Capitulo final de esta historia.
No tengo perdón por todo lo que les he echo esperar, así que los dejo leer en paz.
Explicaciones abajo
DISCLAMER: Vocaloid no me pertenece, de lo contrario serian más y más famosos y haría que dieran conciertos en México. La historia es una adaptación de una canción
Secret love black
By B. Poot
Capítulo X
.
.
.
&.
Todo era perfecto.
Sus más grandes deseos y fantasías se habían vuelto realidad.
El anhelo y el amor que tenia hacía Rin era suficiente como para embargarlo y llenarlo por completo, ella era su todo, el centro de sus pensamientos. La razón de su nueva vida, no, ella era su vida. Fue suficiente saber que ella sentía lo mismo por él, una pasión tan abrumadora que la había hecho renunciar a su matrimonio aun cuando ella rechazo anteriormente su idea de huida.
No obstante, eso no los dejo satisfechos, ambos necesitaban más.
Las caricias inocentes y los besos apasionados eran cosas que habían dejado de llenarlos, su amor había trascendido a un nivel mucho mayor, uno físico y carnal que los quemaba por dentro. Fue durante la huida que aquella necesidad se presento como un incendio consumiéndolo todo, el fuego del deseo y la necesidad se apoderaron de ellos. El desenlace fue la consumación de aquel amor infantil que había terminado siendo la pasión de dos amantes imposibles, Rin era de él tanto como él de ella. Ahora que ambos se habían entregado ella no podía contraer nupcias con su prometido, quien seguramente se encontraba junto a la mejor amiga de su amada, después de todo la chica ya no era virgen.
Ambos se habían encargado de deshacerse de su castidad, y debía admitir que eso le había agradado. Rin era su bien más preciado, y por eso mismo no podía soportar la idea de que su cuerpo puro y su mente inocente hubieran sido consumidos por otro que no fuera él.
Sonrió al recordar los actos de la noche pasada, la felicidad era tanta que sentía que moriría, nada podía quitarle de la cabeza que él era la persona más dichosa del mundo. Vagamente recordó las palabras de Miku cuando hubo vendido una de sus alas a Mikuo en busca de una segunda oportunidad para estar junto a Rin
«Solo espero que sepa corresponder tu sacrifico»
Sí, ella lo hacía, y estaba seguro de que lo haría hasta el final.
Porque Rin era Rin, la pequeña niña que una vez lo consoló cuando se hubo caído de los cielos, la chiquilla risueña que lo había ayudado a volver.
Tomó algunas frutas y bayas que encontró en los alrededores, debía regresar pronto, no le agradaba dejar sola a la rubia cuando sabia que los pueblerinos seguramente los estarían buscando. Si ellos se enteraban de que ella había huido con él sería castigada por abandonar a un aristócrata en el altar por un "plebeyo"
Estaba terminando de guardar los frutos en una bolsa improvisada con las mantas de la cama cuando notó que el bosque estaba demasiado tranquilo y callado. Ni siquiera el sonido del canto de las aves resonaba entre el follaje, eso a Rei no le dio buena espina. Sus pies se movieron automáticamente en la dirección por la que había llegado, tenía una extraña sensación ¿un presentimiento tal vez? Fuera lo que fuera le hacía sentirse inquieto y algo temeroso. Sin darse cuenta sus pasos se habían vuelto rápidos y algo vacilantes. El silencio anormal que le rodeaba fue roto abruptamente por un sonido ensordecedor, similar al disparo de un cañón de guerra, sus nervios se crisparon y su pulso se disparo cuando se dio cuenta de que aquello provenía de la misma dirección a la que se dirigía, el lugar donde había dejado a Rin.
—Rin —jadeó preocupado emprendiendo carrera hacía ella.
La bolsa que cargaba se desato de sus hombros y cayó sobre el suelo mallugando la fruta, pero eso no lo detuvo, ni siquiera cuando pasaba a perder el equilibrio o se goleaba con las ramas bajas de algunos árboles. Todo lo que su mente podía procesar en ese momento eran las palabras: Rin, seguridad, proteger
Por un momento la luz del sol lo cegó cuando hubo salido del espeso follaje de los arboles, pero eso no le impidió gritar el nombre de la chica con desesperación.
