Errores en ubicación todos míos, nunca he estado en Alemania.


Risas. Estaba rodeada de risas. No sabía dónde estaba pero era un lugar apacible, un lugar campestre con un lago y cisnes. Había muchos cisnes. Suspiró.

No parecía un lugar tan horrible en absoluto. Estaba encantada de descansar en un lugar tan bonito aunque todavía no sabía muy bien dónde estaba... o con quién. Se detuvo a admirar el paisaje verde mientras caminaba hasta sintió que alguien le sacudía el pantalón que llevaba puesto. Cuando miró hacia abajo una niña pequeña de rizos castaños le saludó.

- Hola mon petite chérie - se agachó para quedar a la altura de la niña pequeña que no tenía más de tres años - ¿Qué haces aquí bebé? ¿Dónde está tu maman?

- Maman... - la niña se volteó indicando la figura de pie en el lago de los cisnes - Mommy... cines... mommy...

- ¿Quieres que te lleve dónde tu mommy? - ella preguntó con una sonrisa y la niña pequeña asintió. - Très bien, vamos a llevarte donde tu mamá.

Tomó la mano de la pequeña niña que lucía un precioso vestido azul y se acercó con cautela a la figura de pie que no volteó ni siquiera cuando estuvo frente a ella.

- Excusez - moi - llamó en tono suave a la mujer que todavía no volteaba - ¿Esta pequeña es su hija? ¿Madame?

Intentó tocar a la mujer pero cuando lo hizo desapareció, fue tanto el susto que dio un respingo y se echó para atrás teniendo cuidado de no soltar a la niña que todavía llevaba de la mano.

- Esto es extraño - murmuró para sí y luego miró a la niña - ¿No es cierto bebé? ¿Bebé...?

Agachó la cabeza y se dio cuenta que la niña también había desaparecido, su mano sólo sujetaba aire. Volvió a levantarse llamando en voz alta a la niña pequeña, pero nadie le respondió y fue cuando se dio cuenta que ya no estaba en un parque junto a un lago de cisnes sino en una pesadilla. Cerró los ojos y cuando los abrió de nuevo se descubrió en su rancho, en su propia cama junto a Cosima.

- ¿Cosima? - llamó a su amor que estaba sentada de espaldas a ella - ¿Cómo puedes estar...?

- Me dejaste... - la voz de su chérie sonó tan fría que Delphine no pudo evitar sentir escalofríos - Me dejaste Delphine.

- Non... - la rubia negó con la cabeza acercándose a su amor para hacerle frente, cuando Cosima por fin se volteó, ella gritó. La mujer que tenía delante era un espectro. Era el cuerpo de Cosima pero era grotesco, tenía el vientre abierto en canal donde podía ver las vísceras, un útero vacío, y la mujer que la miraba con ojos negros vacíos al mismo tiempo que le reprochaba el abandono y se acercaba a ella con las manos ensangrentadas.

- Pagarás - el espectro de Cosima se abalanzó sobre su cuerpo y atacó su vientre con las manos - Pagarás, como lo hice yo...

- ¡No...! - Delphine gritó con desesperación y el cuerpo doblado de dolor - ¡No Cosima! ¡Yo te amo! ¡Cosima...!

- ¡Ahhhhhhhh!

Un grito desesperado. Era todo lo que se podía oír además del ajetreo dentro de la habitación. Luego más gritos y una voz angustiada pidiendo fuerza.

- ¡Aguanta Delphine...! - Neil le pidió con ahínco mientras trasladaba el cuerpo de la joven rubia hasta el sofá de su casa en Sur-Marque. - ¡Siobhan necesitamos ayuda aquí!

La chica irlandesa salió de la cocina seguida de Krystina y Miri que gritaron cuando vieron a sus chicos traer en brazos a Delphine. Se sorprendieron de verla desnuda de la cintura para arriba, pero se sorprendieron más de verla con una herida de bala en el costado.

Siobhan asintió y corrió en busca de su maletín médico, mientras Miri que sabía lo que había que hacer, corrió a la cocina para hervir agua y Krystina a la habitación por mantas y toallas.

Todo eso mientras James mantenía una mano presionada en el vientre de Delphine, intentando no desmayarse por la cantidad de sangre que la chica estaba perdiendo. Neil trató en lo posible ponerla cómoda y Tommy hizo lo mismo cuando su mujer llegó con las mantas. Krystina había decidido cubrir los pechos de Delphine con una manta a modo de sujetador para dejar el resto de su torso al aire, pero cubrió también sus piernas intentando evitar que entrase en un shock. Acomodó también su cabello a un costado y se dio cuenta que tenía el labio inferior partido en dos. Iba a necesitar puntos de sutura en el labio, ella supo que quien fuera la persona que le había pegado, lo había hecho con ganas de hacerle mucho daño y no lo entendió.

