Aclaro que los personajes pertenecen a J Ká y WB y los dos lo usan con fines de lucro (:


Si ayer se había sentido asqueada, hoy se sentía una vil mujerzuela; No tenía absolutamente nada de voz, su moretón en la mejilla había empeorado, parecía una ardilla cuando mantienen comida en su boca, su raspón en la frente era una costra alrededor amoratada, sus músculos dolían más que nunca. Además de todo eso su departamento olía a diablos y su estomago aún no podía mantener nada dentro.

Se había despertado cerca de las doce del medio día, se había duchado y su cabeza ya no giraba, tomó su teléfono y había llamado a su ginecólogo, el cual tenía hora para las cuatro de la tarde. No había llamado a nadie y nadie la había llamado, agradecía eso enormemente.

Con un montón de base en su rostro, con lentes oscuros muy grandes, con el cabello suelto y sobre la cara, llamó a un taxi y salió de su departamento.

Volvió a las seis y treinta sitiándose más limpia, mucho más aireada y su estomago había soportado unas galletas de soda y agua. El doctor le había dicho que no tenía ningún tipo de infección y que no se hiciera los exámenes de sangre dentro de tres días, hasta que se fuera completamente las pastillas de su sangre. ¡Malditos alucinógenos! Le recetó unas pastillas para la resaca y algunas pomadas para sus moretones. Su voz, pues un antiinflamatorio pero ella sabía que al otro día su voz estaría de vuelta, como si nada hubiera pasado. Se recostó y sus ojos se cerraron rápidamente.

Cerca de las siete de la tarde su celular sonó y ella con resignación contesto, aun que su voz era un sonido ronco y áspero.

-¿Alo?-

-Hermione-Dijo con pesadez cuando escuchó su voz.

-¿Otra vez de fiesta?-

-Omite comentario que me siento… no muy bien- Rodó los ojos y se sentó en la cama, apretó los dientes cuando sus músculos se tensaron.

-¿Estás bien?-

-Debería estarlo mañana. ¿Qué pasa?-

-Por año nuevo, vamos a ir donde mis padres, o sea la casa de tus padres estará sola-

-¿Quieres que la cuide?-La interrumpió la pelirroja molesta, en esos momentos quería cualquier cosa menos una fiesta.

-No. Solo me preguntaba si quieres ir conmigo, Ron, Harry y los niños-

-No-buscó una excusa-Yo tenía otros planes, con los de la campaña, ya sabes. Alcohol, música y sexo toda la noche-. Se imaginó los ojos de Hermione y sonrió, al momento se arrepintió. ¡Moretón estupido!

-Entonces está bien, claro que el fin de semana estaremos en la gran casa, así aliviaré mi culpa por dejarla sola-. Hermione rió y Ginny decidió no seguirla.

-Esta bien, no puedo hablar más, me duele la garganta. Cuídate. Adiós-Colgó y decidió levantarse.

Su cabeza ya no dolía ni giraba, lavar un poco de loza no haría mal y hacer una sopa de pollo, algo liviano para su estomago. Abrió ventanas y cortinas. Era un día de invierno helado, pero eso no importaba, solo quería ventilar su departamento y ordenarlo un poco.

Había dormido demasiado y decidió caminar dentro para que sus músculos ya no dolieran tanto. El antiinflmatorio había servido, su mejilla estaba menos hinchada y la costra de su frente no era tan visible, que buena era la pomada.

*****

Ginny se sintió completamente repuesta el día treinta y uno de diciembre, con gusto descubrió que su mejilla solo tenía un moretón que pasaba a ser verde-café, su costra aún estaba pero no era tan notoria, sus músculos estaban mucho mejor y su estomago que decir, la noche anterior había devorado dos barras de chocolate y no las había devuelto. Había sido una prueba pero el estomago de un Weasley que nunca había rechazado nada por más de dos días.

Se levantó e hizo su rutina diaria de ejercicios, se sentía cualquier cosa menos frágil y eso era bueno, más que bueno.

Aún así decidió no salir y pasaría el año nuevo encerrada en el departamento sola, sus moretones no podrían ocultarse y aún que lo hicieran, no tenía ganas de ninguna fiesta en varias semanas. Preparó un almuerzo para ella sola, vio películas románticas y volvió a llorar por su situación con Harry, nunca lo podría olvidar. Lo amaba y no seguiría negando la verdad. Tal vez si lo aceptaba en cuerpo, mente y alma, podría ser capaz de seguir adelante y hacer una vida. Aun que no se veía casada ni con hijos en varios años. Su dignidad, pensaba que la había perdido, pero pretendía recuperarla de alguna forma.

