Episodio 9: Nuevo enemigo.
"Takeru, ¿por qué no has esperado por Hikari?"—Angemon le miró por encima del hombro.
"Es muy peligroso, no quiero que algo le suceda. Además, ahora ella necesita estar con su hermano."—Apenas terminó de decir aquello un fuerte dolor se apoderó de él, con un gesto de dolor posó una de sus manos en el lugar donde recientemente había sido herido.
"Takeru, ¿está todo bien?"—preguntó Angemon.
"Si." —suspiró, mordiéndose el labio inferior tratando de mitigar el dolor. —"No es…"—Una nueva, pero más fuerte punzada, envió una gran oleada de dolor por todo su cuerpo, incluso la cabeza comenzó a latirle. Sin previo aviso, el rubio perdió la consciencia y cayó de las espaldas del ángel.
"¡Takeru!"—Angemon dejó escapar un grito y enseguida comenzó a descender para poder atraparle. Por suerte logró hacerlo a tiempo.
"¿Takeru?"—Le llamó el ángel preocupado, pues su piel estaba completamente pálida, casi al punto de ser tan blanca como una hoja de papel. —"Takeru ¿puedes oírme?"
"Angemon…"—el rubio entreabrió los ojos. — "¿Por qué nos hemos detenido?"—se sentía desorientado y parecía que la cabeza le estallaría en cualquier momento.
"Estás completamente helado…"—Observó Angemon al tocar su frente.
"Estoy bien, no podemos detenernos ahora." —El rubio apartó a Angemon amablemente. —"El Guerrero Oscuro está cerca, puedo sentirlo…"—quiso incorporarse, pero el dolor en el costado lo mandó de nuevo al suelo.
"Takeru será mejor que descanses un poco, llevamos horas viajando."—Angemon lo obligó a recostarse sobre el césped.
Takeru no se resistió, pues el dolor apenas le permitía poder siquiera pensar. Sus manos se aferraban al lugar donde la herida se encontraba, como si con eso pudiera amainar el dolor.
"Déjame ver la herida, Takeru." —pidió el ángel, pero Takeru le apartó las manos con las suyas antes de que pudiera tocarle.
"No es necesario Angemon, está bien."—Pero el ángel le ignoró y le apartó decididamente las manos.
Angemon se alarmó al ver que la herida, que supuestamente ya estaba curada, sangraba incesantemente.
"Sora la había curado…"—habló apenas Takeru.
"Al parecer no del todo." —Angemon le miró a los ojos. —"Debemos volver con Sora, podrías recaer."
"No podemos volver. Puedo resistir esto, no es para tanto." —De nuevo, se mordió el labio inferior por el dolor.
"No puedes resistir siquiera el dolor Takeru, debemos regresar cuanto antes." —Insistió pacientemente Angemon.
"¡He dicho que no! ¡Es una orden, Angemon!"—Alzó la voz el rubio, poniéndose de pie. —Angemon le miró y después se dio media vuelta.
"Entonces será como ordenes." —Angemon hizo una ligera reverencia inclinando la cabeza, gesto que hizo sentir mal e incómodo al rubio. —"Iré en busca de algo de comida y hierbas medicinales para tratar temporalmente la herida."—Una vez dijo aquello, el ángel se marchó.
Apenas desapareció de la vista, Takeru emitió un gemido de dolor y se dejó caer de rodillas. Jadeando, se tendió en el suelo y sin poder evitarlo se sumergió al mundo de Morfeo.
Mientras tanto, a varios kilómetros de ahí.
Sora se encontraba observando el oscuro cielo en el balcón de aquella abandonada casa donde había decidido quedarse mientras los tres chicos se recuperaban. El silencio en aquella abandonada ciudad era abrumador por momentos.
"¿No deberías estar dormido, Taichi?"—preguntó sin dejar de ver al cielo. El castaño se acercó y se colocó a su lado.
"Debería." —afirmó." —"Pero no puedo."—suspiró.
"¿Todo bien…"—le miró de reojo ella y él asintió sin decir palabra.
"¿Cómo está tu hermana?"
"Sigue dormida…"—respondió.
"Su cuerpo está muy débil, la oscuridad la ha dañado bastante."—explicó la pelirroja.
"Si, lo mismo me ha dicho Angewomon."—Taichi desvió su mirada del frente y la clavó en la chica que tenía al lado.
Al notar la mirada de él sobre ella giró la cabeza, quedando así ambos frente a frente.
"Sora…"—Taichi dio medio paso hacia ella.
