CAPITULO 10
POV. NARRADOR
Ahí donde las dos hermanas volvieron a cruzar sus caminos el tiempo pareció detenerse, el corazón latía desenfrenado en el pecho de Kuga que como auto reflejo se mantenía cubriendo a su pareja. La mayor observaba con malicia que por poco se materializaba en llamaradas de no ser porque era imposible, al contrario los orbes de Natsuki no alcanzaban a expresar la sorpresa y miedo de ver a quien años atrás creyó muerta. El viento que repentinamente se sintió tan frio movía lentamente la gabardina con capucha de Itsuki dandole un aspecto aún más letal a la luz de la luna.
Shizuru y Natsuki seguían inmóviles en su lugar, la oji rubí se percató de como castañeaban sus dientes por una ola de miedo, su cuerpo le gritaba saliera corriendo de aquel lugar donde dos chicas con complejo de titanes se enfrentarían.
-Parece que la pequeña Natsuki tiene una preciosa acompañante, que por cierto desprende olor a miedo-. Al instante se tensaron todos los músculos de la nombrada. Shizuru se abrazó a su espalda con fuerza deseando que lograran salir de ahí pero, ¿Realmente había salida a algo que hacía temblar a su ángel callejero?
-Itsuki ¿Cómo es que estas con vida?-. Natsuki coloco una mano sobre las que se abrazaban a su cintura. Itsuki dio dos pasos al frente quedando demasiado cerca, ya podía sentirse el calor que el cuerpo desprendía.
-Son cosas de la vida ¿No es así Natsuki?-. Kuga sintiendo un terror que hace años no experimentaba, desvió la mirada. Shizuru quería gritarle a su enemiga que no molestara a su bello ángel pero sabía sería una gran imprudencia.
-Déjala a ella fuera de todo esto, por favor-. Pidió mirando directo a los ojos del mismo color que los suyos. Como respuesta a su petición hubo una carcajada que parecía abofetearle.
-La chica ya está más que metida en nuestros asuntos, de una forma que ni siquiera imaginas, vendrá con nosotras-. Esa oración fue suficiente para hacer correr por las venas de Natsuki una carga de adrenalina, saco de su pierna el cuchillo que portaba y presionando un mecanismo este objeto ser transformo en una katana.
-¡ELLA NO IRA A NINGUN LUGAR CONTIGO!-. Con el filo de la espada señalo el cuello de Itsuki y esta sonrió pues eso era justo lo que estaba esperando. Del cinturón que ocultaba bajo la gabardina extrajo una katana negra.
-Entonces me obligaras a llevarlas a ambas por la fuerza-. Dirigió un ataque a Shizuru sabiendo que ese sería el punto más débil de su hermana.
Pero Natsuki conocía demasiado bien a la otra pelicobalto y sabía intentaría algo así, en un movimiento que los humanos comunes no hubieran logrado visualizar soltó el abrazo que Shizuru mantenía y bloqueo el golpe con su propia arma. Chispas iluminaron el oscuro callejón asiendo relucir aún más los dos pares de ojos, ambas gruñían, de no ser por la corta cabellera de la mayor podría decirse que era alguien luchando con su reflejo.
-Vete Shizuru-. Dijo mientras forcejeaba en una pelea que muy probablemente perdería pero al menos ella tenía que ser libre, Shizuru su encantadora musa no debía conocer los horrores de la mansión Kruger.
-Estás loca si crees que te abandonare-. Siendo algo inesperado para las dos espadachines, Fujino dio un puñetazo tan potente al rostro de Itsuki que le tiro al piso con ese único golpe.
Así comenzaron una danza muy especial donde golpes de espada, puñetazos y una que otra patada eran intercambiadas entre la sincronizada pareja y la experimentada guerrera. ¿De dónde había sacado Shizuru las habilidades para poder luchar a la par que las pelicobalto? En ese momento no tenía mucha importancia, ella solo quería poder cuidar a su Natsuki.