Comió chocolate y a eso de las seis de la tarde comenzó a preparar la cena, dejó todo listo y ordenado, una mesa sola, con vino, puesto para una persona. Que triste se estaba volviendo eso ¡Cenar sola en noche de año nuevo! Absurdo, completamente loco y era tan triste. Con resignación se dirigió al baño, se desnudo y observó su cuerpo. Nunca lo había echo, era alta pero no tanto, sus pechos no eran demasiado grandes ni demasiado pequeños, sus caderas eran algo anchas por lo cual no desfilaba en traje de baños, una vez desfiló ropa interior pero en traje de baño pocas veces. Su abdomen era plano y su trasero no era muy grande pero tenía el toque justo de acuerdo a sus caderas, su cintura era relativamente estrecha. Su cuerpo no era el de una modelo ideal, las modelos normalmente eran demasiado delgadas y altas, pero ella tenía el estatura mínima para ser una modelo, por eso se sentía orgullosa de haber conseguido todo lo que ahora tenía. Sacudió su cabeza, y se metió a la ducha, no iba a pensar en el cuerpo que tenía, se sentía bonita y sabía que lo era, su ego era grande.

Cambiada ropa con una falda negra y tacones de zapatos cerrados del mismo color, una blusa gris de seda manga corta, su pelo rojo suelto. A eso de las diez de la noche se dispuso a cenar, su gran ventanal de vidrio con las cortinas abiertas. A lo lejos se veía el gran Big Ben donde cada año lanzaban los fuegos de artificio. Se sirvió su copa de vino y comenzó su solitaria cena.

Cuando el reloj comenzó a marcar las quince minutos para las doce fue hacia el 'home theater'(*) y encendió una radio local, música de fiesta recibió y decidió subir un poco el volumen, se sentó a servirse su postre que consistía en un gran cuenco de vidrio colmado de helado sabor chocolate y menta con crema. Se volvió a levantar y apagó las luces, se llevó el cuenco con ella y se sentó en el enorme sillón mirando el ventanal. Se quitó los zapatos y subió los pies, definitivamente el año nuevo no era para estarlo sola.

Comenzó la cuenta regresiva y en susurros la siguió. Las campanas comenzaron a sonar ruidosamente y el cielo se iluminó con fuegos de artificio que ensordecían, vio con alegría lo hermosos dibujos que se formaban en el aire.

-Feliz año nuevo Ginebra-Se dijo para si misma. Dejó el cuenco junto a ella y se levantó, abrió el ventanal y salió al balcón, los ruidos que emitía la gente del radio bajaron de intensidad solo para poder escuchar como los gritos de los barrios vecinos gritaban feliz año nuevo. Una vez más miro el cielo y se quedó pegada observando los enormes círculos de puntitos que se dibujaban en el aire, fascinada porque sabía que sus hermanos gemelos se habían unido a la empresa que los producía y esas luces que en el cielo brillaban y desaparecían, les pertenecían a ellos y eran sencillamente geniales. Encantada y sonriendo observó en su entorno, mucha gente en los balcones observaban el cielo, otros desde las puertas de sus casas, niños corriendo en las calles, gente que iba hacía al río para observar mejor, familias enteras gritándose un feliz año. Que magnifico. Miró su celular. Lo había dejado apagado porque sabía que mucha gente se estaría llamando entre si, no quería que gente que no se veía en muchos años no pudieran comunicarse por el simple hecho que unos irresponsables consumistas no eran capaz de verse en una misma ciudad. Sonrió por intentar "ganarse un pedacito de cielo".

No estaba tan mal pasar un año nuevo sola, así la gente tendía a fijarse en los pequeños detalles de la vida, en lo importante que era la comunicación familiar. Se pregunto si cuando no estuvieran sus padres serían así sus hermanos, tan distanciados. No seguro que no, esto era simplemente para darse un respiro y tiempo con sus propias familias. Sintió como el frío invernal se colaba entre sus ropas y decidió entrar. Fue hacía su cuenco de helado a medio derretir y se lo acabo, los fuegos artificiales aún duraban y el humo contaminante se desperdigaba en el aire, que calamidad que cosas tan bonitas fueran tan dañinas. Decidió servirse más helado…

