Hola gente! Aquí llegan los ultimos tres capitulos que he escrito, en buen orden, jejeje, ke estaban mal puestos, ya está corregido.
Gracias hector por avisar, jejeje.
Y gracias a todos mis lectores, hector, Isa Luna y los ke no deja review también, Vir, Noe, etc.
NAVIDADES Y PLANES OSCUROS
Pasaron los días y Malfoy hizo como si no hubiera pasado nada. Los chicos también, porque, como habían oído que no sucedería nada hasta finales de curso, habían decidido esperar antes de decírselo a nadie y recabar más información sobre lo que harían Malfoy y los mortífagos. Porque estaba claro que él estaba haciendo tratos con ellos.
Un domingo por la mañana, se celebró el primer partido de Quidditch del curso: Griffindor contra Hufflepuff.
Lore y Hermione estaban ya sentadas en los bancos, cuando llegó Neville con unas bolsas de palomitas y unos refrescos, que repartió.
Harry, Ron y Bea estaban en los vestuarios. Bea estaba muy nerviosa, pues iba a ser su primer partido. Harry la cogió de la mano.
- No te preocupes. Hazlo igual que en las pruebas y todo estará chupado.
Bea sonrió.
Les avisaron de que iban a salir de un momento a otro.
Lore, Hermione y Neville vieron abrirse las puertas y salir al equipo en perfecto orden. Alicia Spinnet, Caty Bell y Angelina Johnson, las primeras. Ron detrás. Luego Bea y Seamus Finnigan, que cuando se fueron los gemelos ocupó el puesto de uno de ellos. Y por último, el buscador, Harry.
Los de Hufflepuff se partieron de risa cuando Ron se colocó delante de los aros. Pero éste no les hizo caso y sonrió tranquilamente; incluso les saludó con la mano. Eso les asustó un poco a los otros. Y es que, ellos no lo sabían, pero sólo pocos días antes, Ron le había pedido a Lore que le enseñara a guardar los tres aros y él había aprendido rápido.
La señora Hootch dio comienzo al partido con su viejo silbato. Ron se colocó delante de los aros, dispuesto a no dejar pasar a nadie ni a nada a través de ellos. Las cazadoras cogieron la quaffle y se lanzaron a los aros contrarios. Bea y Seamus subieron a vigilar las bludgers; tenían plan de ataque: Seamus defendía a las cazadoras y Bea a Harry y Ron. Y Harry subió alto, para buscar la snitch dorada. Las cazadoras llevaban ya varios puntos, cuando los de Hufflepuff les quitaron la pelota. Salieron disparados hacia Ron y sus aros. Hicieron un combo, se pasaron la pelota muy rápido; pero Ron no la perdía de vista. Apuntaron al aro de la derecha y Ron se lanzó hacia el de la izquierda, milésimas de segundo antes de que éstos dispararan en esa dirección.
Ron ya conocía ese truco.
El hico atrapó la quaffle y los de Hufflepuff se quedaron con la boca abierta, mientras los de Griffindor y Ravenclaw prorrumpían en aplausos y vítores. Ron pasó la quaffle a Angelina, que la atrapó en el aire y salió disparada hacia el otro lado.
Por su parte, Harry, había visto la snitch y la había seguido; pero ésta se había metido entre el público y la había perdido.
Bea, pronto se encontró en un dilema. Una quaffle se acercaba a Ron, que no la había visto porque también se le acercaban los cazadores del otro equipo y él estaba pendiente de eso. Y además, un golpeador de Hufflepuff perseguía la otra bludger, y ella suponía que se la lanzaría a Harry, pues ya lo habían intentado antes. Bea tuvo una idea. Se lanzó hacia la bludger que se acercaba peligrosamente a Ron y se puso delante a esperarla.
Se preparó y la golpeó.
La golpeó con tanta fuerza, que la bludger salió disparada hacia el otro lado del campo y dio de lleno en el bate del golpeador que perseguía a la otra pelota, con tanta fuerza que el bate salió disparado de su mano, segundos antes de que golpeara la bludger y el chico no tuvo otra opción más que ir a recogerlo.
Y Bea sonrió.
De pronto vio un destello dorado, encima de los profesores.
- ¡HARRY! –gritó. Y cuando éste miró, le señaló la snitch y Harry se lanzó a por ella.
Por desgracia, el otro buscador también se había fijado y los dos se empujaban y se intentaban tirar de la escoba mutuamente.
