-las esperare con ansias madame- dicho esto el caballero ingles toma la mano de la rubia y la besa delicadamente- hasta luego- dijo reflejándose en esos hermosos ojos color esmeralda

-hasta mas tarde Terry- dijo ella sintiendo como su corazón volvía a tener 15 años mientras el duque desaparecía de su camarote

-eh… White… ¡despierta!- dijo la pequeña divertida mientras veía a su madre endiosada con el duque

-¿eh?... ¿que?- dijo ella sonrojada mientras su hija solo esbozaba una sonrisa- que hay que apurarnos para la cena

-si…si… apurémonos-


Tiempo de Vals

-si…si… apurémonos- después de eso las dos damas se dedicaron a su arreglo para esa noche, es verdad que los olanes y las faldas largas estaban pasando de moda, por lo tanto la mujer uso un vestido largo color verde como sus ojos, pero sin crinolina, bastante cómodo y nada pomposo, tenia un escote en forma de corazón, el cual dejaba ver sus blancos hombros y parte de su delicada espalda, el cabello lo llevaba en un peinado alto dejando que unos mechones rebeldes resbalaran por su rostro-¿estas lista Al?- pregunto la mujer mientras se daba unos últimos toques de maquillaje, sencillo pero que le daban un toque mas coqueto

-si…Wow!, mamá estas preciosa- dijo la pequeña rubia al ver a su madre tan bella

-usted también esta hermosa señorita- dijo la mujer al ver a su hija ataviada con un lindo vestido en tono rosa pastel el cual tenia un largo hasta debajo de las rodillas, unas sandalias blancas y su cabello estaba recogido en una coleta alta dejando ver unos hermosos aretes en forma de gota del color de su vestido que hacían juego perfecto con el collar que llevaba en su blanco cuello- parece toda una pequeña dama- dijo la rubia con una sonrisa

-¿de verdad mama?- pregunto la pecosa menor con una sonrisa

-si, lastima que solo lo parezcas y en realidad seas una buscapleitos como tu padre-dijo la rubia mayor tapándose la boca para no reír abiertamente

-¡Mamá!- se quejo la niña avergonzada al recordar lo que había sucedido aquella mañana

-espero que te comportes Alice, por favor pídele una disculpa a Richard

-se la pediré cuando el se disculpe contigo- dijo la rubia cruzándose de brazos

-Alice…- dijo la mujer mirando como su hija fruncía el seño claro gesto heredado de su padre-por favor hija

-pero mamá…- justo cuando la pequeña pensaba protestar se dejo escuchar el sonido de la puerta de su camarote-¡yo abro!- dijo la chiquilla al momento de salir disparada a abrir la puerta

-¡Eleonor!- dijo la chiquilla viendo con alegría a su amiguita

-hola Al… esto… mi padre me envió a preguntar si estaban listas- dijo ella con un ligero sonrojo en sus mejillas

-si, ya estamos listas pequeña, solo déjame ir por mi bolso… ¿quieres que te ayude a acomodar ese prendedor?- dijo la mujer con ternura mientras veía como el broche del cabello de la castaña estaba mal acomodado

-eh?... si por favor nunca lo eh podido acomodar bien- se sonrojo aun mas

-mientras yo voy por las bolsas- sin mas la pecosa rubia fue por los bolsos de su madre y ella misma, una vez listas las tres damas salieron del camarote con una sonrisa

-cuando creo que no pueden verse mas hermosas siempre encuentran la forma de sorprenderme-dijo el joven duque al encontrarse con las tres damas-solo lamento no tener tres brazos para poder llevar a tres hermosas mujeres al baile de esta noche

-Terry, para solo haces que nos sonrojemos- dijo la mayor de las tres damas

-Richard, ¿podrías echarme una mano?- dijo el duque dejando salir tras de el a su hijo quien vestía con un pulcro traje negro, se veía en su boca un tono verde por el golpe recibido esa tarde

-Alice…- dijo Candy esperando que su hija se disculpara

-después de el- dijo la chica cruzándose de brazos alzando su naricita respingada y frunciendo el seño