*****

El moreno depositó a su ahijado en su cama y salió de la habitación apagando la luz. Teddy se había divertido como nunca en casa de los padres de Hermione. Resultó ser que allí habían llegado bastantes familiares a saludar sobre todo sobrinos de la edad de Teddy, fue una distracción para el pequeño. Aún para él le resultó incomodo, nunca se había sentido incomodo con la atención femenina y menos si esta no estaba nada de mal, pero esas miradas sugerentes que le mandaron a lo largo de toda la noche lo hicieron sentirse así, incomodo. Al menos habían hombres y pudo con agradable sorpresa darse cuenta que era muy bien nombrado entre mucha gente de toda clase, siempre estuvo conciente de ser famoso por ser un niño sobreviviente del ataque a muerte hacia su familia que investigaba el caso de Voldemort, cuando creció fue más conciente de su fama, y ella creció aún más cuando fue el "salvador" de la reina y descubrió ante todos los del caso Voldemort, además muchas revistas lo nombraban por ser el abogado y, ahora último, soltero más codiciado. Pero tenerlo tan de cerca y sentir que mucha gente lo respetaba por su profesión, le hizo sentirse reconfortado y dio a muchos de ellos sus tarjetas por si alguna vez necesitaban representación judicial.

Alice se había dignado a llamar y le dijo que se encontraba en Australia, era medico en un hospital de una pequeña ciudad del país y ella confesó que si tenía a otra persona con lo cual ahora Harry confirmaba sus sospechas. No se disgustó ni mucho menos, simplemente le agrado que uno de los dos fuera realmente feliz con alguien más.

Se fue hacía su estudio u oficina personal, entro y se sentó. Había tomado la firme decisión de irse de Londres junto a Teddy, lo lamentaba por el pequeño porque perdería lo más cercano a una familia, pero era lo mejor, entre Ginny y él las cosas no se podían. Ya no podía estar en la misma habitación que ella y no sentir la imperiosa necesidad de besarla y abrazarla y decirle que la extrañó como las estrellas a la noche, que la necesitaba como el alcohólico al licor. Pero de nada servía si decirle todo eso la ponía en la mira de sus enemigos, en peligro casi mortal. No podía hacerle eso, se negaba rotundamente a que ella supiera la clase de trabajo que poseía, la forma en que su vida era arriesgada casi cada mes. Se preocupó esa noche cuando Hermione la llamó y su celular estaba apagado. ¿Y que si se había ido otra vez dejando a su familia? Harry no iba permitir que eso sucediera otra vez.

Un ligero golpe en la puerta lo sacó de su abstracción.

-Pase-Contestó. Un hombre alto de piel negra y ojos igual o aún más, apareció ante sus ojos, Harry con total familiaridad le sonrió.

-Harry, esta todo listo-Comentó el hombre con la mirada en el suelo.

-¿Pasa algo Thomas?-

-No me gusta la idea de cambiarnos. Mucho movimiento no trae nada bueno-Dijo el hombre de acento africano, con toda sinceridad.

-Directo al grano, como siempre-. Harry lo invitó a sentarse pero el hombre se negó y Harry decidió levantarse.

-Los cambios hacen bien. Allá será otro mundo, podemos causar alboroto y nadie se dará cuenta-.

-Te conozco y se que esa no es la razón por lo cual nos vamos-Thomas se encogió de hombros.

-Perspicaz-

-¡Diablos Harry! No queremos irnos, todo estaría en movimiento y sabrán la razón por la cual nos vamos, lo averiguarán. Ella no estará a salvo-

Harry lo miró sorprendido por ese ligero arranque de enojó de su africano amigo. Lo cierto era que tenía algo de razón pero su mente no daría espacio para razonamientos profundos, la decisión estaba tomada y todos miraban con gusto el hecho de cambiarse de país. Pero Thomas Fotso era un africano creyente que percibía el cambio y movimientos agitados como una mala señal.

-Hubo conversaciones y todos aceptaron, no me echaré atrás, si está todo listo nos iremos la semana entrante. Cuida a Teddy mientras salgo. No tardaré-Se dirigió hacía la puerta y al abrirla dijo-Hay asuntos pendientes-. Salió, se puso una chaqueta corta viento y salió rumbo a los estacionamientos.

