N/A: ¡Sí, estoy viva! xDD Hace mucho que no me veían por aquí, pero era debido a que tengo cosas que hacer, xDD Pero aquí estoy una vez más. Este capítulo es cortito, pero es muy importante. No hay IH, tampoco RR, en fin, no salen ninguno de los barbaros, pero es muy importante para el futuro de la novela, ademas de mostrarse mi crack ship en este fic, xDDD

Espero que les guste!

DISCLAIMER: Bleach NO me pertenece, la trama de este fic SI me pertenece.


CAP X

La mujer caminaba a paso sereno y altivo, su presencia cautivaba las miradas de todos los que estaban presentes. Sus ojos color miel poseían un brillo de arrogancia y sus labios dibujaban una sonrisa de satisfacción. Lucía uno de los vestidos más hermosos y pomposos que el mejor diseñador de Londres había confeccionado para ella.

"¡Ha regresado!"

"¡Decían que trabajaba en un burdel en Francia!"

"¡Imposible! Lord Aizen jamás lo permitiría"

— ¿Saben? Deberían ser un poco más cuidadosas con sus comentarios. O al menos tener la decencia de murmurar cuando yo no esté. — Senna sonrió de lado, volteándose para mirar a las dos sirvientas personales de la princesa Soi Fong. Las dos jóvenes sirvientas palidecieron al instante, pidiendo disculpas y marchándose tan rápido de allí como sus dos piernas se lo permitieron. — ¿Cómo contratan gente tan mediocre para servir a su majestad?— cuestionó irritada.

—Ellas no tienen la culpa de que tengas tan buen oído, Senna— masculló Ashiro con cansancio. Él, le dolía admitirlo, pero detestaba a su pequeña hermana. Cuando los dos eran pequeños, Senna era un encanto y él se había prometido protegerla, pero las cosas cambiaron cuando llegó la adolescencia. Esa tierna niña se convirtió en una odiosa, arrogante y sarcástica perra que se fue a sabrá Dios donde. Él se había preocupado cuando ella desapareció, pero su padre y su primo lo tomaron con tranquilidad.

Ashiro en ocasiones se sentía infeliz siendo el heredero de la prestigiosa familia Aizen. Su padre prefería más a su primo Ulquiorra que a él, y era más que obvio el porqué. Su primo era tan frío como su padre y tenía unos estándares de moralidad no muy buenos. Sí, igual que su padre Sousuke. Él, por el contrario, se parecía más a su fallecida madre, Lady Aizen. Ella era una bondadosa, amistosa y tierna mujer. Él siempre fue su predilecto. Ella siempre solía decirle que él iba a ser mejor que su padre, que algún día él sería un gran héroe y brillaría entre todos los ingleses por que según ella él estaba destinado a la grandeza. Pero luego ella murió y él…

…él continuó sumergido en el lodo de su familia.

Ashiro encontró una gran amiga en Rukia Kuchiki. Ella era fácil de platicar, algo arrogante e irritante en ocasiones, pero era una gran chica. Claro, él no la amaba y deseaba que su padre dejara de insistir en un matrimonio con ella. Él quería casarse por amor, como su madre siempre le dijo que debían ser las cosas; el casarse por dinero no estaba en su plan.

—Ashiro, no comiences con tus comentarios. Senna tiene razón, el servicio en este palacio es mediocre— Senna embozó una resplandeciente sonrisa ante el comentario de su padre. Ella era su pequeña, por supuesto que él iba a defenderla. Senna era igual que él. Ella era ambiciosa, amaba el poder, la grandeza y llegar a ser más que el resto.

Ashiro rodeó los ojos y se mantuvo en silencio, igual que su primo Ulquiorra. Los cuatro nobles entraron al salón donde estaba el resto de las familias nobles de Inglaterra. Byakuya Kuchiki estaba sentado, se mostraba pensativo y por la forma en que movía sus dedos, se podía deducir que estaba preocupado. Por su parte, Sora Inoue se encontraba de pie. El joven hombre poseía sendas ojeras bajo sus ojos y no dejaba de caminar de un lado a otro. El resto de las familias reales cuchicheaba por lo bajo, mientras que otros se mostraban preocupados.

Sousuke Aizen entró al salón con altivez. En cuanto las personas notaron su presencia, algunos fueron a saludarlo y otros asentían en forma de saludo, todos brindándole respeto e importancia. Muy pronto, ese saludo cambiaría…ellos se arrodillarían frente a él, dándole el respeto que él merecía. Muy pronto.

Senna colocó toda su atención en la cabeza de la familia Inoue. Sora Inoue. Desde que ella era pequeña, siempre le había encontrado atractivo a ese joven. Serio, inteligente y amable, además de ser el tercer noble más acaudalado de Inglaterra. Nada mal.

Cambiando de un momento a otro su actitud de chica arrogante y altiva a una de chica dócil e inocente, la mujer se encaminó hasta donde se encontraba Sora. Él observaba atreves de las ventanas del palacio, su frente chocaba con el cristal y su cuerpo se mostraba tenso. Probablemente todo se debía su hermana, la siempre inútil y estúpida, Orihime Inoue.

