Las personas pasaban por todo el ministerio, unos dando los últimos detalles a la reconstrucción que solo había tomado unas cuantas horas, otros intentaban organizar todo lo posible y otros controlaban a aquellos capturados durante la guerra.
Hermione Granger paseaba de un lado a otro esperando a que kingsley saliera de su cita con la asamblea, su mejor amigo la miraba con preocupación, ella se había negado a ser atendida por medimagos y también a comer; había dejado claro que primero tenía que saber qué pasaría con Draco Malfoy. Harry agradecía que Ron no estuviera ahí, ya era mucho haber perdido un hermano y no quería que estuviera presente para que viera como la persona que él amaba estaba desesperada por ayudar y declarar públicamente un cariño por su enemigo de toda la vida.
El azabache seguía en shock, ¿Cómo? ¿Cuándo? Eran dos preguntas que no dejaban de cruzar por su mente, Hermione, su amiga casi hermana decía querer a ¿Malfoy? Pero como era posible, estuvieron un año escondiéndose y cuando los llevaron a la Mansión Malfoy, no parecía haber algo diferente entre ellos, al menos que; No, eso no podía ser verdad o si, Tal ve ella fue la Razón por la cual no los delató pero si ese hubiera sido el caso entonces porque dejo que su tía la torturara. "¡Basta, Harry! No busques coherencia en esto que no la encontraras" se repetía mentalmente.
Kingsley salió de la sala de reunión, la castaña se acercó rápidamente esperando respuesta del nuevo ministro, ni ella sabia lo que estaba haciendo pero su voz interna le decía que no podía quedarse sin hacer nada por él, si fue un idiota por muchos años y probablemente lo siga haciendo pero le salvo la vida y eso era algo que ella no olvidaría.
-Lo has conseguido, Hermione – habló el ministro - se les otorgará una audiencia a los Malfoy, por lo tanto debes declarar.
-Claro, eso no será ningún problema – contestó un poco tranquila
-Yo también quiero declarar- dijo Harry con firmeza
-Perfecto, se les notificara en cuanto se tenga una fecha y hora exacta
-Ministro, cree que sea posible que vea a Draco, solo unos minutos
-Kingsley, sigo siendo kingsley para ustedes- sonrió cálidamente- Veré que puedo hacer, vuelvo enseguida.
La ojimiel no podía dejar sentir esa opresión en el pecho, no sabia si estaba haciendo bien, estaba metiéndose en demasiados problemas por ayudarlo, a él, al Gran Malfoy, pero también sabia que el merecía ser juzgado, en tan solo unas horas había conocido una parte muy distinta, no era como ella creía y solo podía decir que estaba muy confundida. Sentía la mirada de Harry, sabia que el esperaba respuestas, explicaciones.
-Supongo que vas a declarar en su contra – comentó intentando prolongar más lo inevitable
-Aun no lo sé, todo depende de lo que tu tengas que decirme – dijo en un tono frio que hizo que la castaña sintiera un escalofrió
-Harry, sé que no entiendes mis razones y que tal vez creas que estoy demente pero yo no quiero esto para él.
-Sabes, todo este tiempo he estado pensando como es que todo paso, la captura en la mansión y como no nos delato, puedo asegurar que se dejo vencer, quizás lo hiso por ti, después de todo te quiere como tú a él ¿no?
Entro en pánico, Harry había estado sacando sus conclusiones y que podía decir ella, se dio cuenta que se estaba metiendo en una mentira que terminaría por ser descubierta ¿Qué le podía decir a Harry? Para su suerte kingsley regresó salvándola de tener que mentirle a su mejor amigo.
-Hermione, puedes verlo pero por 15 minutos solamente
-Gracias, no sabes lo mucho que significa para mi
Miró al azabache antes de seguir al ministro, caminaron por unos largos y obscuros pasillos del ministerio, que pasaría ahora, que le diría a Malfoy. Su corazón latía con rapidez, movía sus manos nerviosamente, jamás un trayecto se le había hecho tan largo como aquel, la voz de Kingsley la sacó de sus pensamientos
-Perdón, ¿Qué? – preguntó apenada
-Que ya llegamos, recuerda solo quince minutos y arregle para que los guardias estén alejado así no tendrás que preocuparte de que los escuchen – le guiño el ojo
-Gracias – fue lo único que pudo salir de sus labios
El ministro se acercó a uno de los guardias que asintió rápidamente, este le indicó a la castaña que lo siguiera hasta la celda de Draco, ella no podía dejar de mirar el horrible lugar, era mejor que azkaban en todo ámbito pero aun así sabia que ese lugar era la peor pesadilla de Malfoy.