En picado hacia el suelo. Directos al cielo. Entre el público. Bajo el campo entre las columnas de madera que lo sostenían, e incluso, a través de los aros. Les había tocado una snitch inalcanzable que cada vez se alejaba más. Justo cuando Harry estaba a punto de pensar que la habían perdido, se fijó en algo. La snitch iba directa a una de las tarimas de profesores, en un ángulo descendente; la tarima tenía otra pared de público a la derecha y como la dirección era hacia abajo, sólo podría girar hacia la izquierda, a no ser que atravesara la tarima, lo cual no era muy probable. Así que Harry sorprendió al otro buscador desviándose del itinerario de la snitch. Cuando ésta giró y se alejó del buscador de Hufflepuff, Harry ya estaba en medio de su trayectoria y, antes de que la pelotita pudiera escapar, la atrapó.
Hootch lo vio.
-¡Gana Griffindor! –gritó a los cuatro vientos. Y una oda de aplausos inundó los palcos de Griffindor y Ravenclaw.
La semana siguiente la tenían llena de deberes y estudios porque se acercaban las Navidades y, ya se sabe, que antes de las vacaciones es cuando más trabajo le mandan a uno.
Una noche Hermione y Lore, como de costumbre, se quedaron en la biblioteca hasta tarde haciendo deberes de todas las asignaturas que tenían. La bibliotecaria Pince, ya estaba acostumbrada a eso y había cogido el hábito de darles la llave de la biblioteca para que cerraran ellas porque siempre se iban las últimas muy tarde. Desde que dormía más, la señora Pince tenía mejor humor; todos lo habían notado y los que devolvían los libros tarde lo agradecían. Esa noche en concreto se habían quedado mucho más de lo que solían, porque al día siguiente les mandarían exponer dos metros de pergamino de memoria. Cuando terminaron se fueron entre unas estanterías a dejar los libros que habían cogido.
Ocurrieron varias cosas:
El libro estaba casi al final de la biblioteca, con lo cual era un ángulo oscuro que no se veía casi desde ninguna parte y ellas se encontraban en él.
Eran las únicas autorizadas a andar por los pasillos a esas horas de la noche y eso fue lo que les hizo quedarse calladas y espiar.
La puerta estaba cerrada, no les gustaba dejarla abierta a esas horas a los profesores.
Se oyó la voz –claramente de Malfoy- al otro lado de la puerta diciendo alohomora.
La puerta se abrió y él, Crabbe y Goyle entraron en la biblioteca.
-Corred, ahora que Filch está en el tercer piso –dijo.
Entraron en la sección prohibida y se pusieron a buscar.
-¡Mierda! –se oyó a Malfoy al cabo de un rato- no está.
-A lo mejor se lo ha llevado alguien –sugirió Crabbe.
-¡Imbécil! Si no está, es porque se lo ha llevado alguien; eso ya lo sé estúpido.
-¿Y si Dumbledore también ha descubierto cómo sacar a la gente de ahí?
-No –dijo Malfoy-la que lo estaba investigando era la mujer Snape, en todo caso es ella la que lo descubrió antes de morir. Y si lo ha hecho, lo más seguro es que se halla llevado el libro a su casa…y el secreto a la tumba hace mucho tiempo; así que…estas Navidades sé que los dos, padre e hija, no irán a su casa; uno se quedará aquí y la otra se va con su querido Ron, así que iré y lo cogeré. Vámonos antes de que nos oiga alguien.
Y desaparecieron.
Hermione se quedó callada mirando a Lorena.
-Mis planes de Navidad acaban de cambiar –dijo ésta-. Lo siento por Ron, pero se va a tener que ir solito con su familia.
-Vámonos –dijo Hermione viendo que su amiga ya tenía controlada la situación.
Y las dos cerraron la biblioteca y se fueron a dormir.
Ese sábado no tuvieron mucho tiempo de hablar porque era el partido Ravenclaw contra Slitherin. Harry, Ron, Hermione, Bea y Neville estaban ya en las gradas cuando todo el profesorado entró. El comentarista presentó a los equipos y éstos salieron uno tras otro.
Lorena se colocó en los aros, dispuesta, como cada partido, a fijarse en la quaffle y nada más que en la quaffle. La señora Hootch tocó su silbato y dio comienzo al partido. Los cazadores de Slitherin se lo tomaron con calma porque pensaban que, con Lore y Malfoy, ganarían. Y, por esa razón, los de Ravenclaw cogieron la quaffle y se dirigieron a la portería de Lore. Ésta se puso a gritar a sus compañeros para regañarles y Malfoy, ahora capitán del equipo, les reprendió también. Lore paró sin mucha dificultad el lanzamiento de los de Ravenclaw y le pasó la pelota a uno de sus compañeros. Los cuales ya se pusieron las pilas y se alejaron de allí y ya casi no se acercaban así que no tuvo mucho trabajo.
