Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia es de LyricalKris, yo solo traduzco con su autorización.

N/T: Lo han preguntado en un review, así que les digo que Edward tiene 36 y Bella 18. ¡Disfruten!

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Capítulo diez

De Repente - Bella

—Alice, ¿estás loca? —Bella rodó sobre su vientre para poder enterrar su cabeza bajo la almohada.

Su muy molesta prima la sacó de su escondite.

—No estoy loca. Soy mejor en esto que tú, Bella. Ven. Te mostraré.

—No necesito que me muestres. —Como adulto y universitaria, Bella pensaba que estaba segura de la muchacha de secundaria.

Dime exactamente qué te dijo él y tu respuesta. —¿Cuántas veces Bella había escuchado a Jessica decir esas palabras a una de sus sonrientes amigas mientras suspiraban ante el último encanto, tratando de averiguar si él, o ella, estaba interesado? Bella había fingido interés cuando era cortés pero la mayoría de su energía era gastada en intentar no rodar sus ojos.

Pero entonces, Alice seguía siendo una colegiala, y su "evidencia" no era circunstancial. Ella tenía un vídeo.

Alice se sentó en la cama a su lado y puso la laptop frente a su rostro.

—Mira, el tío Edward siempre nos dice sobre las cosas desagradables que estos tipos usan para conseguir una reacción, ¿no? Él ha estado lidiando con ellos por casi la mitad de su vida y nunca se inmutó. —Ella puso play y el rostro furioso de Edward vino a la cámara. El video estaba cortado para mostrar la escena desde otro punto de vista. Edward empujó al tipo de la cámara y dijo…

Las mejillas de Bella estaban sonrojadas, y tuvo que agachar su cabeza para esconder su sonrisa.

Los elogios eran buenos, eso era todo.

Su prima la observó.

—¿Acaso no lo ves, Bella? La razón por la que él gritó así es porque estaban insultándote. Eso es lo que un chico hace cuando alguien ataca a su chica. Él la defiende.

—No es así entre nosotros.

—Le gustas. Digo, le gustas en serio.

Los latidos de Bella se aceleraron, pero fulminó con la mirada a Alice.

—Estamos hablando de tu tío. ¿Lo sabes, no? ¿No se supone que lo encuentres asqueroso?

Alice puso los ojos en blanco.

—Ya te lo dije. Tengo ojos. Sé como luce mi tío. Vamos, Bella. Él es el soltero más codiciado de la revista People desde que tenía como veintitrés años. Hay una razón para eso.

—Agh. —Bella tomó su almohada y hundió su cabeza bajo ella otra vez.

—Tienes que ver que encaja. Él ha estado actuando raro últimamente, ¿no? Tú me lo dijiste. Estuvo actuando raro antes de irse.

Bella no respondió. Ella recordaba la manera en que su corazón dolió cuando él la abrazó sin siquiera mirarla. Recordaba cómo envió ese primer mensaje e instantáneamente deseó poder deshacerlo. Había sido una agonía esperar su respuesta. En un momento melodramático de pánico, estuvo segura que él no le volvería a hablar de nuevo.

Pero ellos lo habían resuelto. ¿No?

Mis propios problemas en mi cabeza. Nada que ver contigo.

¿Y si él había mentido?

Pero Bella encontraba imposible de pensar que un hombre como Edward pudiera sentirse atraído a ella. Ella tenía la mitad de su edad. Ella debía parecer como una niña para él.

Tenía que haber una explicación.

Así que a pesar de su intento de no hacerlo, Bella se encontró obsesionando con sus recuerdos de sus conversaciones e interacciones después de que hayan salido esas fotos. Cuanto más pensaba en ello, más se sentía horrible.

Sí tenía que pensar en ello, sí realmente tenía que pensar en ello, Bella podía ver por qué su tía había estado muy preocupada por la manera que eran el uno con el otro. No era nada en absoluto para Bella el tocarlo, sentarse en su regazo y colgarse de su cuello como lo había hecho cuando era pequeña.

Pero ella ya no era pequeña.

La manera en que ella hablaba con él, la manera que era con él, podía ser fácilmente mal interpretada como coqueteo. ¿Y si, después que esas fotos salieran, a Edward se le metió en la cabeza que ella estaba intentando seducirlo?

El estómago de Bella se revolvió.

No era extraño que se haya ido a la mierda de Dodge.

—Mira, Bella, creo…

—¿Por qué haces esto? ¿Por qué simplemente no lo dejas pasar? —Bella se sentía mal del estómago y peligrosamente a punto de llorar, por tan ridículo que fuera.

Alice ladeó la cabeza.

—Porque cuando te lo sugerí, no hiciste una mueca. No dijiste "ew".

Bella miró a su prima, sin comprender lo que estaba tratando de decir.

—Bella… te gusta. De esa forma.

El estómago de Bella se revolvió por diferentes razones ahora. Abrió su boca para discutir, pero sus palabras quedaron enredadas. Inhaló con fuerza. En su cabeza, una tonelada de imágenes la invadieron. La sonrisa de él. Sus brazos alrededor de ella. La manera que él la alzaba en el aire, su rostro radiante de orgullo cuando ella ganó ese estúpido juego.

La sensación de vértigo que invadía sus venas cada vez que él entraba a la habitación.

Lo segura, contenta y reconfortada que se sentía cuando ella estaba sobre su regazo con los brazos de él a su alrededor.

No había ninguna otra persona a la que ella hablaba como hablaba con Edward. Él era inteligente y compasivo y perspicaz y…

—Oh, mierda. —Bella enterró su cabeza en sus brazos.

Ella estaba increíblemente, demasiado, jodida.

—¿Ves? Así que tenemos que averiguar qué hacer a partir de aquí —dijo Alice.

Bella se puso de rodillas.

—No. No tenemos que hacerlo. No hay nada que hacer.

La expresión de Alice era exasperada.

—Te gusta. Le gustas.

—Incluso si eso es verdad, y estoy segura que no, es simplemente… —Bella agitó su mano sin poder hacer nada—. Él es tu tío.

—Pero él no es tu tío.

—Soy mucho más joven que él.

—¡El amor es ciego, amiga! Si funciona, funciona.

Bella se mordió el labio.

—No es tan simple.

—¿Por qué no?

Había demasiadas razones, Bella no sabía por dónde comenzar. Y de todas formas, ella conocía a Alice. Su prima no era tan frívola como algunas chicas, con sus cabezas perdidas en las nubes, pero ella creía en el destino. Así como creía que ella estaba destinada a conocer a Jasper, si Alice se metía en la cabeza que Edward y Bella estaban destinados a estar juntos, no habría nada que la disuadiera.

Bella pensó en su madre y en lo mucho que la amaba. Reneé era hermosa, vibrante y apasionada. Pero Bella de vez en cuando pensaba que enamorarse de su madre debía ser como enamorarse de un hermoso y raro ave. Reneé se iría cuando cambiaran las estaciones.

Solo porque ella no podía controlar de quién se enamoraba o se sentía atraída no quería decir que era una buena idea.