Hola!!!
Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero más vale tarde que nunca… o no? Así que no les entretengo más y los dejo con el siguiente capítulo.
Gravitation no me pertenece…
Un día complicado
Oscuridad era lo que reinaba en aquella angosta calle, cuando un chico de tez morena salía sigilosamente de su casa… sentía el frío recorrer cada parte de su ser, pero eso no bastaría para detenerlo… tenía una enorme culpa, pero su temor de ir preso era aún mayor, llego hasta un callejón, el cual tenía que pasar para ir a su instituto, cuando de entre la nada una fulgente luz, dio de lleno en su rostro, deslumbrándolo momentáneamente.
- ¿Tú… tú que haces aquí? – pregunto el moreno, con un gesto de angustia dibujado en su rostro, al descubrir quién era aquel que se encontraba frente a él.
- Mmm… pareciera que viste un fantasma… ¿O es que acaso me tienes miedo? – pregunto irónico.
- Yo… yo no sé nada de… Shuichi… - respondió temeroso.
- Mjaa… me parece que sabes más de lo que yo mismo sé… - comento un chico de largo cabello rojizo al tiempo que bajaba de su motocicleta y se acercaba irascible al moreno.
- Yo… ¡yo no mate a Shuichi! – gritaba intimidado por la cercanía del pelirrojo.
- ¿Pensaste que habías matado ha Shu? Pero mira si serás idiota… si algo así hubiese sucedido ya estarías pagándolo muy caro, además… los cobardes como tú, no son capaces de hacer más de lo que intentaste… - dijo al momento que lo sujetaba por el abrigo y se lo rasgaba abruptamente junto con la demás ropa que tenía debajo.
- Su… suéltame, por… por favor… - dijo como pudo, mientras sentía el frío viento tocar su desnudo torso.
- ¿Qué acaso no es divertido… cuando no eres tú el que tiene el control? – pregunto irritado mientras lo aventaba hacía el suelo.
- Yo… no vuelvo ha acercarme a él… ¡lo juro! –
- Eso no me basta… ya te lo había advertido una vez y si no escarmientas puede que se vuelva a repetir esta misma situación… -
- No me hagas daño… por favor… - imploro, mientras sus ojos de llenaban de lagrimas.
- Vaya… pero que poco aguantas, yo que imagine que serías más difícil de persuadir… - comento con sorna.
- Por… favor… déjame ir… - rogó el moreno.
- Y dime… ¿tú dejaste ir ha Shuichi, cuando te pidió que lo dejaras libre? –
- Perdón… perdóname Hiroshi… - suplicaba.
- La próxima vez no seré tan benevolente con una rata miserable como tú… - dijo mientras se agachaba y lo sostenía por parte de la ropa desgarrada, para luego azotarlo contra el áspero piso.
Gruesas lágrimas de alivio caían por sus mejillas al observar como se alejaba el otro chico.
- Es… espera, ¿Cómo sabías que yo...? – no pudo terminar la frase al ser interrumpido por el pelirrojo.
- Simplemente imagine que irías al colegio solo para no causar sospechas y para saber en que estado se encuentra Shuichi, pero tampoco te arriesgarías ha que te encontrara solo y mucho menos le pedirías protección a alguno de tus amigos, así que como el cobarde que eres… saliste más temprano, pensando que así estarías más seguro… -
- …………………. – no comento nada, todo era tal cual se lo relato Hiro, así que espero en silencio ha que se alejara mientras limpiaba su rostro bañado en lagrimas, para luego levantarse y volver nuevamente a su casa.
- Waaaa… ¿Takaki, estas seguro que no ha llegado Hiro? – preguntaba el peli rosa a su mayordomo.
- Seguro joven… quizás tuvo algún pendiente y seguramente no tarda en llegar. – trataba de tranquilizar al menor.
- Jooo… mira que es malo, ya ni siquiera termine de desayunar para esperar a que llegue… - se quejaba un dramático Shuichi al tiempo que mordía un pay de queso que sostenía envuelto en una servilleta.
- Vaya hermanita, mira que te has metido en un gran lío… - comentaba divertido el menor de los Uesugi.
- Basta Tatsuha… mejor dime si me vas ha ayudar. – pregunto la castaña con un gesto de molestia.
- Pues sabes que mis servicios no son gratis… - seguía burlándose.
- Ya… ¿pues que es lo que vas a querer a cambio? –
- Mmm… -
Estaba muy impaciente, Hiro no llegaba y ya era un poco tarde para llegar al colegio, observaba la calle esperando ver a su amigo, el cual apareció a gran velocidad en su motocicleta.
- ¡Hola Shu! – saludaba alegre el pelirrojo.
- ………………………… - un enorme y tierno puchero se reflejaba en su rostro, mostrando su inconformidad.
