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Disclaimer: Ni el universo de Harry Potter, ni el de Wizards of Waverly Place – con todo lo que arrastra – me pertenece a mí.
Nota: Este fic participa en el Reto#10: "Primero de septiembre" del foro Hogwarts a través de los años.
Advertencia: Seguramente mucho OoC, y posiblemente – más adelante – aparición de OC. Y desde aquí, AU.
Palabras según Word (quitando título y demás): 1.000
Aunque Les Duela.
Capítulo X
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"—Russo, Alex.
En cuanto escuchó su nombre, aquel nerviosismo que había logrado controlar a medias desde que la carta llegó a sus manos, se disparó como nunca – tal vez llegando hasta los cielos – y por un momento quedó paralizada en su lugar. Dio una profunda inhalación, soltando todo el aire que tenía contenido en sus pulmones, posó sus orbes castaños en la mesa Ravenclaw y no tardó mucho en encontrarse con la mirada de su hermano, quién la mirada con una ceja alzada y los brazos cruzados, sonriendo ladina, aceptó el discreto reto impuesto para luego mirar la mesa de las serpientes, notando que Annie, Harry y Soe le sonreían, asintiendo con la cabeza, como si le intentaran transmitir su apoyo.
Esos Slytherin eran extraños.
Volvió a suspirar, intentado esconder sus nervios y con paso firme pero elegante, la niña se acercó al taburete de madera, y aunque intentaba esconder su nerviosismo con una mirada arrogante para alguien observador – como Malfoy – era fácil notar lo expectante que estaba. Una vez que se sentó en el banquito, la profesora de Transfiguraciones puso el sombrero pensante sobre su cabeza, prácticamente tapándola toda.
—Vaya, vaya. —susurró el viejo sombrero en los oídos de la pelinegra. —Por lo que veo ya has pensado en qué Casa quieres ir. —dijo con un tono silbante, pensativo.
Por un momento la primer año se tensó, era como si su madre la estuviera regañando levemente.
—Y déjame decirte que tienes las cualidades necesarias para ser una Slytherin. —añadió, tranquilizando a la hechicera. —Pero, ahora, debo preguntarte, ¿Estás segura de tu decisión? —interrogó.
Sonriendo, Alex respondió un suave pero seguro: —Sí.
Una vez sin ninguna duda el sombrero pensante habló. —Entonces, me alegra el decirte que eres una…—hizo una pausa, dando suspenso. —¡SLYTHERIN!"
Cuando el sombrero exclamó a viva voz su elección, dejándola media sorda y avisándole a todos los presentes en el Gran Comedor que por primera vez un Russo sería una serpiente, la Jefa de la Casa de los leones le quitó el viejo sombrero de la cabeza, permitiéndole ver las diferentes reacciones. Nuevamente, lo primero que hizo fue buscar la mirada de su hermano, y no pudo evitar levantar el mentón y sonreír orgullosa, en un gesto de superioridad, al notar la mueca atónita e incrédula que se había apoderado del rostro de Justin; poniéndose de pie, la ahora Slytherin se dirigió a la mesa de su Casa, sonriendo alegre mientras se sentaba al lado de su amiga castaña, quién ya le había hecho un lugar, y al mismo tiempo la pelirroja bruja sentada a su derecha la abrazaba por los hombros.
—¡Se los dije! —exclamó altanera. —Una Slytherin. Una digna Slytherin. —dijo al mirar a la pelinegra con una suave sonrisa.
Malfoy por su parte, rodó los ojos. —El pasar tanto tiempo con esos Gemelos Gryffindor te está dejando más loca. —comentó en un bufido.
—Y además, te aprovechas de ese sexto sentido femenino que tienes por ser mujer, Annie. —añadió un Harry algo enfurruñado.
Evans se encogió de hombros, y las dos primeros años a su lado no pudieron evitar reír levemente. Mientras tanto, la selección seguía su curso tranquilamente. Cuando May, la seria pero burlona primer año, fue seleccionada en Ravenclaw, Russo no pudo evitar sorprenderse.
—Pensé que sería otra serpiente. —le susurró a McNair.
La castaña rio divertida. —¿Y de seguro pensaste que yo iría a Hufflepuff, verdad?
Alex asintió con una sonrisa.
—Te puedo asegurar que esta generación está llena de sorpresas, Alex. —fue lo único que dijo de forma misteriosa.
Una vez que todos los primeros años fueron seleccionados, la estricta profesora enrolló el pergamino entre sus manos, para luego de sentarse, Albus Dumbledore se pusiera de pie y digiera algunas palabras sus viejos y nuevos alumnos, dando por iniciado el banquete de bienvenida. Un rato después, el director de Hogwarts repitió el mismo mecanismo al despedir a todos sus estudiantes, para que los prefectos guiaran y les hicieran recomendaciones a los nuevos miembros de sus respectivas Casas.
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En cuanto la pequeña bruja entró en la que sería su habitación por el resto del año escolar, no se fijó en quién era su compañera de cuarto, o la decoración del lugar.
No se fijó en nada de eso…
Lo primero en lo que la hija de los Russo se fijó, o lo primero en lo que prestó atención, mejor dicho, fue en Honey, quién prácticamente gritó en cuanto la vio, aleteando y haciendo que su jaula hiciera ruido. Sonriendo, la pelinegra liberó a su amiga de su prisión de metal para luego agarrar pergaminos y plumas, y comenzar a escribir.
Cuando Soe entró en su cuarto, lo primero que le preguntó a Russo fue sobre su nombrada – pero desconocida – lechuza.
Alex sólo sonrió, algo culpable.
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Al día siguiente tres personas recibieron una carta llevada por Honey, dos de esas personas fueron el matrimonio Russo. En cuanto la matriarca de la familia tuvo la carta mandada por su pequeña entre sus manos, sonrió inmediatamente, yéndose hacía el interior del departamento – ya que se encontraba en la terraza – y sacó de la heladera a su marido quién veía qué comer.
Una vez acomodados en un sillón, Theresa leyó:
Mamá y Papá:
Si Justin aún no les ha dicho con su aire indignado, soy una Slytherin, y ya he hecho nuevos amigos, la mayoría también son serpientes.
Espero que estén felices a pesar de no ser lo que esperaban.
Los quiere, Alex.
El silencio reinó por unos instantes, ambos padres se miraron entre sí, antes de sonreír y abrazarse, alegres.
Porque aunque Alex no se lo esperaba, ellos ya lo imaginaban.
La última persona, fue Harper. Ciertamente su carta – nota, más que carta – se resumía a:
¡Harper! Deberías ponerte un consultorio enfrente de casa.
Atte.
Alex Slytherin Russo.
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Cuando a mitad del desayuno, Alex recibió una carta, finalmente pudo sonreír aliviada, segura de disfrutar su estadía en Hogwarts.
Felicidades, Alex, gana muchos puntos para Slytherin.
Mamá y Papá.
Última Nota:
Nuevamente, le doy cierre a otra historia. A comparación con la otra, en esta quise hacer un poco más largo el intermedio entre la carta y la llegada al castillo, y puede que me haya pasado un poco la mano pero me gusta como quedó, lo que sí, quede con ganas de escribir más – cosa que posiblemente haga si me dan los tiempos – ya que creo, deje esto con un "final abierto" (?)
Bien, no tengo mucho por decir ya que faltan poco para las 1 a.m. y estoy en estado zombi. Sinceramente espero les haya gustado este fic :3
Por una última vez aquí:
Perdonen cualquier tipo de error. Gracias por los reviews y demás. Comentarios, criticas, consejos y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean.
¡Nos vemos en otra historia!
