¡Buenas noches!

Pues aprovechando que hoy entregué uno de los trabajos que me tenía agobiada y que no he quedado para terminar otro, he escrito. Es un capítulo corto, eso sí.

No lo he corregido. Tengo mucho sueño y pereza para hacerlo. Lo siento :/ Espero no tener muchos fallos pero lo he escrito de aquella manera, así que…

Ya me contaréis vuestra opinión. Aunque tengo la impresión que el fic en sí, no gusta mucho pero lo seguiré hasta terminarlo por aquellas personas que lo leen.

Capítulo 10

Nada más abrir la puerta, el llanto de un niño pequeño llega a mis oídos. Frunzo el ceño. ¿Qué pinta un niño aquí?

-Señor Castle, lo siento, se ha despertado y… -comienza a decir una chiquilla de unos 17 años mientras se pasa una mano por la frente al mismo tiempo que intenta calmar a la niña que tiene en sus brazos. –No para de llorar, preguntando por ti.

Richard se acerca a ellas y toma a la niña, quien rápidamente se abraza su cuello sin dejar de hipar.

-Ya está, cariño, ya está. Papi no va a volver a dejarte sola. –¿Papi? ¿Desde cuándo Castle es padre? Como puede, saca la cartera de su bolsilla de donde coge varios billetes y se los entrega a la chica. –Ve a dormir, es tarde. Gracias por quedarte con ella. –Le agradece. La adolescente asiente y se despide de nosotros antes de irse.

La pequeña parece haberse calmado. Ya no llora pero su pequeño cuerpo aún se sigue sacudiendo por los sollozos.

Ahora que lo pienso, le queda muy bien a Castle esa niña en sus fuertes brazos.

-Cariño, -la llama él al notar mis ojos puestos en ellos –tenemos visita, dile hola –le pide y la niña se separa un poco de su cuello para mirarme con sus ojos rojos y las mejillas húmedas por las que su padre le pasa una mano para limpiarle el rastro que le han dejado las lágrimas.

-Hola –susurra después de que Rick se lo haya repetido.

-Hola –le sonrío y doy unos pasos hacia delante, acercándome a ellos.

-Dile cómo te llamas. –Le dice antes de darle un beso en la sien.

-Chlo… Chloe –solloza. Richard le sonríe y vuelve a darle un beso.

-Pregúntale cómo se llama ella, ¿no? –le insta con dulzura.

-¿Tú? –me pregunta en medio de un suspiro.

-Kate, me llamo Kate. –La niña asiente y mira a su padre, supongo que esperando alguna indicación más. Castle ríe entre dientes al darse cuenta también de lo mismo.

-¿Quieres darle un beso a Kate? –le pregunta y la niña asiente con un ligero movimiento de cabeza.

Yo me acerco más y ladeo la cabeza para que pueda darme un sonoro beso. Le sonrío.

-¿Puedo darte ahora yo un beso a ti?

-Sí –sisea.

Beso su mejilla con toda la delicadeza que puedo. Ella me sonríe achinando los ojos cuando me separo, cosa que me parece muy adorable.

-Oh, lo siento. Querrás irte a dormir. -Me dice Castle.

Yo niego con la cabeza.

-No te preocupes. –Le sonrío a medias. Él asiente.

-¿Quieres algo, algo de beber, de comer?

-No, gracias. –Respondo.

-Bueno, al menos, querrás algo más cómodo para dormir, ¿no? –Sugiere, mirando cómo voy vestida. -Afirmo con la cabeza. –Ven, acompáñame. –Me pide, comenzando a caminar.

XXX

Entro en mi habitación con mi hija en brazos y seguido por Kate. Me dirijo hasta mi armario y lo abro.

-¿Prefieres un pijama o un chándal?

Ella, como respuesta, se encoge de hombros y entrelaza sus dedos entre sí.

-¿Pijama? –inquiere, no muy segura.

-Un pijama será. –Contesto, sonriéndole y abriendo con un poco de dificultad el cajón donde los guardo. Se lo tiendo y ella lo acepta con timidez. Supongo que ahora ha empezado a darse cuenta verdaderamente de la situación, y es que va a dormir aquí. Quién lo diría. –Allí está el baño –le digo, señalando la puerta que está a nuestra derecha. –Por si quieres ir a cambiarte ya.

-Vale. –Me dice.

-Yo voy a ir a intentar dormirla de nuevo. –Me despido.

Cuando Kate sale de mi habitación, Chloe ya está con los ojos cerrados.

-He dejado mi ropa en el baño, ¿te importa? Es que no sabía dónde dejarla.

-No, allí está bien. –Le sonrío.

-Se duerme rápido. –Me dice mirando a mi hija.

-Sí, bueno, no siempre es así, pero, supongo que, debe de estar cansada. –Beso la frente de mi niña. –Voy a dejarla en su cama. –Le digo, levantándome del sofá.

-Vale. –Contesta, moviendo su pie por el parqué.

XXX

-Ya estoy aquí. –Me avisa, sacándome de mi ensimismamiento y es que antes no me fijé en la decoración del loft de Castle. Toda mi atención estaba en la pequeña Chloe. –Me cambio en dos minutos y vuelvo para decirte dónde vamos a dormir.

