Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a camnz y esta historia fue beteada por Flame's Child.
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Hermione se mudó a Grimmauld Place al día siguiente. Edna y Delia estaban suspirando con aprobación. Ahora cada una tenía su propia habitación, además una cama y baños adecuados. Una cocina abastecida con comida.
Habían quitado de la casa cualquier objeto que no fuera alguna reliquia o muebles de la familia Black. Las cosas de Harry habían desaparecido hacía mucho tiempo, al igual que las cosas de Sirius. La falta de vida en la casa era casi tangible, las chimeneas luchaban para combatir el frío que había reinado en la casa durante varios años.
Cada esquina guardaba recuerdos de mejores días. Especialmente la cocina, que había sido el lugar de reuniones en la casa cuando fue el Cuartel General. Hermione eligió quedarse en la habitación que fue de Harry. Se preguntaba si alguien había dormido en la cama además de Harry. No podía imaginar a alguien quedándose en la casa desde su muerte. Trató de ver si podía encontrar el aroma de Harry en las sábanas, pero estaban completamente limpias y carentes de cualquier esencia humana.
Mudarse a Grimmauld Place fue triste. Le recordó un tiempo diferente, una vida diferente. Un momento en el que todavía tenía fe en el mundo en el que vivía. No estaba segura de en qué creía ahora, ciertamente ya no era tan inocente.
Draco fue fiel a su palabra y no la molestó hasta el día siguiente. La llamó temprano y tuvieron sexo en el sofá de la sala. Draco tenía resaca y Hermione había aprendido que la resaca parecía excitarlo. Tal vez era una suposición errónea, ella pensó, siempre tenía resaca y siempre estaba excitado, no necesariamente esos dos estados estaban vinculados.
Sin avergonzarse, él se deleitó con su cuerpo y con lo que estaban haciendo. La concentración de Draco era absoluta. Hermione observó cómo los músculos del cuerpo masculino se tensaban por el esfuerzo. Él tenía un cuerpo hermoso, no había partes con grasa acumulada en él, lo que era increíble teniendo en cuenta el estilo de vida que llevaba. Él gruñó mientras llegaba al orgasmo, arqueándose hacia ella mientras la sostenía con fuerza de las caderas.
Pareció completamente exhausto después, su cabeza cayó y sus ojos se cerraron.
—Quédate aquí hasta que regrese de la cena —dijo después de un minuto cuando finalmente recuperó el aliento—. No creo que pueda sobrevivir a esta noche sin asesinar a alguien si no tengo esto al volver.
Hermione asintió, feliz de no tener que ir con él.
—Bien, pero después de que regreses, me voy a casa.
—Pasa la noche conmigo —él dijo, todavía dentro de ella. Hermione trató de alejarse, pero él la mantuvo donde estaba.
—Sabes que necesito cuidar a las ancianitas.
—Enviaré a uno de los elfos a cuidarlas.
—No —dijo ella—. Son mi responsabilidad.
Él la miró. Ella se retorció con más fuerza, haciendo que fuera obvio que lo quería fuera. Aun así, se mantuvo en su lugar. Lentamente comenzó a moverse dentro de ella de nuevo, poniéndose duro con la fricción. Hermione podía ver que estaba enojado. Tan pronto como estuvo listo para otra ronda, la bajó del sofá y la situó en la alfombra donde se adentró en ella con más fuerza de lo normal.
A Hermione no le importó, no estaba sorprendida. De alguna manera parecía más auténtico. Y era casi... sexy. Draco estaba temblando por el esfuerzo cuando finalmente llegó, empujando en ella con fuerza. Hermione nunca se creyó ser el tipo de chica a la que le gustaba lo rudo, pero tenía que admitir que había algo atractivo en el sexo enojado.
Él rodó a su lado, el sudor cubría su cuerpo ahora. No estaba segura de quién acababa de ganar esa pequeña lucha por el poder, pero estaba segura de que no había perdido. Ella no iba a renunciar al poder que tenía en esta relación. Él le había suplicado que regresara y que le diera un lugar para vivir no iba a cambiar esa dinámica.
Quedarse a pasar la noche significaba algo y Hermione sintió que eso amenazaba su independencia. Eso era todo lo que le quedaba.
Ella esperó abajo mientras Draco subía las escaleras y se duchaba. Cuando bajó, estaba vestido con ropas formales. Llevaba una túnica de color negro profundo, impecablemente hecha. Gemelos de plata con esmeraldas, un linking collar con pins en el cuello de su camisa. La hebilla del cinturón también era de plata austera y gritaba elegancia. Se veía bien, si te gustaban ese tipo de cosas. La ropa acentuaba bien sus hombros y su pecho. Los pantalones hechos a medida hacían milagros con sus caderas y muslos. Los años le habían sentado bien, porque ella no recordaba que se viera tan bien cuando estaban en la escuela. Quizás era el hecho de que ya no era un adolescente desgarbado, su personalidad y comportamiento parecían sugerirlo.