Su mirada celeste recorrió el espacio llano de forma rápida dando con un bulto oscuro sobre el suelo, inmediatamente lo reconoció. Esa pequeña figura y esos cabellos rubios no podía ser otra persona que Rin, sin pensarlo siquiera se precipito hacía ella, sus manos fueron por debajo de su espalda y tocaron ligeramente su rostro
—¡Rin! —Llamó al ver que ella estaba inconsciente, su rostro lucia más pálido de lo normal —Rin, despierta
Rei examinó externamente el estado de ella, fue entonces que se dio cuenta de que un área del vestido estaba más oscura de lo normal, su forma era algo circular y crecía a medida lenta pero constante. Los dedos del chico descendieron hacía dicha mancha y cuando tuvieron contacto con la tela estos fueron humedecidos y teñidos de un color carmín dejándolo sin aliento y sin habla.
Sangre.
Eso era sangre.
Los ojos dorados se abrieron desmesuradamente a la vez que deslizaba la vista por el rostro de Rin, quien no parecía responder ante la repentina fuerza que él ejerció en sus hombros. Debajo de ella una gran mancha de color rojo había estado formándose sin él darse cuenta.
—R-Rin —volvió a llamar con voz temblorosa.
La desesperación lo invadió drásticamente al ver que ella no reaccionaba a nada, ni siquiera a los suaves golpecitos que le daba. Incluso si no sostuviera su cabeza esta se iría hacia atrás como peso muerto. Bajo la cabeza hasta apoyarla sobre el pecho de Rin, estaba hecho un manojo de nervios y a punto de caer en una crisis que apenas y noto el latido débil del corazón. Era suave y dolorosamente lento, muestra de la pronta ausencia de vida en ella.
—Está al borde de la muerte —habló Miku apareciendo junto a él.
El cuerpo de la rubia estaba acunado y dispuesto sobre el regazo de Rei, quien la sostenía como si fuera algo tan frágil y efímero que podía desaparecer si no lo sostenía con tanta delicadeza
El moreno no se molesto en alzar la mirada cuando una mano se poso sobre la cabeza de Rin y acaricio suavemente sus cabellos. La presencia de su amiga era inconfundible, Miku permanecía ahí, a su lado. Sus prendas negras eran una cruda y vil advertencia de un funeral próximo, aun cuando ella siempre vistiera con esos colores lúgubres después de su caída. La mirada dorada no perdía atención del rostro pálido y hermoso de su amante, de sus labios salían palabras dulces tal caramelo, llamándola a su lado y susurrando frases que solo ellos compartían, las caricias en su rostro eran igual de suaves que el algodón, pero nada surtía efecto, esos zafiros no se abrían dejándole ver la hermosa mirada risueña de su amada Rin.
—Rin, por favor —suplicó con voz ahogada.
No podía perderla, no después de todo lo que había pasado para tenerla.
Ella era su luz, su alma. La razón de su vida y su existencia. El motivo de su renacer. Rin era más que un simple capricho o un amor primerizo destinado a fracasar, ellos estaban hechos el uno para el otro, como almas gemelas destinadas a encontrarse para perderse.
—Aquí esta bestia viciosa —la voz resonó por todo el espacio llamando la atención de Miku y Rei, quienes levantaron la vista rápidamente al notar el tono oscuro y repulsivo que había empleado
La silueta perfecta de una mujer hermosa se mostro frente a ellos, sus brazos sosteniéndose entre sí acentuando el vestido banco con detalles artesanales en forma de cruces y un sol naciente en su pecho, las mangas exquisitas del vestido caían por sus hombros hasta quedar flojas. Los cabellos largos de un exótico color rosa enmarcaban su rostro delgado, el cual mostraba una sonrisa de satisfacción y diversión oscura.
Tanto Rei como Miku reconocieron a tan destacada mujer, era imposible no diferenciarla o confundirla con otra persona.
—¿P-Profesora Megurine? —Tartamudeo Miku tan pronto sus recuerdos como ser celestial se abrieron paso en su yo demoniaco —, ¿qué hace aquí?