-Okay – aceptó y él desaparece de la sala, dejándome sola de nuevo y vuelvo a repasar la estancia con la mirada.

-Volví –dice, pasándose una mano por su cabello, despeinándose. Pero yo solo puedo fijarme en sus bíceps. Esa camiseta negra le sienta muy pero que muy bien. Aparto la vista cuando me doy cuenta de que él me mira fijamente al notar que no lo estoy mirando a los ojos. Y lo peor, que me estoy mordiendo el labio inferior. Estoy segura que en estos momentos mis mejillas tienen que estar rojas. –Tú puedes dormir en mi habitación. Yo lo haré en el sofá.

Frunzo el ceño.

-No, no. –Niego. –Yo dormiré en el sofá es tu casa. Me estás haciendo un gran favor, no voy a venir a quitarte la cama, encima. Además, el sofá no es muy grande para ti. –Le digo, observando el sillón negro.

-Kate… no era una sugerencia. –Alza una ceja. –Eres mi invitada no voy a dejar que duermas mal. –Replica.

-Castle,… no. Yo dormiré en el sofá más cómoda que tú.

-No hay nada más que hablar. –Coge uno de los cojines y se sienta en el sofá, tapándome con la manta que he traído de su habitación. –Buenas noches, Kate. –Me desea, tendiéndose de espaldas y pasando un brazo por detrás de su cabeza. Yo resoplo antes de desaparecer de la sala.

Me remuevo sobre el colchón. Suspiro, tapándome la cara. Debería de ser yo la que tendría que estar durmiendo en el sofá. Encima las sábanas están impregnadas de su masculino olor, lo que hace que su imagen en pijama, vistiendo esa camiseta aparezca cada dos minutos en mi mente. Bufo, colocándome sobre mi lado derecho.

Maldita la hora en la que dejé mis cosas en el coche de Lanie. Voy a matarla cuando la vea. ¿Cómo pudo desaparecer así? Se supone que le estaba haciendo un favor. Sí, todos los utensilios que siempre tiene sobre las mesas de su laboratorio me van a venir muy bien.

Y, ahora para rematar, me estoy muriendo de sed y para beber tengo que pasar por donde Rick está durmiendo.

Opto por levantarme con esta sed no voy a conseguir conciliar el sueño. Camino despacio para intentar no hacer demasiado ruido. Lo que menos quiero es despertarlo. Logro llegar a la cocina sin hacer apenas un sonido, pero el grifo…

-¿Kate? –escucho la voz de Castle, adormilada, a pocos metros de mí.

-Lo siento, no quería despertarte pero tenía mucha sed. –Me excuso.

-No, no te preocupes. No estaba dormido, solo tenía los ojos cerrados. –Me dice y lo veo removerse incómodo en el sofá donde apenas cabe.

-Repito que deber ser tú el que duermas en la cama. Mírate, apenas puedes moverte ahí.

-Aunque parezca lo contrario, estoy bien aquí. –Me dice con voz ¿alegre?

-¿Sabes que mientes muy mal, no? –inquiero, sacudiendo la cabeza.

-¡Vaya! –exclama, divertido.

Bufo.

-Está bien. Yo no dormiré en el sofá, pero tú tampoco lo harás. Tu cama es demasiado grande. Podemos dormir los dos ahí, hay suficiente espacio para no tenernos que rozar siquiera. Pondremos estos cojines en medio. –Digo cogiendo todos los almohadones que veo por la sala.

-¿Estás segura, Kate? No quiero incomodarte. –Me dice con voz suave.

-Pues si no quieres incomodarme, levanta el culo de ahí.

XXX

Observo cómo Kate coloca los cojines en el centro de la cama. Luego se acuesta en el lado donde las sábanas ya están revueltas.

-¿En qué lado duermes? –me pregunta.

Yo río.

-Ahí –Respondo haciendo un gesto con la cabeza, señalando el lugar adonde está ella acostado.

-Oh – dice haciendo ademan de levantarse.

-No, quédate acostada. Yo dormiré en este lado. Es lo mismo. –Le sonrío, abriendo la cama para meterme en la cama.

Entreabro los ojos cuando noto un movimiento constante en la cama. Es Chloe que se está subiendo por la parte de los pies. Vuelvo a colocar la cabeza en la almohada, dándome cuenta que estoy abrazado a alguien, alguien que me da la espalda… Estoy abrazado a Kate. Me tenso al principio pero, luego me relajo. Chloe está tan dormida que se ha colocado en el lado de Kate, dejando a ésta entre los dos. Me yergo lo suficiente para taparla con las sábanas, viendo cómo mi hija se recoloca en los brazos de Kate. Sonrío viendo esa imagen. Kate no parece molestarse. Acaricio la mejilla de mi hija con cuidado de no molestarla mucho y luego hago lo mismo con la mujer con la que estoy compartiendo cama. No he podido contener el impulso. Observo unos segundos más la imagen que tengo delante de mis ojos y vuelvo a la posición en la que estaba cuando Chloe ha aparecido.