Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos.

El valor de lo importante

Sangre Negra

- Está claro que necesitan mi percepción de almas.

- Maka…

- No estoy diciendo que voy a ir, solo estoy pensando en voz alta…

- Maka…

- Pero no creo que Shinigami-sama llegue a ningún lado si continúa con estas expediciones…

- Oye.

- …poniendo en peligro la vida de todos. No quiero…

Soul suspiró y se llevó los dedos al puente de su nariz.

Como ambos ya sabían, la misión había fracasado. No habían podido encontrar a Red y él, al no sentir la presencia de Maka, no se había dignado a aparecer. Ahora la chica estaba obsesionada con buscarle una vuelta al problema, pero solo llegaba la conclusión de que tendría que ir ella a encontrarlo. Cosa que, por supuesto, no haría. Pero si no hacía algo, no llegarían a ningún lado. Aunque no quería poner en peligro a su bebé…

Y así había estado durante dos horas.

Soul, a su lado, solo la miraba. Había tratado de contradecirla un par de veces y solo había logrado que le encestara dos Maka-chops. Había intentado unirse a la conversación y había sido inútil. Había querido sacarla de sus pensamientos en voz alta y había logrado… nada.

Maka Albarn podía ser incomprensible a veces. Pero una Maka Albarn embarazada era… altos y bajos de humor. Ya no se metería entre sus palabras.

- ¿Tú que piensas Soul?

¿Ahora intentaba incluirlo?

- No estaba escuchando…

- ¿Por qué no escuchas lo que digo? – se enojó ella.

- Tú no escuchas lo que yo digo – contradijo Soul.

- Claro que sí. Pero omito lo que no creo que sea importante.

La guadaña levantó una ceja. Y luego se levantó del lugar.

- ¿A dónde vas? – quiso saber la chica.

- A cargarle nafta a la moto.

- ¿Puedes comprarme papas fritas?

- No creo que sea sano que comas esas cosas.

Maka lo miró con ojos de súplica y frunció los labios, sacando hacia fuera el inferior, dando una expresión de por favor, sabiendo que Soul no podía resistirse a sus caras.

- No me mires así – le rogó el otro. Bingo – Últimamente estas comiendo mucha comida chatarra.

- Se llaman antojos – respondió ella, levantándose del sofá y tomando la mano de su novio – Si no me traes papas fritas, la niña nacerá con cara de papa frita.

- ¿Qué demonios?

La técnico asintió, colocando cara de situación.

- Esto de los antojos es algo serio.

- Oh cállate, tú solo quieres papas fritas.

- ¡Aria quiere papas fritas!

Al escuchar el nombre de su hija, sonrió de costado. Era fabuloso poder referirse a ella de esa manera. Suspiró y asintió.

- Bien, te traeré las condenadas papas.

- ¡Yei! – Maka aplaudió y lo besó rápidamente antes de volver a sentarse en el sillón y tomar su nuevo libro de maternidad.

Soul negó con la cabeza con expresión divertida y, acto seguido salió del lugar. Todo para complacer a sus chicas.

.

Unos días después, se presentaron en Shibusen a las 9 en punto. Tenían una cita con Nygus. El bebé ya tenía 6 meses y medio, por lo que ella había decidido hacer una serie de análisis para ver si la beba tendría sangre negra como el padre. Maka ya le había comentado a Soul la conversación que había tenido con Ragnarok, y ambos habían acordado tomarlo en cuenta pero asegurarse médicamente también. Por lo que esa mañana, ambos se plantaron tensos frente a la puerta de Shibusen.

Aunque se llevaron una gran sorpresa al entrar a la enfermería.

- Hola chicos.

La sangre se les heló y Maka y Soul cruzaron miradas asustadas al ver a Stein sentado en su pose característica. Sin entender qué sucedía, observaron a Nygus, preguntando con la mirada.

- El doctor Stein se ofreció a ayudarme en los estudios de la bebé. Y considerando el gran conocimiento que posee, decidí aceptar.

- Etto… ¿está… segura? – quiso saber Soul, inconscientemente acercando a Maka más cerca de su cuerpo. Extrañamente, había comenzado a sentir un escalofrío recorrerle la columna.

- Por favor – se entrometió Stein, desenvainando un pequeño bisturí – Me ofenden, saben que soy un excelente médico. Ahora Maka, acuéstate sobre la camilla… - le pidió con los ojos brillándole detrás de los anteojos. La joven madre no se movió por culpa del miedo.

- Ya guarde eso – le ordenó Nygus, señalándolo – Solo está asustando a Maka. Tranquila – le habló ahora a ella – Solo insertaremos una aguja en el útero y sacaremos una muestra de ADN para analizarlo.

- ¿Eso no dañará a Aria? – quiso saber Soul.

Los mayores pestañearon, ligeramente sorprendidos. Luego, se permitieron sonreír.

- ¿Aria? ¿Así se llamará su hija?

Los dos asintieron, con emoción poco disimulada.

- Felicitaciones, es un bonito nombre – ninguno sabía que Stein podía llegar a ser así de amable – Ahora, a lo nuestro… Respondiendo a la pregunta de Soul, no, no dañará a la niña. Estaremos monitoreando todo con el ultrasonido.

Asintieron y se dispusieron a acomodarse. Maka se subió a la camilla con ayuda de Soul y suspiró. Pensar que antes podía subirse sola, ahora se estaba transformando en un globo. Se acostó y levantó su remera.

- Primero veremos que todo esté bien, ¿si? – Nygus le colocó el ya tan conocido gel – Corrígeme si me equivoco pero estamos en el sexto mes de gestación ¿verdad?

