[Ranma ½ pertenece a Rumiko Hakahashi… ¿Nadie se cansa de escribir esto siempre?]

Capitulo 10: Las prometidas

"Idiota, idiota, idiota" se decía a si misma, la vergüenza que tenía jamás la había sentido antes, fue una tonta, la mas tonta de las tontas, sentía vergüenza y culpa… Mira que haberse dejado besar así… ¿Ahora cómo le explicaría todo a su prometido? ¿Cómo decirle que se dejó besar pensando que se trataba de él? No creyó equivocarse, lo vio acercarse al escenario cuando terminaba la canción y en medio de la oscuridad sintió que la abrazaba y la besaba, hasta que palpó las hombreras de un suave saco y la ausencia de trenza en la nuca, no sabía quien era, pero no era él, no vio otra opción más que asfixiar al atrevido aprovechando la cercanía de sus manos con su cuello y mandarlo lejos… Ya era bastante con haber sido engañada de esa forma, y para rematar, él la había visto.

"Idiota, idiota, idiota" la maldecía en su mente, la rabia que tenía jamás la había sentido antes, fue una tonta, la más tonta de las tontas, sentía rabia y celos… Mira que haberse dejado besar así… ¿Cómo demonios va a excusarse de eso? Muy a su pesar y aun hirviendo de coraje quiso seguirla y pedirle explicaciones en ese mismo instante cuando recapacitó, analizó la escena que vio y la expresión de Akane al momento de tirar al suelo el lazo, se dio cuenta de que ese error que cometió de dejarse besar así le dolía más a ella.

Logró calmarse un poco al bajar del escenario, se salió y caminó despacio a casa, tratando de no encontrarse con nadie. Lástima que al atravesar la puerta se encontró con todos los que vio en el auditorio, se improvisó una fiesta con prácticamente toda la gente que conocía.

Logró calmarse un poco en el baño del camerino, se cambió y caminó despacio a casa, tratando de no encontrarse con nadie. Lástima que al atravesar la puerta se encontró con todos los que vio en el auditorio, se improvisó una fiesta con prácticamente toda la gente que conocía. Desesperada buscó a una de sus hermanas para que le dijera qué hacía toda esa gente aquí, por fortuna se encontró a Kasumi muy rápido.

-Kasumi ¿Qué hacen todos aquí?- le preguntó al oído

-Verás, a ellos también los invitamos a la boda, nos escribieron disculpándose por no asistir y preguntando por ustedes, y bueno, les comentamos que no se casaron y que hoy te presentarías en el concurso, yo creo que por eso coincidieron para visitarnos- respondió también al oído para luego irse a buscar a Tofu entre tanta gente.

-Miren ahí esta Akane- se sintió aturdida entre tantos saludos, gritos, aplausos, silbidos y uno que otro aullido cuando entró en la sala.

Las siguientes horas no supo como pasaron, veía gente ir y venir, nunca lo vio ni él a ella, quizás por que en ningún momento los dejaron, ya sea por los auto invitados o por las prometidas, no sabía nada de él en las ultimas dos horas pero si sabia la vida de todos los presentes: Sentaro y Satsuki tuvieron a su hijo Kentaro hace apenas 3 meses, a Shinosuke y su abuelo les llegó una inspiración empresarial, vendían agua de la vida como medicina para la comida (para colmo de males para Akane ¬¬) e invierten las ganancias en el zoológico, ahora es una gran atracción turística, Ryoga y Akari llevaban 5 meses saliendo… de los cuales sólo se han visto tres veces, no hace falta cuestionarnos porqué. También al principe Toma le llegó la inspiración empresarial y está transformando su isla en un enorme Host Club, Herb, Lime y Mint emprendieron su búsqueda de pareja pues sufren escasez de animales y mujeres en su pueblo, también porque recibieron una fuerte demanda de Green Peace tienen que buscar compañera humana. Plum y el guía tomaron vacaciones inesperadas porque las fosas de Jusenkyo se secaron… pero esta vez por un extraño bloqueo creado por una enorme bola de plumas que todos sabemos de donde vienen y porqué salieron, ahora sólo es cuestión de tiempo y mantenimiento de parte de ambos, es decir, del Monte Hoo y Jusenkyo.