Thomas observó por la ventana del living como Harry salía hecho una bala en su moto…

Con el viento apenas filtrándose por el casco que llevaba puesto, Harry se tranquilizaba, respiraba profundo. No podía dar su brazo a torcer, no debía. No. Su mente trabaja a mil por hora, sabía donde iba y porque debía asegurarse que ella aún estaba allí y que no se iría, que el único que saldría de sus vidas sería él…

*****

Ciertamente el helado había estado exquisito pero la botella de vino no la atraería así tan fácilmente, si bebía demás no podría hacerse los exámenes de sangre pronto, necesitaba estar segura que no tenía nada extraño en su cuerpo. Decidió, después de casi tres horas, recoger la mesa y lavar los trastos no sin antes subirle un poco más a la música, el suelo de la cocina estaría muy helado así que decidió calzarse sus zapatos de tacón. Todo listo, no tenía sentido estar levantada aún si no haría nada productivo, se fue hacía su habitación pero a medio camino el timbre sonó, se quedo quieta dudando. Decidió abrir sin siquiera mirar quien era por el ojo de la puerta.

Se quedó demasiado sorprendida y casi atemorizada por la presencia del hombre que tenía al frente ¿Como diablos se atrevía a venir después de todo lo que había pasado?

Por otro lado Harry se había quedado horrorizado al ver a Ginny, su pelo suelto algo revuelto, el moretón y la cicatriz en la frente.

-¿Qué diablos te paso-

-¿Qué diablos haces aquí?- Preguntaron los dos al mismo tiempo pero Harry reaccionó primero, le tomo la cara entre sus manos y por un segundo Ginny creyó que la besaría pero solo le giró y levantó la cara para observar el moretón morado-verde que tenía en su mejilla, le pasó el pulgar para acariciarle.

Ginny se soltó bruscamente y retrocedió. Harry avanzó otro paso para volver a hacer lo mismo y observarle la cicatriz. La pelirroja se soltó.

-No te dije que podías entrar-Le espetó la pelirroja molesta.

-Vine a hablar contigo-Dijo el moreno arrugando el entrecejo.

-No tenemos nada de que hablar ¿Puedes irte?-

-No hasta que me digas que te pasó en la cara-. Harry avanzó un poco más y cerró la puerta del departamento detrás de él. Ginny retrocedió nuevamente.

-A ti no te importa, vete-Volvió a decirle la pelirroja más molesta que antes.

-Si no quieres que le diga a tus hermanos-La amenazó- Empieza a decirme que te sucedió-.

-No te incumbe y no vayas de chismoso con nadie-Le sugirió apuntándolo con el dedo índice.

-No me digas lo que tengo que decir, dime que te pasó-

-Si prometes que te irás-

-No prometo nada que no pueda cumplir-

Ginny lo miró entrecerrando los ojos, de verdad enojada.

-¿Pero quién mierda te crees que eres tú para exigirme o pedirme nada? Ni siquiera me pides disculpas por besarme de la nada, no respetas lo que te pido y vienes y me dices que te diga cosas que no quiero. Exigiendo cosas que no tienes derecho-Enojada, eso estaba más que claro, hace mucho tiempo Ginny se había dejado de sutilezas, iba de frente con la verdad, era lo mínimo que siempre pedía.

Harry la miró ligeramente sorprendido pero tan cabreado como ella por no responderle su simple pregunta.

-Bien mis disculpas señorita polvorita por besarla, beso que ciertamente respondió gustosa-Dijo el moreno con sarcasmo, se llevó la mano a la cara y se subió las gafas-Ahora dime que diablos te pasó-.

Batalla perdida, Ginny sonrojada, bajó la vista y la volvió a subir.

-Me caí y me golpee con esa mesa- Se giró y apuntó a la mesa junto al sillón, luego apuntó su cicatriz.- Me desmaye por que me intoxique en pastillas alucinógenas y estaba bastante drogada con marihuana-Se encogió de hombros, fue junto al ventanal y bajó las cortinas, encendió la luz y Harry seguía allí con la mirada perdida.

La cruda verdad de Ginny era cierta, siempre decía la verdad, nunca le gustó mentir y dudaba mucho que con esas clases de defensa personal que el mismo le enseñó hace ya muchos años, hubiera dejado que alguien siquiera le tocara un pelo.

-¿Por qué?-Preguntó él simplemente.

-Porque creí que podría olvidar de esa forma, muchas veces lo he creído pero después de un instante la verdad vuelve más dura que nunca-Su voz era bastante mas relajada y con toda la calma del mundo pidió:-¿Te vas a ir ahora?-

-No… Yo… me voy-Harry dudó unos instantes.