- Seis meses y medio – asintió Maka, mirando la pantalla. Soul no tardó en tomar su mano.

En la pantalla apareció la imagen de su hija y no pudieron ocultar su sonrisa, como siempre sucedía. Stein, desde un costado, esbozó una imperceptible sonrisa. Cómo habían crecido sus alumnos.

- Stein, ¿listo?

En respuesta, el hombre se acercó al escritorio y tomó una aguja extremadamente larga. Al ver el objeto, Maka dejó salir un jadeo de desesperación y se agarró con más fuerza a la mano de Soul. El chico se sentó a su lado y comenzó a acariciarle el cabello, intentando tranquilizarla.

- Será solo por unos segundos – dijo Stein, posicionando la aguja en el lugar donde Nygus le señalaba – Lo siento.

Insertó el objeto y Maka apretó los ojos, conteniendo el dolor. La enferma la miró, preocupada, pero en ningún momento dejó de dirigir al hombre.

Los ojos de ella se abrieron para mirar a Soul. El chico le sonrió conciliadoramente y acercó sus labios para besar su frente repetidas veces.

- Ya termina… - le susurró al oído tranquilamente.

En efecto, Stein deslizó la aguja fuera de la piel de Maka y se dirigió rápidamente detrás de las cortinas.

Nygus le sonrió y colocó una venda sobre el lugar en donde unas gotas de sangre se asomaban.

- Eso fue genial, Maka – comentó dejando la paleta a un lado y procediendo a secarle el gel – Ahora lo analizaremos para intentar descubrir las características de su hija.

- Sangre Negra, vibraciones anti-demonios, arma o técnico… ¿Qué será? – el retorcido sensei volvió con las manos en sus bolsillos.

- No queremos que nos digan si será arma o técnico – replicó Soul, ayudando a Maka a levantarse. – Queremos que ella misma lo descubra y nos diga.

Los mayores lo entendieron. Bueno, tendrían que haberlo imaginado.

- Entonces, seis meses y medio ¿eh? – Los padres miraron extrañados a Stein quien, al parecer, estaba intentando entablar una conversación - ¿Ya han comprado algunas cosas?

- No, nada aún – respondió Maka, sin entender por qué su profesor intentaba hablarles amenamente. El hombre asintió.

- ¿No le irán a comprar todo rosa, no?

- Claro que no – se negó Soul, rápidamente – No porque sea niña tendrá todo rosa.

- Me alegro. Esos estereotipos son molestos. Quisiera diseccionarlos.

Albarn se permitió sonreír y negar con la cabeza. Su profesor nunca cambiaría.

- Bien chicos, eso es todo. Los llamaremos cuando estén los resultados.

Tras los respectivos saludos, salieron de la enfermería. Maka podía notar la mirada preocupada de Soul sobre ella.

- Tranquilo, ya no duele – lo tranquilizó. Él movió la cabeza.

- ¿Quieres ir a ver por cosas?

La sonrisa de su novia lo deslumbró y le provocó risa. Quien diría que tendría una Liz interna escondida.

- ¡Vayamos de compras!

.

Las semanas pasaron y todo siguió su curso. Maka estaba entrando en el 7mo mes de gestación, portando un vientre mucho más abultado.

Ese día ambos se encontraban en la antigua pieza de ella. Soul, con ayuda de Kid y Black Star, había sacado todo y llevado al sótano de la casa de Kid. No había sido tarea fácil pero el Dios de Death City no había dejado que eso lo venciera.

Y ahora, Maka y Soul se encontraban en medio de una guerra de pintura.

- ¡Basta! ¡Tiempo fuera! – Maka no podía dejar de reír. Estaban pintando la habitación de su hija de un color naranja pálido y, de pronto, había salpicado sin querer el cabello blanco de Soul. Y eso era la perdición. Soul se lo devolvió y así comenzó aquella batalla que aún continuaba. Llegó un punto en que estuvieron completamente cubiertos de pintura y Maka decidió rendirse. - ¡Ya está! ¡Has ganado!

- Ahhh, eres una aguafiestas – se lamentó Soul, bajando su brocha lista para atacar.

- A este paso no terminaremos nunca – rió Maka, quien paseó su vista por la habitación. Aún les faltaba pintar una pared entera y se habían decidido a terminarlo ese mismo día para poder ir metiendo la cuña y las pocas cositas que habían comprado. No es que el cuarto fuera muy grande, era que su capacidad para distraerse era demasiada.

Escucharon el timbre y ambos se miraron antes de echar a reír. ¿Qué dirían sus amigos de verlos cubiertos de pintura?

Maka tiró la brocha sobre una hoja de periódico y fue a abrir la puerta. En el umbral, Spartoi la miró sorprendido.

- ¿Tarde de pintura? – Tsubaki fue la única que entró normalmente, sonriéndole con la ternura que la caracterizaba.

- Jaja, sí, estábamos intentando pintar el cuarto de Aria – se hizo a un lado para dejarlos pasar.

Liz sonrió al escuchar el nombre de su sobrina.

- Me sigue encantando el nombre que eligieron – comentó antes de sentarse en el sofá.

Soul apareció en la escena.

- Guau, Soul, ¿te has sumergido en la pileta de la señorita pastel? – Black Star, como siempre, no podía evitar una burla hacia su mejor amigo.

- Si no quieres que te sumerja a ti también, no digas nada más – amenazó el albino señalándolo con la brocha que había llevado consigo.

- Será mejor que nos demos una ducha – señaló Maka – Iré primera.

- Ah, Maka, espera.