- ¿Y ha que le debo agradecer, que hoy no tuviera que esperarte? – pregunto divertido.
- ¡Hiro… eres malo!!! – reclamaba Shuichi al tiempo que inflaba sus mejillas en un lindo gesto aniñado. – Me hiciste esperarte por muuucho tiempo y todavía preguntas… - continuaba con una fingida molestia.
- Jajajajaja… ahora ya sabes lo que se siente Shu… - comentaba mientras el menor se subía en la parte trasera de la moto para en instantes dirigirse a su instituto.
- Me parece bien… manéjalo como gustes, pero recuerda que los quiero cantando el viernes por la noche y asegúrate de que Ryuichi este presente. – decía un rubio con su habitual sonrisa.
- Ok Touma, no tienes de que preocuparte… - respondía el americano del otro lado de la línea.
- Espero que así sea… - dijo concluyendo la llamada.
- ¿Entonces llegaría dentro de dos días? – preguntaba su editora.
- Así es… pero en mi ausencia quiero pedirte que te encargues de… -
- Comprendo profesor… vaya sin cuidado, que yo me encargo de todo… - se adelanto en responder sin dejar que el rubio terminara la frase.
- …………………. – no comento más… estaba como de costumbre de mal humor, no solo por el hecho de estar despierto "tan temprano" (11:00 am) sino por la pésima noche que paso, en la cual ni siquiera pudo dormir como era debido, gracias a cierto chiquillo de hermosos ojos violetas, que aparecía constantemente en sus sueños…
Estaba acostado en aquella suave cama, pero no podía conciliar el sueño, a su lado dormía plácidamente un hermoso ángel, el cual llevaba puesto únicamente la camisa blanca del escritor, era su noche de bodas y el menor había bebido tanto que tuvo que cargarlo hasta su habitación.
Prendió un cigarrillo y le dio una extensa calada… para enseguida observar al bello chiquillo, estaba tan embelesado con tal visión que no se dio cuenta en que momento su cuerpo comenzó a reaccionar ante tan detallada inspección del suave y delicado cuerpo del peli rosa.
- *Dios… ¿Cómo poder casarme con el mocoso y no tener el enorme deseo de consumar mi matrimonio?* – pensaba el escritor con un gesto de molestia, la cual incremento al sentir cierta incomodidad en su parte baja.
Así que sin más se levanto y camino en dirección al servicio, necesitaba un baño y si era de agua fría mejor…
- Yuki… - escucho a su esposo llamarlo entre sueños, lo cual basto para detonar aquel deseo de satisfacción y en un arrebato tomo su hombría para lograr al menos un poco de serenidad.
Empezaba con su labor… cuando sintió que alguien le observaba, así que levanto su mirada, encontrándose con el chiquillo que lo veía con aquellos enormes ojos violetas, mientras sus mejillas se pintaban de un rosado casi del mismo color de su cabello…
Yuki se quedo paralizado, mientras contemplaba como el pequeño gateaba sensualmente hasta en dónde se encontraba y antes de que pudiese reaccionar se encontraba frente a él… le empezaba a faltar el aire por lo cual su respiración se hizo cada vez más acelerada y de algún modo las inmensas ganas de hacerle el amor a su lindo esposo incrementaban notablemente… el cual sin pudor alguno tomo el erecto miembro del mayor y empezó a masajearlo, tan expertamente que en cuestión de segundos, el rubio comenzó a emitir unos cuantos gemidos…
Se deleitaba con las caricias del menor… el cual, acerco sus visiblemente suaves y rojizos labios al glande del rubio y… despertó de aquel húmedo sueño… contemplando la irrefutable situación en la que se encontraba…
- ¿Entonces que le parece profesor? –
- ¿Ehh? – no escucho absolutamente nada de lo que le decía su editora. – Como sea… me parece bien lo que tu decidas… - respondió para sacársela de encima.
- En… ¿en serio? Hay… que bien, entonces me retiro, para que pueda continuar con las actividades que tiene que realizar. – se despidió una extrañada pero alegre Mizuki.
- ……………. – no entendió nada de lo que había aceptado, pero no importaba ya que aunque no lo demostrara tenía plena confianza en la chica.
Lo que ahora le perturbaba era aquella situación que estaba viviendo a causa del chiquillo… aunque ya se las ingeniaría para cobrarle cada uno de los "problemas" que le estaba ocasionando.
Las clases pasaron de lo más normal, aunque una linda chica se encontraba a cada momento preguntándole al menor, si se encontraba bien y lo seguía casi a todos lados, le preguntaba que era lo que le había pasado y le regañaba por haber asistido a clases después de lo que había vivido el día anterior.
- Ahh… por fin le toco una clase distinta a la de nosotros… - suspiraba aliviado.
- Jajajaja… lo que pasa es que ella ha estado enamorada de ti desde hace varios años… ¿no te habías dado cuenta Shu? – le preguntaba su amigo.