-Ahora te vas, me parece perfecto-

-Me voy del país-. Ginny buscó sus ojos sorprendida pero vio la verdad de sus palabras.

-¿Por qué te vas? ¿Te llevas a Teddy?-Preguntó alarmada, él se iba.

-Porque es lo mejor. No quiero que abandones a tu familia otra vez por mi culpa-

-¿Por tu culpa? ¿Otra vez? ¿De que mierda hablas?-

-De hace cinco años-. Ginny rodó los ojos.

-Tú dejaste de ser el centro de mi mundo el mismo día que me dijiste adiós. Eso ya te lo dije. Si me fui no fue por ti, fue por mi-. Ginny realizó esa mueca que solía ser de desprecio y fastidio, Harry enfureció.

-Eres una maldita egoísta. ¿Dejaste a tu familia solo por ti? ¿Dejaste una carrera en una universidad prestigiosa, en la cual tus padres se gastaron su vida para pagártela, solo por ti?-Ahora el le espetaba enojado.

-Pues si, no iba hacer algo que no quería. Si ellos decidieron tomárselo tan a pecho, pues problema de ellos, todo ese dinero se los devolví penique por penique(**)-

Harry se acercó a ella, la tomo de los brazos zarandeándola ligeramente.

-En que momento te volviste un ser tan despreciable y egoísta. No se como permití que Teddy se encariñara contigo-. Golpe bajo para la pelirroja. Se soltó de sus brazos y lo empujó.

-¿Ser egoísta y despreciable? Y es que nunca has evaluado tus acciones. Tu te fuiste y decidiste "conocer gente nueva"-Hizo comillas con sus dedos marcando la ironía-Hiciste cosas por las cuales nunca te pregunte, entregue todo de mi, todo te lo di y tu simplemente te marchaste para "conocer chicas nuevas". ¡Maldito ser insensible! ¡Tú si que eres despreciable!-Le gritó. Demasiadas reacciones en un día, Ginny se fue contra el pecho de Harry empujándolo y golpeándole, él le agarró los brazos y la inmovilizó.

Por un impulso, por sentirlo suyo una vez más Ginny se inclinó un poco, lo beso. Lo beso como si el mañana no existiera, con frenesí y pasión, pasó sus brazos por alrededor de su cuello y lo atrajo más hacia ella. Harry le respondió el beso con la misma intensidad y euforia. La abrazó por la cintura y Ginny se hizo el impulso y se abrazó el con su piernas, el moreno la levantó del suelo y entre beso y beso fueron acercándose al pasillo de las habitaciones. Harry paró en seco y ella se soltó, lo tomó de la mano, con sus miradas puestas en los ojos del otro ingresaron a la habitación de la pelirroja, iluminada por la escasa luz proveniente de afuera sus labios volvieron a unirse esta vez lentamente.

Ginny podía sentir la corriente eléctrica que le causaba la mano de él recorriendo su espalda y el roce de su lengua dentro de su propia boca, sentir como con la otra mano le acariciaba su larga melena pelirroja. No quería pensar, no quería arrepentirse, solo lo quería a él sin importar las consecuencias. Decidió actuar y con una de sus manos le quitó sus gafas y lo atrajo hasta un costado de su cama, aún con los labios unidos, depositó los lentes en la mesita de noche y decidió quitar un poco de ropa que ya comenzaba a estorbar.

Harry sonrió cuando sintió las manos de la pelirroja bajando el cierre de su chaqueta, quitándola, luego desabrochando su camisa, lo rodeó, bajando la camisa por detrás de él. Harry adivinó la repentina quietud de ella.

Más que asombrada, maravillada, miraba el tatuaje de dos dragones que lanzaban fuego, no era muy grande, pero se lograban captar los detalles del dibujo, estaban entrecruzados, igual que la fuente de agua en su casa.

-¡Que genial!-Susurro y apoyó sus labios en el hombro izquierdo de Harry donde estaba el tatuaje, recorrió con sus labios el dibujo y se giró para mirarlo de frente, Harry no estaba absolutamente nada de mal; tenía un torso bastante musculoso, no en exceso pero si trabajado, un fino bello le cubría el pecho y se unía como en un hilo en su abdomen hasta perderse donde descansa la perdición.

