Dedicado a Clavel. ¿Niña, en realidad existes o exististe?
Amistad
Dumbledore y compañía, se dirigieron aprisa hacia el campo deportivo del Instituto seguidos por Simons que deseaba pasar desapercibido a toda costa ocultándose cada vez que pasaba frente a un estudiante, aunque su mayor preocupación eran los DMT.
En el campo de juego, los muchachos estaban viendo asombrados lo que sucedía. Ron Weasley, el chico sin movimiento, estaba tirado en el suelo a un lado de su silla de ruedas sin mover ni un solo músculo, mientras Harry estaba casi arriba de él zarandeándolo bastante histérico.
—¡Ron, por favor, di algo!
—¡Harry, déjalo! —Gritó Dumbledore.
Con algo de dificultad porque Harry no parecía querer soltar a Ron, Remus cargó a Harry para separarlo de su amigo.
—¡Harry contrólate!
—¡No se mueve, no se mueve!
Remus no tuvo más remedio que abofetearlo fuertemente para tranquilizarlo.
Medio inconsciente, Remus se lo llevó cargado en lo que los demás profesores nuevamente apartaban a la gente y otros llevaban a Ron a la enfermería por temor a que Harry le hubiera lastimado.
Remus se topó en el pasillo con un Simons muy asustado que presenció lo que ocurrió a lo lejos, escondido de los DMT.
—¿Qué haces aquí, buscas que los DMT te encuentren?
—No me vengas con eso, que los DMT también te buscan a ti, mejor dime ¿cómo está Harry?
—Bien, eso creo, tuve que tranquilizarlo. Hazme un favor y llévatelo a la dirección y por favor no dejes que esta vez se te escape.
Simons tomó a Harry y se apresuró de vuelta a la dirección. Remus se tuvo que ocultar en uno de los salones al ver a los DMT acercarse al campo de juego.
—No se movía, no se movía. —Harry murmuraba continuamente lo mismo.
Simons lo sentó en una silla frente al loro rojo de Dumbledore, se veía más tranquilo, pero si en un momento llegó a verlo aparentemente cuerdo, ahora podría decir que había recaído.
—Harry, por favor, ten calma.
—Sirius, Ron no se movía… ¡Por qué no se movía!
—Harry. Ron es cuadrapléjico, por lo que sé ha estado así casi toda su vida.
—¡No!
Harry se tapaba los oídos a las palabras de Simons. Comenzaba a arrepentirse realmente de haber decidido llegar a esta realidad, lo que más le atormentaba es la probabilidad de que Dumbledore tuviera razón y que solo existiera una realidad, esta realidad y que todo su mundo anterior hubiera sido solamente un sueño.
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—No tiene nada, quizá un pequeño raspón solamente —diagnosticó Pomfrey tras revisar a Ron. —Iré a traer un poco de alcohol.
Cuando salió, Dumbledore y Gylman quedaron solos observando al joven Weasley.
—Perdóname Albus. Fui yo quien le sugirió a Simons que pusiera al tanto de las cosas a Harry.
—Deberías disculparte por haber traído a Harry sin mi consentimiento. Sobre lo que pasó, yo tengo la culpa, debí de decirle a Harry sobre el señor Weasley cuando me lo preguntó, pero estaba muy asustado que decidí no hacerlo.
—¿Y cómo lo viste?
—Me ha contado una trillada historia fantástica. Él asevera que sus padres fueron asesinados por alguien llamado Voldemort, alguien quien dice, su sombra continúa persiguiéndolo a él también. Para escapar de la realidad, él creó un mundo de fantasía y magia en su mente, ahora, aunque ya pueda ver y reaccionar al mundo real, continúa de alguna forma atrapado en ese mundo que se niega a abandonar.
—Podrá superarlo Albus.
—Eso espero. Por el momento me preocupa Remus y Simons, ambos han sido vistos por la profesora Sprout, a Remus casi lo vieron todos los estudiantes en el patio y temo que lleguen a ser vistos por los DMT.
—Crees que…
—No. Los estudiantes ignoran todo en cuando a Tom Ryddle a excepción de la señorita Granger de quien dudo hable, en cuanto as la profesora Sprout, estaba tan alterada por lo que sucedía que no se percató de la presencia de Simons y Remus, en todo caso, le he pedido a Sergio que la ponga al tanto. Hazme un favor Felicia, en cuanto Madame Pomfrey se llevé al señor Weasley, trae a Harry por favor.