- ¿Ehh? No, ¿como crees Hiro? Akemi es una buena amiga y nada más… -
- Vaya, si serás lento Shu… y dime ¿ya estas listo para empezar con los preparativos de la boda? – dijo cambiando de tema.
- Pues… no estoy muy seguro, pero ya no tengo ninguna opción. – respondía con un gesto de tristeza.
- Mmm… ayer te deje más entusiasmado con la idea de casarte con ese tal Yuki… - observaba el mayor. – Aunque por la cara que tienes desde la mañana, parece que no dormiste muy bien, ¿hay algo que te molesta? –
- Yo… bueno, lo estuve pensando y aunque sea probable que Yuki sea mi prometido… él… él no sabe que soy Shuichi Shindou, así que lo más seguro es que solo se divirtió conmigo, ya que cree que tu eres yo… - respondió sin animo alguno.
- ¿Pero que líos te armas Shuichi? – pregunto desconcertado.
- No… no me malinterpretes Hiro, es normal que Yuki se sienta atraído hacía ti… eres muy guapo, amable e inteligente, para ser sincero hubo un tiempo en que yo mismo me sentí atraído hacía ti pero… - enrojeció notablemente ante aquella confesión, lo dijo tan naturalmente sin siquiera meditar que se estaba descubriendo.
- Shu… yo… -
- Lo siento Hiro… no era mi intensión decir tal cosa… pero… pero es verdad, aunque eso ya fue hace mucho… - respondió con una forzada sonrisa para tratar de restarle importancia al asunto.
Hiro se quedo sin palabras… esa confesión había removido un sentimiento que él mismo escondió en lo más profundo de su ser… pero eso ahora ya no tenía importancia, quizás si esa confesión la hubiese escuchado algún tiempo atrás las cosas serian diferentes, aunque por ahora lo único que le importaba era que Shuichi, su mejor amigo estaba sufriendo y su misión era ayudarlo y estar a su lado, aunque solamente fuera como su inseparable amigo…
- Shuichi… eso no importa, aunque tampoco fue muy honesto que tú le hayas mentido, no creo que se haya burlado de ti… es más… yo solo lo vi, la noche de la fiesta y te aseguro que la mirada que me dirigió no fue de alguien enamorado. -
- Pero si en realidad Yuki es mi prometido, el piensa que eres tú… por que yo mismo se lo confirme. –
- Vamos Shu… no te pongas así, después de todo ni siquiera estamos seguros de nada. - trataba de reconfortar al menor.
- ………………………………….. – solo asintió a las palabras de confort de su amigo, al tiempo que sonaba la campana en señal de que las clases habían concluido.
Guardaron sus cosas y salieron del salón de clases para dirigirse a sus respectivas actividades… el pelirrojo al trabajo y el menor a su casa para esperar a la persona que lo llevaría a realizar sus compras.
- Oye Shu… te llevo a casa y de ahí me voy al restaurante. –
- No es necesario Hiro… yo… -
- Anda sube que no tengo mucho tiempo y el nuevo administrador esta tan loco que es capaz de armarme un lio. – decía mientras se ponía el casco y esperaba ha que su amigo hiciera lo mismo.
- Es verdad Hiro… ni me había acordado de preguntarte por ese sujeto. –
- Ya tendré tiempo para contarte… - respondía mientras avanzaba con gran destreza por las transitadas calles de la ciudad, en dirección a la casa de Shuichi.
- Me alegro que estés de mejor humor Tacchi. –
- Si… Maa la verdad es que la mañana se paso volando. –
- Bueno pero por lo que me contaron que sucedió, temía por que te hiciera algo el perro guardián de Shuichi. – comentaba aliviado Ken.
- Es verdad… lo mejor será que te esperemos a que termines con tus clases de apoyo. – dijo con algo de preocupación el rubio.
- No se preocupen… Hiroshi no se atreverá a acercarse a mí… - respondía con soberbia el aludido.
- Bueno… como quieras, después de todo si te hubiese querido hacer algo, ya lo hubiera hecho. – comento despreocupado, para luego marcharse en compañía de su otro amigo.
- Bueno… joven Uesugi, eso sería todo, la cantidad ha sido depositada en la cuenta… – comentaba una mujer de largo cabello negro al tiempo que le entregaba unos recibos.
- Bien… - fue la respuesta del rubio, el cual tomo lo que le entregaban y salía apresuradamente en dirección a su auto.
Una vez dentro de este, se dirigió al instituto de su lindo prometido…
- Gracias Hiro… te veo mañana… -
- Hey Shu… mañana si te dejo, como no salgas temprano… - comentaba con burla el mayor, mientras encendía su motocicleta para alejarse antes de que el fuerte grito del menor lo dejara sordo por el resto del día.