"¿Taichi…?"—El moreno dio ahora un nuevo paso, quedando ambos a centímetros el uno del otro. Taichi la miraba intensamente, Sora desvió nerviosa la mirada tratando de ocultar el sonrojo que se había adueñado de su rostro.
"C-creo que debemos volver adentro…"—La pelirroja se dio media vuelta para entrar a la casa, pero sorpresivamente, Taichi la tomó de la muñeca y la atrajo hacia él.
"Sora…"—casi le susurró. —"No te vayas…"—ella le miró, sintiendo como sus mejillas ardían debido al intensificado sonrojo. —"Sé que va a sonar precipitado pero… creo que te comencé a querer desde el primer momento en que te vi…"
Aquella repentina confesión la tomó por sorpresa, su corazón comenzó a latir con fuerza queriéndose salir de su pecho.
"T-Tai…"—intentó hablar, pero los labios del castaño la callaron. Al principio abrió los ojos con sorpresa y, en cuestión de segundos, los cerró correspondiendo con la misma urgencia el beso del chico.
Sus brazos rodearon el cuello de él y él rodeó su cintura, trayéndola más hacia sí. Después de unos segundos, ambos se separaron unos milímetros para poder mirarse, se sonrieron y retomaron el beso con mayor intensidad.
—
Takeru apenas pudo conciliar el sueño, pues aquel dolor se lo había impedido. Con cuidado, se sentó y observó a su alrededor en busca de su guardián pero no lo encontró por ninguna parte.
"¿En dónde se habrá metido Angemon?"—se preguntó poniéndose de pie con mucha dificultad. Aún sostenía la herida con las manos, la ropa del costado se encontraba ya empapada en sangre. Una nueva oleada de dolor le invadió haciéndole gritar.
Angemon llegó un par de minutos después y, al observar a Takeru jadeando hecho un ovillo en el suelo se apresuró a llegar a su lado.
"¡Takeru!" —Exclamó preocupado.
"Ange…mon…"—jadeó, apenas podía articular palabra.
"Estas perdiendo mucha sangre." —dijo. —"Y cada vez estás más helado." —se preocupó.
"Angemon, s-siento lo de hace un rato…"—se disculpó el rubio con muecas de dolor. Angemon había comenzado a tratar la herida colocando una pasta hecha a base de hierbas.
"No hay de qué disculparse, Takeru."—respondió el ángel—"Esas cosas no importan ahora. Ahora, bebe esto."—El ángel le entregó un recipiente de madera, parecido a la mitad de un coco, que contenía un líquido marrón.
Takeru lo bebió sin pensarlo dos veces, pues el dolor era tal que lo único que quería era que terminara.
"Gracias, Angemon…"—susurró el chico tendiéndose de nuevo sobre el pasto.
"No agradezcas nada. Será mejor que descanses por ahora."
—
"Uhm… ¿Taichi?" —murmuró Hikari, comenzando a despertar. Su hermano se encontraba al lado de ella, sosteniendo su mano.
"Hasta que despiertas, bella durmiente…"—dijo el castaño mirándole con una gran sonrisa. No se apartó de su lado en toda la noche.
"¡Taichi!"—Hikari lo abrazó fuertemente. Era la primera vez que le veía a detalle, pues apenas había permanecido consciente cuando su hermano volvió a la normalidad.
"¿Cómo estás hermanita?"—acarició tiernamente su mejilla.
"¡No me preguntes eso, tonto! ¡No sabes cuánto te extrañé!"—sollozó de felicidad mientras le abrazaba-
El castaño le abrazó con más fuerza acariciando su cabello.
"Gracias a ti estoy de vuelta a la normalidad…"—dijo.
"¿Eh? ¿Gracias a mí?"—Ella se separó de él ligeramente y le miró confundida. — No recuerdo nada de lo que sucedió…"
"Verás, cuando te vi ahí tendida en esa mesa de piedra al momento en que el Guerrero Oscuro estuvo dispuesto a acabarte, una luz apareció en mi ensombrecida mente. Fue tan fuerte que por un instante recobré mi alma humana, y tuve que ir a rescatarte. Aún siendo un demonio, esa luz me devolvió parte de mi esencia." —El castaño la abrazó nuevamente.
Hikari correspondió el abrazo, recostando su cabeza sobre el hombro de su hermano.
"Sea como sea, me alegra tenerte de vuelta conmigo, hermano…"—susurró en un suspiro. Él le depositó un beso en su cabellera.
