Capítulo 10

RECUERDOS

"…estuve viviendo con Kazuo por estos seis meses de la manera en que me hubiera gustado vivir contigo…"

Abrí los ojos. ¿Por qué salió esa frase de mi boca?

Tengo un dolor en el pecho. Me duele el alma y el corazón. Suspiro. Aún permanezco en silencio. Me reclino hacia atrás y me acomodo en el respaldo de la silla. Creí que venir a trabajar en mi día libre me despejaría un poco pero me equivoqué. Que soledad tan abrumadora abraza al estudio, y yo, en medio de todo esto, recuerdo las cosas más simples que viví con Yuki, aquellas que me hicieron más feliz.

Cierta tarde de otoño, salimos a caminar, fue aquella la única ocasión en la que accedió. Vestíamos como siempre, no había ningún cambio. Yo con mis pantalones de mezclilla ajustados y un suéter holgado, por ser unas cuantas tallas mas grande, y él, con su pantalón negro de vestir, una camisa azul, una gabardina negra y sus lentes oscuros. Ese día simplemente caminamos, no hubo una palabra en todo nuestro recorrido. Yo miraba feliz los escaparates de las tiendas, mientras que él fumaba lentamente un cigarrillo. Las parejas que pasaban a nuestro lado iban tomadas de las manos, se lanzaban miradas cómplices y reían. Algunas iban abrazadas y yo, al verlas, no podía evitar el sentimiento de tristeza y soledad que me llegaba, pero al girarme para verlo a él, se me olvidaba todo aquello, el tenerlo en ese momento, a mi lado, era lo mas importante. Insistí en que fuéramos al parque en donde nos conocimos. El no dijo nada al respecto, solo siguió caminando atrás de mí, fumando.

Recuerdo el sol. El tibio calor del atardecer. Caminamos por encima de las hojas secas, escuchando su suave crujir al pisarlas. Nos sentamos bajo un árbol. Nuestras sombras se reflejaban en el rojizo paisaje. Todo tan dulce y tan tranquilo. En ese momento no había ninguna pena en mi interior. Pronto comenzó a oscurecer, Yuki solo susurró un" regresemos ya". Apenas nos levantamos y una ráfaga de viento nos cubrió con los restos de las hojas, Yuki me atrajo hacia si y me abrazó, cubriéndome con su gabardina. Yo abracé su cintura. Y por fin, el viento cesó.

Aún hoy no pudo entender que significó ese abrazo para el. Pero para mí, fue una muestra de que, por lo menos, hubo un tiempo en el cual en verdad nos amábamos. Un tiempo en el cual, simplemente, sobraban las palabras.

Llamaron a mi celular. Miré la pantalla. Era Kazuo. Limpié la delgada lágrima que recorría lentamente mi mejilla. Sentí una punzada de culpabilidad cuando respondí a la llamada.

- ¡Hola cariño!

- Que bueno que me llamas. Estaba muy aburrido.

- ¿Estás en el trabajo?

- Si, pero estoy solo, no hay nadie en el estudio

- Bueno, voy por ti y nos vamos por ahí, ¿De acuerdo?

- ¡Si!

- Ok, nos vemos.

Miré mi reloj y suspiré de nuevo. Que sería lo que resultaba mas triste en mi vida, ¿El haber fracasado mi relación con Yuki, el encontrar a Kazuo para luego dejarlo para regresar con Yuki, o el haber vuelto con Yuki?

Yuki, Yuki, Yuki...

Ojala nunca nos hubiéramos encontrado en ese parque. Me arrepiento tanto y me duele.