- ¡¿Cómo es que ha ocurrido esto?! - ella le preguntó a los chicos en tono tenso - ¿Por qué está herida de esta manera? ¿Dónde está Cosima?

- Se la llevaron - Neil respondió con cansancio alejándose de Delphine cuando apareció Siobhan con su maletín médico - Fue su madre, fue... espantoso. Si no hubiésemos llegado cuando lo hicimos quizás ella estaría muerta.

- Pero no lo está, así que no te angusties cariño - Miri que había escuchado la angustia de su esposo lo consoló - Ayuda ahora explicaciones más tarde, vamos.

Los chicos asintieron y Siobhan se encargó limpiar las heridas de Delphine. Por fortuna el disparo había sido entrada y salida así que supo que sólo tendría que coser ambas laceraciones y rezar para que la chica no tuviera problemas con las infecciones.

- Necesitaremos una transfusión de sangre chicos - la joven pelirroja informó - ¿Alguno sabe por casualidad su grupo sanguíneo?

- No - Tommy respondió y Neil y James dijeron lo mismo. La única que podía saber esos datos era Cosima, pero la chica no estaba presente.

- Bien entonces - Siobhan asintió - Tendremos que improvisar - O positivo es la más común así que esperemos que sea de ese grupo. Neil tenía ese grupo sanguíneo así que se ofreció a donar su sangre. La chica irlandesa aprovechó que Delphine estaba todavía semi inconsciente para coser sus heridas, esperando que el dolor de la aguja no la despertara.

Segundos más tarde sus gritos de dolor le avisaron que no había tenido suerte.

A pesar de estar herida, Delphine se movió y gimió en voz alta llamando a Cosima. Gritó cuando el dolor la atacó de lleno y cuando abrió los ojos se vio rodeada por sus amigos.

- ¡Cosima...! - la rubia gritó de nuevo con la voz ronca - ¡Fuego...! ¡La casa...! ¿Dónde está Cosima? ¡Cosima...!

- ¡Cálmate Delphine! - Neil se acercó a la rubia y cogió su rostro con delicadeza para llamar su atención - Estás herida cariño, no estás en casa. ¿Entiendes lo que estoy diciendo? - la rubia asintió con tristeza - Estás en nuestra casa Del, en nuestro sofá y Siobhan está intentando curar tus heridas. ¿Recuerdas lo que pasó?

- Se la ha llevado... - Delphine rompió en llanto cuando recordó de golpe todo lo que había ocurrido hace poco tiempo - Ella llegó... no sé... cómo nos encontró pero esa mujer... ¡Se llevó a mi chérie...! ¡Se llevó a Cosima...!

La rubia lloró y gritó aún más fuerte cuando se dio cuenta de todo y le hizo muy difícil a Siobhan que pudiera curarla. Delphine no quería nada, no quería seguir luchando y eso fue lo que les dijo a todos.

- ¡Debieron dejarme morir...! - ella lloró con desesperación - Ya no tengo nada...

- Tienes un bebé que todavía no nace - Neil le recordó con severidad - No seas egoísta y sólo pienses en ti, no te olvides de tu bebé y de Cosima que estoy muy seguro que debe estar peor que tú ahora mismo.

- Tendré un bebé al que no le voy a poder ofrecer nada Neil - Delphine negó con la cabeza gruñendo cuando sintió la aguja morder la piel de su costado. Siobhan le había inyectado anestesia local pero todavía podía sentir la aguja y el hilo de sutura atravesando su piel - Ellas estarán mejor sin mí... Tendrán todo lo que yo nunca podré darles. Debieron dejarme morir...

Neil negó con la cabeza y se alejó del sofá. Estaba tan enojado con Delphine que no encontró mejor manera de desahogarse de su frustración que pegarle a la pared con el puño.

Él todavía podía oír los gritos. Se había despertado con ellos además de con los ladridos de los perros, que él sabía que no ladrarían sino sintieran que algo malo estaba pasando. Eso lo alertó de que en realidad algo malo sucedía y le avisó a Miri que iría a ver a las chicas al rancho, ya que el problema parecía venir de allá.

- Ten cuidado amor - la morena suspiró y se levantó a preparar café, no se quedaría tranquila sin saber de su marido. Lo acompañó a la sala luego de vestirse y descubrió que Tommy, Krystina, James y Siobhan también estaban despiertos, esperándolos.