De pronto, la imagen de Takeru apareció en su cabeza y se separó alarmada de Taichi.
"Takeru…"—dijo, buscándole con la mirada por toda la habitación. Enseguida se levantó de la cama. —"Hermano, ¿en dónde está Takeru?"
"¿El chico rubio?"—preguntó. Ella asintió. —"No lo sé. No lo he vuelto a ver, pero su hermano está ahí con Sora." —señaló la puerta de otra habitación.
Hikari caminó hacia la puerta y la abrió apresurada, algo iba mal.
"¡Sora!" —le llamó entrando a la habitación. —"Takeru, ¿en dónde está?"
Ambos, Yamato y Sora, voltearon a verle. Hikari se sonrojó al darse cuenta de que el bien formado pecho de Yamato se encontraba descubierto, pues Sora acababa de terminar de atenderle las heridas.
"Hikari, por fin has despertado." —dijo la pelirroja sonriéndole cálidamente.
"Sora por favor, dime en dónde está Takeru." —habló casi desesperada.
"Hikari, él se fue desde hace un día…"—respondió ella.
"¿Q-qué…? ¡¿Cómo que se fue?!" —se alarmó.
"Disculpa, ¿hay algo entre tú y mi hermano?" —Hikari miró sonrojada al rubio con el pecho descubierto y bajó la mirada un poco, apenada. —"Tomaré eso como un sí." —dijo.
"Sora… dime hacia donde se fue."
"Hacia el norte de la Mesa Sagrada." —respondió la chica.
Soy Hikari Yagami, tú debes ser Yamato—dijo la chica—"Cerca de ahí ha sentido la fuerte presencia del Guerrero Oscuro."
"Tengo que alcalnzarle."—habló decidida Hikari.
"Hikari, tienes que descansar un poco más, tu cuerpo no está recuperado al cien por ciento."
"No puedo quedarme atrás, esta es la misión de ambos." —sin decir más, Hikari salió de la habitación.
La castaña caminó hacia la cama en la que antes había estado y tomó sus pertenencias que yacían sobre los muebles de al lado. Enfundó sus armas y salió al balcón en el que la anterior noche habían estado la pelirroja y su hermano. Ahí, Angewomon hizo su aparición y le sonrió al verle despierta.
"Nos han dejado atrás…"—comentó la castaña.
"No por mucho tiempo." —dijo el ángel.
"¡Hikari!" —le llamó su hermano llegando a su lado. —"¿A dónde crees que vas?" —le miró preocupado.
"Hermano." —le miró decidida. —"Tengo que ir alcanzar a Takeru, aún hay cuentas pendientes que debo resolver con el Guerrero Oscuro, y no pienso dejar que él las cobre por mí."
"Hikari…"
"Hermano, no tienes por qué preocuparte. Estaré bien, lo sabes."—sonrió.
"Ella tiene razón Taichi, creo que ya ha demostrado ser lo suficientemente fuerte." —Sora apareció detrás del castaño.
El chico abrazó fuertemente a su hermana, sabiendo que tenía que dejarla ir.
"Sólo cuídate mucho." —susurró en su oído. —"Aún tenemos mucho tiempo que recuperar juntos"—la abrazó más fuerte.
Hikari correspondió el abrazo.
"Te quiero mucho hermano…"—él le dio un beso en la frente y la soltó. —"Angewomon…"—La chica caminó hacia el ángel y éste asintió. Hikari le dedicó una última sonrisa a su hermano y después desapareció en el cielo junto con Angewomon.
—
Takeru se había quedado dormido, el brebaje que Angemon le había dado había hecho efecto. El dolor cesó y la herida dejó de sangrar. El rubio poco a poco comenzó a abrir los ojos, se sentía mucho mejor pero aún estaba confundido, ¿por qué la herida se había vuelto a abrir?
"Takeru."—escuchó la voz de Angemon a sus espaldas.
"Angemon…"—volteó.
"¿Cómo te encuentras?"
"Estoy mucho mejor, gracias. Aquel brebaje que me diste ha funcionado perfectamente, ¿de dónde lo has sacado?"
"Lo preparé yo mismo, es té de cavelphis. No muchos lo conocen, su preparación es algo complicada pero por suerte he encontrado todos los elementos cerca de aquí." —Explicó Angemon
"Nunca había escuchado de ese té." —Miró la herida y suspiró. —"Será mejor irnos, hemos perdido mucho tiempo."
"De acuerdo."
Ambos se prepararon y reanudaron su viaje.
