Disclaimer: El Potterverso no es mío, lo que me parece lamentable.
Este fic participa en el reto anual "Long Story 3.0" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Ruinas
Capítulo 9
Humo y espejos
Hogwarts, 19 de octubre de 1997
Es peor. Peor de lo que imaginabas en el verano. Los Carrow no se han demorado ni un minuto en hacer sentir su poder en el castillo. Apenas llevan poco menos de un mes de clases, pero ya se ven en todos lados las huellas del miedo.
Incluso los más pequeños, los niños que no deberían saber nada del terror, lo saben. Ya no se escuchan risas ni juegos en los pasillos. Es como si todo el colegio se hubiera puesto de acuerdo en enmudecer para no alterar a los Carrow.
Lisa te ha dicho muchas veces que odia lo que está pasando. Y que odia aún más el no poder hacer nada para evitarlo. Puedes sentir su frustración cada vez que se ven a escondidas. Ella quiere hacer algo. Aunque sea a riesgo de su propia vida. A riesgo de hacerlos enfadar.
Y si lo hace, terminará mal. Tú lo sabes mejor que nadie.
-o-
Al despertar, a Theo le costó recordar dónde estaba. Se había acostumbrado al permanente olor a col hervida del edificio y a las sábanas que le raspaban la cara. Ahora estaba envuelto en olor a verbena y sábanas suaves.
Tuvo que esforzarse para recordar que Lisa se lo había llevado a casa. Y entonces recordó que anoche ella lo había consolado tras una de sus malditas pesadillas. Recordaba su mano acariciándole el cabello y su olor a limpio. Se incorporó en la cama que habían improvisado la noche anterior. No recordaba haber dormido tan bien en semanas. Ni en la diminuta habitación, ni en el hospital había podido dormir más de un par de horas. Después del episodio de la noche anterior, no se había despertado más en toda la noche.
—¿Cómo has dormido? —le preguntó Lisa, asomándose por la puerta de su habitación, con una toalla de turbante en la cabeza—. Dejé café en la cocina, por si quieres. Me imagino que hoy vuelves a la heladería.
Theo ni siquiera había pensado en su trabajo, aunque suponía que lo menos que podía hacer después de ser salvado por Florence y Heru. Desaparecer sería el colmo de la mala educación. Lisa le sonrió y volvió a entrar al baño que estaba junto a su dormitorio.
—Puedes usar este baño —le dijo—. Es el único que hay, así que no es como que tengas demasiadas opciones. Si esperas un poco, será todo tuyo —añadió antes de cerrar la puerta.
El joven se preguntó si acaso ella estaba pensando en todo lo que había sucedido la noche anterior. Empezando por ese beso y terminando por la pesadilla. ¿Qué había pensado Lisa de eso? Con lo buena que era, ella era incapaz de hacerle ningún comentario al respecto, no fuera a ser que le diera vergüenza o algo así.
Sacudió la cabeza y decidió concentrarse en el día que lo esperaba. Lo primero era buscar café en la cocina. Lisa no era una gran cocinera —aún recordaba un intento fallido de la chica por hacerle unas galletas para Navidad—, pero sí que era capaz de hacer un café muy decente, pensó mientras lo bebía. O quizás era que a esas alturas, era capaz de tragar cualquier cosa. No como antes, cuando su paladar había sido más delicado.
—Todo tuyo —dijo la joven, volviendo a aparecer en la salita. Ahora su pelo estaba seco y atado en una cola de caballo muy sencilla. A Theo siempre le había gustado verla con el pelo atado, porque podía verle los ojos. Los tenía muy grandes y castaños, como los de un ciervo.
Él asintió y se metió al baño. Era pequeño y las cosas de Lisa abarrotaban todos los estantes. ¿Para qué necesitaba una mujer tantas cosas?
Pero la ducha era justo lo que él necesitaba en esos momentos. El agua cálida sobre su piel ayudó a calmarlo un poco y a relajar sus músculos. Por primera vez en muchos días no sentía dolor en ninguna parte de su cuerpo.