Cuando Senna y Orihime eran pequeñas habían sido muy buenas amigas. Jugaban juntas en el patio de la mansión Aizen y en algunas ocasiones se quedaban a dormir las dos juntas en la mansión Inoue. A Senna le agradaba la madre de Orihime. Su madre había fallecido cuando ella tenía cuatro años, así que la madre de Orihime le tenía gran estima y le consentía como si fuera su propia hija. Pero todo eso terminó debido a una sola persona. Rukia Kuchiki.

No había persona que Senna detestara más que a Rukia Kuchiki. Esa estúpida enana había provocado que Orihime y ella no jugaran como antes. Ella no quería jugar con Rukia, ella quería jugar solamente con Orihime, porque ellas dos eran mejores amigas. Pero la pequeña Inoue estaba empeñada en que las tres fueran amigas. Senna se negó y se alejó de ellas.

Desde ese momento, Senna sintió irritación hacia Orihime y una gran ola de odio hacia Rukia. Las cosas no mejoraron al pasar los años. Orihime se transformó en una hermosa chica, igual que Rukia… y eso hizo que ella sintiera más odio por ellas dos. Ni siquiera cuando estaba llevando a cabo su misión en la aldea de barbaros ella había dejado de sentir odio hacia esas dos. Claro, tenía que añadir un par de personas más de la aldea de barbaros: Karin, Yuzu, Tatsuki, Nel e Ichigo.

Ella jamás amo al príncipe bárbaro. Tenía que admitir que el chico era una gran persona, era apuesto, valiente y muy amable… tal vez si ella hubiese sido otra persona, se hubiese enamorado de él, pero ella no podía. Incluso siendo arrogante y amante del poder, Senna reconocía que ella estaba dañada por dentro. Su interior estaba sucio y ella no iba a cambiar. Ya era demasiado tarde para cambiar.

Por eso ella sentía amor y al mismo tiempo un gran odio hacia su padre. Él una vez le dijo que ella debía amar el poder y conseguirlo a toda costa, porque de esa forma se vengaría de todos aquellos que la habían jodido en algún momento. Ella deseaba vengarse de Rukia y Orihime. Ella quería conseguir el poder de hacer que esas dos se arrodillaran ante ella. Por eso ella se había dejado influenciar y moldear por su padre. Ahora ella era como él y así ella iba a morir.

—Lord Inoue— Senna sonrió de la forma más amigable que pudo. Era un gran espectáculo ver como esa chica tan soberbia se transformaba en una chica tierna y amigable en cuestión de segundos.

Sora se despegó del cristal y observó a la hermosa muchacha que estaba a un lado de él. Sus ojos y su cabello se le hicieron vagamente familiares. Pensó durante unos segundos hasta reconocerla. —Lady Senna, es un gusto verle. — murmuró, embozando una cansada sonrisa. Todo eso de la desaparición de su hermana le estaba trayendo problemas.

Senna se sorprendió un poco al ver como él la reconocía. Allí nadie le reconocía, su padre tuvo que presentarla nuevamente. Ella se había marchado muy joven y había cambiado muchísimo. —Oh, es una sorpresa que usted me haya reconocido a la primera, Lord Inoue— comentó, recostándose de la ventana.

—Es muy difícil para un hombre olvidar unas facciones tan hermosas como las de usted, Lady Senna— Sora sonrió de lado al ver como las mejillas de Senna se sonrojaban. — ¿Cómo se ha encontrado durante todos estos años?—

Una vez más, Senna se vio tomada por sorpresa por ese joven hombre. ¡Ella era la que hacia sonrojar a los hombres, no ellos a ella! Pero parecía ser que Sora Inoue era diferente. Esa sonrisa de lado, los mechones de cabello castaño cayendo sobre sus hermosos ojos color café que mostraban su inteligencia. Él era muy apuesto y a ella le agradaba.

Desde que era pequeña, Senna siempre había sentido gran interés en Sora Inoue, el hermano mayor de su mejor amiga. Él cabalgaba por las tardes y en más de una ocasión las había llevado a ellas dos a dar una vuelta por las salvajes tierras inglesas. Otra de los pasatiempos de Orihime y ella era observar desde las barandas de las escaleras a Sora practicar esgrima. "Él es un gran héroe, como Robin Hood" solía decir Orihime, a lo que ella siempre asentía. "Un gran héroe" se repetía mentalmente ella.

—Bastante bien. Me gusta Francia, pero he de admitir que me agrada más Inglaterra. Aquí está todo lo que siempre me ha gustado— ¿bastante bien? ¡Ja, a quien engañaba! Esos años habían sido los peores. Tuvo que irse a una estúpida aldea en el fin del mundo, seducir y enamorar a un príncipe y dar a luz a una bebe que ella no deseaba. ¿Dónde estaba lo bueno en eso? — ¿Y usted?— cuestionó con interés.