-Lamento las cosas que dije Señora Andrew- dijo de repente el joven conde sorprendiendo a todos incluyendo a su padre-no fue digno de un ingles las palabras usadas, también me disculpo con usted Señorita Andrew

-¿Cómo?- volteo a ver la pequeña rubia pecosa al joven frente a ella

-Alice…- dijo su madre reaccionando de la impresión

-a…si… si, bueno yo- dijo la rubia algo turbada- no debí reaccionar tan violentamente, lamento haberte golpeado, tampoco era propio de una dama- dijo ella mientras los colores rojos se acumulaban en su rostro

-no te preocupes- contesto el pequeño ingles con una sonrisa- ahora te tengo un sobrenombre mejor que la loca del camisón, si te queda mejor la loca pecosa violenta- sonrió con burla el jovencito

-¡¿Qué has dicho?!- dijo molesta la pequeña rubia

-jajaja y haciendo esas caras pareces mas loca- rió de buena gana el joven rubio

-de tal palo…- dijo la rubia con una sonrisa mientras se llevaba una mano a la cara al recordar los sobrenombres que el padre del chico le daba en su juventud

-por favor no peleen- dijo la castaña mediando a los dos rubios

-por favor madame- dijo el rubio haciendo una reverencia- no se moleste mas, no quiero arriesgarme a que esta vez sea un ojo el que termine mal- dijo el rubio guiñando su ojo mientras le ofrecía un brazo a la rubia

-¿este es el mismo Richard que me maltrato en la mañana?- se preguntaba mentalmente la pecosa mientras tomaba el brazo del chico

-y usted mi bella hermana, me haría el hombre mas envidiado de la recepción si me acompañara del otro brazo- dijo sin mas el jovencito ofreciéndole el otro brazo a su hermano

-hasta que te comportas como un caballero Richard- sonrió la castaña tomando el brazo de su hermano-invitare mas seguido a Alice y dejare que te golpee para que te acomode las ideas- sonrió ella mientras tomaba el brazo de su hermano

-eh, no provoque que me olvide que por esta única noche prometí comportarme- dijo el rubio haciendo una mueca molesta

-jajajaja, ¿vamos entonces?- dijo el castaño ofreciendo su brazo a la joven madre

-claro- dijo ella gustosa al tomarse del brazo del apuesto duque

-disculpen- se escucho la voz del capitán a espaldas de los grandchester y las Andrew

-Cookie- sonrío el joven Duque al reconocer a su amigo de la juventud

-Duque de Grandchester, Madame Andrew…- sonrió el joven capitán al ver a sus amigos

-Cookie, hace tanto que no nos veíamos- sonrió la pecosa mayor con alegría

-lo se madame Andrew, tantos recuerdos trae este barco… disculpen mi mala educación pero, me pareció escuchar que iban a la recepción

-así es- contesto la dama

-bueno, para viejos como nosotros es muy apropiado, pero para sangre nueva como sus hijos estoy seguro que la recepción de la planta baja debe ser mucho mas apropiada, ¿Por qué no dejan que los jóvenes se diviertan con los de su época entre tangos y el jazz?, tenemos a un invitado muy especial que comienza su jira por Europa el señor Louis Armstrong, mientras nosotros nos deleitamos con la música del siglo pasado con vals

-Louis Armstrong… ¡no lo puedo creer!- dijo la joven rubia pecosa –por favor mamá, por favor- dijo la chiquilla con los ojos brillando por el deseo de ir a ver al famoso interprete de Jazz

-bueno… no lo se cookie…- la rubia voltea a ver al duque quien solo encoge los hombros

-por mi no hay problema, ¿Qué dicen ustedes chicos?- dijo el castaño duque

-siiiiii, ¡jazz!- dijo la rubia pecosa

-yo no se bailar eso…- dijo la castaña bajando la mirada

-no es moral- dijo Richard molesto

-¿Por qué no?- dijo la rubia mayor- solo es un baile y bastante movido

-¡Señora Andrew!- dijo el rubio sorprendido que una mujer de la misma época de su madre aprobara un genero musical tan inmoral

