QUE ENREDO Y TODO POR EL ALCOHOL
Por Mary Martín
CAPITULO 10
UN NUEVO MIEMBRO EN LA FAMILIA
– ¡Ya Seiya! por favor dinos a quién se parece
Kanon casi le arranca el cuello al pobre Seiya al cual por poquito y se le cae el bebé por la sacudida que el gemelo le proporcionaba. Shun estaba más cerca del bebé pero de momento estaba más preocupado por la salud de June por el gran esfuerzo que había realizado.
– Es que se parece mucho a…
– ¡Ya dilo!
– …a…¡Ikki!
– Ah bueno, menos mal… ¡¿A quién?!... – gritó Shun al comprender el significado de esas palabras
– ¿Se parece a Ikki? – dijo Kanon muy extrañado – pobre niño
– No, lo que quiero decir es…
– Bueno, es natural que el niño se parezca a su tío ¿No?
Dijo Shun muy ilusionado provocando que Kanon le lanzara una mirada asesina. June por su parte sólo se dedicaba a acunar al bebé en sus brazos mientras que Seiya hacia aspavientos de todo tipo para que sus amigos captaran algo muy importante y es que no se habían dado cuenta de la presencia de alguien que desde hace poco los observaba…
– Es obvio que si se parece a mi nii-san quiere decir que es hijo mío
– Oigan chicos… – Seiya quería advertirles algo pero ellos ni caso le hacían
– No inventes ¿Cómo se va a parecer a ese pajarraco en llamas?
– ¿Cómo me llamaste, miserable copia fotostática de Saga? – preguntó el susodicho bastante iracundo
– ¡Nii-san!
– Eso es lo que les estaba tratando de decir – dijo Seiya al fin
Vaya situación. Casualmente Ikki pasaba por ahí y al ver a un demente manejando una ambulancia que casi lo atropella en una esquina y que terminó subiéndose a la banqueta para estacionarse en sentido contrario, se acercó cual bestia iracunda dispuesto a tirarle mínimo 2 dientes a ese inconciente conductor, sin imaginar siquiera que iba a encontrarse a su hermano, su esposa, el vecino indeseable y a su recién nacido sobrinito… pero… ¿Que hacían todos ellos ahí metidos?...
– Oigan, ¿Qué hacen todos ustedes aquí metidos?
– ¿Por qué siempre te apareces en los momentos más inoportunos? – le preguntó Kanon con cara de reproche a lo que el caballero fénix respondió enviando un cosmo ofensivo contra el gemelo que entendió que calladito se ve más bonito
Bueno, la muerte rondaba aquella ambulancia. Cuando menos el gemelo iba a salir rumbo al panteón si no encontraban una buena excusa para justificar que Kanon estuviera ahí metido en la ambulancia presenciando el parto del hijo de Shun y June siendo que él no tenía vela en el entierro, o sea, que no había ninguna razón para que anduviera metiendo su cuchara donde no lo llaman, por que decir "Ah, es que quiero ver si el niño se parece a mí" no era una muy buena respuesta que digamos.
Para fortuna de Kanon, Shun convenció a Ikki de que el dorado los había ayudado ya que en el hospital no había lugar para ellos y que fue también gracias a la ayuda de Seiya que June pudo tener al bebé sin mayores problemas. Ikki no estaba muy convencido de que Kanon hiciera algo bueno por alguien, pero siendo Shun el que lo decía lo tomó como cosa cierta.
Ya después, todos fueron al único Hospital que pudo recibirlos que por cierto era de los más caros. Inmediatamente June recibió los cuidados pertinentes y al pequeño lo llevaron al área de encubadoras pues aunque al parecer todo estaba bien, los doctores recomendaron tenerlo en observación un tiempo. Ikki había ido por un par de cafés mientras que Shun y Kanon daban vueltas de aquí para allá en la sala de espera. Hasta que de pronto una de las enfermeras les informó que podían ver al bebé desde afuera de la sala de encubadoras. Sin pensarlo dos veces, ambos se acercaron a ver
– ¡Ay pero qué bonito!, hola lindo bebito
Kanon estaba más que emocionado al ver al pequeñín que recién despertaba y se llenó más de ternura al verlo bostezar, no sabía por qué pero le pareció que era el más hermoso de todos los bebés que ahí se encontraban. Comenzó a hacerle caras chistosas logrando llamar la atención del pequeño… pero eso a Shun no le gustó ni un poquito…
– Oye ¿Qué te pasa? – dijo empujándolo ligeramente en el hombro
– ¿De qué hablas?