- ¿Ustedes también sienten que algo malo está pasando? - Neil preguntó y los chicos asintieron – Si, yo también.

- Yo escuché gritar a Cosima - Tommy dijo con preocupación y miró a su mujer, Krystina asintió - Nuestra habitación da para la parte donde está el rancho. No estoy muy seguro si fue ella pero parecía.

- Tenemos que ir - James opinó a su vez que miraba a Siobhan y también asentía - Asegurarnos de que están bien.

- Es cierto - Neil dijo - Y es mejor que vayamos en tu auto Tommy, será más rápido que los caballos.

- En marcha entonces - el americano asintió y los tres chicos se despidieron de sus esposas con un beso. Estaban asustadas pero confiaban en que todo saldría bien.

El trayecto en el Toyota Yaris sport negro de Tommy desde la casa hacia el bosque, fue más rápido de lo que pensaron que sería y en menos de media hora llegaron a destino. Justo para ver a Cosima siendo sacada a la fuerza por dos hombres al mismo tiempo que una mujer elegante vestida de negro se paraba frente ella. La chica de rastas estaba desnuda de la cintura para arriba, pero aun así se enfrentó a la mujer y los tres chicos se sorprendieron mucho cuando ellos la escucharon llamándola madre en tono despectivo.

- ¡Santa mierda! - Tommy exclamó en voz baja y Neil le hizo un gesto para se callara - ¿Esa es la madre de Cosima?

- La última pariente directa del Rey Luis II de Baviera - susurró James igual de sorprendido - Increíble.

- Silencio chicos - Neil amonestó en un susurro - No me dejan oír lo que está pasando.

Los chicos estaban cerca lo suficiente para saber que la mujer estaba dispuesta a llevarse a Cosima, y tuvieron que ver cómo la encerraban en el auto mientras ella gritaba por Delphine y que ellos no vieron por ninguna parte, pero que sabían estaba en problemas.

Las siguientes palabras gritadas por Cosima así lo confirmaron.

- ¡No...! - ellos oyeron que Cosima gritó y luego la vieron desaparecer dentro de un auto de lujo - ¡No le hagas daño madre! ¡Por favor te lo ruego...! ¡Delphine!

Cuando escuchó la desesperación de su amiga Tommy quiso salir a ayudarla, pero Neil lo detuvo.

- ¡No Thomas! - él exclamó con severidad - ¡No podemos hacer nada!

- ¡Pero se la está llevando! - el joven americano gritó de vuelta muy angustiado - ¡Tenemos que ir a por ella!

- Lo sé Tommy, pero no podemos - Neil dijo con seriedad - Sé que Cosima nos necesita, pero Delphine también nos necesita. Ella está dentro de esa casa y-

- Chicos... - James interrumpió la charla de sus amigos con la voz temblorosa - Chicos, la casa...

- ¡Malditos hijos de puta! - Neil gritó y salió del auto mientras era seguido por James y Tommy a la casa en llamas. Tenían que actuar rápido si querían rescatar a Delphine a tiempo, así que no lo decidieron y se escabulleron por la parte de atrás donde el fuego todavía no lo quemaba todo. Lograron hacer un forado en la madera que por fortuna no era de roble sino de una madera más ligera en la esquina lateral de la casa, con un hacha que estaba cerca y que era de Neil y entraron a la habitación. Los tres maldijeron en voz alta cuando vieron a la rubia con la cara ensangrentada y una herida de bala en el costado, gimiendo en voz baja el nombre de Cosima. Ni siquiera se fijaron en que estaba desnuda de la cintura para arriba, ellos la cogieron y la sacaron de la casa en llamas lo más rápido que pudieron hacia el auto y regresaron con ella a la casa alquilada. Delphine había despertado durante el traslado al sofá y había gritado, pero se mantuvo semi inconsciente por mucho rato hasta ahora.

Neil podía oírla llorar y seguir llamando a Cosima. Él le había dado su sangre y ya no se veía tan pálida como antes, pero seguía quejándose. Al menos lo hizo hasta que Siobhan había terminado de coser su herida en la espalda y le había sedado un poco más para mantenerla tranquila.

Krystina en tanto se había encargado de curar el labio partido de la rubia y acabó poniendo pequeñas bandas en la herida para mantenerla limpia.

- ¿Qué hacemos ahora Neil? - Tommy preguntó en tono apagado cuando ya no pudo escuchar el llanto y los lamentos de su amiga - ¿Qué haremos con ella? ¿Qué pasará con Cosima?