-Richard ¿alguna vez has visto como se baila el Jazz?- pregunto la rubia de casi su edad

-bu…bueno no pero…-dijo el atónito

-entonces ven y no rezongues, no te dejare que te sientes en toda la noche, te enseñare para que también bailes con Eleonor- sin mas la joven entusiasta comienza a jalar a los dos aristócratas hasta le recepción- nos vemos mas tarde Mamá y señor Grandchester

-Pero Alice- dijo su joven madre sin ser atendida por la jovencita

-déjalos… son jóvenes y creo que la compañía de tu hija le hará muy bien a mis hijos- dijo el castaño- están muy aprendidos por mi suegra para quien todo es inmoral

-pero…- dijo la dama soltándose del abrazo de su amigo

-vamos Candy, desde cuando te volviste tan aprensiva

-desde que el Señor me envió una hija tan tremenda como Alice… puede causar todo un embrollo en tan solo unos minutos- dijo ella con gran preocupación

-ah vamos… entonces solo estas pagando tu karma jajajajaja- rió de buena gana el capitán

-Cookie, ¿tu también?- dijo ella sonrojándose mientras los dos caballeros reían de buena gana

-bueno… los veo mas tarde- sin mas el joven capitán se retira del lugar

-ven Candice, vamos a la recepción- dijo el hombre ofreciendo nuevamente su brazo

-está bien- dijo no muy convencida, para después comenzar a caminar

-hace tanto tiempo ¿verdad?- pregunto el castaño mientras caminaban por cubierta

-si... mucho… oye… Terry por aquí no es la recepción, el salón de eventos esta al otro lado- dijo la rubia extrañada por la dirección

-lo se… solo quería mostrarte algo- dijo el mientras llegaban a un lugar apartado pero con una vista al cielo y al mar precioso

-Terry, ¡esto es precioso!- dijo la mujer admirando la vista hasta que algo llamo la atención- ¿un mantel velas y una canasta de picnic?- pregunto la rubia extrañada por lo inusual de ese lugar

-no será un bosque, ni tampoco abra sol pero te debía un picnic pecosa- dijo el castaño recordando la petición de la joven una tarde en el colegio san Pablo

-Terry…- dijo la mujer mirándolo con ternura- en realidad quería que fuera una cena de cinco, pero supongo que no se puede tener siempre a los chicos a un lado… quería que tuvieras un picnic familiar… es decir como si fuéramos una familia, digo, yo…- el castaño estaba sonrojado, lo que hizo que candy solo le diera la mas dulce de sus sonrisas

-entiendo, gracias Terry-dijo ella sonriendo aun

-¿vamos entonces?- pregunto el castaño mientras le indicaba sentarse sobre la manta del picnic

-jajajaja será un picnic a la luz de la luna- dijo ella sonriendo la noche pasaba bastante divertida para ambos jóvenes, entre anécdotas viejos recuerdos, y embromándose como en su adolescencia, ese lugar era en verdad bello, parecía como si el tiempo hubiera regresando los años atrás donde ellos aun eran unos jóvenes con sueños y esperanzas de seguir su camino

-es increíble que pasaran ya 17 años desde la última vez que nos vimos Terry- dijo la joven dama

-si… Richard pronto cumplirá los 16 años y supongo que Alice 15

-así es- contesto ella… la conversación fue cortada por un bello vals que provenía del salón de eventos

-es un bello vals… me concede esta pieza madame- dijo el caballero ingles poniéndose de pie y ofreciendo su mano a la joven dama

-jijijiji, pero por supuesto gallardo caballero- dijo la pecosa poniéndose de pie

Tiempo de vals es el tiempo hacia atrás
donde hacer lo de siempre es volver a empezar
donde el mundo se para y te observa girar
es tiempo para amar

-es uno de esos vals nuevos que se cantan en español ¿no?- pregunto el Duque girando con la rubia escuchando atentamente la letra de aquella canción- ojala fuera así- dijo el duque sujetando mas firmemente a la pecosa por la cintura