Y como sus cazadores estaban cerca de los aros contrarios, ella se aburría. Miró a los lados y, de repente, la vio. Abajo, en la base de los aros que ella guardaba, había algo brillante. Se lanzó en picado y la cosita dorada salió huyendo. Ella viró y la siguió, la escoba paralela al suelo. Entonces aceleró, alargó la mano y lo atrapó. Cuando estaba volviendo, miró arriba, y vio que un cazador de Ravenclaw se acercaba a sus aros con la quaffle en la mano, aprovechada la ventaja de que ella dejara los aros libres para lo que fuera que estaba haciendo. Ya la había adelantado por encima, así que ella dio la vuelta, aceleró al máximo, pero el cazador lanzó. Ella ya casi estaba; pero vio que no iba a llegar. Sólo eran diez puntos, frente a los sesenta que llevaban ellos; pero ella no quería manchar su historial de guardiana. Nunca le habían metido un punto. Ni lo harían ahora; se impulsó con los pies en la escoba y saltó. Atrapó la quaffle, segundos antes de que ésta pasara a través del aro central; pero ahora iba a caer y tenía las dos manos ocupadas.
-¡DRACO! –gritó. Y cuando éste la miró le lanzó el objeto dorado que tenía en la mano, mientras comenzaba a caer. Éste lo atrapó al aire; pero, a su pesar, estaba más preocupado porque ella se caía al suelo, aún con la quaffle en la mano. Pero no parecía asustada. Lo tenía todo bajo control. Silbó, como ella sola sabía hacer y su escoba calló en picado, ella la agarró con la mano que le había quedado libre, a menos de un metro del suelo y, sin que ella hiciera nada, la Saeta Platino dio un giro brusco y se elevó; después, a una altura razonable, paró; Lorena se subió y, cuando ya pasó el susto, todos los de Slitherin, y para sorpresa de algunos, varios de Griffindor, se unieron en una ovación. Cuando acabó, Malfoy alzó la mano con lo que le había lanzado ella y dejó ver la pequeña snitch dorada.
- ¡El partido ha terminado! –dijo la señora Hootch- ¡Gana Slitherin! Lo que significa, que la final será… ¡entre Slitherin y Griffindor!
El resto de la mañana la tuvieron libre. Por la tarde se iban a Hogsmeade. Los seis amigos se fueron directos a Bertie&Botts a comprar chucherías. Luego se fueron a la tienda más concurrida de todo Hogsmeade: la tienda Sortilegios Weasley artículos de broma. Allí compartieron las chucherías con ellos y les contaron todo lo que habían oído y lo que había pasado los últimos días.
-¡Perfecto! –dijo Fred.
-Más razón aún para seguir adelante con el plan –corroboró George.
-¿Qué plan? –preguntó Hermione desconfiando.
-Nada importante –dijo Lore.
-Una pequeña bromilla a Malfoy –añadió Ron tranquilamente.
-¿Qué? –gritó Hermione- ¿ya estáis otra vez con esas?
-Oye pues a mí me parece una buena idea –dijo Harry.
-Hay que sdarle de vez en cuando una lección –ayudó Neville con la boca llena de ranas de chocolate.
-Estoy de acuerdo –dijo Bea.
-Sois todos unos niños –terció Hermione- y vosotros los que más –añadió volviéndose hacia los gemelos- estaré en las Tres Escobas –finalizó; y se fue pitando por la puerta.
-Bueno –dijo Harry- ¿nos vais a contar de qué va la broma?
-¿Por qué os lo teníais tan calladito? –preguntó a su vez Neville.
-¿Os podemos ayudar? –dijo Bea con un brillo de malicia en sus ojos.
-No, ya lo tenemos todo preparado –contestó Ron.
-Pero os lo podemos contar si queréis –añadió Lore.
-No os lo habíamos dicho –empezó Fred- porque creímos que os pondríais todos como Hermione...
-...Obviamente nos equivocamos –terminó George- venid, os lo enseñaremos.
Y entraron en la trastienda para explicarles la broma a los que no la conocían y hacerles prometer que no dirían nada al respecto a nadie.
Cuando llegaron a las Tres Escobas, Hermione estaba en una mesa, con Luna Lovegood, hablando.
Los amigos pidieron las bebidas de siempre y se sentaron con ellas. Su amiga les miró con mala cara; pero se abstuvo de hacer comentario alguno.
-Hola –saludó Luna sonriente.
Hola, buenas tardes –dijeron ellos.
-Vi a Malfoy entrar en la Casa de los Gritos acompañado de tres personas –dijo Luna en seguida- no sé qué hará allí, la casa lleva mucho deshabitada.
Los amigos cruzaron una mirada de preocupación.
-Hay que ir a ver –dictaminó Harry en seguida.
-Sí –corroboró Lorena-; pero no podemos ir todos, ahora mismo somos siete, llamaríamos demasiado la atención. Dime Luna¿sabes si siguen ahí?
-No. Salieron a buscar no sé qué cosa para terminar no sé qué otra cosa. Me vieron y ahora él y la chica está buscando esa cosa y los otros dos me están buscando a mí. Son un poco tontos, no me he movido del bar y no me he escondido y todavía no me han encontrado.
