Holaaaaaaaaaaa personitas del mundo, ya he vuelto y para quedarme. Aquí os dejo este cap, no es gran cosa pero es de transición para el siguiente. Nos vemos abajo ;)
Le picaba la nariz. Doll abrió sus ojos escarlatas lentamente. Delante de ella había unos ojos grises llenos de inteligencia y elocuencia. La chica gritó y el gato le bufó cabreado. ¿Cómo había entrado? Un aire fresco le dio la respuesta. Se había dejado la ventana abierta. La puerta del despacho se abrió de golpe. Tras ella apareció Trafalgar Law. Se encontraba con unos simples pantalones de pijama. Aunque su rostro no era de somnolencia.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Law. Aunque quería parecer tranquilo, se le notó un eje de preocupación en su voz.
-El gato, me ha asustado.
El moreno fijó su vista en el gato. Quien maulló suavemente al reconocerlo. El chico suspiró.- Lo siento, esta acostumbrado a hacerme compañía por las noches...
-¿Te he despertado?- preguntó Doll.
-No, que va. Estaba trabajando.- Se dio la vuelta para irse.
-Debes irte a dormir, ¿Qué hora es?
-Hmmm.- miró un reloj que había en la pared.- Las tres.
-Vete a dormir.- le ordenó la chica.
Law frunció el ceño molesto y dentro de él salió ese rebelde que solo salía cuando le daban una orden.- No mandes, tengo cosas más importantes que hacer.
-El trabajo puede esperar.- la chica hincó los mofletes.
Law rio suavemente, parecía una cría así. Aunque realmente lo era... se llevaban 10 años, aunque eso nunca le importó. Notó la necesidad de acercarse a ella. Desde que la había besado en el local estaba deseando, como loco, volver a besarla. Sentir sus cálidos labios. Aún resonaban en su cabeza las amenazas de Killer. Si cree que él se iba a achantar por unas simples amenazas iba más que listo.
-¿Trafalgar?- la chica lo sacó de sus pensamientos.
-Buenas noches.- dijo sin más y se marchó de la habitación.
Doll contempló la puerta ¿desilusionada? Parecía que Law estaba debatiéndose algo en su interior... pero habría sido imaginaciones suyas. Vio como el gato se iba tras el moreno y se recostó en la cama. Tenía que dormir, mañana volvía a trabajar.
Kidd maldijo quien había encendido la luz de la cocina. Le estaba dando directamente en la cara. Miró su móvil: 6 a.m. Seguramente sería Trafalgar. Aunque supuestamente no entraban hasta las 8 y teniendo en cuenta que vivía al lado del hospital le pareció excesivo. Vio salir a Trafalgar con un café en la mano y un papel en la otra. Decidió levantarse para ir al servicio. Se sintió frustrado al intentar apoyar su brazo izquierdo. Un ronquido fuerte le indicó que el rubio se había movido. Nunca, nunca más dejaría que Killer se durmiera antes que él. Pasó por delante del "cuarto" de su hermana y se asomó. Ella seguía dormida. Al pasar por la puerta del moreno vio que estaba sentado en la cama, la cual estaba llena de papeles, y el portátil a un lado. Y por supuesto, la cama hecha.
Doll se desperezó. Su despertador había sonado eran las 7. Cogió su ropa y aprovechó que nadie estaba en el baño para colarse y ducharse. Al salir le llegó el olor a tostadas francesas y huevo frito. Cuando llegó al salón le hizo gracia la escena. Kidd cocinaba, Killer estaba sentado en un lado del ya recogido sofá-cama y Law estaba sentado en la otra esquina con un café y el portátil.
-¡Buenos días! ¿Por qué nadie ayuda a mi hermano?- Se quejó la chica hiendo para ayudarle.
-No quiso.- dijo Killer indignado.- Ni siquiera escuchó a su médico.
-Puedo solo...- se defendió el otro.
Law se levantó y dejó su taza en el fregadero.- Hasta después.