-¿a que te refieres?- pregunto la pecosa sintiendo como la mano del duque la estrechaba con mas fuerza

-el tiempo hacia atrás, que el vals fuera volver a empezar, volver al tiempo para amar- dijo el duque mirando a la pecosa con intensidad

Tiempo de vals tiempo pare sentir
y decir sin hablar y escuchar sin oír
un silencio que rompe en el aire un violín
es tiempo de vivir

-seria hermoso Terry, pero el tiempo sigue, el vals es como los recuerdos, esta ahí pero la vida debe seguir, nosotros debemos ver hacia atrás, ya no es tiempo de ir hacia atrás, es tiempo de vivir- contesto la rubia desviando su mirada de la del Duque

-lo se, se que es muy pretencioso de mi parte Candice- susurro el hombre acercándola mas hacia el- pecosa, yo… me quede atrapado en ese tiempo, suspendió en el tiempo de nuestro amor, aquellos días en el colegio san Pablo, me quede con mi Julieta pecosa del festival de mayo

Bésame en tiempo de vals
un dos tres un dos tres
sin parar de bailar
haz que este tiempo de vals
un dos tres un dos tres
no termine jamás

-ah, el festival de mayo- suspiro la rubia mientras se recargaba en el fuerte pecho del Ingles mientras su mente la transportaba al bello día donde bailaran un vals para después la joven recibir lo que fuera su primer beso de amor- ese día no fuiste muy amable-reprocho la pecosa aun sin despegarse de el mientras dejaba que el joven duque la guiara al ritmo de esa música

-¿aun no me perdonas por haberte robado tu primer beso?- pregunto el mientras su corazón se aceleraba al recordar aquel día, la infinita felicidad que sintió al saber que había sido el primero en probar los labios de esa inocente chiquilla, aun podía percibir el suave sabor a miel de sus labios inexpertos

-¡Terry!- dijo ella apenada levantando la vista - me refería a que me montaste a la fuerza a ese caballo

-ah, entonces si te gusto que te besara-embromo el joven duque

-sigues diciendo y haciendo cosas imposibles- dijo ella con resignación

Tiempo de vals tiempo para viajar
por encima del sol por debajo del mar
sin saber si te llevo o me dejo llevar
no es tiempo de verdad

-jajajajaja- se dejo salir la calida risa del caballero- vamos vuelta -dijo girando con ella- ¿recuerdas como nos conocimos?

-¿Cómo olvidarlo?-dijo ella recargándose nuevamente en el pecho del castaño- fue en este mismo barco, parece que el Mauritania esta aferrado a encontrarnos

-así parece mi bella pecosa

-esa noche, los dos viajábamos para limpiar las Heridas de nuestro corazón, tu llorabas y yo… aguantaba mi dolor, parecía que nuestros corazones estaban destinados a unirse esa noche

-la espesa neblina del mar, el vaivén del Mauritania al igual que ahora, nuestros corazones bailaban un vals a la par, un vals de amor que no comprendimos en ese momento- dijo el castaño mientras seguía el ritmo del vals

-Me parece que estoy volviendo a aquel día que el tiempo que ah transcurrido no es real y que todo ah sido un sueño y despertare en el colegio san Pablo sabiendo que te vería en la falsa colina de Pony- la mujer se acurrucaba aun mas en el pecho del Duque

Tiempo de vals tiempo para abrazar
la pasión que prefieres y hacerla girar
y elevarse violenta como un huracán
es tiempo en espiral

-candice- el sentirla tan cerca lo hacia inmensamente feliz, una sensación que no sentía desde aquella terrible noche de invierno donde el corazón de ambos se partiera de esa manera, donde los dos dejaran su juventud, donde el camino que habían tomado juntos se separaba irremediablemente

-puedo escuchar tu corazón Terry- dijo la pecosa escuchando el ritmo acelerado del joven