-¿Entonces son Crabbe y Goyle? –inquirió Ron con una media sonrisa.
-Son Crabbe y Goyle -corroboraron los demás.
-Tengo una idea –dijo Lore- Harry, Ron, Hermione, id a la casa y buscad qué era lo que estaban haciendo. Neville. Luna, Bea, id a buscar a Malfoy y a Parkinson (porque supongo que es ella la que va con él) y ved qué es lo que necesita, procurad evitar encontraros con los otros dos gorilas. Y yo que sé aparecerme, me iré alrededor de la casa y vigilaré por si llegan y tengo que sacaros de ahí. ¿Alguna pregunta?
-Jo, cómo piensa –dijo Ron- a veces se nota demasiado que eres de Slitherin.
-No me lo recuerdes –dijo Lore.
-Bien. Por mí vale –afirmó Harry, y cuando todos asintieron dijo:- en marcha.
Y todos se levantaron, pagaron las bebidas que casi no habían tocado y cada uno se dirigió a su lugar.
Neville, Luna y Bea, en el primer lugar en el que miraron fue en Borgins en el callejón Nocturn.
Y acertaron.
Malfoy y Pansy parkinson estaban comprándole a Borgin un ingrediente para una poción; pero no pudieron discernir cuál era. De pronto Parkinson dio un bote y ella y Malfoy dieron la espalda a la puerta por la que miraban los compañeros para agacharse a observar algo. Se levantaron encrespados, pagaron corriendo y ni esperaron el cambio, algo muy raro en ellos, y salieron corriendo, provocando que los compañeros tuvieran que meterse entre un montón de cajas vacías apiladas a un lado de la tienda para esconderse. No cupieron del todo; pero los dos Slitherins no parecieron darse cuenta, algo les había alertado y los espías creían saber el qué; pero ahora lo único que podían hacer era volver a las Tres Escobas y esperar no toparse con Crabbe y Goyle. Lorena les vería llegar y, en menos que canta un gallo traería a sus amigos de vuelta.
Harry, Ron y Hermione se separaron de Lore al llegar a la entrada de la Casa de los Gritos y ésta se dirigió furtivamente hacia un árbol cercano, se subió y se acurrucó entre sus ramas y se puso a pensar. Pero no pudo pensar mucho. Dos minutos después aparecieron corriendo Malfoy y Parkinson; pero lo peor era que habían subido por el otro lado de la montaña y Lore no se lo esperaba; y estaban entrando ya en la casa. Para intentar ganar tiempo, la chica cogió una piña y la lanzó al otro lado del jardín. Todo habría ido bien... de no ser porque Malfoy ya conocía ese truco.
-Se han ido por ahí –dijo la muchacha –los he oído.
-No –contestó Malfoy- es un truco; están aún dentro.
Y desaparecieron por la puerta; pero en ese momento, Lore ya había pasado por todas las habitaciones de abajo y registraba ya la segunda planta en busca de sus compañeros.
Harry, Ron y Hermione no encontraron nada anormal en primera y segunda planta y estaban terminando de registrar la tercera cuando Lore se les apareció delante de la puerta de la habitación.
-Están aquí –dijo simplemente.
Los otros entendieron, le dieron la mano y desaparecieron. Momentos después Malfoy abría la puerta de la última habitación vacía y su cara se crispaba en una mueca de rabia.
Les habían avisado, comunicándose con unas monedas, algo que habían copiado a los del ED, de que tres personas se dirigían a la Casa y él estaba seguro de quiénes eran y de que Lovegood les habría avisado y de que sus gorilas no habrían podido cogerla.
Los amigos salieron del baño de las Tres Escobas como si nada y se sentaron con sus compañeros. Éstos le contaron lo que habían visto y ellos hicieron otro tanto.
-En mi opinión –dijo Hermione- eso que Malfoy iba a hacerle a "ella", sea quién sea, está relacionado con alguna poción, lo cual no es nada bueno conociéndole, y esa poción la esta haciendo en la Casa de los Gritos. Pero allí no había nada extraño... ¿qué se nos escapa?
-¡El sótano! –dijo Lore de repente.
-¡Sí¿habéis mirado en el sótano? –preguntó Bea.
-Nop –contestó Ron-. Allí debe de estar.
En cualquier caso –dijo Luna- hay que volver al colegio, se está haciendo tarde.
Y así lo hicieron.
Esa noche ni Lore ni Harry durmieron, tenían un plan; Bea había querido ayudarles, pero Harry le había pedido que se quedara a vigilar que Malfoy no les siguiera.
Lore se levantó a las cuatro de la madrugada, cuando todos dormían, salió de la cama completamente vestida y se dirigió al hall. No se dio cuenta de que desde la invisibilidad de su hechizo, dos pares de brillantes ojos la observaban, entornados por la sospecha.
