Acá les dejo más, espero que les guste; saludos y besos. El capítulo, en su totalidad; se llama: "Slytherin Vs Gryffindor. Hermione vs Snape"
M*S
La temporada de Quiddicth iniciaba ese mismo día. Hermione, se había encontrado en una discusión sobre, qué equipo tenía más oportunidades ese año. Por supuesto, Snape se había visto en la necesidad de intervenir.
Ambos, entraron en una discusión acalorada; cuando él aseguraba que Slytherin tenía muchos puntos a su favor. Hermione, ya recuperada; negaba con necedad.
Dumbledore sólo sonreía, mirándolos. En un abrir y cerrar de ojos, habían entablado una discusión inteligente. Esperaba, se llevasen bien con el tiempo. Aunque, quizás esperaba demasiado.
En un momento, la discusión se acabó; cuando el jefe de Slytherin hacía aparición. Era Draco, Draco Malfoy. Hermione simplemente le observó.
- Supongo, que eres la nueva "subdirectora".
- Lo soy- le contestó ella, mientras él se sentaba a su lado- Y tú, el nuevo "jefe" de Slytherin.
- Sí, lo soy.
Hermione, alcanzó a suspirar; antes de levantarse de la mesa. No sin antes afirmar; que estaría en el partido inaugural. Aunque ya todos, sabían que ella odiaba el Quiddicth. Lo vería, y apoyaría a su equipo.
Para cuando Snape regresó a su despacho, ella estaba vestida con los colores de Gryffindor. Eso le hizo reír. Y ella, le miró con incredulidad.
- Supongo, que está preparada- observó, con una mirada de burla. Ella asintió con decisión.
- Sí, lo estoy. Y no crea, que se la pondremos tan fácil.
- Cómo siempre. ¿Y ahora que Potter no está, cómo se defenderá Gryffindor?
- ¿Qué hará Slytherin sin Draco? Aunque, Draco no servía para mucho.
- Slytherin tenía estilo al jugar. Gryffindor, siempre tan desalineado.
- El ladrón, juzga por su condición.
- Muy altiva ¿no, señorita Granger?
Hermione simplemente no respondió, y se encaminó hacia la puerta. La abrió, y se detuvo. Snape sin embargo se mantuvo de pie sin moverse.
- No puedo salir sin usted- le comunicó- No podría entrar en el campo sin mi esposo.
- ¿No puede mover un pie sin mí?
- Es cuestión de caballerosidad. De decencia.
- Es cuestión de estupidéz- musitó él, apretando sus desiguales dientes; y saliendo de aquel despacho. Esperó, hasta que Hermione subiera, para seguirla. ¡Decencia! Un trol era más inteligente que todos lo que pensasen; eso.
Para cuando entraron en el campo de Quiddicth, todos los presentes les observaron y se levantaron al verlos. Snape se sentía increíblemente extraño e impropio. Hermione, se acomodó la bufanda; ante el frío que hacía.
Snape se sentó junto a Mcgonagall, y junto a Dumbledore. Por supuesto, Dumbledore le cedió su puesto, para que Hermione se sentase junto a Snape. El último, sólo pudo mirar al hombre con cierta curiosidad. Dumbledore esbozó una sonrisa.
El partido comenzaría muy pronto. observaron a la profesora Hooch, sacar su silbato. Draco, subía tiempo después. La jefa de la casa Gryffindor, seguía siendo Minerva.
La contienda dio inicio. El buscador de Slytherin había dado, de inmediato con una pista. Snape pareció orgulloso de su "estudiante" que parecía ser el hijo; de alguien a quien conocía. Ella sólo esperaba por ver al buscador de Gryffindor.
- ¡Gryffindor tiene una pista!- rugía, la comentarista. Familiar de Lee Jordan.
Para cuando Hermione, vio a la buscadora; simplemente se levantó sin podérselo creer. Era idéntica, tenía que ser. ¡Seguro era!
- ¡Una hija de Luna!- exclamó, entre el bullicio ensordecedor. Snape le observó con detenimiento. En efecto, lo era.
- ¿Ravenclaw?- preguntó, ligeramente desconcertado.
- No, Gryffindor ahora- sonrió ella, cuando Gryffindor anotaba.
El partido, estaba bastante reñido; ningun equipo cedía contra el otro. En el momento, en el cual, Hermione creía que estarían sentados allí por horas; la "hija" de Luna atrapaba la Snitch. Gryffindor ganaba, hasta sin Harry.
- Ha sido suerte- indicó Draco, justo antes de levantarse- Nuestro buscador, también es bueno.
- Es cierto- respondió Hermione con calma.
- Es una lástima. Slytherin no verá la luz nunca- comentó Hermione, al lado de Snape mientras caminaban hacia Gryffindor.
- Considero, que Slytherin necesita entrenamiento.
- ¿Y quién va a dárselo? ¿Tú?- musitó ella, imaginándose a Snape en escoba en ese dichoso plan.
- ¿Aún recuerda como volar señorita Granger?
- No me gusta volar; le temo a las alturas- suspiró ella, diciéndolo con sinceridad.
- Entonces, juzgó por su condición- sonrió Snape, con cierta malicia.
Hermione no siguió charlando con él. Se mantuvo en silencio, durante todo el trayecto; hasta estar nuevamente en el despacho. Para cuando Snape se disponía a reunir su indumentaria para la clase que debía dictar; ella le indicó que iría a la biblioteca.
Severus no le prestó mucha atención, y sin mayor detenimiento; se dirigió hasta el aula. El hecho de que fuese el director, no le quitaba el derecho de enseñar pociones. Y no lo haría aunque tuviese que ser.
Como siempre, los estudiantes; apenas se arriesgaban a respirar. A mitad de su clase, todos los chicos observaron a la subdirectora Hermione Granger; quien se mantenía en la puerta observando la clase. Snape se giró, y trató de ignorarle.
No pudo, desde que ella le corrigió un dato.
- No es cierto- dijo ella, caminando dentro del aula- la serpiente de aros amarillos, no se encuentra sino en áfrica. Profesor.
Snape soltó una especie de suspiro de frustración, y procedió con otra explicativa que Hermione también refutó. Para cuando la clase terminaba, él simplemente se acercó a ella con brusquedad.
- ¿Qué diablos cree que hace?
- Ayudarle. Es mi trabajo.
- ¡No lo es! ¡Siquiera el título!- rugió, con odio desmesurado. Hermione no le contestó, sólo un seco "lo es" y salió del salón de clases.
¡Lo había humillado, y dejado como un estúpido frente a los estudiantes! Dumbledore simplemente le pidió calma; pero el estaba lejos de serenarse. En un momento, ya había dicho diez cosas desagradables sobre ella. Regresó a su despacho, pisando fuerte.
Ella leía, sentada en la silla de visitas. Severus, le obligó a verle a la cara; a decirle cuál era su problema. Estaba harto, sinceramente.
- Si me amara como dice, ¡Me dejaría en paz!- le gritó.
- Sólo trato de ayudarle.
- ¡Si tanto quiere ayudarme, desaparezca!
- Muy bien- suspiró ella, levantándose- le indicaré a Dumbledore, que busque un despacho para mí.
Luego les dejo más. Besos y saludos