- Ahora ustedes, todos ustedes, se irán a sus camas a descansar - Neil respondió con simpleza y los miró a todos con intención - Y me refiero a todos, eso también te incluye a ti Miri. La joven asintió a regañadientes porque quería quedarse con su marido, pero prefirió hacerle caso. - Cuidaremos de Delphine hasta que se recupere e iremos a rescatar a Cosima cuando Delphine pueda ser capaz de pararse por su propia cuenta. No antes, ¿Está claro muchachos? Esta noche me quedaré junto a Delphine para velar por ella. Mañana discutiremos mejor lo que haremos a continuación. Ahora a la cama, ya mismo. Vamos.

El grupo de cinco asintió y se fue a sus respectivas habitaciones dejando a Neil a cargo del cuidado de Delphine. Él se sentó en el sillón frente al sofá grande y trató de no mirar el reguero de sangre en la alfombra de la sala y el piso, que él sabía que la dueña de la casa les cobraría extra por ello a fin de mes.

- No te preocupes muchacha - él dijo con suavidad mirando el cuerpo herido y dormido de Delphine - Porque no estás sola. Volverás con tu chérie y tu bebé, te lo prometo. Te lo prometo...

Schwangau condado de Ostallgäu en Baviera, Alemania - Esa misma noche.

Cosima no se movía. Además de encontrarse atada y cubierta por un gran abrigo de gamuza negro que le impedía el movimiento, no se movió. No habló ni miró a nadie. Ella permaneció en silencio durante todo el trayecto en auto hasta el aeropuerto de Lille y tuvo dejarse llevar casi en volandas, hasta el lugar dentro del aeropuerto donde permanecía un jet privado esperando por la pequeña comitiva. Jarvinia y sus hombres iban adelante y la mujer no tardó en subir al avión seguida por los guardias que mantenían cautiva a su hija. Ellos mismos la dejaron en uno de los asientos reclinados de cuero negro todavía atada ahora con el cinturón de seguridad y se fueron dejando a ambas mujeres solas y sentadas frente a frente.

- Te encantará el viaje hija - la rubia mayor mencionó en voz alta sin importar que su hija no la mirara. Había perdido sus gafas en la pelea y le costaba más enfocar lo que había a su alrededor. La mujer remedió eso sacando un par de gafas nuevas de su bolso. Era una costumbre de Jarvinia mantener gafas nuevas para su hija en el bolso porque Cosima solía perder sus gafas cuando era pequeña. Se acercó a ponérselas antes que el jet despegara y Cosima tuvo que dejarla porque estaba desesperada por ver con claridad - De nuevo lamento todo esto Cosima, pero era necesario. Conozco muy bien tu carácter rebelde muchacha así que no correré riesgos contigo. Sin embargo agradecerás todo lo que pase de ahora en adelante porque volveremos a casa. Y no querida, no me refiero a la casa miserable que tenemos en los Estados Unidos, no. Estoy hablando de nuestra verdadera casa hija mía, el castillo Hohenschwangau en Baviera. Nos vamos a Alemania. Increíble ¿No te parece?

Cosima no respondió, pero su corazón retumbó en su pecho al saber que permanecería en Europa. Una parte de ella estaba feliz al darse cuenta que a pesar de todo lo ocurrido todavía permanecería en el mismo continente que su cachorrito...

La morena de rastas no sabía si Delphine estaba muerta o no. Lo único que recordaba con claridad era a su madre saliendo de su rancho con uno de sus hombres y que luego él encendía una especie de antorcha con un trozo de madera y lo lanzaba dentro de la casa. Luego vio las llamas y su mundo se volvió negro por un momento, hasta que volvió a ver a su madre junto a ella en el auto.

Todo lo que sabía Cosima era que Delphine podía estar muerta, que podía haber muerto calcinada dentro del mismo lugar en el que había sido tan feliz con ella, pero su corazón le decía que seguía viva. El bebé en su vientre le decía lo mismo y quería creer en esos sentimientos. Que Delphine no estaba muerta.

Hacía mucho tiempo que no estaba en esta parte de Europa. La última vez que había estado en Baviera Cosima tenía tres años y no recordaba mucho de aquella experiencia. Lo único que recordaba era estar en una casa tan enorme que llegaba a cansarse de recorrerla corriendo por los pasillos, a pesar que su madre siempre le criticaba que no debía correr por el castillo como los niños salvajes.

Cosima también recordaba sentirse muy sola entre esas paredes y de noche le costaba mucho dormir, porque su habitación tenía un inmenso cuadro de un hombre muy viejo y del que su madre le contó que era un rey y que ella estaba en su casa. Ingenuamente le preguntó si él vendría al castillo y su madre se rió, diciéndole que el hombre llevaba muerto y enterrado desde hace siglos en el mausoleo familiar, en un cementerio cercano al castillo.