– No le hagas gestos a mi hijo
– ¿Tú hijo? ¿De aquí en cuando?
– Desde siempre
– ¿Estás ciego? ¿No ves que se parece a mí?
– ¡Oye! No lo insultes
– ¿Qué insinúas?
Ambos comenzaron a elevar sus cosmos hasta quien sabe cual sentido mientras se miraban con rencor, hasta sacaban rayitos por los ojos y toda la cosa, hubieran destruido medio hospital de no ser porque Seiya llegó justo a tiempo para evitar una catástrofe de proporciones mayúsculas
– Cálmense o los van a echar por revoltosos – se puso en medio de los dos para separarlos
– Yo estoy muy tranquilo – dijo Kanon mientras quitaba la mirada diabólica que había puesto – estoy casi seguro de que ese bebé es mío
– ¿Así? ¿Y por qué? Si se puede saber – Shun se cruzó de brazos bastante enojado
– O sea, que no te has dado cuenta que día es hoy… ¡Es 9 de Junio! Lo que significa que ese niño nació bajo el signo de géminis igual que yo…
– Eso no tiene nada que ver, es pura coincidencia… además yo creo que se parece más a June que a alguno de nosotros dos…
Shun se puso un tanto triste pues así no había modo de definir quién era el padre, tendría que esperar a que el pequeñín creciera más para poder definir un parecido definitivo que los saque de cualquier duda. Pero la verdad era que estaba demasiado chiquito como para sacar conclusiones apresuradas.
– Pero mira que tiene el pelo azul
– ¿Cuál pelo? Con trabajo tiene dos o tres – dijo Seiya viendo al retoño que los observaba atentamente
– Eso no sería ninguna prueba – respondió Shun ya empezando a perder la paciencia
– ¿Y por qué no?
– ¿Se te olvida que mi hermano también tiene el pelo azul? Puede ser de familia…
– Ay, si es cierto
– Ya, tranquilos que no vale la pena discutir en este momento – Seiya seguía tratando de poner orden
– ¿Ya viste? Se río cuando lo saludé – Kanon estaba fascinado con el niño y le seguía haciendo gestitos
– Pues claro, con esa cara que tienes ¿Quién no se va a reír?
– ¿Qué fue lo que dijiste?
– De seguro si sales a la calle y extiendes la mano te dan una limosna
– ¡Ya sacaste boleto!
– Chicos, ya fue suficiente
Al poco rato llegó una enfermera que les informó que June podía recibir solamente la visita de una persona pero tan solo unos minutos pues se encontraba bastante cansada por el esfuerzo realizado. Al escuchar esto, Shun puso una cara de preocupación y tristeza que hubiera conmovido a cualquiera que lo viera por lo que al decir que quería entrar a verla, Kanon no puso objeción alguna y se resignó a seguir esperando. Ya en estando frente a la habitación 112, Shun respiró profundo antes de abrir la puerta. Entró lentamente y se le iluminó la mirada al ver que June arrullaba al bebé...
– June ¿Estás bien? – preguntó suavemente
– Sí amor… ven, tu hijo quiere saludarte
Le hizo una seña para que se sentara en la cama, él lo hizo y observo atentamente al niño que se encontraba envuelto en sábanas. Con todo el lío de la ambulancia y la urgencia de encontrar un lugar para que atendieran a June, no había tenido tiempo de disfrutar esta experiencia única. ¡Dios! Era tan pequeño y se veía tan frágil, llevaba tan sólo unas cuantas horas de conocerlo y ya sentía que lo amaba con todo su corazón
– ¿Quieres cargarlo?
– ¿Eh? ¿Y si se pone a llorar?
– Claro que no. Le va a gustar estar contigo, anda, abrázalo
Después de dudar un poco, se acercó. Con mucho cuidado June lo colocó en sus brazos. Al principio Shun estaba un poco nervioso pero después se dio cuenta que no había sensación tan maravillosa como la que estaba experimentando, el niño lo miraba con curiosidad mientras permanecía quietecito entre sus brazos.
– ¡Es hermoso!