- ¡Hirooo!!! – reprochaba Shuichi al ver a su amigo alejarse rápidamente.
Suspiro al ver que ya no había rastro de su amigo… y se apresuro en entrar a su casa para arreglarse antes de que llegara su "acompañante".
- Mmm… it's late… - comentaba el rubio al tiempo que apuntaba al pelirrojo con su amada mágnum.
- Vaya… sabes la hora. – respondió con sorna, sin hacer caso del arma que apuntaba directo a su cabeza.
- Ok boy… entonces quieres recibir un doble castigo… it is high time you understood quien manda aquí… - comento divertido al tiempo que se acercaba peligrosamente al menor.
- ……………………………. – se había prometido que no se dejaría intimidar por el apuesto rubio, pero esa amenaza y la cercanía del mayor lo dejo sin palabras.
-- Sintió la penetrante mirada del rubio recorrer cada parte de su cuerpo, su aroma tan varonil y cálido inundaba todos sus sentidos… un escalofrío sacudió su cuerpo al sentir su respiración chocar contra la suya… *¿Qué diablos me estaba pasando? * Se pregunto, tratando de ignorar el fuerte rubor que había cubierto sus mejillas. --
Acción que no paso desapercibida para el mayor, el cual sonrió divertido… ya que desde el primer momento que sus ojos contemplaron al pelirrojo, comprendió que le agradaría demasiado trabajar con él y al ver su forma arrogante de ser, supo que sería todo un reto y un placer, enseñarle buenos modales… después de todo nadie se burlaba de Claude Winchester en sus narices y vivía para contarlo.
-- No comprendía que era lo que pasaba pero no podía moverse… sentía excesivamente cerca los labios del mayor, así que resignado entrecerró sus ojos para aceptar humildemente aquel beso, que estaba por recibir… ya después vería como desquitarse por tal atrevimiento por parte del americano. --
Contemplo con orgullo como el menor se resignaba a su cercanía… así que lo dejo ser por unos momentos, para después alejarse abruptamente… aunque por un instante dudó en hacerlo y tuvo el impulso de aprovechar la docilidad de Hiro… pero no se podía dar el lujo de caer ante la tentación de aquellos labios…
- ¿Espera algo… o tengo que usar otros métodos para hacerlo trabajar? – pregunto sarcástico.
Al escuchar aquellas palabras… sintió una ligera irritación por la insolencia del rubio… ¿Quién se creía para burlarse de él de esa forma? Pero por ahora tendría que hacer lo que le mandaba… ya encontraría la ocasión para desquitarse.
- Aún no me dice lo que tengo que hacer… - comento indiferente, tratando de restarle importancia a lo ocurrido.
- Ok… empezaras por… -
- Buenas tardes Joven… -
- Ahh… hola Takaki, voy a mi habitación, por favor avísame cuando vengan a buscarme… - respondía el menor.
- Joven… - le detuvo.
- ¿Ehh? Dime… -
- Me alegra que por fin este de acuerdo con su compromiso… eso quiere decir que encontró a la persona especial que su madre siempre quiso para usted. – comento alegre su mayordomo, ya que el lo había visto crecer y le cuido desde que su madre cayo enferma.
- Gracias… muchas gracias Takaki… - dijo al tiempo que le daba un efusivo abrazo… desde que tenia uso de razón Takaki siempre estaba a su lado y aunque últimamente no convivía mucho con él, sabía que en todo momento podía contar con su apoyo, como si fuera un padre… o al menos merecía más ese titulo que su tío.
- Jo… joven… - murmuro conmovido mientras correspondía al afecto del menor.
Sin decir más, el menor deshizo el abrazo y se retiro, no sin antes mostrar una ligera sonrisa para no preocupar al mayor…
Al llegar a su habitación… el dolor en su cabeza era demasiado fuerte, así que tomo un par de pastillas que le había comprado el rubio y se metió a bañar… estaba cansado, pero aún así tenía que cumplir con la disposición de su prometido.
- ¿Otra vez… usted? – le pregunto la misma chica del día anterior.
- …………………….. – no se digno a responder, solo paso de largo en dirección al mismo lugar en dónde había encontrado a su ahora prometido…
- Espere… yo… yo quiero agradecerle por ayudar a Shuichi… él, él es muy importante para mi… - comentaba avergonzada, la menor.
- ¿Es tu novio? – pregunto al tiempo que detenía su paso, aún dándole la espalda.
- Yo… no exactamente, pero yo lo… - fue interrumpida por el rubio.
- Entonces… no tienes por que preocuparte por él, ni mucho menos tienes que agradecer… - respondió con fastidio, sabía perfectamente lo que ella intentaba decirle y no le había gustado en lo más mínimo.
- Pero… yo… -
- Shuichi ya tiene quien se preocupe por él… así que déjalo en paz… - término de decir al tiempo que se giraba para verla de frente.