Cosima se había asustado mucho de saber que había un cementerio tan cerca del lugar donde dormía, pero llegó a acostumbrarse a vivir por un tiempo en un lugar tan increíble. El castillo parecía de cuentos, estaba situado en un acantilado en el condado del cisne en Schwangau cerca de Füssen y sólo se podía acceder a él por un pasadizo subterráneo en la ladera de la montaña que da al acantilado. Todo el perímetro del castillo estaba rodeado por guardias con perros de caza y por un sistema de vigilancia que monitorizaba los alrededores las veinticuatro horas al día todos los días.

El jet no demoró demasiado en cruzar Bélgica desde el aeropuerto de Lille y tardó menos en llegar a su capital, Múnich. Luego hicieron el recorrido en auto desde Múnich tomando la rampa hasta la carretera A96 y siguió la ruta 24 Landsberg a Lech-West. Luego el vehículo tomó el carril derecho para tomar la vía de acceso B17 en dirección a Füssen y por último el auto giró a la izquierda con dirección a ColomanstraBe en Hohenschwangau. El auto estaba siguiendo una ruta preciosa llena de caminos arbolados, pero Cosima no tenía ojos para nada a su alrededor. Estaba agotada del viaje y lo único que quería era dormir. Cuando el auto se detuvo en las faldas del acantilado donde se erigía el castillo, Cosima se dio cuenta que el conductor tenía que presionar un botón escondido dentro del auto para abrir las puertas de piedra que hacían de entrada oculta al castillo. La morena sabía de otros caminos cruzando la ladera de la montaña, pero esos caminos no estaban señalizados y eran muy peligrosos. Ella sabía que se podía acceder a ellos a caballo y luego continuar un camino sinuoso en alzada, hasta llegar a una cueva oscura que era otro pasadizo de emergencia para entrar y salir del castillo.

Cosima recordaba esos detalles porque eran las historias que pudo oír de pequeña gracias a sus tutores. Entraron al castillo y la comitiva fue recibida por dos hombres y dos mujeres. Un señor mayor que era servidor personal de su madre, al que Cosima sólo conocía como Schmidt. El otro hombre era el guardia personal de su padre llamado Franz Faber, un hombre de aspecto severo pero amable y su esposa Sabine, una chica mayor que Cosima y la única a la cual la morena le tenía estima. Sabine siempre había sido buena con ella y le contaba historias. Ella estaba acostumbrada a la mujer rubia de ojos azules y mirada suave, pero no así a la otra rubia de ojos claros que la acompañaba y que era el ama de llaves del castillo llamada Heidi Adler. Por supuesto ella era la mano derecha de su madre y era tan severa como la mujer que la adoptó sino más. Siempre le tuvo miedo y ese temor no se detuvo ni siquiera cuando Cosima ya era adulta. La morena casi corrió a los brazos de Sabine y la chica se sorprendió mucho de verla en el estado tan lamentable que se encontraba.

- ¡Oh mi Dios Frau Cosima! - la rubia abrazó a la chica que no había visto hace tanto tiempo - ¡Mire por dios cómo está!

- Necesito que lleves a mi hija a su cuarto de infancia - Jarvinia ordenó en voz alta a la rubia más joven que asintió - Cuida de ella y dale de comer y por ningún motivo muchacha, ninguno, la dejes salir de su habitación. Cosima necesitará cuidados especiales, así que deberá permanecer en su cuarto mientras dure su embarazo. ¿Está claro?

- Wie Sie wünschen, ma'am (Como usted ordene señora) - la chica respondió en tono educado y se llevó a Cosima al interior del castillo que había sido remodelado hace muchos años. Los grandes pasillos de piso de mármol y paredes de piedra seguían decorados con inmensos cuadros del Rey Luis II y su padre Maximiliano II. Otros cuadros famosos mostraban escenas de la edad media y había muchos otros con imágenes de caballeros.

Luego de ver a su hija marcharse se dirigió a los tres miembros de su personal que todavía esperaban sus órdenes.

- Ustedes tres, síganme - la mujer mayor ordenó y los hombres se cuadraron ante ella, la rubia más joven dio un saludo educado y los cuatro desaparecieron por un pasillo contrario al que habían tomado Sabine y Cosima. Jarvinia se había encerrado con ellos en su despacho privado tras unas puertas dobles de roble y no salieron de ahí hasta bien entrada la noche.