La katana de Itsuki hizo un corte sobre la mejilla de Nat aunque esa pequeña herida fue inútil pues curo al instante. Aprovechando el golpe que Shizuru dio al abdomen de la contrincante, Kuga hizo un corte en el hombro y dio un puñetazo al rostro asiéndole tomar distancia
-¡¿Por qué haces esto Itsuki?! ¡Yo quería creer en ti!-.De repente dejo de atacar y las otras dos desconcertadas pusieron distancia acercándose a la motocicleta lo más posible. Entonces algo que les desconcertó aún más sucedió, una triste sonrisa apareció en el rostro de Itsuki y las llamaradas de furia en sus ojos fueron remplazadas por cristalinas lágrimas
Pero así como ese par de gotas de tristeza brotaron en sus ojos, se evaporaron rápidamente por las llamas que volvieron a apoderarse. La sonrisa melancolica se tornó sádica y burlona. Dirigió la punta de la katana en dirección de la pareja que ya había montado en la motocicleta.
-¿De verdad crees que escaparas de mí?-.
-No planeo averiguar que nuevas ideas has tenido estos años Itsuki-.
Con el rugido del motor salieron con una velocidad impresionante, dejando atrás a la silueta que no hizo intento de seguirles, al menos no por aquel instante.
POV. NATSUKI
Llegamos a una pequeña plaza con poca iluminación, las bancas vacías y los arboles con ramas secas daban la impresión de que el lugar estaba muerto, olvidado por la humanidad. Ahí bajamos cuando estuve segura de encontrarnos absolutamente solas.
-Estas sangrando-. Te dije al ver un corte en tu antebrazo producido por la katana de Itsuki. Tome mi bufanda e hice un vendaje improvisado por sobre la herida que era profunda para evitar que te desangraras. Eso serviría por el momento, cuando estuviéramos en un lugar seguro podríamos brindarte la atención médica necesaria.
-¿Qué está sucediendo Natsuki? No entiendo qué diablos acontece. Primero intentaron matarme y ahí nos conocimos, después intentaron matarnos a ambas, asesinaron a dos de nuestras amigas solo para hacernos llegar una nota y ahora aparece de la nada tu hermana mayor intentando secuestrarnos-. Tu rostro era la representación de la perplejidad. Y aunque no me guste admitirlo Itsuki en algo tiene razón, Shizuru ya estás más que metida en mi vida, aun si decidiera alejarme serías un blanco de ataque. Me quite la chaqueta que traía puesta para darte abrigo ante los fríos vientos de invierno, la puse sobre tus hombros intentando no lastimarte.
-Prometo contarte todo lo que yo sepa una vez estemos seguras, aquí y ahora somos vulnerables-. Diste un paso más hacia mí eliminando la distancia que nos dividía, inclinaste tu cabeza uniendo nuestras frentes y abrazaste mi cintura.
-Confió y confiare ciegamente en ti Natsuki-. Me besaste dejando sentir tu amor a través de aquel antiguo acto de cariño, acariciando delicadamente mis labios, asiéndome sentir especial con sencillamente tenerte así de cerca. –Aunque todo el mundo dejase de creer en ti, yo estaré siempre a tu lado dándote todo lo que soy-. No soporte, te estreche contra mi pecho, aferrándome a la luz que colocabas en este oscuro sendero llamado vida.
-No habrá nada en esta ni otra tierra que de tus palabras me haga dudar, siempre creeré en la mirada que me ofrezcas y sin miedo a en el acto fallecer sobre todas las cosas te cuidare- . Selle mi promesa con un beso, para al igual que tu transmitirte mi sentir, el amor que me quema las venas e incendia mi piel, el amor del cual eres dueña.
Puse distancia sabiendo que de no ser así podríamos culminar nuestro asunto pendiente aquí, sobre las hojas del pasto. Sin ser necesario decir más ambas volvimos a subir a la motocicleta. Esta vez te di una pistola de alto calibre que llevaba guardada en un compartimiento de mi vehículo para que de ser necesario te defendieras sin tener que recurrir directamente al combate cuerpo a cuerpo.
Decidí tomar una ruta que sabía estaría infestada de tráfico, entre más testigos civiles cerca menos probable seria intentaran un movimiento en nuestra contra.
¿Qué diablos quería lograr Kruger? ¿Tenerme de vuelta? ¿Matarme? ¿Simplemente querer hacer mi existencia miserable? ¿Ho Realmente planeaba algo que afectaría a masas de gente completas? Si la mente humana es algo que funciona de misteriosas e infinitas formas ¿Qué podía esperar de la mentalidad tan retorcida y enferma de aquel ser?