Lisa le había dejado una toalla esponjosa y suave para cuando terminara de ducharse. Olía como sus sábanas, a verbena fresca. Theo acababa de notar que ése era el olor de toda la casa. Se secó rápidamente, pero se dio cuenta de que había dejado su ropa afuera. Aferrando la toalla contra su cintura, salió del baño para buscar algo que ponerse.
—Hola, Nott.
Anthony Goldstein estaba ahí, sentado sobre una de las sillas. Lisa estaba sobre la mesa, con las piernas cruzadas. Ninguno de los dos parecía estar alterado, por lo que Theo decidió que lo más seguro era asumir que Lisa no había mencionado nada de la noche anterior a su novio.
—Goldstein… —masculló él a modo de respuesta, cogiendo la bolsa con su ropa del suelo y volviendo a entrar al baño. Después de todo, había situaciones en las que convenía estar vestido, y se le ocurría que esa podía ser una de ellas. Al menos en su limitada experiencia, era así.
Cuando volvió a salir, el panorama de la sala no había cambiado demasiado. Los dos seguían en la misma posición en que él los había dejado al volver al baño. Goldstein incluso le sonrió y Theo no pudo evitar pensar en que seguramente no lo haría si supiera que la noche anterior, su novia lo había besado.
Lo mejor era no decirle nada, seguro.
Lisa no dijo nada y se levantó de la mesa, a buscar su abrigo que estaba junto a la puerta.
—Vine a acompañar a Lisa —explicó Anthony, aunque nadie le había pedido una explicación de nada—. No me había dicho que estabas alojando aquí —indicó, arrugando la nariz.
—Es algo muy reciente, y temporal —masculló Theo.
No recordaba haber hablado nunca antes con Goldstein, que siempre se le había antojado un tanto estirado. Lisa siempre le había dicho que él era muy amable, pero él decía que no tenía ningún interés en conocerlo. Ya tenía suficiente con algunos de los estirados que poblaban la sala de Slytherin.
—Ya veo. En todo caso, si necesitas algo, puedes decirme.
El aludido se quedó de piedra ante ese comentario. ¿Por qué le ofrecía ayuda a él, un desconocido? A lo mejor eso era lo que Lisa veía en él, a alguien que era capaz de hacer algo así. Él no, por supuesto. Siempre había preferido cuidar su propia espalda, antes que la de otra persona.
Los tres salieron del departamento sin intercambiar más palabras. Lisa parecía incómoda, incluso de la mano de Anthony. Theo estaba seguro de que ella le estaba rehuyendo la mirada a propósito, aunque se esforzaba en disimularlo.
—Yo… tengo que irme por aquí —dijo Theo, señalando el camino que llevaba a la heladería, en el sector principal del Callejón. Levantó la mano para despedirse y se alejó unos cuántos pasos dirigiéndose a su trabajo.
Todo había vuelto —casi— a la normalidad.
—¡CRUCIO! —gritó alguien, de repente. Theo cayó de rodillas al suelo, retorciéndose de dolor.
—¡Theoooo!
Hogwarts, 20 de diciembre de 1997
—Me he unido a ellos —te dice Lisa, sin anestesia.
No tiene que darte más detalles, porque ya lo sabes. Las pintadas están por todo el colegio. Por más que los Carrow obligan a Filch a limpiarlas, algunas se niegan a desaparecer. Y cuando el conserje logra limpiarlas, otras vuelven a aparecer en su lugar.
Firman como ED. El Ejército de Dumbledore. Un montón de locos leales a un tipo que está muerto. Longbottom ha estado bajo las cruciatus de Alecto más veces de las que es humanamente posible.
Quieres decirle que está loca, que lo único que conseguirá es que la maten. Pero no se lo dices, porque ella no te hará caso. Sabes que es inútil, porque ella está completamente decidida. Lo ves en la forma en que habla, en la forma en la que mira. No está dispuesta a dejarse amilanar por los Carrow.