Pasaron varias horas y Takeru no podía captar ya la esencia del Guerrero Oscuro. Pronto no tuvieron otro remedio más que descender nuevamente a descansar, pues el ángel estaba ya agotado.
Takeru se encontraba contemplando su espada cuando sintió cómo una gran fuerza le llamaba. Alerta, se puso de pie y comenzó a adentrarse al bosque. Una mezcla de susurros lo llamaba por su nombre y él no podía detenerse, era como si una gran fuerza le empujara. Pronto llegó a una parte del bosque donde habían enormes cipreses. Súbitamente, las hojas que cubrían el suelo se levantaron formando un gran torbellino. El rubio colocó la espada frente a él en posición de defensa y observó como aquellas hojas salieron disparadas dejando ver la figura de un hombre con una capa roja y armadura negra, el rostro lo tenía cubierto con una máscara demoniaca.
"¿Quién eres…?"—musitó el rubio.
"Eso no importa, Takeru." —su voz sonó siniestra, diabólica. —"Aún no sabes por qué has recaído en el efecto de la daga Oscura ¿verdad? Supuestamente, tu herida ya estaba curada."
"¿Cómo sabes todo eso?"—preguntó extrañado Takeru.
"¿Cómo lo sé? Simple, todo es gracias a mí." —rió. —Gracias a esa daga oscura, hasta cierto punto, puedes estar a merced de la oscuridad. Y yo soy la oscuridad, yo te puedo herir las veces que quiera, sin siquiera tocarte."—volvió a reír.
"Eso no tiene lógica ¿cómo esperas que me crea esa basura?"—habló furioso el rubio.
"Te mostraré lo que es esta basura entonces."—el ser hizo un ademán con la muñeca y enseguida Takeru cayó de rodillas, lanzando un grito de dolor. —"Te puedo matar cuando quiera…¿lo sabes? pero no sería divertido. Te haré sufrir a la hora que me plazca"—dijo burlonamente. Takeru lo miró con odio.
"¿Qué es lo que quieres?..."—dijo Takeru aún de rodillas, sosteniendo su costado.
"Eso es más que obvio…el arma que esta en la mira de todos, aquellos artefactos milenarios. Tú me serás muy útil Takeru. Nos volveremos a ver pronto." —dicho esto el ser desapareció, dejando a Takeru mirándole con odio.
"¡Takeru!"—Angemon no se había percatado de que Takeru se había internado en el bosque y al verlo con una pequeña mueca de dolor con su espada en mano se preocupó.
"No pasa nada, Angemon." —dijo el rubio poniéndose de pie—"Era un ciervo, creí que era un enemigo." —mintió.
Takeru comenzó a caminar de regreso al claro en el que descansaban y Angemon le siguió detrás.
Takeru se acomodó en el césped y se quedó mirando el estrellado cielo. La luna lucía realmente esplendorosa esa noche y él no pudo evitar pensar en Hikari. La extrañaba y lo peor era que apenas había pasado un día sin verle.
—
A varios kilómetros de ahí, Hikari se encontraba recargada contra un árbol. Lanzó un suspiro y miró al cielo.
"Hikari…¿sucede algo?"—preguntó Angewomon a su compañera.
"No, sólo es que…"—Hikari suspiró de nuevo.—"Estoy un poco preocupada por Takeru."—admitió la castaña.
Angewomon sonrió
"Pronto los encontraremos." —le aseguró.
"Si…"—asintió. —"Tú debes extrañar a Angemon." —sonrió Hikari. Angewomon se sonrojó. — "Angewomon, sé que hay algo entre ustedes."—dijo convencida la castaña.
"Hikari, estás imaginando cosas. Descansa un poco."—intentó evadir el tema Angewomon pero Hikari no se dio por vencida, tenía que sacarle información a Angewomon.
"No sé por qué lo niegas, si hacen una linda pareja juntos."
"¿Tú crees?"—se sonrojó de nuevo Angewomon.—"D-digo, ¿quién miente? No hay nada entre los dos."—Hikari rió divertida.
"Uhm…"—bostezó ligeramente la chica. —"De no ser porque Takeru es el hombre de mis sueños, Angemon habría robado mi corazón…"—La castaña se llevó las manos al pecho y suspiró soñadora.
"¿Qué has dicho? No estarás pensando en él ¿verdad?"—dijo rápidamente Angewomon, con algo de celos en su voz.
"Ahí está…andan juntos."—Hikari hizo un gesto de victoria y rió, Angewomon se sonrojó fuertemente.
Continuará…
