¡Pelea de gemelas! II: Ying

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El joven peli gris se encontraba escribiendo en el último documento que quedaba de papeleo en el consejo estudiantil, definitivamente ser el presidente no era fácil. Mai, la vicepresidenta, se tuvo que ir antes pues le tocaba a ella a ir a buscar a Miu a su primaria, cosa que se la veía con cara larga puesto a que se sentía algo mal al ir a un lugar donde chicos cinco años menores tenían su mismo tamaño.

Y Takeru, luego de completar el último formulario, llevó todo a los archiveros y los archiveros al estante, dando por finalizado el día. Y terminando por estirar ligeramente sus brazos. Luego de esto lanzó un suspiro y se dio media vuelta.

-¿Ahora me dirás que haces aquí?- preguntó el chico a cierta rubia que se veía muy feliz jugando con un trampa china, parecía muy concentrada y hasta cierto punto relajada (tomando en cuenta que estaba recostada en una de las mesas, sin zapatos, los cuales descansaban por ahí) solo sacándola de su concentración la voz del mayor, a lo que levantó la mirada pues no había escuchado lo que le habían preguntado, pero con una alzada de cejas de parte del joven la chica entró en cuenta.

-Nada interesante, cambiando de aires- respondió rodando y quedando de espaldas mirando al joven dado vuelta. El joven suspiró y se acercó unos pasos a la rubia, quien de dios sabe dónde, tenía un caleidoscopio y miraba a Takeru a través de este.

-Eres demasiado relajada, ¿Sabes?- le reprendió con severidad en la voz, cosa que no duró mucho pues la sonrisa nerviosa de la chica le contagió y lo hizo sonreír también. -¿De verdad estás bien?- preguntó.

-¡Yep!- contestó con desinterés, dando a Takeru notar un hecho que le preocupó.

-Eres igual- suspiró, a lo que Noël se hizo sorda. -Cuando mientes pestañeas mucho- murmuró, a lo que la de ojos verdes se encogió apretando un cubo de rubik contra su pecho. Tensión que se liberó en cuanto un dedo se posó entre sus cejas y se dedicó a masajear. A lo que la rubia abrió los ojos, mirando al dueño de aquel dedo.

-¿Qué haces?- murmuró con un puchero dándose vuelta nuevamente y sentándose en la mesa.

-No me gusta cuando haces esa cara- dijo simplemente sin inmutarse, sonrojando ligeramente a la chica. -¿Te peleaste con Emily?- preguntó, que a juzgar por la cara de la chica, había dado en el blanco.

-No es importante- bufó con un mohín.

-…- el chico se limitó a suspirar, para luego colocar su mano en el cabello de la chica, quien se sonrojó en el acto, cosa que no hizo más que permanecer al notar como el chico acariciaba su cabeza. -Sé lo unidas que son, pero incluso esa unidad puede herirlas algunas veces, estoy seguro que fue una pelea menor, pero si no se arreglan el remordimiento se va a acumular y terminaras perdiendo más que ganando- le dijo con una sonrisa al notar como se relajaba al contacto de su mano.

-¡Hey! No me acaricies como una mascota- gruñó recién percatándose de ello, a lo que Takeru solo rio levemente. -Idiota.

-¿Ahora soy un idiota?

-Sí, eres MI idiota- pensó Noël. -Claro que nunca podría decírselo…- suspiró mentalmente y se llevó sus rodillas al pecho y las abrazó, en un intento de ocultar su sonrojo. -Gracias, Takeru…

-De nada, mi huroto-chan*

(N/A*: Huroto es hurón en japonés, porque si, lo único que se me ocurrió es que las gemelas fueran hurones eweU si tienen mejores ideas diganlas :'v)

-¿Ahora soy tu mascota?

-Siempre lo has sido.

-Eek…

Pero su conversación fue prontamente interrumpida, pues la puerta se abrió dando paso a dos personas.

-Deja de molestarme- gruñó el joven pelinegro quien entró ya de malas.

-Tomacchi-kun, no te enojes~- le siguió la peli morada, que su sonrisa se congeló al hacer contacto visual con Noël, quien al devolvérselo hicieron sentir a los dos chicos que la habitación bajaba rápidamente de temperatura. -Onee-chan…

-Emi…