Se detuvieron en la celda número 13, el guardia abrió e indicó que era seguro pasar, ella respiró profundo y entró a la obscuridad del lugar, escuchó como la reja se cerraba detrás de ella, los pasos del guardia se fueron alejando hasta que fueron casi inaudibles.
-¿Malfoy? – preguntó temerosa, fue entonces donde lo vio, él estaba sentado en la cama que se encontraba en el fondo de la habitación, levantó su cabeza cuando escuchó su nombre y sus miradas se encontraron
-¿Qué paso con Draco? – preguntó intentando quitar la tensión - ¿Qué haces aquí? este no es un lugar para ti
-Tenia que asegurarme de que estuvieras bien, he logrado que te dejen aquí, así que no tienes que preocuparte de que te lleven a azkaban y también tendrás una audiencia
-¿Por qué? – se levantó de su lugar, camino hacia ella y un poco de luz iluminó su cara , fue allí que ella notó que había estado llorando – porque me ayudas si tú más que nadie sabe que no la merezco, deja que me lleven a donde tenga que ir, sabia que algún día tendría que estar aquí
-Todos merecemos segundas oportunidades, tu me salvaste la vida y yo intento devolverte el favor, además al final estuviste de nuestro lado, creo que solo te diste cuenta de tu error y sé que hay mas en ti de lo que muestras
-No estés tan segura, lo que ves es lo que soy, no hay nada más
-Mentira, yo se lo que vi hace unas horas, creo en ti
-No te entiendo, simplemente no puedo
-No lo hagas, solo acepta mi ayuda; Hable con kingsley, declararé en la audiencia al igual que Harry
-¿Cuál es el punto? tu palabra contra la de Potter no valdrá nada y lo sabes
-No pierdo nada con intentar
-Granger, no tenías que mentir por mi, no tenias que exponerte de esa manera, aun puedes retractarte
-No, fue mi decisión y no hay nada que pueda cambiar lo que hice
-¿Mis padres? – susurró
-Ellos fueron encontrados, intentaban huir cuando los aurores aparecieron y están aquí pero no se donde exactamente
-Sabes, no me importa quedarme aquí, lo único que deseo es que mi Madre no este involucrada en esto, ella no tiene por qué pagar por los errores de mi padre y los míos.
-Ella estará bien, lo prometo
Las posibilidades de cumplir su promesa eran escasas pero tenía que darle alguna clase de consuelo, sin pensarlo se acercó a él y le tomó las manos, notó que estaban heladas y temblorosas, tenía miedo de perder a su madre y era un sentimiento con el cual ella podía relacionarse.
-Todo estará bien, haré lo posible para que así sea
-Gracias, Hermione, eres mejor de lo que creía – unas lágrimas resbalaron por las mejillas de la castaña y entonces lo abrazó, en un inicio él no sabía cómo responder pero el calor que ella le transmitía era muy relajante, sus brazos se aferraron a ella mientras un sollozo escapa de su boca.
Sus dudas se habían ido, estaba haciendo lo correcto, jamás había visto a Draco Malfoy tan vulnerable y eso la había conmovido infinitamente; no solo estaba equivocada sobre él sino que podía identificarse con sus miedos, no importaba si tenia que inventar un noviazgo inexistente o lo que fuera pero ella se aseguraría de hacer todo lo posible para ayudarlo.
Los sollozos dejaron de escucharse, la fuerza de él disminuyo, se alejó para mirarla a los ojos, ella estiró su mano para limpiarle una lagrima, una vez que lo hiso y antes de que pudiera retirarle, él tomo su mano y depositó un beso en ella, un escalofrió recorrió la espalda de la ojimiel, antes de que pudiera salir de su sorpresa, sintió como los labios de él se impactaban sobre los suyos.
Este beso no era como los dos anteriores, este iba más allá, él la besaba con necesidad y pasión, ella se dejó llevar por el momento y respondió de la misma manera, abrió su boca permitiendo que el beso se profundizara aun más, las manos de ella rodearon su cuello y comenzaron a jugar con su cabello, mientras que él con un brazo la tomaba de la cintura y el otro lo tenia detrás del cuello de ella.