Harry lo miró a los ojos por largos segundos y ligeramente la empujó sobra la cama, ella se tiró de espaldas sonriendo, estiro sus brazos hacia él. El moreno se recostó junto a ella apoyando su peso en una de sus rodillas, se apoyó mejor en los codos y la beso, con tanto frenesí como antes, como si cada segundo que pasaba estuviera dictando el fin de los dos, como si en la boca del otro fueran a encontrar ese algo que se avecinaba y los dejaría con más sed del otro. El moreno desperdigó besos apasionados por todo el cuello de la pelirroja, son una de sus manos acariciando el muslo y parte de la pierna. Ginny agradecido el chupón se le hubiera ya borrado, sacudió los pies y sus zapatos se desprendieron, con una de sus piernas abrazó a Harry por la cintura. Sintió con delicia y placer la erección que tenía él y que podía sentir en su pierna izquierda, orgullosa de si misma pues solo ella estaba causando eso, ella estaba haciéndole sentir esas cosas y solo con besos y roces, no a otro si no a él.

Invirtieron posiciones y Ginny se sentó a horcajadas sobre él, ahora el sonreía mientras Ginny lentamente desabrochaba su camisa bajo su atenta mirada, se mordió le labio inferior y lo miró a los ojos mientras se quitaba la prenda. Bajó hasta situarse frente a su cara y lo besó, sin permiso arremetió contra su boca y dio paso a su lengua juguetona e intrusa, se acostó completamente sobre él y comenzó a descender con besos, primero por su cuello, luego por su pecho, besando sus hombros, lamiendo las clavículas y respirando su perfume, guardando todo en su memoria, siguió bajando hasta la hebilla del cinturón.

-Yo también quiero jugar señorita-. Harry la levantó y otra vez invirtieron posiciones esta vez fue él quién recorrió, con suma lentitud, el torso de Ginny, iniciando por su cuello, arrancando suspiros en la pelirroja, bajando por sus clavículas, besando la cima de sus pechos, por encima del sostén, bajando por el valle de sus senos y besando cada parte de su estomago. Ginny suspiraba y mojaba sus labios con placer. Harry nunca sería como otros, se daba el trabajo de besarla lentamente, sin dejar marcas visibles, dejando el sentido del tacto ardiendo en deseo de más, tan lentamente para que disfrutara cada parte de cuerpo. Ginny no hacía otra cosa más que suspirar y sonreír.

El moreno volvió a iniciar el mismo recorrido pero ahora acariciando sus piernas, y bajando el cierre de su falda. Sin darse cuenta Ginny en unos segundos se encontraba solo en ropa interior bajo la atenta mirada cargada de deseo del moreno.

-¿Cumple sus expectativas?-Preguntó ella divertida.

-Cumple todas y las excede…-. El moreno bajó nuevamente hasta los labios de la pelirroja, pero esta vez no fue lento, fue rápido para incrementar el ritmo con que sucedían los hechos, incrementando el acelerado pulso de Ginny. La cual llevó sus manos hasta la hebilla del cinturón y lo desabrochó, Harry la ayudó y rápidamente estuvieron en la misma condición de ropas. Nuevamente Ginny invirtió posiciones, ahora sentía la necesidad de Harry aún más dura, bajó hasta sus labios pero no se entretuvo y lamió cada parte de cu pecho, sin ningún tipo de pudor, rozo su palma contra la dura erección del moreno. Él gimió y cerró los ojos, la pelirroja volvió a hacerlo dos, tres, cuatro veces más. Hasta que Harry la ubicó frente a él llevó su mano a la espalda de la pelirroja y desabrochó el sujetador, sentándola en la cama y besando sus hombros pecosos, su espalda. La recostó de espaldas y apoyó su peso en las rodillas y codos. Ginny alcanzó su cuello y lo acercó besándolo apasionadamente, con tanto frenesí enrollando sus piernas, sintiendo nuevamente su erección. Él le quitó el sujetador y descendió a sus pechos ágilmente, besando lentamente la cima y luego el valle para llegar al pezón, mientras que con su mano descendía sobre el abdomen y bajaba hasta donde nos diferenciamos del otro sexo. Presionó levemente y Ginny soltó un gemido más que audible, esos dos tipos de torturas no deberían existir, esa sensación de aplomo en su vientre, la garganta se le secaba y Harry seguía besándole los pechos, lamiendo y succionando, esa presión que estaba aplicando allí abajo. Que tortura más placentera, gemidos y gemidos salían de su boca, no lo podía evitar, no los iba a evitar. En su vientre cada vez se acrecentaba más esa sensación de dulce tortura, un placer inmenso se formaba en el centro de su ser, casi gritó cuando sintió los tibios dedos de Harry dentro de sus bragas, gimió aún más fuerte, al sentir que la presión se hacía más fuerte, y los besos eran con tanto frenesí, con tanta devoción y amor. Acariciaba con sus manos el cabello negro azabache de su amante y lo instaba a continuar besándola de la forma que solo el podía hacerla. La sensación culminó en un exquisito éxtasis. Cuando sintió los labios de Harry cerca de los suyos lo besó sintiendo algo tibio salir de su ser, quedando en un estado de sopor que Harry rápidamente aprovechó.

