Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi —

CAPÍTULO 9

Primeros pasos

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El miedo paraliza y los prejuicios condenan. Por mucho que te digan que todo está bien, la mente es traicionera.


Tobi azotó la puerta del comedor tan fuerte al entrar que de seguro se escuchó por todo el edificio. Los presentes en la sala ignoraron las payasadas de Tobi sabiendo una vez más que es algo normal en él y que no tenía caso golpearlo y regañarlo tan temprano por la mañana.

Especialmente el día de hoy que todos y cada uno de los integrantes de Akatsuki estaban despiertos muy temprano por la mañana. Incluso los que normalmente salen de sus habitaciones al medio dia.

—¡Sakura-chan, es tan mala! —berreó Tobi mostrando el enorme chichón que tenía en su cabeza—, intenté que saliera de su cama pero de milagro no me aventó un kunai envenenado.

Sasori sonrió con satisfacción al escuchar eso, él es el culpable de enseñarle a Sakura a sus nueve años a envenenar sus armas para ser más efectivas. Los demás ignoraron el escándalo que estaba haciendo Tobi y volvieron a tomar té o café respectivamente para poder estar despiertos, después de todo es la siete de la mañana.

—Estoy ocupado haciendo el desayuno así que alguien más tiene que ir —dijo Itachi que hacía bolas de arroz en la tabla de la cocina.

Los demás se miraron entre sí esperando ver quién es el que iba a verla.

—Ve por ella, de seguro le gustará que su padre la despierte muy temprano —dijo Konan a Pain con un falso tono dulce a pesar de su rostro estoico.

—En las madrugadas es tú hija —replicó Pain mientras tomaba su café y leía el periódico ignorando la mirada asesina de Konan.

—Alguien vio mucho el rey león con Sakura —dijo ella entre dientes.

Lo cierto es que ninguno de los dos tenía ganas de levantarse del asiento aún, podían despertarse temprano pero no quitaba que sus movimientos fueran aletargados cuando no estaban en misiones.

Kisame gruñó cuando finalmente tuvo suficiente de que Tobi siguiera gritando y gritando en su oído, la noche anterior había bebido en un bar hasta casi desmayarse por lo que ahora tenía una fuerte resaca. Con un fuerte estruendo, dejó su taza de sake en la mesa y sin decir una palabra salió de la habitación.

Todos siguieron haciendo lo que hacían en la mesa con solo el sonido de Tobi canturrear al sentarse en una silla cuando escucharon a Kisame gritarle a Sakura que saliera de su cuarto o entraría a la fuerza, se escuchó el silencio nuevamente hasta que el crujir de la madera.

—¿Qué haces?, ¡Suéltame, Sharkie! —escucharon a Sakura gritar desde la cocina.

Nadie se movió.

—Deja de comportarte como una mocosa, bola de pelos —escucharon gritar a Kisame.

De pronto escucharon que otra puerta se abrió y el grito de Sakura antes de un chapoteo, poco después regresó Kisame a la cocina como si nada hubiera pasado. Por supuesto, nadie dijo nada al respecto.

—¿Alguien quiere con camarón su bola de arroz? —preguntó Itachi después de un rato.

La puerta de la cocina se abrió nuevamente dando paso a Sakura que tenía el cabello mojado de haberse metido a bañar, claramente en contra de su voluntad gracias al ceño fruncido que tenía plasmado.

—Eso fue jugar sucio —le dijo Sakura a Kisame inflando sus cachetes.

—Eso fue hacer lo necesario —contrarrestó el con una gran sonrisa maliciosa—, además no sé de qué tanto te quejas, es solo la escuela, no te vas a morir o ir de Amegakure.

El ceño fruncido desapareció dando paso a la preocupación. Hoy es su primer día de clases, desde hace un mes había estado dando saltos por todo el edificio de lo emocionada que estaba de hacer algo nuevo y aprender, porque si algo le encantaba es estudiar porque así algún día será la mejor de todas las kunoichi, sin embargo, eso se esfumó desde ayer en la noche al irse a dormir.

—¿No será mejor si me quedo aquí con ustedes? —su voz salió en un pequeño susurro—, aprendo mucho aquí.

Todos la miraron analizando y viendo a través de ella como si pudieran leer su alma y pensamientos.

—Sakura —dijo Konan parándose de su asiento e ir hasta donde se encontraba parada la pelirosa y se hincó para estar a su altura—, salgamos un momento.

La pequeña niña de nueve años miró los amarillentos ojos de quien consideraba su madre antes de mirar a todos los demás integrantes de Akatsuki que la miraban en silencio. Alzó su mano hasta entrelazarla con la de Konan.

Una vez fuera de la cocina caminaron un poco hasta parar a un lado de una de las ventanas que daban a la gris aldea que no paraba de llover.

—¿Qué es lo que te preocupa? —le preguntó Konan una vez que la sentó en el alféizar de la ventana.

Sakura se removió incómoda, dudaba si se lo decía o no antes de verla a los ojos.

—¿Y si me odian? —su voz salió quebrada una vez que decidió hablar. La Sakura del pasado, la insegura, temerosa y llena de miedo comenzaba a regresar como un fantasma que le atormentaba recordando cómo eran las cosas cuando vivía en Konoha, sobre todo porque antes de encontrarse con Itachi, había llevado un mes en la academia y no había sido nada grato—, ¿Qué tal si se burlan de mi y me molestan? Se que mi cabello es raro y de seguro que nadie querrá ser mi amigo.