Miró a su novio. Soul simplemente se acercó, le levantó la remera y pasó la brocha por el estómago de ella. Todos rieron ante la acción, inclusive Maka.

- Eso fue innecesario – rió golpeando a Soul suavemente. – Ahora sí, vuelvo en un rato.

Se metió al baño. El Evans, mientras tanto, volvió sus rubíes a sus amigos.

- ¿Qué quieren tomar?

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Correctamente aseados y limpios de cualquier rastro de pintura, todo el grupo se sentó a la mesa a merendar. Últimamente, esos encuentros se habían echo más frecuentes, dado a la falta de misiones. Los Kishines parecían andar muy perezosos esos últimos tiempos pero eso no haría que bajaran la guardia, ya sea con ellos o con Red.

Estaban riendo de una de las escenitas de Dios que Black Star siempre montaba cuando Kid notó cómo Chrona se llevaba una mano al pecho. Frunció el entrecejo.

- ¿Chrona, estás bien?

La pelilila lo miró e intentó esbozar una sonrisa. Facción que no logró. En cambio, Chrona se contrajo hacia delante sujetando ahora su cabeza, dejando escapar un jadeo de dolor.

- ¿Chrona?

Maka se levantó del lugar, preocupada. Kid le pasó un brazo por la espalda, con la preocupación pintada en su rostro.

- Chrona, ¿Qué te pasa? – le rogó con voz de súplica.

Desde su posición, la Espada Demoníaca murmuró unas cuantas cosas que ninguno pudo entender.

Maka se acercó hacia ponerse al lado de su amiga.

- ¿Qué te pasa? Por favor, Chrona…

- A-aléjate.

- ¿Qué?

- ¡Aléjate! – le gritó ahora levantando la cabeza, enfocando sus ojos ahora claros en su mejor amiga. Todos supieron qué sucedía. Estaba siendo invadida por la locura.

Soul se levantó e inmediatamente tomó a Maka del brazo para alejarla. La colocó detrás de su cuerpo por cualquier cosa que pudiera suceder.

- Argh, demonios… - la bruja comenzó a retorcerse en el lugar, claramente adolorida. Pareciera como si estuviera librando un tipo de guerra interna. Kid la envolvió con sus brazos e hizo que se apoyara en él.

- ¿Qué demonios está pasando? – Liz estaba temblando.

- Oye Soul, viejo, ¿estas bien?

La pregunta de Black Star desvió la atención de la chica a la guadaña. Maka, desde su posición detrás de él, no pudo ver a qué se refería. Por lo menos, no hasta que Soul también se llevó una mano al pecho y cayó de rodillas, respirando entrecortadamente.

- ¡Soul!

Maka se colocó a su lado como pudo.

- N-no…

- Soul…

- ¡Vete!

La Albarn estaba a punto de negarse cuando sintió que era tomada por Tsubaki y Liz para ser alejada de su novio, hacia el otro extremo de la habitación en donde Patty se colocó delante de ella.

- ¿Qué están haciendo? – Se indignó, entre molesta y asustada- Soul está…

- Maka. – La voz de Black Star fue firme – Quédate donde estás.

- Pero…

- ¡Quédate donde estás! – Soul gritó esas palabras con dolor en su voz, cosa que le partió el alma a Maka.

Se hizo aún más pequeño sobre el suelo y sintió que le faltaba el aire. La cicatriz le ardía. Respirar ardía. Vivir era doloroso. Tomó su cabeza con sus manos y comenzó a golpearla contra el suelo, en un intento por hacer desaparecer ese dolor y concentrarlo en otra cosa.

¿Qué mierda le estaba haciendo la sangre negra? ¿Por qué se había activado? ¿Qué estaba pasando? Sentía ganas de destruir, de matar, de asesinar a todos los presentes y comerse sus almas. Se escuchaba a sí mismo gritar, escuchaba a sus amigos gritar, escuchaba la sangre de Chrona resonar cerca de la suya… ¿Qué pasaba?

Entró corriendo a la pequeña sala y la música entrecortada del tocadiscos invadió sus oídos. Buscó por todos lados al pequeño monstruo y lo encontró sentado sobre el piano, muy tranquilo mientras miraba el techo.

- Tú…

Al escuchar la voz de Soul, el pequeño diablo se giró a verlo, claramente sorprendido.

- ¡Oh, Soul! ¡Que sorpresa! ¿A qué debo tan grata visita?

- ¡No te hagas el idiota conmigo! – le gritó encestándole un puñetazo que lo hizo volar hacia el otro lado del cuarto y estrellarse contra la pared, haciéndola añicos.

En tan solo dos segundos, lo tenía parado detrás de él y enfadado.

- ¡Oye mierda, ¿por qué me golpeas así?! ¡¿Acaso eres idiota?!

- ¡No me provoques, maldito hijo de puta! – Le gritó completamente fuera de sí - ¿¡Que mierda estabas pesando, activando la sangre negra de la nada!? ¿¡Eres un maldito imbécil!? ¡Mis amigos están ahí! ¡Mi novia está ahí! ¡Mi novia embarazada! ¡Eres un maldito hijo de puta!

Soul sentía sus manos temblar de la rabia. ¿¡Que mierda se creía ese diablo para activar semejante peligro cerca de sus amigos sin su autorización ni autocontrol!?

- ¡Deja de gritarme, maldito crío! ¡Yo no he activado nada! – se defendió el pequeño diablo, alejándose dos pasos. Soul estaba demasiado enojado, nunca lo había visto así.

- ¡¿Y quién más, sino?! ¡Tú eres el único que tiene ese poder sobre mí! ¡Te mataré! ¡Juro que te mataré! ¡Maka estaba al lado mío! ¡Eres un idiota!