Él fue el primero en detenerse para controlar su respiración, ella hiso lo mismo mientras lo miraba asombrada, lo había hecho otra vez, se habían besado pero esta vez tenia significado, el problema era encontrar cual era este. Se escucharon pasos, el tiempo había terminado.
-Por favor no vuelvas a aquí, solo el día de la audiencia, este no es lugar para ti - se acercó y le dio un beso en la frente – ahora ve y descansa
-Draco, yo no puedo hacer eso, además tenemos que ponernos de acuerdo para saber que diremos en la audiencia
-Escucha , yo estaré bien y di lo que creas conveniente, yo confirmaré todo lo que digas, por favor
-Esta bien, nos vemos pronto y cuídate.
Ella lo abrazó nuevamente, el guardia abrió la reja, era momento de irse pero una parte de ella no podía dejarlo ahí, deposito un pequeño beso en sus labios y salió corriendo de ahí antes de poder arrepentirse de lo que había hecho.
Draco la miró sorprendida mientras ella salía, otra vez por ese estúpido impulso la había besado, sus emociones eran un desastre, lo único que pudo calmarlo fue ella y eso estaba mal, no por quien era ella sino por quien era él.
Esa era un de las razones por la cual le había pedido no volver, si era cierto no era un lugar para ella pero también el no verla lo ayudaría a conservar la poca cordura que le quedaba, él no era bueno para ella, no era suficiente y siempre lo supo, desde que comenzó a verla mas que una simple sangresucia, desde que le había llamado la atención aquella tarde en su sexto año, mientras él se escondía en la torre de astronomía, asustado de lo que pasaría si fallaba en su misión, la cual se llevaría a cabo esa noche y fue cuando la vio entrar , se escondió mas para que ella no lo notara, ella estaba llorando, la luz del atardecer iluminó su rostro y pudo verla con detalle, en algún otro tiempo sus lágrimas lo hubieran hecho reír pero en aquel momento solo provocaron que se formara un nudo en su garganta, vio como ella limpiaba sus lágrimas y después sonrió con determinación, una sonrisa que lo desarmo y jamás creyó haber visto algo tan hermoso como ella.
Esa fue la última vez que la vio en Hogwarts, después todo inicio, él se encontraba en su mansión, teniendo que soportar gritos de los prisioneros y torturados, lo único que le permitía tranquilizarse era recordar su sonrisa, luego no podía evitar pensar en ella ¿Dónde estaría? ¿En que condiciones? Y después se daba cuenta de en quien estaba pensando y se enojaba consigo mismo.
Una noche su corazón se detuvo cuando su tía entró a su habitación gritando de felicidad, no pudo entender de qué le hablaba hasta que la siguió y se encontró de frente con Hermione Granger, fue como si el tiempo se hubiera detenido, se enojo ¿Por qué habían sido tan estúpidos? Esperaba más de ellos, ahora todo había terminado.
Cuando su padre le pidió reconocer a Potter, él se mostros dudoso, si tan solo retrasaba mas el asunto por unos minutos podría pensar en cómo ayudarlos a escapar; su atención se centro en su tía cuando estaba exigía a gritos saber sobre la espada que ellos traían, Weasley y el niño que vivió fueron encerrados, dejándola solo a ella al merced de su tía.
Se le ordenó mantenerse a un lado, como siempre hiso lo que se esperaba de él, entonces la tortura comenzó para ambos, en un principio ella intentaba no llorar ni gritar pero no soportó mucho, comenzó a hacerlo y Bellatrix sonreía de gusto, él solo podía mirarla y morir por dentro.
Hermione lo miró mientras resbalaban lágrimas por sus pálidas mejillas, el deseó poder acercarse y consolarla pero no podía hacerlo, seria peor para ambos, solo intento decirle con la mirada que lo sentía pero probablemente ella no captó lo que quería decirle, estaba muy débil.
Weasley y Potter aparecieron de la nada, ayudando a la castaña a levantarse, todo paso muy rápido, le ordenaron pelear contra Harry pero realmente no quería hacerlo así que no dio lo mejor de si en ese pequeño duelo, tras unos minutos ya se habían desaparecido.
Ahora cada noches después de esa vez siempre soñaba con ella, en la manera en que se veía, la impotencia que el sentía y sobretodo lo mucho que le había afectado, esa noche no sería la excepción, una vez más tendría pesadillas.