La mirada azulada se centró en la chica de cabellos aguamarina, sus ojos se entrecerraron al reconocerla y una mueca de asco se instalo en su fino rostro. Los dos chicos notaron aquel gesto, incluso Miku se sintió algo herida por ello.
—Hatsune —profirió escupiendo la palabra como si su sola mención fuera a quemarle la boca —, veo que tú también estas contaminada —continuó confundiendo a los dos presentes —. No me sorprende, eras demasiado débil, incluso tu vuelo era lamentable.
Miku no supo que decir ante semejante acusación, algo dentro de ella se removió ante la mirada congelante y las palabras filosas de su antigua profesora. Ella sabía que no era la mejor de todos en el pasado, más no esperaba que le echara en cara su incompetencia tantos años después.
Luka se acerco a ellos con calma, tan tranquila que era aterradora. Ambos jóvenes sabían que algo andaba mal con ella, Megurine no era así, ella era centrada y amable, estricta pero comprensiva. La persona que tenían de frente no era a la Luka que conocían. Los ojos de la mujer estaban clavados en Rei, quien permaneció inmóvil ante la atención que le era dirigida.
—Te eh estado buscando —habló dirigiéndose a Rei. El moreno no pudo evitar hacer un gesto de desconcierto, ella no podía saber lo sucedido, solo Mikuo y Miku lo sabían —, después de encargarme del foco de infección sigue erradicar la enfermedad —siguió apuntando a la rubia que yacía entre los brazos del chico y después a él mismo
Ambos seres le dedicaron una mirada de sorpresa y horror a la pelirrosa, quien sonreía complacida al haber hallado a una existencia tan vulgar y sucia.
Rei le dedico una mirada fiera tan pronto salió de su estupefacción ¿Ella había herido a Rin? Sus dedos se apretaron sobre la piel de su amada a la vez que apretaba los dientes e inyectaba veneno en su mirada, en sus pupilas solo podía reflejarse la sonrisa de la pelirrosa, ese gesto alegre y despreocupado que hacía que su sangre hirviera dentro de sus venas
—¿Tú lo hiciste? —cuestionó controlando su voz, más su enojo y furia eran evidentes
A Miku le tomo un momento entrelazar la conversación con la situación ¿la profesora Megurine había sido quien intento matar a Rin?
Luka ensancho aun más su sonrisa al ver lo que había provocado en el sucio demonio, ahí estaba su verdadera naturaleza. El ser hecho de sucias emociones, de violencia y rencor. Sediento de venganza. Buscó entre sus ropas y saco un arma revelando la verdad, el pequeño revolver parecía de juguete, sin embargo, su apariencia inofensiva era igual a su poder destructivo. Sin el menor cuidado lo lanzó a los pies de los presentes dejándola descansar sobre la hierba
—Es una lástima que no pueda usarla para darte el mismo destino —dijo desilusionada, ella había anhelado deshacerse de la mala hierba de un solo golpe de gracia—, las armas humanas son inútiles contra tu tipo
Bajo los ojos incrédulos de ambos jóvenes Luka dio a conocer otra arma de fuego, una pistola blanca con detalles en dorado, el cañón era más largo y su diseño más estético que una arma cualquiera. Aquel artefacto había sido creado con amor y empeño, dentro de ella guardaba el alma de un siervo de Dios, los únicos capaces de matar seres oscuros y de luz como ellos.
Esa era un arma diseñada para erradicar ángeles y demonios
Un arma eterna.
Con una sonrisa que rayaba en la locura y el placer morboso la mujer apunto a Rei con la boca del cañón, tal cual lo había hecho con Rin
—Pecador, vamos arrepiéntete —bramó antes de apretar el disparador.
La bala salió disparada a una velocidad que la vista no era capaz de seguir rozando deliberadamente la mejilla del moreno ante el movimiento para evitar el trayecto, la sangre broto desde la herida que era una delgada línea que quemaba y ardía como los mil infiernos, más eso no era lo de menos, el principal objetivo era proteger el cuerpo moribundo de Rin
Luka apretó los dientes disgustada y volvió a disparar un par de veces en dirección a Miku y Rei, quien aun cargaba a la rubia, por ningún motivo la dejaría atrás.