- ¡Te he dicho que no fui yo! – el diablo puso toda su convicción en esa exclamación, ya que era la verdad.

Intentando recuperar el aliento, Soul respiró hondo un par de veces antes de mirarlo de reojo nuevamente.

- Si no has sido tú… ¿Quién mierda fue?

El pequeño ser eligió sus palabras cuidadosamente para no volver a alterarlo.

- La sangre negra reacciona a otra sangre negra. Lo más probable es que un ser con sangre negra ande cerca. Una sangre muy potente…

- Chrona estaba a mi lado, pero ella siempre está con nosotros y nunca ha pasado nada.

- La sangre de esa chica también estaba dormida. No ha sido ella, pero al estar compuesta totalmente de negro, esa chica lo habrá sufrido más que tú.

Soul intentó por todos los medios tranquilizarse un poco, aunque solo logró comenzar a pasear nerviosamente por la habitación.

- ¿Quién demonios pudo haber sido?

El diablillo tomó lugar sobre el piano nuevamente.

- ¿Algún enemigo? ¿Algún Kishin? ¿Alguna bruja?

Al escuchar la palabra Kishin, lo primero que se le vino a la mente fue Red. Pero no podía ser. Red estaba en ciudad Rombo, no lo creía posible.

- Oye mierda, ¿la sangre negra se puede manejar a la distancia?

El ser rojo levantó una ceja al escuchar su "apodo".

- Sí, si se tiene el suficiente poder para hacerlo. Una bruja podría hacerlo. Un Kishin también podría. O alguna criatura con grandes cantidades de magia.

El Eater volvió a asentir, formulando en su cabeza una última pregunta.

- ¿Puedes hacer que pare?

- …

- La locura.

El diablo revoleó los ojos.

- Bien, intentaré hacer que pare.

El chico asintió.

- ¡Y la próxima vez no entres y me golpees sin motivo aparente!

Soul bufó y se giró para salir de la habitación hacia la oscuridad total.

Oía un llanto. Y estaba seguro de quién era.

Abrió los ojos lentamente y se encontró a sí mismo acostado en el suelo. Black Star se encontraba sobre él, sosteniendo sus manos con convicción. Sentía un gran ardor en su frente y la cicatriz le escocía. Al ver que estaba reaccionando, el técnico suspiro de alivio.

- Oye, viejo ¡no nos asustes de esa manera!- le gritó acusatoriamente. Luego, se corrió de su lugar y dejó libre sus manos. Se sintió débil.

Con la poca fuerza que tenía, se incorporó del suelo para mirar la situación. Inmediatamente, su mirada desenfocada y borrosa viajó desesperadamente hacia cada rincón de la habitación, buscando a Maka.

- Maka…

Black lo tomó del hombro y señaló con la cabeza el sillón. Soul se giró sobre sí mismo para ver a su novia. A su novia cubierta de lágrimas e hipando por los sollozos, mirándolo con dolor. Intentó levantarse para acercarse pero las piernas le fallaron por lo que Maka optó por acercarse.

Se arrodilló a su lado con dificultad por el embarazo y le tocó el rostro con las palmas de sus manos, pasándole a su arma su onda de alma, cálida aunque poco estable.

- ¿Estas bien? – preguntó Soul en un susurro, llevando su mano derecha hasta ponerla sobre la de ella. Maka asintió pero el llanto le impidió hacer la misma pregunta. En vez de eso, se estiró para abrazar a Soul y acunarlo contra ella, como queriendo grabar en su recuerdo su tacto y hacerse la idea de que no había ido a ningún lado. Soul también la envolvió en sus brazos – Perdón por asustarte…

Maka volvió a asentir sin separarse.

Después de un tiempo prudencial, separaron sus cuerpos. Maka había dejado de llorar. Soul depositó un suave beso en su frente.

Black Star se acercó a él y lo ayudó a levantarse.

- Viejo, tienes una cara horrible. Será mejor que te recuestes.

Los tres caminaron hacia la habitación de Soul y entraron. Dentro, la situación era tensa.

- ¿Cómo están? – quiso saber Maka, hablando por primera vez, con una voz temblorosa.

Liz suspiró y volvió a mirar a su técnico. Soul reparó en el estado de Kid y abrió los ojos con horror.

- Kid, ¿Qué demonios te pasó? – preguntó atolondradamente.

Recién en ese momento, el Shinigami se percató de su presencia.

- Oh, que bueno que despertaras Soul.

Ciertamente no le había contestado la pregunta. Aunque se contestaba por sí sola.

El traje de Kid estaba completamente perforado por cortes limpios a lo largo y ancho de la tela. La piel del chico, usualmente pulcra y perfecta, se encontraba cubierta de cortes y de sangre negra. Una de las lastimaduras, la del cuello, no dejaba de sangrar aún.

- Kid…

Kid simplemente levantó los hombros y volvió a mirar a Chrona, durmiendo en la cama.

- Solo… me ha lastimado un poco. Nada grave.

- ¿Un poco? – repitió Liz con enfado. Kid la miró con reprobación.

- No iba a soltarla. Sabes bien que no iba a soltarla – replicó firmemente - ¿Con qué cara podría mirarla en el futuro si ella supiera que me alejé cuando más me necesitaba?

Y eso fue todo lo que dijo. Ninguno habló nuevamente. Black Star ayudó a Soul a acostarse al lado de Chrona en la cama y la habitación se hundió en un profundo y lúgubre silencio.

- Debería curarte la herida que tienes ahí – le dijo Tsubaki a Soul.

