Bonjour ^^
Antes que nada quiero agradecerles a lupita leal y a Lover fics1 por echarme el balde de agua fría encima y evitar que mi cerebro se secara...gracias, se las debo así que este capítulo va para ustedes ^^
Y de nuevo, gracias a ti por seguir leyendo esta loca historia :3
Dejando esto a un lado, espero que disfrutes el capítulo.
Avatar:El último maestro del aire no me pertenece.
NOTA: Aang no ha reaccionado desde la última vez que vio a Katara. (oh yeah... \TT3TT/)
-o-o
=El Sello del Mañana=
Capítulo 10- Preparándote para la batalla.
Dos semanas después...
Hakoda había salido a caminar un poco, aún no había amanecido y quería despejar su mente antes de prepararse para empacar ya que había llegado una carta de la Tribu del Norte, los preparativos para la boda ya estaban listos...
Estaba de pie frente al mar, a solo unos pasos del fin del risco...
-Papá...-Escuchó.
El hombre volteó a ver a su hija quien le miraba un poco confundida.
-Katara.- Exclamó sorprendido al ver a su hija de pie frente a él.- ¿Esta todo bien?
Katara asintió y se acercó lentamente a su padre, una sonrisa adornaba su rostro mientras dirigía su mirada al horizonte.
Pasaron unos segundos antes de que Hakoda rompiera el silencio.
-¿Y cómo está Aang?
-Está bien, ya va recuperando su peso...- Respondió sin dejar de mirar los leves rayos de luz que comenzaban a asomarse detrás de algunos icebergs que flotaban en el mar.-...solo espero que despierte pronto...
Hakoda bajó discretamente la mirada.- ¿Y tú?- Preguntó dirigiendo su atención a su hija.
-Pues aún me duele un poco la espalda, pero al menos ya puedo caminar.- Respondió mirando a su padre con una leve sonrisa. En eso sus ojos se entrecerraron, su mirada volviendo al mar.
Hakoda alcanzó a notar aquel gesto.
-¿Pasa algo?- Preguntó preocupado.
-No...-Contestó la joven antes de esbozar una sonrisa.- Solo me preguntaba...bueno. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión?
-¿De que hablas?- Preguntó confundido.
-Acerca de la boda...
Hakoda se sorprendió un poco, su mirada llegó al suelo mientras una leve sonrisa se formaba en su rostro. Una pequeña risa escapó de sus labios mientras Katara le veía con total confusión.
-¿De que te ríes?
Hakoda volteó a ver a su hija.
-Nada...- Dijo antes de dejar salir un suspiro, su mirada clavada en el horizonte.- Es solo que tienes los ojos de tu madre...
Katara le volteó a ver, más confundida que nunca.
-La mirada con la que veías a Aang...era la misma con la que tu madre solía verme...- Dijo antes de dejar salir un suspiro.
Katara esbozó una sonrisa y corrió a los brazos de su padre. Hakoda la abrazó con fuerza mientras una lágrima rodaba por su mejilla. La joven lo soltó obsequiándole una sonrisa.
-Vamos será mejor volver, está amaneciendo...- Dijo Katara mientras retiraba aquella lágrima de la mejilla del guerrero.
Hakoda asintió y juntos caminaron de regreso al palacio.
-.-.-
Aang.
Comencé sintiendo frío, abrí mis ojos poco a poco. Mi cuerpo estaba entumecido y por alguna razón sentía que había estado aquí por días...entonces le escuché...
-Vaya, vaya. Buenos días dormilón...
No...¡No esa maldita voz otra vez!
-¿Que sucede, acaso no estas feliz por escucharme de nuevo?- Dijo sarcásticamente.
-Kalem, basta...-Murmuré.
Un punzante dolor llegó a mi cabeza al mismo tiempo que mis manos. Mis dedos se enredaban con mi cabello mientras trataba de detener el...un momento...¿cabello?
-Si, cabello...-Respondió.
-Pero...¿cuanto tiempo...
-Un par de semanas...
Mi ceño se frunció ante tan tonta respuesta, no pudieron haber pasado dos semanas. Yo llegué aquí hace...espera,¿como llegué aquí?...
-Vaya, de verdad no recuerdas nada...