Volviendo al mismo estado de frenesí, de dulce placer, incitando nuevamente cada uno de sus sentidos, volviendo a repetir cada uno de los besos dados, de nuevo lentos, otra vez rápidos y efusivos. Descubriendo nuevamente, indagando cada parte de sus cuerpos, descubriendo puntos débiles y sacando más de dos gemidos por cada uno. Sus cuerpos desnudos frotándose uno con otro. Harry arremetió dentro de ella con deseo e impero, con decisión y seguridad. Mientras ella respondía con gemidos y suspiros enrollando sus piernas en torno a él, atrayéndolo aún más, susurrando frases, alabando sus habilidades, arañando su espalda.

Se acercaban al ansiado orgasmo y sus respiraciones eran agitadas, sus cuerpos sudorosos respondían al deseo carnal que los unía. Ginny emitió un gemido profundo y colmado de éxtasis segundos después la siguió Harry con un sonido de placer que hizo que la pelirroja sonriera una vez más.

El moreno se quitó de encima y se acostó de espaldas, junto a ella. Ginny se levantó un poco y abrió las frazadas de su cama para cubrirlos a ambos, luego se abrazó a él y descanso su cabeza en su hombro. Se quedaron en silencio sonriendo como bobos en su primera vez, recordando los exquisitos momentos vividos.

Harry bloqueó cualquier pensamiento de racionalidad o lógica, sabía que después se arrepentiría, pero ahora no era tiempo para esas cosas.

Se quedaron dormidos y abrazados, tal vez fue el cansancio físico o el mental lo que los venció, simplemente cerraron sus ojos.

El primero en abrirlos fue el moreno que observó con regocijó como Ginny dormía de espalda hacia arriba descubierta, con su pelo tapando su cara, con las manos debajo de su cabeza, su respiración era lenta y pausada. Aún no amanecía y Harry vio en el reloj de la mesita de noche sus lentes, se los puso y miró la hora en el reloj de mesita que allí había. Cuatro y quince minutos de la madrugada.

Se dedico a acariciar toda la espalda de la pelirroja que al estar descubierta seguía estando tibia, movió el cabello pelirrojo y la observó fruncir el ceño luego relajarlo y sonreír entre sueños. Harry siguió con las caricias y decidió acercarse e intentó besarle los labios, Ginny sonrió y abrió los ojos, teniendo a Harry a solo escasos centímetros.

-¿Cómo estás?-Le preguntó acercándose y ahora si besándola, apenas un roce. Ginny volvió a sonreír.

-Más que bien…-

-No me gusta ese moretón allí…-. Ginny se giró y arrastrando las sabanas consigo se acostó de lado.

-Lo se por tu cara, pero me desmaye. A mi tampoco me gusta…-Buscó los ojos del moreno y de repente le saltaron las lágrimas a sus ojos. Se las tragó, no eran propicias para ese momento.

-¿Cuándo te hiciste ese tatuaje?-Preguntó ella cambiando de tema.

-Hace cuatro años… Símbolo de mi escuadrón en el ejército. Símbolo personal más que nada-

-Es muy bonito. Es el mismo diseño de la fuente de agua ¿no?-

-Exacto-. El silencio se hizo presente entre ambos.

Allí estaban, recién despiertos de una apasionada noche, conversando de cosas sin sentido, cuando deberían estar aclarando sucesos de su pasado.

-¿Por qué te vas?-Preguntó la pelirroja sin denotar emoción alguna en su voz. No quería pensar en su corazón ahora, solo quería que Harry se quedara sin importar consecuencias. Lo que él pidiera de ella en ese momento lo tendría porque ya no podía aguantar un día más fingiendo que eran extraños, que no lo quería de ninguna forma, porque todas esas cosas eran mentiras.

-Porque no quiero que por mi culpa te vuelvas a alejar de tu familia. Por mucho que me digas que no fue por mí. Lo se, aún te conozco, se que te fuiste porque estarías en la obligación de verme si te quedabas. Ginny no puedes dejar a tu familia…- Harry la miraba atento a sus ojos y la pelirroja hacía lo posible por evitar las iris verde.

