N. A. Hola a todos de nuevo! Gracias a todos los que dejásteis comentarios y a los que aún seguís esta historia. Aquí os dejo el siguiente capítulo. Espero que os guste!
K&S
Era viernes y para el momento en que Sebastian debía dirigirse a Lima para la reunión de la manada, no podía ocultar su nerviosismo. No era temor lo que sentía, sino anticipación y emoción por ver de nuevo a Kurt.
Cuando bajó del autocar de línea, todavía faltaba una hora para que la reunión en casa de los Hummel diera comienzo, así que decidió dirigirse al Lima Bean para conseguir un café. Cuando entró en la cafetería y se puso en la cola, echó un vistazo a su alrededor, escaneando las diferentes personas sentadas en sus mesas, charlando o simplemente enfrascados en sus móviles o un libro. Sabía que el aroma del ungüento debía estar perdiendo su efectividad después de todo el día, pero Sebastian no había querido volver a echarse más. No esta noche. Con su mirada, divisó a Kurt en una mesa con Blaine a su lado. Kurt parecía estar perdido en sus pensamientos, mientras Blaine gesticulaba mientras explicaba algo a Kurt. Sebastian no pudo evitar que una oleada de celos le inundase. Sebastian no era tonto. Sabía que no iba a ser tan fácil conseguir que Kurt fuera suyo. Porque sí. Kurt sería suyo y él de Kurt. No podía imaginar un futuro sin el alfa con el que había soñado durante todos estos años, ahora que lo había conocido, ahora que sabía que era real.
En ese momento, Kurt levantó la vista mirando directamente en su dirección, como si hubiera presentido la presencia de Sebastian en la cafetería. Sebastian le dio una sonrisa tímida, y Kurt le respondió con una media sonrisa, antes de fruncir el ceño y volver a bajar la mirada. Sebastian no pudo dejar de preguntarse que debía estar pasando por la cabeza de Kurt en ese momento. En la conversación que ambos tuvieron el otro día, Sebastian se había abierto a Kurt por completo e incluso le había contado que había estado soñando con él. En ese momento, no había tenido oportunidad de preguntarle a Kurt, pero ahora se moría por saber qué pensaba Kurt al respecto, porque sabía que algo debía de estar pensando. Ojalá y Blaine no existiera, pensó Sebastian. Sabía que la presencia de Blaine era un obstáculo en su camino para conseguir a Kurt pero eso no quería decir que fuera a renunciar a luchar por él. Porque cuando Sebastian había querido algo antes en su vida, siempre había luchado por ello, y maldita sea, si Kurt no era lo que más ha deseado en su vida.
Una vez que tuvo su café, se sentó en una mesa, algunas mesas de distancia de la de Kurt y Blaine, y observó a la pareja con detenimiento. Sebastian se preguntó por qué Kurt estaba con alguien como Blaine. No le parecía ahora, ni le había parecido la vez anterior en que había visto a la pareja juntos, que ninguno de ellos mirara al otro de forma que uno pudiera decir que verdaderamente se amaban. No les había visto ni una sola vez agarrados de la mano, ni tampoco les había visto besarse. Claro, bien es cierto, que esto era una cafetería pública de Ohio, pero si Sebastian estuviera en el lugar de Blaine no le importaría una mierda lo que la gente pensara. ¿O era Kurt quién no quería que le mostraran afecto en público? Pensar en ello, solo le hizo sentirse más triste y desesperado por ocupar el lugar de Blaine en el corazón de Kurt.
Al rato, Sebastian vio como la pareja se levantó y se abrazaron a modo de despido, viendo como Kurt se movía hacia la puerta mientras Blaine volvía a tomar asiento. Sebastian se apresuró para salir por la puerta y alcanzó a Kurt en el aparcamiento.
"¡Eh, Kurt!", gritó para llamar su atención.
Kurt se dio la vuelta para mirar a Sebastian acercándose hasta que estaba a solo medio metro de él. "Hola Sebastian. ¿Vienes a la reunión'"
"Sí. Esperaba que pudieras llevarme con tu coche y no tenga que caminar hasta tu casa", dijo Sebastian con voz esperanzada.
"Claro", asintió Kurt. Le hizo un gesto de invitación con la mano a que entrara en su coche y tomara asiento en el lado del acompañante.
El trayecto hasta la casa de los Hummel fue silencioso, solo roto por algún suspiro que otro. Sebastian quería romper el silencio pero no sabía muy bien que decir, hasta que se decidió a preguntar lo que estaba carcomiendo desde hacía días.
"Siempre me he preguntado como tú y Blaine os juntasteis. ¿No es un poco raro que tú, un futuro alfa, salga con un humano?", preguntó. Sabía que quizás había sido demasiado directo pero estaba harto de andarse por las ramas.
Kurt frunció el ceño, pareciendo un poco molesto por la pregunta en cuestión y tardó unos instantes antes de que su expresión se relajara y contestara, "Nos conocimos en Dalton, como supongo que ya sabes. En ese momento, yo no estaba muy bien anímicamente, y Blaine fue un gran amigo y sostén. Y…respecto a lo de qué hago con un humano, solo te diré, que no me gusta que me digan con quién tengo que estar o que se presuponga que por mi condición sólo puedo elegir entre los lobos de mi manada o lobos de manadas hermanas. Quiero poder elegir a quién yo quiera, libremente", dijo Kurt enfatizando esa última palabra.