Quería seguir diciendo todo lo que pensaba, lo que su monstruo interior quería decir, lo que las experiencias pasadas le han demostrado, pero la fría mano de Konan la detuvo. Alzó la mirada hasta que los ojos de dorados cruzaron sus ojos esmeralda.

—Tú eres Sakura Haruno, has estado nada menos que en Akatsuki desde hace ya un año con la banda criminal más poderosa del mundo, ¿vas a dejar que unos niños te ganen cuando te has ganado a los de Akatsuki.

Cualquiera se hubiese estremecido bajo la atenta y fría mirada que Konan le daba, a excepción unos pocos, entre ellos la pelirosa que estaba a centímetros del rostro de esta. Sus frías palabras fueron más eficaces que una contundente cachetada. Ella tenía razón, no podía seguir así, por una razón es que se fue, para buscar algo nuevo. Ella es miembro de Akatsuki, su capa negra con nubes rojas que colgaba en el perchero de su cuarto lo comprobaba, si quería estar algún día a la altura de su familia tenía que ser fuerte no solo físicamente.

—Iré —dijo con voz queda.

Como siempre, cuando estaban solas o con la compañía de Pain, ella le dio una cálida sonrisa mientras le acariciaba su cabellera rosada, en esos momentos Sakura siempre, siempre, los apreciaba porque intuía que eso es lo que es el amor de una madre.

—Un ninja por muy fuerte que sea no puede ir solo a las misiones, siempre necesita de compañeros, por eso vamos en parejas y nunca solos. Eres muy inteligente, estoy segura de que encontrarás a los compañeros perfectos —le dijo Konan antes de alejar su mano de la cabeza de Sakura.

Las dos regresaron a la cocina y los hombres miraron con disimulo incluso alguno de ellos suspiraron al ver que ella no estaba llorando.

En cuanto Sakura se sentó a un lado de Sasori y un asiento vacío, Itachi se acercó con un cuantioso desayuno para todos; Huevos estrellados, salchichas asadas, piezas de pescados asadas, encurtidos, huevo dulce, manzana picada, una ensalada con con salsa de frambuesa, arroz recién salido y pequeños frascos de un dulce flan de vainilla. Hasta el más somnoliento dejó de estarlo cuando vio tales manjares puestos en orden en la mesa rectangular.

Después de servirle jugo de naranja a Sakura en su vaso, el dueño del sharingan se sentó en el asiento vacío. Sakura simplemente se le quedó viendo esperando una explicación ante el estrafalario desayuno que estaban teniendo, cosa que la sorprendía casi tanto como que todos y cada uno de los miembros de Akatsuki estuviesen despiertos y sobre todo fuera de sus cuartos.

—Esto es para conmemorar tu primer día de clase —le contestó Itachi al comprender qué es lo que pensaba.

Sakura vislumbra toda la comida y luego a los miembros de Akatsuki, sintió que se le formaba un nudo en la garganta, nunca antes se había levantado muy temprano para hacer algún desayuno especial a ella. Recordaba a la perfección que el año pasado, antes de huir de Konoha de último momento con Itachi, cuando entró a la escuela ella no recibió felicitaciones o una sonrisa de ánimo o siquiera algo para que coma, solo un par de miradas frías por parte de sus padres.

Con una gran sonrisa agradecida, comenzó a comer junto a los demás disfrutando y saboreando la explosión de sabores que degustaba su paladar. Nunca se cansará de la comida que Itachi hace. Al poco rato, su rostro se ensombreció mientras veía su plato.

—¿Qué sucede, Sakura? —pregunto Itachi.

—Yo… Me he llenado pero quiero seguir comiendo —dijo con un par de dramáticas lágrimas en las comisuras de sus ojos.

Kisame se rió a carcajadas al escuchar esto.

—No tienes que comertelo todo, puedes llevarte el flan a la escuela si quieres —le dijo Itachi.

Sakura infló los cachetes decepcionada de no poder comer tanto como los otros y aún así asintió desganada. Cuando terminaron de comer todos, Sakura tenía ganas de rodar por el suelo y de ese modo llegar a la escuela por lo llena que estaba, casi ni se podía mover.

—Vamos, te llevaré a la escuela —le dijo Itachi.

Sakura asintió y antes de irse, como si tuviera un pensamiento tardío, se acercó y le dio un beso de despedida a Konan en la mejilla y luego a Pain, que a este antes de alejarse le agarró ambos cachetes y puso sus famosos ojos de cachorro.

—Oto-san, por favor no dejes que llueva hoy… tanto.

Los inexpresivos ojos del rinnegan estaban a su altura gracias a que el seguía sentado en su silla.

—Ya veremos Sakura —le contestó éste sin darle un sí o un no definitivo.

Sabiendo que esto es lo mejor que podía esperar, le dio un fuerte abrazo antes de agarrar su mochila, despedirse y desaparecer por la puerta.

Una vez que estaban solos escucharon el sorber de una nariz, todos voltearon a ver a Deidara que con un pañuelo se limpiaba el moco que escurría por su nariz y evitaba parpadear.

—¿Qué? —dijo con brusquedad—, ¡No estoy llorando! m-e empicanté con el encurtido, no es porque Sakura ha crecido tanto que ya no va a estar con nosotros todo el día.

Todos ignoraron la pobre excusa de Deidara porque hasta ese momento, no habían caído en cuenta que cierta parte de la rutina de todos fue en algún momento del medio dia o mañana entrenar a Sakura.