- …………………………. – la indiferencia con la que la miró el escritor, la dejo helada…
No dijo más y siguió caminando, pero nuevamente la tímida voz de la menor lo detuvo.
- ¿Qué es… usted de… de Shuichi? – se atrevió a preguntar, con la mirada fija en el suelo.
- Soy su prometido… - contesto arrogante…
Al no escuchar ninguna sola palabra por parte de la chica, pudo imaginar la condición en la que se encontraba, así que sin ningún afán de seguir humillándola, prosiguió su camino.
Ella se quedo exactamente en la misma posición, su mirada perdida en algún lugar del suelo, sus puños a un costado de su cuerpo… su respiración entrecortada tratando de controlar el inevitable llanto, el cual no pudo contener por mucho tiempo…
En su corazón solo deseaba que esa respuesta fuera una mentira… pero al pensar que podría ser cierto, una aflicción muy grande se apodero de ella y sin más su lindo rostro se bañó en gruesas lágrimas… se sintió tan desdichada, que una vez recuperada de la impresión, corrió apresuradamente… hacía algún lugar en dónde nadie le preguntara por su deplorable estado.
- Bueno… ya me voy Tatsuha, que no quiero llegar muy tarde con… -
- ¿Con quién, Mika? – preguntaba la castaña desde la puerta.
- Ayaka… yo… voy con… con Touma por supuesto. – trato de mentir.
- Deja de fingir… ya lo sé todo… - dijo con tristeza.
- No, no comprendo… - respondió nerviosa.
- Yo… anoche escuche lo que hablaste con Touma… - respondió ausente.
- Ayaka… lo siento mucho, pero… pero Eiri es mi hermano y aunque en un principio no estaba de acuerdo con su nuevo compromiso, yo… yo solo quiero que sea feliz… y parece que Shuichi tiene la cualidad de hacerlo sentir así… tú misma viste el rostro de Eiri cuando se encontraban juntos… - se excusaba la mayor.
- Mika… yo… yo no puedo resignarme tan fácilmente… yo amo al joven Eiri… - dijo al tiempo que un par de lagrimas se deslizaban por sus suaves mejillas.
Mika se conmovió por la reacción de su amiga, comprendía perfectamente como debía de sentirse, así que la abrazo protectoramente, al tiempo que acariciaba su largo cabello… mientras que Tatsuha solo contemplaba la escena con una tenue sonrisa en su rostro…
Había sido un poco cruel con aquella chica, aunque fue lo mejor para ella, ya que no podía dejar que se ilusionara con el mocoso, de todos modos sufriría lo mismo en cuanto se enterara de la boda, al final le había hecho un gran favor… - reflexionaba el rubio, el cual se llevaba un cigarrillo a los labios y le daba una extensa calada, mientras caminaba en dirección al mismo lugar en el que había encontrado ha su pequeño prometido.
Subió las escaleras para llegar al pasillo que lo llevaría a aquel sitio pero antes de llegar, observó al alguien pasar en esa misma dirección, así que se detuvo por unos instantes y luego prosiguió al escuchar que aquellos pasos se detenían…
- ¿Quién diablos? – pregunto el moreno al escuchar ha alguien detrás suyo, al tiempo que se volvía para encontrarse con unos intimidantes ojos dorados.
- Mjj… ¿decías algo? – pregunto indiferente.
- ¡Tú… tú eres el mismo que estaba hace unos días con Shuichi! – exclamo temeroso.
- Veo que me recuerdas… - comento sonriente.
- Si vienes por Shuichi… ya… ya se fue… - dijo entrecortadamente.
- No lo busco a él... – dijo insinuante.
-¿En… entonces no veo el por que estés aquí? – respondió nervioso.
- Sin embargo yo si comprendo el por que estas tú, en este sitio… -
- …………………………….. – no dijo nada, presentía que algo andaba mal y no quería averiguar que era… así que retrocedió lentamente hasta chocar con pared, la misma en la cual había acorralado al menor.
- Supongo que has venido a recordar lo de ayer… -
- ¿Ehh, como… lo… lo sabes, Shuichi te lo dijo o fue ese maldito de Hiroshi? –
- En realidad nadie me lo dijo… solo supuse que fuiste tú, el causante de lo que le ocurrió a Shuichi… - dijo mientras se acercaba peligrosamente al moreno.
- ¿Yo… qué… que quieres de… de mi? – pregunto intimidado por la extrema cercanía del rubio.
- Verás… nada me importa si puedo obtener lo que deseo y hacer lo que me plazca… aún así puedo tolerar muchas cosas, pero lo único que no puedo, es permitir que se metan con lo que me pertenece… y tú Ta-cchi… te has atrevido a hacerlo… - hablo con parsimonia.