—¡Megurine, basta ya! —Gritó Miku cubriéndose la cabeza mientras corría seguida por Rei — ¡¿Te has vuelto loca o qué?!
—¿Loca? —preguntó divertida ante semejante palabra —. Solo hago lo que siempre debimos hacer, erradicar a la fuente de los pecados —exclamó deteniendo la lluvia de balas —. Por eso se nos confió el resguardo de las armas eternas. Solo nosotros somos capaces de destruir su linaje asqueroso —gruño empuñando nuevamente el arma para apuntar específicamente a Miku
La ojiturquesa reaccionó rápido y abrió sus alas oscuras para emprender vuelo ante la amenaza, en una veloz barrida tomo a Rei y se elevo lo suficiente para estar alejada de la maniática Megurine, quien también extendió sus alas para seguirla.
—¡No escaparan sucias bestias!
Miku no volteo atrás, siguió planeando entre las corrientes para alejarse todo lo posible, pero la mano de Rei se poso sobre la suya llamando su atención
—Bájame —ordenó al ver como la pelirrosa aun les seguía
La chica lo miro en negativa, por ningún motivo lo dejaría en manos de esa loca, eran amigos desde siglos antes, no lo entregaría a su fin. Luka poseía un arma eterna, Rei por otra parte no tenía ninguna, era claro el resultado de la pelea
—Es a mí a quien quiere —dijo al darse cuenta de cómo había daño a Rin para encontrarlo a él. Incluso cuando relévelo su as bajo la manga primero le disparo a él en lugar de a Miku —, Solo déjame a mí, llévate a Rin
—No lo haré, te matara —objetó apretando el agarre en Rei.
El ojidorado notó como Luka volaba con mayor velocidad, casi dándoles casa como un fiero halcón, Miku por otra parte tenía que cargar su peso y el de Rin, un retraso bastante notable
—Solo hazlo —la autoridad empleada por Rei hizo que Miku cerrara los ojos fuertemente a la vez que se precipitaba sobre el suelo seguida de cerca por la pelirrosa.
Miku paso tan veloz como le fue posible y tan pronto los pies de Rei tocaron el suelo dejo en libertad en cuerpo de su amada Rin, el cual fue tomado por Miku antes de volver a elevarse por sobre su cabeza. Luka también se quedo en tierra firme, atenta a su caza del día.
—¿Por qué lo hiciste?
Rei la miraba furioso, acusador. Todo por lo que había peleado le estaba siendo arrebatado por su maestra, la vida de Rin estaba en un hilo y ella solo se limitaba a reírse de sus actos y la desgracia ajena
—¿Por qué? Preguntas —respondió llevando su índice a su barbilla como si pensara en la respuesta —, porque ella merecía morir. Es una asesina —respondió fiera y con la respiración pesada —. Ella mató a mi estudiante, ahora lo único que queda de él es la apariencia usurpada por una sucia bestia viciosa —continuó apretando los dientes mientras acariciaba el arma que emplearía —. Ella era una enfermedad, debía matarla antes de que hiciera lo mismo con otro hermano
Su mano libre se deslizo por la extensión del cañón y después la dejo caer mientras apuntaba a su blanco con el reluciente metal. Rei estaba dolido, más sin embargo, eso le daba fuerzas para tomar venganza. El dolor era su motor, aquello que lo impulsaba a tomar un pago por lo hecho a su querida Rin. Sin más se lanzó contra Luka, quien en ese momento ya activaba el disparador
—Ahora es tu turno, MUERE —gritó despiadada.
Su venganza estaba ahí, la retribución a su querido Len estaba hecha, ella se había deshecho del demonio usurpador.
—Lo siento —habló el moreno enterrando aun más la daga en el vientre de ella.
Luka bajo la mirada encontrándose con la mata de pelo negro, las manos de Rei sostenían el mango de una daga que estaba incrustada en su cuerpo, la zona se tiño de rojo a la vez que ella lo miraba enfada y contrariada
—S-Sabes que las armas humanas no son efectivas contra los de mi naturaleza —advirtió al empujar al chico y de paso sacar la daga de su lugar. El dolor la invadió lacerante, pero la herida no se cerró como esperaba
El arma resbalo de sus manos cuando tocó la zona, la sangre seguía brotando y el dolor crecía hasta querer gritar.