Pasando unas cuantas cuadras más una especie de laberinto de calles se convirtió en nuestro panorama. Teniendo conocimiento de cómo se cruzaban cada una de esas rutas nos conduje hasta un edificio muy bien oculto, a primera vista igual que todos las demás estructuras ahí dispuestas. Introduje la motocicleta en el garaje y una vez dentro la puerta sello la entrada de manera que nada pudiera salir y mucho menos entrar sin mi autorización.
-¿Qué es este lugar Nat?-. Tomaste mi mano cuando comencé a caminar para guiarte al lugar donde se atendería tu herida. Bajamos en un ascensor lo que serían 5 pisos.
-Es el sitio más seguro dela ciudad-. Una puerta de acero se presentó en el camino. Un escáner de ojos me examino, cuando me identifico, me solicito una clave numérica que se conformaba de 20 dígitos y para al fin lograr abrir la puerta me pidió una llave especial que portaba como collar.
-Wow creo que no te vas con ligerezas Natsuki-. Sonreí por tu comentario realizado cuando observaste que a dos metros de distancia había otra puerta muy similar.
-Esta se abrirá cuando coloque mi huella digital y diga la oración que se ha programado para funcionar como llave-. Tal como dije coloque mi mano sobre el escáner y la voz cibernética me pidió el código oral.
-¿Pasa algo Natsuki?-. Sentí el calor de la sangre subiéndome al rostro, y la sonrisa en tu rostro me incremento aquel sonrojo.
-No nada, ya digo el código-. Voltee a la puerta y respire hondo.
-Te conocí sin esperarlo y me encariñe de tu persona, cambiaste cada minuto de mis días. Siendo solo tú, caí enamorada ante tus preciosos ojos de rubí, mi alma solo te pertenecerá a ti. Te amo Shizuru-. Al terminar de relatar el código que con tanto cariño escogí como llave la puerta se abrió dejando ver una sala de estar bastante amplia.
-Eres única Natsuki, también te amo-. Estrechaste mi mano y sin que me dieras tiempo a nada me besaste dando una ligera mordida a mi labio inferior.
Pasamos por la sala atravesando algunos pasillos, todos decorados de forma muy similar a la de mi departamento pero claro está sin ventanas. Te guie a la habitación donde se nos esperaban las chicas.
-¡MAI!-. Al momento de llamarle de una habitación salió la pelinaranja acompañada de Nao y Mikoto, al parecer habían estado jugando con la play station 3 de nuevo, lo supe por los sonidos del videojuego que salían del cuarto.
-¡Shizu-Chan Nat-Chan!-. Mikoto se aventó con cariño sobre nosotras y nos abrazo con fuerza. Restregando su cabeza contra mí pecho. Acaricie sus cortos cabellos diciéndole que Shizuru estaba lastimada por lo que debía dejar que nos pusiéramos de pie para poder curarla.
Pasaron cerca de 30 minutos en los que Mai cerraba la herida de Shizuru con total profesionalidad, después se despidió diciendo que quería una buena explicación de todo lo sucedido, pero por el momento nos daría privacidad para aclararle a mi amada musa sus dudas, o al menos las que yo pudiera contestar.
La lleve a la que vendría siendo mi habitación en esta fortaleza, ambas nos recostamos en la cama asiéndonos mutua compañía sin más contacto que el de nuestros dedos entrelazados. El techo decorado con un lobo que aullaba a la luna y estrellas capturo la atención de Shizuru.
-Es hermoso-. Sonreí al ver que seguías hipnotizada por la imagen, si se mantenía la vista fija podías llegar a percibir la vida emanando desde el techo.
-Me agrada la idea de que te guste pues yo lo pinte-. Un deje de sorpresa sobresalió en tu cara, dejaste de tocar mis dedos para tomar mi mano completa. Desviando la mirada del techo giraste la cabeza en mi dirección, tu bella sonrisa me robo el aliento como siempre que veo la felicidad en ti.
-Me sorprendes cada vez más Natsuki, debo admitir que no consideraba las bellas artes entre tus gustos o habilidades-. Ahora cambiaste de posición para quedar arriba de mí, mas no de forma provocativa como en algunas otras ocasiones. Nuestros corazones podían oírse mutuamente al juntar nuestros pechos, tomaron un solo ritmo y latieron al unísono.
