Merci Beacoup, par les commentaires, Je vous suis reconnaissant
SK/FnU y Flowers no me pertenecen, son de Hiroyuki Takei!
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RECUERDEN! Reviews y favs hacen de un mundo major! :D
Sin duda alguna Yoh diría "todo estará bien" ya que si no lo dice, no es Yoh XD ES LA NAVIDAD CON LA FAMILIA ASAKURA!
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Cada día es diferente, y no era excepción para los habitantes de la pensión, sobre todo si se trataba de comprar el dichoso árbol de navidad, y como no era de esperarse, todos estaban ocupados haciendo distintas cosas, algunos leyendo, viendo T.V o cocinando el desayuno, algunos haciendo limpieza y mientras tanto él estaba de lo más cómodo, en su futón, el frío de la mañana lo hizo despertar, se paró con pereza y decidió vestirse para bajar, se colocó un pantalón deportivo y una playera blanca, no iba a entrenar ni nada, pero fue lo primero que tomó, bajó de las escaleras frotando las yemas de sus dedos levemente sobre sus ojos para despertar totalmente su vista, claro que, no pensó que debería hacerlo luego de bajarlas, ya que se cayó rodando y de cara al piso, inmediatamente reconoció a la persona que había ido en su "auxilio" era su amable y bellísima prometida.
–¿Por qué no me sorprende que te hayas caído de las escaleras?– Preguntó ella con ironía.
–No me digas que has venido a rescatarme…– Divagó tirado en el suelo aún.
–Algo así, mira, tu madre nos dijo que acompañáramos a Horo Horo a ver los árboles para navidad.– Respondió retirándose a la sala de estar, él se paró.
–No hay duda, en verdad eres un idiota.– Le dijo una voz detrás suyo, él se volteó para hacer encuentro con su ahora acompañante.
–¡Hola Men!– Saludó de buena gana y con una gran sonrisa el rubio.
–¿Qué ocurre?– Eran Gakko y Yohane los que ahora bajaban las escaleras.
–El idiota este se cayó de las escaleras.– Dijo el peli-plateado pasándolo de largo y dirigiéndose a la cocina.
–¿En serio? ¿Y estás bien?– Preguntó Yohane algo preocupado.
–¡Nah, ¿Y cuál sería la diferencia?! Si ya es bastante idiota no puede incrementar…– Se burló Gakko.
–Sí pero ya sabes los que dicen, entre más grande es, más imbécil se vuelven.– Esta vez fue Alumi, que iba entrando nuevamente a la habitación. –¿Qué pasa, por qué no han ido a desayunar?–
Esta vez todos estaban en la sala de estar, Hana, Men, Yohane y Gakko comían, bueno, Gakko atacó a Men lanzándole los huevos de su plato a la cara, y Men sacó su lanza, por así decirlo, Gakko no paró bien… parado, después de todo eso, Horo venía caminando con Yoh que le entregaba unos billetes en la mano, él los tomó.
–Y esto es para el árbol, lo tienes que reservar y lo entregan el día de navidad.– Decía el guerrero elemental de tierra.
–Sí, sí, oye, ¡Confía en mí, soy el gran Horo Horo!– Dijo con un gran ego.
–Y por eso mismo no hay que confiar en ti.– Dijo Men con fastidio.
–¿Qué dijiste enano?– Le preguntó en reto.
–Lo que oíste maldito viejo…– Respondió levantándose de su asiento con su lanza.
–¿¡Cómo que maldito viejo!?– Horo tenía una venita marcada en la cien y listo para pelear.
–¡Oigan, oigan, no peleen sino…!– Trató de decir Yohane, pero fue inútil, esos dos ya habían comenzado con sus peleas.
–No te esfuerces Yohane, no tiene caso, además pelean porque se llevan bien, todo estará bien jijiji.– Dijo Yoh.
–¡Cállate maldito hippie, tú y tu familia hippie están todos locos!– Gritaron los dos que peleaban.