-No me iré pero no lo hagas tú. No puedes llevarte a Teddy, no puedes alejarlo de lo más parecido a una familia que tiene. No puedes irte…-. Parecía suplica y no le importó, un poco menos de dignidad, a estas altura ya no importaba nada. Solo que Harry estuviera allí sin importar las consecuencias, porque lo extrañaba y demasiado para su pesar. Porque nunca lo olvidaría, porque ya no quería ni esforzarse, solo lo quería a él, cerca, para sacarle sonrisas de felicidad y darle palabras de amor.

Harry se quedó en silencio sin saber que responder, era injusto, la decisión no dependía solo de él. Aun que también sabía que los demás acataban. Quizás retrasar la partida no venía mal después de todo Ginny tenía razón con respecto a lo de Ted, no podía ser tan egoísta.

-No se…- Simplemente dijo y Ginny supo que no sacaría nada más y que era lo más cerca de un sí.

Se quedaron en silencio sin saber que preguntarle al de al lado. Muchos cosas que preguntar pero seguros que el otro no diría realmente la verdad, aun había desconfianza. Había tantas cosas que aclarar, pero ahora simplemente ninguno quería decir nada, aun que murieran de curiosidad.

La pelirroja se acercó y lo abrazo. En ese instante quiso decirle muchas cosas, oraciones como: te extrañé, te quiero, no te vallas, ¿por qué te fuiste? ¿Encontraste lo que buscabas? Se le atoraban en la garganta y sus lágrimas pugnaban por salir. Lo abrazó más fuerte y se hizo de valor para no llorar. Un abismo se habría en su pecho. Solo una pregunta fue capaz de decir y fue la necesaria era lo único que quería saber.

-¿Y ahora que somos?-.

El moreno algo extrañado por la fuerza con que la pelirroja lo abrazaba recibió la pregunta con una sorpresa enorme.

-No lo sé…- Era miedo lo que sentía. Ahora cuando la razón daba paso en su mente, sentía miedo de dejar a la pelirroja, de dejarla y volver a su soledad amarga, tenerla implicaba más peligro aún. No sabía que haría, tenía una confusión en su cabeza, ya no sabía que estaba bien y que estaba mal.

-Podemos ser amantes nocturnos.-Sugirió Ginny sentándose en la cama frente a él.

Harry rió ante tal sugerencia.

-Estás loca-

-No lo estoy, yo estoy dispuesta, si tu no quieres que nadie se entere nadie lo hará-. Estaba dicho, la dignidad de Ginny se había ido por el caño, pero si esa era una forma de tenerlo estaba dispuesta.

-Yo no quiero eso. Como si fuera algo realmente malo, lo que si quiero es que de momento no lo sepa nadie de tu familia, menos Hermione. No hasta que sepamos como irán las cosas-.

La pelirroja se lanzó encima del moreno y lo besó con adorada pasión, una sensación de regocijo y alegría la recorrió y no le importó en lo absoluto, nada.

Se quedaron abrazados y besándose largos minutos, acariciándose y adorando al otro. Era una imperfecta felicidad, pero no importaba. Luego Harry tuvo que irse por Teddy y prometió llamarla lo más pronto posible.

-Feliz Año Nuevo-Le gritó cuando Harry estaba en la puerta este rió y grito lo mismo antes de cerrar la puerta del departamento.

A Ginny se le aguaron los ojos y no supo si fue porque se quedaba sola, o porque él había aceptado mantener en silencio su casi relación, o porque porfin lo tendría cerca como mucho tiempo deseó.

Se tiró de espaldas a su cama y no pegó ojo en todo lo que quedaba de noche recordando lo vivido…


Nota de la Autora: (*) Es un equipo de música lujoso y súper bueno para escuchar música, reproducir dvd's etc...

(**)Moneda Inglesa

Como están? Muchas gracias por llegar hasta aquí! ¿Todo pasó muy rápido? ¿Que piensan? Denle click a las letras de verde *.*

MUCHAS GRACIAS A LAS QUE DEJAN REVIEW. MUCHAS GRACIAS POR LEERME! Sus dudas pronto se aclararan!!! *o*

Quizás el otro viernes no podré publicar, pero si no es el viernes es sin falta el día sabado por la tarde. Espero que me esperen y no se enojen u.u

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Sean felices