Ella no preguntó a dónde iba. No le importaba, pero supuso que tenía que ser importante. Él estaba pensando en "usarla" después, lo cual sugería que no podía emborracharse demasiado. Hermione estaba aliviada de no tener que pasar la tarde con él y con sus amigos.
Hermione pasó un tiempo en la biblioteca mientras él no estaba. Le habían servido la cena en el comedor. El silencio de la casa parecía absorberla mientras comía sola en una de las salas de entretener. Vio una interesante colección de libros en la biblioteca, mayoritariamente eran textos antiguos. Hermione se durmió junto a la chimenea con una manta sobre su regazo.
—A veces me pregunto si luego de los veintitrés vas a cumplir directamente los ochenta años, Granger. No es de extrañar que te guste tanto las compañías de las viejas —Draco la despertó—. ¿Te proporciona el tipo de compañía que siempre has soñado?
Hermione no respondió, sabía que todavía estaba enojado por su pequeño desacuerdo. Se acercó a la mesa con vasos que estaba sobre la licorera. Se sirvió un vaso grande. Hermione podía decir que estaba sobrio y probablemente eso le molestaba.
—Tuve que pasar la tarde con mis padres y con esa perra —dijo y se dejó caer en la otra silla. Hermione sólo pudo suponer que estaba hablando de su esposa—. Juro que el mundo se vuelve una mierda cada vez que está cerca.
—Bueno, estoy herida, Malfoy, pensé que yo era la perra más grande que jamás hayas conocido —ella bromeó.
Se rio ante la declaración y miró su bebida.
Hermione contempló sus acciones. Obviamente no le agradaba su esposa y la consideraba una perra, pero luego iba y buscaba a la chica que consideraba aún más perra, él había señalado ese hecho en numerosas ocasiones durante sus años como estudiantes, y se la llevaba a la cama de forma regular. Se preguntaba si él en secreto era un masoquista.
Tuvieron sexo otra vez esa noche, lento y suave, fue diferente. Draco la vio vestirse desde la cama, mientras bebía whiskey de fuego. Su pálida piel brillaba a la luz del fuego. Hermione sabía que él no estaba contento con su partida, pero no le importaba. En realidad, estaba muy contenta de poder desafiarlo porque tal vez así la dejaría tranquila. Aunque caminar al BM a las dos de la mañana tenía sus riesgos, quedarse en la cama con un Draco cálido y desnudo tenía un conjunto de riesgos propios.
Él no la llamó al día siguiente y Hermione tuvo la esperanza de que finalmente se había cansado. Sus esperanzas fueron prematuras. Él la convocó la noche siguiente. Él ya estaba bastante ebrio cuando ella llegó allí. No borracho, pero Hermione no querría aparecerse con él en este estado. Estaba vestido para salir y por medio de la red Flu se trasladaron a un edificio. Esta vez era un tipo de club. Estaba lleno de magos y mujeres que no eran sus esposas, probablemente tampoco eran las esposas de otras personas.
Curiosamente, todo el lugar estaba adornado con los colores de Gryffindor, terciopelo rojo y oro. Le daba un aura cálida a la habitación, eso junto con el millón de velas encendidas. Tal vez las casas finalmente se unificaron como consecuencia de maltratar a las personas con un estatus social menor, pensó Hermione con amargura. La gente bebía, jugaba y flirteaba. Esta era una fiesta típicamente masculina que realizaban los sangre pura. Hermione nunca había visto algo así. Ella pensó que sus fiestas caseras ya eran bastante malas, pero esto era mucho más grande. Había música, mujeres bonitas que servían bebidas y chicas con poca ropa que bailaban. Hermione recordó lo que Draco le había hecho antes, pero mejor ignoró la ira que aún sentía.
Draco estaba aparentemente familiarizado con el lugar, incluidas algunas de las chicas que coqueteaban y le sonreían. Encontraron la mesa con los amigos de Draco. La mesa estaba llena de todo tipo de alcohol y un poco de comida. Ella recibió una copa de vino y agradeció tímidamente. Theo y Connie no estaban allí, pero el resto de los Slytherin sí estaban.
Hermione pasó un poco de tiempo mirando alrededor de la habitación. Pudo reconocer a algunas de las personas. Vio a Cormac McLaggen rodeando con el brazo a una chica, mientras charlaba con un Rawenclaw de su mismo año. Si ella pudiera pedir un deseo, sería no encontrarse con él esta noche.
Hermione se quedó allí durante esa larga noche. Escuchó la conversación por un tiempo y fue interesante, hablaron sobre política y el funcionamiento interno del Ministerio, después de un tiempo el alcohol estaba afectándolos, volviendo la conversación menos entretenida. Había juegos de azar en la mesa y a Draco le estaba yendo bastante bien.
De vez en cuando él se levantaba e iba al baño, y acariciaba su cuello cada vez que pasaba. Sabía que estaba demasiado borracho como para necesitar algo de ella esta noche, tal vez sólo para que lo ayudaran a llegar a la cama, y estaba contenta con eso.