–¿A quién le dicen hippie loco?– Preguntó una voz, inmediatamente Horo y Men pararon de pelear para voltearse todos pálidos ante la persona a la que más temían en todo el mundo, aquella que era capaz de dominar un país, no, ¡El mundo! Era la temible Anna Asakura, que venía con un cuchillo en la mano y tras ella Zenki y Goki.
–Yo… yo…. Yo…– Decían los dos al unísono mientras sudaban frío y esperaban lo peor.
–Tú.– Señaló a Horo con el cuchillo.
–¡Ay no me mates Anna somos amigos desde hace años por favor no he hecho nada malo sabes que no lo dije con querer porque te quiero mucho y jamás haría algo para hacerte enojar porque yo…!– Decía lo más rápido posible mientras se lanzaba a sus pies haciendo miles de reverencias con la cabeza.
–¡Ya deja de decir estupideces!– Y un golpe fue a parar a la cara de Horo que salió hasta el patio.
Más tarde cuatro personas iban en un auto que iba a toda velocidad descontrolada y descarriadamente, se iba de lado a otro inestable mientras una peli rosa estaba casi al borde del desmayo en el asiento del copiloto, y los otros dos que iban atrás se aferraban de lo que pudiesen para que Horo no los chocara en alguna tienda o se cayeran por un precipicio, algo por el estilo.
–¡Hana haz algo idiota!– Le gritó su "encantadora" prometida.
–¡Sí pero… ¿Qué hago?!– Preguntó él con un una gotita de sudor en la frente.
–¡No me importa pero haz algo!– Respondió ella aferrada al sillón.
–¡Ya sé, Amidamaru!– Llamó, pero nadie acudió. –No responde…– Dijo con cascaditas en los ojos.
–¡Pues claro que no baka, está en su tablilla además ¿Cómo piensas hacer over soul sin Harusame y la otra espada?!–
Pasaron tres segundos y de repente Hana y Alumi se encontraban tirados encima del portavasos del auto, uno sobre el otro, Tamao, que se había desmayado, estaba estampada contra el windshield.
–¡Hey ¿Se divirtieron?!– Preguntó Horo viendo con una sonrisa a sus acompañantes.
–¿¡Qué!? ¡CLARO QUE NO IMBÉCIL!– Lo último que vio Horo fue el pie izquierdo de Hana.
–Muy bien… ¡Hay demasiados!– Se quejó Horo cuando vio la cantidad de pinos, claro, tenía cierto pie marcado en la cara.
–¿Puedo ayudarlos?– Preguntó un empleado del lugar.
–Buscamos un árbol.– Dijo Horo.
–No me digas…– Se burló Alumi.
–Bueno pues hay muchos, pueden escoger el que quieran y me avisan.– Dijo el sujeto encargado.
–¿Qué tal uno pequeño? Así cabe fácilmente.– Propuso Tamao.
–¡No, no, compraremos uno grande, así se ve más genial!– Dijo de inmediato el ainu.
–Pero… ¿Y si no cabe en la puerta?– Preguntó Hana.
–¡Que va, la puerta de la pensión es grande!– Respondió casi de inmediato.
–¿Y si se atora?– Esta vez fue Alumi.
–¡Oh vamos, sólo un completo imbécil atora un árbol en una puerta!–
–Y esa descripción funciona perfectamente para ti.– Le dijo ella de mala gana.
–¿Me dices idiota?– Retó Horo.
–¡Idiota!– Respondió.
–¿Me llaman?– Apareció Hana junto con Tamao detrás de un árbol mediano.
–¡A ti no idiota, al imbécil este!– Le gritó.
–Este árbol parece perfecto.– Dijo Tamao ignorando la situación, Horo le echó un vistazo.
–Sí… pero ¡Compraremos el más grande!– Dijo decidido.
Más tarde Tamao y Horo se fueron a buscar al encargado que saber dónde se había metido, ya que el lugar era grande y habían muchas personas, además de que era el único jodido encargado en el estúpido enorme lugar, al menos eso pensó Alumi, ahora ella y Hana estaban esperándolos sentados sobre el capó del auto.
–Oye Hana…– Llamó la atención de su prometido. –¿Sabes conducir?– Divagó mientras veía su chocolate caliente enfriarse en sus manos.