Sakura caminaba por las calles de Amegakure, esta vez de la mano con Itachi mientras que su otra mano libre tiene un paragüas transparente que la cubría de la lluvia. Cada que se encontraba con un pequeño charco ella saltaba sobre él sin tener la preocuparse por mojar al Uchiha.

—Siento que voy a vomitar.

—Entonces no saltes si estás muy llena —le respondió el pelinegro.

—Pero me gusta saltar sobre los charcos —hizo un pequeño puchero antes de chapotear en el siguiente charco de agua.

Itachi decidió no decirle nada más a la chica de ojos verdes mientras que ella seguía haciendo lo que quería. Sakura, cuando hacía este tipo de berrinches, le recordaba en cierto modo a su pequeño hermano. Por más que tratara de no hacerlo, no podía evitar pensar en Sasuke, ¿Qué estará haciendo? ¿Qué haría él si estuviera en el lugar de Sakura? ¿Y si fuera Sasuke a quien se hubiese llevado?

No, no podría hacer eso. Sasuke merecía una vida mejor que la de vivir bajo el techo de una banda criminal en potencia, necesitaba apoyo, gente que lo amara sin recriminar, sin tener una diana en su cabeza las veinticuatro horas del día.

¿Qué hay de diferencia entre Sakura y Sasuke? Una pequeña pero gran diferencia es la que lo dividía entre el por qué ella sí podía sobrevivir aquí y el no. No es porque Sasuke haya tenido una infancia en donde a pesar de todo, lo hayan amado y ella no, porque indudablemente bajo el yugo de su mano, él le arrebató eso.

¿Por qué Sakura si podía estar en akatsuki y Sasuke no?

Él lo sabía y lo comprobó el día en que llegaron a Suna.

—Itachi-nii, ¿de nuevo estás pensando en Sasuke-kun? —sus grandes ojos verdes la miraban como una inocente lechuza—, cada vez que piensas en él, puedo sentir que el chakra se espesa en ti.

Él le dedicó una de sus ya muy escasas sonrisas.

— Eres muy lista. Si, estaba pensando en él y lo que estará haciendo hoy —dijo Itachi volviendo a mantener el rostro en blanco.

—No te preocupes Itachi-nii, ya hablé con chocolate y le dije que hiciera que hubiese gente muy especial para Sasuke-kun y le quieran mucho para que no esté solo, gente que lo seguirán hasta el fin del mundo y estarán con él aunque sea que tengan que romperle cada uno de sus huesos para traerlo de vuelta.

De nuevo hablaba Sakura de sus amigos imaginarios, todos ya sabían quienes eran gracias a las marionetas en miniatura que ella había hecho con ayuda de Sasori. Según ella verde es la diosa de la suerte, calavera es el dios de la muerte, flor es la diosa de la naturaleza, chocolate es el dios del amor, reloj es la diosa del tiempo, lentes el dios de la sabiduría y finalmente viejito el señor del destino. Sakura decía que había otros dioses pero a los que más mencionaba eran esos.

—Gracias Sakura —dijo Itachi dándole una palmada en la cabeza por el intento que hizo para tranquilizarlo.

—Algún día entenderá por qué hiciste esto Itachi-nii.

Si tan solo supiera sus planes, pensó Itachi lúgubre.

Siguieron caminando hasta que llegaron a la academia. A diferencia de la colorida fachada que tiene la academia en Konoha, ésta era de colores opacos y grisáceos como las fachadas de las otras estructuras en Amegakure.

—Ten la frente en alto —le dijo Itachi.

Sakura le dio una enorme sonrisa antes de asentir y adentrarse.

—Entrenemos cuando regrese Itachi-nii.

Itachi asintió y se fué.

Había una gran diferencia entre Sasuke y ella.


Una vez dentro de la academia, Sakura sintió sus piernas flaquear y los pelos de la nuca erizarse. ¿Podrá escaparse? Sin duda podrá, con Tobi ha logrado escaparse de lugares más reducidos. ¿Debe hacerlo? No, no quería defraudarlos. Además de que tenía la ligera sospecha de que Pain no había desaparecido la lluvia para vigilar por si intentaba escaparse.

Con pasos cada vez más lentos se acercó a lo que sería su salón y los compañeros que compartirá lugar y entrenamientos por el resto de los años hasta que se convierte en Genin.

Tragó en seco y antes de que el valor se esfumara de su cuerpo tocó la puerta que ya estaba cerrada.

Más pronto de lo que hubiese deseado, la puerta se abrió dando paso a un hombre que supuso que sería su maestro por la banda ninja que tenía en su cabeza.

—Tu debes ser la nueva alumna —dijo el hombre que tenía una máscara en su cara como la mayoría de los ninjas de la aldea para poder respirar sin dificultad bajo la lluvia—, pasa y preséntate.

Sakura inhaló con fuerza al ver a una gran cantidad de niños frente a ella sentados en sus sillas, tantos como los había en Konoha. No había diferencia a como recordaba estar organizado la academia en Konoha por dentro.

—Mi nombre es Sakura Haruno, gusto en conocerlos —dijo con la voz más segura y firme que creyó hacer a pesar de que estaba hecha un manojo de nervios.

Sus ojos evitaron ver a los niños que tenían frente a ella hasta que el silencio de por medio se hizo mayor. Siendo la curiosidad la que ganó sobre el miedo, les echó un vistazo. Algunos la miraban con aburrimiento, otros habían perdido el interés instantes después de que ella había entrado, mientras que otros empezaron a susurrar sobre lo extraño que era su color de cabello.