Pasaron dos días en los cuales Akane estuvo evitando a Ranma cuando presentía que él quería preguntarle algo. Le dolía, no le gustaba dejarlo así, no se lo merecía, pero la vergüenza no la dejaba. Este repentino distanciamiento no les fue indiferente a las demás chicas, quienes no perdieron su oportunidad de hacer algo a su favor. Desgraciadamente no lograban nada, pues el muchacho siempre estaba de mal humor y era claramente visible la razón, o más bien, la causante.

Akane caminaba por la calle tratando de encontrar algo que hacer para no llegar a su casa todavía, sabía que él estaría ahí y ya se le acababan las maneras para evitarlo. Mientras se decidía entre ir al centro comercial o a la biblioteca, sintió un aura bastante conocida detrás de ella y esquivó perfectamente el ya tan conocido y esperado ataque furtivo.

-¡Maldita bruja, dime que le has hecho a mi Ranma-sama!- la furia de la rosa negra se acrecentó al ver como Akane esquivaba su ataque con mucha facilidad.

Por un momento no le importó lo mal que se sentía por su situación con su prometido, pues ver a su rival tan furiosa, atacándola de ese modo, y sobre todo, dándose cuenta de su propia mejoría al enfrentarla, no pudo evitar sonreír de una forma tan arrogante como sólo Ranma lo hacía.

Kodachi pasaba del enojo al asombro conforme atacaba a Akane, sus movimientos le recordaban mucho a los de la chica pelirroja, era escurridiza pero elegante, imponente y traviesa, esquivaba su listón y parecía bailar, se colocaba detrás de ella e imitaba sus movimientos, sus saltos y piruetas mejoraron notoriamente, en definitiva la pelirroja estaba entrenando a Akane, no le cabía la menor duda.

Shampoo regresaba tranquila de una entrega montada en su bicicleta cuando una Kodachi maltrecha aterrizó al otro lado de la acera. Intrigada volteó para ver quien fue el que le dio su merecido a esa loca y agradecérselo, pero se asombró al ver a Akane aun en su postura de combate y sin ningún rasguño.

-Veo que has mejorado, Akane… pero me gustaría saber que tanto- dijo esto después de acercarse a ella y poniéndose en guardia. Shampoo estaba conciente y completamente segura de su superioridad en combate frente a Akane, pero desde hace unos meses notó la extraña y repentina cercanía de ella y su airen, aunque siempre los veía en la calle peleando más que de costumbre y que ya no solo se limitaban a gritos, persecuciones y golpes de parte de Akane, si no que de verdad parecían un par de niños peleando, era un comportamiento muy marimacho de parte de Akane, aunque no veía peligro, si le molestaba bastante que pasaran tanto tiempo juntos. Por ello vio en esta situación la oportunidad perfecta de desahogar su molestia.

-No tengo nada en contra tuya Shampoo, al menos por ahora- al contrario de lo que parecía, no le fue tan fácil vencer a Kodachi, aun con su notable mejoría, su resistencia se mantenía casi al mismo nivel, una pelea contra Shampoo en estos instantes la dejaría en clara desventaja.

-Yo entiendo, es difícil vencer a Shampoo y entiendo que no se puede ser tan bueno si no se tiene un buen maestro- dijo con clara cizaña, lo cual molestó bastante a Akane y prefirió darle su merecido a la odiosa china.

-¿Qué no tengo un buen maestro? Creo que a Ranma no le gustaría escuchar eso después de que me ha estado entrenando estos últimos meses- quizás el tono de Akane fue inocente pero sus palabras fueron dichas con toda la intención de sacarla de sus casillas.

Y así fue, el semblante confiado de Shampoo se desfiguró plasmando un gesto bastante furioso, en solo cuestión de segundos se tranquilizó y con una mirada terriblemente fría se dispuso a atacar a Akane sin ninguna clase de medida. Akane se preocupó pero no se rindió, saco fuerzas de donde pudo y logró darle buena pelea. Cada movimiento enfurecía más a Shampoo, pues era clara la técnica de Ranma ejecutada por Akane, no había modo de que le estuviera mintiendo. Enardecía al pensar que esto era una terrible injusticia; Ranma debía entrenarla a ella, no a la chica violenta, debían volverse mas fuertes los dos y engendrar fuertes guerreras amazonas. Todo le pareció una traición, una dolorosa traición.

