Capítulo 10

Sabía que era el atardecer y, a pesar que había dormido algunas horas, todavía se sentía cansado de lo que había pasado en el Festival. Sin embargo, su corazón se sentía feliz; los recuerdos de su baile con Thorin lo hacían sonreír y, tenía que admitirlo, ruborizarse un poco. Se vistió rápido esperando que el rey estuviese despierto, después de todo le debía unas cuantas explicaciones y una traducción. Sin embargo, antes de salir notó que dentro de la habitación, en el suelo, había una hoja de papel doblada, rápidamente la levantó y se dio cuenta de que era una nota de la princesa Dis, quien le pedía dirigirse a la biblioteca en cuanto leyera la nota. Por supuesto, aquello se le hizo un poco extraño, pero no tanto como para ignorar la invitación, después de todo, alguien como él no podía resistirse a visitar una biblioteca.

Afortunadamente los días que había pasado en el palacio lo ayudaron a guiarse correctamente y no tardarse tanto en llegar a la biblioteca. Lo que vio le sorprendió y lo dejó completamente maravillado: los cientos de volúmenes que tenía ante sus ojos le rogaban por ser leídos, aunque un pensamiento negativo inundó su mente al recordarse que probablemente todos aquellos libros estarían en Khuzdul. Entró con la mirada fija en todos aquellos libros de pasta dura e intentó acercarse para tomar uno de ellos y probar su suerte, hasta que se dio cuenta de que no se encontraba completamente solo en la biblioteca. El enano que lo observaba con una sonrisa parecía joven. Y Bilbo creía haber reconocido ese rostro.

-Me alegra mucho que hayas llegado, la princesa Dis me pidió que te diera esto.

Y en el momento en que el enano se acercaba a extenderle un libro, Bilbo recordó que él era Ori, uno de los enanos quienes habían acompañado a Thorin a recuperar Erebor.

-Gracias -dijo. Y, para su sorpresa, al abrir el libro se dio cuenta de que sí estaba en Lengua Común y era una colección de poemas acerca de las historia de Yavanna y Mahal.

-De nada, fue un placer en realidad -respondió él-. Me gusta tener un pretexto para seguir practicando con el idioma, la traducción es uno de mis pasatiempos favoritos.

Bilbo arqueó las cejas hacia él.

-¿Tú lo tradujiste?

-Sí, aunque me temo que una traducción no puede trasmitir la belleza, el ritmo o la musicalidad del poema original, pero por lo menos conocerás la historia de ellos dos. Además, el poema que seguramente estás más interesado en leer está en la página cincuenta y tres.

Bilbo cada vez estaba más confundido, sobre todo al observar la expresión sonriente de Ori.

-¿A qué te refieres con el poema que estoy interesado en leer?

-El poema que el rey Thorin te recitó la otra noche -explicó Ori-, la princesa lo mencionó, estaba muy emocionada.

Bilbo se ruborizó violentamente, lo cual hizo sonreír más al enano.

-Felicidades.

El hobbit lo observó con una confusión que cada vez se hacía más notoria.

-¿De qué hablas?

Ori parecía darse cuenta de que tal vez había cometido un error.

-El rey te recitó el poema, ¿no? -dijo y al observar que Bilbo asentía continuó:- Entonces ustedes... ¿nadie te lo dijo? ¿Nadie te mencionó lo que significa eso?

Cuando Bilbo negó con la cabeza, Ori dio un paso atrás.

-Tal vez deberías hablar con el rey sobre esto.

Entonces el pequeño hobbit, cansado de tanto secretismo, frunció el ceño y se acercó más al enano.

-No, creo que merezco una explicación ahora. Dime, ¿qué significa todo esto?

-Es... este poema es muy especial para nosotros -comenzó, por su expresión parecía que no estaba del todo convencido que aquello fuera lo correcto-, no sólo porque es parte de la historia de Yavanna y Mahal, sino porque se relaciona con nuestra esencia... Es decir... este poema en particular puede ser relatado o descrito, pero cuando un enano le recita a otro este poema significa algo más... Sólo se lo podemos recitar a nuestro Único.

-¿Qué es un Único? -preguntó Bilbo.

Ori hizo una mueca.

-Creo que eso debería explicártelo el rey -insistió y al darse cuenta de que el hobbit no se iba a mover de ahí, suspiró, derrotado-. Único o, como otros le llaman, One es alguien a quien amas... pero es más que eso. Es una parte de ti.

El hobbit se quedó petrificado en ese momento.

-¿Estás diciendo que Thorin me recitó este poema porque está enamorado de mí?

Sólo en ese momento Ori pareció relajarse lo suficiente como para poner los ojos en blanco.