—Siéntate en el lugar vacío entre Shiro y Renji —me indicó el maestro señalando al chico de cabello blanco que parecía estar a punto de dormitar, mientras que del otro extremo de la mesa estaba un chico de cabellos rojos que su ropa eran telas andrajosas y rotas, el miraba a Sakura sin interés.

En cuanto Sakura se sentó en su asiento, el maestro siguió dando la clase como si nada hubiese pasado. Para el alivio de Sakura que aún sentía sus músculos tensos, no le habían tomado mayor importancia. No estaba empezando tan mal la escuela como creía. Por el rabillo del ojo vio al peliblanco enroscar sus brazos y apoyar su cabeza en estos mientras que del otro lado, el otro chico comenzaba a hacer dibujos que parecían un par de patas de araña que aparentemente simulaban a su maestro haciéndole una especie de broma.

—¿Alguien sabe qué es el chakra? —preguntó el maestro.

Todos comenzaron a alzar la mano e incluso el pelirojo que estaba a su lado haciendo un escándalo para llamar la atención. Con cuidado el maestro fue seleccionando a las personas para hablar ninguno de ellos daba con la respuesta. Sakura sentía que sus tímpanos iban a estallar por el chico que gritaba para participar.

—¡Yo!, ¡Yo sé la respuesta! ¡Eligeme a mi maldita sea!

—¡Renji!, ten mas modales —le recrimina el maestro antes de volver a hablar—, ¿Cuál es la respuesta?

—Es una cosa azul que expulsamos para hacer sorprendentes movimientos y derrotar a nuestros enemigos hasta hacerlos papilla —dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

—No es la respuesta que busco —dijo el maestro nuevamente.

Sakura, miró a su compañero y luego a su maestro que seguía escogiendo a alumnos esperando que alguno diga la respuesta que buscaba. En su mente, pasó el recuerdo de las palabras de Konan. Ella sabía las respuestas y obviamente nadie estaba respondiendo bien, podía alzar la mano y contestar.

Con un poco de duda, terminó alzando la mano que tembló levemente hasta que estuvo lo más alto que pudo sobre su cabeza.

—¿Si, Sakura?

Varios pares de ojos la miraron a la expectativa. Tragó en seco antes de asentir.

—El chakra es la energía vital del cuerpo, el cual es esencial para cualquier jutsu, incluso hasta para el más básico, es una mezcla de la energía física presente en cada célula del cuerpo del ser vivo y la energía espiritual adquirida con el ejercicio y la experiencia.

—Muy bien —le dijo el maestro antes de proseguir hablando a la clase.

Una pequeña sonrisa se deslizó en sus labios al saber que sí podía hacerlo y no había pasado nada. Más motivada que antes, comenzó a tomar notas sobre lo que consideraba que era más importante de lo que decía el maestro. Al ver que el peliblanco que si no mal recordaba se llamaba Shiro que seguía dormido, decidió que no le hacía mal hacer anotaciones por él, realmente parecía cansado y quizá había hecho algo realmente agotador, ella comprendía esa sensación porque de todos los de Akatsuki, quien tenía un régimen casi espartano a la hora de enseñarle son Itachi y Pain, con ellos terminaba siendo un saco de papas que era arrastrado hasta su cama por alguno de ellos o en su caso por Kisame o Tobi y no recobra la consciencia hasta el día siguiente.

Cada cierto tiempo, cuando las clase se tornaba aburrida hacía un pequeño resumen del resumen que hacía y lo dejaba a un lado del chico para que este cuando finalmente abra los ojos no se perdiera la clase del día.

—¿Alguien conoce los elementos principales del chakra? —volvió a preguntar el maestro.

Como la última vez todos comenzaron a alzar la mano y les faltaba decir, uno que otro elemento, al final Sakura envalentonada por el éxito de la otra vez alzó la mano justo después de que el pelirrojo se equivocara.

—Si, Sakura, ¿Cuál es el elemento que les falta mencionar?

—El fuego —contestó resuelta.

En las siguientes horas obtuvo más y más confianza para alzar la mano al punto en que ya no necesitaba que sus demás compañeros se equivocaron para que ella lo haga, terminó alzando la mano justo después de que el maestro terminara la pregunta o incluso antes.

La pelirrosa fue ajena a la mirada endurecida y afilada que le empezaron a lanzar sus compañeros.

—Eres una sabelotodo —dijo el chico pelirrojo a su lado enfurruñado.

En aquel momento Sakura dejó de hablar y se quedó en silencio y lo que restaba de la clase no volvió a decir otra palabra por más que el maestro se le quedaba viendo como si esperaba que volviera a alzar la mano.

Después de la siguiente hora el maestro les dijo que era hora de salir a entrenar puntería, por supuesto muchos se animaron, entre ellos Sakura que pensó que podría impresionar a los chicos de su clase y podrá encontrar a sus compañeros de equipo según como Konan había comentado. Finalmente notó que Shiro, su compañero de mesa de cabellos blancos se desperezó, miró los papeles en su lugar, miró a Sakura y finalmente se fue de ahí sin decir una palabra.

Al llegar todos habían hecho filas para esperar sus turnos y lanzar los shuriken. Poco a poco las tres filas de chicos iba haciéndose más y más corta conforme pasaban los niños hasta que le tocó a Sakura.

Con el corazón desbocado tomó los shuriken que el maestro le dio, sentía que su corazón latía con fuerza al pensar que no podía echarlo a perder aquí y ahora.