Harry y Bea salieron de su torre cuando todos dormían y se encontraron con Lore en el vestíbulo. Harry y Lore se metieron bajo la capa invisible y ella se escondió entre las sombras, detrás de una estatua a la espera de Malfoy que de seguro, vendría. Pero en cuanto la puerta principal se cerró tras sus amigos, notó que no se podía mover y se asustó; oyó una risa diabólica delante de ella y vio que la puerta se abría y cerraba de nuevo, aparentemente ella sola y supo... que habían caído los tres en una sucia trampa.
Lore y Harry acababan de pisar el césped cuando volvieron a oír la puerta. Se volvieron alarmados; pero no vieron a nadie. De pronto, algo tiró de su capa y los dejó al descubierto. Harry salió disparado ladera arriba y aterrizó en un camino adyacente; volvió a salir volando hacia atrás y se oyó una risa diabólica, femenina, que parecía proceder del mismísimo aire. Y la voz gritó al viento.
-Crucio –y Harry pegó un grito de dolor y llamó a Lore...
...pero ésta tenía sus propios problemas.
Ella había sido lanzada ladera abajo y rodó sobre la hierba sin control hasta que acabó casi en el lago. Unas pisadas sobre la hierba la seguían de cerca y ella lo notó. Cuando consiguió parar dijo:
-Draco, cobarde¿por qué no te dejas ver y peleas como un hombre?
-¿estás insinuando que soy una mujer? –preguntó el aire dejando que la chica se levantara poco a poco.
-No –contestó ella- estoy insinuando que eres una gallina, las mujeres son mucho más listas que tú.
Y como castigo por su ofensa salió disparada hacia atrás y cayó al lago. Se apresuró a salir de él.
-Te advierto –dijo Malfoy caminando a su alrededor- que estás en una clara posición de desventaja.
Pero Lore era experta en encontrar gente y, siguiendo el sonido de su voz y el débil crujir de la hierba bajo sus pies, descubrió su posición y lanzó un hechizo; por desgracia, Malfoy lo vio y lo esquivó.
Sin darle tiempo a reaccionar, el muchacho la volvió a lanzar al suelo y se tiró encima de ella. Le quitó la varita y la lanzó ladera arriba. Luego la sujetó por las muñecas.
-¿Quieres que hagamos un duelo justo? –dijo- bien, me dejaré ver –y acto seguido Lore pudo verle.
-Sí, claro –contestó ella-; pero así tú estás inmovilizándome y con la varita en la mano y yo estoy debajo sin varita. Estoy en desventaja.
-Eso se arregla, Accio varita de Lorena.
Y la varita voló del suelo en donde yacía y aterrizó en la mano de Malfoy. Éste, sin soltar a Lore se la puso a ella en la mano y luego, dio un ágil salto hacia atrás. Lorena se pus en pie, rápida como un felino..., y comenzó el duelo...
Harry lo tenía bastante crudo. Sus alaridos se oían por todos los terrenos del colegio. Esa Parkinson era bastante cruel. Además no le había dejado sacar la varita en ningún momento. No le daba tregua, y él no la encontraba.
De pronto el dolor cesó y Parkinson pegó un grito. Harry vio un bulto negro rodar por el césped. Oyó la voz de Bea:
-¡Cómo te atreves niñata a ponerle una mano encima a mi chico¡Lo vas a pagar caro!
Se revolvía en el suelo, como si estuviera intentando coger a alguien, o inmovilizarlo; pero claro, ninguno veía lo que la otra chica hacía, así que pronto Bea también salió disparada hacia atrás. Pero ella también sabía controlar a gente por medio del sonido y supo dónde estaba Parkinson. Sacó la varita y gritó:
-¿Qué te pasa¿Tan cobarde eres que no puedes luchar un duelo limpio, dejándote ver?... ¿O es que no tienes suficiente poder como para enfrentarte a mí?- susurró insinuante mientras ayudaba a Harry a levantarse. En ese momento, la Slitherin se levantó el hechizo con una seria expresión en la cara.
-Bien –dijo-, uno contra uno. Tú contra mí.
-Vamos allá –dijo Bea con una pícara sonrisa en la boca.
Por su parte, Draco y Lore, los dos, las estaban pasando canutas. Lore estaba entrenada por Resschiz, pero Malfoy también sabía artes oscuras; y lo estaba demostrando bastante bien. Aún así Lore controlaba bastante el duelo... hasta que... En un momento dado, la chica oyó un alarido proveniente de la parte de arriba, que no era de Harry. "Bea" pensó. Y en un milisegundo de distracción, Draco la derribó y le arrebató la varita. Lore se iba a levantar, pero cuando ya estaba a medio camino, notó la varita de Draco en su nuca y se paró.
-No te muevas, o te fulmino.