-Bilbo, creo que sólo tú no te has dado cuenta de que el rey está enamorado de ti. Es bastante obvio, en realidad, me sorprende que no hayas llegado a esa conclusión por ti mismo -dijo Ori-. Además, tienes los brazaletes.

-No entiendo -dijo, observándolos como si hubiesen cambiado de color-. Fueron un regalo.

-Los enanos no damos un regalo como ese a cualquiera, Bilbo. Esos se dan cuando un enano tiene intenciones de cortejar a otro.

Bilbo volvió a ruborizarse.

-Creo que necesito hablar con Thorin... -logró decir, antes de salir corriendo de la biblioteca.


No tardó mucho en encontrar a Thorin, él y muchos de los miembros del consejo, junto con Balin, por supuesto, estaban en el salón del trono, al parecer discutiendo algo sobre relaciones políticas. Y en ese momento Bilbo se preguntó si sus inquietudes eran tan importantes como para interrumpir algo así, si en verdad era necesario obtener una respuesta de Thorin en ese momento. Traía el libro entre sus brazos, apretado contra su pecho como si de alguna manera aquel objeto pudiera defenderlo de toda la confusión y sentimiento que estaban en su corazón y que lo hacían latir tan aceleradamente. Respiró profundamente y agachó la mirada, decidiendo que lo mejor era retirarse y esperar otro momento para decir lo que tenía que decir, así que se alejó del lugar lentamente, tratando de no hacer ruido, sin embargo, Balin lo vio antes de que pudiera desaparecer de su vista.

-¡Bilbo! -exclamó, haciendo que el hobbit se sobresaltara un poco y se girara hacia ellos. Por supuesto cada enano que se encontraba en el salón dirigió su mirada hacia él-. Supongo que querías hablar con Thorin.

-Yo... en realidad... -pero nadie lo dejó terminar. Los enanos del consejo, en lugar de parecer molestos, se comenzaron a retirar, como si fuese lo más natural del mundo, como si la presencia de Bilbo fuese más importante que la de ellos. Y, al parecer junto a él, le dirigieron un asentimiento respetuoso y Balin se atrevió a guiñarle el ojo antes de desaparecer entre los pasillos. Lo cual le hizo recordar la palabras de Ori, acerca de que todos ahí sabían lo que Thorin sentía por él...

Ahora todo parecía más claro. Sobre todo cuando se acercó al trono y Thorin se bajó de él inmediatamente para acercarse a Bilbo y observarlo con esa expresión que había visto en varias ocasiones, con ese mismo brillo en los ojos y esa sonrisa.

Sólo en ese momento Bilbo se dio cuenta de que Ori tenía razón y los sentimientos de Thorin eran bastante evidentes, sólo que él se había negado a verlos todo este tiempo. Sintió que sus mejillas comenzaban a arder.

-¿Sucede algo? -la sonrisa en el rostro de Thorin se borró, para ser reemplazada por una expresión de preocupación. Se inclinó un poco más hacia él.

-Yo sólo... quería saber... -Bilbo trató de comenzar, pero se mordió el labio, sin saber exactamente qué decir. En realidad, eran muchas las preguntas que tenía, ni siquiera tenía idea de cómo empezar-. ¿Qué es un... One?

Vio a Thorin ruborizarse un poco al escuchar la pregunta, sin embargo, asintió rápidamente y se dirigió a los escalones que guiaban hasta el trono, se sentó en uno de ellos e hizo un gesto para que el hobbit se uniera a él, lo cual Bilbo hizo.

-Los enanos vemos el amor y las relaciones románticas de una manera diferente que las otras razas en la Tierra Media -explicó Thorin-, nuestros matrimonios son para toda la vida y nuestros enamoramientos no terminan y nunca cambian, sería algo absurdo pensar que un enano sería capaz de engañar a su pareja con otro; una vez que nos enamoramos nuestros pensamientos y sentimientos están atados de por vida y más allá de la muerte. Desde pequeños sabemos que una parte de nuestra alma se encuentra en otro cuerpo, sabemos que un día la vamos a encontrar y cuando lo hacemos tratamos de hacer todo lo posible para que se quede a nuestro lado. Eso es un One.

-¿Y por eso me recitaste el poema? -preguntó Bilbo, sintiéndose cada vez más confundido, aunque una parte de él estaba completamente conmovida pensando que Thorin pensara en él de esa manera-. ¿Crees que yo soy tu One? ¿Y qué sucede si te equivocas?

Thorin sonrió y se acercó más a Bilbo, hasta que su frente hizo contacto con la de él.