—Lo sé —respondió Rei preparando la daga nuevamente para volver a usarla.
Aquella pequeña navaja había sido extraída de la recamara donde había residido El lirio rojo, el lugar donde se guardaban todas las armas eternas que tenía en su poder los cielos. Si no fuera por ella no hubiera podido escapar con vida de su sentencia de muerte la vez que se encontró con Mikuo.
Los ojos azules de la mujer capturaron el momento en que el filo volvió a bajar sobre ella para dar el golpe final.
El último recuerdo que logro grabar en su cerebro fue aquella mirada dorada.
La única mirada ambarina que había visto en toda su vida.
—o—
—¿Cómo esta?
Rei recién había llegado a su lado, Miku no hizo preguntas al ver su ropa manchada de sangre, existían cosas que no eran necesarias confirmar.
—No reacciona —respondió al ver el cuerpo pequeño de la rubia tendido a su lado —, está en sus ultimas
Rei se hincó a un lado y tomo una de las manos de ella, paso sus dedos por entre los de Rin, ambas manos donde el anillo de flor reposaba. El pacto de su vínculo.
El ángel negro no supo encontrar palabras reconfortantes, solo podía ver como su amigo sostenía con miedo y desesperación contenida la mano de su amada. Las lágrimas estaban en sus ojos, detenidas por una fuerza tan grande como su amor hacía la humana. Se acercó a él y apoyo su cabeza sobre su hombro en muestra de apoyo, la única cosa que un demonio y un ángel eran incapaces de hacer era dar vida, ellos no podían revivir muertos y mucho menos atar un alma a un cuerpo muerto. Rei lo sabía.
—¿De verdad tus deseos de que ella viva son tan grandes?
Rei al igual que Miku se encontró con la mirada turquesa de Mikuo, quien recién aparecía. Sus ropas de colores oscuros estaba vez venían combinadas con el rojo de la pasión y la sangre. El mismo color que manchaba las manos de Rei en ese momento.
—Sí —respondió sin ninguna pizca de duda
Mikuo se vio satisfecho con esa simple palabra.
Avanzó hacia el pequeño grupo y aun de pie le tendió la mano a Rei, quien la tomo inmediatamente.
—Yo no puedo dar vida —comentó al ver los rostros de su amante y del propio Rei —, sin embargo puedo hacer un intercambio
Miku al entender sus palabras mostro verdadera negación. Existía un balance en el mundo, si requerías algo debías entregar algo con el mismo valor, era un trueque sin fin y donde tu apuesta representaba todo o nada.
—Vida por vida —murmuró Rei
Mikuo asintió.
—Aun te queda algo que puedes ofrecerme a cambio de tu deseo —comentó haciendo alusión a la única y solitaria ala que aún conservaba, el valor había decaído al teñirse de negro, pero aun funcionaba —, si quieres que preserve la vida de la humana tienes que dar tu vida como reemplazo
Rei no respondió, volteo a mirar a Rin y nuevamente se inclino hacía ella. Sus brazos la acobijaron y acunaron como si fuera un bebe. Acaricio dulcemente su rostro y suavemente deposito un beso en su frente. Miku observo todo junto al demonio, algo apenada y triste por lo que estaba a punto de suceder.
El amor era capaz de todo, incluso de llevarte a cometer verdaderos sacrificios
De la espalda de Rei broto una hermosa y oscura ala de plumas suaves y brillantes que se extendió en su mayor plenitud.
—Tómala y cumple mi deseo —pidió a Mikuo mientras extendía su mano en señal de trato
El demonio se acerco a la pareja y aceptó la petición uniendo sus manos.
—o—
Cuando Rin abrió los ojos se vio envuelta en una calidez reconfortante y familiar.