—¡Ja!, ¿Qué tan impresionante puede ser?, yo puedo hacerlo mejor que ella —dijo Renji lanzando los kunai. De todos ellos sólo uno acertó en el blanco y dos de ellos ni siquiera pegaron en la diana.

Las mejillas de Renji se colorearon de rosa justo antes de que los niños comenzaran a reírse de él.

—uh, el truco está en la muñeca, trata de que el movimiento sea más firme —dijo Sakura al chico de cabellos rojos que seguía rojo como la granada.

Con su orgullo herido infló su pecho como pavo real y como cualquier niño de su edad la señaló con el dedo.

—Tú eres una niña tonta niña incrédula que apenas acaba de llegar.

El maestro terminó dándole una gran reprimenda mientras que Sakura se queda en silencio sin saber qué decir. El golpe había más certero que los kunai incrustados en la diana. Los niños a su alrededor comenzaron a hablar entre susurros indiscretos sobre Sakura decorando su nombre con floridos apodos cada vez peores. Su peor pesadilla se estaba volviendo a ser realidad.

Por suerte para ella la clase había terminado y el timbre del recreo había sonado, todos los niños salieron disparados de la clase al patio que estaba dividido en dos partes, uno techado y otro despejado. Obviamente la mayoría de los niños se quedaban en el patio techado para evitar mojarse.

A pesar de ser llamada sabelotodo se sentía como una tonta. Parecía que no iba a salir de este círculo vicioso.

Con pesadez comenzó a caminar hacia el patio. En cuanto puso un pie en él, los niños de su salón comenzaron a murmurar entre ellos. De las cosas que pudo escuchar estaba que ella es una odiosa sabelotodo y que es una presumida.

Quizá y no era mala idea el irse. No aguantando la presión corrió hasta detenerse en una copa de árbol del patio lo suficientemente frondoso para que las gotas de lluvia no la mojara por completo.

Desde la copa se apoyó en el tronco y se hizo un ovillo y comenzó a llorar como hace mucho que no lo hacía. Tal vez ella no tiene un final feliz incluso en Amegakure.

¿cómo iba a regresar a Akatsuki si estaba así? Sentía que les estaba defraudando.

—Niña de cabello rosa —dijo un chico un tanto mayor que estaba con un grupo de amigos. Probablemente dos o tres años más grandes que Sakura.

Por ser tan educada como era, se apartó las lágrimas y fue a donde se encontraban los chicos. Los cinco que eran conformados por tres hombres y dos mujeres hacían un intento de parecer intimidantes, si realmente lo intentan deben ser mejores que Akatsuki y obvio eso no pasará.

—Me llamo Sakura —dijo insegura.

El chico se encrespó y molesto arremetió contra Sakura tomando sus largos cabellos rosados en su puño haciendo que ella se hincara en el acto.

—¡Eso duele! —gritó ella.

Los chicos solo se rieron.

—Nos ha llegado el rumor que te crees más que tus compañeros, creíamos que era un chiste cuando dijeron que tenías el cabello rosa pero parece que es verdad, ¿Qué tal si la dejamos calva para ver si deja ver su verdadero cabello —dijo el chico a los otros que gritaron eufóricos.

Sakura apretó el puño molesta.

—¡Es mi verdadero color de cabello! —gritó antes de intentar zafarse del chico pero este solo apretó más el agarre.

No debía llorar, no debía llorar y aún así las lágrimas estaban por desbordarse de sus ojos. Presa del pánico apretó su puño con fuerza para darle un fuerte golpe y salir huyendo

—¡Dejen a esa niña de cabellos rosados en paz! —gritó Renji apareciendo todo mojado de entre los árboles apuntandoles con el dedo y el ceño bien fruncido.

Los cinco mayores se le quedaron viendo hasta que comenzaron a carcajearse.

—¿Y qué vas a hacernos? Pobretón —dijo el supuesto líder.

Una de las dos chicas se acercó al líder y se rió.

—Vaya, las escorias de la escuela se juntan. El chico que perjura ser que todos y la presumida.

—¡Jodanse!, soy pobre pero aún puedo golpear a idiotas, no dejaré que lastimen a mi compañera de clase —dijo el chico poniéndose frente a Sakura.

Sakura estaba que no podía creer lo que veía, el chico de cabellos rojos la estaba defendiendo, ¡Le dijo compañera!

Las risas se esfumaron dando paso a miradas serias, todos cerraron los puños y se pusieron en posición de ataque.

El lider alzó el puño listo para golpear a cuando una piedra salió disparada golpeano fuerte la muñeca del chico hasta doblarse hacia adelante.

—Cinco contra dos es un número muy impar.

Giraron hasta toparse en una de las ramas de uno de los árboles a Shiro con una piedra grande en su mano, tenía unos ojos azules como el mar y sus finos rasgos mostrándose serios. A pesar de que las gotas de lluvia se escurrían entre las hojas, ni una caía sobre el a diferencia de los demás

—Es un Takanaka, ese cabello es inconfundible —chilló la otra chica del fondo.

En cuanto dijo eso los demás comenzaron a dudar si seguir adelante, en cambio Shiro, ignorando el miedo de ellos saltó de la rama del árbol y se puso a un lado de Renji.

—Es solo un niño, nosotros podemos con ellos —dijo otro de los chicos—, apenas van en segundo año, ¿Qué pueden saber una niña, un pobretón y un niño?