Mientras tanto, Cosima siguió a Sabine hasta el vestíbulo donde estaba el ascensor que la llevaría a la torre norte donde estaba su cuarto. Cruzar las amplias galerías hasta la caja de metal había sido cansino para la morena, pero la compañía silenciosa de la rubia la mantenía en calma.

Sabine por su parte se dio cuenta del estado de ánimo de su joven patrona, así que decidió no decir nada y mantenerse como una compañía silenciosa mientras subían los casi seis pisos que separaban el vestíbulo de la torre norte donde estaba el cuarto de Cosima.

Habitación que ocupaba todo el último piso y que cuando lo volvió a ver Cosima, todavía mantenía la cama tamaño Queen adornada con dosel blanco, una mesa de noche de madera blanca y un pequeño clóset del mismo estilo en la esquina derecha de la habitación. Un baúl con sus juguetes de infancia se encontraba a los pies de la cama y frente a esta el mismo retrato que había atemorizado a Cosima de pequeña, la imagen del Rey Luis II.

Cosima se sentó en la cama de mantas blancas y dejó que Sabine le quitara el abrigo que llevaba puesto. La rubia se sorprendió al verla semidesnuda, pero una vez más quedó en silencio mientras salía de la habitación hasta el cuarto de baño con la intención de prepararle un baño caliente a su niña. El embarazo de Cosima la había tomado por sorpresa también, pero mantuvo sus pensamientos para sí misma intuyendo que la propia morena hablaría de eso con ella en su propio tiempo.

Regresó a la habitación, sacó las gafas de su niña que todavía tenía puestas y se llevó a Cosima hasta bañera llena de agua cálida. Terminó de desnudarla y la ayudó a entrar al habitáculo de porcelana blanca con patas en forma de garras de león. Fue en ese momento que Cosima pudo romper en llanto y Sabine la abrazó sin importarle que estuviera mojando su ropa, sólo quería consolar a la chica que quería tanto y cuidarla.

La morena lloró en los brazos de Sabine hasta que no le quedaron más lágrimas y se hundió en el agua hasta que su nana la hizo salir de la bañera.

En tanto, Sabine la vistió y le secó el cabello, le dio de comer y la ayudó a recostarse bajo las mantas, recostándose junto a ella y abrazándola hasta que se durmió. Lo único que logró oír la rubia antes que la chica se durmiera fue una sola palabra, un nombre...

Delphine.

Dos meses más tarde - Bosque Sur-Marque Lille, Francia...

Dos meses. Era lo que había tardado Delphine en recuperarse de sus heridas. Dos meses cargados de angustia y dolor que la rubia por fortuna no había tenido que vivir sola. Durante todo ese tiempo su grupo de amigos la acompañó, le ayudó en todo lo que necesitaba, e incluso le tiraba de las orejas cuando Delphine caía en sus estados de melancolía y pesimismo en las que a menudo lloraba la ausencia de su chérie.

Ella había tenido que acostumbrarse a vivir con la pena y el dolor físico constante que acompañó su recuperación durante esos días, e intentó llevar una vida silenciosa y austera para no incomodar a los chicos que habían hecho tanto por ella.

Cuando por fin pudo moverse, a Delphine le gustaba explorar el bosque. No se atrevía a quedarse mucho tiempo en la zona donde antes estaba su rancho, porque los recuerdos y la angustia de lo que había pasado ahí la debilitaban tanto que era incapaz de moverse. Para los chicos ya era común verla en estados catatónicos. Se habían asustado mucho la primera vez que salió de la casa, sin avisarle a nadie que se iba al rancho y ellos sólo la vieron regresar en la noche, pálida como un fantasma y con el cuerpo tembloroso a punto de desmayarse. Delphine tenía la mano firmemente aferrada al costado donde tenía la cicatriz de la herida de bala y cuando Siobhan se hizo cargo de atenderla, se dio cuenta que la cicatriz estaba enrojecida e inflamada y que Delphine sufría de fiebre, no demasiado alta pero sí de consideración, lo que llevó a la chica irlandesa pedirle a los chicos que llevaran a Delphine a un hospital. Temía que la herida que todavía no cicatrizaba por dentro estuviera infectada. Neil y los chicos estaban a punto de llevarse a la rubia en el auto de Tommy pero Delphine se negó en rotundo.

- No hospital... - ella se quejó en voz alta cuando cayó al sofá casi de golpe y Neil y Tommy la ayudaron a recostarse - Puedes tratarme aquí Siobhan, no quiero... ¡Oh mon dieu...! No quiero hospitales...

