Narra Kula

Le estoy probando, me mira diferente. Es un avance que no me sacó del cuarto ¿Es un avance, no? Me doy cuenta de que acabo de despertarme, en su cama, con la piel aún roja por la insolación, debo verme horrible. Pero él no se aparta como en otras ocasiones, no me dice nada simplemente sigue en la puerta como si estuviera pensando en algo… Y yo en la cama como idiota, sólo mirándonos y no se siente mal el silencio, es como si eso resolviera algunas cosas dentro de mí y dentro de él. Tenía convicción de decirle más bien repetirle lo que siento pero algo me frena, y es la forma en la que me mira, es algo que no puedo descifrar. Leer las emociones de K siempre será como buscar una aguja en un pajar.

Carraspea.

El silencio se hace incomodo automáticamente.

No sé qué decir, bueno sé que decir pero…

-Vete, ¿Qué esperas? ¿Qué te saque?-

Me sorprendo pero no sé si es mi "sexto sentido" el que me dice que hay algo más.

-Sácame-

Le contesto, por primera vez lo veo sorprendido, más que sorprendido, la boca casi le llega al suelo. Muero de risa y levanto una ceja.

-Sácame- Repito.

Me toma por las muñecas y pongo toda mi fuerza y resistencia, pero el contacto de sus manos con mi piel quemada duele. Doy unos grititos y K se sorprende. Me mira y se da cuenta. Parece muy arrepentido y me hace extrañarme. Sólo era juego ¿No? Hay algo más serio.

-Lo siento- Me dice.

¿LO SIENTO? K jamás ha pedido una disculpa, ni siquiera por la cosa más insignificante.

-¿Qué te pasa?- Le digo, sólo me mira de nuevo, me mira como si no fuera yo.

Narra K

¿Qué me pasa? Estoy enloqueciendo, me pasa que te quiero pero no quiero quererte, me pasa que si acepto lo que siento, acepto todo lo que la palabra "querer" lleva consigo "quererte" a ti, "querer" que esto sea posible, te quiero. Pero no quiero ser débil, no quiero hacerte débil, no quiero que seamos débiles. No quiero tener algo que me importe tanto como para ser estúpido (si es que se puede ser más estúpido todavía) No quiero tener el poder de lastimarte y definitivamente no quiero que tu tengas el poder de lastimarme.

-Nada-

Kula me mira y sonríe.

-Te leo la mente ¿Sabes?-

¿Me lee la mente? ¡DIOS MIO! Si es literal sabe todo….

-Sabía que dirías "nada"- Se ríe con muy alegre como cuando era más pequeña, sigue teniendo esa carcajada autentica y despreocupada. Casi me dan ganas de reír. ¡¿Casi me dan ganas de reír?! No sé quién diablos soy.

-Y sabes una cosa más…- ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?-Te quiero K-

No sé qué hacer, nunca sé que hacer.

Narra Kula

No se mueve y me dan ganas de saltar de alegría, no me toma como broma y yo sonrío y sonrío y me levanto de la cama y lo abrazo. Sigue sin moverse y me dan ganas de preguntarle de nuevo ¿Qué te pasa? Pero me da miedo que eso arruine el "momento" porque está más claro que el agua estamos teniendo "EL" momento.

Mi corazón late con mucha fuerza y sigo aquí abrazándole por que no se mueve y no me dice nada, no me sostiene pero no me aparta así que lo decido, es momento de entrar en acción. Tomo su cara entre las manos y acerco mis labios a los suyos, muy lento, tengo miedo de que me aparte de repente, porque no me ha dicho nada, esto de amar a alguien es como lanzarse a vacío. Te lanzas y disfrutas de la caída a veces con más miedo, sientes la adrenalina y desde el momento en el que decides saltar das toda tu confianza, sin saber si al final el vacío ya no será un vacío si no: esa persona atrapándote.

Y así me sentí ahí estaba el atrapándome.