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Las olas se mecían delicadas y serenas. La luz del sol se comenzaba a levantar como una bruma cálida y mágica. Miraba detenidamente el horizonte, recordando detenidamente todos los momentos del pasado; malos, tristes, felices, cálidos… Todos junto a la persona que más amo en el mundo.

-¿Qué esperas?

Dijo Riku mirando al horizonte igual que yo, con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

Sin decir nada, más que dar una palmada al hombro de mi joven amigo, tome camino hacia la casa. El frio matinal se sentía en el aire. La sensación de frescura en mi rostro me hacía sentir vivo y tranquilo. La casa estaba silenciosa, seguramente todos dormían aun. Subí las escaleras lentamente. Vacile cuando gire la perilla de la habitación donde Saya descansaba. ¿Qué iba a decir?... en un momento la fuerza y seguridad se me esfumo. Las palabras planeadas por decir se desvanecieron y quede en blanco. Seguía aferrado a la perilla, dándome ánimos, pensando y pensando en todo un dialogo cuando sentí como la puerta se abría…

-¿Haji?- Escuche como su voz preguntaba al vacio del pasillo… mientras yo, como un cobarde estaba al pie de las escaleras… cobarde… Di media vuelta y me senté en un sillón de la sala de estar. Hundí mi rostro en mis manos. Odiaba sentir esa sensación de vacío. Esa sensación de privación, cuando las palabras se te escapan o no puedes articularlas.

-¿Haji?... – sentí su mano en mi espalda y como en un ligero movimiento se sentaba en el brazo del sillón y me abrazaba. -¿Estás bien?...

Levante la mirada y ahí, a centímetros de mi rostro estaba el suyo…

-Si… estoy bien…

-No pareces estarlo…- acerco su rostro y puso su mejilla en mi frente…-¿Estás enfermo?...

-Saya… yo no me enfermo…-

-Oh… es verdad. Pero si así fuera te aseguro que yo te cuidaría…- me dijo sonriente y yo le correspondí…

-¿Seguro que estas bien?

-No te preocupes por mi… estoy bien…

-Te quiero Haji…

Dijo dulce y pausadamente, sin dejar de mirarme a los ojos. Yo… quede en silencio, no esperaba tales palabras lo único que atine a hacer fue tomar su rostro y besarle… quería besarle en sus labios, pero mi torpeza interfirió y me desvié… besando solo la comisura de ellos…

-Yo… también te quiero Saya…

(…) Disculpen la tardanza… el entrar de nuevo a la escuela no le deja mucho tiempo a uno para actualizar… tratare lo más posible de ponerme al corriente… esperando su comprensión; Saludos Scarlet Bathory… (…)