La confianza estaba volviendo a ellos cuando escucharon a un maestro que se acercaba.

—Esto no se quedará así —dijo el lider—, en la salida nos encargaremos de ustedes.

Sin mas salieron huyendo.

Sakura, Shiro y Renji los vieron irse hasta que finalmente se quedaron solos. Se miraron entre sí antes de que Sakura les sonriera.

—Muchas gracias por ayudarme —se refirió a los dos chicos.

Las mejillas de Renji se escarcharon de rojo y se frotó la nariz mientras inchaba su pecho.

—No es nada, esto es por ayudarme en la práctica y, uh… Perdón si fui grosero —se veía realmente arrepentido.

—Me hiciste apuntes de las clases cuando estaba descansando aún cuando no lo pedí así que yo debería ser el que diga gracias —respondió Shiro encogiéndose de hombros.

Sakura sintió que quizá era este su momento, su corazón comenzó a latir con fuerza al darse cuenta que si no decía algo mas, estos dos chicos se irían y volvería a estar como antes.

—¿Quieren comer conmigo? —preguntó tratando de no verse tan esperanzada como estaba.

Bajo la mirada de ambos se sintió un poco cohibida hasta que Shiro se encogió de hombros y Renji murmuró algo parecido a un si. Ahí empapada y con frío sintió que había tenido un gran logro, casi tan grande como el de haber entrado a Akatsuki.

Los tres se dirigieron al patio con techo y se sentaron lo más apartado de los demás niños que jugaban. En una pequeña esquina del edificio se sentaron y Shiro y Sakura sacaron sus cajas de obento que al abrirlas rebosaban de comida. Sakura iba a darle un bocado a su bola de arroz hasta que se dio cuenta de que Renji no estaba comiendo.

—¿Quieres una? —preguntó.

Las mejillas de Renji se tiñeron de rojo y desvió su mirada avergonzado.

—Comí en casa, gracias —contestó. A pesar de eso su estómago gruñó con fuerza poniendolo en evidencia.

—Si tienes hambre no me importa compartir mi obento, Itachi-nii me sirvió mucha comida —le dijo con una suave sonrisa. Contó las bolas y las dividó hasta que los dos tuvieran una cantidad equitativa—, sé lo que es tener hambre. Cuando vivía en Konoha muchas veces pasé hambre porque tenía que hacerme la comida yo sola y a veces, no me dejaban entrar a la cocina y deambulaba todo el día con hambre hasta que llegaba la noche y me robaba las sobras del refrigerador.

Los dos chicos parpaderon un instante mientras tratabn de procesar la información.

—¿No eres de aqui? —preguntó Shiro.

—Nop, nací en Konoha.

—¿Por qué estas aquí?

—Huí de Konoha con Itachi-nii.

Después de eso Sakura comió con tranquilidad sus pociones de bolas de arroz, los otros le siguieron mientras pensaban lo sorprendente que es que alguien saliera de la aldea y entrara a otra. Normalmente los niños no salen mucho de la aldea, menos si se trataba de la aldea de la lluvia, paradógicamente, olvidando los tiempos difíciles que alguna vez vivieron, ahora les es seguro así que solo los ninjas salen y pocos comerciantes son los que entran y salen con un permiso especial.

—¿Qué tiene que seas un Takanaka, Shiro? —preguntó Sakura finalmente.

Desde que vio el miedo en los chicos mayores tenía en la punta de la lengua la pregunta pero no se atrevía a hacerla al instante para no parecer muy grosera. Renji asintió con energía como si el también tenía esa duda en mente.

—Mi clan es conocio aquí porque tenemos el elemento hielo —dijo con un tono de voz monótono.

Para recalcar eso de su palma de la mano que tenía unas cuantas gotas de agua las convirtió en hielo. Tanto Renji como Sakura se acercaron emocionados hasta que casi sus narices tocaban el brazo de Shiro al ver el hielo en su mano.

—¡Eso es hermoso! —exclamó Sakura con los ojos brillantes.

Shiro se le quedó viendo sin parpadear.

—¡Tienes que enseñármelo a hacer! —gritó emocionada.

—No es posible, debes tener la afinidad al hielo y no todos la poseen —le dijo Shiro antes de meter una croqueta de atún en su boca. Sakura hizo decaer su cabeza desanimada—, pero… —la miró de reojo—, hay un secreto en mi clan que logra que quienes se anezan a la familia logran dominar el elemento, así que tendrías que volverte mi esposa.

—¡Qué, imposible!, eso no va a pasar, somos unos niños —gritó Renji tirando arroz por todos lados al hablar con la boca abierta—, ¡eres un degenerado!

—¿Sabes tan si quiera qué significa eso? —le preguntó Shiro.

Renji comenzó a balbucear.

—Si crees que no puede ser mi esposa entonces significa que quieres que sea tuya —afirmó.

El rostro y orejas de Renji se pusieron tan rojas como su cabello y movió sus manos de un lado a otro negando.

—¡Claro que no!, guacala es una niña, ¡No!, nunca estaría con esa niña —apuntó a Sakura poniendose aún mas rojo al verla.

—En mi clan aceptan la poligamia porque hubo un descenso poblacional en el clan por la guerra anterior, no me sorprendería si tengo mas de una esposa o compartir a una mujer potencial con alguien mas porque así lo están haciendo mi familia —explicó Shiro encogiendose de hombros

—Eres un bicho raro —le acusó Renji.