Sebastian asintió con comprensión. Entendía que Kurt no quisiera sentirse obligado a unirse a alguien impuesto, sin embargo, había algo que no acababa de entender y decidió preguntar "Te entiendo muy bien Kurt y tienes razón eso. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en cómo Blaine va a ser un buen compañero para ti cuando dirijas la manada. ¿Blaine sabe lo que eres?"
Kurt echó una mirada rápida a Sebastian y negó con la cabeza. "Él no sabe nada. En realidad, ni siquiera cree en los hombres lobo. Si se lo contara creo que pensaría que es una broma", añadió con una risa entrecortada, aunque Sebastian no pudo dejar de notar cierta amargura tras esa risa.
"¿Y crees que cuando se lo cuentes él querrá que le conviertas?"
"No", negó con la cabeza, "ser uno de los nuestros es difícil ya habiendo nacido así, no me imagino teniendo que aprender a su edad a ser un hombre lobo", añadió Kurt.
"Sí, es difícil. Lo sé por propia experiencia", dijo Sebastian con tristeza. Kurt le miró de repente y paró el coche en el arcén de la carretera.
"Lo siento mucho. No me acordaba. Mi padre me contó que fuiste convertido cuando eras pequeño", dijo Kurt con pesar girándose para mirar a Sebastian y alargando una mano sobre su hombro. Éste al notar la mano de Kurt sobre su hombro no pudo dejar de estremecerse ante el contacto cálido de la mano de Kurt.
"Gracias. Fue hace mucho tiempo", contestó Sebastian mirando directamente a los ojos azules de Kurt que le miraban a los suyos sin apenas pestañear. "Pero sí, es muy difícil. Si no hubiera tenido la ayuda de Cassandra, la mujer que me crio, y de mi manada, estaría muerto"
Kurt le sonrió con compasión y a Sebastian le pareció ver los ojos de Kurt brillar más de lo normal mientras le observaba. Por un instante, Sebastian se olvidó de lo que estaban hablando, solo observando los rasgos de Kurt más de cerca de lo que jamás había tenido oportunidad antes. Sus ojos brillantes y azules, su boca sensual, su piel pálida y perfecta y…su olor. Sebastian podía oler el aroma de Kurt y estaba volviéndole loco, como si una cuerda invisible tirara de él hacia el muchacho sentado frente a él.
Kurt parecía asimismo extasiado observando el rostro de Sebastian fijamente. Sin embargo, el momento pareció romperse cuando Kurt frunció ligeramente su ceño, como si de repente algún pensamiento le hubiera hecho salir del trance, y así, de repente, Kurt apartó la mirada de Sebastian.
"Por eso yo nunca podría pedirle a Blaine que se transforme en un hombre lobo. Le cambiaría para siempre a él y a nuestra relación. Sé que él no sería feliz siendo un hombre lobo", añadió Kurt con tristeza.
"Entonces, ¿qué harás con él? ¿le vas a decir lo que eres? ¿vas a romper con él?", preguntó Sebastian aún deseando que el momento anterior no se hubiera roto.
"¿Por qué iba a romper con él?", preguntó irritado Kurt.
Sebastian se sorprendió ante el tono de Kurt. "No sé, perdona. Sólo me preguntaba qué cómo podrás ser el alfa de nuestra manada si no te apareas", explicó Sebastian.
"No necesito aparearme ni tener un compañero. Puedo dirigir la manada yo sólo", dijo Kurt con convicción falsa.
"No estoy diciendo que no crea que no podrías ser un alfa fuerte para nuestra manada sin necesidad de aparearte pero creo que puede ser difícil, puedes sentirte solo en muchos momentos. ¿Estás seguro de que amas tanto a Blaine que estás dispuesto a aceptar tu carga solo, sin el apoyo de un compañero?", preguntó Sebastian.
Kurt no respondió. Las palabras de Sebastian parecieron tocar algo profundo en Kurt que simplemente permaneció en silencio durante un momento, antes de romper el silencio, "Tenemos que ponernos en marcha. Ya llegamos tarde a la reunión"
Y con eso, Kurt arrancó el coche y empezó a conducir con el silencio volviendo a emerger entre ellos, solo que a diferencia de antes, con la conversación que ambos acababan de sostener llenando sus pensamientos.
K&S
La reunión en casa de Burt sirvió a Sebastian para conocer a todos los miembros de la manada en su forma humana y que todos conocieran a Sebastian. Algunos incluso le preguntaron acerca de su vida anterior en Francia.
Durante toda la reunión, Sebastian se dio cuenta de que Kurt permaneció callado en un rincón de la sala, como si estuviera todavía enfrascado en la conversación anterior.
Al final de la reunión, cuando todos estaban en el porche de la casa, Santana se acercó a Sebastian.
"Bien, es bueno tener a alguien más de nuestra edad en la manada, aunque negaré que eso signifique que esté contenta con tenerte aquí", dijo mientras le guiñaba el ojo y caminaba hacia donde estaba Kurt con Puck hablando al lado del coche de Kurt. A mitad de camino, Santana se giró, "¿Vienes con nosotros o qué?", preguntó mientras Sebastian asentía repetidamente y se apresuraba para unírsele de camino al coche para dirigirse al bosque.
K&S