- No… no sé… ha que te… refieres… -
- Ayer a esta hora, encontré a Shuichi aquí mismo… por alguna absurda razón "alguien" trato de abusar de él… quizás en un principio me alivio encontrarlo a salvo, aunque estaba inconsciente, pero después al ver el estado en el que se encontraba, me sentí muy molesto… tenia la ropa desgarrada y un golpe marcado en el abdomen… supongo que se lo hiciste para controlarlo mejor, tenía una cortada en su labio… entonces supongo que le intestaste besar y no se dejo, así que le mordiste el labio hasta hacerlo sangrar… y por si fuera poco lo estrellaste contra esta pared, haciendo que se golpeara en el marco del cuadro… lo cual le hizo perder el conocimiento… - dijo al tiempo que colocaba sus manos en la pared, dejando en medio al moreno. – Pero te diré lo que realmente me molesta…
- ……………….. – su cuerpo comenzaba a temblar involuntariamente, ese hombre que lo tenía acorralado, lo miraba de una manera distinta a la última vez que lo vio, su mirada era fría, pero no como la de alguien que solo esta enojado, era distinto… era la mirada de alguien a quien no le importa nada… de alguien a quien no le importaría matar… la mirada de un asesino…
- Me molesta que te hayas atrevido a tocarlo con tus asquerosas manos… - dijo al tiempo que lo sujetaba por camisa y lo estrellaba violentamente contra la pared.
- De… déjame… por… por favor… - suplicaba con lagrimas en los ojos.
- ¿Qué… acaso no es divertido? – dijo con sorna, al tiempo que repetía la misma acción.
- Yo… yo… prometí, que ya… no me… volvería ha… ha meter con… con él… - hablaba entrecortadamente a causa del temor y del dolor que sentía en su cuerpo y cabeza, al ser bruscamente azotado contra pared.
- Mjja… eso puedes darlo por hecho… ya que la próxima vez no será una simple advertencia… - dijo al tiempo que lo soltaba y le daba la espalda para caminar un par de pasos y luego detenerse.
- …………………….. – seguía temblando y su respiración era irregular… sin embargo se sintió aliviado al ver que el rubio se alejaba…
- No vuelvas a poner un solo dedo sobre él… - dijo al tiempo que se giraba e imprimía su puño en el rostro del moreno, provocando al instante que una enorme cantidad de sangre saliera por su boca y nariz.
Nuevamente se volteo y camino tranquilamente en dirección a su mercedes… después de todo ya no tenia absolutamente nada que hacer ahí…
- Diablos… no se como me deje convencer… - se repetía la castaña constantemente, mientras contemplaba a su acompañante.
- Mika… ¿sucede algo? – preguntaba la otra mujer.
- No Ayaka… no sucede nada, es solo que esta situación va a ser un poco incomoda para ti. ¿No crees que sería mejor que regreses a casa? – preguntaba esperanzada.
- ¿Ehh? pero si estuviste de acuerdo… - dijo con fingida inocencia.
- ……………………………….. – solo asintió resignada.
- Joven…sus visitas lo esperan en la sala principal. – decía amablemente el mayordomo del otro lado de la puerta.
- Gracias Takaki… en un momento bajo. – respondió el menor, mientras se observaba nuevamente en el espejo.
Lucía un pantalón de vestir negro al igual que su calzado y una camisa color crema… su cabello iba sujeto con una goma del mismo color, se veía realmente apuesto, aunque en realidad todo lo que usaba le sentaba bien… ya que toda la ropa que tenía se ajustaba perfectamente a su esbelto cuerpo… una vez se sintió satisfecho con su imagen, ya que al menos quería causar una buena impresión, bajo al encuentro de su visita.
- Hola, buenas tardes… - saludo con cortesía el peli rosa.
- Ahh… Hola Shuichi, deja que te presente… ella es Ayaka Usami, mi prima… -
- Hola… - respondió indiferente la menor.
Shuichi sonrió a ambas chicas dejándolas aturdidas con su hermosa presencia…
- Ehh… bueno, deberíamos irnos para hacer todo posible, debemos ver sobre las invitaciones, la iglesia, el salón, tu ropa y si fuera posible también sobre el banquete, ya después veremos lo que falta. – respondió Mika una vez recuperada de la impresión.
- Pero... yo… -
- Ahh… Shuichi, el costo de la boda lo llevara mi hermano, así que no tienes por que preocuparte de nada.
- Aún así… había pensado que tanto la ceremonia como la reunión fueran en esta casa… - comento con decisión el menor.
- ¿Ehh? Pero… si ya te he dicho que los gastos corren a cargo de mi hermano… -
- Bueno… lo que pasa es que el jardín es muy hermoso y me gustaría que fuera ahí, además de que no quisiera abusar en gastos... –
- Esta bien si eso es lo que deseas, aunque insisto que no importa lo que se gaste… después de todo solo te casas una vez en la vida… pero en fin… entonces iremos a ver lo de tu traje y las invitaciones, así que démonos prisa. – dijo al tiempo que tomaba al chico y a su prima de los brazos y los hacia avanzar hacia la salida.