—Lo siento —comenzó a decir Sakura después de un rato. Los dos chicos la voltearon a ver—, no podría casarme con Shiro o Renji porque quiero casarme algún día con Itachi-nii.

Esta vez fue el turno de los dos chicos de fruncir el ceño.

—¿No es tu hermano? —preguntó Shiro.

Sakura asintió.

—Eso… Si que es mas raro… —dijo Renji y Shiro asintió de acuerdo.

Los tres siguieron comiendo y hablando hasta que volvieron a clases, esta vez Sakura estuvo muy feliz porque los dos chicos estuvieron con ella y esta vez en clases estuvo ayudando a Renji a comprender las clases mejor o incluso le susurraba la respuesta correcta para que él lo dijera, incluso con Shiro que volvió a enroscarse entre sus brazos le siguió haciendo los apuntes.

Incluso al final de las clases, cuando se dirigía a su casa los chicos se pusieron a su lado hasta que los cinco aparecieron listos para golpearlos. La sorpresa se los llevaron los cinco al ver que el pobretón, la chica y el chico lograron defenderse.

En cuanto terminó la pelea la lluvia finalmente sesó dejandoles el paso sin el agua callendo en las calles, pasearon un rato, estuvieron juntos jugando en el parque y al final del día los tres se separaron para ir a casa con una gran sonrisa y llenos de lodo como señal de victoria.

Sakura esperaba con ansias el momento de llegar a casa, embarrarse en Deidara para que pegara el grito en el cielo por ensuciarlo y decirle a todos cómo fue de grandioso su primer día de clases y decirles que ya quería que fuera el día siguiente para ir y aprender a cómo ser un ninja con sus nuevos amigos.


Mi mente puede ser traicionera, por más que repita una y otra vez que todo está bien, el prejuicio por el pasado puede seguir pero a veces uno puede darse sorpresas inesperadas si se intenta


Hola, una aclaración rápida, por ahora no hay una pareja establecida para Sakura así que no es ItaSaku, aún está en proceso por verse qué será. Otra cosa, para las personas que les gusta lo que leen hasta el momento, de ante mano gracias y si quieren pueden pasar en Wattpad al perfil Paola Pintor que tengo una historia que estoy publicando :) se llama Lacandry- bajo la sombra oscura.

OMAKE 4

—Finalmente llegamos a casa, ¿cómo le habrá ido a la bola de pelos? no debe ser fácil estar sola con Tobi y Orochimaru—se preguntó en voz alta Kisame una vez que estaban subiendo las escaleras del gran edificio de Akatsuki.

—Parece que todos hemos llegado al mismo tiempo —dijo Deidara llamando la atención de Itachi y Kisame.

Cuando la pareja alzó la mirada se dieron cuenta que los demás integrantes se estaban conglomerado en la entrada para entrar. Muy rara vez salían todos o casi todos de las instalaciones de Akatsuki para hacer alguna misión, esta es una de aquellos momentos. Fueron solicitados por distintas naciones o pequeños países para hacerse cargo de ciertos asuntos ilícitos por un muy buen precio, obviamente Kakuzu fue el primero en saltar y aceptar los tratos y por el riesgo de unos, incluso los Pain y Konan salieron.

Por esa misma razón es que la lluvia que caía sobre Amegakure era más fuerte de lo normal, como Pain salió de la aldea no podía permitirse que extraños decidieron entrar a la aldea a destruir todos sus esfuerzos.

—Espero que esa niña no haya explotado mi cuarto —murmuró entre dientes Deidara.

—¿Por tercera vez en este mes? Eso te pasa por regalarle bombas para entretenerse. Espero que no le enseñes lo que haces porque está aprendiendo lo que es en realidad el arte —comentó Sasori bajo su marioneta.

—Calla, ella aprecia mi arte así que una vez que aprenda a no explotar mi cuarto le enseñaré a hacer bombas de arcilla —comentó Deidara indignado.

Cuando Konan les dio una mirada de muerte los dos dejaron de hablar al instante.

Kakuzu fue quien abrió las puertas de la entrada ya que estaba emocionado por ir a contar todo el dinero que habían reunido en las misiones, sin embargo, sus pensamientos se truncaron y los demás dejaron de respirar. Frente a los pies de ellos, tirado en el piso arrastrándose y temblando de pies a cabeza estaba Tobi.

—N-no, no, huyan… corra-... no lo hagan —dijo incoherencias Tobi antes de que finalmente entre en coma.

Los ojos de Itachi se activaron, Kisame sacó a Samehada, hojas de papel salieron volando, Deidara comenzó a trabajar con su arcilla. El pensamiento colectivo de todos fue en Sakura. Sin esperar salieron corriendo por el pasillo dejando a Tobi tirado en el piso inconsciente. ¿Qué le había pasado a Sakura? ¿Qué le hicieron? ¿Estará lastimada?

Corrieron por los pasillos abriendo de puerta en puerta sin cuidado sin dar con su paradero.

—¡Quiero a mi hija en este momento! Pain buscala en este mismo instante —demandó Konan dejando libre un aura asesina.

Pain solo tardó un segundo antes de que él y los otros Pain salieran corriendo seguidos por los demás.

Quien sea que le haya hecho algo a la pelirosa se las iban a ver con Akatsuki, nadie se atrevía a tocar lo de Akatsuki sin salir muertos, mucho menos si se atrevieron a infiltrarse en Akatsuki.

Corrieron por los oscuros pasillos hasta llegar a la puerta en donde se encontraba Sakura. Pain le dio una patada a la puerta sin importar que esta saliera volando, los miembros se adentraron armados hasta los dientes y listos para atacar a la pobre alma.