-Entiendo tu sorpresa, he de suponer que siendo una motociclista que participa en peleas callejeras no se imagina con facilidad mi atracción por el dibujo y pintura-. Nuestros rostros a unos pocos centímetros, con tan suaves labios a mi alcance ¿Cómo resistirme a besarlos? Fácil, el sentirte cerca, el escuchar tu voz dedicada solo a mí, saber que nuestros latidos son uno solo. Todas esas sensaciones van más a ya de un deseo físico.
-Quiero saber todo sobre ti-. Si en mis manos estuviera te contaría hasta mi última memoria, cada uno de mis deseos y anhelos, mis más terribles miedos y más grandes pasiones. Pero hay cosas que inclusive yo misma no llego a saber ni explicarme sobre mi propia persona.
-Te digo lo mismo, quiero ser la persona que te conozca a la perfección, saber lo que deseas con tal solo mirar a tus ojos tan brillantes-. Posaste una mano en mi mejilla, el contacto entre mi piel caliente y la tuya algo fría causando una reacción placentera.
-Cuéntame Nat, ¿Qué es lo que de tu familia te divide? ¿Porque tu cuerpo tiembla cuando los nombran?-. Shizuru no tienes idea de lo fuerte y a la vez vulnerable que me siento en tu presencia, siento que puedo ser yo en cada una de mis facetas sin miedo a que me hieras.
-Cuando mi padre se dio cuenta de que yo… de que yo era diferente en más de un sentido todo se tornó horrible-. Sentí como mis ojos se cristalizaban cuando memorias comenzaron a llegarme cual flash back, las palabras amenazaron con asfixiarme pero fue tu mirada de preocupación y compasión la que me impulso a contarte la cruda verdad, mi cruel y corrompida vida.
-No tenía más que escasos 5 años cuando inicio toda pesadilla-.
FLASH BACK
-Papi ¿Qué estas asiendo? Dijiste que nadie podía bajar ahí ¿Dónde está mami? -. Con inocencia una pequeña de cabellos cobaltos que le llegaban hasta la espalda seguía a su padre sin entender que sucedía, iban bajando por unas escaleras al sótano lugar que nadie tenía permitido ver. Últimamente se comportaba de una manera algo extraña a ojos de la niña, siempre había sido frio pero ahora era perturbadora la forma en que veía a su segunda hija.
-Ya te dije que está ocupada-. La mujer llevaba 3 días sin aparecer, no había quien le brindara calor a la pequeña Natsuki. Se sentía por completo sola y cierto miedo le invadía cuando su cuerpo tenía reacciones que no comprendía muy bien.
Una voz dentro de su cabeza le grito con fuerza que saliera corriendo, que huyera de las garras de su progenitor pero la inocencia e ingenuidad no le permitieron obedecer al instinto que gritaba desgarradoramente por ser escuchado. Fue cuando también su cuerpo sintió una rara sensación, una especie de temblor como una alerta biológica, fue ese momento cuando comprendió que algo malo estaba por suceder pero desgraciadamente fue demasiado tarde.
El hombre cerró la puerta, no era más que un seguro común y corriente pero Natsuki aún era muy baja y no alcanzaría el cerrojo que se encontraba colocado en la parte superior de la puerta.
-¿Qué sucede papi?-. Inconscientemente retrocedió, sus manitas temblaban por la maldad que relucía en los ojos verdes pero a la vez tan oscuros en ese momento. Dio pasos hacia atrás hasta que su espalda topo con la fría pared.
No le respondió, en silencio hizo uso de la fuerza bruta sin que en realidad fuera necesario pues ¿Cómo podría una niña de 5 años resistirse a un hombre adulto que medía 1.90m? La tomo con brusquedad de los hombros siendo seguro que dejaría moretones con la forma de sus dedos en los delgados y blancos brazos.
-Papi me lastimas, por favor suéltame -. Dijo con lágrimas en sus ojitos pero estas fueron ignoradas al igual que su petición.
La levanto y con fuerza que evidentemente lastimo a Natsuki la coloco sobre la mesa que se encontraba en medio de la habitación. Aunque la pequeña forcejeo con lágrimas empapando sus mejillas, a Kruger no le importó ver el dolor de su hija, se comportó como un vil insensible desalmado y encadeno tanto los tobillos como muñecas a la mesa.