Empezaba a molestarse, llevaba cerca de 10 minutos esperando al esposo de su hermana… su cabeza le dolía, ya que después de todo, no durmió bien, no comió bien y aún le dolía la mano de aquel golpe que le dio al infeliz que se quiso pasar de listo con su pequeño prometido.
- Buenas tardes joven Eiri… -
- Touma… - solo hizo una pequeña inclinación respondiendo al saludo de su cuñado, al tiempo que subía en el auto de este.
- Me sorprendió mucho tu llamada, la verdad es que estoy un poco confundido con lo de tu viaje… se supone que estas a unos cuantos días de contraer matrimonio… - comento al tiempo que avanzaba.
- Eso no te importa… solo te diré que tengo algunos asuntos pendientes y me llevara solo un par de días solucionarlos. – comento con indiferencia.
- Ohh, ya veo… entonces no hay más que pueda decir, solo espero que todo salga bien con esos "asuntos". –
Nadie comento más… la realidad es que Yuki le había hablado a su cuñado para que lo llevara al aeropuerto, solo paso a su casa a dejar su mercedes y ha recoger la maleta que armo en cuestión de minutos.
Llevaban mucho tiempo visitando tiendas… encargándose de la decoración para adornar la casa de Shuichi, Mika se había encargado de elegir las invitaciones… las cuales fueron mas que aprobadas por el menor, recorrieron gran parte de la ciudad en busca de lo que necesitaban… lo estaban pasando tan bien que ni siquiera sintieron el paso del tiempo, decidieron cenar por algún lugar cerca del establecimiento en el que encargarían el traje que portaría Shuichi el día de su boda…
Ayaka se sentía molesta, no tanto por lo incomodo de acompañar en sus preparativos al chico que se casaría con el hombre que ella amaba, sino por que el poco tiempo que llevaba conviviendo con el peli rosa le había servido para ver que agradable era… en un principio fue grosera y todo el tiempo ponía objeción a lo que escogía el menor, casi todo el tiempo estuvo con cara de inconformidad, la inconformidad de darse cuenta que Shuichi era una increíble persona, se sentía molesta de que le agradara el pequeño que le había quitado al único amor de su vida.
- Mmm, no seria buena idea que la novia vea al novio con su traje, eso debería de ser una sorpresa… - comentaba una señora de corto cabello negro, refiriéndose a la menor.
-Yo… yo, no soy su novia… - comentaba una sonrojada Ayaka, mientras observaba la puerta por la que había entrado el menor para probarse su traje.
- Ahh… ¿en serio? – preguntaron a coro dos chicas que se encontraban cerca.
- Hay que emoción, la verdad es que es muy guapo y se ve que es muy amable… ya quisiera yo, ser la que se case con él… - comentaba una de ellas con corazoncitos en sus ojos.
- …………………………. – Ayaka no supo que decir, la verdad es que ella estaba de acuerdo con eso de que Shuichi era muy guapo y amable.
- No… yo me vería mejor a su lado… la verdad es que ese chico esta para comérselo com… -
- Hey… dejen de soñar… - interrumpía con frialdad la castaña, haciendo honor al apellido Uesugi.
Las chicas se miraron entre si para luego alejarse disimuladamente, pero no lo suficiente como para perderse del momento en que el pequeño apareciera portando su traje de bodas…
Al cabo de un par de minutos… Shuichi salía de aquel probador portando aquel traje que lo hacía lucir realmente espectacular, dejando maravillados a todos los que se encontraban cerca…
- Buena suerte joven Eiri. – se despedía el mayor, mientras sonreía ampliamente.
- ……………………. – no dijo nada, solo le miro y prosiguió su camino, para tomar el vuelo que había reservado un par de horas antes.
Con fatiga abrió la puerta de su departamento… entro en completa oscuridad hasta su habitación y se recostó sobre su suave cama… ese día había sido muy complicado para él, aquel loco rubio lo había hecho trabajar hasta el cansancio… aunque en realidad no se lo demostró, si algo le sobraba al pelirrojo, era orgullo…
Lo había hecho trabajar en todo, desde lavar platos y los servicios hasta cargar cosas pesadas, hacer compras, entregar pedidos, acomodar mesas y atenderlas, cocinar y por si fuera poco se quedo hasta que cerraron el restaurante para dejarlo limpio… ya que según el explotador americano como comenzó a llamarlo Hiro, llegaba muy tarde y no hacía gran cosa, así que debía de trabajar lo que no trabajaba por causa del colegio.
Suspiro con resignación para luego dormirse profundamente, con un solo pensamiento en mente… "vengarse del loco de su administrador..."