- ¿Qué herida? – Se llevó la mano a la frente para corroborar, efectivamente, que había sangre –roja- resbalando por su rostro. – Ah. No, está bien, atiende a Kid.

- Yo estoy bien – replicó el Shinigami. Posó su mirada ámbar en su amigo - ¿Qué les sucedió?

La guadaña dejó escapar un suspiro de frustración.

- No tengo idea. El demonio en mi interior me ha dicho que no ha sido él. Que podría haber sido otra sangre negra activa rondando por la zona.

- ¿Chrona? – preguntó Kid, frunciendo el ceño.

- No, no Chrona. Su sangre también se activó por culpa de… lo que sea que lo hizo. – Miró a la chica durmiendo a su lado - ¿Cómo está? Su cuerpo es pura sangre negra y, bueno... la habrá tenido peor que yo.

- Bueno… todavía no despierta pero… - Tsubaki calló de pronto.

- Pero estaba bastante alterada – completó Kid – Tuve que utilizar toda mi fuerza para que no se lastimara… como tú.

Entonces, esa herida en su frente que Tsubaki curaba en esos momentos se la había hecho él mismo.

- ¿Cómo fue que terminaste con tantos cortes? – quiso saber Soul.

Kid acarició uno de los cabellos de su novia.

- Bloody Needles – respondió simplemente.

Soul cerró los ojos cuando el doloroso pensamiento de que él también podría haber lastimado a Maka lo invadió. Si no fuera por sus amigos… no sabía que habría sucedido.

- Será mejor que la lleve a casa.

Kid acató la atención de todos al levantarse y tomar el cuerpo de Chrona en brazos. Hizo unas muecas de dolor al rozar sus heridas pero solo hizo que la tomara con más fuerza.

- Liz, Patty, vamos.

Las hermanas, sin decir nada, se apresuraron detrás de su técnico y desaparecieron por la puerta. Tsubaki terminó de curar la herida de Soul y éste suspiro sonoramente.

- Será mejor que me vaya yo también.

- ¿Qué?

Maka se veía totalmente desconcertada. Su novio la miró con expresión compungida.

- No se… no… si me quedo, podría volver a… no quiero hacerte daño – terminó por decir, al sentir como su voz temblaba.

La Albarn negó con la cabeza.

- No… no quiero que te vayas.

- Maka-chan – Tsubaki fue la que habló. Pareció dudar de lo que iba a decir – Si Soul piensa que es mejor… tal vez debería dormir con nosotros hoy.

- ¡No! ¡No quiero!

Soul dejó caer su cabeza sobre la almohada. Justo ahora a Maka se le daba por dejar salir su lado rebelde.

- Maka… - su voz era una súplica – Por favor, no empieces.

- No empiezo nada. No quiero que te vayas. Te necesito aquí conmigo, maldición – las lágrimas hicieron presencia.

El Eater negó con la cabeza, levantándose lentamente para no marearse. Caminó hasta su lado y le tomó el rostro. Abrió la boca varias veces antes de que alguna palabra saliera de ella.

- No… no se como decir esto… No me siento cómodo quedándome hoy… no confío en mí. Por favor, por hoy… solo, no llores…

Maka apretó los puños y mordió su labio inferior con impotencia. Unos eternos segundos después, asintió con la cabeza. Soul sonrió y la abrazó suavemente, aún temiendo de sí mismo.

- Solo un día – le susurró ella.

- Entendido – se separó y besó sus labios con cuidado. Luego, caminó hacia la salida seguido de Black Star y Tsubaki.

Maka quedó allí, de pie en su habitación, apretando los puños. Sintió una mano en su hombro. Volteó la cabeza para mirar a su mejor amiga con sus ojos cargados de lágrimas. A Tsubaki se le encogió el corazón por verla así.

- ¿Quieres que me quede a pasar la noche?

La respuesta de su amiga tardó en llegar. Es más, nunca se presentó en palabras. Simplemente asintió de forma queda y se acercó para aceptar el ofrecimiento de un abrazo por parte de Tsubaki.

Ambos hombres observaron la imagen desde la puerta antes de girar y salir del departamento.

- Oye viejo – lo llamó Black Star, cuando ya se encontraban caminando hacia su casa - ¿Estás seguro de que no quieres quedarte con…?

- No – la respuesta de Soul fue firme – No quiero… lastimarla. No… - apretó sus puños.

El otro asintió y, sin decir nada más, apoyó su mano en su hombro, dándole a entender que ahí estaba para lo que necesitara. Soul se permitió sonreír levemente, olvidando sus demonios por un momento. Realmente, amigos como ellos solo podían encontrarse una vez en la vida.

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Tsubaki sacudió suavemente el hombro de Maka. La chica abrió los ojos y la miró a través de sus jades con ojeras. Su amiga le sonrió amablemente.

- He hecho el desayuno.

Maka asintió y se incorporó en la cama.

- ¿Qué hora es?

- Las 8.30.

- Tengo que ir a Shibusen, a las 10 tengo clases con la clase Eat.

Tsubaki se sentó a su lado.

- ¿Por qué no te quedas aquí y descansas? No tienes buena cara.

- Pero los chicos tienen examen la semana que viene y faltan 3 capítulos…

- Maka – la espada la tomó por los hombros – Ayer pasaste por algo bastante… perturbador. Shinigami-sama entenderá si le explicas. Piensa en ti.

- Yo estoy bien – replicó ella tranquilamente – En serio, solo estoy preocupada por Soul. Pero estoy bien. Iré a dar clases.