—¿Por qué rompieron la puerta? —preguntó Sakura con una olla en manos. Sus grandes ojos esmeraldas miraban abiertos a todos los miembros que habían salido, sobre todo llegar de ese modo y tener sus armas en mano, buscó en todos lados esperando encontrar lo que ellos buscaban—, fue Tontin quien pintó las cortinas, sábanas y colchones de rosa al lavarlas si buscaban al culpable.

Los de Akatsuki parpadearon al ver a Sakura sin ningún rasguño, aún con la conmoción tomaron nota de que debían de tener una seria charla con Tobi sobre lo que había hecho. Guardando sus cosas observaron a Sakura que, nada sorprendida de verlos en modo de ataque siguió caminando hasta dejar la olla en sus manos en la estufa.

—Creo que le falta algo —dijo Sakura una vez que usó una pequeña escalera para poder ver la cocción de la olla—, Oro-kun, ¿qué me falta?

Los miembros de Akatsuki vieron a Orochimaru caminar con mucha tranquilidad hacia donde estaba Sakura con una gran sonrisa plasmada en su rostro, en sus manos tenía un frasco con píldoras soldado.

—Por su aspecto se ve que va bien y huele bien, ¿Qué crees que podrías agregarle?

Sakura tarareaba mientras pensaba qué más ponerle hasta que se le ocurrió.

—¡Miel!, es una gran fuente de energía así que eso ayudará a que el cuerpo aguante aún más, además de que dará buen sabor.

Orochimaru le dio unas palmaditas.

—Muy bien hecho Sakura, has aprendido muy bien en estos días.

Pain y los demás se acercaron un poco más ahora que tenían curiosidad por saber qué es lo que estaban haciendo. Vieron a Sakura verter en la olla la dorada miel antes de comenzar a revolver con esmero.

—¿Qué diablos están haciendo? —preguntó Hidan.

—¡Píldoras soldado! —dijo Sakura con una enorme sonrisa.

Los otros miraron lo de la olla antes de mirar a Orochimaru en búsqueda de una explicación.

—Quería hacer algo por nosotros para evitar que llegáramos cansados de las misiones o con poco chakra así que le conté de las píldoras soldado y le dije que podía enseñarle a hacerlas —explicó Orochimaru enseñándoles el frasco en sus manos— Kabuto y yo le enseñamos desde que se fueron las propiedades de muchos ingredientes y otros ella fue investigando por su cuenta. Sakura, aquí están las nuevas que hiciste.

Los ojos color esmeralda de Sakura brillaron al notarlas, le bajó a la flama y de un salto corrió hasta estar frente a Orochimaru, tomó el frasco en sus manos y miró a los otros miembros.

—Uh, ¿Me pueden ayudar probando las píldoras que voy haciendo para ver cómo se sienten? —preguntó Sakura con un ligero tono rosado coloreando sus pálidas mejillas.

No pudieron decirle que no.

Extasiada le dio a cada uno de ellos una píldora.

—La mocosa cocina delicioso y Jashin estaría de acuerdo así que esto debe ser mil veces mejor porque es para hacernos más fuertes —dijo Hidan.

Los demás en silencio asintieron. Una vez que tuvieron la píldora en la boca se quedaron hechos piedra, nadie habló, se movió o siquiera respiró.

...

—¿Qué les pareció? —preguntó Sakura.

Deidara cayó al piso, Kisame escupió la píldora antes de comenzar a toser, Hidan comenzó a maldecir que en definitiva hay un arma letal hasta para él y los demás por su orgullo se tragaron la píldora antes de mirar a Sakura con los ojos llorosos.

—Creo que eso estuvo mejor —comentó Orochimaru con una malvada sonrisa en su rostro.

Esta vez le perdonarán la vida a Tobi...

—Quizá la próxima tanda ponga un poco de cuerno de venado para suavizar la textura, las alas de murciélago tienen propiedades que haga que se acelere el proceso de reabastecer el chakra —comenzó a murmurar Sakura.

—No olvides la víscera de rana, piel de reptil y antena de babosa —le comentó Orochimaru.

Los rostros de los miembros de Akatsuki comenzaron a volverse pálidos.

—Bueno, eso está en esta olla pero quería intentar otra cosa —comenzó a decirle Sakura, sus mejillas se tornaron rojizas mientras pensaba si seguir hablando o no hasta que Orochimaru la animó—, quería intentar otra cosa, estaba leyendo en un libro que usar la cabeza de pescado tiene mucha proteína así que quería probar eso con un poco de pata de conejo, tinta de calamar, arándanos, jugo de naranja, piel de cocodrilo, rábano, jalea real y las hierbas que me has enseñado.

Deidara y Hidan estaban a punto de desmayarse.

—No suena mal, le diré a Kabuto que anote eso.

Sakura sonrió a los demás.

—Gracias por ayudarme, no sabía en donde se había metido Tontin así que llegaron en el momento oportuno, pronto estará la siguiente tanda de píldoras soldado.

Aquel día y el siguiente vieron sus almas salir de sus cuerpos, unos entraron en coma y otros tuvieron que hacerse un lavado de boca y estómago a escondidas de la pelirosa que con amor investigó cuáles eran los mejores ingredientes para hacer las mejores píldoras para ellos.

Todos estuvieron de acuerdo de llevarse las píldoras a las misiones en sus estuches de armas como armas de último recurso si ya no había escapatoria.