-¿De qué hablas?- Murmuré.
-Oh de nada,solo...esto...
El dolor se volvió más y más intenso, cerré los ojos con fuerza; pero abrirlos no fue la mejor decisión...
De nuevo me encontraba rodeado de oscuridad, a mi lado estaba Kalem, mirándome fijamente, no me había percatado de lo terrible que podía ser tenerlo tan cerca. Sus pupilas abarcaban la mayor parte de su iris, y por alguna razón el estar tan cerca de él me provocaba escalofríos.
-No te preocupes, no es a mi a quien debes temer...-Dijo alzando su mano, su dedo índice apuntando directamente a mi frente. Su ceño fruncido.-...es a ellos...
Mis ojos se cerraron con fuerza al sentir su dedo tocar mi flecha.
Recordé el momento en el que llegué al bosque luego de escapar de Templo del Sur días después de que Katara partiera.
Había encontrado un claro y estaba recolectando nueces y leña para una fogata cuando escuché pasos detrás de mí, me di la vuelta rápidamente, estaba por atacar cuando reconocí a aquella figura que me miraba con cuidado.
-¡¿Aang?! ¡De verdad eres tú!- Exclamó.
-¿Gikki?
Ella solo asintió y corrió hacia mí, amarrándome en un abrazo.
-Escuché que habías desaparecido.- Dijo soltándome, sus ojos clavados en los míos.
-Bueno yo...
-Oh, no te preocupes no le diré a nadie...- Dijo alejándose de mi lentamente.- Nadie lo sabrá...Susurró.
De repente todo se volvió oscuro...
Vi pasar varias imágenes frente a mí, una tras otra. A pesar de lo rápido que iban logré ubicar cada una de ellas...y para ser honesto, desearía no haberlo hecho...
Muchas de ellas eran atroces y crueles, todas conectadas en un mismo recuerdo. En uno de ellos estaba Katara frente a un hombre que agonizaba en el suelo...pero yo se que no...ella no...
Mis ojos se abrieron de golpe. Kalem me miraba fijamente.
-¡¿Po...porqué me muestras esto?!- Le grité tratando de aguantar les lágrimas.
-Por que estás en peligro...-Dijo mirándome severamente.- Ambos lo estamos...
Negué con la cabeza.
-¡NO!- Le grite, mis puños cerrándose con fuerza.- ¡Solo yo estoy en peligro!
-Estas equivocado, como de costumbre...- Dijo.- No me refería a ti y a mi cuando dije "nosotros".
-¿A qué te refieres?- Pregunté, mi ceño fruncido.
-¿Enserio debo recordarte que somos la misma persona cada vez que hablamos?- Respondió sarcásticamente, entonces me miró con seriedad.
Sentí una presión en mi pecho.
-¡KATARA!- Grité.
Abrí los ojos de golpe para encontrarme con el rostro de Katara a solo unos centímetros del mío.
-¡Aang!- Exclamó sujetando mis mejillas.
Parpadee unas cuantas veces antes de darme cuenta de en donde estaba,ahora lo recuerdo...todo...
-Katara...¿que...que pasó?- Pregunté al notar las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos.
Ella solo me abrazó con fuerza, me soltó rápidamente y plantó un beso sobre mi flecha, el familiar cosquilleo llegó a mis mejillas.
Me ayudó a sentarme sobre la camilla, entonces me di cuenta de que estábamos solos...ella y yo...
-¿Ocurre algo?- Preguntó mientras su mano encontraba la mía.
-Oh..no, nada...-Dije volteando a verla con una sonrisa disimulada, de repente noté algo diferente en ella...más bien en su cuello...
Ella lo notó, aún así solo esbozó una sonrisa y apretó mi mano con fuerza, todas las piezas comenzaban a encajar...
-No fue un sueño...- Murmuré.
Ella solo negó con la cabeza, su rostro acercándose al mío poco a poco.
Nuestros labios se encontraron de nuevo en un beso lento y a la vez apasionado, mi corazón me golpeaba con fuerza el pecho , ¿o acaso era el de ella? No tengo idea, lo disfrutamos y eso es lo que importa.