De tal suerte que la pilló justo de rodillas; la tenía a su merced. Y sin previo aviso, lanzó un crucio. Lore no gritó, porque estaba acostumbrada a sufrir dolor y la habían entrenado contra eso; pero apretó los dientes... y Malfoy lo notó.
-¿No vas a gritar? –preguntó dándole más potencia al hechizo- Bien, da igual. ¿Qué hacíais antes en la Casa de los Gritos?
-¿La casa de los Gritos? –preguntó Lore intentando aparentar incredulidad.
-Sí, no te hagas la tonta. Sé que tú y Potter estuvisteis allí. Y que hoy volvíais. ¿No? –y le lanzó de nuevo la maldición cruciatus.
-No. No estuvimos allí.
-No me mientas. ¿A dónde ibais ahora sino?
´-A ver a Hagrid. Ya sabes que no nos dejan salir de noche.
-No te creo. ¿Qué buscabais en la casa? Uno de mis contactos estuvo ahí y os vio entrar.
-¿Y en el hipotético caso de que hubiéramos ido, por qué tienes tanto interés en lo que hicimos?... ¿qué escondes? –cambió de voz a un susurro de sospecha- ¿Qué escondes en ella que no quieres que veamos?
-Nada. Era simplemente porque creo que vosotros escondéis algo en ella. Sé que estáis tramando un atentado contra mi persona. Ha llegado a mis oídos una conspiración contra mí.
En los ojos de Lore, agachada, lució un brillo de rabia, sin embargo nada se veía en ellos salvo una máxima convicción cuando alzó la cabeza y dijo mirándole a los ojos:
-No estuvimos en esa casa. No desde que murió Sirius.
Y en ese momento, Draco notó un brillo de pena en sus grandes ojos verdes. Ya fuera por eso, o porque oyó algo, se levantó y salió corriendo.
Bea y Parkinson luchaban ferozmente. Mientras, Harry se recuperaba. Parkinson, de vez en cuando, le lanzaba hechizos a él; pero Bea siempre los paraba. En una de las veces que paró uno, Parkinson fue más rápida y le lanzó el cruciatus. Bea pegó un grito. Pero enseguida se recuperó y siguió luchando. De pronto se oyeron unos ladridos a lo lejos. Hagrid y Fang, alertados por los gritos, venían corriendo jardín arriba. Parkinson salió corriendo y a un grito suyo, Malfoy subió corriendo y se la unió. Los dos desaparecieron por la entrada del castillo.
Para cuando Hagrid llegó junto a Bea y Harry, Lore ya subía por la ladera y en varias ventanas se habían encendido luces.
-La que nos va a caer –dijo Bea cuando Lore llegó.
-¿Qué hacíais despiertos a estas horas y fuera del colegio? –preguntó Hagrid preocupado.
-Hagrid –comenzó Lore-, hemos descubierto que Malfoy y los suyos planean un atentado contra alguien. Y nos dirigíamos a...
Pero en ese momento la puerta del vestíbulo se abrió de par en par. Y apareció McGonagal, seguida, ni más ni menos que por Dumbledore.
Y se dirigieron directamente hacia ellos.
-La que nos va a caer –corroboró Lore.
Los dos profesores llegaron junto a ellos.
-¿Qué ha pasado aquí? –preguntó enérgicamente McGonagall.
Los chicos decidieron al momento que era mejor contar toda la verdad y así lo hicieron.
-Venid a mi despacho –dijo Dumbledore.
Y así lo hicieron. Cuando estuvieron lejos de miradas y oídos indiscretos, Dumbledore dijo:
-Sabéis que acusar a alguien de intentar atentar contra otra persona es muy grave. Seguro que el señor Malfoy tiene una buena excusa para acudir a esa casa sin que sea un atentado contra alguien.
-¡Pero profesor! –dijo Harry- ¿No lo entiende, le oímos decir hace tiempo que...
-Ya sé lo que le oísteis decir, Harry. Pero de momento es mejor esperar. Por ahora me importa más lo que acaba de pasar en los jardines. Sentaos y esperad. He mandado a Snape a buscar al señor Malfoy y a la señorita Parkinson. Cuando lleguen os hablaré a todos.
En ese momento sonó una llamada en la puerta.
-Ah, mirad; ya están aquí. Adelante –dijo.
Y Snape entró precedido de los dos Slitherins. Cuando vio allí a su hija la miró con una cara de enfado de las que no se quitan fácilmente.
-Gracias profesor Snape. Déjeme a solas con ellos.
-Sí señor.
Y la puerta se cerró tras él.
-Bien. Supongo que saben por qué están aquí.
Nadie contestó.
-Vuestro silencio sólo me dice que sí. Es muy grave hacer un duelo en los jardines de este colegio. Tanto más si es de noche y lo habéis hecho a hurtadillas. Y encima no ha sido uno, sino dos duelos.