—Han sido buenos años, o eso creo. — Él se encogió de hombros —pero ahora mismo estoy muy preocupado, Orihime desapareció, igual que Rukia— dijo con despecho. —Yo debí estar más al pendiente de ellas, no permitirles que fueran a cabalgar. — Senna dibujo una pequeña sonrisa, esta vez no era una falsa, sino una verdadera sonrisa de comprensión.

—A veces no podemos hacer nada, Lord Inoue. En ocasiones el destino es el que impone lo que seremos o lo que pasará con nosotros. Él es el que escoge si seguiremos siendo quienes fuimos en el pasado o seremos una nueva persona. En este momento, el destino ha escogido que ocurra esto, y usted no podía hacer nada para evitarlo. Pero quizás ellas regresen a casa y todo se arregle— murmuró Senna.

—Es probable, Lady Senna. Pero aun así, creo que todos podemos evitar de algún modo el destino, ¿no cree? Creo que podemos escribir nosotros mismos nuestra historia a nuestra manera, no a la manera que el resto quiere. — esas palabras provocaron un gran dolor en el pecho de Senna, porque eran ciertas. Ella nunca escribió su propia historia, ella vivía la historia que su padre quería para ella, no la que ella deseaba.

—Cierto—


La reunión comenzó unos minutos más tardes. Las puertas que conducían al anexo de la familia real se abrieron y dejaron al descubierto al ayudante de su majestad Yamamoto, Chōjirō Sasakibe. El hombre de cabellos blancos lucía preocupado, igual que el resto de todos los presentes.

—Buenas tardes— dijo en voz fuerte y clara, recibiendo las respuestas de todos los presentes —Todos han de estar enterados de la condición delicada de salud de su majestad, es por ello que él no se presentará ante ustedes hoy. Su majestad quiere informarles que no se llevará a cabo ninguna invasión a la aldea bárbara…

— ¿Qué diablos quiere decir eso?— Sora Inoue se colocó de pie, con furia evidente en sus ojos. — ¿A caso van a dejar a mi hermana y a Rukia a su suerte?— cuestionó una vez más. Byakuya Kuchiki se colocó de pie.

—Si esa es la decisión tomada por su majestad, puede decirle que me rehusó a ella— dijo con voz determinada el líder de la familia Kuchiki. Él se negaba a abandonar a su pequeña hermana a su suerte. Byakuya podía aparentar ser un hombre frio y sin emociones, pero él amaba profundamente a su pequeña hermana. Rukia era su alegría, aunque él jamás lo mostrara. Él no iba a permitir que ella se perdiera para siempre en una aldea bárbara. ¡Sobre su cadáver!

—Señores, por favor— pidió el ayudante del rey. Los dos jóvenes nobles se sentaron a regañadientes, lanzándole miradas amenazantes al ayudante. —Su majestad…— ¿cómo diablos iba a decir algo como eso? ¡Era una locura! —Su majestad no quiere atacar la aldea donde reside el heredero al trono— hubo un gran silencio, miradas llenas de confusión y sorpresa… luego estallaron los murmullos.

"¿Su majestad tiene un heredero en la aldea bárbara?"

"¿Un bárbaro será el futuro rey?"

"Entonces, la princesa Masaki está viva, ¡siempre lo supe!"

"No puedo creerlo. Debe ser que el rey se encuentra muriéndose. ¿Decir que nuestro próximo rey será un bárbaro? ¿Qué le ocurre?"

El único Aizen que mostró gran sorpresa ante lo revelado había sido Ashiro. Ulquiorra y Sousuke se mantuvieron impasibles, mientras que Senna se removía con intranquilidad en su silla. Si el rey iba a mandar a buscar a… a Ichigo tan pronto, significaría que ella tendría que verle de nuevo y montar alguna excusa para que él la perdonara… claro, el gran resultado era que ella se convertiría la reina de Inglaterra, pero al precio de volver a ser una infeliz.

— ¡Señores, por favor!— pidió una vez más el ayudante real. En cuanto el silencio se presentó, él continuo —El rey cree que pronto llegará el momento de su partida y desea mostrarle a su nieto el cómo ser un buen rey. —

—Entonces, ¿Por qué el rey quiera a su nieto significa que nosotros debemos olvidarnos de nuestras hermanas?— cuestionó irritado Sora. Chōjirō suspiró.

—No, Lord Inoue. Su majestad real le ordenará que entreguen a Lady Inoue y a Lady Kuchiki. En más o menos un mes y medio, sus hermanas regresaran junto al heredero de la corona. — informó el ayudante. Hubo una nueva ola de murmullos y miradas de sorpresa.

Senna respiró hondo, observando con el rabillo del ojo a Sora platicar con Byakuya. Parecía ser que una vez más, ella iba a tener que verle desde lejos y como su eterno amor platónico.

Ignorando los sentimientos de su conflictiva hija, Sousuke Aizen sonrió. Todo estaba saliendo según lo planeado.


REVIEW?