Tsubaki sabía perfectamente que intentar contradecir a su mejor amiga era una misión imposible, por lo que asintió y le sonrió:

- Bien. Ahora ven, se va a enfriar el desayuno.

Maka le devolvió la sonrisa y se levantó para ir detrás de Tsubaki. Apoyó sus pies en el suelo y se paró. Al instante, sintió una punzada en su cabeza y en su estómago. Volvió a sentarse y se llevó las manos a la sien.

- Argh, mierda…

Fue un dolor efímero, que inmediatamente se dispersó. Frunció el entrecejo. Tal vez Tsubaki tenía razón… no, tenía que ir a dar clases. Respiró hondo un par de veces y volvió a pararse con éxito para cambiarse y desayunar.

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En el departamento que Tsubaki y Black Star compartían se encontraba sumido en un total silencio. Bueno, silencio opacado gradualmente por los ronquidos de Black Star. A su lado, Soul estaba sentado sobre el futón, pensando.

Le había dado vueltas al asunto toda la noche, sin llegar a nada en concreto.

¿Qué le estaba sucediendo? ¿Acaso estaba perdiendo su autocontrol, su racionalidad? No le encontraba una explicación lógica al hecho de que su sangre y la de Chrona reaccionaran de esa manera.

Hundió su cabeza entre sus piernas y suspiró de exasperación. Debía hablar con Chrona para preguntarle si sabía algo, o con Ragnarok. Tal vez sabían algo, tenían información que él desconocía como las cosas que le dijeron a Maka sobre la sangre negra que podría tener su hija.

Pero se sentía totalmente inseguro de volver a su lado. Temía volver a descontrolarse y lastimarla. Argh, de tan solo pensarlo se le encogía el corazón. Sabía que Maka lo necesitaba, que la había asustado y se había ido, dejándola perturbada. Pero si la sangre negra volvía a alterarse… no, no, no podía estar cerca de Maka. Le había jurado que sería solo un día pero dudaba mucho volver a su casa ese día.

Suspiró y cerró los ojos. Inmediatamente, se encontró a sí mismo enfundado en el traje negro a rayas blancas. El pequeño diablo lo miró con rencor.

- Evans. ¿Cuál es la razón de tu visita? ¿Otra paliza?

Soul ignoró el tono de odio en que esas palabras fueron pronunciadas y se sentó en el banquillo del piano.

- Tengo que pedirte algo.

El ser levantó una de sus finas cejas.

- Luego de golpearme, ¿tienes el descaro de venir a pedirme algo?

Mantuvieron la mirada por unos segundos, desafiantes a cualquier gesto del otro. Soul no iba a dejar que ese maldito virus se negara a una petición suya, después de todo, él era el que dominaba en ese cuerpo y su conciencia. O eso era lo que le gustaba pensar.

Al ver que su guerra de miradas no iba a ningún lado, el diablo suspiró levantando sus largos brazos.

- ¿Qué quieres, Evans?

- Tú puedes advertir cuando mi sangre negra se activa ¿verdad? – Tras su asentimiento, continuó – Te pido que me avises cuando esté por consumirme.

- ¿Quieres que te avise con anticipación cuando la sangre negra se active?

Soul asintió.

El diablillo pareció pensarlo por unos segundos. Luego, asintió levantando los hombros.

- Supongo que tendré que hacerlo.

El Eater mantuvo su mirada fija en él.

- Otra cosa. Es una duda. – El ser lo incitó a hablar con un gesto desinteresado con la mano – Maka tiene vibraciones anti-demonios. Me ha salvado varias veces de ser consumido por la locura. ¿Por qué… por qué no ha podido evitarlo esta vez?

- ¿A parte de que te estabas dando topes contra el suelo y sus amigos la alejaron de ti por miedo a la que la destrozaras? – Soul frunció el entrecejo con dolor – Bueno, ella está embarazada. Y, si el bebé tiene sangre negra, sus vibraciones estarán dirigidas principalmente a lograr que su bebé no enloquezca.

Soul pasó saliva, con miedo.

- ¿Cuándo nazca… enloquecerá?

El diablo hizo una reverencia exagerada.

- ¡Querido Soul, no tengo idea!

La guadaña se vio tentado a golpearlo nuevamente. Parecía que le hacía gracia hablar tan superficialmente de las personas más importantes de su vida.

- Pero ella te lo dijo ¿verdad? – Continuó el diablo – Que tal vez herede sus vibraciones anti-demonios.

Soul bajó la cabeza, rogando porque así sea. Suspiró.

- Eso es todo – dijo caminando hasta la puerta – Avísame si llega a suceder de nuevo.

- Claro, claro – comentó el diablo sin importarle mucho – Nos vemos pronto, Evans.

- Espero que no.

Y salió de la pequeña sala.

.

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No vio a Maka en todo el día. Él sabía que esa mañana también tenía que ir a Shibusen a dar clases, ya que Stein se encontraba fuera con Spirit y los chicos parecían estar más a gusto con los métodos de enseñanza de Maka que con las disecciones que el sensei loco proponía todos los días.

Él se presentó ante Shinigami-sama para cumplir su función como Death Scythe y el Dios le preguntó sobre su estado. Al parecer, la noche anterior, había visto a Kid completamente lastimado y le había obligado a contarle que le había sucedido. Su hijo le explicó todo y se retiró junto con el cuerpo dormido de su novia a su habitación, sus armas siguiéndolo luego.

Soul le contó todo también: lo que había pasado, cómo se sentía al respecto, lo que había hablado con el diablillo y su plan de alejarse de Maka por otro par de horas. Shinigami entendió e insistió en que fuera a casa y se quedara descansando de momento. Marie se encontraba en Shibusen, por lo que una Death Scythe aún estaría junto a él. La guadaña le agradeció profundamente. No se sentía con el suficiente autocontrol como para ver el rostro de Maka y mantenerse alejado.