- ¡No puedo atenderte aquí cariño, tus heridas pueden estar infectadas! - la pelirroja negó con nerviosismo - ¡Tienes que ir a un hospital! Además no tengo todo lo necesario, sólo lo básico. Me faltan sedantes y tengo pocos antibióticos es muy peligroso que-

- ¿Puedes mandar a comprar...? - Delphine había agarrado a la chica de la solapa de la blusa y gimió - ¿Conseguir todo lo que falta? ¿Por favor mon ami...? No quiero ir al hospital...

Siobhan miró a Delphine con tristeza y luego a Neil que no dudó en asentir.

- Iré con Miri en el auto de Tommy si tú me das una lista de lo que vas a necesitar Sio - él respondió con una sonrisa tensa y miró a Delphine - No te preocupes cariño, te cuidaremos. Tú sólo aguanta ¿Bueno? Hazlo por Cosima.

- Lo haré Neil, aguantaré… - Delphine respondió con una sonrisa igual de tensa y cerró los ojos al tiempo que tragaba saliva con fuerza - Pero por favor no te demores demasiado...

Neil asintió por última vez y esperó a que Siobhan le escribiera el pedido en un papel, cuando la chica pelirroja lo hizo, él se despidió del grupo y salió a la calle con Miri siguiéndolo de cerca. Krystina, James y Tommy se encargaron de trasladar a Delphine desde el sofá hasta la mesa grande del comedor porque sería mucho más fácil para Siobhan tratar sus heridas en una superficie plana. Ellos intentaron no emocionarse con los gritos y gemidos apagados de angustia de la rubia que a pesar de todo lo que estaba sufriendo, trataba de no demostrar dicho sufrimiento.

Krystina cubrió las piernas de Delphine con una manta dejando su torso cubierto sólo por su sujetador deportivo. Siobhan decidió luego que era mejor desnudar a Delphine a su ropa interior, después de hacerlo la cubrió con las mantas para mantenerla caliente.

Por fortuna no tuvieron que esperar demasiado para el regreso de Neil y Miri con las cosas de Siobhan. Ellos llegaron con más cosas de las que la chica pelirroja necesitaba, porque ella les había pedido bolsas de suero y catéteres, una sonda Foley, suturas, antibióticos, analgésicos, gasas y vendas. Todo lo necesario para una operación de emergencia.

Miri en tanto volvió a encargarse del agua y Krystina de juntar todas mantas que podía encontrar. Luego de dejar todas las cosas que necesitaría para a atender a Delphine, Siobhan se encargó de sedarla pero no por completo sino en la zona de la cicatriz que debía volver a abrir.

Delphine se había quejado un poco cuando sintió la aguja en la piel de su vientre, pero luego de eso se quedó tranquila, lo más tranquila posible ya que con la fiebre que sufría no paraba de temblar.

- James, ayúdame a mantener su cuerpo quieto - ella le pidió al joven de gafas - Delphine está temblando mucho y el movimiento es peligroso en su condición.

James asintió y sostuvo a Delphine de los hombros. Neil hizo lo mismo con sus piernas y Tommy se encargaba de alentarla cuando a pesar de tener analgésicos corriendo en su sistema, ella no podía evitar gemir de dolor en voz alta.

El sufrimiento espantoso de Delphine tenía muy nerviosa a Siobhan, pero la misma rubia intentó decirle que estaba bien.

- No te detengas... Sio - ella gruñó pero no gritó - Duele mucho... pero sé que pasará... confío en ti mon ami... Confío en ti...

Delphine había resistido casi toda la operación sin desmayarse hasta que una vez lo hizo cuando su presión arterial bajó de manera muy peligrosa poniendo a todos los chicos de los nervios.

Su corazón casi no latía, pero Delphine no estaba alerta para saberlo. Ella se encontraba sumida en un sueño profundo del que despertó con su chérie frente a ella.

- Hola cachorrito - la morena de rastas le sonrió con ternura al ver la expresión asustada de su amor. Acercó su mano a su rostro y acarició su mejilla. - Tienes que despertar ahora Del, nuestros amigos te necesitan, yo también y nuestro bebé también ¿Lo sabes?

Delphine quiso responder pero no le salía la voz, ella sólo pudo ver a su amor sonriéndole.

- Sé que estás asustada mi amor pero no tengas miedo - la Cosima de su sueño le prometió - No estás sola Del, no lo estás. Nunca te dejaré... Despierta cariño... despierta...

Delphine abrió los ojos de golpe con un suspiro profundo y eso asustó a los chicos que la llamaban y la alentaban a que volviera. Ella vio a las chicas y a Neil mirándola con los ojos llorosos y comprendió que habían pasado un tremendo susto por su culpa.