Por eso la quieres.
Por eso tienes miedo.
-o-
—¡Theoooo! —gritó Lisa, con desesperación, al ver que el joven caía de rodillas al suelo y una figura encapuchada se acercaba a él. Anthony parecía hacerse quedado helado en su lugar, sin moverse en lo absoluto. La gente en la calle se quedó mirando la escena como si no entendiera lo que sucedía, sin hacer nada. Lisa aferró su varita y echó a correr hacia donde estaba Theo, ignorando la voz de Anthony que le decía que llamaran a los aurores. Si nadie iba a hacer nada, ella tendría que hacerlo. Tarde o temprano.
Al verla acercarse, la figura encapuchada levantó su varita y la apuntó hacia ella. Lisa fue rápida y conjuró un escudo para protegerse, sin dejar de moverse. La figura pareció darse cuenta de que no iba a deshacerse de ella tan fácilmente y volvió a alzar su varita, estirando una mano hacia Theo.
Antes de que desaparecieran, Lisa logró tomar la mano del joven, que estaba inconsciente. Por los momentos siguientes, no supo qué estaba pasando. Siempre había odiado Aparecerse, casi tanto como odiaba los trasladores. Pero no soltó a Theo.
No podía hacerlo de nuevo.
Lo siguiente que supo fue que su cuerpo golpeaba el suelo de piedra. Estaban en una especie de habitación grande, con techos altos y ventanas sin cristales. Lisa no tenía idea de dónde estaban, pero en esos momentos, parecía el último de sus problemas.
—¿Y quién es esa?
—¡Maldita sea! —escuchó, antes de incorporarse, sin soltar su varita. Theo seguía inconsciente a su lado, con los ojos cerrados—. ¡Deténganla!
Lisa apretó su varita y empezó a soltar todos los hechizos que podía recordar. Necesitaba ganar tiempo de una forma u otra, porque estaba en terreno desconocido y no tenía cómo alertar a sus amigos. De alguna forma tenía que sacar a Theo de ahí y llevarlo a un lugar seguro. Pero no podía hacerlo mientras le llovían hechizos de todos lados. ¿Cuántos eran? ¿Quiénes?
—¡Desmaius! —gritó, y vio como una de las figuras caía al suelo. Harry hubiera estado orgulloso de ella.
—¡Mátenla! —gritó alguien, y un rayo verde pasó a su lado, dándole apenas un momento para moverse de ahí.
Lisa conjuró un hechizo escudo alrededor de ella y Theo. No creía que fuera a aguantar mucho, y ni siquiera le servía para desvanecerse, porque necesitaba mantenerlo con su varita. Pero se acercó a Theo sin bajarla y lo sacudió. Necesitaba ayuda, y el único que podía dársela era él, que en estos momentos no estaba en condiciones de ayudar a nadie. Pero tendría que hacerlo. Lisa no podía luchar sola.
—Lisa… —la voz del joven apenas se escuchaba con la algarabía de gritos y exclamaciones que los rodeaban. Lisa agradecía que su escudo se mantuviera firme, aunque no estaba segura de que fuera a poder mantenerlo por mucho más. Y una vez que lo bajara, estaría completa y totalmente vulnerable ante todos esos hombres, que claramente querían matarla.
—Theo, necesito que te levantes. Por favor… tenemos que buscar una forma de salir de aquí…
Theo pareció despertar del trance en que estaba sumido. Siempre había sido rápido, y al parecer cuando se dio cuenta de que corrían peligro, su cerebro se puso en marcha rápidamente.
—Mierda, no tengo varita —masculló.
Justo en ese momento, el escudo se rompió. Lisa no había sido capaz de mantenerlo por unos segundos más, el tiempo suficiente como para poder pensar en algo. Los hechizos volaron hacia ellos y Theo tuvo que empujarla contra el suelo para evitar que unos rayos rojos la golpearan.