- Soul… - Shinigami lo detuvo a medio camino a la salida – Se que tienes sentimientos encontrados pero creo que, esta noche, deberías volver a tu hogar. Tu familia te necesita.

Apretando los labios, el chico no dijo nada más, sino que continuó su camino a la salida. Aún no estaba seguro de lo que haría.

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- ¿Estarás bien sola?

Era la tercera vez que Tsubaki le preguntaba eso.

- Ya te dije que sí. Anda, ve, que Black Star terminará matándome por arrebatarle a su novia por tanto tiempo. – Maka la empujó hacia la puerta.

Por lo menos parecía más animada que en la mañana.

La espada se plantó en la puerta.

- Me llamas por cualquier cosa ¿sí? A cualquier hora.

- Gracias Tsubaki – le sonrió Maka – Por todo. Gracias.

- ¡No es nada! ¡Todo por ti y mi sobrina! – por decimocuarta vez posó sus manos en el vientre de Maka y esperó a que Aria pateara. Al sentirlo, sonrió con ternura. – No puedo esperar a que nazca. Será hermosa.

Por los ojos de Maka cruzó un pequeño destello de tristeza aunque no lo tradujo en sus facciones. Cuando su hija nazca, ese monstruo intentaría venir por ella.

- Bueno, Maka, te veo mañana por la mañana.

- Claro, shopping con las chicas, lo recuerdo – rió la joven madre – Nos vemos.

- Adiós.

Cerró la puerta y suspiró. Sería una noche en compañía de su hijita.

Dos golpes se escucharon en la puerta. Maka sonrió.

- Tsubaki ¿Qué te olvidas…te?

Soul estaba parado en el umbral, con una expresión compugnida y ojos tristes.

- Soul…

Se rascó la nuca.

- He tocado porque olvidé las llaves anoche.

Maka frunció el cejo.

- ¿Solo has venido a buscar las llaves?

Los ojos de él se clavaron en los suyos.

- No… solo explicaba por qué toqué… vengo a quedarme.

Ella dejó escapar el aire contenido y se estiró para abrazarlo, logrando que él hiciera lo mismo. Aspiró el aroma de su blanco cabello y sonrió emocionada. Aún si había sido solo un día, lo había extrañado horrores.

Se separó y tomó sus manos para depositar un suave beso en sus labios.

- Bienvenido a casa, mi amor.

Sus brazos volvieron a apresarla en un abrazo mientras su boca comenzó a danzar sobre la de ella, en un compás de perfecta sincronización.

Aún se sentía inseguro sobre sí mismo y dudoso de quedarse con su novia a solas pero todos tenían razón: Maka lo necesitaba y él la necesitaba a ella. Quería dormir a su lado y sentir a su hija moverse. No quería perderse nada, ni siquiera un día. Aunque estuviera temeroso de su forma de actuar, se controlaría por cualquier medio y se daría el lujo de abrazar a Maka toda la noche.

Cuando recuperó la lucidez, descubrió que estaban en su cuarto y que Maka estaba desabrochándole la camisa con lentitud.

- Maka… - murmuró entre los besos, luchando contra sí mismo para alejarse.

- ¿Mh?

- ¿No… no te lastimaré?

Ella negó con la cabeza y besó su mejilla.

- Necesito hacerte saber que te amo y que no tienes porque sentir miedo conmigo.

Terminó por quitar su camisa y la dejó caer en el suelo. Las manos de Soul actuaron solas y deslizaron la remera de ella por sobre su cabeza. Bajó la mirada, inspeccionándola con los ojos brillándole del amor.

La hizo retroceder y la acostó suavemente en la cama para tomar lugar a su lado. Tomó sus labios nuevamente y terminaron de quitarse las prendas que faltaban en medio de una guerra de besos que hizo que el ambiente se caldeara.

Cuando sintió un dolor punzante en su miembro, Soul volvió a separarse y mirar a Maka a los ojos. No estaba seguro. Su embarazo era muy avanzado. ¿Qué pasaba sí…?

- No pasará nada – Maka pareció leerle el pensamiento al momento que tomó su rostro entre sus manos. – Te amo.

- También te amo.

Ella le sonrió y se giró sobre el colchón, pegando su espalda al pecho de Soul. Giró su cabeza hacia un lado y ese fue el ángulo perfecto para que su novio capturara sus labios una vez más. Con movimientos suaves, Soul tomó la pierna de Maka y la hizo hacia adelante, dirigiéndose hacia su entrada.

Un jadeo escapó de los labios de ambos cuando se sintieron uno. Era un sentimiento que ninguno dejaría de disfrutar nunca. Y tal vez esa era la última vez que hicieran el amor antes de que su hija naciera.

Soul comenzó a moverse, primero despacio, luego más rápido y profundo, desatando un suspiro tras otro tanto de su boca como la de Maka.

La abrazó, apoyó su cabeza en su cuello y se maravilló de ser uno con ella. Tal y como el día en que habían dado vida a su hija; tal y como la primera vez que habían hecho el amor, aquella noche de goteras en la cual tuvieron que dormir en el suelo del living porque sus cuartos estaban húmedos y tal y como todos los días sabía que lo haría por el resto de su vida.

Delante de él, Maka le sujetó la cintura cuando sintió que llegaba al cielo y, tres estocadas luego, Soul la estrechó contra sí, dejando salir un gemido de satisfacción.