Susurró sin poder aparta la mirada del pequeño. Tiempo atrás, June pensó que no había cosa más tierna que la mirada de Shun que está llena de dulzura e inocencia, pero esta vez se dio cuenta que estaba equivocada porque había algo más hermoso y tierno todavía… y era Shun con su bebé en brazos
– Gracias amor, por este regalo tan maravilloso – se acercó y le dio un tierno beso en los labios...
– ¿Es que ustedes no escarmientan? Ya esténse quietos ¿No?
Ese fue nada más y nada menos que Seiya que en ese momento entraba con un enorme ramos de flores para June… y no estaba solo…
– ¡Cállate asno! Deja de molestar a mi hermanito – le da un golpe en la cabeza
– ¡Auch! ¡Oye! Eso me dolió
– Nii-san ¿Qué haces aquí? Pensé que June no podía recibir visitas por su estado delicado...
– Es verdad, pero convencí al doctor que nos deje entrar – sonrió maliciosamente, quién sabe que cosa le había hecho al doctor – vine a ver a mi sobrino, espero que no te moleste
– Claro que no
– ¿Puedo?
– Por supuesto, toma pero ten cuidado de que...
– Tranquilo otooto, tengo experiencia con bebés ¿Recuerdas?
Ambos hermanos sonrieron. Shun jamás olvidaría que Ikki siempre ha sido como un padre para él, pues desde chiquito tuvo que hacerse responsable de la noche a la mañana, había hecho un excelente trabajo al cuidarlo. En eso llegaron Saori, Shina y Shiryu, también estaba Kanon pero se quedó en la puerta
– ¿Llegamos tarde a la fiesta?- preguntó Shina
– No, justo a tiempo
– ¿Cómo te sientes? – preguntó Saori después de saludarla
– Como si acabara de dar a luz
– Así como lo dices no le dan ganas a una de ser mamá
– No creas, la verdad fue algo bastante difícil y muy doloroso si puedo decirlo... pero cuando ves a ese niño, sientes por increíble que parezca, que sabe que eres su madre y no puede haber nada mejor que eso
– ¡Qué barbaridad! – dijo Shiryu mirando al pequeñito – me voy a China unos meses y al regresar me encuentro con que ya eres papá – dijo dándole un abrazo a Shun – Felicidades
– Gracias. Pero la que hizo el trabajo difícil fue June. Este niño es lo mejor que nos ha pasado
Todos estaban conmovidos con la escena, ver a Ikki, al cual consideraban un chico rudo, jugando con el bebé y adormeciéndolo como todo un experto no era algo que se viera todos los días. Shun estaba feliz de ver a sus amigos reunidos celebrando el nacimiento de su bebé. Pero de repente, notó algo extraño en la mirada de su hermano
– ¿Nii-san? ¿Qué pasa?
– Shun, llámame loco si quieres pero yo creo que este niño es... es igual a ti cuando eras bebé – dijo mirando al niño con dulzura
– ¿Tú crees? – Shun sinceramente tenía sus dudas
– ¿Otro Shun en el mundo? ¡Genial! – comentó Saori con alegría
– ¡No! – gritó Seiya horrorizado pegándole tremendo susto a medio mundo – ¡Que tal que Hades haya reencarnado en él! – todos le lanzan miradas asesinas
– ¿Por qué siempre tienes que salir con tus comentarios inoportunos? – Shiryu le estampa un golpe en la cabeza
– Tenía que ser Seiya
– Claro, como a ustedes no los atravesaron con una espada les vale ¿Verdad?
– Mejor ya cierra la boca
– Ikki tiene razón, sus ojos son idénticos a los de Shun
– Claro, a quién más iba a parecerse – ante ese comentario Kanon decidió retirarse del lugar, Shun lo notó y fue tras él
– Ahora vuelvo muchachos
– No tardes
Todos siguieron ahí felicitando a June por su hermoso bebé. Shun por su parte vio a Kanon sentado en la sala de espera y fue a hablar con él. Se sentó a su lado pero no sabía que decirle. A pesar de lo que sus amigos decían, la verdad era que no podían sacar conclusiones a la ligera. Esto iba a tardar más de lo que tenían pensado. Nunca creyó que Kanon estuviera interesado en ser el padre del niño, sabiendo que era un parrandero sin remedio y que su vida estaba entre fiestas y problemas de todo tipo era difícil imaginárselo educando a un niño. Fue por eso que Shun trató de amenizar un poco las cosas
– Errr...Kanon, yo...