- Ahí estás cachorrito - Neil le sonrió con cariño - Bienvenida de vuelta.

Delphine había estado a punto de irse a dormir para siempre, pero había sobrevivido. Su chérie la había traído de vuelta al mundo de los vivos y permaneció en él hasta que pudo recuperarse por completo. O al menos lo suficiente sin sufrir una recaída aunque eso le haya tomado dos largos meses.

Meses que pasó encerrada en la casa por un tiempo y luego los pasó vagando por el bosque cuando necesitaba despejarse. Había vuelto a cazar y a pescar, tratando de colaborar un poco con toda la ayuda que sus amigos seguían brindándole.

Después, pasó una semana completamente aislada del grupo en una carpa cerca del lago donde estaba su rancho y usó ese tiempo a solas para meditar lo que quería hacer a continuación. Ella necesitaba ver a Cosima, saber de ella. Tommy le había dicho que Cosima no se había ido a Estados Unidos y que permanecía en Europa, en el castillo que pertenecía a la familia de su madre, se lo contó en un intento de animarla y el chico americano se sintió muy feliz cuando vio una chispa de emoción en esos ojos perpetuamente apagados. Cuando Delphine le preguntó cómo sabía todo eso, él le dijo que les había pedido información a sus amigos en Estados Unidos. Amigos que por supuesto tenían habilidades sociales e influencias que los padres del joven reprochaban. Thomas se había dado cuenta que era desaconsejable pedir la misma información a sus padres porque eran demasiado cercanos a la familia de Cosima y podía ser perjudicial su vínculo entre Delphine y él.

Así que les pidió a los chicos la misma cosa y ellos le dijeron que el único Niehaus que todavía seguía en San Francisco era Raynard Niehaus, el padre de Cosima.

- ¿Entonces mi chérie tiene antepasados nobles? - Delphine preguntó y luego sonrió con sorna - No me sorprende. Por la cantidad de dinero e influencia de sus padres yo siempre supe que eran importantes pero no cuán importantes. - ella luego se rió de sí misma - Ahora me siento peor de saber lo lejos que estoy de su liga, ¿saben? He arruinado la estirpe de la familia de Cosima y ese bebé que lleva en su vientre será... mon dieu…. Si su madre antes me odiaba, puedo imaginar lo que debe estar sintiendo ahora. Mi sangre ha arruinado su legado y si estuviéramos en la edad media eso lo habría pagado con mi cabeza. ¿Qué tengo yo que ofrecerles? Nada. No tengo nada, yo no soy nada.

- ¿La amas? - Neil le preguntó de pronto con severidad a lo que Delphine sólo asintió y él negó con la cabeza. - habló con más severidad - ¡Te hice una pregunta Cormier, respóndela! - ¿Amas a Cosima Niehaus, sí o no?

- ¡Sí...! - Delphine espetó con la voz quebrada y tragó saliva con fuerza, golpeándose el pecho con el puño - ¡Sí la amo...! Es todo lo que he hecho desde que la he conocido, Neil. La amo. La amo tanto que me duele. La amo tanto que me ahoga y este amor no me deja respirar. Tanto que... no estoy viva ¿Sabes? No sin ella, no sin ese bebé que lleva mi sangre. No sin ella Neil, no puedo... yo sólo, no puedo... porque duele mucho.

Delphine rompió en llanto y Siobhan la abrazó. Krystina le tenía cogida la mano y Neil estaba junto a Miri la miraron con tristeza. James y Tommy permanecía en silencio respetuoso.

- Entonces tienes una sola opción para dejar de sufrir cariño - Neil respondió en tono más suave pero todavía firme - Ir a por ellas. Tienes que ir a rescatar a tus princesas, Delphine Cormier. Es la única manera.

Delphine se quedó callada. No respondió a las palabras de Neil de inmediato, ni él la presionó para decir nada. La dejó sola esperando y rezando para que ella decidiera qué hacer por su cuenta.

Y lo hizo. Neil esperó el tiempo suficiente para ver a Delphine aparecer de su aislamiento autoimpuesto y respondió a sus palabras sólo con dos más.

- Lo haré.


El Castillo de Hohenschwangau es real así como el Rey Luis II de Baviera. He acomodado la historia real para encajarla con la ficticia. Para más información unos enlaces...

es**wikipedia**org/wiki/Castillo_de_Hohenschwangau

es**wikipedia**org/wiki/Luis_II_de_Baviera (Sólo reemplazar los asteriscos)