-¿Ya? No entramos hasta las 8
Law le miró con una ceja alzada.- ¿y? Los horarios son cosas formales... para tener un control ya sabes...puedes ir antes si quieres y no, no puedes llegar tarde... por cierto.- sacó unas llaves del bolsillo.- Esto son unas copias de las originales. Que se la queden las amas de casa.- dijo con burla.- Hasta luego.
Doll puso los ojos en blanco. Y su hermano le tiró a Law la espumadera, por suerte éste la esquivó.
-Ese adicto al café...- se quejó Kidd.
Doll rodó los ojos.- Tengamos la fiesta en paz... bastante que nos deja quedarnos aquí.
-Bueno parte de esta situación es culpa de su familia, no tenía más remedio.- Dijo Killer a la vez que rodeaba a Doll por la cintura.
Kidd gruñó y la pareja, como respuesta, se besó.
-¡Esta bien, está bien! ¡Parad!
Entre risas se dispusieron a desayunar.
Doll contempló a su superior. Estaba sentado en la mesa de su despacho y tenía a sus dos residentes delante. Todavía no les había mirado desde que entraron. Doll se fijó en él: Tenía el pelo levemente despeinado que le daba un aire de despreocupación. Se veía guapo, allí con su ceño levemente arrugado debido a la concentración que mostraba. ¿Pero qué estaba pensando? Era un hecho que Trafalgar era guapo, eso era indiscutible... pero ella no debía pensar en él de esa forma. ¡Tenía novio, joder! Pensó en Killer y en lo diferente que era con respecto al moreno. Killer no era un romántico empedernido y le faltaba caballerosidad. Pero tenía ese aire de chico malote pero lo bueno es que no era un niñato. Tenía la cabeza muy bien amueblada. Aunque Trafalgar podía ser el perfecto caballero inglés. La chica desvió su mirada de él y observó el despacho. Si esperaba encontrar algo personal de él, no lo encontró. Lo único que le daba personalidad a aquel lugar era una taza en forma de oso polar. La cual casi siempre estaba llena de café y muchas veces iba donde fuera su dueño.
Notó como algo le miraba fijamente. Al buscar qué era se encontró con los plateados ojos de Law. Aún recordaba la primera vez que los había visto.
-Al final de esta semana tendré una operación a corazón abierto. Y espero que os curréis esta semana. Quiero al mejor conmigo dentro del quirófano.- Ambos aprendices asintieron y se marcharon. Ya sabía que tenían que hacer. No era la primera, ni mucho menos la segunda vez que hacía ese "juego". Pero a Doll le encantaba. Le daba libertad para practicar lo memorizado, además. Sabía que Law siempre estaba atento por si al pifiaban.
El día fue un auténtico torbellino. Había habido un accidente y no había parado de llegar heridos y familiares en todo el día. Cuando ya terminó su turno, no se lo creía. ¿De verdad había terminado el día? Se estiró y fue hasta el despacho de Trafalgar, para ver si se iba con ella a su casa. Al entrar lo vio observando algún informe.
-¿Vamos?- le preguntó Doll. El moreno miró el reloj que lucía en su muñeca y negó con la cabeza.- Ya ha terminado tu turno.
-Me quedo un rato más.
La joven se sentó en la silla del frente del escritorio.- Te espero.
Law dejó de hacer lo que estuviese haciendo y miró a la chica.- No, vete a casa.
-Ahora mismo estamos fuera del horario de trabajo, no eres mi jefe.
El hombre alzó una ceja y se recostó en su asiento, observó divertido a la joven y después de unos segundos que parecieron minutos se echó hacia delante. Apoyando los codos sobre la mesa y acercándose peligrosamente a Doll. Ella en vez de echarse hacia atrás se quedó en su lugar. El moreno estaba cada vez más cerca y cuando quiso darse cuenta, el aliento cálido de él ya le llegaba. No tardó en venir lo segundo. Los labios de él rozaron los suyos. Fue un beso casto e incluso inocente. La sonrisa de Law, a pesar de ser ladeada se veía cálida.