-Tendré que comprobar si me serás útil o no-. La voz seca y espeluznante hizo que la piel se le erizara a Nat. Kruger buscaba algo entre los cajones de un estante, sonrió descaradamente cuando encontró lo que quería. Volvió a la orilla de la mesa y con lentitud que calo en los huesos de la niña, desabrocho uno a uno los botones que cerraban la blusa blanca de Natsuki. Su aun sin desarrollar cuerpecito quedo expuesto de la cintura hacia arriba. La voz se le había trabado, le era imposible hablar simplemente las palabras nos salían, ni siquiera emitía sonidos al sollozar.
-Ho vamos mocosa solo es una prueba, si eres una Kruger lo soportaras-. Ante la mirada que por las lágrimas era opacada deslumbro una navaja de color negro, delgada y larga con un filo capaz de partir con un solo movimiento un mazo de naipes entero.
No vacilo, con lentitud dolorosa paso la navaja por el pequeño abdomen asiendo el primero de muchos cortes sobre la inocente piel y el sonido de la infantil voz resonó como un grito agónico en la habitación. La sangre broto y se deslizo llegando rápidamente a la blusa blanca.
6 cortes más, incluso más dolorosos que el primero atravesaron el cuerpo, la blusa se tornó por completo carmesí y el hombre volvió a sonreír pues comprobó lo que quería. Natsuki no se había debilitado por la pérdida de sangre que para una pequeña ya era bastante y uno a uno los cortes cicatrizaban.
5 AÑOS DESPUES
Cualquier inocencia había sido arrancada de los ojos de la actual Natsuki que con 10años conocía muchas de las peores torturas posibles para un ser humano. Desde el sombrío día en que todo comenzó no volvió a ver a su madre. Jamás en esos 5 años transcurridos volvió a sonreír, su única meta: sobrevivir.
Su día consistía en levantarse a las 5 de la mañana e iniciar corriendo 50 vueltas alrededor de la cancha de baloncesto del gimnasio Kruger, a eso le seguía 30 vueltas en la piscina de 40 metros y después su entrenamiento de artes marciales. Era asombrosa la condición física que tenía, a sus entrenadores que si tenían corazón humano les preocupaba que tanto esfuerzo terminara por matarle pero ella con semblante serio hacia todos sus ejercicios sin quejarse.
A través de esos años le habían dado palizas que ni un adulto soportaría, habían castigado su espalda con latigazos incontables que prácticamente le desgarraban la carne, muchas veces le rompieron distintos huesos, esto y mucho más con el estúpido pretexto de estudiar y desarrollar su cuerpo.
No importaba la forma en que dañaran su cuerpo, todo, absolutamente todo sanaba dejando como máximo una delgada cicatriz en los peores casos. Llegaron al extremo de cortarle algunos de sus dedos que asombrosamente se regeneraron.
AÑO DESPUES
Natsuki tenía 11 años y creía que ya nada peor podían hacerle, pero se equivocó, aún quedaba un dolor que no le habían hecho experimentar y lo descubrió ese día que despertó encadenada a una cama sin nada de ropa.
-Qué bueno que ya has despertado moría de ganas de iniciar-. El desgraciado que se hacía llamar su padre apareció en la puerta únicamente con un pantalón puesto. Ese día Natsuki lloro como hace mucho tiempo no lo hacía pero no grito, no le daría ese gusto al demonio esmeralda.
PASO 1 SEMANA
Una vez más encadenada a una camilla con corruptos cirujanos observándole bajo la incandescente luz de una lámpara. Esta vez harían algo que ella no tenía pensado permitir, querían extirparle sus ojos para examinar cuanto tardarían esos órganos en regenerar. (ni una vez en esos años le anestesiaron)
Ellos no estaban al tanto de lo mucho que la fuerza de Natsuki había aumentado. Impulsada por los sentimientos de odio y rencor almacenados durante tanto tiempo rompió las cadenas que le aprisionaban y de un salto salió de la camilla. No perdió tiempo, tomo una silla y rompió el cristal de la pared hecha a base de vidrio. Salió corriendo a todo lo que sus piernas le daban, cruzo pasillos y escaleras, rompió a puñetazos sistemas de seguridad, trepo por paredes y finalmente llego a la reja que le dividía de su libertad.