Nos separamos lentamente, mis ojos continuaban cerrados mientras esas horribles imágenes se repetían en mi cabeza; fue la mano de Katara sobre mi mejilla lo que me hizo reaccionar. Abrí los ojos poco a poco para toparme con aquellos preciosos zafiros celestes.
-¿Está todo bien?...- Preguntó con una mirada de preocupación.
Mi mirada llegó al suelo y de mis labios escapó un suspiro que ni siquiera sabía que estaba aguantando...
-Es Kalem...-Murmuré.- Él me mostró lo que pasó...
La suave mano sobre mi mejilla se tensó de repente.
-Aang, yo no quería...
-No, Katara.- Le interrumpí.- No me importa lo que hayas tenido que hacer por mi...
La mano sobre mi mejilla resbaló poco a poco, sin embargo logré atraparla antes de que el contacto se rompiera. Alcé la mirada para encontrarme con sus ojos, los mismos que comenzaban a llenarse de lágrimas. Entonces recargué mi frente sobre la suya y tomándole de la barbilla con mi mano le obligue a verme a los ojos.
-...no me importa...por que yo hubiese hecho lo mismo, y más...por ti...
Alcancé a ver como esa radiante sonrisa se formaba en sus labios al mismo tiempo que mi pulgar limpiaba la lágrima que rodaba por su mejilla.
Entonces se lanzó a mis brazos, fue un abrazo largo y placentero. De repente Sokka entró a la tienda.
Un pequeño salto de parte de Katara me hizo entrar en razón, apuesto a que la escena que su hermano tenía en frente no era la mejor para romper el hielo...
Katara estaba por responder, sin embargo su hermano alzó la mano haciendo que se detuviera.
-Hermanita...-Dijo con una sonrisa mientras su ceja se arqueaba levemente.- Solo te pido que dejes a tu novio por unos minutos y vengas a despedirte de papá.
Un profundo color carmín se apoderó de las mejillas de Katara mientras le lanzaba una mirada mortal a su hermano mayor. Finalmente se rindió y caminó hacia él, nuestras miradas se encontraron segundos antes de que saliera de la tienda.
-.-.-
Katara.
Llegué al puerto junto con mi tonto hermano y me despedí de papá, pero justo en el momento en el que mi atención se desvió ligeramente hacia la tienda logré ver a Aang asomándose por la entrada; debe extrañar a Gyatso.
Decidí regresar con Aang y ayudarlo con cosas sencillas como ponerse de pie y caminar algunos pasos; sin embargo bastaron un par de horas para que ya estuviéramos a la mitad de una guerra de bolas de nieve junto con Sokka.
Llegó la hora de la cena y junto con esta una carta de papá...para Aang.
Aang, he logrado cancelar la boda al hacer un acuerdo con el Jefe de la Tribu del Norte; sin embargo Bato y yo tuvimos una fuerte discusión con el príncipe Heikkam quien te ha retado a una batalla de Agua-control.
Tanto Katara como tu y yo sabemos que aún no dominas los demás elementos, por lo que te suplico que permitas que Katara te entrene ya que Heikkam llegará en unos días para "cobrar venganza".
Te ruego que entrenes lo suficiente para vencer a Heikkam, pues lo que está en juego es algo que solo me permitiré dejar en tus manos.
Atte: El Jefe Hakoda, de la Tribu Agua del Sur.
Tanto Aang como yo quedamos sorprendidos por la carta. Intercambiamos miradas antes de dejarla sobre la mesa, Sokka solo nos observó pero mantuvo su distancia.
Decidí salir a tomar un poco de aire, Aang me miró con inseguridad pero aún así asintió, tomé mi abrigo y salí. No entiendo que puede ser tan importante como para que Heikkam y Aang tengan que luchar, y la teoría que tengo no me agrada para nada...
-o-o
Oh bueno, espero que hayas disfrutado de este capítulo y que no te estés aburriendo con ésta historia...
Quise que Sokka mantuviera su personalidad porque pff...¡es Sokka!
Y wow, se que aunque yo lo cree, Heikkam se me hace extremadamente molesto, y nombrarlo como "príncipe" fue cómo regurgitar xD
Además de eso, no te recomiendo que esperes poco de Gikki...
Los comentarios, sugerencias y quemaduras de tercer grado son bienvenidas :3
Gracias por leer.