-Adelántate, yo ahora voy.
Doll lo miró fijamente, no se iba a ir por muchos besos que le dieran. A pesar de notar el rubor de sus mejillas negó con la cabeza.
Trafalgar suspiró.- Esta bien.- Cerró la carpeta que tenía enfrente y se levantó. Quitándose la bata y poniéndose su inseparable gorro.
En cuanto salieron del hospital una mano juguetona se entrelazó con la de Doll. La chica se quedó mirando ambas manos. Estaba mal que hiciera eso. A pesar de lo frías que estaban, se sentían bien. Notó un apretón y levantó el rostro hacia el moreno. Éste no le miraba pero sonreía. La chica se quedó embobada con la sonrisa de él. Ni siquiera se dieron cuenta de cuando llegaron hasta la puerta del piso de Law.
Law apartó la mano y miró a la chica. Se había visto tan linda todo ese rato. Notaba que tenía una lucha interna porque a pesar de sostenerle la mano, no lo hacía con firmeza. Introdujo la llave en la cerradura y entró. Y quiso que la tierra lo tragara. Allí, en su salón, no solo se encontraban Kidd y Killer sino también Monet. Y lo más sorprendente era que... ¿estaban relajados? Por lo menos Killer y Monet sí. Vio como Doll miraba también la escena, con cara de sorpresa.
-Monet-ya.- dijo Law para hacerse notar.
Monet se dio la vuelta y se levantó rápido del sofá.- Traffy- la mujer abrazó a Law, este no le devolvió el abrazo.
-¿A qué has venido?
Ella se separó.- No me eches en cara todo lo que os ha pasado, sabes que no tuve nada que ver.- Law suspiró.- Pero tienes razón, vengo de parte de Mingo.
-¿Qué quiere?
Monet sonrió de manera misteriosa a la vez que se sentaba al lado de Killer. Cosa que, Law pudo comprobar, a Doll no le hizo gracia.- Va a celebrar una cena... íntima... quiere que vayáis a cenar y a cerrar este círculo vicioso.
-¿Vayáis?- repitió Doll.
-Sí. Tú, Kid y Killer estáis invitados.
-¿Qué pasa si solo voy yo?- preguntó Law.
-No habrá cena.
Los tres invitados de Law miraron a su anfitrión. Éste se quedó callado. Si lo que decía Monet era verdad... podrían sacar mucho. - Iremos
-¿Qué?- preguntó sorprendido Killer.- ¿Y si es una trampa?
-Nos arriesgaremos.
-Con respecto a eso...- Monet se puso de pie y caminó hasta el cuarto de Law. Éste miró expectante. La joven regresó con su nodachi.- Puedes llevártela, dice que no tendrás motivos para utilizarla.
-Kikoku..- susurró Law como si estuviera saludando a la espada.- Si viene ella no hay anda que temer.- su sonrisa se amplió de manera macabra y parece que solo Monet pilló el chiste.
-¿Es de verdad?- Preguntó Kidd. No recordaba que Law tuviera una espada.
-Doflamigno me la regaló justo después de "aquello" Y estuve hiendo a clases y todo.
-¿Cuánto mide?- Preguntó Doll.
- Un metro veinte. Tengo que afilarla. ¿Cuándo es la cena Monet-ya?
-Esta noche.- La joven se levantó y se dirigió hasta la puerta.- Vendré a recogeros, estad puntuales. A Doflamigo no le gusta que le hagan esperar...
Doll se miró una vez más en el espejo. Estaba elegante pero no llamaba la atención. Quería pasar desapercibida en esa cena, pero algo le decía que no sería así. Miró la fina línea de su cuello. Aún tardaría en desaparecer. Salió al salón dónde se encontraba Killer, Kid y Law. Los dos primeros iban arreglados pero sin pasarse. En cambio Law la dejó con la boca abierta. Llevaba un traje negro y una corbata amarilla. Estaba cuidadosamente peinado y llevaba la nodachi con él.