Ukyo atendía a un proveedor afuera de su local cuando vio al final de la calle cómo Shampoo atacaba a Akane. A simple vista era una pelea bastante pareja, lo cual era extraño que Akane peleara al mismo nivel que Shampoo, siguió observando y se dio cuenta de la dificultad de Akane para seguir en el combate, quiso meterse en la pelea, desde hace tiempo tenia ganas de poner en su lugar a esa condenada amazona, pero sabía que Akane se enojaría mucho por meterse en su pelea; quizás no era su gran gran amiga, pero le cae bien después de todo.

La oportunidad de Ukyo llego como caída del cielo, y así fue literalmente, Kodachi apareció de la nada con un enorme mazo calibre Akane y le dio de lleno a Shampoo, claro, para después dirigirse a Akane, quien no pudo esquivar el cuarto mazazo dirigido a ella, impactándose en su cadera.

-Oye tu vieja loca, no puedes entrometerte así en un combate, si quieres pelear, pelea conmigo- y asi Ukyo entró en el combate, lo cual dio pie a una serie de eventos graciosos, pues de pronto una golpeaba a otra sin querer y terminaron en un extraño intercambio de oponentes, sobre todo al momento en que Ukyo se entera de quien es el nuevo maestro de Akane, pues "extrañamente" se desviaban algunos espatulazos "sin querer" hacia ella. Era una verdadera batalla campal a mitad del parque de Nerima.

[En casa]

-Ranma ¿Akane no ha estado contigo?- preguntó Kasumi mientras le servia su tazón de arroz.

-¿Por qué habría de estar conmigo? Yo no soy su niñera- su clara molestia afirmaba su pregunta.

-Buenas noches- una apagada voz se escuchó desde la entrada

-Hola Akane, precisamente estábamos preguntando donde estabas- dijo Nodoka mientras le servia un tazón de arroz a ella y otro para su hijo.

-Lamento llegar tarde, estaba jugando con unas amigas- se sentó con suavidad, cenó despacio y muy poco, se veía algo cansada pero nada fuera de lo normal.

-Gracias por la cena, iré a darme un baño- dicho esto, Akane salió de la sala.

-Yo también- las miradas que expresaban una mezcla de asombro, picardía y felicidad hicieron a Ranma detenerse y sonrojarse cuando apenas se levantaba de su asiento.

-¡Quiero decir que de ella sigo yo!- gritó molesto y se fue, todos suspiraron decepcionados al unísono.

Desnuda en la bañera admiraba sus heridas, profundos moretones aparecieron en sus muslos y caderas, y aunque no se notaran, sus articulaciones también dolían, casi le gritaban, el calor del baño atenuaba el dolor, sus pensamientos ambiguos la mantenían contrariada, se volvió mejor combatiente, pero no lo suficiente, declararon empate en esta campal, pero bien sabía que todas se detuvieron por ver su condición, parte compasión, parte conveniencia, ninguna quiere que Ranma se moleste con ellas, Akane es la violenta, ellas no. Pero su mejora es notable, ella lo sintió y las demás lo notaron, no por nada fueron casi dos horas de combate. Se sintió superior por unos momentos, privilegiada y envidiada, encendieron su ego apagado, pero en esta bañera se volvió a apagar.

-¡Ups! Se me olvidó por qué llevaba tanto tiempo sin salir en toalla del baño- dijo Akane cuando abrió la puerta del baño topándose frente a frente con Ranma.

-No tienes nada que no haya visto antes- trato de parecer indiferente.

-Si ya se- su cansancio empezaba a pesarle aun con él enfrente, sólo atinó a sonreír desganada y retirarse a su cuarto.

-Hablaré contigo más al rato- su tono serio hizo a Akane detenerse justo al abrir la puerta de su cuarto. Se vio atrapada, el ya lo había dicho y ahora no habría modo de escapar, los nervios la congelaron unos segundos pero pudo reaccionar de inmediato.