– ¿Qué? ¿Vienes a seguir reclamándome? Ya te dije que no se si pasó algo entre tu esposa y yo. Lo más seguro es que sea hijo tuyo y yo no tenga vela en el entierro así que ya déjame en paz
– ¿Cómo puedes estar tan seguro?
– Ikki acaba de decirlo... es idéntico a ti… – Shun no supo que responder a eso. Después de un rato de silencio preguntó...
– ¿Por qué te importa tanto? Pensé que no querías una responsabilidad tan grande siendo tan joven, ¿Estarías dispuesto a dejar la cómoda vida que llevas para dedicarte a cambiar pañales y educar a un pequeño que va a requerir de todo tu tiempo?
A pesar de la dureza de sus palabras su tono fue amable, más que para aclarar sus dudas era para hacerlo entrar en razón. Kanon pareció pensarlo unos instantes, al fin se decidió a mirarlo y hacerle frente...
– Admito que tienes razón, si resultara ser mío me traería muchos problemas y lo más probable es que tenga que terminar mi vida fácil, la verdad es que pondría mi mundo de cabeza... – después volvió su mirada al suelo y agregó – ...pero a pesar de todo eso... de pronto sentí ganas de que realmente sea mío – Shun se sorprendió ante la confesión de su amigo, pero sin dudarlo ni un instante se apresuró a decirle...
– Viéndolo bien... no se parece tanto a mi, sus ojos son como los míos pero... su cabello es casi como el tuyo, también se parece a ti en la forma las orejas... es muy pronto para sacar conclusiones... ¿No crees?
– Shun…
Kanon estaba totalmente asombrado por lo que acababa de escuchar, sabía que para Shun debió haber sido muy difícil decirle eso, pero lo hizo. Se dio cuenta que su amigo tenía un corazón de oro y que no podía tener mejor tesoro que ese. En ese instante deseó con toda su alma que entre él y June no haya pasado nada. Se sentía muy confundido, por un lado se había enamorado de ese bebé y deseaba tenerlo... pero por el otro...
– Vamos... – dijo levantándose – estoy seguro que te mueres por cargarlo – Kanon dudó un momento, Shun le tendió la mano – ¿Qué esperas? Si no te apuras se va a acabar la hora de visitas y ya no vas a poder verlo...ven...
Kanon le sonrió y se levantó, pero en vez de aceptar su mano pasó un brazo alrededor de los hombros de Shun y se dirigieron al cuarto de June, de algún modo supo que pase lo que pase seguirían siendo amigos. Quiso decirle algo pero no supo qué...
– Shun...
– ¿Si?
– Eres muy malo mintiendo ¿Sabías? Sobre todo con eso del pelo, Seiya tiene razón, nada más tiene dos o tres
– Momento... ¿Seiya tiene razón? ¡Dios mío el mundo se va a acabar!
Ambos rieron ante el comentario. Sí, todo iba a estar bien entre ellos. Se dieron cuenta que no tenía caso estar peleando a cada momento. Justo en ese momento llegó Seiya pues al notar que se tardaban mucho decidió ir a buscarlos.
– Con que aquí estaban, los he estados buscando por todas partes, por lo menos me alegra ver que ya se llevan bien
– Sí, no hay razón para pelear
– Creo que al fin nos hemos puesto de acuerdo en algo
Se habían encaminado los tres muy contentos rumbo al cuarto 112, ya sin peleas, amenazas de muerte, miradas que matan ni nada que se le parezca, todo estaba en santa paz… hasta que al muy inteligente de Seiya se le ocurrido hacer una brillante pregunta…
– Y por cierto ¿Ya decidieron que nombre le van a poner al bebé? – tanto Shun como Kanon voltean a verse lentamente
– Pues Kanon obviamente
– ¿Qué? ¿Estás loco? Claro que no
– ¿Y por qué no? Es un nombre muy bonito
– ¿Bonito? ¿Comparado con qué?
– Comparado con Shun… Kanon se oye padre
– ¿Cómo le vas a poner así a mí hijo?
– ¿Tu hijo?
– Sí ¡Mío!
– ¿Acaso quieres luchar? – se enrolla las mangas de la camisa
– Te estas tardando
Y bien, ahí van de nuevo.
Continuará…