–¿Cómo, si sé conducir?– El aludido dejó el suyo de lado y observó por unos instantes a su novia.
–Sí, es decir, suponiendo que te hayan enseñado.– Respondió tomando un sorbo de la bebida.
–Hmm… una vez papá trató de enseñarme, pero casi mato a una anciana jijiji…–
–No puedo creerlo, mi prometido es un idiota…– Susurró ella.
–¿Qué dices?–
–Nada, olvídalo.–
–Pero dijiste algo…–
–No dije nada…–
–Sí lo hiciste…–
–¿Y qué si lo hice?–
–Que quiero saber…–
–No te lo diré.–
–Porfaaa….–
Y así comenzó una larga y estúpida conversación, donde Hana pasó la media hora que se tardaron Horo y Tamao en encontrar al encargado, diciéndole a Hana que no, y él que sí, ella que no, él que sí, prácticamente, una pelea de niños…
Mientras en la pensión, Yoh y Manta bajaban unas cosas del ático, que era enorme y debían encontrarla entre tantas cajas sin etiqueta.
–¡Rayos ¿Por qué tantas cajas Yoh?!– Preguntó fastidiado Manta mientras seguían abriendo cajas.
–Anna dice que los recuerdos son importantes, así que hay videos de la shaman Fight, hay álbumes, también cosas como las que llevaba Fausto que en paz descanse, y algunas otras cosas, además, este lugar no lo hemos limpiado en… ¿Diecisiete años?– Divagó el guerrero elemental mientras bajaba más cajas.
–Valla, ¿En serio en tanto tiempo, por qué?– Preguntó de nuevo el cabezón.
–No lo sé, no hemos tenido tiempo jijiji– Y esa sonrisa apareció de nuevo.
–Ok, ok, hablando de otra cosa, ¿En serio crees que Hana y Alumi durmieron juntos sólo porque sí?– Se sonrojó algo Manta.
–¿Cómo dices…?– Yoh se quedó perplejo por unos minutos.
–¡Oh vamos Yoh, tienen diecisiete años!–
–¿Y qué? Aún son muy jóvenes para hacerlo jijiji– Y volvió a sonreír.
–Mira que no eres la persona más indicada para decirlo…– Río el enano de su amigo. –Si tú y Anna lo hicieron a los quince y quedó embarazada jajaja…–
–¡Oye ¿Qué hay de malo con eso?!– Se quedó callado unos segundos dejando que el rubor del reciente sonrojo desapareciera. –Además, no creo que Hana sea capaz de algo así.–
–¡Oigan ¿Qué tanto hacen arriba? Apúrense ¿Qué tanto cuesta encontrar unos renos y un santa de plástico?!– Gritó una voz desde abajo.
En un auto iban de regreso los cuatro, ya habían encargado el árbol, ahora sólo faltaba irlo a traer para Navidad, Hana llevaba la marca de la mano de Alumi en la mejilla, señal de que la pelea había terminado en K.O para él, mientras Horo estaba todo lleno de pino.
–¡Tengo pino en los calzones!– Quejó el ainu tratando de conducir con picazón.
–Eso no hubiera pasado si no hubieses creído que el yeti estaba atrás de un árbol.– Dijo Tamao con una gota de sudor en la frente.
–Sí pero… es que parecía un yeti…–
–¿Seguro de que el árbol que compraste cabrá por la puerta dela pensión?– Cuestionó la aprendiz de itako con una ceja alzada mientras cruzaba sus piernas.
–¡Claro que sí, el gran Horo te lo garantiza!– Respondió con un gran ego.
–No sé quién es más idiota, Hana, o tú…– Divagó Alumi con ironía.
–¡Pero yo soy tu idiota favorito ¿Verdad?!– Preguntó Hana con una enorme sonrisa en el rostro.
–Supongo que no me queda de otra…– Dijo ella desviando la mirada algo sonrojada, sí, ese era su idiota ¡Más que eso! Era su amado idiota, ahora sólo faltaba, que el árbol sí cupiera por la puerta de la pensión.
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Gracias de nuevo por leer! Atentamente: C.S