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Hermione se sentía muy indecisa. Estaba preocupada por Ron y Harry, escuchó lo que sucedió en el campo y salió ya cuando se habían llevado a los dos. Sus amigos casi no le pudieron decir sobre como sucedieron las cosas, los profesores no hablaban al respecto y era preferible preguntarle a Drake Malfoy que a los DMT.
Fue con Madame Pomfrey cuando salió de la enfermería llevando a Ron en su silla, también no habló por algo que Dumbledore no quería revelar, nadie sabía que Harry le había contado en algún momento lo que posiblemente ocurriría.
Supo por Gylman media hora después, que Harry estaba en enfermería y solo le dijo que —Harry se alteró un poco con el señor Weasley— eso no decía mucho, aunque era comprensible tomando en cuenta lo que sucedió hace unos días en el campo de juego cuando la vio en sus cinco sentidos.
Su nueva indecisión era sobre si hacía bien en visitar a Harry. Tenía la autorización de Pomfrey quien la conocía por cuidar siempre de sus amigos, bajo la condición que no le hiciera preguntas. Por un lado deseaba verlo y confirmar si era cierto que estaba curado, por el otro, temía asustarlo como la otra vez. Lo quería tanto como a un hermano y no soportaba la idea de un rechazo de su parte.
Hagrid ya había ido a visitarlo, si era cierto lo que se decía sobre Remus y Simons, sin duda también fueron a visitarlo, era obvio que ya había visto a Ron aunque no de una forma como esperaba. Tendría que enfrentarlo. Habían sido amigos durante más de cuatro años. Nunca le importó que ella tuviera síndrome de Down, aunque no se podía decir mucho puesto que él tenía un bloqueo de realidad. Tendría que darle la cara y esperar a lo que viniera.
Una vez decidida, durante el descanso se dirigió a la enfermería para buscar a Harry.
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—Potter tiene mucho estilo.
—Es cierto, fue gracioso cuando se le fue encima a Weasley.
Drake Malfoy estaba escuchando a sus compañeros del grupo Slytherin conversar sobre lo que ocurrió en el campo de juego aquella mañana. Algunos Slytherin habían olvidado que Harry pertenecía a otro grupo, pero lo vitoreaban por su comportamiento. Incluso Drake consideraba la posibilidad de iniciar desde un principio una amistad con Harry.
—Ahora que Potter dejó de ser un retrasado, bien podría encajar con nosotros —soltó, Malfoy teniendo la mirada aprobatoria de todos.
—Tendrá que hacerlo, nosotros somos el grupo más cuerdo de este manicomio, de seguro no querrá juntarse con unos retrasados como los de su grupo. —Señaló alguien.
—Está decidido. En cuanto dejen salir a Potter, lo invitaremos a nuestro grupo —sentenció Drake.
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Harry hubiera preferido que le pusieran un calmante para poder dormir en paz. Estaba recostado en una de las camas de la enfermería sin poder dejar de pensar en Ron. Reconoce que estuvo mal de su parte reaccionar de esa forma, pero la desesperación y el miedo le habían nublado la mente y la razón por completo.
Escucha que alguien toca a la puerta y dice adelante con cierto desgano. Con un poco deprisa, una joven de cabellos castaños y revueltos, con las manos sobre su cara, entra algo tímida y nerviosa.
—Hola Harry.
Aunque la forma de hablar es diferente, Harry reconoce el sonido de aquella voz.
—Hola Hermione.
Sin quitarse las manos de la cara, la chica se detiene a unos pasos de su cama con un poco de miedo.
—¿Cómo estás?
—Puedes quitarte las manos Hermione.
—No quiero.
—¿Por qué?
—No quiero asustarte.
Harry se levantó de la cama y caminó hacia Hermione, la chica dio un paso atrás pero de cualquier forma Harry estaba de pie frente a ella. Con sus manos, tomó las de ella y las quitó de su rostro pudiendo ver su cara nuevamente. Hermione sintió un poco de miedo y lo demostró en su rostro por revelarse hacia su amigo quien dulcemente le dijo.
—Eres muy bonita, no tienes por qué avergonzarte.
Ella no pudo evitar sonrojarse un poco por sus palabras. Harry le tomó de la mano y la acercó para que ambos pudieran platicar sentados sobre la cama.
—¿Algo que quieras preguntarme? —Hizo Harry hincapié.
—Pues… es cierto que ya te… ¿curaste?
—Ni siquiera sé si en realidad estoy enfermo, pero veo las mismas cosas que tú vez si es eso lo que quieres decir.
Momento de silencio.