Tenía poco tiempo de haber regresado a casa y ahora se encontraba recostado sobre varios almohadones… en ese momento padecía de un intenso dolor de cabeza, así que sujetó un vaso con agua que había en un buro a lado de su cama y se tomo una de las pastillas que le dio el rubio, con el fin de aminorar el dolor...
Se sentía muy cansado, ya que había tenido un día muy complicado… entre los deberes y el ajetreo de toda la tarde en compañía de la hermana y la prima de su prometido… que aunque habían realizado muchos avances en ese día y se sentía satisfecho, había caminado demasiado y se había probado una generosa cantidad de trajes, si ha eso le agregaba que no se había alimentado como era debido y para rematar con ese dolor de cabeza que mantuvo casi todo el tiempo, daba como resultado a un Shuichi sin ganas ni fuerzas de nada...
Aunque había algo que aùn le inquietaba… "pensar en si realmente su prometido era Yuki".
- * Si en verdad es él... ¿Por qué se va a casar conmigo pensando que soy Hiro? ¿Solo se habrá divertido conmigo, cuando en realidad es mi mejor amigo quien le gusta?* -
Estuvo por mucho tiempo dándole vueltas a esas preguntas, hasta que por fin el medicamento hizo lo suyo, ocasionando que poco a poco se fueran cerrando esos hermosos ojos violetas…
- Yuki… - suspiraba entre sueños.
- ¿Y que es lo que te sucede? -
- ¿Tatsuha… qué haces aquí? –
- Pues yo tenía sed… pero supongo que tu estas aquí por otra cosa… - decía amablemente el moreno, a la chica que se encontraba parada cerca de una ventana observando la luna.
- No sé a que te refieres… - comento nerviosa.
- Bueno… ya todos están dormidos, sin embargo tú estas aquí parada en silencio en plena oscuridad, observando la luna… -
- Hoy le vi… estuve con él y… -
- ¿Y? –
- Y ahora comprendo por que el joven Eiri lo eligió a él como su prometido. – respondió tratando de contener las lagrimas que luchaban por salir.
- ¿Eso quiere decir que no piensas oponerte a su boda? Después de todo, esa fue tu condición… le dijiste a Mika que si Shuichi te convencía para mi hermano, los dejarías casar, pero si él no era digno, harías lo posible por deshacer su compromiso… -
En es momento ya no pudo contenerse más y empezó a llorar amargamente, mientras el moreno le abrazaba con cariño a modo de reconfortarla.
- Yo amo… al joven Eiri… pero… pero perdí… lo… perdí… para… para siempre… - dijo entrecortadamente a causa del llanto.
- Eres una linda chica y estoy seguro que encontraras a alguien que te va ha amar como mereces… - comento al tiempo que depositaba un dulce beso en la frente de la chica, después de todo era su prima y había crecido a su lado… la quería como a su hermana y le dolía verla triste… sabía perfectamente que ella acababa de admitir su derrota ante Shuichi y eso era algo que jamás pensó que fuera a suceder… pero estaba seguro de que Ayaka se repondría con el paso del tiempo…
Aunque lo que realmente le intrigaba, era el hermoso prometido de su hermano… ese bello ángel que hasta ahora había logrado varios cambios en su familia... aún no olvidaba el rostro contento y relajado que observo en su hermano el día que se encontraban juntos en centro comercial, ni el gusto que vio en la sonrisa de Mika al percatarse de eso y ahora a su prima llorar por que resulto que Shuichi si es digno de llevar el apellido Uesugi… definitivamente el también quería conocer a su lindo cuñadito…
Fumaba un cigarrillo mientras esperaba que anunciaran su vuelo… estaba fastidiado y empezaba a sentirse somnoliento...
- Pasajeros con destino a Los Ángeles California, favor de pasar por… -
Subió al avión y siguió las indicaciones que les daba una simpática azafata… para después sentir despegar suavemente el avión que lo llevaría lejos de su prometido, por un par de días…
Trataba de conciliar el sueño, pero cada vez que cerraba sus dorados ojos, aparecía la imagen del hermoso peli rosa…
-Mjj… - bufo con molestia, ya que no quería tener otro "accidente" en aquel lugar.
- *¿Habrás tenido un día complicado como el mío, o solo comiste y hablaste hasta volver loca a Mika?* - se pregunto en silencio mientras observaba la foto de aquella credencial que sostenía en su mano.
- Shuichi… - suspiro mientras una tenue sonrisa se dibujaba en sus labios…
Espero que el capítulo haya sido de su agrado y les agradezco por leer…
En especial a beba23gravieiri-ayame y a esmeralda-chan, por seguirme animando con sus lindos comentarios… y a quienes ofrezco una disculpa por la espera y por responder tarde a sus reviews… salu2!!!