-De acuerdo, te espero- dijo y volteo sonriendo, dicho esto Ranma entró a bañarse, tratando de quitarse con agua fría las ideas idiotas que vinieron con ese "te espero" dicho por su prometida en toalla entrando a su cuarto.

Ya habían pasado veinte minutos después de su baño cuando se dirigió al cuarto de ella, tocó dos veces y no abrió ni contestó. La puerta del baño estaba abierta y todos seguían en la sala, empezaba a molestarse, o bien de nuevo estaba evitándolo o se quedó dormida la muy tonta. No se iba a quedar de brazos cruzados, tenía muchas cosas de que hablar con ella; el habría pasado por alto el percance con Mikado pero la muy tonta puso su distancia, ¿por qué? Él no merece un trato así, menos después de lo que estaba a punto de decirle y a punto de darle. Ranma Saotome tenía que ser escuchado por ella esa noche y una puerta no lo detendría, y si ella estaba dormida la despertaría, lo valía, ya fue mucha la espera.

La luz del cuarto de Akane seguía encendida pero ella permanecía en su cama acostada en un profundo sueño, ni siquiera levantó las sábanas, pudo ver claro sus movimientos desde que entró, se vistió con lo primero que encontró, se sentó a mitad de su cama y el sueño la venció. Akane tuvo el buen tino de ponerse un short corto que le dejó ver claramente sus nuevos moretones. Su excusa en la cena tomaba mucho sentido, no hay otras chicas con las que Akane tendría un combate que no fueran Ukyo, Shampoo o Kodachi, y nunca faltaban locos nuevos que entran en escena, de ser así, tendría que apoyarla, pero ¿Qué hacer si fue alguna de las demás? Formalizarse con Akane implicaría enfrentar a las demás o arriesgarla a encuentros como este con mucha frecuencia.

-Akane- le habló para despertarla pero no respondió, la movió de un hombro y después de un gesto de dolor, despertó.

-¿Se puede saber en que embrollo te metiste ahora?- Ranma sonaba como su padre regañándola, estaba a punto de decirle que estaba loco y que la dejara dormir cuando bajó la mirada y vio sus piernas descubiertas que exhibían sus moretones. Inventar algo no servia de nada, de todos modos con tanto sueño no tenia cabeza para pensar en excusas.

-Todas tus prometidas tuvimos una pelea- lo dijo al tiempo que bostezaba, sin ninguna emoción de por medio y con lagrimas de sueño en los ojos.

-En serio ¿Y qué tal te fue? ¡No me digas que peleaste contra las 3!- todo enojo se esfumó dando paso a las frases de un maestro orgulloso que sonaba mas bien a manager después de la victoria de peleador. Que ella tuviera sólo esas marcas después de enfrentarse a todas ellas eran un indicio de su gran mejora.

-Fue empate- dijo Akane en tono de decepción y con cara de "ya déjame dormir"

-¡Empate!- dijo casi en un grito asombrado

-Eso dijeron ellas, la verdad se portaron "muy lindas" al dejarme en "empate" estaba… en clara desventaja… Ahora si me disculpas… déjame… dormir… Ran…ma…- empezó a hablar de un grito y terminó su frase en medio de bostezos cayendo profundamente dormida. Ranma cayó totalmente en la cuenta de que tenia que arreglar su situación con las de más antes de dar el gran paso.

Akane despertó muy tarde esa mañana, bueno, si se le puede decir mañana, en realidad despertó en la tarde a la hora en que todos estaban tomando té.

-Hija, nunca te habias levantado tan tarde ¿Estas bien?- preguntó Soun preocupado al verla.

-Em, si, es que no he estado durmiendo bien toda la noche- dio una falsa pero efectiva excusa.

-¡Ah, menos mal! Creí que habías quedado muy mal trecha por tu pelea de ayer- respondió su padre para después sorber de su taza

-¿Qué? ¿Pero cómo supieron?- casi escupe su té al oir esto, su excusa no sirvió de nada.

-Sales en televisión, hermanita- Nabiki apuntó el aparato con el control remoto en la mano; algún gracioso había captado su pelea y lo mandó a un programa de videos graciosos, salían las 4 casi al final de la pelea donde ya ninguna sabia a quien ni porque peleaban.