—Tienes una voz simpática —Mencionó Hermione.
—¿Cómo?
—Como siempre hablabas entre murmullos y a medias, casi no te entendía muchas veces. Tienes… voz simpática.
—Gracias Hermione.
—¿Vas a querer, seguir siendo mi amigo?
—¿Por qué crees que no debería de seguir siéndolo?
—Bueno, ya estás bien y… pues, querrás ser amigo de personas que… están bien.
—Eso es verdad, por eso quiero seguir siendo tu amigo, porque tú eres una persona que está mejor que yo.
La joven no dejaba de sonreír a las palabras que Harry le decía, cuantas veces había deseado poder platicar de una mejor forma con su amigo a quien siempre sacaba de problemas junto con Ron. Aunque en esencia seguía siendo el mismo, se sentía un poco rara al platicar con él de forma civilizada.
Madame Pomfrey entró en ese instante con algunas cosas para el botiquín. Al ver a Harry y a Hermione sonrió y se les acercó.
—Finalmente se decidió a visitar al señor Potter, señorita Granger —Por respuesta, ella se sonrojó bajo la mirada confusa de Harry—. Señor Potter, puede retirarse. El director Dumbledore le espera en su oficina.
—¿Me acompañas? —Le pidió a Hermione.
Ella asintió y juntos salieron hacia la dirección de Dumbledore. No tenían intención de ir a otro lugar, pero alguien a mitad del camino los detuvo.
—¿Es verdad lo que decían de ti, Potter?
—¿Qué es lo que quieres, Malfoy? —Preguntó desafiante Harry sin importarle que Drake estuviera acompañado de Crabbe y Goyle.
—Ver que tan cierto era que te recuperaste, por ese tono de voz ya veo que es cierto —Ve con cierto recelo a Hermione—. Quiero hablar contigo Potter.
—El profesor Dumbledore está esperando a Harry, Drake. —Irrumpió Hermione con el motivo de evitar cualquier confrontación.
Drake le dirigió una mirada severa, mientras que Harry se frotó sus oídos al escuchar a Hermione decirle Drake a Draco Malfoy. Por su parte, el rubio que no deseaba meterse en líos con Dumbledore, respondió cortante.
—Nos veremos más tarde, Potter.
Instantes más tarde, Harry y Hermione estaban en la dirección. Dumbledore no tuvo objeción porque Hermione se quedara. Una vez acomodados, Dumbledore le preguntó a Harry.
—Y bien Harry, el día está por terminar. ¿Cómo has sentido el primer día de tu recuperación?
—Mal. —Contestó con soslayo.
—Sé que es difícil. Recuerdo que cuando estuve internado yo mismo en Hogwarts todo me parecía fácil hasta que salí recuperado.
—¿Usted estuvo internado en Hogwarts? —Preguntó Hermione sorprendida.
—Así es, señorita Granger. Fue difícil por el hecho de que mi hermano falleció frente a mis ojos cuando era muy joven y eso me afectó en mis relaciones sociales. Pero no solo soy yo, también Felicia tuvo sus problemas.
—¿La profesora Gylman? —Interrumpió Harry.
—Así es. Fue la única verdadera amiga que tuve en este lugar. De hecho creo que sería mejor que hablara más adelante con ella puesto que el problema que tenía, era de alguna manera similar al tuyo, Harry.
—Profesor —Interrumpió Harry— el problema es… yo todavía no creo que esto sea la realidad. No puede ser así de fácil.
—Harry, me has contado una gran historia de fantasía muy bella, si me dieran a escoger, creo que incluso yo desearía vivir una fantasía si la realidad es el cruel mundo en el que vivimos, pero para sobrevivir, uno tiene que afrontar la realidad. Sé que es muy difícil para ti en estos momentos, pero lograrás acoplarte al mundo real. Todavía creo que debes de terminar el curso en Hogwarts antes de pensar en darte de alta. Sin duda tus tíos estarán ansiosos de verte recuperado.
—No creo que les importe mucho.
—Harry¿A qué tíos crees que no les importes mucho? Los que soñabas, o los que en verdad se preocupan por ti.
Harry se quedó callado y de pronto la imagen de un Dudley gallardo vino a su mente, ofreciéndole tomar helado y ver la televisión.
—Pero Voldemort…
—Voldemort quizá es la razón por la que debes de escoger esta realidad. Por lo que me has dicho, ese Voldemort ha causado innumerables pesadillas a tu memoria. Harry, debes entender que Voldemort no existe, por lo que no hay nada a que temerle.