Por esa misma razón tengo que castigaros a todos los aquí presentes. Pero... además... ha llegado a mis oídos que vosotros dos –dijo mirando a Malfoy y a Parkinson por encima de sus gafas de media luna- habéis usado una de las maldiciones imperdonables. ¿Sabéis lo grave que es eso? Podría acarrearos la expulsión. Si no para siempre, sí al menos durante el resto del trimestre –Draco y su amiga pusieron caras de horror por un segundo. Ser expulsados era muy grave-. Así que...
-¡No! –dijo Lore de repente sobresaltando a todos menos a Dumbledore-. No les expulse señor... no... no es necesario... ehm... no hace...
-Yo decidiré lo que es necesario y lo que no, señorita Lorena –y ésta bajó la cabeza- no obstante, soy benévolo y si usted que ha sido una de las afectadas me lo pide, no les expulsaré; pero aparte del castigo que tienen en común, a ellos dos les pondré otro más. Y os voy a bajar a todos diez puntos. Y vosotros dos –añadió mirando a Draco y a Pansy- deberíais agradecer a vuestra compañera el no ser expulsados del colegio. Ahora id y dormid lo que queda de noche. Ya os comunicaré los castigos. Buenas noches.
-Buenas noches –contestó Draco y salió decidido del despacho. Pansy Parkinson le siguió corriendo sin decir una palabra. Los otros tres dijeron adiós al director y se fueron en pos de los otros. Antes de salir Lore dijo:
-Gracias.
Y se fue.
Al pie de las escaleras retuvo a sus amigos hasta que creyó que los otro dos ya no les podrían oír y les dijo, retomando la marcha lentamente:
-Estamos solos en esto.
-¿Por qué le has dicho a Dumbledore que no les expulse? –preguntó Harry indignado.
-Porque si les expulsa tendrán más oportunidades de entrar en mi casa y robarle eso a mi padre y yo no podría impedirlo.
-Oh. Cierto.
En ese momento apareció Ron por el pasillo.
-Me he conseguido escapar. ¿Qué ha pasado¿Cómo estáis?
-Bien –dijo Bea- dentro de lo que cabe.
-Cada vez tengo más ganas de gastarle esa broma a Malfoy –dijo Harry con cara de rabia.
-Yo también –corroboró Ron.
-Lo peor ahora es que en cuanto entre en la sala común –dijo Lorena- me estará esperando.
-No vayas –propuso Bea.
-Sí¿y duermo en la biblioteca, no? Ey, pues no sería mala idea. Tengo las llaves.
-No –dijo Ron de repente- ven a nuestra sala común.
Y todos se callaron y miraron a Ron, incrédulos.
-¿Qué? –preguntó él- creo que podemos confiar lo suficiente en ella como para decirle nuestra contraseña –lo dijo con toda convicción; pero no pudo evitar mirar por un segundo el brazo de Lore. Y ella se dio cuenta.
-No, Ron, da igual. Me voy a...
-No –sentenció Bea- te vienes con nosotros. Hay una cama de sobra en nuestro dormitorio.
-De acuerdo –aceptó Lore- pero me van a mirar mal.
-¿A ti? –dijo Ron- qué bah, si eres de los nuestros, lo que pasa es que el sombrero se equivocó.
Y Lore sonrió y les siguió escaleras arriba, chafando el plan de Malfoy de pillarla cuando llegara a la sala común de Slitherin.
-Sirenas rubias –dijo Harry cuando llegaron a la dama gorda. Ésta se quedó un poco desconcertada por ver a una Slitherin con ellos, pero la contraseña era correcta y tuvo que dejarles pasar.
Por desgracia lo ocurrido durante la noche había despertado a la mayoría y la sala común estaba llena de gente que comentaba lo que ocurría. Cuando ellos entraron, todos se sumieron en un silencio sepulcral; pero, para sorpresa de Lore, ninguno la miró con mala cara.
De pronto, todos prorrumpieron en aplausos a ella y a sus compañeros. Cuando se callaron, Harry dijo:
-Hola chicos. Lo que ha pasado con Malfoy hoy ya es el colmo, así que para que Lore se encuentre con él lo menos posible se va a quedar aquí¿de acuerdo?
-Por nosotros vale –gritó uno- pero contadnos lo que ha pasado.
Y así pasaron la siguiente media hora relatando los dos duelos. Después, todo el mundo se fue a dormir.
Al día siguiente, por la mañana. Lore bajó a desayunar con Bea, Ron y todos los de Griffindor. Cuando Malfoy y los suyos entraron en el gran comedor, todos los de la mesa roja y dorada se unieron en un abucheo general y hasta, los más atrevidos, que seguían los pasos de Fred y George Weasley, les lanzaron comida. Hasta que Dumbledore tuvo que acallar a todo el comedor. Harry, Ron, Hermione, Lore, Bea y Neville, no participaron; pero se mondaban de risa.