-Vamos, Monet-ya tiene que estar al llegar.
Todos asentimos y bajamos a la calle. Efectivamente, había una gran limusina rosa enfrente del bloque. Del coche salió un hombre delgado, con un sombrero de copa y un largo abrigo negro.
-Señorito.- saludó el hombre con educación, refiriéndose a Law. Y abrió la puerta trasera de la limusina.
-Gracias, Gladius.
Al entrar los cuatros la puerta se cerró. Dentro estaba Monet, con un impresionante vestido corto que se le pegaba perfectamente a sus curvas.
-Me suena ese vestido.- dijo con ironía el moreno.
Doll fulminó a Monet. Estaba celosa, esa mujer conocía a Law en todos los sentidos y daba por hecho que ese vestido se lo había regalado él. La peliverde ensanchó una sonrisa.- No sé por qué.
Doll observaba todo, callada. Sentada entre Kidd y Killer. Se le veía más pequeña de lo que era pero no le importaba. Sus ojos estaban clavados en las acciones de la chica y de Law. Vio como éste señalaba la parte de un asiento y Monet asintió. Levantó la tapa y sacó una pistola, minúscula. Se la entregó a Law y éste se la dió a Killer.
-Por si la necesitáis.
-No me gustaría que pasara anda esta noche.- dijo Monet, mirando a Killer- E intentado que nada pase. Pero por favor, sed cuidadosos.
-Para eso solo hablaréis cuando se os pregunte directamente. Y por favor, sed educados. Sobre todo tú, Kid. Doflamingo intentará sacaros de quicio.- Law miró a Doll unos segundos. Sus ojos entraron en contacto.- No me gustaría salir de allí peor de como habéis entrados.
Doll asintió y miró a su hermano. Éste parecía contenerse en decirle unas cuantas cosas al moreno pero se estaba conteniendo. Después de eso, silencio. Nadie volvió a hablar. Law miraba por la ventana distraído, Monet pasaba su vista aburrida por la limusina. Notó que se paraba más de lo necesario en Killer y después seguía. Parecía evitar mirar a Doll. Killer jugaba con su movil entretenido, mientras con una mano agarraba la de Doll y Kid... Kid simplemente luchaba por intentar mantener la calma para cuando estuvieran en frente de aquel rubio.
Doll se esperaba algo grande pero no aquello... Aquello no era una mansión. ¡Era un maldito palacio! El edificio era enorme y con grandes jardines. ¿Tanto dinero tenía ese tal Doflamingo? Claro que había oído hablar de él y de que se regodeaba con gente del gobierno.
-Es hijo bastardo del emperador.- dijo Law secamente.- Y digamos que tiene ciertos privilegios...-Doll asintió antes las explicaciones del moreno- Bien, entremos.
Todos siguieron a Monet. El interior del palacio era igual de sorprendente que el exterior. Decorado de una manera exquisita que Doll dio por seguro que no había sido el excéntrico rubio que allí vivía. El camino hasta el comedor principal se le hizo eterno. Cuándo entró en la estancia se sorprendió. Tenía un techo altísimo y en medio de éste había una gran lámpara de araña. Se acercaron hasta la mesa. Doflamingo ya estaba sentado en la parte presidencial y, claramente, a su lado iban a ir Trafalgar y Monet y los demás se colocarían al lado de Trafalgar. El gran hombre rubio les indicó que se sentaran. No sé cómo acabó entre Law y Killer, pero allí estaba. Y, en vez de tranquilizarte, se sintió más nerviosa.
Zarina Hiddleston: Graicas. Y bueno lo del gato se me ocurrió mientras observaba al mío intentándose subir a la ventana. Sí, lo del padre de Kid es muy fuerte pero ya paso y ahora las cosas cambiaran un poco
Icimaru: No puedo decirte con quien acabará hasta que no lo publique xD Porque si no se pierde la gracia. Y me alegro que te esté gustando :D
