de confesarse, se le borró en un segundo.
En medio de la sala de clases y ante la mirada de varios de los compañeros de la amatista, estaba el chico de pelo castaño y ojos verdes arrodillado y con un ramo de flores que ofrecía a Tomoyo. Ella, por su parte, lo miraba con amor.
- No podría soportar mi vida sin ti –escucho que decía el chico de una manera que a él le pareció cursi.
Pero no era eso lo que hizo que su pecho se apretara, lo que provocó esa punzada de dolor en ese preciso lugar, fue que ante esas palabras Tomoyo le había regalado una delicada sonrisa a ese desconocido. Sonrisa que solo había visto él cuando estaban solos.
Las piernas le temblaron y se sostuvo del marco de la puerta para no caer, cuando vio como Tomoyo se lanzaba a los brazos del chico con lágrimas en los ojos diciendo cuánto lo quería y las ganas que tenía de estar con él.
El vacío que sintió a continuación no tenía comparación.
- Es mía –dijo el chico mirándolo como él mismo lo mirara cuando intento declarársele fuera de la mansión Li.
La oscuridad que vino luego de eso y la sensación de vacío y soledad, le hicieron comprender las cosas a Eriol.
- Esto no es real –dijo en un susurro.
Se sentó bruscamente en la cama. Estaba todo oscuro.
Se revolvió el cabello con frustración.
Tenía que ser sincero consigo mismo. Lo que había sentido, no lo había sentido ni siquiera cuando creía estar perdidamente enamorado de Sakura. De no ser porque conocía esa presencia, podría jurar que ese sueño había sido un mensaje de su subconsciente para no dejarla ir.
- Eriol, ¿estás bien?
El recién nombrado no pudo evitar sobresaltarse al escuchar la voz de la chica a su lado; pronto sintió los brazos de ella por su espalda, colocando el rostro en su cuello.
- Estás temblando –dijo preocupada.
Eriol se obligó a controlarse.
- Sé que no es el mejor momento –empezó el inglés- Y estoy seguro de que no es lo más romántico –se giró a verla y lo que vio, le gustó. Ella llevaba un ligero pijama, tenía las mejillas levemente sonrojadas y los ojos entrecerrados. La tomó de las manos- Tienes que saber que te amo, Tomoyo.
Ante tal confesión, Tomoyo no pudo evitar sorprenderse e intento hablar, mas Eriol no lo permitió.
- Nunca había sentido esto por alguien –aclaró Eriol antes de que le hicieran cualquier pregunta- Y si estoy así –dijo refiriéndose a lo nervioso que había despertado- Es porque soñé que te perdía y no estoy dispuesto a que eso pase –dicho eso, tomo una de las manos de las chicas y la llevo a su corazón, Tomoyo exclamó un "oh" sorprendida- Así es como estoy y solo fue un sue…
La amatista no lo dejó terminar, lo atrajo hacia ella y lo beso con intensidad.
Eriol respondió de inmediato lo besos de ella y no dudo en tocar lo que ya antes había tocado. Sin embargo, no empezaría a hacerle el amor a esa mujer si antes no le aseguraba que sería su novia.
Cuando se quiso separar de ella, ella protestó. Sonrío y se alejó de todas formas.
- ¿Y ahora qué? –pregunto Tomoyo.
- Quiero que me respondas algo.
- ¿Tiene que ser ahora? –pregunto la amatista alzando sus caderas para que chocaran con las él y con ese movimiento ambos notaron lo mucho que se deseaban.
Eriol gimió, pero se controló.
- Si, tiene que ser ahora –dijo con la poca voluntad que le quedaba.
- Bien –se rindió Tomoyo- ¿Qué quieres?
- Quiero saber si te gustaría ser mi novia.
Tomoyo lo miro con los ojos entrecerrados y frunciendo los labios.
- ¿Qué? –pregunto extraño el oji azul.
- ¿Seguro que no te arrepentirás mañana?
Eriol sonrío.
- Ni mañana, ni nunca.
- Entonces sí, quiero ser tu novia.
Y esa noche unieron sus cuerpos por primera vez como novios. Se tocaron, besaron y amaron. Llegaron juntos al orgasmo con sus manos entrelazadas y con un te amo saliendo de sus labios.
Luego de expresado su amor en el acto sexual, se acurrucaron uno al otro, durmiendo en posición fetal, Eriol cuidando la espalda de Tomoyo.
Esa noche Eriol se aferró a Tomoyo como un náufrago a una tabla en el mar.
Gracias por sus rr, y apoyo. Este es un regalo que quisimos hacerles, un intermedio antes de continuar con la historia.
Arriba la Locura !
