Capítulo 10: La familia

Ryan Wolfe se encontraba en el parking de la policía, con el bebé en brazos. Las pequeñas manitas jugaban con los botones del cuello de la camisa, mientras Ryan le susurraba tonterías para hacerlo reír. Un coche aparcó enfrente de ellos, y la madre, sonriente, bajó de él.

Ryan se giró al escuchar su nombre. Natalia bajaba las escaleras hacia el parking. Se acercó y saludó a la pequeña familia.

"Pam, tienes un niño precioso."

Pamela no pudo más que sonreír de oreja a oreja, a la par que cogía en brazos al pequeño Jamie.

"¿Cuánto tiempo tiene ya?"

"La semana que viene hace once meses."

Las miradas de Pamela y Ryan se cruzaron, sonrientes ambos. No hacía ni medio año que eran padres, y era lo mejor que les había ocurrido en la vida. Cierto que el día de su boda había sido inolvidable; toda su familia y amigos había estado con ellos y brindado por su futuro juntos. La luna de miel… increíble; se habían perdido durante dos semanas en un crucero por el caribe, volviendo más morenos, más felices y más enamorados que nunca. Pero nada era comparable al día en el que les habían aceptado la petición de adopción; desde entonces nada conseguía quitarles la sonrisa de la cara.

Eric bajó las escaleras y se les unió. Sin que nadie se diera cuenta, rodeó ligeramente la cintura de Natalia, que tuvo un pequeño escalofrío con el contacto. Eric sabía como ponerla nerviosa.

"¿Qué tal, Pamela¿Te dan mucho trabajo tus dos niños?"

Ryan le empujó con la mano, riéndose.

"No tanto. Jamie me ayuda en todo lo que puede."

Ahora se rieron los cuatro, llamando la atención de la gente que pasaba cerca.

"Bueno, nosotros nos vamos", dijo Eric, llevándose a Natalia, sorprendida, hacia su Hummer.

Ryan y Pamela se miraron con las cejas levantadas. Ryan se inclinó y besó a su esposa. Cada vez que pensaba en esa palabra se le aceleraba el pulso y sonreía como un estúpido.

"¿Nos vamos a casa?" le preguntó, cogiendo la pequeña manita de Jamie, que intentaba llamar la atención de su padre.

Pamela asintió con la cabeza. Le dio un suave beso en los labios y empezó a andar hacia el coche.

Ryan respiró hondo, sonriente. Echó a andar tras Pamela; al fin y al cabo, dónde iba a estar mejor que en casa.

FIN


Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo. ¡Muchas gracias a todos los que me habéis leido y sobretodo por los reviews!