"¡Vaya que se daban duro para ser chicas!" decía un letrero de "El señor Panda"

-Que un mal rayo parta al que subió ese video- decía Ranma a la entrada de la sala viendo el televisor bastante molesto.

-¿Pero que te pasó? ¿En que embrollo te metiste ahora?- preguntó Akane al verlo lastimado de todo el cuerpo.

-Digamos que estaba "jugando" con unos amigos- Akane comprendió inmediatamente su respuesta.

-Hijo mío, tardaste mucho, estaba preocupándome, que bueno que estas a salvo- el criterio de Nodoka era muy amplio, aun en cuanto a heridas se refiere.

[Más tarde]

Ranma veía en atardecer en el tejado y pensaba en una mejor manera de volver a intentar arreglar las cosas con las chicas, y digo volver porque antes de que Akane despertara fue a hablar con Ukyo, quien creyó que por ser su amiga y ser de las más sensatas entendería la situación. El problema empezó porque trató de ponerla al tanto de lo que había pasado en Jusenkyo, excusando los entrenamientos de Akane con el peligro que corrió su vida en el Monte Hoo, Ukyo empezaba a alterarse por semejantes sucesos y divisaba una realidad que le dolía imaginar; de la nada apareció Ryoga alterado por el video que vio cuando pasaba por un centro comercial hace unos momentos y ahora por escuchar la afirmación de que era Ranma quien entrenaba a Akane exponiéndola a más peligros como si no hubieran sido suficientes los que ha vivido. La pelea fue inevitable, donde Ukyo también entró al tratar de calmarlos a los dos, igualmente de la nada apareció Shampoo furiosa para pedirle explicaciones a su airen, mas tarde aparecieron Mouse, Kuno y Kodachi, cada quien con su propio motivo; a ellos los venció y de ellas escapó.

Ahora se encontraba en casa sin saber que hacer, de repente la escuchó subir, la ayudó a subir como se le había hecho costumbre, sin acordarse de sus heridas, las cuales dolieron cuando ella se sujetó.

-¿Si sabes que eres un tarado?- Akane sonrió al verlo con su cara de dolor y al mismo tiempo con una expresión de "no te rías, mugrosa"

-Déjame ver- y se vieron inmersos otra vez en una de esas charlas silenciosas de las que ya se volvían habituales y por los acontecimientos recientes no se habían dado.

En este acto fue el preámbulo para hacer las paces y dejar ese extraño distanciamiento, el silencio les ayudó a encontrar las palabras correctas.

-Akane, lamentó lo que te dije en el escenario, entiendo que no fue tu culpa- dijo de forma serena.

-No te apures, eso ya no tiene importancia, fue una muy buena lección para nunca bajar la guardia- dijo también calmada siguiendo en su labor de enfermera.

-Tenías toda razón para enojarte y no hablarme estos días, digo, a mí también me pasó algo parecido- cuando Ranma dijo esto Akane se quedó helada al recordar el verdadero motivo de su repentino distanciamiento, quería olvidar esto, pero sabía que en algún momento tendrá que confesarlo, por lo pronto, es mejor que pensara que era por sentirse ofendida y no avergonzada.

-Cierto, pero, no se compara, a ti te besó un chico- respondió Akane ignorando que Ranma en realidad se refería a cuando fue sorprendido por el beso de Shampoo, no pudo evitar ponerse verde al recordar lo que pasó en esa pista de hielo. Esta vez pasó lo que pocas veces pasaría, Ranma pensó antes de hablar y decidió no aclararle a cual beso se refería.

Akane continuó en su labor y Ranma seguía inmerso en sus pensamientos, los cuales ahora estaban enfocados en ella, empezó a recordar todos los problemas que ha tenido con ella y todas las cosas malas que él le ha llegado a hacer, preguntándose cómo era posible que aun después de tanto pudiera perdonarlo una y otra vez, ha metido la pata muchas veces, con mucha gente, terminando como ahora todo lastimado, pero al final, ella siempre cura sus heridas… todas sus heridas.

Continuará…

Hola, quizá este sea el más disparejo de los capítulos, pero es que de verdad batallé con la narrativa, pero bueno, lo hecho está hecho y por fin pudo salir el siguiente. Espero no decepcionarlos, se aceptan todo tipo de críticas.

Saludos ;)