Quedaron quietos, cansados y jadeantes. Se levantaron mínimamente para desacomodar las sábanas y meterse bajo ellas. Inmediatamente, se abrazaron otra vez.

- No te vuelvas a ir, por favor – le rogó Maka, ocultando su rostro en la curvatura del cuello de Soul. Él le acarició el cabello y negó con la cabeza.

- No podría. No podría volver a alejarme de ti.

Maka sonrió y depositó un suave beso en su piel.

- Te amo.

- También te amo. Eres todo.

Tras esas simples palabras, el sueño los venció.

.

Maka despertó alrededor de las 02.30 de la madrugada. Se levantó con cuidado de no despertar a Soul y caminó descalza hasta el baño. Una vez que tiró la cadena, se miró al espejo e intentó sonreír. Ahora que Soul había vuelto, se sentía completa otra vez.

Estiró la mano para llegar al interruptor de la luz pero no pudo hacerlo. En cambio, su mano viajó rápidamente hasta su estómago, sintiendo el mismo dolor que la había invadido esa mañana. Retrocedió dos pasos y se sentó sobre la tapa del escusado, intentando regularizar su respiración. Otra ola de dolor. Se inclinó hacia adelante y volvió a apretar su vientre. Un pensamiento cruzó por su cabeza.

- Por favor, amor, aún no es tiempo de nacer… - susurró asustada, sintiendo un nuevo retorcijón.

Y así como vino, el dolor se fue. Maka quedó con la respiración agitada, sentada sobre el wáter. ¿Qué había sido eso? ¿Una contracción? Bajó la mirada y no vio signos de que se le hubiera roto la fuente ni nada por el estilo. ¿Sería un simple dolor de estómago?

Expulsando el aire, se levantó lentamente para volver a la cama. Miró a Soul desde la puerta. ¿Lo despertaba? Se veían tan a gusto durmiendo. Se acostó a su lado y se abrazó nuevamente a él. En la mañana le diría y, si a él le parecía, irían de Nygus. Ahora solo quería escuchar su armonioso latido como nana para ayudarla a recuperar el sueño.

.

Soul abrió los ojos suavemente, preguntándose qué hora era. La luz del sol lo estaba molestando, tendrían que haberse acordado de cerrar las cortinas antes de dormir. Sus ojos se posaron en el reloj encima de su mesa de luz y se alarmó inmediatamente.

- Mierda… - masculló destapándose y saltando de la cama.

Tanto movimiento terminó por despertar a Maka.

- Mh… ¿Qué pasa?

- Me he quedado dormido – respondió él, mientras saltaba por la habitación, intentando ponerse más rápido los pantalones – Tenía que estar con Shinigami-sama a las 8 y ya son las 9.30.

Maka rió suavemente y volvió a apoyar su cabeza en la almohada, cerrando los ojos para volver a dormir.

- Ya me voy. Te amo – Soul se acercó y besó su cabello antes de salir corriendo fuera de la habitación.

Sin responderle, la técnico volvió a sumergirse en el mundo de los sueños…

…hasta que sintió una mano que la zarandeaba.

Abrió el ojo derecho para ver quién era. Tsubaki le sonreía amablemente.

- Sabía que te ibas a quedar dormida, por eso te vine a buscar.

- Mh, ¿Qué hora es? – preguntó desperezándose.

- Las 10.30. ¿Quieres desayunar? Liz y Patty están con Kid en Shibusen pero se desocupan a las 11 así que tenemos tiempo.

- Claro, desayuno… - murmuró aún dormida.

La espada rió y salió de la habitación para comenzar a hacer la comida. Maka se destapó y se levantó de la cama, aún sintiendo mucho sueño. Hizo dos pasos hacia el ropero cuando aquel maldito dolor la obligó a frenar de golpe y agacharse, apoyando sus manos en sus rodillas. Sintió el malestar extenderse por todo su cuerpo y dejó escapar un jadeo desesperado.

Aquello no era solo un dolor que iba y venía. Aquello era algo. Algo malo.

Sintió cómo el pánico se apoderaba de ella y cómo un calor subió por su cuello cuando otra punzada la hizo estremecerse de dolor y volver a sentarse en la cama.

Aria.

El nombre de su hija resonó en su mente y apretó fuerte sus labios. No dejaría que le pase nada.

No lo haría.

- ¡TSUBAKI!

.

- ¿Alguna noticia de Stein y Spirit? – preguntó Soul.

- Están volviendo de la misión en México. La Death Scythe de allá es un poco mal llevada, no hace muy bien su trabajo – replicó Shinigami como si fuera una causa perdida.- Entonces, Kid, ¿tomas la misión de Egipto?

- Si, lo haré – respondió su hijo – Mañana Liz, Patty y yo partiremos hacia Egipto.

Las heridas de Kid habían sanado completamente, aunque ser un Shinigami había ayudado mucho. Soul no había tenido oportunidad aún de preguntarle qué había sucedido con Chrona pero figuró que podían hablar esa tarde, café de por medio.

Sus planes se vieron opacados cuando una figura entró corriendo a la Death Room, rompiendo la paz que se sentía en el aire.

- ¿Black Star?

El asesino intentó recuperar el aliento. Al parecer se había echado una carrera bastante larga. Cuando se vio en condiciones de poder hablar, buscó con la mirada a su amigo albino. Soul, lo miró, expectante.

- ¡Soul, viejo, tienes que ir al hospital! ¡Maka está mal!

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:O ¡More Drama!

El próximo capítulo viene el próximo Viernes, salidito para el finde :)

¡Nos leemos pronto!

Hikari x Takeru