-Alto-. Una voz le paro, era Kruger que sostenía a una inconsciente Itsuki y le apuntaba directo al corazón con una pistola. –Si te marchas le asesino-. Ahí dudo, no quería sacrificar la vida de su hermana pero recordó lo que una vez ella le había dicho. "No importa si yo no sobrevivo, tú tienes que hacerlo"
-¡Vete!-. Itsuki había despertado y desesperadamente le grito a su hermana que se fuera pero su voz y vida se apagaron cuando un balazo atino directo a su corazón. Con lágrimas en los ojos Natsuki huyo de la mansión Kruger.
FIN FLASH BACK
POV. SHIZURU
Cuando finalizaste tan horrendo relato llorabas con el corazón acelerado a punto de perforar tu pecho con su desenfrenado latir, te abrace fuertemente contra mí siendo testigo de tu vulnerable ser tan profundamente herido. Lloraba contigo pues tu dolor era el mío. Me limpie mis lágrimas, era tiempo de secar las tuyas con el delicado trato que siempre debiste tener.
-Permíteme ser quien sane esas heridas, quien te haga dejar atrás todo el dolor-. Te dije antes de besarte con todo el amor que siento posado en mis labios, acaricie los tuyos con lentitud, saboreando cada milímetro como si fuera la última vez que lo fuera a hacer.
Me respondiste al beso con gran necesidad, hambrienta de amor que yo estaba más que dispuesta a brindar. Te abrazaste a mi cuello con pasión y yo como reacción te recosté con lentitud sobre las sabanas, dejando que fuera apenas un pequeño toque lo que sintieras en tu espalda. Mordiste ligeramente mi labio inferior causando una descarga eléctrica por toda mi piel, un calor floreciendo muy dentro de mi pecho.
Deslice mi mano sobre tu abdomen pero la tela me estorbaba, quería sentir directamente el tacto de tu piel para apagar el incendio en la mía, que ardía como nunca ante el deseo que solo tu podrías provocarme.
-Hazlo, soy solo tuya, haz lo que plazcas-. Tu voz profunda, segura, sensual, me dio el permiso que tanto ansiaba escuchar para continuar hasta el final de nuestro deseo.
Te despoje poco a poco de tu ropa y tu hiciste lo mismo con la mía, quedando expuestas la una a la otra. Como imagine eras totalmente hermosa, completamente perfecta, una obra maestra sin igual que gracias a los cielos era solo mía.
Esa noche nuestros latidos palpitaron a la par, las respiraciones de las dos tuvieron el mismo ritmo, conocimos cada rincón de nuestra piel y dijimos palabras de amor que perduraran siempre en mi memoria.
AL DÍA SIGUIENTE
Abrí los ojos después de una placentera noche de sueño, acurrucada en mi pecho aun descubierto estabas tú mi bella Natsuki, mi ángel callejero. Una sábana negra nos cubría a las dos. Te observe algunos minutos con una sonrisa sin igual, nada me podría quitar la felicidad de tenerte. Por fin despertaste con un bostezo que me pareció tierno y tallando tus ojos como haría una niña pequeña.
-Buenos días Nat-. Te dije besando tu frente y acariciando tus cabellos. Me miraste sonrojada procediendo a ocultar tu cara en mi pecho, no pude evitar reír por tu comportamiento, ayer no parecías tener nada de pena.
-Te amo Shizuru, te amo tanto que necesito una nueva forma para denominar este sentimiento, y aun así, siento que cada minuto te amare más-. Siempre dices cosas tan lindas que me hacen sentir única Natsuki. Sin duda eres lo mejor que me pudo haber pasado en esta vida.
-Te amo Natsuki-. No resistí más tiempo, te bese, sonriendo mientras lo hacía.
-¡Par de tortolitas no queremos interrumpir pero ya está el desayuno!-.
-¡Ya vamos Nao, gracias por el aviso!-. Grito Natsuki.
-Anda Shizuru, no debes descuidar tu alimentación-.
-Te equivocas, no debemos descuidarnos, las dos, Natsuki-.
Las dos nos levantamos y vestimos para ir a desayunar.