-candy, ayúdame a cerrar nuestro capitulo como tu lo hiciste, por que este amor, este amor sigue tan latente como en aquel entonces, por que este amor me arrasa con la fuerza de un huracán pecosa, por mas que intento alejarme de tu recuerdo es como un espiral interminable donde vuelvo al mismo lugar, a ti , a tu corazón, a tu amor Candice, ayúdame a olvidarte, ¿Cómo hiciste para ser feliz?, tu lograste ser feliz a lado de Albert… ¿Cómo Candy?, ¿Cómo cerraste nuestra historia- dijo el aforrándola con mas fuerza mientras aspiraba el perfume a rosas que aspirara la fatídica noche del adiós irremediable

-si Terry, fui muy feliz con Albert, pero… debo confesar que aquella triste noche, esa noche del adiós te quedaste con parte de mi corazón, esa parte que solo te ah pertenecido a ti, Terry, aquel día parte de mi ser se quedo contigo, es por ello que logre ser feliz, por que conocí el lugar que te pertenecía en mi alma, no te voy a negar que sufrí y mucho, sobre todo los primeros meses lejos de ti… pero después comprendí que aunque tu estuvieras lejos yo… yo, una parte de mi siempre estaría junto a ti, nunca cerré nuestra historia, solo… sentí que nuestra historia continuaba… mientras vivamos, nos volveríamos a encontrar… y venos aquí… bailando un vals como en escocia

-Escocia… Candy…-

Bésame en tiempo de vals
un dos tres un dos tres
sin parar de bailar
Haz que este tiempo de vals
un dos tres un dos tres
no termine jamás

-Terrence- la mujer se había perdido en esos ojos Verdi azules que la atormentaron durante su juventud, sin saber como la joven termino entregando sus labios una vez mas, podía sentir la fuerza de sus sentimientos aflorar nuevamente, dulces recuerdos acudían a su mente, una noche en el Mauritania con un joven con el corazón tan dolido como el de ella, una colina llena de platicas y bromas, una puesta de sol escuchando el dulce sonido de una armónica, un tierno beso en la frente después de unas carreras

Bésame en tiempo de vals
un dos tres un dos tres
sin parar de bailar
Haz que este tiempo de vals
un dos tres un dos tres
no termine jamás...

-Candy- murmuro el duque en medio de aquel beso al sentir los brazos de la pecosa rodear su cuello, unos ojos preocupados ante su tristeza en ese mismo barco, los mismos ojos preocupados curando las heridas que recibiera en una pelea callejera, el divertido paseo por un zoológico de Inglaterra, el cambio de un romeo hacia una bella Julieta, los dulces recuerdos de una tarde lluviosa frente a una chimenea en un castillo en escocia, el miedo de una damisela hacia los fantasmas la cual corrió a abrazarlo, una joven pecosa trepando árboles, unos ojos llorosos al momento de despedirse definitivamente, un triste suspiro de adiós

Tiempo de vals que empleamos los dos
dibujando en el suelo de un viejo salón
con tres pasos de baile una historia de amor
es tiempo y es en fin
mi tiempo para ti.

Pero el punto clave donde las dos mentes y corazones se unieron fue en un dulce beso como en el de ese momento, ese beso que seria el primero para ambos, ese beso que no solo expresaba amor sino entrega total del corazón, donde los lazos del destino parecía unirse nuevamente, o al menos así seria si las barreras de la sociedad no lo mantuvieran imposibilitado para unirse

-Terrence no…- dijo la rubia separándose- esto no es correcto, tu… tu estas casado, ambos tenemos hijos… lo lamento Terry… perdóname… yo... tu… siempre tendrás un lugar en mi corazón muy especial pero… es imposible, no tiene caso, nuestro camino se separo hace mas de quince años… adiós Terry- sin mas la joven dama sale corriendo del lugar dejando a un duque con el corazón mas frío y desolado

-aun… aun me ama- dijo el momento de saborear los dulces labios cuyo sabor era exactamente igual a como los recordaba-Candy, tu tampoco has logrado cerrar nuestra historia, ¿verdad amor?