El rostro del chico a quien amaba estaba frente a ella, mirándola con ese infinito amor que le profesaba. La sonrisa que le dedicaba era hermosa y las lágrimas corrían por su rostro dándole un aire de verdadera devoción. Ahí a contra luz y abrazándola fuertemente se presento aquel a quien estaba buscando desde hacía tiempo, antes de que toda su vida se rompiera y que todo se fuera cuesta abajo. Los cabellos revueltos y esa mirada dulce y tan propia de él.
—Despertaste —susurró cariñoso al ver que ella reaccionaba —, me alegro
Rin lo miro embelesada, estaba ahí, junto a ella.
Había regresado a su lado.
—Len —murmuro aferrándose a su camisa.
Él paso una mano por su rostro mientras ella se orientaba poco a poco, el gesto la tranquilizo de sobre manera, incluso pego su mejilla a la mano masculina para que la siguiera acariciando
—Sí, soy yo —respondió inclinándose hacia Rin y depositando un casto beso sobre los labios contrarios que ella se encargo de responder.
Cuando el beso se vio roto el rostro que encontró a escasos centímetros fue el de Rei, quien aun sonreía a su lado.
Rin lo miro confundida.
Ella tenía a su lado a Len, no a Rei.
Fue entonces que se dio cuenta de que la camisa del chico estaba manchada de sangre. Él hacia el mejor esfuerzo por parecer fuerte, pero la muerte y el dolor lo consumían rápidamente.
Todas las piezas estaban ahí, siempre lo estuvieron.
Los ojos celestes se abrieron en muestra de comprensión y su interior se removió al darse cuenta de toda la verdad, de un movimiento se incorporo y fijo su mirada en el rostro calmó de Rei. Las palabras le hacían falta, solo podía abrir la boca sin decir nada
El chico se dio cuenta de su estado y de la repentina epifanía, cosa que le hizo sentirse complacido. Sabía que ella no siempre se creería la mentira, tarde o temprano lo descubriría, pero para eso ya lo amaría sin remedio alguno.
—Lo siento —profirió triste ante la mudez de Rin
Y como si no hubiera existido nunca, la figura del chico desapareció frente a sus ojos bañados en lágrimas
Todo lo que quedo fue una simple y solitaria pluma negra.
Tal cual como la solitaria chica que dejo atrás, aquella chica a quien alguna vez un ángel blanco amo y por quien dio todo, incluida su vida.
La chica con el corazón roto.
Es una desgracia todo lo que les hice pasar, más de un año., soy una mala mala escritora, ya pueden compararme con la bitch-sama de Katsura Hoshino.
Pero aquí tienen su final, más tarde que nunca.
Seré breve. Desde finales del año pasado eh tenido varios motivos para dejar de escribir, principalmente depresión y perdidas realmente importantes. En menos de un año tres de las personas a las que más ame se fueron de este plano existencial, por lo que me vi metida en depresión y así. Curiosamente cuando me veía superando una perdida pasaba otra, incluso ahora estoy esperando para ver cuando recibo una mala noticia ¿No es lamentable?
En fin, mi actividad en la pagina se redujo dramáticamente que en otros años, así que apenas estoy levantándome con heridas sin sanar, pero dispuesta a seguir adelante.
Tengo planeado un pequeño epilogo, digo pequeño porque creo que será menor a unas cuantas lineas, así que no esperen algo super largo.
Muchas gracias por los reviews, en serio, me hacen sonreír en mis días negros
Cristal 12997
Leo y Belu
Shina-19
EmiAnime25
Aquí tienen su capitulo que tanto les debía. Lo siento mucho, en serio.
Gracias a todos los lectores que me siguieron en esta historia —la segunda dedicada a los Kagamine— a los FAV y ALERT y a los lectores fantasmas que se dan a conocer por el numero de visitas.
Me hacen sentir inmensamente feliz.
En fin, les invito a leer un nuevo proyecto que sustituirá esta historia, pueden encontrarla en mi perfil o en el menú de la pagina de la pareja
Se llama 'La elección' y por supuesto es LenxRin, sin alteregos de Rei xD
Ahí encontraran un Len descarado y a una Rin orgullosa y que sabe defenderse así misma. Después de todo esta en medio de tantos lobos que con gusto se la comerían
Muchas gracias a todos
Espero nos sigamos leyendo pronto
Pc fuera
Paz