Harry reflexionaba unos instantes las palabras del sabio director viendo las posibilidades. En efecto si Voldemort no existía era preferible permanecer aquí, pero había muchas cosas que se negaba a abandonar así de fácil. El quidditch, la magia, la idea de que Sirius no fuese en realidad su padrino, Ron. ¿Realmente convenía abandonarlo todo? No era algo que pudiera decidir porque sabía que no tenía opción.
—Yo puedo ayudarte Harry —Mencionó Hermione—, puedo decirte como son las cosas en Hogwarts para ayudarte a adaptarte.
—¿Qué me dices Harry? La señorita Granger, Hagrid, Simons, todos los que habitan Hogwarts están dispuestos a ayudarte si tú lo deseas.
—De acuerdo, intentaré hacerlo. —Contestó Harry con cierta resignación.
—Entonces señorita Granger, quisiera que acompañara al señor Potter hacia los dormitorios y que se encargara por favor de mostrarle como si fuese su primer día en Hogwarts.
—Solo una cosa profesor.
—¿Sí Harry?
—¿Cómo se llama su perico?
—Su nombre es Fawkes.
Harry se acercó al ave y esta se dejó acariciar la cabeza, quizá no sería tan difícil adaptarse al mundo real, pero sin duda le costaría trabajo.
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Cerca la hora de dormir. Harry ayudó a Ron a trasladarlo de su silla a la cama. Generalmente, era otra persona quien hacía este proceso, aunque Harry estuviera bien, ya habían tocado por la noche para ayudarle, pero Harry se negó argumentando que ahora podría hacerlo él.
Con un poco de dificultad, Ron ya estaba en la cama cobijado y aparentemente dormido, aunque eso no se podía saber con claridad.
Harry se recostó en su cama y lo observó un pequeño lapso de tiempo antes de intentar dormir. El hecho de que Ron era un chico incapaz de mover un solo dedo y que su mente estuviera en blanco todo el tiempo era lo más difícil de aceptar. "Buena suerte amigo. Por favor búscame cuando vayas a esa realidad." Le había dicho en sus sueños.
—Te encontré. —Contestó desanimado.
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Unos hombres tocaron a la puerta de la oficina de Dumbledore. Al dejarlos pasar, tres oficiales DMT entraron.
—¿Qué es lo que desean caballeros? —Preguntó Dumbledore tratando de ser amable.
—Señor Dumbledore —Habló uno de ellos— Necesitamos que llame al departamento de defensa.
—¿Qué sucede?
—Asunto oficial. Necesitamos hablar con el señor Fudge.
—Cualquier cosa que suceda en Hogwarts, señores, es mi asunto. ¿Qué sucede?
Resignado porque sabía que el viejo no les concedería el teléfono de no decirle lo que ocurría, el oficial contestó indignado.
—Atrapamos a Simons Black.
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—¡Confiesa!
—¡Por favor, déjenme¡Soy inocente!
Simons estaba en el suelo siendo golpeado por las armas de los DMT quienes reían divertidos la forma en que se retorcía del dolor implorando por su libertad.
—¿Creías que te saldrías con la tuya, Black? —Se burlaba uno.
—Ustedes no entienden… él está…. ¡aaahg!
Uno de los oficiales continuaba golpeando a Simons hasta que uno de sus compañeros lo detuvo al escucharlo decir algo.
—¿Qué dices, Black?
—E… él, estás… aquí…
—¿Quién está aquí?
—T… Tom Ryddle.
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Harry había conseguido dormir pacíficamente tratando de olvidar un instante lo de ese día, comenzó a despertarse al sentir un poco de frío. Se incorporó y vio la puerta de la habitación abierta. Se puso de pie y fue a cerrarla. Regresó a su cama y cerró sus ojos.
Una sombra salía de debajo de su cama de forma silenciosa hasta incorporarse frente a Harry. Una sombra con forma humana, que susurró.
—Harry Potter.
Harry abrió los ojos y el miedo llenó su cuerpo completamente de terror al ver la figura que tenía delante de él. No podía hablar por el miedo, se supone que estaba curado, como todas esas personas decían, ahora más que nunca deseaba que todo su mundo anterior fuera una fantasía, porque frente a él la imagen de Voldemort lo veía de forma amenazante.
Griffmoon - Je, No olvides a Hermione, y la gran imaginación de Harry.
Luna - Hola, yo contesto todas las críticas que me llegan (incluso a aquellas que me llegan directamente a mi correo), así que no te preocupes por ello. Gracias a tí por leerme.
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