Lisa lo escuchó gemir, y vio cómo su chaqueta tenía un agujero en el brazo. Bajo él, la piel estaba sangrando más de lo que ella podía imaginar. Iban a necesitar un torniquete lo antes posible. Pero mientras les llovieran las maldiciones, esa herida tendría que esperar.
—¡Ten cuidado!
—¡Lisa!
—¡Depulso! —exclamó uno de los encapuchados y Lisa vio cómo Theo salía volando lejos de ella.
—¡No! —gritó ella, antes de lanzar unas cuantas maldiciones más, sin fijarse a quiénes golpeaban. Sin fijarse en qué efectos tenían—. ¡Incarcerous! ¡Depulso! ¡Expelliarmus! —exclamó, sin mirar a dónde golpeaban los hechizos. Tenía que encontrar a Theo de nuevo. No podía perderlo otra vez. No podía dejarlo indefenso. Al menos por el momento, estaban concentrados en ella.
Por el rabillo del ojo pudo verlo. Estaba junto a la pared, tras una columna de piedra. Parecía estar intentando levantarse y nadie lo estaba mirando.
—¡Sectusempra! —gritó alguien desde la oscuridad. Lisa apenas alcanzó a esquivar el maleficio, que pasó rozándole la cabeza. Lisa soltó una maldición por lo bajo. Había algunos cuerpos en el suelo, pero eso no alcanzaba a ayudarla. Aún quedaban muchos. ¿De dónde salían todos ellos?
No sabía cuánto más podía aguantar así, luchando por su vida y la de Theo. Pero no iba a rendirse. No se había rendido en la batalla de Hogwarts y no iba a rendirse ahora. Ya había sobrevivido a lo peor que podía pasarle. Esos cabrones no iban a hacérselo peor.
—¡Lisa! —escuchó, pero nadie más pareció darse cuenta de que Theo había logrado coger una varita. Seguramente de alguno de los caídos.
Lisa alcanzó a sonreír débilmente. A lo mejor sí iban a lograrlo. A lo mejor iban a sobrevivir. Había tantas cosas que tenían que hacer. Tantas cosas por las que vivir.
Iban a sobrevivir.
Echó a correr hacia Theo, esperando que los dos juntos tuvieran mejores oportunidades de salir de ahí. O de pensar en algo.
Theo estaba lanzando hechizos a diestra
y siniestra, con una expresión en el rostro que la hubiera asustado en otros momentos. Pero ahora le parecía extrañamente tranquilizadora. Era el rostro de alguien que tampoco iba a rendirse.
Un hechizo la alcanzó en la pierna y el dolor hizo que soltara la varita. Vio cómo rodaba lejos, al mismo tiempo que un hechizo la paralizaba por completo. Estaba completamente indefensa. Había peleado todo lo que podía, pero había sido demasiado para ella.
Era el momento de dejarse ir.
Hogwarts, 12 de enero de 1998
Esa noche, se las arregla para llegar al punto de encuentro. Pero parece estar muy mal, afectada por algo. Pero no tienes que preguntarle, te lo dice enseguida.
—Han matado al hermano de Mandy.
Brocklehurst es una chica de Ravenclaw. No recuerdas que sea muy cercana a Lisa, que siempre va por ahí con Patil y con McDougal, pero de todas formas parece muy afectada.
Le rodeas los hombros con un brazo y le permites que llore. Porque sabes que le hace falta.
—Joder, Theo. Esto es una puta mierda —musita, muy bajito, pero furiosa.
Lisa nunca dice palabrotas. Pero en las últimas semanas, ha empezado a usarlas, porque es la única forma que tiene para describir lo que sucede a su alrededor. El horror es demasiado.
—Lo es, Lisa…
Ella se acurruca contra ti y suspira. Tú sabes que no puedes hacer nada más, pero es lo único que puedes hacer en ese momento.
Y ya queda sólo un capítulo, que espero subir pronto. (Y me refiero a pronto, un par de horas)
¡Hasta entonces!
Muselina