Sus apuestas comenzaron a ser más imprudentes, incluso hasta el punto en que Blaise y Draco estaban apostando algunas de sus propiedades. La emoción los afectaba claramente porque estaban realmente involucrados en el juego de cartas. La intensidad incluso afectaba a Hermione, quien realmente no tenía nada mejor que hacer que ver el juego. Draco ganó al final y Blaise estaba furioso.
—¡Soy el campeón invicto! —exclamó. Un poco de su whisky se derramó de su vaso mientras levantaba sus brazos—. Nadie puede vencerme. La suerte me ama. Los desafío a arrebatarme el trono.
—¿De verdad? —Marcus Flint dijo riéndose—. Jugaré contigo.
Draco sonrió.
—¿Sí? Prepárate para que te arranquen las bolas.
—¿Crees que será así? —Flint dijo con una sonrisa. Se miraron el uno al otro por un momento. No de forma desagradable, pero tampoco del todo amigable.
—Quiero esa pequeña cabaña que tienes en Suiza —dijo Draco—. Te reto. Pondré en juego la cabaña de caza que tengo en Noruega.
—No —Marcus dijo—. Granger.
La cabeza de Hermione se levantó al oír su nombre. ¿Qué estaba pasando? Marcus y Draco estaban mirándose fijamente el uno al otro. Toda la mesa estaba en silencio.
—De acuerdo —Draco indicó y luego se rio, y la boca de Hermione se abrió—. Disfrutaré de mi verano en Suiza este año.
Hermione no podía creer lo que escuchaba, seguramente él estaba jugando con ella. ¿Era acaso eso legal? El juego comenzó y Hermione esperó, cada vez que volteaban las cartas sentía que su respiración se detenía. Ella realmente no conocía bien el juego, por lo que no estaba segura de lo que estaba sucediendo. La intensidad del juego atrajo a mucha gente, que se quedaron de pie alrededor de la mesa viendo el juego.
Hermione miró frenéticamente a su alrededor mientras la multitud siseaba. La gente prácticamente se mordía las uñas. Finalmente, la multitud jadeó y luego vitoreó.
Hermione miró a Draco y su rostro estaba fruncido con malestar. Marcus se estaba riendo y levantó los puños realizando un pequeño baile de victoria. Hermione se sentía mareada gracias a la tensión. ¿Qué acababa de pasar? Marcus venció. La ganó, ¿qué significaba eso?
—El mejor de dos de tres juegos —Draco propuso.
—De ninguna manera —Marcus dijo, todavía riendo.
—Venga —Draco exigió—. Tienes que darme la oportunidad de redimirme.
—Nop —Marcus dijo—. Ven mi señora —, y tendió su mano hacia Hermione.
Hermione se sorprendió, no sabía qué hacer. No pudiendo pensar en otra cosa que hacer, tomó su mano con perplejidad. Sus ojos buscaron a Draco, quien parecía definitivamente furioso. Marcus la levantó de su asiento y descansó su mano en su codo.
—Es hora de irnos, creo —Dijo sonriendo, y luego añadió en voz más baja—. Antes de que Draco nos mate.
Escuchó una gran conmoción detrás de ella mientras bajaban las escaleras hacia la salida. Podía oír a Draco gritando algunos improperios muy ofensivos. Lenguaje que ella nunca lo había escuchado usar antes.
Hermione estaba temblando por la adrenalina, Marcus Flint la condujo hacia una chimenea. Su mente estaba girando, tratando de lidiar con las implicaciones de lo que acababa de suceder. No parecía haber suficiente oxígeno esta noche. Hermione estaba demasiado sorprendida y confundida como para pensar coherentemente, así que solo dejó que la guiaran hacia la chimenea.
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Fin Capitulo Diez
Notas: ¡Hola a todos! ¿cómo han estado? Por mi parte he estado ocupada con las responsabilidades de la vida adulta, definitivamente crecer es de lo peor (*inserte meme de change my mind). No los aburriré más con mis dramas y pasamos a lo que nos importa, el capítulo. Aquí entre amigos, ¿alguien se imaginó que Draco iba a perder a Hermione? O ¿qué algo como esto sucedería? Lo que es yo, no lo vi venir (y eso que yo ya conozco la historia XD). Para finalizar mi corto monologo les quiero comentar que dado que estoy en el proceso de fin de semestre y que los odiados y temidos finales están a la vuelta de la esquina el próximo mes NO habrá actualización.
Gracias a todos por leer, espero que el capítulo fuese del agrado de todos. Y nos vemos el 3 de agosto.
Guest Alice1420: Jajaja, yo también me reí mucho imaginando a Draco siendo golpeado por una abuelita.
Guest SALESIA: Era lo menos que podía hacer para tratar de redimirse con Hermione, si bien un gesto como ese no lo disculpa, hay que admitir que igual fue lindo que le regalara esa casa que fue tan importante para ella en el pasado. Esa advertencia nos demuestra que no la quiere perder por nada del mundo, pero como vimos en este capítulo, pues… el mismo la ca*o XD pues sí, las cosas apestan tanto para las sangre pura como para las mestizas e hijas de muggle.
Naoko Ichigo