-Yo no creo, estoy completamente seguro que eres mi One. Todos los enanos reconocemos al nuestro cuando lo vemos por primera vez y yo lo supe en el momento en que mis ojos te vieron. Yo no puedo amar a nadie más.

-¿Y por qué no me lo dijiste? -preguntó Bilbo, sintiendo su corazón acelerado.

-Porque no quería... no quiero obligarte a nada. Yo sabía que estabas muy agradecido conmigo por haber aceptado a tu familia y amigos aquí y no quería que eso influyera en tu decisión -sus ojos se posaron en los brazaletes que traía Bilbo-, esto te lo dio como un regalo y aunque estos son un obsequio que se da al cortejar a alguien, yo no pensaba comenzar a cortejarte hasta que tu aceptaras primero, Bilbo.

Por un largo momento, el hobbit se quedó observando a Thorin sin decir una sola palabra. Lo cual pareció inquietar al rey porque desvió la mirada y comenzó a hablar:

-Aunque ya sepas lo que siento por ti, no tienes que... es decir, si sólo quieres ser mi amigo yo lo entiendo...

Entonces Bilbo comenzó a reírse y dejó el libro que traía en las manos a un lado, antes de que Thorin pudiera alejarse, tomó el rostro del enano en sus manos.

-Si me hubieses dicho antes, tú ridículo y testarudo enano -dijo con una sonrisa en los labios-, entonces sabrías que yo también estoy enamorado de ti.

Le dio un beso rápido en los labios, provocando que Thorin parpadeara varias veces, como si no pudiese creer lo que estaba pasando.

-Acepto -dijo, señalando sus brazaletes-. Por cierto, ¿cómo es que funciona esto de ser cortejado por un enano? ¿Existen alguna reglas que se deben de...? -pero Bilbo fue silenciado por los labios de Thorin.

El beso que comenzó Thorin fue mucho más desesperado que el que él le había dado, de hecho, el beso de Thorin parecía casi indecente comparado con el suyo. Aunque eso no significa que no lo disfrutara, todo lo contrario a decir verdad, lo disfrutó demasiado. Incluso podría decir que no tardó en reaccionar y corresponder con demasiado entusiasmo al beso de Thorin. Los brazos del enano se cerraron en torno a su cintura rápidamente y lo acercaron más hacia él y Bilbo se dio cuenta que el rey se había estado esperando ese momento por mucho tiempo, a juzgar por cómo sus labios se movían con tanta desesperación sobre los suyos. A decir verdad, Bilbo comenzó a sentirse bastante halagado al saber que despertaba una pasión así en alguien más, incluso su corazón respondió a ese sentimiento y sus brazos se cerraron en torno al cuello del enano para acercarse un poco más.

Entonces alguien se aclaró la garganta. Bilbo y Thorin tuvieron que separarse y girar sus cabezas en dirección de aquel sonido. Y el hobbit, al darse cuenta de que Dis los estaba observando con una sonrisa divertida en el rostro, no pudo evitar sentirse avergonzado y enterró la cabeza en el hombro del rey, él, por otro lado, frunció el ceño y gruñó por la interrupción.

-Créanme, a mí también me alegra que por fin estén juntos... ya estaba cansada de que ambos ser miraran como cachorros desamparados y no hicieran nada al respecto -dijo ella-. Pero Thorin, necesitas terminar de arreglar los asuntos con el consejo ya que, ahora de Bard es rey, también vendrá a la reunión dentro de unos días y además el rey de Mirkwood confirmó que...

Thorin gruñó ante la mención del último rey y Bilbo no pudo evitar reírse. Sabía que los elfos y los enanos no se llevaban bien.

-No pongas esa cara, nadie de nosotros queremos conflictos en este momento, así que será mejor que te comportes adecuadamente -Dis puso las manos en sus caderas y Bilbo, quien se había atrevido a mirar ahora que su rostro había tomado un color normal, se dio cuenta de por qué sus hijos le tenían tanto respeto.

-De acuerdo -logró decir Thorin.

-Bien -dijo ella, acercándose para extender una mano hacia Bilbo, la cual el hobbit tomó inmediatamente. Sin embargo, eso provocó que Thorin se pusiera de pie también y frunciera el ceño-. No, necesito llevarme a Bilbo para que no te siga distrayendo y puedas continuar con la reunión y además necesito hablar con él acerca de nuestras costumbres, después de todo va a ser cortejado por un rey y hay muchas cosas que hacer y que planear a partir de este momento.

-Te veré en unas horas -le dijo Thorin, a lo cual Bilbo sonrió, dejándose arrastrar por Dis, quien se veía bastante divertida por alguna razón que el hobbit no lograba entender del todo.