Después no ocurrió nada digno de mención hasta que, un día, en clase de adivinación, Harry, Ron, Lore, Bea y Neville, estaban mirando en la bola, el futuro. No veían nada más que unas neblinas verdes; pero se lo inventaban todo.
De pronto, la profesora Trelawny, que estaba mirando en la bola de los chicos, se irguió, los ojos se le pusieron en blanco y con voz ronca comenzó a decir:
-¡Ha vuelto... y está esperando... sediento de venganza¡Traidores, seréis los primeros!
Y se desmayó. Parvati y Lavender corrieron a ver cómo estaba.
-¡Hay que avisar a Dumbledore! –dijo Harry corriendo.
-Vamos –dijo Bea y se levantaron todos y se dirigieron corriendo hacia la puerta. Pero Lore se quedó sentada, con los ojos fijos en la chimenea.
-Vamos Lore –repitió Bea cogiéndola del brazo. Ella se dejó llevar.
Acabo de medio minuto –tiempo récord- llegaron a las escaleras del despacho de Dumbledore y Harry dijo la contraseña que le había oído cuando les llamó para castigarlos. Por suerte, era la misma.
Subieron corriendo las escaleras y llamaron a la puerta.
-Adelante –se oyó la voz de Dumbledore.
Todos pasaron en tropel, menos Lore, que entró la última, lentamente, cerró la puerta y siguió mirando al infinito. Estaba lívida y el director lo notó en seguida.
-¿Qué te pasa Lore?
-Profesor –Harry tomó la palabra- estábamos en la clase de Adivinación, cuando...
Y le relató todo lo ocurrido.
-Vaya –dijo Dumbledore- ¿es por eso por lo que estás así, Lorena? –preguntó.
-Es exactamente lo que me dijo Malfoy hace poco. "Ha vuelto, y está esperando, sediento de venganza, traidores seréis los primeros", solo que él en vez de eso dijo simplemente "traidora", con eso me lo dio todo a entender. Yo soy una traidora a Voldemort, voy a ser la primera...
-¿Sigues llevando mi collar?
-Sí.
-Pues no te olvides de él. Permaneced siempre juntos. Y ahora sí que debo pediros que vayáis a Hogsmeade lo menos posible.
Y entendiendo la gravedad de la situación, nadie protestó.
El resto de los días pasaron sin contratiempos. La Navidad llegó y todo pareció volverse más alegre. Lore les contó a sus amigos lo que ella y Hermione habían oído en la biblioteca y lo que pretendía hacer.
-Voy contigo –dijo Bea.
Lorena no dijo nada.
-Yo iría –dijo Ron, visiblemente irritado-, pero le he prometido a mi madre que me iría con ellos a Rumania a ver a Charlie, así que...
-No pasa nada Ron, Bea y yo nos bastamos.
Y así fue.
La noche antes de las vacaciones, Lore volvió a la sala común de Griffindor y organizó un plan para esas vacaciones. Nadie descansaría esos días.
-A ver. Lo tengo todo previsto. Estas Navidades no nos dejan ir a Hogsmeade¿no?
-Cierto –dijo Bea.
-Bien, Bea y yo, iremos a mi casa y lo prepararemos todo para que Malfoy no consiga ese libro, cuando estemos seguras de que no va a volver, vendremos aquí. En cuanto se vaya, Hermione y Harry, volved por el camino del sauce boxeador a la Casa de los Gritos y revisad el sótano; pero no toquéis nada, que quede todo igual a como estaba antes. Neville, quiero que te quedes aquí, por si acaso llega Malfoy. Ten mucho cuidado porque no se te puede escapar, en cuanto le veas, usa la moneda para llamar a Harry y Hermione, por si acaso están en la casa. Porque si Malfoy vuelve a la casa, tiene que pasar por el colegio para poder meterse por el túnel, pues no hay otro camino. Cualquiera de los túneles que coja está dentro de los jardines del colegio, así que es muy importante que no se te escape.
-De acuerdo –contestó éste sintiéndose importante- puedes confiar en mí.
-Bien¿alguna pregunta?
-Sí –dijo Bea- Malfoy va a tu casa porque sabe que estás aquí, pero si te ve irte no se arriesgará a ir a por el libro.
-Lo sé; por eso tenemos que ser rápidas. Tenemos que comportarnos como si nada, cuando él salga del colegio, entonces nosotras nos vamos y nos aparecemos allí.
-De acuerdo.
-¿Alguna otra?
-Sí –dijo Ron- ¿en serio seguís pensando que el sombrero seleccionador se equivocó?
-¡Ron! –gritó Lore.
-Vale, lo siento. Era una broma. No te enfades, no lo vuelvo a hacer.
-Más te vale –dijo ella con una amenazadora mirada.
Ron tragó saliva, pero en seguida todos acabaron riéndose.
